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Inicio Acta Otorrinolaringológica Española Consenso español para el tratamiento de los tumores nasosinusales
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Vol. 68. Núm. 4.
Páginas 226-234 (Julio - Agosto 2017)
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Vol. 68. Núm. 4.
Páginas 226-234 (Julio - Agosto 2017)
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DOI: 10.1016/j.otorri.2016.07.001
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Consenso español para el tratamiento de los tumores nasosinusales
Spanish consensus for the management of sinonasal tumors
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Fernando Lópeza,b,
Autor para correspondencia
flopez_1981@yahoo.es

Autor para correspondencia.
, Juan José Grauc, José Antonio Medinad, Isam Alobide
a Servicio de Otorrinolaringología, Hospital Universitario Central de Asturias, Oviedo, España
b Instituto Universitario de Oncología del Principado de Asturias, Universidad de Oviedo, Oviedo, España
c Servicio de Oncología Médica, Hospital Clínic de Barcelona, Universidad de Barcelona, Barcelona, España
d Servicio de Oncología Radioterápica, Hospital Universitario Virgen de la Victoria, Málaga, España
e Unidad de Rinología y Base de Cráneo, Servicio de Otorrinolaringología, Hospital Clínic de Barcelona, Universidad de Barcelona, Barcelona, España
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Tabla 1. Frecuencia y supervivencia medias de los carcinomas nasosinusales en función del subtipo histológico y la localización
Tabla 2. Tratamiento primario de los principales subtipos histopatológicos
Tabla 3. Aspectos clave
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Resumen

Los tumores nasosinusales son neoplasias poco frecuentes. Su epidemiología, histopatología y características clínicas son diferentes a las del resto de neoplasias malignas de cabeza y cuello. El diagnóstico y tratamiento de estos tumores plantea diversos desafíos debido a su escasa incidencia, su diversidad histológica, la producción de sintomatología inespecífica en los estadios precoces y por tener un pronóstico variable en función de su histología, lugar de origen y estadificación. Su localización centrofacial y la proximidad de estructuras como la órbita y la base del cráneo hacen que su tratamiento sea difícil y complejo, conllevando una elevada morbimortalidad. La cirugía seguida de radioterapia es el tratamiento de elección en la mayor parte de los casos. Para conseguir unos buenos resultados se requiere de equipos multidisciplinares altamente especializados. En este artículo se expone un protocolo de consenso para el tratamiento de los tumores nasosinusales realizado por la Sociedad Española de Otorrinolaringología en colaboración con la Sociedad Española de Oncología Médica y la Sociedad Española de Oncología Radioterápica.

Palabras clave:
Consenso
Tumores nasosinusales
Tratamiento
Manejo
Cirugía
Abstract

Sinonasal tumors are rare neoplasms with distinctive clinical, aetiological and pathological features. The diagnosis and treatment of these tumours is challenging because of their low incidence, histological diversity and production of non-specific symptoms in the early stages. They have a variable prognosis depending on their histology, origin and staging. Their location, close to neurocritical structures, which are of special relevance to surgery and postoperative treatment, makes their treatment difficult and complex, leading to high morbidity and mortality. Surgery followed by radiotherapy is the mainstay of treatment. To provide the best possible care, patients with sinonasal cancer should be treated in clinical referral centres specializing in skull-base pathologies. Such centres should include a multidisciplinary team led by otolaryngologist surgeons. This article outlines a consensus protocol for the management of these tumours devised by the Spanish Society of Otolaryngology in collaboration with the Spanish Society of Medical Oncology and the Spanish Society for Radiation Oncology.

Keywords:
Consensus
Sinonasal tumours
Treatment
Management
Surgery
Texto completo
Epidemiología

Los tumores nasosinusales (TNS) tienen una incidencia de <1 caso por cada 100.000 habitantes y año1-4. Constituyen el 3-5% de todos los tumores malignos de cabeza y cuello1. Los TNS son más frecuentes en varones y se diagnostican alrededor de los 50 años de edad, aun cuando pueden presentarse a cualquier edad5.

Aunque las fosas nasales y los senos paranasales ocupan un espacio anatómico pequeño, son el lugar de origen de una gran diversidad histológica tumoral6. Entre el 50 y el 90% de los TNS son de estirpe epitelial1,7, siendo el carcinoma epidermoide el más frecuente (50-80%), seguido del adenocarcinoma (10-20%)2-4,8. En la tabla 1 se observa la frecuencia de los diversos subtipos histológicos, la cual puede tener variabilidad geográfica, así como la supervivencia media1,5,6.

Tabla 1.

Frecuencia y supervivencia medias de los carcinomas nasosinusales en función del subtipo histológico y la localización

  Frecuencia (%)  Supervivencia a 5 años (%) 
Subtipo histológico
Carcinoma epidermoide  50  50 
Adenocarcinoma  13  60 
Melanoma  5-7  35 
Estesioneuroblastoma  70 
Adenoide quístico  70 
Indiferenciado  35 
Neuroendocrinos  65 
Otros  13  Variable 
Localización
Fosa nasal  45  70 
Seno maxilar  36  45 
Laberinto etmoidal  10  40 
Seno frontal  35 
Seno esfenoidal  40 
Más de una localización  Variable 

Fuentes: Turner y Reh1 y Youlden et al.5

Con respecto a la localización, los TNS se originan en las fosas nasales en aproximadamente el 45% de los casos, en el seno maxilar en el 35% de los casos y en el etmoides en el 10% de los casos1,5. Los tumores primarios del seno frontal y del seno esfenoidal son excepcionales (<1%). A pesar de lo anterior, la distribución exacta es difícil de definir dado que la gran mayoría afectan a más de una localización al diagnóstico.

Etiopatogenia

No se conocen con exactitud los mecanismos etiopatogénicos de los TNS. Aunque de manera menos evidente que en los carcinomas faringolaríngeos, hay evidencia suficiente de que el humo del tabaco produce TNS5. Globalmente, el riesgo atribuible para el desarrollo de un TNS asociado con diversas ocupaciones es del 40%. Para los adenocarcinomas el riesgo sería del 90% y para los carcinomas epidermoides, del 30%9. Los profesionales que trabajan con la madera tienen hasta 500-900 veces mayor riesgo de desarrollar adenocarcinomas y 20 veces más riesgo de desarrollar carcinomas epidermoides, respecto a la población general7. Además, el riesgo de desarrollar un adenocarcinoma es 10 veces superior al de la población general en los trabajadores de la industria peletera7. Otras sustancias que se han asociado con el desarrollo de TNS, preferentemente carcinomas epidermoides, son el formaldehído, el cromo, el níquel, el radium y diversas sustancias utilizadas en la industria textil7. Dentro de los factores biológicos asociados al desarrollo de TNS, se ha demostrado la presencia de virus del papiloma humano (VPH) 16 y 18, predominantemente en carcinomas epidermoides10. El análisis genético-molecular no solo ayudará a comprender la patogénesis de estos tumores, sino que permitirá establecer marcadores pronósticos e identificar potenciales dianas terapéuticas7.

Clínica

Los TNS en los estadios iniciales, mientras están confinados en las cavidades sinusales, no suelen dar síntomas que permitan sospechar una neoplasia, ocasionando una sintomatología inespecífica que simula un proceso inflamatorio. Solo en estadios avanzados, cuando los TNS alcanzan dimensiones significativas o afectan estructuras próximas aparece clínica más elocuente. La clínica puede agruparse en 4 síndromes: 1) nasal (obstrucción nasal, rinorrea, epistaxis); 2) orbitario (proptosis, diplopía, oftalmoplejía, dolor); 3) neurológico (algias faciales, déficits de pares craneales), y 4) facial (deformidad facial, masas, úlceras). La sintomatología unilateral y súbita debe hacer sospechar un TNS, debiendo realizarse los estudios correspondientes para su diagnóstico. No obstante, debido a su clínica inicial inespecífica y silente, los TNS se diagnostican frecuentemente en estadios avanzados. La afectación ganglionar al diagnóstico es poco frecuente (2-20%), variando según la histología tumoral y las estructuras afectadas7,11. Las metástasis a distancia, en general, son excepcionales (2-10%)7,11.

Diagnóstico

El examen clínico debe comenzar con una exploración otorrinolaringológica completa. La rinoscopia proporciona datos limitados y la endoscopia es obligatoria. Las pruebas de imagen son esenciales porque permiten determinar la extensión tumoral y planificar el tratamiento. Actualmente, cuando se sospecha un TNS maligno, tanto una tomografía computarizada (TC) como una resonancia magnética (RM) deben ser realizadas12. La RM se considera la modalidad de imagen estándar para el seguimiento postoperatorio. El valor de la tomografía por emisión de positrones (PET)-TC no está definido, pero es importante especialmente en pacientes con riesgo o sospecha de metástasis o recurrencia13. Las biopsias deben ser tomadas lo más profundo posible para evitar áreas necróticas.

Estadificación

La clasificación clínica de los TNS de origen epitelial se basa en su localización y extensión, de acuerdo con la 7.a edición de la clasificación tumor-nodes-metastases (TNM) de la Organización Internacional contra el Cáncer (UICC) y el American Joint Committee on Cancer (AJCC)14,15. Para los estesioneuroblastomas se puede utilizar la clasificación de Kadish-Morita16, y para los melanomas mucosos nasosinusales la UICC ha propuesto una clasificación específica (mmTNM)15. En los melanomas la clasificación histopatológica de Hyams es un elemento importante para determinar su pronóstico17. En el caso de tumores de estirpe mesenquimal o hematolinfoides se utilizan sistemas de clasificación específicos, aunque en la mayoría de los casos el subtipo y el grado histológico son más importantes para definir el tratamiento y el pronóstico.

Tratamiento

La complejidad del tratamiento de los TNS junto con su baja incidencia hace fundamental concentrar esta patología en centros de referencia, generalmente multidisciplinares, para intentar conseguir resultados óptimos. La estrategia terapéutica óptima debe centrarse en el control local de la enfermedad y en reducir la tasa de metástasis a distancia, con una morbilidad aceptable. La resección quirúrgica completa +/– radioterapia (RT) postoperatoria es la base del tratamiento de los TNS7. No obstante, es importante plantear un tratamiento integral (cirugía, RT, quimioterapia [QT], terapias biológicas) e individualizado en función del estadio tumoral, la histología, la edad y las comorbilidades del paciente, y de si ha habido un tratamiento previo.

Cirugía

La cirugía es el tratamiento de elección tanto inicialmente como en las recidivas. El objetivo de la cirugía es alcanzar la mayor radicalidad posible mediante la exéresis tumoral y la obtención de márgenes oncológicos libres. Para ello, la utilización de técnicas de cirugía de base de cráneo permite resecar TNS que afectan estructuras próximas. Además, con los métodos reconstructivos disponibles (v.g. colgajos regionales o libres) se pueden hacer resecciones muy amplias. Sin embargo, en ocasiones, aunque técnicamente factible, dada la localización de estos tumores, el pronóstico fatal y la posibilidad de provocar una gran morbilidad (v.g. infiltración cerebral extensa, del quiasma óptico o del seno cavernoso o histologías agresivas), la resección subtotal junto con RT y/o QT sería la opción terapéutica más adecuada. Hasta la fecha no existen evidencias de que cuando el tumor infiltra estructuras neurocríticas, resecciones tan agresivas mejoren substancialmente la supervivencia. La cirugía también puede ser usada como tratamiento paliativo. Los abordajes quirúrgicos utilizados varían en función de la localización tumoral, de su extensión y de las posibilidades reconstructivas. La elección no debe estar basada en escoger un abordaje abierto o endoscópico, sino que la filosofía que debe primar es la de utilizar aquel que permita obtener la mayor radicalidad posible. En ocasiones, siempre que la indicación sea correcta, un abordaje quirúrgico abierto (o combinado) puede estar justificado. A igualdad de radicalidad se debería escoger aquel abordaje que genere menor morbilidad en el paciente, teniendo en cuenta la experiencia del equipo quirúrgico.

Tradicionalmente, la cirugía abierta ha sido de elección para los TNS. Estos abordajes han evolucionado obteniendo buenos resultados, con una morbimortalidad aceptable18. La realización de abordajes abiertos mediante pequeñas incisiones o mediante un degloving disminuye las secuelas, al evitar grandes cicatrices faciales. Sería complejo hacer una descripción detallada de los diferentes abordajes quirúrgicos posibles, pero en la figura 1 se propone una guía de actuación general.

Figura 1.

Manejo integral de los tumores nasosinusales.

(0,73MB).

Actualmente, la cirugía endoscópica se ha convertido en el caballo de batalla del tratamiento de los TNS4,19-23. Lo abordajes endoscópicos mediante cualquiera de los corredores quirúrgicos descritos permiten abordar los TNS19. En comparación con los abordajes tradicionales, permiten abordar lesiones profundas centrofaciales, con una exposición directa de la línea media, una menor manipulación del parénquima cerebral y de estructuras neurovasculares y una desvascularización tumoral precoz. Los resultados oncológicos son similares a los obtenidos con los métodos abiertos, y la resección tumoral fragmentada no parece comprometer los resultados oncológicos, siempre que los márgenes de resección sean negativos21. La menor invasividad de la técnica endoscópica no disminuye la radicalidad necesaria en la resección. Desde la perspectiva del paciente, las ventajas son la disminución del tiempo quirúrgico y de hospitalización, la menor tasa de complicaciones y la ausencia de incisiones faciales. Las indicaciones para la realización de una resección endoscópica son similares a las de la cirugía convencional, ya que si no se logra una resección completa de la tumoración mediante endoscopia, difícilmente se lograría mediante los abordajes convencionales, sin generar una elevada morbilidad24. En ocasiones, un abordaje endoscópico puede ser combinado con un abordaje abierto.

Radioterapia

Debido a que la mayoría de los TNS se diagnostican en estadios avanzados y a la alta tasa de recidiva local, en la mayoría de los casos está indicada la RT postoperatoria, la cual no debería administrarse más allá de 6 semanas después de la cirugía25. Además, la obtención de márgenes oncológicos óptimos es compleja, lo que origina un aumento de las indicaciones de tratamiento adyuvante con RT, incluso en tumores precoces. Aparte del uso adyuvante de la RT, esta puede ser administrada de forma aislada o en concomitancia con QT, como tratamiento radical en algunos subtipos histológicos o en tumores muy avanzados o inoperables. La quimiorradioterapia (QRT) preoperatoria estaría indicada si la respuesta puede conllevar la preservación de órgano. En algunos casos puede ser utilizada como tratamiento paliativo.

La RT de intensidad modulada (IMRT) y RT guiada por la imagen (IGRT), la tomoterapia, la arcoterapia modulada volumétricamente (VMAT) y la terapia con partículas son las técnicas de elección en el tratamiento de los TNS. Estas técnicas permiten un tratamiento con altas dosis de radiación, minimizando la toxicidad sobre las estructuras neurocríticas cercanas. Es importante conocer los patrones de diseminación y recurrencia tumoral ya que facilitan no solo la planificación quirúrgica, sino también la delineación de los volúmenes de tratamiento con RT, con el fin de evitar el infratratamiento de las zonas de riesgo de la invasión tumoral microscópica (puesto que la mayoría de las recurrencias ocurren dentro del territorio irradiado), y reducir al mínimo la dosis de radiación aplicada a los tejidos no afectados y órganos vitales25.

Quimioterapia

La indicación clásica para la utilización de QT es el tratamiento paliativo en el caso de tumores localmente avanzados o metastásicos, cuando la cirugía y/o la RT están contraindicados o ya no son efectivos. Tras la cirugía, la QRT adyuvante disminuye la frecuencia de metástasis a distancia y mejora el control local en determinadas situaciones de riesgo e histologías agresivas. La QRT también puede ser utilizada en determinadas situaciones con intención curativa, como tratamiento único. Finalmente, la QT (+/– RT) neoadyuvante a la cirugía en el caso de tumores localmente avanzados o irresecables puede facilitar la cirugía posterior y disminuir la morbilidad asociada26. Tras la QT, la cirugía, si es posible, siempre debe formar parte del esquema terapéutico27. En ocasiones, la QT sería continuada con QRT concomitante, cuando la cirugía no esté indicada.

Características según la histología tumoralCarcinomas epidermoides

El tratamiento principal es la resección quirúrgica y la RT postoperatoria21,28. La cirugía endoscópica puede usarse con seguridad en el tratamiento tanto de lesiones iniciales como localmente avanzadas, no influyendo en el pronóstico21-23. Aun cuando la resección se considere completa, es necesaria la administración de RT postoperatoria para disminuir la recurrencia local. Solo en casos seleccionados de tumores T1-T2 localizados en el etmoides y en la fosa nasal extirpados con márgenes libres, podría evitarse la RT adyuvante. En todos los T3-T4 su aplicación es imprescindible29.

La RT radical podría valorarse solo en casos seleccionados de tumores etmoidales T1-T2. La QT se podría administrar junto con la RT en 2 situaciones principalmente: como tratamiento radical en tumores irresecables, pero con intención curativa (aunque se plantee la QRT en tumores resecables como alternativa a la cirugía, este tratamiento no debería ser de primera elección), y de modo adyuvante a la cirugía en el caso de tumores con márgenes positivos, metastásicos o histología agresiva. Algunos autores plantean la administración de QT neoadyuvante para reducir el tamaño tumoral (en tumores T3-T4), y luego completar el tratamiento con cirugía y QRT postoperatoria26. La QT aislada o junto con la RT podría ser usada en recurrencias, siempre tras la cirugía si esta es posible.

El tratamiento profiláctico (disección del cuello o RT) del cuello N0 es controvertido30. En tumores T3-T4 y en tumores que afecten estructuras con elevado tropismo linfático como la mejilla, el paladar o la rinofaringe, parece razonable el tratamiento profiláctico bien con cirugía o bien con RT, preferiblemente. En casos N+ la disección ganglionar y la RT son electivas.

Adenocarcinomas

La resección quirúrgica del tumor seguida, en ocasiones, de RT postoperatoria es el pilar fundamental del tratamiento31. El gold standard del tratamiento quirúrgico lo constituye la resección craneofacial anterior abierta18 o endoscópica22. Los abordajes endoscópicos no comprometen los resultados oncológicos32-36. La mayoría de los autores recomiendan la RT postoperatoria ya que la dificultad, en ocasiones, para obtener unos márgenes oncológicos óptimos aconseja su administración33,36. La QT actual carece de utilidad en estos tumores. El beneficio del tratamiento cervical profiláctico no es evidente31.

Carcinomas adenoides quísticos

El tratamiento del tumor primario es la cirugía seguida de RT37,38. La dificultad para obtener márgenes negativos y la extensión submucosa y perineural hacen que la RT sea obligada39. Es fundamental la irradiación de las potenciales vías de diseminación perineural. En la actualidad los abordajes endoscópicos son la vía de elección4. El tratamiento electivo del cuello no parece justificado37. Aunque son tumores radiosensibles, la RT radical como tratamiento único no parece útil y la recidiva local es frecuente. Sin embargo, podría ser utilizada en casos considerados irresecables o en los que la cirugía generaría una gran morbilidad. En los últimos años parece que la utilización de técnicas como la protonterapia mejora el control local, tanto de forma adyuvante a la cirugía como con intención radical40. Con la utilización de QT y terapias biológicas, si bien se han obtenido respuestas, no parecen tener indicación en estos tumores y se usarían con fines paliativos41.

Estesioneuroblastomas

El tratamiento de elección es la cirugía seguida de RT42-44. La cirugía o la RT aisladas, y la QRT obtienen inferiores resultados. La resección craneofacial abierta o endoscópica es el abordaje de elección45. Siempre que sea posible se deberían utilizar abordajes endoscópicos ya que se obtienen cifras de resecciones completas superiores a las de los abordajes abiertos45. El tratamiento electivo del cuello no está indicado, aunque en estadios avanzados o en tumores de alto grado se podría valorar la irradiación profiláctica cervical46. La RT postoperatoria se administra debido a la dificultad para obtener márgenes quirúrgicos negativos43. Aunque los estesioneuroblastomas son tumores quimiosensibles, la utilización de QT aislada solo se justifica en un contexto paliativo. En tumores de alto grado o con enfermedad muy avanzada, podría valorarse administrar QT neoadyuvante a la cirugía y a la RT47.

Carcinomas neuroendocrinos e indiferenciados

El tratamiento de los carcinomas neuroendocrinos e indiferenciados consiste en una terapia multimodal intensiva que incluya una resección quirúrgica radical (mediante endoscopia, si es posible) y la QRT adyuvante48-50. Este protocolo con las 3 modalidades terapéuticas, siempre que sea posible, es el que mejores resultados obtiene. Los pacientes con enfermedad localmente avanzada e inoperable, o en aquellos en los que la cirugía generaría unas secuelas importantes, pueden ser tratados únicamente con QRT. En ocasiones, la administración de QT neoadyuvante seguida de cirugía y QRT conseguiría un mejor control local con menos morbilidad y menos metástasis a distancia. En aquellos casos con metástasis a distancia, la QT paliativa sería el tratamiento de elección.

Melanomas mucosos

El tratamiento de elección es la cirugía con márgenes libres, si es posible, tanto en tumores primarios como en recidivas51,52. El abordaje empleado puede ser abierto o, preferiblemente, endoscópico. En ocasiones la resección completa es difícil de lograr ya que, por una parte, muchas veces la lesión se extiende más allá de la lesión macroscópica y, por otra, están afectadas estructuras vitales que deben ser preservadas. El tratamiento electivo del cuello no está indicado51. Aunque los melanomas son considerados radiorresistentes, se ha visto que hay áreas radiosensibles y está indicado dar RT tras la cirugía en caso de márgenes afectados o próximos52 o como tratamiento único en tumores irresecables. La (bio)QT no mejora la supervivencia y solo se indicaría en un contexto paliativo de forma aislada o con RT53.

Sarcomas

El tratamiento de elección es la cirugía; sin embargo, debido a la dificultad para obtener márgenes libres, la RT y la QT juegan un papel muy importante54. La RT (asociada, en ocasiones, a QT) adyuvante debe administrarse en caso de márgenes afectados o próximos, tumores de alto grado o de gran tamaño54. En el caso de rabdomiosarcomas, condrosarcomas mesenquimales, sarcomas osteogénicos, sarcomas de Ewing y sarcomas muy indiferenciados, la QT en concomitancia con la RT puede usarse como tratamiento de elección, si bien, siempre que la cirugía sea posible y no suponga una morbilidad excesiva, debe ser empleada inicialmente55.

Tumores hematolinfoides

Los tumores hematolinfoides más frecuentes en el área nasosinusal son los linfomas no Hodgkin y el plasmocitoma.

El hematólogo será el encargado del tratamiento de los linfomas con QT y RT56. El tratamiento clásico de los plasmocitomas consistía en administrar RT sobre la lesión. Sin embargo, en el caso de lesiones localizadas, la cirugía debe ser considerada junto con la RT postoperatoria. Con este tratamiento, el control local y la supervivencia son superiores57.

Tumores metastásicos

El papel de la cirugía debe limitarse exclusivamente al diagnóstico (biopsia) y a la paliación de los síntomas (reducción de la masa). Siempre que sea posible se debe utilizar un abordaje endoscópico para no generar morbilidad58. Solo en el caso de metástasis únicas y de tumor primario controlado, una cirugía radical podría ser considerada. En el resto de los casos la RT y/o la QT paliativas estarían indicadas.

Conclusiones

En las tablas 2 y 3 y en las figuras 1-3 se exponen los algoritmos propuestos de diagnóstico, tratamiento y seguimiento de los TNS.

Tabla 2.

Tratamiento primario de los principales subtipos histopatológicos

Cirugíaa  Radioterapia  Quimioterapia 
Carcinoma epidermoide  Plasmocitomad  Rabdomiosarcomae 
Carcinoma mucoepidermoide    Linfoma 
Carcinoma adenoide quístico     
Melanoma     
Adenocarcinoma no intestinal     
Adenocarcinoma tipo intestinal     
Osteosarcoma     
Condrosarcoma     
Angiosarcoma     
Sarcoma tipo Ewing     
Fibrohistiocitoma maligno     
Hemangiopericitoma     
Neuroestesioblastoma     
Metástasis localizadas     
Carcinoma neuroendocrino     
Carcinoma indiferenciadob
Carcinoma neuroendocrino de células redondas pequeñasc
a

En la mayoría de los casos está indicada la radioterapia postoperatoria.

b

En estadios iniciales estaría indicada la cirugía seguida de quimiorradioterapia. En estadios avanzados, con afectación importante intracraneal, orbitaria o del seno cavernoso, estaría indicada la quimioterapia de inducción seguida de cirugía y quimiorradioterapia.

c

Debido a su elevada agresividad, en la mayoría de los casos el tratamiento inicial sería la quimiorradioterapia. No obstante, en estadios iniciales, debería plantearse la cirugía seguida de quimiorradioterapia si es posible.

d

La base del tratamiento del plasmocitoma es la radioterapia, pero actualmente cuando la resección total es posible, la resección endoscópica es una opción válida.

e

Si la resección quirúrgica es posible sin generar una morbilidad elevada, se puede plantear la cirugía inicialmente, seguida de quimiorradioterapia.

Tabla 3.

Aspectos clave

Los carcinomas nasosinusales son tumores poco frecuentes con un pronóstico desfavorable, a pesar de los avances en las técnicas quirúrgicas y la radioterapia
Es fundamental sospechar el diagnóstico de tumor nasosinusal debido a la inespecificidad de su clínica. Posteriormente, es preciso realizar un diagnóstico anatomopatológico correcto para ofrecer el tratamiento más adecuado. Para ello es fundamental la aplicación de estudios de inmunohistoquímica y de diagnóstico molecular
La cirugía es el tratamiento de elección tanto en el manejo del tumor primario como de las recidivas. Actualmente, siempre que sea posible, se deberían realizar abordajes endoscópicos, si bien en determinadas situaciones los abordajes abiertos estarían indicados
La radioterapia postoperatoria estaría indicada en la mayoría de los casos. La utilización de técnicas de radioterapia de precisión es clave para mejorar el control local de estos tumores
Para proporcionar el mejor tratamiento posible y conseguir tasas de control oncológico óptimas, los pacientes con tumores nasosinusales deben ser tratados en centros de referencia especializados en patología de la base del cráneo; dichos centros deben incluir un equipo multidisciplinario compuesto por cirujanos otorrinolaringólogos, neurocirujanos, radioterapeutas, oncólogos médicos y patólogos 
Figura 2.

Resumen de tratamiento de los tumores nasosinusales.

(0,81MB).
Figura 3.

Seguimiento de los tumores nasosinusales.

(0,14MB).
Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Agradecimientos

Por orden alfabético: a los Drs. Llúcia Alós, Carlos Almodóvar, Miguel Armengot, Manuel Bernal-Sprekelsen, Rubén Cabanillas, Joaquín Cabrera, Enric Cisa, María Costales, María Fueyo, Alfredo García, Esther García, Irene García, Xavier González, Juan Ramón Gras, Ignacio Jiménez, Katarzyna Kolanczjak, Cristóbal Langdon, José Luis Llorente, Irene López, Edgar Mauricio López-Chacón, Carlos Martín-Oviedo, Manuel Mañós, Gabriel Martínez-Capoccioni, Lucía Méndez, Joan Ramón Montserrat, Julia Muñoz y Fernando Rivas, por su participación en la elaboración de este Consenso.

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Este artículo resume el Consenso Nacional de Tumores Nasosinusales promovido por la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), cuya versión completa será editada. En él participan distintos miembros de la SEORL-CCC, así como miembros de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR).

Copyright © 2016. Elsevier España, S.L.U. and Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello
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