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Vol. 37. Núm. 2.
TEMA CENTRALTEMA CENTRAL. ONCOLOGÍA CENTRADA EN EL PACIENTE: DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA REAL
Páginas 135-276 (Marzo - Abril 2026)
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Importancia de los estudios genéticos germinales en la terapia oncológica: más allá del cáncer hereditario

Importance of germline genetic studies in oncological therapy: beyond hereditary cancer
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Elsa Cabrera Acosta
Autor para correspondencia
ecabrera@clinicalascondes.cl

Autor para correspondencia.
Centro Integral del Cáncer, Clínica Las Condes, Santiago, Chile
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Resumen

Las mutaciones germinales en genes de predisposición al cáncer han dejado de ser una información sólo asociada al riesgo de cáncer hereditario, en la actualidad se han convertido en un verdadero motor de cambio en la oncología en la era de la medicina de precisión. Su hallazgo se traduce en decisiones terapéuticas concretas que modifican la historia natural de la enfermedad. Este artículo revisa, con un enfoque integrador, los principales escenarios en los que el análisis genético germinal ha demostrado un impacto real: desde el cáncer de mama y ovario hasta tumores de páncreas, próstata, endometrio y colon. La evidencia acumulada muestra que los estudios genéticos germinales son una información imprescindible, no sólo para conocer los riesgos de cáncer hereditario sino también una herramienta esencial en la terapia del cáncer.

Palabras clave:
Cáncer Hereditario
Mutaciones Genéticas Germinales
Inhibidores Parp
Inmunoterapia
Oncología De Precisión
Abstract

Germline mutations in cancer predisposition genes are no longer limited to hereditary cancer counseling and prevention, but have emerged as a cornerstone of modern precision oncology. Today, their detection not only identifies at-risk families but also provides actionable biomarkers that guide therapeutic decisions across a wide spectrum of malignancies. This review offers a comprehensive narrative of how germline testing has reshaped the management of breast, ovarian, prostate, pancreatic, endometrial, and colorectal cancers, highlighting its role as both a marker of familial risk and a predictive tool that defines therapeutic trajectories.

Keywords:
Hereditary Cancer
Germline Mutations
Parp Inhibitors
Immunotherapy
Precision Oncology
Texto completo
Introducción

La oncología de precisión ha transformado el cáncer. Hoy disponemos de herramientas que permiten comprender las características biológicas de cada tumor y de cada paciente. En ese sentido, los estudios germinales han adquirido un protagonismo inesperado. Inicialmente fueron usados en forma exclusiva para detectar familias con predisposición hereditaria; sin embargo, en los últimos años han avanzado a su uso para orientar el tratamiento como marcadores de pronóstico e, incluso, anticipando la eficacia de terapias innovadoras.

Según el ESMO Handbook of Cancer Genetics and Genomics (2025), la integración del estudio germinal en la rutina oncológica ha permitido pasar de una medicina ‘basada en el tumor’ a una medicina ‘basada en el paciente’, donde las alteraciones hereditarias actúan como biomarcadores de acción terapéutica. Las pruebas genéticas germinales deben considerarse parte del abordaje integral del cáncer, junto al perfil somático y la caracterización molecular global. La identificación de variantes germinales patogénicas puede modificar directamente la elección de tratamientos sistémicos, al predecir sensibilidad a inhibidores PARP, agentes de platino o inmunoterapias, y al mismo tiempo orientar decisiones quirúrgicas y de seguimiento familiar. Además, la ESMO enfatiza que la detección de variantes germinales no sólo tiene implicancias familiares, sino que puede identificar vulnerabilidades terapéuticas explotables mediante enfoques de “synthetic lethality” o biomarcadores tumor-agnósticos, como la inestabilidad microsatelital (MSI, por sus siglas en inglés) y la deficiencia de recombinación homóloga (HRD, por sus siglas en inglés)1.

Un estudio de cohorte publicado 2021 por Stadler et al. en el Journal of Clinical Oncology, que incluyó a casi 12 000 pacientes con cáncer avanzado, demostró que un 17% presentaba variantes germinales patogénicas y que cerca del 9% tenían hallazgos con implicancia terapéutica directa. Lo notable es que muchos de estos pacientes no cumplían criterios clínicos tradicionales para testeo, lo que refuerza la necesidad de ampliar las indicaciones de estudios germinales y considerar su incorporación sistemática en la evaluación oncológica2. Por lo tanto, lo que hasta hace pocos años era patrimonio exclusivo de la genética clínica, hoy es parte esencial de la práctica oncológica diaria.

En este contexto, los estudios germinales adquieren relevancia más allá del cáncer hereditario: permiten comprender la biología tumoral en profundidad y expanden el acceso a terapias dirigidas e inmunoterapias, consolidándose como una herramienta clínica de alto impacto dentro de la oncología de precisión contemporánea.

Desarrollo

Las pruebas de línea germinal tienen como objetivo identificar alteraciones genéticas hereditarias que pueden predisponer a los individuos al cáncer o síndromes hereditarios.

Las implicaciones se extienden mucho más allá del caso índice, pueden informar estrategias preventivas no sólo para el individuo afectado, sino a familiares asintomáticos en riesgo que pueden beneficiarse de estrategias de vigilancia o reducción de riesgos adaptadas. Dado las posibles implicaciones psicológicas, éticas y médicas, estas pruebas deben realizarse con el consentimiento informado del paciente y en el marco de una unidad de asesoramiento genético dedicada a garantizar una interpretación y gestión adecuada de los casos.

El proceso clásico del asesoramiento genético implica tres pasos clave:

  • 1.

    Consulta de asesoramiento: esta evaluación clínica está orientada a identificar sospecha de cáncer hereditario y definir indicación de test genético.Incluye al menos: Historia personal y familiar (≥3 generaciones); análisis de criterios clínicos (ej. NCCN, ESMO); educación inicial sobre estudio genético; definición de indicación y tipo de test. Este paso además considera discutir las Implicancias de las pruebas en términos de prevención y estrategia terapéutica y el potencial impacto social-emocional personal y familiar, así como obtener el consentimiento informado previo a la toma del examen.

  • 2.

    Recogida y análisis de muestras, generalmente realizado en sangre.

  • 3.

    Discusión de los hallazgos en consulta post test: en esta etapa se comunica e interpreta resultados (patogénico, variante de significado incierto (VUS), negativo); definir implicancias clínicas: riesgo de cáncer, vigilancia y medidas preventivas; ajustar manejo oncológico (terapias dirigidas, decisiones quirúrgicas); indicar estudio en familiares (cascade testing); brindar consejería y apoyo psicosocial; establecer plan de seguimiento.

El asesoramiento genético es un componente fundamental de las pruebas de línea germinal, ayuda a los pacientes a comprender los beneficios, las limitaciones y el potencial resultado de la prueba. Con una superposición cada vez mayor entre la genómica y la oncología, busca integrar la genómica con el objetivo de acelerar las pruebas de línea germinal y las implicaciones en la atención al paciente3.

Y en este nuevo modelo de integración, ha impulsado la creación de “Molecular Tumor Boards” (MTB), una instancia multidisciplinaria clave en la oncología de precisión, que permite integrar e interpretar adecuadamente la información molecular (resultados de secuenciación masiva (NGS, por sus siglas en inglés), biomarcadores somáticos y germinales) para orientar terapias, mejorar la selección de tratamientos dirigidos e inmunoterapia, reducir la variabilidad clínica y el sobretratamiento, y favorecer el uso eficiente de recursos. Además, facilita la identificación de síndromes de cáncer hereditario, fortalece la coordinación entre especialidades y se posiciona como un estándar de calidad en centros oncológicos actuales4.

Las mutaciones germinales son fácilmente identificables mediante las técnicas habituales de secuenciación que tengan una extensión y una profundidad de estudio habituales. Con lo cual, lo que se valida como utilidad clínica es la mutación germinal en sí, en el caso de tratamientos médicos, mediante ensayos clínicos con terapias dirigidas a las alteraciones moleculares que provocan estas mutaciones germinales en el tumor.

Aunque no siempre todas las mutaciones germinales en todos los genes implicados en la recombinación homóloga conllevan un déficit de recombinación homóloga en el tumor, esta correlación es máxima o es mayor cuando hay mutaciones germinales en genes BRCA en determinadas histologías como cáncer de ovario, cáncer de mama, cáncer de próstata y cáncer de páncreas, pero la correlación mutación germinal con déficit de recombinación homóloga no es tan grande cuando existen mutaciones germinales en otros genes y en otras histologías5.

Nos vamos a centrar en la accionabilidad terapéutica que tienen estas mutaciones germinales, sobre todo en genes supresores a nivel germinal, que han alcanzado utilidad clínica y han modificado la terapia en etapa locoregional y avanzado, basado en la metodología propuesta por ESMO, ESCAT como una clasificación estructurada de las alteraciones moleculares según su nivel de evidencia clínica para guiar decisiones terapéuticas en oncología de precisión6.

En relación a las modificaciones más importantes del tratamiento locoregional (cirugía y radioterapia), destacan:

  • -

    El síndrome de Li-Fraumeni, asociado a mutaciones germinales en TP53. El riesgo de segundas neoplasias malignas según la variante de la línea germinal TP53 y el pronóstico oncológico general del paciente deben evaluarse durante reuniones multidisciplinarias especializadas. La radioterapia debe evitarse siempre que existan otras opciones de tratamiento igualmente curativas. En otros casos, debe adaptarse para minimizar el riesgo de segundas neoplasias malignas en pacientes que aún requieren radioterapia a pesar de su genotoxicidad, considerando su posible beneficio. Esto está basado en que los pacientes con mutaciones germinales en TP53 tienen una alta susceptibilidad a desarrollar tumores inducidos por radiación, debido a una alteración fundamental en los mecanismos de reparación del ADN y control del daño genómico7.

  • -

    Las mutaciones de la línea germinal en los dominios de exonucleasa de POLE se asocian con una predisposición familiar y un mayor riesgo de cáncer colorrectal y glioblastoma de células gigantes. También se han informado mutaciones somáticas en POLE en estos cánceres. Estas mutaciones conducen a una acumulación de errores de ADN durante el proceso de replicación, lo que resulta en tumores ultramutados asociados con la estabilidad de microsatélites. Se sabe que diferentes formas de inestabilidad genómica en los cánceres están asociadas con el pronóstico. En el cáncer de endometrio, se ha confirmado que las mutaciones en el dominio de exonucleasa de POLE están significativamente asociadas con un pronóstico favorable y una mejor supervivencia libre de progresión (SLP) en el cáncer de endometrio. Por lo que sirven como un importante marcador molecular de pronóstico asociado con excelentes resultados y guiar el manejo de pacientes con cáncer de endometrio8.

  • -

    Cirugía de reducción de riesgo para cáncer de mama en pacientes con mutación germinal BRCA. Las cirugías para reducir el riesgo en portadoras jóvenes y sanas de BRCA son el método más eficaz para reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama y/o de ovario. Las ventajas de someterse a una mastectomía para reducir el riesgo (RRBM, por sus siglas en inglés) son particularmente relevantes cuando se realiza alrededor de los 30 años de edad. Se ha demostrado que la RRBM reduce el riesgo de cáncer de mama a lo largo de la vida en más del 90% en poblaciones de alto riesgo. Aunque varios estudios han investigado el impacto potencial de la RRBM en la supervivencia, los datos disponibles siguen siendo controvertidos. Si bien la RRBM reduce significativamente la incidencia de cáncer de mama en individuos de alto riesgo, no se ha demostrado de forma consistente un beneficio claro en la supervivencia. En individuos ya diagnosticados con cáncer de mama, RRBM ha mostrado una reducción drástica en el riesgo de cáncer contralateral (91%–93%), pero sus beneficios en la sobrevida global (SG) siguen siendo debatidos9.

  • -

    Inmunoterapia neoadyuvante en cáncer colorrectal con MSI o síndrome de Lynch. La presencia de MSI o síndrome de Lynch permite utilizar inmunoterapia neoadyuvante con altas tasas de respuesta. En el estudio NICHE-II, es un ensayo clínico prospectivo en pacientes con cáncer de colon localmente avanzado con deficiencia de reparación de mismatch (dMMR), candidatos a cirugía curativa. La intervención consistió en la administración de inmunoterapia neoadyuvante con nivolumab, solo o en combinación con ipilimumab, durante un corto período previo a la cirugía. Posteriormente, los pacientes fueron operados y la respuesta al tratamiento se evaluó principalmente mediante la tasa de respuesta patológica completa, además de analizar seguridad y respuesta tumoral, resultados obtenidos son más del 95% de los pacientes con respuesta patológica mayor y 70% respuesta completa; en pacientes con síndrome de Lynch, las respuestas completas superaron el 80%10.

    En un estudio fase II con dostarlimab en cáncer de recto localmente avanzado, se observó 100% de respuesta clínica completa, mantenida en 75% de los pacientes a 12 meses 11. Por lo que probablemente será posible un manejo conservador sin cirugía, con seguimiento mediante imágenes, endoscopia y biopsia líquida.

  • -

    Síndrome Von-Hippel-Lindau (VHL), la inactivación bialélica del gen VHL en las células tumorales impide la degradación del factor inducido por hipoxia 2 alfa (HIF-2α). Como consecuencia, este se acumula y se transloca al núcleo, donde se heterodimeriza con HIF-β, formando un complejo activo que induce la transcripción de genes relacionados con angiogénesis, proliferación celular y producción de eritropoyetina.

    Belzutifan es un inhibidor selectivo de HIF-2α que bloquea la formación de este complejo transcripcional, interfiriendo así en las vías de señalización tumoral dependientes de hipoxia. Este mecanismo explica tanto su eficacia clínica en el síndrome de VHL como su principal efecto adverso, la anemia -observada como toxicidad grado 3 en aproximadamente el 11% de los pacientes-, secundaria a la disminución de la síntesis de eritropoyetina.

    Los pacientes con síndrome de VHL tienen una herencia autosómica dominante, caracterizada por: carcinoma de células renales de células claras congénito, hemangioblastoma capilar del sistema nervioso central y retinas, tumores del oído interno, feocromocitoma de la glándula suprarrenal y tumores pancreáticos. Belzutifan demostró una tasa de respuesta objetiva (ORR) del 49% en carcinoma renal no metastásico, con control de enfermedad en el 96% y respuestas duraderas. Asimismo, evidenció actividad en hemangioblastomas del sistema nervioso central (ORR ∼30%) y tumores pancreáticos (ORR ∼77%). El tratamiento permitió reducir la necesidad de intervenciones quirúrgicas repetidas. La toxicidad fue manejable, destacando anemia grado =3 en aproximadamente 15% de los pacientes12.

  • -

    Síndrome de Gorlin. Es causado por variantes patogénicas germinales en el gen PTCH1 y se caracteriza por la aparición de múltiples carcinomas basocelulares. Cuando se añade una variante somática en el tumor, se produce una inactivación bialélica del gen, lo que impide la función de la proteína Patched-1 y deja sin control a la proteína Smoothened. Como resultado, se activan señales que favorecen la proliferación celular descontrolada. Este proceso puede tratarse con fármacos inhibidores de Smoothened, como vismodegib. En carcinoma basocelular avanzado, vismodegib demostró una tasa de respuesta objetiva (ORR) de 43% en enfermedad localmente avanzada y 30% en enfermedad metastásica, con respuestas sostenidas. El perfil de seguridad fue consistente con inhibición de la vía Hedgehog, destacando espasmos musculares, alopecia, disgeusia y pérdida de peso como efectos adversos frecuentes13.

En relación a los cambios en terapias sistémicas destacan los siguientes avances (adyuvante, neoadyuvante y enfermedad avanzada, tumores agnósticos).

Cáncer de mama

El estudio OLYMPIA demostró que olaparib (inhibidor PARP) adyuvante durante un año, en pacientes con cáncer de mama HER2 negativo, en etapa temprana y alto riesgo, portadoras de mutación germinal en BRCA1/2, mejoró significativamente los desenlaces invasivos y a distancia. A tres años, la supervivencia libre de enfermedad invasiva (SLEI) fue de 85,9% con olaparib versus 77,1% con placebo, con una reducción del riesgo de evento invasivo o muerte de 42% (HR 0,58). La sobrevida libre de enfermedad a distancia (SLED) también mejoró, con 87,5% versus 80,4%, equivalente a una reducción del riesgo de recaída a distancia o muerte de 43% (HR 0,57). La toxicidad fue manejable; los eventos adversos más frecuentes fueron anemia, náuseas y fatiga, y la anemia grado 3 o mayor fue el principal evento relevante. Posicionando a olaparib como estándar adyuvante en pacientes con cáncer de mama precoz HER2 negativo, mutación germinal en BRCA1/2 y alto riesgo clínico14.

En el contexto del cáncer de mama metastásico HER2 negativo con mutación germinal en BRCA1/2, el estudio OLYMPIAD fue un ensayo fase III, aleatorizado y abierto, que comparó olaparib en monoterapia versus quimioterapia estándar (capecitabina, eribulina o vinorelbina) en pacientes que habían recibido hasta dos líneas previas de quimioterapia para enfermedad metastásica. Olaparib demostró un beneficio clínico significativo, con una mediana de sobrevida libre de progresión (SLP) superior en 2,8 meses en comparación con la terapia estándar y una reducción del 42% en el riesgo de progresión o muerte (HR 0,58)15.

En el análisis de seguimiento extendido, la mediana de SG fue de 19,3 meses con olaparib versus 17,1 meses con quimioterapia (HR 0,89; IC 95% 0,67–1,18), sin diferencias estadísticamente significativas. Sin embargo, se observó una mayor proporción de pacientes vivos a tres años (27,9% vs 21,2%) y una mayor duración del tratamiento con olaparib (8,8% de los pacientes en tratamiento =3 años vs 0% con quimioterapia). En el subgrupo tratado en primera línea metastásica, olaparib mostró un beneficio relevante en SG, con una mediana de 22,6 versus 14,7 meses (HR 0,55; IC 95% 0,33–0,95) y una sobrevida a 3 años de 40,8% versus 12,8%, respectivamente16.

Todos estos estudios han llevado a que en la actualidad se incorporen estas indicaciones a las guías internacionales de terapia como NCCN (National Comprehensive Cancer Network) y las guías de ESMO (European Society Medical Oncology).

Cáncer de ovario

En pacientes con cáncer de ovario avanzado (FIGO III–IV) cáncer peritoneal primario o cáncer de trompa de Falopio, con mutación en BRCA1/2 y respuesta a quimioterapia basada en platino, el mantenimiento con olaparib redujo significativamente el riesgo de progresión o muerte en un 70% (HR 0,30). A tres años, la SLP fue de 60% con olaparib versus 27% con placebo (HR 0,30; intervalo de confianza [IC] del 95%, 0,23 a 0,41; P<0,001). Con seguimiento extendido, la mediana de SLP alcanzó 56 meses con olaparib versus 13,8 meses, evidenciando un beneficio prolongado. La toxicidad fue manejable, destacando anemia y fatiga como eventos más frecuentes17.

Cáncer de endometrio

En el cáncer de endometrio con MSI, el 3% de estas mujeres van a tener síndrome de Lynch.

En el estudio RUBY 2023, pacientes con cáncer de endometrio primario avanzado o recurrente, la adición de dostarlimab a carboplatino-paclitaxel seguida de mantenimiento con dostarlimab mejoró significativamente la SLP, especialmente en tumores con deficiencia del sistema de reparación de desajustes o inestabilidad microsatelital (dMMR/MSI-H).

En este subgrupo, la SLP a 24 meses fue 61,4% con dostarlimab vs 15,7% con placebo (HR 0,28)18.

Cáncer de próstata

En el cáncer de próstata metastásico, aproximadamente un 23% de los tumores presentan alteraciones en genes de recombinación homóloga, mientras que cerca de un 8% corresponden a mutaciones de origen germinal. En este contexto, cuando se identifica una mutación a nivel tumoral, la probabilidad de que esta sea de origen germinal es considerablemente mayor que la prevalencia basal descrita del 8%.

En el cáncer de próstata metastásico resistente a la castración (CPRCm), diversos estudios han evaluado la combinación de inhibidores de PARP con inhibidores del receptor de andrógenos de nueva generación (ARPI), en comparación con ARPI más placebo, principalmente en pacientes sin exposición previa a ARPI. En el estudio MAGNITUDE trial, en pacientes con cáncer de próstata metastásico resistente a la castración con alteraciones en BRCA1/2, la combinación de niraparib más abiraterona demostró un beneficio significativo en supervivencia libre de progresión radiológica (SLPr), con HR 0,53. Este beneficio se acompaña de resultados reportados por pacientes que muestran mantenimiento de la calidad de vida global, sin deterioro clínicamente relevante, y un retraso en el tiempo al deterioro del dolor y de la función19.

En el estudio TRITON2 trial, que incluyó pacientes con cáncer de próstata metastásico resistente a la castración previamente tratados con al menos un ARPI y taxano, el tratamiento con rucaparib en portadores de alteraciones en BRCA1/BRCA2 mostró una tasa de respuesta objetiva (ORR) del 43,5%, incluyendo respuestas completas en un pequeño subgrupo. La respuesta en PSA =50% se observó en el 54,8%. La mediana de duración de respuesta fue de 6,4 meses, mientras que la mediana de SLPr fue 9 meses y la SG cercana a 18,4 meses. El beneficio fue claramente más pronunciado en pacientes con mutaciones en BRCA2. En contraste, en pacientes con alteraciones en otros genes de recombinación homóloga (especialmente ATM), la actividad fue limitada20.

Cáncer de páncreas

El cáncer de páncreas metastásico es particularmente refractario al tratamiento. Los tratamientos de primera línea que se utilizan actualmente como estándar de atención se asocian con una mediana de SLP de seis meses, y menos del 10% de los pacientes siguen vivos cinco años después del diagnóstico inicial.

Las mutaciones de pérdida de función en los genes BRCA1 o BRCA2 están relacionadas con un mayor riesgo de cáncer de ovario y de mama; dichas mutaciones también se asocian con un mayor riesgo de cáncer de páncreas, y entre el 4 y el 7% de los pacientes con cáncer de páncreas tienen una mutación BRCA de la línea germinal. En el estudio POLO, en pacientes con cáncer de páncreas metastásico con mutaciones germinales en BRCA1/2 que no progresaron tras quimioterapia basada en platino, el mantenimiento con olaparib demostró una mejoría significativa en SLP con una mediana de 7,4 vs 3,8 meses (HR 0,53). La tasa de respuesta objetiva fue del 23% con olaparib versus 12% con placebo21.

Cáncer de colon

También se ha estudiando el cáncer de colon con MSI con o sin síndrome de Lynch.

En el CHECKMATE 8HW que es un estudio fase 3 que compara nivolumab ipililumab frente a quimioterapia o nivo-ipi frente a nivolumab en cáncer colorrectal con inestabilidad de microsatélites. La combinación de nivolumab+ipilimumab logró una SLP significativamente superior, con una mediana no alcanzada frente a aproximadamente 5-6 meses con quimioterapia, y una reducción del riesgo de progresión o muerte cercana al 75-80% (HR ∼0,20-0,25) en análisis reportados. Asimismo, la tasa de respuesta objetiva (ORR) fue marcadamente mayor con inmunoterapia (≈70%) en comparación con quimioterapia (≈40-45%), con un mayor porcentaje de respuestas completas22.

En la poliposis adenomatosa asociada a MUTYH, la causa es la mutación de este gen, que impide reparar correctamente el daño oxidativo del ADN. Como consecuencia, se acumula 8-oxoguanina, una base alterada que durante la replicación se aparea de forma errónea con adenina. En condiciones normales, MUTYH elimina esa adenina mal incorporada, pero cuando está alterado, este mecanismo falla. Esto favorece la aparición de mutaciones características (G→T), que pueden afectar a genes como KRAS, incluyendo la variante p.G12C. Esta alteración es clínicamente relevante, ya que puede ser tratada con inhibidores específicos de KRAS G12C, como sotorasib, en combinación con terapias dirigidas contra EGFR como panitumumab23.

Tumores agnósticos

Los tumores agnósticos son aquellos en los que el tratamiento se define por una alteración molecular específica (biomarcador) y no por el órgano de origen del cáncer. Es decir, el mismo fármaco puede utilizarse en distintos tipos de tumores (colon, pulmón, endometrio, páncreas, etc.) siempre que compartan esa alteración biológica. Un ejemplo clásico es el uso de pembrolizumab en tumores MSI-H/dMMR. Desde el punto de vista biológico, los tumores con MSI-H/dMMR corresponden a neoplasias con alteración del sistema de reparación del ADN, lo que genera acumulación de errores en regiones repetitivas llamadas microsatélites. Esto produce una alta carga mutacional, con generación de múltiples neoantígenos, lo que los hace particularmente inmunogénicos y sensibles a inmunoterapia. Esta condición puede ser esporádica o hereditaria, como en el síndrome de Lynch. En el estudio KEYNOTE-158, que evaluó pembrolizumab en tumores sólidos avanzados con MSI-H o dMMR, se observó una tasa de respuesta objetiva cercana al 30-34%, con alrededor de 10% de respuestas completas. Las respuestas fueron profundas y muy duraderas, con mediana de duración no alcanzada, una SLP aproximada de 4 meses y una SG cercana a 23–24 meses, consistente en múltiples tipos tumorales y líneas de tratamiento24.

Conclusiones

Los estudios genéticos germinales no sólo son parte de la oncología preventiva: son un eje central de la oncología de precisión. Han demostrado capacidad de orientar cirugías más seguras, terapias más efectivas e inmunoterapias más selectivas. y, al mismo tiempo, ofrecen a las familias la posibilidad de anticiparse al futuro. El trabajo de Stadler et al2 refuerza este cambio de paradigma al demostrar que el análisis germinal no sustituye, sino que complementa el perfil somático, ofreciendo una visión más completa para seleccionar terapias dirigidas.

El análisis genético de la línea germinal tiene importantes implicaciones para el manejo de pacientes con cáncer, más allá de las estrategias de reducción de riesgo más relevantes para pacientes en etapa temprana. Con el creciente número de genes con alteraciones de la línea germinal que predicen la respuesta a fármacos y la proliferación de ensayos clínicos agnósticos de tumores que evalúan tratamientos dirigidos al genotipo de la línea germinal, se debe considerar la evaluación agnóstica de tumores en pacientes con cáncer metastásico o recurrente para detectar alteraciones de la línea germinal potencialmente susceptibles de tratamiento.

Declaración de conflicto de intereses:

La autora declara no tener conflicto de interés para este artículo.

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