Las hernias de la pared abdominal representan una causa frecuente de consulta quirúrgica de urgencia. Su manejo oportuno es determinante para reducir complicaciones, morbimortalidad y costos asistenciales.
ObjetivoRevisar la evidencia actual sobre el manejo quirúrgico de hernias ventrales, inguinales y femorales en contexto de urgencia, y proponer recomendaciones prácticas adaptadas a la realidad hospitalaria nacional.
MetodologíaRevisión narrativa de la literatura (PubMed, Scopus y Cochrane, 2018–2025) complementada con documentos institucionales. Se incluyeron guías HerniaSurge, WSES, revisiones sistemáticas recientes y protocolos locales.
ResultadosEl abordaje laparoscópico es seguro y factible en pacientes seleccionados con hernias incarceradas o estranguladas, permitiendo evaluar la viabilidad intestinal y reducir la morbilidad global. El uso de malla es aceptable en campos limpio-contaminados, evitando su empleo en contaminación franca. Las hernias femorales, el sexo femenino y el mayor diámetro del defecto se asocian a mayor riesgo de encarcerarmiento.
ConclusionesLa toma de decisiones debe basarse en la estabilidad hemodinámica, grado de contaminación y disponibilidad de experiencia. Se recomienda protocolizar el manejo institucional, priorizar la cirugía temprana y fomentar la formación en técnicas mini invasivas.
Abdominal wall hernias are a frequent cause of emergency surgical consultation. Timely management is essential to reduce complications, morbidity, mortality, and healthcare costs.
ObjectiveTo review the current evidence regarding the surgical management of ventral, inguinal, and femoral hernias in emergency settings, and to provide practical recommendations applicable to routine hospital practice.
MethodsA narrative review of the literature was performed using PubMed, Scopus, and Cochrane databases (2018–2025), complemented by institutional documents and protocols. HerniaSurge and WSES guidelines, recent systematic reviews, and relevant studies on emergency abdominal wall hernia repair were included.
ResultsLaparoscopic repair is safe and feasible in selected patients with incarcerated or strangulated hernias, allowing assessment of bowel viability and reducing overall postoperative morbidity. Mesh repair is acceptable in clean-contaminated surgical fields, whereas its use should be avoided in cases of gross contamination. Female sex, femoral hernia type, and larger defect diameter are associated with an increased risk of incarceration.
ConclusionsManagement must consider hemodynamic status, contamination degree, and surgical expertise. Institutional protocols, early surgical management, and training in minimally invasive techniques are essential to improve outcomes in emergency abdominal wall hernia repair.
essed. A multidisciplinary approach is essential to optimize diagnosis and treatment.
Las hernias de la pared abdominal corresponden a la protrusión parcial o total de un órgano o tejido intraabdominal a través de un defecto o zona de debilidad de la pared abdominal1. Estas constituyen una de las patologías quirúrgicas más frecuentes a nivel mundial, con una incidencia global del 5%. Las hernias inguinales representan aproximadamente el 75% de las hernias de la pared abdominal, constituyendo la forma más frecuente de presentación. Su prevalencia aumenta con la edad y es mayor en el sexo masculino. En contraste, las hernias femorales, aunque menos frecuentes, predominan en mujeres y se asocian a un mayor riesgo de incarceración2,3. En conjunto, las hernias inguinocrurales dan lugar a más de 20 millones de reparaciones anuales a nivel mundial, posicionándose entre las intervenciones más comunes en cirugía general1.
Se estima que entre un 5–15% de los pacientes con hernias abdominales desarrollarán incarceración durante su evolución, con riesgo subsecuente de compromiso vascular, isquemia intestinal y potencial progresión a necrosis4. En sistemas de salud con adecuado acceso a cirugía electiva, entre un 2,5% y un 7,7% de las reparaciones inguinales se realizan en contexto de urgencia; sin embargo, esta proporción puede aumentar en entornos con limitaciones en el acceso quirúrgico oportuno5.
La cirugía de urgencia por hernia, independientemente de su localización, se asocia a peores resultados clínicos en comparación con la cirugía programada, incluyendo mayor tasa de resección intestinal, complicaciones postoperatorias y mortalidad, especialmente en pacientes de edad avanzada o con comorbilidades6.
En Chile, las hernias de la pared abdominal se encuentran incluidas dentro de las patologías en lista de espera quirúrgica no GES. En este contexto, el país presenta tiempos de espera prolongados para cirugía electiva, con medianas cercanas a 300 días (aproximadamente 10 meses), en comparación con países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), donde los tiempos pueden ser inferiores a 70 días en sistemas con mayor capacidad resolutiva7–9.
Pese a la alta frecuencia y relevancia clínica de esta patología, el manejo de estas entidades en urgencia continúa siendo heterogéneo. El objetivo de esta revisión es proporcionar un enfoque práctico y basado en la evidencia para el manejo médico y quirúrgico de hernias abdominales complicadas en el contexto de urgencia, abarcando hernias ventrales, inguinales y femorales.
ClasificaciónPara uniformar criterios se recomienda utilizar la clasificación de la European Hernia Society (EHS)10, ya que proporciona un sistema estandarizado y reproducible que permite describir de manera precisa la localización y el tamaño del defecto herniario, facilitando la toma de decisiones quirúrgicas y la comunicación entre equipos.
La clasificación anatómica de las hernias inguinales, femorales y ventrales se resume en las figuras 1 y 2, las cuales ilustran los principales criterios utilizados para su categorización y orientación terapéutica.
- 1.
Inguinales:
- 2.
Ventrales incisionales:
- 3.
Ventrales primarias: se clasifican de forma nominativa
- a.
Localización
- i.
Línea media: epigástrica o umbilical
- ii.
Lateral: de Spiegel o lumbar
- i.
- b.
Tamaño (diámetro)
- i.
Pequeña: <2cm
- ii.
Mediana: 2 a 4cm
- iii.
Grande: >4cm
- i.
- a.
Clasificación de hernias inguinales
Fuente: elaboración propia basada en la clasificación de la European Hernia Society (EHS). Muysoms FE et al.10
NOTA: En cirugía laparoscópica, utilizar como referencia la pinza (Pinza abierta= 2,5 cm).
Clasificación de hernias ventrales e incisionales según la European Hernia Society (EHS).
Fuente: Adaptado de Muysoms FE, et al.10.
El diagnóstico de hernia abdominal complicada es fundamentalmente clínico. La presencia de una masa dolorosa irreductible, asociada a dolor agudo y signos de obstrucción intestinal, orienta fuertemente al diagnóstico de incarceración o estrangulación.
El estudio con imágenes cumplen un rol complementario, especialmente para la planificación preoperatoria y en casos de presentación atípica o diagnóstico incierto.
- •
Ecografía dinámica asociada a maniobras de Valsalva: permite confirmar la presencia de hernia y evaluar su reducibilidad. No obstante, su rendimiento es operador-dependiente1.
- •
Tomografía computarizada (TC) de abdomen y pelvis con contraste: constituye el estudio de elección en el contexto de urgencia, permitiendo evaluar el contenido herniario, la presencia de obstrucción intestinal (figura 3) y signos de compromiso vascular (figuras 3 y 4).
Figura 4.TC axial con contraste que muestra una hernia umbilical estrangulada.
Se observa la protrusión de contenido a través de un defecto umbilical estrecho (flecha blanca), acompañado de estriación de la grasa peri-herniaria, sugiriendo inflamación12.
Fuente: Adaptado de Radiopaedia.org12, licencia CC BY-NC-SA 3.0.
- •
Resonancia magnética (RM): uso en casos seleccionados, particularmente en sospecha de hernias ocultas o cuando la ecografía y la TC no son concluyentes1.
En el contexto de urgencia, la indicación quirúrgica se basa principalmente en criterios clínicos y radiológicos, por lo que parámetros como el índice de masa corporal (IMC) no deben retrasar la resolución quirúrgica. No obstante, en escenarios seleccionados o en la planificación diferida, valores elevados de IMC pueden asociarse a mayor riesgo de complicaciones postoperatorias1.
Principios generales del manejoEl tratamiento quirúrgico urgente está indicado ante la presencia de signos de estrangulación, peritonitis o compromiso hemodinámico. En pacientes hemodinámicamente estables, sin evidencia clínica de estrangulación, puede considerarse la reducción manual suave (taxis).
- 1.
Maniobra de Taxis
La reducción manual está contraindicada en presencia de signos clínicos sugestivos de estrangulación, tales como dolor desproporcionado, compromiso sistémico o sospecha de isquemia intestinal, dado el riesgo de reducir contenido no viable y retrasar el tratamiento quirúrgico definitivo13.
Técnica
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Monitorización clínica no invasiva y evaluación minuciosa para descartar signos de estrangulación o peritonitis.
- •
Administración de analgesia adecuada y, de ser necesario, sedación de corta duración para facilitar la relajación de la pared abdominal.
- •
Aplicación de frío local sobre la región herniaria durante 20-30 minutos, con el objetivo de disminuir el edema y facilitar la reducción.
- •
Posicionamiento del paciente en decúbito supino; en hernias inguinales y femorales puede considerarse una ligera posición de Trendelenburg para favorecer la reducción.
- •
Aplicación de presión suave, sostenida y progresiva sobre el contenido herniario, evitando maniobras bruscas o compresión forzada.
Tras una reducción exitosa, indicación de observación clínica hospitalaria durante 12 a 24 horas para descartar complicaciones o recidiva.
La reparación quirúrgica definitiva puede planificarse de forma diferida una vez resuelto el cuadro agudo13.
Se debe suspender la maniobra de forma inmediata en caso de dolor creciente, resistencia significativa, fracaso de la reducción o sospecha de estrangulación13. En estos casos, la conducta debe ser la resolución quirúrgica urgente sin intento de reducción manual.
- 2.
Estabilización y preparación para resolución quirúrgica
La preparación inicial del paciente con hernia complicada debe orientarse a la estabilización clínica y a la optimización preoperatoria.
- •
Reposición de volumen con cristaloides intravenosos, analgesia multimodal y monitorización hemodinámica según la condición clínica.
- •
Antibioticoterapia empírica en casos con sospecha de estrangulación o perforación. Como esquemas iniciales en adultos inmunocompetentes se sugiere ceftriaxona asociada a metronidazol o piperacilina/tazobactam, en paciente con hospitalización reciente, ajustando posteriormente según cultivos4,14.
- •
Profilaxis tromboembólica según el riesgo individual del paciente según Score de Caprini.
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Tipo de anestesia: en el contexto electivo, la reparación de hernia inguinal puede realizarse bajo anestesia local; sin embargo, en el escenario de urgencia se prefiere anestesia general, dado el mayor riesgo de complicaciones intraabdominales1.
- •
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Condición hemodinámica del paciente.
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Presencia de signos de estrangulación o peritonitis.
- •
Grado de contaminación del campo quirúrgico (limpio, limpio-contaminado, contaminado).
- •
Experiencia del equipo quirúrgico y disponibilidad de abordaje laparoscópico.
El manejo de la hernia inguinal complicada implica la elección entre un abordaje abierto y uno laparoscópico. La evidencia disponible sugiere que la reparación laparoscópica ofrece ventajas en términos de resultados a largo plazo. Un metaanálisis que incluyó 21 revisiones sistemáticas mostró una reducción del 26–46% en el riesgo de dolor crónico en comparación con la cirugía abierta, sin diferencias significativas en las tasas de recidiva3. En el contexto de urgencia, una revisión sistemática que analizó 15 estudios con un total de 433 pacientes reportó que el abordaje laparoscópico en hernias incarceradas es seguro y técnicamente factible, asociándose a menor morbilidad postoperatoria y una disminución en la duración de la hospitalización (4,8 frente a 11 días) en comparación con la cirugía abierta15. El uso de malla fue posible en la mayoría de los casos sin incremento en las tasas de infección, siempre que no existiera contaminación franca.
1.1Recomendaciones y técnicasTAPP (Transabdominal Preperitoneal): permite valoración de viabilidad intestinal y la reparación bilateral1,15.TEP (Totally Extraperitoneal): útil en pacientes seleccionados sin sospecha de compromiso intestinal ni necesidad de resección. Se asocia a un menor riesgo de lesión visceral1.Lichtenstein: constituye una alternativa válida en contextos donde no se dispone de abordaje laparoscópico, en pacientes no candidatos a cirugía mínimamente invasiva.Femoral: se recomienda preferentemente la reparación por vía laparoendoscópica en mujeres, dado su menor riesgo de dolor crónico y de recurrencia1.
El abordaje laparoscópico de las hernias complicadas en el contexto de urgencia debe ser realizado por cirujanos con experiencia en cirugía mínimamente invasiva y familiaridad con la técnica específica. Si bien no existe un número mínimo universalmente establecido, la literatura describe una curva de aprendizaje cercana a 50–100 procedimientos para la reparación laparoscópica de hernias en escenarios electivos, por lo que este abordaje debiese reservarse para equipos con entrenamiento adecuado4,5,15.
Hernia ventral e incisional en urgenciaLas hernias ventrales incarceradas o asociadas a obstrucción intestinal requieren evaluación del contenido herniario y de las condiciones del campo quirúrgico. La demora en su resolución se asocia a un aumento de la morbimortalidad, particularmente en presencia de compromiso vascular o estrangulación4.
Recomendaciones y técnicasLa elección del abordaje quirúrgico y del tipo de malla debe basarse en el grado de contaminación del campo operatorio, así como en las condiciones clínicas del paciente.
Campo limpio o limpio-contaminado: se recomienda uso de malla sintética de polipropileno o mallas compuestas4.Campo contaminado: se debe considerar uso de malla biológica o reparación diferida4.Pérdida de domicilio abdominal: pueden requerir técnicas preoperatorias (neumoperitoneo progresivo, toxina botulínica) para lograr cierre sin tensión por lo que se recomienda reparación diferida.
El uso de técnicas mínimamente invasivas, como la reparación intraperitoneal con malla (e-IPOM) o la laparoscopía diagnóstica, es factible en centros con experiencia y en pacientes seleccionados, asociándose a una menor morbilidad postoperatoria y a una reducción de los días de hospitalización en comparación con el abordaje abierto15.
Cirugía robótica en urgenciasLa cirugía robótica (TAPP robótica, e-rIPOM) se reserva a centros con disponibilidad tecnológica y equipos con entrenamiento avanzado; su aplicación en el contexto de urgencia es aún limitada, aunque representa una alternativa en expansión en escenarios seleccionados16.
Complicaciones y seguimientoLas complicaciones más frecuentes tras la reparación de hernias de la pared abdominal son:
Infección de sitio operatorio: la incidencia varía según el tipo de hernia, abordaje quirúrgico y grado de contaminación. En hernia inguinal suele reportarse alrededor de 4%, mientras que en hernias ventrales o incisionales puede aumentar hasta 15–16%, especialmente en cirugía abierta, de urgencia o en campos contaminados14–17.Seroma: se reporta con mayor frecuencia en reparaciones ventrales o incisionales, con rangos aproximados de 5–12%, y puede ser más frecuente tras disecciones amplias o defectos de mayor tamaño18.Dolor crónico postoperatorio (CPIP): incidencia de hasta 10–12%, siendo menos frecuente en pacientes sometidos a abordaje laparoscópico1.Recidiva: varía ampliamente según localización y técnica. En hernia inguinal, las tasas de recidiva son generalmente bajas cuando se utilizan técnicas con malla; en hernia incisional, las guías EHS reportan tasas de recidiva de 23–50% en seguimiento prolongado1,17.
El seguimiento postoperatorio debe incluir evaluación clínica del dolor, la integridad de la reparación y la detección precoz de complicaciones o recidiva. Asimismo, el registro sistemático de resultados en bases de datos institucionales puede contribuir a monitorizar resultados y optimizar la calidad asistencial1,17.
Recomendaciones según evidencia actualLa tabla 1 sintetiza las recomendaciones para el manejo de hernias abdominales complicadas en urgencia, integrando el escenario clínico, la conducta sugerida y el nivel de evidencia reportado en la literatura.
Recomendaciones de manejo
| Escenario clínico | Recomendación | Evidencia | Nivel |
|---|---|---|---|
| Hernia inguinal incarcerada sin contaminación | Abordaje laparoscópico (TEP/TAPP) con malla | Sartori 202215, HerniaSurge 20181 | Fuerte |
| Hernia femoral en mujer | Laparo-endoscópica (evita dolor crónico y omisión de hernia femoral) | HerniaSurge 20181 | Fuerte |
| Hernia con resección intestinal pero sin contaminación franca | Malla sintética ligera o compuesta | WSES Guidelines4 | Moderada |
| Hernia ventral contaminada | Evitar malla sintética; considerar biológica o reparación diferida | WSES Guidelines4 | Débil |
| Campo limpio-contaminado | Permite uso de malla de polipropileno | WSES Guidelines4 | Fuerte |
| Paciente inestable o peritonitis difusa | Abordaje abierto, control de daños | — | Fuerte |
| Postoperatorio de urgencia | Profilaxis antibiótica y analgesia multimodal | HerniaSurge 20184 | Fuerte |
Fuente: elaboración propia.
El manejo quirúrgico de las hernias de la pared abdominal en el contexto de urgencia requiere una estrategia individualizada, basada en el tipo de hernia, el grado de contaminación del campo quirúrgico, los recursos disponibles y la experiencia de los cirujanos. La evidencia actual respalda el uso de malla en escenarios limpios o limpio-contaminados, así como la adopción de abordajes laparoscópicos en pacientes seleccionados y hemodinámicamente estables. En este contexto, la laparoscopía permite confirmar el diagnóstico y evaluar la viabilidad intestinal, además de asociarse a una menor tasa de infecciones del sitio operatorio, reducción de la estadía hospitalaria y menor dolor postoperatorio. Asimismo, la implementación de protocolos institucionales contribuye a estandarizar la toma de decisiones y a reducir la variabilidad en la práctica clínica.
El fortalecimiento de la formación en técnicas mínimamente invasivas y el desarrollo de unidades especializadas en pared abdominal en hospitales públicos constituyen elementos clave para optimizar los resultados clínicos y avanzar hacia una atención más segura y costo-efectiva. Sin embargo, la heterogeneidad de la evidencia disponible refuerza la necesidad de revisiones sistemáticas y estudios multicéntricos que permitan establecer recomendaciones más robustas y estandarizadas.
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