La epilepsia es un trastorno neurológico crónico caracterizado por crisis recurrentes, frecuentemente asociada a alteraciones neuropsicológicas que impactan la calidad de vida de los pacientes. Estas alteraciones pueden involucrar funciones ejecutivas, memoria, atención, lenguaje, entre otras, y en algunos casos preceden al inicio de las crisis epilépticas, afectando de manera significativa el funcionamiento diario y la autonomía del individuo. El presente artículo tiene como objetivo describir el papel de la evaluación neuropsicológica y sus contribuciones al entendimiento y manejo integral de pacientes con epilepsia a lo largo del ciclo vital.
Epilepsy is a chronic neurological disorder characterized by recurrent seizures and is frequently associated with neuropsychological impairments that affect patients’ quality of life. These impairments may involve executive functions, memory, attention, and language, among others, and in some cases can precede the onset of epileptic seizures, significantly impacting daily functioning and patient autonomy. This article aims to describe the role of neuropsychological assessment and its contributions to the understanding and comprehensive management of patients with epilepsy across the lifespan.
La epilepsia es un trastorno neurológico caracterizado por una predisposición crónica a presentar crisis epilépticas1. Su elevada prevalencia la convierte en una de las enfermedades más comunes a nivel mundial, afectando a personas de todas las edades y grupos sociales2. De manera que la epilepsia genera un impacto significativo no solo en el ámbito sanitario y económico, sino también en la esfera personal y familiar de quienes la padecen3,4.
En 2014, la International League Against Epilepsy (ILAE)1 propuso redefinir la epilepsia como una enfermedad cerebral, que puede diagnosticarse ante una de las siguientes condiciones:
- 1.
Al menos dos crisis epilépticas no provocadas, separadas por más de 24 horas.
- 2.
Una crisis epiléptica no provocada que tiene más del 60% de probabilidad de repetirse en los próximos 10 años, similar al riesgo tras haber tenido dos crisis no provocadas.
- 3.
La presencia de un síndrome epiléptico.
De esta forma, la epilepsia no se concibe como una entidad clínica única, sino como un conjunto heterogéneo de síndromes con múltiples etiologías y diversas manifestaciones1. Además, se reconoce cada vez más que puede coexistir con alteraciones cognitivas, conductuales y psiquiátricas, cuyas repercusiones sobre la calidad de vida pueden superar incluso a las propias crisis5.
En este escenario de gran variabilidad interindividual y elevada comorbilidad, la evaluación neuropsicológica (ENP) adquiere un rol fundamental, al contribuir a una comprensión integral del paciente y orientar intervenciones que promuevan el bienestar más allá del control de las crisis, considerando tanto a la persona con epilepsia como a su entorno familiar.
El objetivo de este artículo es describir el papel de la ENP y sus aportes en la comprensión y abordaje de la epilepsia a lo largo del ciclo vital, desde la infancia hasta la adultez. Para tal efecto, se revisarán sus fundamentos conceptuales y clínicos, su contribución a la identificación de alteraciones cognitivas en población pediátrica y adulta, su relevancia en el contexto de la cirugía de la epilepsia y los principales instrumentos utilizados en la práctica clínica.
Fundamentos y utilidad de la evaluación neuropsicológica en pacientes con epilepsiaDe acuerdo con la Asociación Americana de Psicología (2010)6, la ENP corresponde a un proceso sistemático, estandarizado y riguroso, orientado a valorar distintos dominios de funcionamiento en una persona. En el caso de la epilepsia, el Grupo de Trabajo de Neuropsicología de la ILAE (2015)7 la describe como una herramienta no invasiva que ofrece una visión integral y objetiva del perfil cognitivo, emocional y conductual del paciente7. Su finalidad es responder a la pregunta de derivación integrando el rendimiento en pruebas estandarizadas con la historia clínica y el contexto psicosocial.
La ENP resulta esencial para comprender el impacto de la epilepsia en la vida cotidiana, ya que proporciona información valiosa para el diagnóstico, el pronóstico funcional y la calidad de vida. Esto cobra especial relevancia en personas con epilepsia focal de inicio temprano o farmacorresistente, quienes suelen presentar déficits cognitivos derivados tanto de la enfermedad como de las crisis y de los efectos de la medicación. Incluso, en algunos casos, se han descrito alteraciones cognitivas, emocionales y conductuales previas a la primera crisis clínica, lo que sugiere actividad epileptiforme subclínica8.
Un aporte clave de la ENP es la identificación de comorbilidades cognitivas y neuropsiquiátricas —como dificultades de aprendizaje, deterioro cognitivo leve, depresión o trastorno por déficit de atención— que a menudo pasan inadvertidas en el examen neurológico general, pero que tienen gran impacto en la calidad de vida9. Los hallazgos neuropsicológicos complementan la información obtenida en el examen clínico, el EEG y las neuroimágenes, aportando una caracterización más precisa del perfil funcional. Asimismo, contribuyen a la lateralización y localización de las redes neuronales implicadas en la epilepsia mediante la detección de patrones de déficit congruentes con la región afectada10.
En el ámbito de la cirugía de epilepsia, la ENP prequirúrgica cumple un rol fundamental: establece una línea base para evaluar cambios postoperatorios, orienta la lateralización y localización de la zona epileptógena y guía la planificación de estrategias de prehabilitación y rehabilitación neuropsicológica11. La recuperación cognitiva depende de variables como la función cognitiva inicial, la edad, el control de crisis y la reducción de fármacos. Se ha documentado, por ejemplo, que las resecciones temporales izquierdas aumentan el riesgo de deterioro en memoria verbal, mientras que las derechas pueden favorecerla12. En población pediátrica, la cirugía puede producir mejoras en el cociente intelectual (CI) total13.
Además de su función diagnóstica, la ENP posee valor pronóstico. La realización de tamizajes tempranos permite establecer líneas de base y monitorizar la evolución cognitiva y conductual en relación con la epilepsia, los tratamientos farmacológicos, otras intervenciones o factores psicosociales. También orienta decisiones terapéuticas: algunos fármacos como barbitúricos, benzodiacepinas y topiramato se asocian a deterioro cognitivo y sedación, mientras que lamotrigina y levetiracetam presentan perfiles más neutros14,15.
El papel de la ENP en el diagnóstico diferencial y la detección de comorbilidades psiquiátricas también es central. Las personas con epilepsia presentan entre 2 y 5 veces más riesgo de desarrollar trastornos mentales, y aproximadamente un tercio recibe un diagnóstico psiquiátrico en algún momento de la vida, lo cual se asocia con menor respuesta al tratamiento y mayor morbimortalidad16. Por ello, se recomienda incluir instrumentos validados para evaluar depresión, ansiedad y déficit atencional, así como monitorear el riesgo suicida, que es 2–3 veces mayor que en la población general.
Finalmente, la ENP cumple un rol psicoeducativo, favoreciendo que pacientes y familias comprendan la naturaleza de la epilepsia, las implicancias de los resultados y las dificultades que pueden presentarse en ámbitos educativos, laborales o vocacionales. Se sugiere aplicarla tanto en el momento del diagnóstico como durante el curso de la enfermedad, como herramienta de seguimiento continuo. En niños en edad escolar, orienta la implementación de adecuaciones curriculares, apoyos personalizados y, en casos de discapacidad significativa, la derivación a escuelas especiales. En adultos, facilita la consejería académica y laboral, contribuyendo a la planificación de trayectorias compatibles con sus capacidades y limitaciones.
En suma, la evidencia y las guías clínicas recientes respaldan la ENP como un componente esencial en el manejo integral de la epilepsia, aportando de manera decisiva al diagnóstico, la planificación terapéutica y la mejora de la calidad de vida de los pacientes.
A modo de síntesis, la tabla 1 resume de manera esquemática los principales ámbitos de aplicación de la ENP en la epilepsia, destacando su rol en el diagnóstico diferencial, planificación quirúrgica, orientación farmacológica y seguimiento longitudinal. Este esquema ilustra cómo la información neuropsicológica contribuye en cada una de estas etapas, articulando los objetivos clínicos y terapéuticos dentro de un modelo de manejo integral del paciente con epilepsia.
Rol de la evaluación neuropsicológica en el manejo integral del paciente con epilepsia
| Área | Rol de la ENP | Contribuciones específicas |
|---|---|---|
| Diagnóstico | Caracterización integral del perfil cognitivo, emocional y conductual | - Identificación de alteraciones cognitivas asociadas a la epilepsia.- Detección de comorbilidades neuropsiquiátricas (como depresión, ansiedad, TDAH, dificultades de aprendizaje, entre otros).- Colaborar en la lateralización y localización de las redes neuronales implicadas en la epilepsia mediante la detección de patrones de déficit congruentes con la región afectada.- Establecimiento de línea base cognitiva para seguimiento evolutivo. |
| Cirugía de la epilepsia | Evaluación prequirúrgica, pronóstica y de seguimiento postoperatorio | - Contribución a la localización y lateralización de funciones cognitivas críticas (como lenguaje y memoria).- Estimación de riesgos cognitivos asociados a la cirugía.- Establecimiento de línea base para comparar cambios postoperatorios.- Orientación de estrategias de prehabilitación y rehabilitación neuropsicológica.- Evaluación del impacto de la libertad de crisis y reducción farmacológica sobre el funcionamiento cognitivo. |
| Farmacología | Monitorización de efectos cognitivos y conductuales de los fármacos anticrisis | - Identificación de efectos adversos cognitivos (sedación, enlentecimiento, alteraciones atencionales o mnésicas).- Colaborar en la selección y ajuste de esquemas farmacológicos según perfil cognitivo y funcional.- Seguimiento de cambios cognitivos asociados a introducción, retiro o modificación de fármacos.- Colaborar en la diferenciación entre deterioro atribuible a fármacos, actividad epiléptica o progresión de la enfermedad. |
| Seguimiento | Evaluación evolutiva del funcionamiento cognitivo y psicosocial | - Monitoreo de trayectorias cognitivas a lo largo del ciclo vital.- Detección precoz de deterioro cognitivo progresivo o cambios conductuales significativos.- Orientación de intervenciones educativas, laborales y psicosociales.- Colaboración en la planificación académica, vocacional y en la toma de decisiones clínicas a largo plazo.- Evaluación del impacto de la epilepsia y sus tratamientos sobre la calidad de vida. |
Abreviaturas: ENP: evaluación neuropsicológica; TDAH: trastorno por déficit de atención e hiperactividad.
La comorbilidad neuropsicológica, expresada en alteraciones cognitivas, conductuales y emocionales, constituye una característica prevalente del fenotipo clínico en la epilepsia, siendo más la norma que la excepción. Se reconoce que estas alteraciones responden tanto a factores directos como indirectos que interactúan en distintos momentos del curso de la enfermedad, y que trascienden a las crisis epilépticas propiamente tales17.
Entre los factores de impacto directo sobre la integridad de las redes cerebrales se incluyen la lateralización y localización del foco epiléptico, la frecuencia e intensidad de las crisis, los efectos del tratamiento farmacológico, la edad de inicio y la etiología de la epilepsia, así como la presencia de lesiones cerebrales o antecedentes de neurocirugía. A su vez, variables de carácter regulador influyen indirectamente en el desempeño cognitivo, como el contexto cultural y educativo, la presencia de trastornos psiquiátricos comórbidos, la calidad del sueño, la motivación y el estado emocional del paciente en el momento de la evaluación18,19.
En consecuencia, el rendimiento neuropsicológico en personas con epilepsia no depende exclusivamente de alteraciones funcionales o estructurales del sistema nervioso central, sino de la interacción compleja entre factores neurológicos, emocionales, sociales y del desarrollo. Pasar por alto estos determinantes puede conducir a diagnósticos inexactos, tratamientos inadecuados y a una comprensión parcial del paciente.
Dentro del perfil cognitivo asociado a la epilepsia, la evaluación de las funciones ejecutivas adquiere una relevancia particular, dado su rol central en la autorregulación conductual, el control atencional, la planificación, la flexibilidad cognitiva y la adaptación a las demandas académicas, laborales y sociales16. Al respecto, la evidencia muestra que las alteraciones ejecutivas pueden estar presentes tanto en población pediátrica como adulta, incluso en pacientes con inteligencia global preservada y en epilepsias sin indicación quirúrgica, contribuyendo al deterioro funcional y a dificultades en la participación escolar, social y laboral7,11.
Asimismo, se ha descrito que estas alteraciones interactúan con factores contextuales, como el estrés familiar, el entorno educativo y las exigencias del tratamiento farmacológico, amplificando su impacto sobre la calidad de vida de los pacientes y sus familias1,16,19.
En este contexto, las funciones ejecutivas constituyen un dominio clave a evaluar en personas con epilepsia, formando parte fundamental del estándar clínico de evaluación neuropsicológica y del abordaje integral del paciente7,11,16.
De este modo, el análisis de las funciones ejecutivas permite comprender mejor la relación entre los procesos cognitivos y el funcionamiento adaptativo del paciente, aportando información complementaria a la obtenida en dominios como la memoria o la atención, y orientando estrategias de intervención individualizadas.
Finalmente, aunque la ausencia de crisis postquirúrgicas favorece la recuperación cognitiva, factores como alteraciones del ánimo, estigma social, déficit de memoria, bajo rendimiento en lenguaje, depresión y desempleo pueden limitar significativamente la calidad de vida tras la intervención20.
Alteraciones neuropsicológicas en pacientes pediátricos con epilepsiaEn niños, el compromiso cognitivo asociado a la epilepsia suele ser más difuso que en adultos, dado que la enfermedad ocurre en un cerebro en desarrollo, pudiendo interrumpir procesos críticos como el lenguaje, la atención y la memoria. Su manifestación puede ir desde retrasos o desviaciones del curso evolutivo esperado hasta la regresión de habilidades previamente adquiridas, en estrecha relación con la interacción entre actividad neuronal anormal y períodos críticos de desarrollo cerebral, lo que puede inducir cambios estructurales y funcionales que se reflejan en bajo rendimiento escolar, dificultades de lenguaje, problemas de conducta o regresiones en el desarrollo21–24.
Diversos estudios indican que los déficits cognitivos y conductuales pueden presentarse incluso antes del inicio clínico de las crisis. Por ejemplo, algunos niños muestran alteraciones del comportamiento desde el primer reconocimiento de las crisis25 y problemas cognitivos tempranos aun en ausencia de comorbilidades neurológicas aparentes26,27 documentaron además una evolución atípica del desarrollo cognitivo en los años posteriores al diagnóstico. El riesgo de deterioro académico puede persistir hasta cinco años después del diagnóstico inicial, lo que evidencia la necesidad de intervenciones tempranas y de evaluaciones de seguimiento que monitoreen cambios relacionados con el desarrollo, el curso de la epilepsia y las demandas escolares28,29.
En este mismo sentido, estudios recientes han dado cuenta del impacto profundo que la epilepsia pediátrica puede tener tanto en el entorno familiar como escolar. De manera que padres de niños con epilepsia experimentan una elevada carga familiar, con mayores niveles de ansiedad y síntomas depresivos, y que la calidad de vida tanto de los niños como de sus cuidadores se ve significativamente afectada por la enfermedad y sus comorbilidades30.
En el ámbito escolar, la estigmatización, el temor a la ocurrencia de crisis en el contexto escolar, y la falta de conocimientos específicos por parte de docentes y cuidadores contribuyen a restricciones en la participación escolar y social31.
En Chile y otros países de Latinoamérica, informes regionales han identificado que una proporción significativa de docentes no está informada sobre el diagnóstico de epilepsia de sus alumnos y que una parte de los niños perciben discriminación por parte de sus compañeros, lo cual limita su inclusión escolar y social4. En particular, en nuestra realidad local, un estudio descriptivo evidenció que más de la mitad de los niños con epilepsia en edad escolar presentan problemas de rendimiento o no asisten a la educación regular32 lo cual refleja dificultades contextuales que van más allá de los déficits cognitivos individuales.
Sin duda, dichos factores contextuales interactúan con las vulnerabilidades neuropsicológicas propias de la epilepsia, amplificando su impacto funcional y subrayando la necesidad de intervenciones que integren a la familia y al entorno educativo como componentes centrales del abordaje clínico.
Por otra parte, el estudio de perfiles cognitivos específicos ha mostrado que niños con epilepsias focales, como las del lóbulo temporal (ELT) o frontal (ELF), rinden peor que los controles en diversas tareas. En ELT se observan dificultades frecuentes en fluidez y memoria verbal, particularmente si se compromete el hemisferio dominante, mientras que en ELF predominan déficits en funciones ejecutivas, planificación y control inhibitorio24.
El control de las crisis influye significativamente en la función cognitiva. Un estudio longitudinal comparativo encontró que el deterioro cognitivo afecta hasta al 17% de los niños con epilepsia, frente a 1,7% en la población general, y puede elevarse hasta 70% en epilepsias farmacorresistentes. El riesgo es mayor cuanto más temprana es la aparición de las crisis. Por otra parte, una buena respuesta al tratamiento se asocia con trayectorias cognitivas más favorables a largo plazo, destacando la importancia del control adecuado de las crisis y la optimización de la medicación22,33.
Además, la epilepsia pediátrica puede afectar el desarrollo social y emocional. Niños con inteligencia promedio presentan alteraciones en atención, funciones ejecutivas, habilidades sensoriomotoras y cognición social, incluyendo dificultades en el reconocimiento de emociones34. Un meta-análisis35 confirmó déficits en Teoría de la Mente y en el reconocimiento de expresiones faciales en niños con epilepsias focales o generalizadas, subrayando la importancia de incluir dominios socioemocionales en la ENP.
En síntesis, la ENP en población pediátrica con epilepsia evidencia riesgos de déficits en atención, memoria, funciones ejecutivas y cognición social, incluso en niños con rendimiento intelectual promedio. Se identifican patrones cognitivos vinculados a síndromes específicos (por ejemplo, alteraciones del lenguaje en ELT o funciones ejecutivas en ELF). En este contexto, el control adecuado de las crisis y la optimización del tratamiento farmacológico son fundamentales para favorecer la recuperación y el desarrollo cognitivo de niños y adolescentes con epilepsia.
Alteraciones neuropsicológicas en pacientes adultos con epilepsiaEn adultos con epilepsia, las quejas reportadas suelen trascender el control de las crisis, incluyendo dificultades en atención, memoria, estado de ánimo y participación social36. La severidad y el perfil de los déficits cognitivos son multifactoriales, relacionados con el tipo y localización del foco epiléptico, la etiología subyacente, la frecuencia de las crisis y los tratamientos recibidos. A diferencia de los niños, en adultos las alteraciones neuropsicológicas suelen ser más focales y reflejan un declive respecto a la línea base premórbida, congruente con la localización de la disfunción cerebral.
En la epilepsia del lóbulo temporal (ELT), la forma más frecuente en adultos —especialmente la variante mesial asociada a esclerosis hipocampal37—, los déficits incluyen memoria declarativa verbal y lenguaje cuando el foco está en el temporal izquierdo, y memoria visoespacial, agnosias visuales o alteración en el reconocimiento de rostros si el foco es derecho38. En la epilepsia del lóbulo frontal (ELF) predominan alteraciones en funciones ejecutivas, atención y regulación conductual39. Por su parte, las epilepsias generalizadas idiopáticas (EGI) se asocian con déficits sutiles en funciones ejecutivas, atención y velocidad de procesamiento, manteniendo preservadas memoria y lenguaje, lo que contrasta con los perfiles más focales de ELT y ELF40.
El curso crónico de la epilepsia en la adultez introduce, además, un componente de vulnerabilidad asociado al envejecimiento. Con la edad, la reducción de la reserva cognitiva y la menor plasticidad neuronal pueden amplificar los efectos de la epilepsia sobre la cognición, incrementando el riesgo de deterioro progresivo, especialmente en casos de larga evolución o de difícil control. Este fenómeno es clínicamente relevante dado que el envejecimiento y la epilepsia pueden interactuar de forma sinérgica, acelerando el declive en dominios como la memoria, la atención y las funciones ejecutivas.
Por ello, las guías internacionales recomiendan un seguimiento neuropsicológico periódico en adultos con epilepsia, particularmente en aquellos con larga evolución, comorbilidades médicas o antecedentes de deterioro cognitivo41. Dichas evaluaciones permiten detectar cambios sutiles y distinguir el envejecimiento normal de un deterioro progresivo patológico, como el que puede observarse en epilepsias del adulto mayor asociadas a enfermedad de Alzheimer incipiente24. Al respecto,42 evidenciaron que adultos mayores con epilepsia focal presentan rendimientos inferiores incluso frente a pacientes con deterioro cognitivo leve sin epilepsia, particularmente en atención y funciones ejecutivas.
En síntesis, el envejecimiento en pacientes con epilepsia constituye un factor crítico que puede modificar la trayectoria del funcionamiento neuropsicológico a lo largo del tiempo. Por lo que la realización de evaluaciones neuropsicológicas periódicas (cada 1-2 años o ante cambios clínicos relevantes) resulta esencial para identificar declives tempranos e implementar estrategias de intervención.
De acuerdo con todo lo antes descrito, queda en evidencia que la epilepsia puede manifestarse en distintas etapas del ciclo vital, y sus repercusiones neuropsicológicas difieren significativamente entre población pediátrica y adulta, tanto en su expresión clínica como en sus implicancias funcionales. En dicho contexto, la tabla 2 presenta una comparación sintética de los principales perfiles neuropsicológicos observados en epilepsia pediátrica y del adulto, integrando aspectos que impactan en cada etapa del desarrollo, dominios cognitivos frecuentemente afectados, y factores moduladores, todos aspectos relevantes para la evaluación, el seguimiento y la toma de decisiones clínicas.
Comparación de perfiles neuropsicológicos en epilepsia pediátrica y adulta
| Dimensión | Población pediátrica | Población adulta |
|---|---|---|
| Impacto de la epilepsia a nivel cerebral | Epilepsia ocurre en un cerebro en desarrollo, pudiendo interferir con períodos críticos del neurodesarrollo | Epilepsia se presenta en un cerebro maduro, generando declive respecto a la línea base premórbida |
| Perfil cognitivo predominante | Déficits más difusos y heterogéneos. | Déficits más focales, congruentes con la localización del foco epiléptico |
| Dominios cognitivos más afectados | Atención, funciones ejecutivas, lenguaje, memoria, y cognición social. | Memoria, lenguaje, funciones ejecutivas, velocidad de procesamiento. |
| Edad de inicio de la epilepsia | Un inicio temprano se asocia a mayor riesgo de compromiso cognitivo global | El compromiso cognitivo depende principalmente de la etiología, duración y control de la epilepsia |
| Relación con el inicio de las crisis | Alteraciones cognitivas y conductuales pueden preceder al inicio clínico de las crisis | Alteraciones cognitivas suelen aparecer posterior al inicio de las crisis o con la progresión de la enfermedad |
| Control de crisis | Buen control de crisis favorece trayectorias cognitivas más adaptativas | Libertad de crisis se asocia a estabilización o recuperación del rendimiento cognitivo |
| Efectos del tratamiento farmacológico | Mayor vulnerabilidad a efectos cognitivos de los fármacos anticrisis sobre aprendizaje y atención | Efectos más focales; impacto en memoria, velocidad de procesamiento y funciones ejecutivas |
| Principales implicancias funcionales | Riesgo de dificultades académicas, conductuales y sociales a largo plazo | Impacto en autonomía, desempeño laboral, estado de ánimo y participación social |
| Objetivos prioritarios de intervención | Prevención de deterioro, apoyo al neurodesarrollo y adaptación socioemocional y escolar | Preservación de la función cognitiva, reinserción laboral y calidad de vida |
En negrita se señalan los instrumentos que cuentan con normas chilenas o latinoamericanas.
La cirugía de epilepsia en población pediátrica ha demostrado beneficios significativos no solo en el control de crisis, sino también en el desarrollo cognitivo y la calidad de vida. Braun y Cross propusieron en 2018 que los niños con epilepsia focal y lesión claramente identificable en corteza no elocuente deberían ser derivados tempranamente a evaluación prequirúrgica, en lugar de esperar a probar múltiples tratamientos farmacológicos43. Evidencia acumulada en revisiones sistemáticas y estudios longitudinales respalda que, en estos casos, la cirugía permite alcanzar tasas de libertad de crisis superiores al 70% tras dos años, asociadas a la reducción o retiro de fármacos anti crisis y a mejoras sustanciales en el desarrollo cognitivo44–47.
En línea con ello, la Comisión de Terapias Quirúrgicas de la ILAE emitió en 2019 un consenso internacional que recomienda ofrecer evaluación prequirúrgica a todo paciente recientemente declarado farmacorresistente con lesión bien delimitada en área no elocuente. Asimismo, se sugiere considerar la cirugía en adultos y niños que, aun estando libres de crisis con uno o dos fármacos, presenten lesiones circunscritas en regiones no elocuentes, siempre que no existan contraindicaciones quirúrgicas48.
Estudios recientes han reforzado este cambio de paradigma. Eriksson et al. (2024) analizaron retrospectivamente 882 niños con epilepsia farmacorresistente sometidos a cirugía, de los cuales 500 contaban con evaluaciones neuropsicológicas pre y postoperatorias. Encontraron que aquellos que pudieron suspender la medicación anti crisis al año de seguimiento mostraron una ventaja de 8 a 13 puntos en memoria de trabajo, velocidad de procesamiento y cálculo, además de mayores mejoras en CI verbal, lectura y ortografía, en comparación con quienes continuaron en tratamiento farmacológico49.
En conjunto, la evidencia sugiere que la cirugía de la epilepsia, al proporcionar libertad de crisis y la posibilidad de retirar los fármacos, puede no solo detener, sino revertir el declive neuropsicológico en niños con epilepsia farmacorresistente.
Instrumentos de evaluación neuropsicológica comúnmente utilizados en pacientes con epilepsiaLa ENP en pacientes con epilepsia requiere la aplicación de protocolos estandarizados que aborden tanto los dominios cognitivos —como memoria, atención y lenguaje— como el estado emocional del paciente y su calidad de vida. En este sentido, el Grupo de Trabajo de Neuropsicología de la ILAE50 realizó un estudio detallado de los procesos de ENP en diversos centros internacionales de epilepsia, identificando los principales dominios cognitivos y psicológicos que deben evaluarse para obtener una descripción objetiva del funcionamiento cognitivo y socioemocional de estas personas, como se ilustra en la tabla 3.
Dominios cognitivos y emocionales evaluados en epilepsia. Adaptada de Wilson et al (2015)8
| Dominio | Descripción |
|---|---|
| Funcionamiento cognitivo general | Funcionamiento intelectual premórbido estimado.Funcionamiento intelectual al momento de la evaluación. |
| Atención | Selectiva, sostenida y dividida |
| Memoria | Curva de aprendizaje, recuerdo libre a corto y largo plazo, reconocimiento, memoria autobiográfica, prospectiva y semántica, memoria verbal y no verbal. |
| Lenguaje | Lenguaje comprensivo y expresivo, denominación, repetición y producción del habla. |
| Habilidades visoespaciales | Habilidades visoperceptivas y visoconstructivas |
| Funciones Ejecutivas | Memoria de trabajo, razonamiento fluido, velocidad de procesamiento, flexibilidad cognitiva, planificación, ejecución, inhibición de respuestas, y cognición social. |
| Funciones sensoriomotoras | Percepción y respuesta sensoriomotriz, destreza y fuerza manual, praxias. |
| Habilidades académicas | Lectura, escritura, ortografía y numeración |
| Dominios psicológicos | Características dimensionales de la personalidad, depresión, ansiedad, creencias sobre la enfermedad, estrategias de afrontamiento, calidad de vida y funcionamiento psicosocial diario |
| Comportamiento | Cribado de otros trastornos psiquiátricos y comorbilidades conductuales. |
Este enfoque modular, organizado por dominios cognitivos, aporta fiabilidad clínica y facilita la estructuración del proceso de evaluación. En este contexto, es fundamental priorizar instrumentos con normas locales y con evidencia sobre su utilidad diagnóstica y pronóstica, tanto para identificar déficits cognitivos como para anticipar posibles efectos secundarios de tratamientos farmacológicos o quirúrgicos. Además, dichos instrumentos deben ser administrados por neuropsicólogos clínicos especializados en epilepsia, garantizando así una interpretación rigurosa y precisa de los resultados50.
La construcción de consensos entre neuropsicólogos sobre las herramientas diagnósticas utilizadas permite establecer protocolos homogéneos, mejorando la calidad de las evaluaciones, la toma de decisiones clínicas y la replicabilidad de los hallazgos, fortaleciendo el conocimiento y la práctica de la neuropsicología clínica.
En este marco, la tabla 4 describe dominios e instrumentos de tamizaje comúnmente utilizados en ENP en centros de epilepsia de Europa y Estados Unidos, basados en análisis de Vogt et al. (2017)51 y Helmstaedter & Witt (2017)52. Se destacan en negrita aquellos con normas chilenas, en población pediátrica y/o adulta, que pueden servir como referencia para la evaluación de pacientes con epilepsia en nuestro contexto.
Instrumentos de neuropsicología utilizados en centros de epilepsia internacionales. Basada en análisis de Vogt et al. (2017)51 y Helmstaedter and Witt (2017)52
| Dominio | Test comúnmente utilizados en Centros de Epilepsia | |||
|---|---|---|---|---|
| Estados Unidos | Europa | |||
| Niños | Adultos | Niños | Adultos | |
| Dominio | Test comúnmente utilizados en Centros de Epilepsia | |||
| Estados Unidos | Europa | |||
| Niños | Adultos | Niños | Adultos | |
| Inteligencia | Escalas de inteligencia de Weschler (Preescolar e infantil)WIPPSI/WISC | Escalas de inteligencia de Weschler para adultosWAIS | Escalas de inteligencia de Weschler (Preescolar e infantil)WPPSI/WISC | Escalas de inteligencia de Weschler para adultosWAISEscala de Matrices Progresivas de RavenMehrfach-Wortschatz-Intelligence (MWT-B) |
| Escalas de Desarrollo | Escala de Desarrollo Infantil de Bayley | No aplica | Escala de Desarrollo Infantil de BayleyEscala de Comportamiento Adaptativo de Vineland.Test de Evaluación del desarrollo de Denver | No aplica |
| Función Motora | -- | Tapping (dedos)Secuencia motora de Luria | Sin consenso entre más de tres Centros | TappingSecuencia motora de Luria.Test de Tablero perforado de Purdue. |
| Memoria No verbal | Test de la Figura Compleja de Rey-Osterrieth (recuerdo diferido) | Test de la Figura Compleja de Rey-Osterrieth(recuerdo diferido)Escala de Memoria Visual de WeschlerPrueba Breve de Memoria Visoespacial (BVMT-R) | Diagnóstico para trastornos Cerebrales (DCS y DCS-R) | Test de la Figura Compleja de Rey-Osterrieth (recuerdo diferido)BentonDiagnóstico para Trastornos Cerebrales (DCS y DCS-R) |
| Memoria Verbal | Test de Aprendizaje Auditivo Verbal de Rey (RVLT) | Test de Aprendizaje Auditivo Verbal de Rey (RVLT) | Test de Aprendizaje Verbal Merkfähigkeitstest (equivalente al RVLT) | Test de Aprendizaje Auditivo Verbal de Rey (RVLT)Escala de Memoria de Weschler (WMS)Test de Memoria de Reconocimiento (RMT) |
| Funciones atencionales y ejecutivas | Span de Dígitos (WISC)Trail Making Test (TMT) A y B | Span de Dígitos (WAIS)Trail Making Test (TMT) A y BCubos de CorsiTest de Clasificación de Tarjetas de Wisconsin (WSCT) | Dígitos (subprueba de la Escala de Memoria de Wechsler)Evaluación Neuropsicológica del Desarrollo (NEPSY-II)Trail Making Test (TMT) A y BCubos de Corsi | Test de StroopTest D2Test de Clasificación de Tarjetas de Wisconsin (WSCT)Trail Making Test (TMT) A y BCubos de Corsi. |
| Lenguaje | Test de nominación de BostonTest de Fluidez Verbal (Fonémica y Semántica) | Test de nominación de BostonTest de Fluidez Fonémica y Semántica | Test de TokenTest de Nominación de Boston | Test de TokenTest de Nominación de BostonTest de Fluidez Fonémica y Semántica |
| Función Visoespacial | Test de la Figura Compleja de Rey-Osterrieth (Copia)Subtest de Diseño con Cubos (WISC) | Test de la Figura Compleja de Rey-Osterrieth (Copia)Subtest de Diseño con Cubos (WAIS) | Test de Integración Visual-Motora de Beery (Beery VMI) | Test de la Figura Compleja de Rey-Osterrieth (Copia)Subtest de Diseño con Cubos (WAIS)Test de juicio de Orientación de líneasPrueba de organización Visual de HooperBatería de Percepción Visual de objetos y EspaciosTest de Reconocimiento Facial de Benton |
| Estado de ánimo y comportamiento | Checklist de Comportamiento Infantil (CBCL)Inventario de Depresión Infantil (CDI) | Inventario de depresión de Beck (BDI)HASESCalidad de Vida en Trastornos Neurológicos (Neuro-QoL) | Checklist de Comportamiento Infantil (CBCL) | Inventario de depresión de Beck (BDI)MMPIBAIHADSSCL 90 R |
| Calidad de Vida | Sin consenso entre más de tres Centros | Inventario de Calidad de Vida en Epilepsia (QOLIE) |
Asimismo, es fundamental considerar el sistema IC-CoDE (International Classification of Cognitive Disorders in Epilepsy), desarrollado conjuntamente por la International Neuropsychological Society y la ILAE, cuyo objetivo es estandarizar la terminología y los criterios diagnósticos de los trastornos cognitivos asociados a la epilepsia53. Este sistema internacional, actualmente en proceso de validación multicéntrica, busca facilitar un lenguaje común entre clínicos e investigadores de distintas regiones y apoyar el desarrollo de guías de tratamiento individualizadas según perfiles cognitivos.
El IC-CoDE clasifica las funciones cognitivas en cinco dominios principales: Lenguaje, Memoria, Funciones ejecutivas, Atención/Velocidad de procesamiento y Habilidades visuoespaciales. Además, define perfiles de afectación en función del número y tipo de dominios alterados, permitiendo categorizar cada dominio como Normal, Levemente alterado o Alterado, tal como se muestra en la tabla 5.
Esquema de Clasificación del IC-CoDE (Norman et al., 2021)53
| Dominio Cognitivo | Criterios de Alteración |
|---|---|
| Lenguaje | Rendimiento ≤ -1,5 DE en ≥1 prueba del dominio |
| Memoria | Rendimiento ≤ -1,5 DE en ≥1 prueba del dominio |
| Funciones ejecutivas | Rendimiento ≤ -1,5 DE en ≥1 prueba del dominio |
| Atención / Velocidad | Rendimiento ≤ -1,5 DE en ≥1 prueba del dominio |
| Visuoespacial | Rendimiento ≤ -1,5 DE en ≥1 prueba del dominio |
| Clasificación final | Basada en el número de dominios afectados |
| 0 dominios alterados | Cognición preservada |
| 1 dominio alterado | Alteración cognitiva focal (leve) |
| 2 dominios alterados | Alteración cognitiva moderada |
| ≥3 dominios alterados | Alteración cognitiva generalizada (perfil difuso) |
La ENP en epilepsia enfrenta importantes limitaciones clínicas y metodológicas. La heterogeneidad etiológica y fenotípica de la enfermedad genera gran variabilidad en los perfiles cognitivos, dificultando la estandarización de protocolos diagnósticos. Persisten también obstáculos relacionados con la escasez de profesionales especializados y la falta de baterías validadas con normas locales ajustadas por edad y nivel educativo, especialmente en niños pequeños, adultos mayores o personas con baja escolaridad, aumentando el riesgo de errores diagnósticos.
En población pediátrica, las evaluaciones en edad preescolar presentan desafíos interpretativos debido a la variabilidad del desarrollo y a la influencia del inicio temprano de las crisis54, sumado a la alta demanda de recursos y tiempo que requieren estas evaluaciones.
Por ello, la ENP debe integrarse al manejo de todas las personas con epilepsia, incluyendo evaluaciones tempranas y periódicas en niños pequeños54,55. Las intervenciones deben individualizarse considerando riesgos, estilos de vida y disparidades de salud, apoyándose en herramientas cultural y lingüísticamente adaptadas, con normas ajustadas por edad y nivel educativo47,53. Se recomienda además implementar protocolos longitudinales, fortalecer equipos interdisciplinarios y fomentar estudios multicéntricos que permitan caracterizar perfiles neuropsicológicos y predecir resultados postquirúrgicos.
ConclusiónLa evidencia internacional, especialmente de la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE), respalda la incorporación sistemática de la ENP en el manejo integral de personas con epilepsia.
La ENP permite caracterizar el perfil cognitivo, detectar déficits tempranos, orientar intervenciones personalizadas y anticipar riesgos asociados a tratamientos farmacológicos o quirúrgicos.
Persiste una brecha entre la evidencia y la práctica clínica, particularmente en países de ingresos medios, donde la ENP sigue siendo subutilizada y de acceso limitado.
La escasez de neuropsicólogos con formación específica en epilepsia y la concentración de la evaluación en casos quirúrgicos dificultan la detección oportuna de comorbilidades y el diseño de intervenciones preventivas.
En contextos con recursos restringidos, la atención suele centrarse en el control de crisis, relegando la evaluación cognitiva y conductual.
Es prioritario fortalecer equipos interdisciplinarios y la formación especializada en neuropsicología clínica aplicada a epilepsia.
Se requiere avanzar hacia protocolos estandarizados, con instrumentos validados y adaptados cultural y lingüísticamente al contexto chileno.
La integración formal y rutinaria de la ENP en el ámbito público y privado contribuirá a mejorar los resultados clínicos, la rehabilitación cognitiva y la calidad de vida de las personas con epilepsia y sus familias.
Declaración de conflicto de intereses:Las autoras declaran no tener ningún conflicto de interés.
Declaración sobre el uso de IA generativa y tecnologías asistidas por IA en el proceso de redacciónSe utilizó ChatGPT (OpenAI) como apoyo en redacción y síntesis; la autoría, el análisis, la revisión y la responsabilidad del contenido corresponden íntegramente a las autoras.





