la gripe, en menores de 5 años, tiene mayor riesgo de provocar complicaciones graves que pueden requerir hospitalización, pudiendo incluso causar su muerte. Desde 2012, la Organización Mundial de la Salud y otros organismos internacionales recomiendan la vacunación frente a la gripe en niños de 6 a 59 meses. La vacunación antigripal escolar se introdujo en la campaña 2023–2024, en la comunidad de estudio, para niños de 3 y 4 años y, aunque se conoce que la vacunación escolar es una manera de facilitar el proceso, algunos padres siguen mostrando reticencias y rechazan vacunar a sus hijos. Conocer sus motivos fue el objetivo principal de este estudio.
Material y métodosse diseñó un estudio cualitativo utilizando grupos focales como técnica de recogida de información.
Resultadosa partir de las opiniones de los progenitores, pudimos establecer 2 motivos principales de rechazo a la vacunación antigripal: una percepción disminuida de los riesgos que conlleva la gripe en niños que no tienen ningún factor de riesgo asociado y la falta de confianza en la vacuna, basada sobre todo, en la no especificidad hacia la cepa del virus circulante esa temporada. El envío de numerosos recordatorios, el hecho de que vacunarse no exime al niño de enfermar o errores de concepto acerca de la obligatoriedad o no de algunas vacunas también fueron motivos referidos.
Discusión y conclusioneslos resultados obtenidos son de mucha utilidad para el diseño de las próximas campañas de información dirigidas a las familias, cuyo objetivo es mejorar las coberturas vacunales gripales.
Influenza in children under 5 years of age has a higher risk of causing serious complications that may require hospitalization and even death. Since 2012, the World Health Organization and other international organizations have recommended influenza vaccination for children aged 6 to 59 months. School-based influenza vaccination was introduced in the study community in the 2023–2024 campaign for children aged 3 and 4 years, and although it is known that school immunization is a way to facilitate the process, some parents still show reluctance and refuse to vaccinate their children. The main objective of this study was to find out their reasons.
Material and methodsA qualitative study was designed using focus group technique to collect information.
ResultsFrom the parents' opinions, we were able to identify two main reasons for the refusal of influenza vaccination: a lowered perception of the risks associated with influenza in children who have no associated risk factor and a lack of confidence in the vaccine, based mainly on the lack of specificity to the virus strain circulating that season. The sending of numerous reminders, the fact that vaccination does not exempt the child from getting sick, or misconceptions about whether some vaccines are mandatory or not were also mentioned as reasons.
Discussion and conclusionsThe results obtained are very useful for the design of the next information campaigns aimed at families, whose purpose is to improve influenza vaccination coverage.
La infección por el virus de la gripe causa, cada año, a nivel mundial, una elevada morbimortalidad. Los menores de 5 años tienen mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves, provocando una carga importante para la salud pública1,2 y pudiendo, incluso, causar su muerte3. En España, en este grupo etario, cada año, de media, se generan 58.640 consultas de atención primaria y 4.239 ingresos, de los cuales, 822 son graves y 249 son en unidades de cuidados intensivos, y se registran 28 defunciones4,5. Además, los niños han sido identificados como la principal fuente de transmisión secundaria, tanto dentro de sus hogares como en su entorno social6–10. Desde el año 2012, la Organización Mundial de la Salud (OMS), al igual que otros organismos internacionales, recomienda la vacunación en niños de 6 a 59 meses11.
En la comunidad autónoma en estudio, en la campaña 2022–2023, se introdujo la vacunación antigripal de 6 a 59 meses, administrándose la vacuna atenuada intranasal a aquellos niños sin contraindicación4 de entre 24 y 59 meses. En esta campaña, la vacunación tuvo lugar en centros de salud y puestos de vacunación, pero se realizó un pilotaje de vacunación escolar en niños de 3 y 4 años (nacidos en 2018 y 2019) en 24 colegios, con resultados muy satisfactorios12. Con base en esto, en la campaña 2023–2024 la estrategia de la vacunación antigripal escolar se hizo extensiva a toda la comunidad autónoma para todos los niños de 3 y 4 años (nacidos entre 2019 y 2020)13. Además, en cada una de ellas, los progenitores de los niños susceptibles de ser vacunados recibieron mensajes de texto, vía móvil, para recordarles que tenían que vacunar a sus hijos. Cada progenitor recibió 4–5 mensajes de texto por campaña e hijo, a modo de recordatorio.
Tras el análisis comparativo de ambas campañas, se concluyó que la mayoría de los niños nacidos en 2019 que se vacunaron en la primera campaña, continuaron en la segunda. Aunque en la segunda campaña hubo un porcentaje de nuevas incorporaciones de vacunados, también se detectaron niños vacunados en la primera campaña que no continuaron en la segunda, así como niños cuyos progenitores decidieron no vacunarlos en ninguna de las campañas. Atendiendo a estos datos, se consideró necesario indagar en los motivos que llevaron a las familias a tomar diferentes decisiones en relación con la vacunación antigripal, con el fin de poner en marcha estrategias para reducir la no vacunación.
Por tanto, el objetivo principal de este estudio fue explorar las razones por las que los progenitores deciden vacunar o no a sus hijos frente a la gripe en campañas sucesivas, o mantener su rechazo a la vacuna. Los objetivos secundarios incluyeron evaluar las actitudes hacia la vacunación escolar y explorar posibles causas específicas en la población de origen marroquí.
Material y métodosSe diseñó un estudio cualitativo con grupos focales14 como método de obtención de información. Estos grupos reúnen a un reducido número de personas, lideradas por un moderador, para discutir y compartir opiniones sobre un tema, permitiendo profundizar en sus percepciones y motivaciones desde distintos enfoques. Además, posibilitan discutir cuestiones que alcanzan su protagonismo en el debate de forma espontánea15.
Entre junio y agosto de 2024 se organizaron 4 grupos focales, compuestos de 5–9 progenitores de niños nacidos en 2019. El listado de vacunados o no en cada campaña, así como el país de origen de la madre, se obtuvo de la base de datos del registro de vacunación y de la base de datos poblacional de la comunidad en estudio. El 21% de los niños vacunados en la segunda campaña fueron nuevas incorporaciones de no vacunados la campaña previa, el 9% de los vacunados en la primera campaña no continuó vacunándose en la segunda, mientras que los no vacunados en ninguna de las campañas supusieron el 11% del total de niños de la cohorte. Los progenitores fueron contactados por teléfono y aleatorizadamente por personal investigador, solicitando la firma de un consentimiento informado previo a su participación. La distribución de los participantes en los distintos grupos focales se muestra en la figura 1, mientras que sus características sociodemográficas se recogen en la tabla 1.
Características sociodemográficas de los grupos focales participantes en el estudio
| Grupos focales | N | Ámbito de residencia(%) | Edad media(años) | Estado civil | Número de hijos(%) | Trabajo fuera del hogar(%) | Nivel de estudios(%) | Nivel económico(%) |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Grupo 1 | 8 | Ur: 37R: 63 | 37 | C:63P: 25D: 12 | 1: 25 2: 62.5 +2: 12.5 | Sí: 75No: 25 | U: 31M: 38B: 25SE: 6 | M-A:0M-M: 75M-B: 25 |
| Grupo 2 | 8 | Ur: 100 | 40 | C: 100 | 1: 12.52: 62.5 +2: 25 | Sí: 100No: 0 | U: 44M: 31B: 25SE: 0 | M-A: 25M-M: 75M-B:0 |
| Grupo 3 | 9 | Ur: 90R: 10 | 40 | C:56D: 34S: 10% | 1: 33.32: 55.5+2: 11.1 | Sí: 100No: 0 | U: 47M: 41B: 12SE: 0 | M-A: 10M-M: 80M-B: 10 |
| Grupo 4 | 5 | Ur:20R: 80 | 38 | C: 100 | +2: 100 | No: 100 | U: 10M: 70B: 10SE: 10 | M-A: 0M-M: 0M-B: 100 |
Grupo 1: progenitores que sí vacunaron a su hijo en la campaña 2022–2023, pero no lo hicieron en la campaña 2023–2024.
Grupo 2: progenitores que no vacunaron a su hijo en la campaña 2022–2023, pero sí lo hicieron en la campaña 2023–2024.
Grupo 3: progenitores que no vacunaron a su hijo en ninguna de las campañas,
Grupo 4: grupo mixto de procedencia marroquí.
N: número de participantes en cada grupo focal; Ur: urbano, R: rural; C: casado, P: en pareja, D: divorciado, S: soltera; U: estudios universitarios, M: estudios medios (FP-Bachiller), B: estudios básicos (ESO), SE: sin estudios; M-A: medio-alto (ingresos mensuales del hogar superiores a 4.000 €), M-M: medio-medio (ingresos mensuales del hogar 2.701 € - 3.900 €, M-B: ingresos mensuales del hogar entre 1.100 € - 1.800 €).
Las sesiones tuvieron una duración aproximada de 2 horas, se grabaron en audio y se transcribieron para su análisis e interpretación. Los temas de interés fueron desarrollados por los autores basándose en experiencias previas (tabla 2).
Principales temas a debatir en las sesiones de los grupos focales
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El protocolo del estudio fue remitido al Comité Ético de Investigación Clínica (CEIC) del hospital de referencia, del Área I de la comunidad, pero dadas sus características no precisó evaluación por parte de este.
ResultadosPerspectivas comunes a todos los grupos focalesLa aceptación de los programas de vacunación infantil por parte de los progenitores es alta, definiéndose como «provacunas».
«…el calendario me parece genial, porque sin el calendario yo no sabría qué ponerle, qué no ponerle. Al final alguien nos tiene que decir, oye, esto es lo básico, el pack básico que necesitan los peques para estar protegidos y seguros…».
La principal motivación parental para vacunar frente a la gripe es la protección del niño. Como beneficios principales, destacaron también la protección del entorno más cercano. Además, existía una serie de beneficios secundarios, como favorecer el normal funcionamiento del hogar, evitar ausencias laborales y tener que recurrir a familiares para el cuidado del niño enfermo, y reducir la presión asistencial de los centros sanitarios. Sin embargo, como la gripe es una enfermedad «conocida» y, generalmente, sin repercusiones relevantes en la salud, se generaron una serie de cuestionamientos acerca de su vacunación que, o no surgían, o surgían con muchísima menor intensidad frente al resto de vacunas. Las vivencias previas determinaron un mayor o menor grado de adherencia a su vacunación.
«… por experiencia yo no veo la gripe tan peligrosa como las otras enfermedades que están en la cartilla…».
Perspectivas particulares de cada grupo focalGrupo 1
Entre aquellos progenitores que vacunaron en la primera campaña, pero no en la segunda, las razones con mayor protagonismo estaban relacionadas con la falta de credibilidad hacia la vacuna: pérdida de confianza, por considerar arbitrario que quede incluida solo para una franja de edad, falta de confianza en la eficacia por la variabilidad interestacional, así como en la eficacia por ser intranasal.
«… es importante vacunar a los niños, por ellos y por la sociedad en general, pero creo que hay vacunas que deberían estar subvencionadas. La de la meningitis no lo está, y la de la gripe, que no me parece tan importante, sí lo está y este año ha habido un bombardeo masivo para que les vacunemos…».
«… ha sido un poco desencanto, cuando pasó el COVID-19 al año siguiente, quise vacunarle, pero la pediatra dijo que no, que no hacía falta si no tenía tendencia a hacer bronquitis no era necesario, me quedé con las ganas de vacunarlo. Al año siguiente la pude vacunar, es verdad que no han tenido reacciones, lo he vacunado y perfectamente, este año que era muy necesario y dije vamos a ver, ¿un año no es necesario para niños que no tengan complicaciones y este año es súper importante que se vacunen? No lo entiendo…».
La percepción de riesgo disminuido fue la segunda causa argumentada que condujo a la no vacunación.
«… mis hijas no son de coger gripe, ni bronquitis, se la puse la primera vez, era gratis, pero es que lo veo innecesario para mis hijas, las personas que conozco adultas se ponen peor con la vacuna…».
Además, este grupo fue muy reticente frente a la campaña de divulgación para favorecer la vacunación y también muy crítico con la iniciativa de vacunar en el colegio.
«… se ve que han comprado muchas vacunas y las tienen que poner porque se ponen malas. No sé, lo vi un poco así… a veces piensas que hasta puede haber motivos comerciales…».
Grupo 2
Los progenitores no vacunaron a sus hijos en la primera temporada, fundamentalmente, por 2 motivos: percepción de riesgo disminuido y falta de información sobre la vacunación antigripal infantil. Decidieron no ser proactivos para vacunar (pedir cita, llevarlos al centro de salud, etc.) o pensaron que no compensaba asumir un posible efecto secundario.
«… sí, mis hijos han pasado la gripe, la han pasado muy suave, muy leve. Para mí la gripe no es una enfermedad tan grave. Tengo más miedo, como ha dicho Sara, a la hepatitis, por ejemplo, que a una gripe y la primera no la vacuné…».
La mitad del grupo argumentó como razón para no vacunar no haber recibido información sobre la disponibilidad de la vacuna ni de que se había iniciado la campaña de vacunación.
«… el primer año que se hizo yo no vacuné a la cría porque no me llegó esa información, ni en el centro de salud, ni por ningún sitio… a mí me llegó la información en el segundo año a través del colegio. Anteriormente no tenía ni idea…».
Este grupo, se caracterizó por una valoración muy positiva de la vacunación escolar y de la administración intranasal, cuestiones que resultaron decisivas para decidir vacunar en la campaña 2023–2024.
«… ellos lo consideran un juego, van todos juntos, uno detrás de otro, que si sabe a fresa, que si no sé qué… y aparte de la comodidad de los padres, claro está… así que para mí es un acierto…».
Tras su experiencia con la vacunación antigripal escolar, se convirtieron en defensores de estavacuna.
«… parece que no somos conscientes de esa peligrosidad en el día a día. No lo sentimos como tal. Y precisamente por eso, porque en el fondo uno sabe que la probabilidad de cogerla y que se pueda complicar es más elevada que con otras patologías, pues creo que es conveniente lo de la vacunación…».
Grupo 3
Consideraron que hay vacunas menos necesarias, entre las que se incluye la antigripal. Entre sus argumentos destacaron la falta de percepción de riesgo, los largos periodos de lactancia materna y la falta de confianza en la vacuna.
Los progenitores consideraron que el niño no tenía factores de riesgo y prefirieron que sus hijos adquirieran la inmunidad de una forma «más natural».
«… para mí que es como auto medicarlas y prefiero que ellas, por sí solas, generen esta inmunidad y batallen un poquito, que al final es un resfriado…”.
Más de un asistente argumentó que sus hijos estaban protegidos gracias a las defensas proporcionadas por una lactancia materna prolongada.
«… lleva todas las vacunas obligatorias, inclusive también el rotavirus, todas excepto la de la gripe… ¿el motivo por el cual no se la hemos puesto? … bueno, pues porque le he dado más de 2 años de lactancia al niño y entonces, pues bueno, pensamos también que estaba protegido…».
La falta de confianza en la vacuna se argumentó basándose en la experiencia con las vacunas frente al COVID-19, a experiencias propias con la vacuna de la gripe o con base en que la vacuna no protege frente a la cepa circulante más común en las últimas temporadas (en referencia a la gripe A).
«… la de la gripe ya no me ha parecido segura, porque en varias campañas la cepa ha mutado, puesto que se elabora en otros países hasta que llega a España y cuando llega a España, la cepa que ha llegado ya no es la cepa que esperábamos. Y ya para rematar, hemos cogido gripe A todos, este año antes de que llegue la campaña…».
Este grupo compartió con el grupo 1 su reticencia por la cantidad de recordatorios recibidos y una valoración menos entusiasta de la vacunación escolar. Tras la sesión, 2 de los participantes cambiaron su decisión de cara a la siguiente campaña y consideraron vacunar a su hijo, siendo el argumento de la protección a su entorno más cercano y vulnerable el que consiguió convencerlos.
Grupo 4
En este grupo, compuesto por 5 madres de origen marroquí, se sondeó si aspectos relacionados con creencias religiosas o culturales podían condicionar la aceptación de la vacuna, concluyendo que no influyeron en la decisión de vacunar o no.
«… aunque llevase cerdo, porque nuestra religión permite comer cerdo en caso de que tengas hambre mortal y que sea bueno para tu salud, la salud está ante todo…».
Dos de ellas, que no vacunaron en la primera, pero sí en la segunda campaña, argumentaron que su hijo pasaba procesos virales severos y frecuentes. Una de ellas no vacunó en la primera campaña por ciertos temores relacionados con la vacuna COVID-19; sin embargo, en la campaña 2023–2024, tras la recomendación de su pediatra, no dudó en vacunar a su hija. La otra madre comentó que, en la primera campaña, no le llegó la información. En la segunda campaña, sí lo hizo a través del colegio y no dudó en vacunar a su hijo. Ambas madres se convierten en defensoras de la vacunación antigripal y añadieron como beneficios la protección del entorno y el mejor funcionamiento del hogar. Las otras 3 madres mantuvieron la decisión de no vacunar a sus hijos debido a la ausencia de percepción de riesgo. No obstante, tanto las madres que decidieron vacunar en 2023–2024 como las que no, valoraron muy positivamente la vacunación escolar.
«… facilita la cosa, facilita el desplazamiento, facilita tener que ir a cita, en la espera, en el colegio le crean un ambiente así más saludable, más tranquilo cada niño da coraje al otro que tiene miedo para poner la vacuna…».
Discusión y conclusionesEste estudio cualitativo muestra los motivos argumentados por los progenitores para mantener o cambiar sus creencias y decisiones frente a la gripe y su vacunación en temporadas sucesivas, siendo, hasta donde sabemos, el primero que profundiza en estos aspectos. El uso de grupos focales, debido a la interacción que se produce entre el moderador y los entrevistados, así como entre ellos mismos16, permitió obtener una información más completa en comparación con estudios con recogida de datos mediante cuestionarios17. Las creencias de las familias hacia la gripe, así como la aceptación de su vacunación fueron evaluadas en la primera campaña de vacunación18, incluyendo la aceptación y las actitudes hacia la vacunación escolar12, pero es necesario conocer los cambios producidos en campañas sucesivas. Tras la realización de este estudio podemos definir 2 ejes principales de influencia que desembocaron en la no vacunación de los niños en una segunda campaña: una percepción disminuida de los riesgos de la gripe y las dudas acerca de la eficacia y la seguridad de la vacuna.
La percepción de riesgo disminuido estuvo presente como argumento para no vacunar en todos los grupos focales, pero adquirió más fuerza entre los padres y madres que no vacunaron en ninguna campaña, seguido del grupo de progenitores que dejaron de vacunar en la segunda campaña. Un grupo australiano19, durante la pandemia de gripe A del 2009, encontró que las razones más argumentadas por la población para no vacunarse eran compatibles con la percepción de riesgo ausente o disminuido que argumentan algunos de los progenitores. Las familias valoraron los «antecedentes» del niño y si su «histórico» no era de infecciones respiratorias complicadas la consideraron como una vacuna prescindible. Otros estudios apuntan a lo contrario: aquellas personas que han sufrido episodios más graves tienen menor tasa de indecisión a vacunarse debido a una percepción, de gravedad y de desarrollo de secuelas, elevada20,21.
La idea errónea de que esta vacuna no está incluida en el calendario de vacunación4 refuerza la percepción de menor riesgo. De hecho, un trabajo publicado en Anales de Pediatría destaca que la confianza en las vacunas financiadas es mayor, debido a la percepción de que han pasado por un riguroso proceso de evaluación y aprobación22. Por otro lado, las vacunas no financiadas pueden generar dudas entre los padres, ya que no están incluidas en el calendario oficial y, en algunos casos, pueden ser menos conocidas22. Sin embargo, la vacunación antigripal parece no ser igual, ya que, a pesar de estar incluida en el calendario, las coberturas vacunales obtenidas no están siendo las planteadas como objetivo23.
Cawley et al. publicaron en 2010 una revisión sistemática que concluyó que el nivel educativo de los progenitores y el uso de recordatorios podían aumentar la adherencia a la vacunación antigripal escolar de sus hijos17. Sin embargo, en un ensayo clínico aleatorizado de recordatorios por mensaje de texto para la vacunación antigripal infantil realizado en Estados Unidos entre 15.768 niños de 32 escuelas, mientras que los padres del grupo de intervención recibieron 3 mensajes de texto recordatorios y los del grupo control ninguno, no se evidenciaron diferencias estadísticamente significativas entre las coberturas de ambos grupos24. En el presente estudio, en el grupo de progenitores que dejaron de vacunar en la segunda campaña, los mensajes de texto enviados, 4–5 por niño, generaron desconfianza, por lo que se decidió limitar el número de mensajes de texto a 1–2 durante la última campaña de vacunación antigripal.
El proceso de vacunación frente a COVID-19 también contribuyó a generar cierta sensación de «hartazgo». Este fenómeno, definido por la OMS como fatiga pandémica25, puede llevar a una disminución en la adherencia a las medidas sanitarias26.
En cuanto a las dudas sobre la eficacia de la vacuna y su seguridad, obtuvieron mayor notoriedad entre los progenitores que dejaron de vacunar en la segunda campaña, seguidos por el grupo de progenitores que decidieron no vacunar a sus hijos en ninguna de las 2 campañas. Algunos trabajos han demostrado que la preocupación por la seguridad de las vacunas es una razón para no vacunar, especialmente importante entre los padres con estudios universitarios y un nivel socioeconómico más alto27. A pesar de que este dato coincidiría con que el porcentaje más alto de progenitores con estudios universitarios se encuentra en el grupo de padres y madres que decidieron no vacunar a sus hijos en ninguna de las campañas (88%), el tamaño muestral de los distintos grupos focales no permite extraer conclusiones a este respecto, no siendo tampoco uno de los objetivos de esta investigación cualitativa. Además, aunque se ha demostrado que la estrategia de vacunación escolar es un «facilitador del proceso», aumentando su accesibilidad y las coberturas28,29, la vacuna ha demostrado ser segura30 y se administra de manera protocolizada12, algunos progenitores que dejaron de vacunar a sus hijos en la segunda campaña fueron muy críticos argumentando estas razones de seguridad.
Las experiencias de los propios padres y madres hacia las vacunas o el haber pasado o no la enfermedad, aun estando vacunado, permiten una valoración más crítica de la vacuna antigripal en el balance eficacia/seguridad27. Debido a que el colectivo marroquí supone alrededor del 30% del total de inmigrantes en la comunidad31, incluimos un grupo mixto con el fin de evaluar la influencia de aspectos religiosos o culturales. Aunque es conocido que el uso de ciertas proteínas del cerdo en la generación de las vacunas ha sido un motivo esgrimido por grupos religiosos para rechazar las vacunas32, en este estudio la religión y la cultura no influyeron en su decisión de no vacunar a sus hijos.
Los datos obtenidos en este estudio mediante grupos focales nos ayudarán también a desmontar falsas creencias acerca de la leche materna. Aunque la lactancia ofrece numerosos beneficios para la salud del bebé, incluyendo la provisión de anticuerpos y nutrientes esenciales33, es conocido que esta no puede reemplazar a la vacunación. Las vacunas son específicas para prevenir enfermedades concretas y generan una respuesta inmunitaria duradera que la lactancia no puede proporcionar, de manera que, la lactancia materna debe ser complementaria a las vacunas, pero nunca sustituirlas34.
Otro aspecto que sale reforzado tras la realización de este estudio es que las vacunas contribuyen a la inmunidad de grupo, protegiendo a quienes no pueden ser vacunados, como pueden ser aquellas personas con inmunodeficiencias primarias o secundarias, que dependen de la inmunidad de grupo para mantener su protección35,36. Por tanto, el acto de vacunación contribuye a un entorno más seguro y saludable para todos, asegurando que las personas del entorno cercano, que no pueden recibir vacunas por razones médicas o que son más susceptibles, también estén protegidas.
Como posible limitación del trabajo, debido a la naturaleza cualitativa del estudio es importante contextualizar los resultados, ya que podrían no representar de manera exhaustiva la diversidad total de opiniones sobre el tema de interés. Además, aunque el reducido número de participantes que caracteriza a los grupos focales podría dificultar la generalización de los resultados, el uso de esta metodología aumenta la riqueza de la información obtenida, si la comparamos con otros métodos como la encuesta16,17.
Basándonos en los argumentos de los progenitores para vacunar o no a sus hijos, se puede concluir que aumentar la percepción de riesgo frente a la gripe, reforzar la idea de que la vacuna no solo protege al niño sino también a sus contactos cercanos más vulnerables, así como la eliminación de falsas creencias acerca de la lactancia materna o sobre la no inclusión de esta vacuna en el calendario de vacunación a lo largo de toda la vida deben de ser puntos fuertes a tener en cuenta en el diseño de futuras campañas. Otros aspectos, como el impacto a largo plazo de esta estrategia de vacunación en el absentismo escolar o en los resultados de salud comunitarios, abren líneas de investigación para futuros estudios.
FinanciaciónLos autores declaran que la presente investigación ha recibido apoyo financiero por parte de AstraZeneca para la realización de las sesiones de grupos focales por parte de una empresa especializada.
Conflicto de interesesJaime Jesús Pérez Martín y Matilde Zornoza Moreno declaran haber colaborado con AstraZeneca en actividades divulgativas, así como haber recibido financiación para distintos proyectos de investigación y asistencia a reuniones nacionales e internacionales. El resto de los autores no declaran conflictos de intereses.
AgradecimientosLos autores agradecen a todos los progenitores que han permitido contar con sus opiniones y experiencias. Agradecer la colaboración inestimable de Cristina Grima (Core Research, S.L.) en la moderación de los grupos focales y la ayuda en el análisis de los resultados.




