El cáncer de pulmón en Chile ha sido históricamente una enfermedad de mal pronóstico y baja visibilidad. En las últimas décadas, hubo avances importantes en tratamientos y diagnóstico, como la introducción de terapias dirigidas e inmunoterapia, pero la mayoría de los casos aún se detectan en etapas avanzadas. La tomografía computada de baja dosis (TCBD) ha demostrado reducir la mortalidad en población de alto riesgo y es el método recomendado para detección precoz. El rol específico de las imágenes y su adecuada indicación permitirán la evaluación óptima de un paciente candidato a tamizaje o cursando una sospecha de cáncer de pulmón en etapa precoz. Actualmente, se busca personalizar el tamizaje y aprovechar la inteligencia artificial para mejorar el diagnóstico temprano, optimizando recursos y acceso a tratamientos de calidad.
Lung cancer in Chile has historically been a disease with a poor prognosis and low visibility. In recent decades, there have been significant advances in treatment and diagnosis, such as the introduction of targeted therapies and immunotherapy, but most cases are still detected at advanced stages. Low-dose computed tomography (LDCT) has been shown to reduce mortality in high-risk populations and is the recommended method for early detection. The specific role of imaging and its appropriate indication will allow optimal evaluation of a patient who is a candidate for screening or presenting with suspected early-stage lung cancer. Currently, efforts are focused on personalizing screening and leveraging artificial intelligence to improve early diagnosis, optimizing resources and access to quality treatments.
A pesar de una historia compleja y con logros que demoraron años en ser tangibles, el cáncer de pulmón ha logrado hacer historia de manera lenta pero sostenida en el tiempo. A nivel mundial la mortalidad asociada es alta, al igual que los costos derivados de su atención. Dada la importante asociación con el consumo de tabaco ha sido una enfermedad poco visible en población no fumadora y con un importante estigma social. Sorprende que, a pesar de los últimos avances esperanzadores y concluyentes, sabemos tan poco y hace tan poco de esta heterogénea enfermedad.
Uno de los avances importantes del último tiempo respecto del diagnóstico por imágenes es el tamizaje o cribado mediante tomografía computada de baja dosis (TCBD).
El objetivo de este trabajo es poner en el escenario de salud al cáncer de pulmón y su relevancia epidemiológica, que deriva en nuevas estrategias de diagnóstico precoz por imágenes capaces de reducir la mortalidad por esta grave enfermedad.
Historia mundial reciente y avancesA partir de 1995 el cáncer de pulmón logra por primera vez acceso a terapia sistémica basada en duplete platino con evidencia científica robusta y organizada1 con beneficio demostrado en sobrevida. Debieron pasar varios años para que inhibidores de tirosin-kinasa anti-EGFR (receptor de factor de crecimiento endotelial) en 2009 confirmaran su rol en terapia sistémica de 1ª línea en pacientes con cáncer pulmonar avanzado mutación EGFR2. Posteriormente, el uso de pembrolizumab (anti-PD-L1) en primera línea sistémica demostró una sobrevida a 5 años de más de un 30% en un determinado grupo de pacientes3. A los avances terapéuticos se suma el avance en diagnóstico precoz con propuestas de tamizaje o cribado protocolizadas y con evidencia científica demostrada, con beneficio en reducción de mortalidad específica por cáncer de pulmón en estudios poblacionales de relevancia. Este exitoso panorama para esta mortal enfermedad muestra un crecimiento expansivo en los últimos 10 años, culminando los últimos 30 años del cáncer de pulmón con un panorama alentador en forma general.
Chile y cáncer de pulmónEl cáncer de pulmón en Chile es una patología compleja, poco visibilizada y asociada a mal pronóstico, tanto así que el interés de los equipos médicos fue escaso por muchos años. La gran mayoría de los pacientes al debutar en etapas avanzadas se derivaron principalmente a cuidados paliativos. Durante la década de los 90, la población en Chile asoció por primera vez esta enfermedad a las imágenes de pacientes en las cajetillas de cigarro de la publicidad antitabaco, siendo posiblemente el primer acercamiento a esta y otras enfermedades relacionadas al tabaco de manera tangible. Con respecto al diagnóstico precoz, en Chile existen iniciativas aisladas en algunos centros, pero no pilotos estructurados para tamizaje de cáncer de pulmón en particular.
Epidemiología mundialLos avances en cuanto a tratamiento no han ido de la mano con los esperados cambios en la epidemiología del cáncer de pulmón. Si bien los registros de las principales agencias mundiales han logrado estimados de las cifras en distintos países del mundo, los esfuerzos no han sido suficientes para definir los datos epidemiológicos específicos de ciertos lugares geográficamente complejos como Chile. Pero sin dudas Chile, aunque lamentable, ha mostrado en los últimos años que la epidemiología le sigue los pasos a lo evidenciado desde hace varios años en Europa y en el resto de los países altamente tabáquicos.
Data de GLOBOCAN/SEER (Figuras 1 y 2) pone al cáncer de pulmón desde 2020 como el primero en mortalidad, alcanzando en 2025 el primer lugar en incidencia con un 12,4% sosteniendo el mismo lugar en mortalidad4.
En Chile los datos son escasos con respecto a esta enfermedad, siendo publicado durante 2025 el Anuario de Estadísticas Vitales del DEIS año 2022, donde se reporta a las neoplasias como la segunda causa de muerte en Chile con un 21,7% de los casos y 29 931 personas fallecidas en 2022 por neoplasias5. Para cáncer de pulmón las cifras DEIS 2022 reportan 3 680 muertes6, cifras por debajo de estimaciones internacionales para nuestro país, lo que según expertos podría corresponder más bien a subdiagnóstico considerando un tabaquismo de un 33,3% reportado en la Encuesta Nacional de Salud en Chile de 2017. Los datos son extremadamente poco alentadores y desgraciadamente pueden ser aún más complejos cuando observamos que el diagnóstico ocurre en etapas avanzadas en >50% de los casos a nivel mundial según cifras SEER7. Es probable que en Chile exista un déficit de registros actualizados.
Por otra parte, en materia de tumores torácicos, en Chile contamos desde octubre de 2019 con el GES 81 de cáncer de pulmón, cuyas cifras podrían ser de gran utilidad en la medida en que no tengamos nuevos registros nacionales para analizar aspectos epidemiológicos relevantes para intervenir de manera adecuada en puntos estratégicos del viaje del paciente con cáncer de pulmón. Según reportes de la Superintendencia de Salud de casos GES, sólo entre enero y diciembre de 2024 FONASA ingresó 5 872 nuevos casos8. Se espera que los datos DEIS puedan ser actualizados prontamente para lograr las intervenciones necesarias en salud para disminuir la mortalidad y los costos asociados a esta enfermedad.
Detección precoz mediante imágenesConsiderando el complejo escenario epidemiológico de alta mortalidad, no solo en Chile sino en el resto del mundo, aparece el concepto de detección precoz con fuerza y abriéndose paso frente a tan complejo panorama. Los primeros avances ocurren en países del hemisferio norte que epidemiológicamente vienen sufriendo las consecuencias de esta enfermedad hace años, donde la necesidad de establecer nuevas alternativas de diagnóstico que permitieran a los pacientes llegar al diagnóstico en etapas con esperanza curativa, movilizó a los equipos médicos multidisciplinarios a contestar preguntas que fueron fundamentales para las estrategias posteriores en el siglo XXI. Durante mucho tiempo la duda técnica de la mejor estrategia desde el punto de vista de las imágenes fue la pregunta en boga.
Evidencia científica para el tamizajeEn EE.UU. durante un largo período se desarrollaron diferentes iniciativas al largo del país que incluían la radiografía de tórax como principal método de detección precoz, lo mismo en otros lugares del mundo. No fue sino hasta 2011 cuando la iniciativa del estudio NLST (National Lung Screening Trial USA) logró publicar con gran asombro en la comunidad médica los resultados del tamizaje en población fumadora de alto riesgo para desarrollar cáncer de pulmón. La cohorte abarcó un total de 53 434 pacientes que entre 2002 y 2004 fueron sometidos a tamizaje con radiografía de tórax versus TCBD anual por 3 años utilizando una dosis efectiva de radiación de 1,5 mSv versus dosis estándar de 8 mSv utilizada en una tomografía habitual. Se consideraron criterios para población de alto riesgo para cáncer de pulmón sujetos entre 55 y 74 años con un IPA >20 y exfumadores con IPA > 20 que suspendieron el tabaco hace <15 años. Los resultados no solo demuestran una reducción del 20% de la mortalidad por cáncer de pulmón, sino además una reducción en la mortalidad general y la inutilidad de la radiografía de tórax como método de tamizaje en población de alto riesgo9. Este resultado, a pesar de ser parte de la historia de la detección precoz de cáncer de pulmón, abre nuevas aristas respecto del mejor abordaje diagnóstico desde lo radiológico dado el número importante de falsos positivos de 23,3%, valor predictivo positivo de 3,8% y la necesidad de reducir los procedimientos innecesarios además de posibles complicaciones relacionadas a procedimientos diagnósticos.
Posteriormente al estudio NLST, intentando optimizar los resultados y refinando los planteamientos diagnósticos, el grupo belga-holandés liderado por Harry de Koning define cambiar el análisis de los nódulos detectados por tamizaje con TCBD mediante diámetros y propone en la iniciativa del estudio NELSON10 la estrategia de análisis volumétrico de los nódulos detectados. La población de este estudio, a pesar de no estar diseñado para incluir mujeres en el análisis primario, recluta 13 195 hombres y 2 594 mujeres tabáquicos de alto riesgo entre 50 y 74 años. Se consideró en este escenario como tabaquismo de alto riesgo fumadores de >10 cigarros/día por 30 años ó >15 cigarros/día por 25 años, y a aquellos ex fumadores de alto riesgo con cese de tabaco hace <10 años. El estudio NELSON demuestra el beneficio de la TCBD por sobre el seguimiento estándar en personas de alto riesgo para desarrollar un cáncer de pulmón reduciendo la mortalidad en hombres en hasta un 24%. En el análisis de subgrupos destaca que el beneficio en mujeres al año 8 de seguimiento fue de un 69% en reducción de riesgo de muerte. A diferencia del estudio NLST, el protocolo de TCBD incluyó 4 rondas de imágenes (basal ó T0 y luego a intervalos de 1, 2 y 2,5 años). Para el análisis de nódulos se utilizó un software de volumetría (nódulo considerado positivo con volumetría >500mm3) y cálculo de volumen-doubling time (VDT<400 días es considerado positivo). Del total de cánceres de pulmón detectados mediante el cribado, el 58,6% corresponden a etapas IA y IB, y sólo un 9,4% se detecta en etapa IV. El abordaje volumétrico de los nódulos logra reducir los falsos positivos a 2,1% con un valor predictivo positivo de 43,5%. Esto reduce el sobrediagnóstico de un 19,7% en NLST a un 8,9% en el estudio NELSON. Se cumple el objetivo de optimizar la estrategia de tamizaje con TCBD disminuyendo la tasa de falsos positivos y la necesidad de procedimientos innecesarios.
Rol específico de las imágenesEl estudio por imágenes juega un rol fundamental en la detección precoz de cáncer pulmonar, particularmente la tomografía computada (TC), pues permite detectar y caracterizar nódulos pequeños potencialmente malignos. En este método, se usan rayos X para obtener una adquisición volumétrica del tórax, lo que permite visualizar con gran detalle anatómico la anatomía pulmonar, vascular, mediastínica y de pared torácica. Con la tecnología actual, se logran imágenes con resolución espacial de 1mm o menos en todos los planos, y además con baja radiación.
Particularmente en el contexto de detección precoz de cáncer pulmonar, se avala el uso de TCBD como método de tamizaje en pacientes de alto riesgo, pues reduce la mortalidad por cáncer pulmonar en aproximadamente 20% en comparación con no hacer cribado. Las razones específicas por las cuales la radiografía de tórax no está indicada son la falla en la visualización de nódulos pulmonares pequeños, especialmente menores a 20mm de diámetro, mal rendimiento en la detección de aquellos que se superponen a estructuras mediastínicas, por lo que no logra detectar las lesiones de manera temprana como para tratarlas a tiempo y evitar así un cáncer pulmonar en etapa más tardía.
La TCBD, método utilizado para tamizaje, es un examen que se hace sin contraste endovenoso, en inspiración máxima, con cortes finos de 1,25mm o menos, y con baja dosis de radiación comparada con una tomografía computada normal. Una tomografía computada de tórax es de baja dosis cuando el total de radiación efectiva es de alrededor de 1 mSv o menos. Este cálculo se basa en el tipo de radiación que recibe el paciente multiplicado por un factor de sensibilidad de los tejidos expuestos a la radiación, que varía según la parte del cuerpo examinada. Una tomografía computada de tórax con dosis normal es de alrededor de 5-7 mSv. El objetivo de la baja dosis es sumar la menor cantidad de radiación posible por cada uno de los varios exámenes que probablemente se realizará un paciente con factores de riesgo en el contexto de cribado a lo largo de su vida. La desventaja de esta modalidad es la menor calidad de imagen, con menor relación señal-ruido que da aspecto más granulado, que podría limitar la detección y caracterización de nódulos pequeños, de nódulos en vidrio esmerilado, y de otras alteraciones asociadas al tabaco, como el enfisema, bronquiolitis respiratoria, neumonía alveolar macrofágica, etc. Además, proporciona una menor resolución espacial y de contraste como para evaluar adecuadamente el mediastino. Esto se hace más evidente en pacientes obesos. Con la tecnología actual, estas desventajas pueden ser en parte mitigadas por algoritmos de reconstrucción iterativa y “deep learning” que logran mantener la calidad de la imagen a pesar de la baja dosis.
Con el objetivo de estandarizar la interpretación y el reporte de los hallazgos en la TCBD en cribado de cáncer pulmonar, el ACR (American College of Radiology) creó el sistema Lung-RADS (Lung Imaging – Reporting and Data System), que categoriza los nódulos y quistes atípicos pulmonares según tamaño, forma y su evolución en el tiempo, con lo cual estima la posibilidad de malignidad. Según eso define para cada categoría recomendaciones específicas de manejo y seguimiento apropiado según evidencia clínica. Su uso permitiría establecer una terminología común y estructurada facilitando la comunicación, lo que sumado a las recomendaciones de manejo, lograría optimizar las decisiones clínicas y reducir la variabilidad en la práctica.
Las distintas categorías Lung-RADS van de 0 a 4, e incluyen desde exámenes incompletos que requieren comparación con exámenes previos o control, hasta aquellos pacientes que requieren seguimiento intensivo, biopsia o ser referidos para mayor evaluación clínica. Las categorías 1 a 4 van aumentando progresivamente la probabilidad de malignidad, desde hallazgo negativo o benigno (Lung-RADS 1 y 2) a probablemente benigno (Lung-RADS 3), sospechoso y altamente sospechoso (Lung-RADS 4). Además, incluye un modificador S (significant or potentially significant) que se agrega a cualquiera de las categorías cuando se identifica un hallazgo incidental clínicamente significativo o potencialmente significativo, no relacionado con cáncer pulmonar (como enfermedad ateromatosa coronaria, enfermedad pulmonar intersticial, enfisema, aneurisma aórtico o masas en algún órgano visible), varios de los cuales serían esperables por su asociación al hábito tabáquico y que requerirían evaluación dirigida11.
Para nódulos encontrados como hallazgo incidental en población fuera del programa de tamizaje, que tendrían otro riesgo y conducta, se usa la clasificación de Fleischner Society, que se basa en el análisis de las mismas características imagenológicas, pero con distintas recomendaciones.
Desde el punto de inicio de la evaluación sabemos que la detección y caracterización de las lesiones pulmonares serán la base para definir el tratamiento y seguimiento de los pacientes, lo que finalmente incide en la sobrevida a largo plazo. Por lo tanto, es crucial evaluar e interpretar correctamente las imágenes de la TC, pues de esta evaluación dependerá la capacidad de identificar lesiones iniciales para intervenir oportunamente, tratando de evitar falsos positivos que podrían llevar a intervenciones innecesarias con costos asociados de todo tipo.
La TCBD debe tener adecuada calidad de imagen para poder evaluar el parénquima pulmonar. En casos de dosis muy baja, la imagen puede ser demasiado ruidosa y dificultar la visualización de nódulos pequeños o en vidrio esmerilado. Por lo tanto, la dosis debe ser lo suficientemente baja para evitar radiación excesiva, pero la necesaria para que el estudio tenga adecuada calidad diagnóstica. Las imágenes deben ser evaluadas con cortes finos, idealmente de 1mm, pues el mayor detalle anatómico que esto proporciona mejora la caracterización de los márgenes y particularmente de la densidad de los nódulos. Es importante distinguir un nódulo sólido de un nódulo en vidrio esmerilado o de un nódulo con ambos componentes. Las lesiones preinvasivas y las del espectro de adenocarcinoma, particularmente las iniciales, suelen presentarse como nódulos en vidrio esmerilado o parcialmente sólidos (combinación de componentes en vidrio esmerilado y sólidos). La capacidad de distinguirlos como tal dependerá del grosor de corte de la TC. Con cortes finos de 1mm, se definen bien, pero con cortes de mayor grosor aparece el efecto del volumen parcial, que puede hacerlos parecer en vidrio esmerilado cuando en realidad son sólidos. La imagen axial que vemos en TC muestra la densidad promedio de ese grosor de corte o “tajada”. Si el grosor es mayor, en esa imagen estarán promediadas más densidades que si el grosor es menor, y por lo tanto si hay un nódulo sólido junto con aire alrededor, en la imagen final puede aparecer como nódulo menos denso o en vidrio esmerilado, cuando en realidad es sólido de mayor densidad. A este promedio de densidades se le llama volumen parcial. Por esto es fundamental que la TCBD en el contexto de cribado de cáncer pulmonar sea reconstruida con cortes finos, para no tener errores diagnósticos por efecto de volumen parcial.
Las características imagenológicas a evaluar al detectar nódulos en la TC, incluyen la densidad del nódulo (sólido, parcialmente sólido o en vidrio esmerilado), tamaño, forma, márgenes, presencia y morfología de calcificaciones o grasa (figura 3). Cierto tipo de calcificaciones y la presencia de grasa habitualmente indican benignidad. En general, características de mayor riesgo de malignidad son mayor tamaño, márgenes irregulares, lobulados o espiculados, nódulos parcialmente sólidos y con lucencias aéreas, retracción pleural. En el caso de quistes pulmonares atípicos, se debe evaluar el grosor de la pared, presencia de lóculos, nodularidad, características que hacen sospechar malignidad (figura 4). Para todas las lesiones, además, es necesario monitorear su evolución en el tiempo, pues el aumento de tamaño o aparición de áreas sólidas sugiere malignidad (figura 5). En caso de lesiones en vidrio esmerilado, es frecuente que correspondan a compromiso inflamatorio, y la mayoría de las veces disminuyen de tamaño o desaparecen en controles posteriores, confirmando su origen inflamatorio. Nódulos habituales de encontrar, benignos, son los linfonodos intrapulmonares. Se definen como nódulos yuxtapleurales, en contacto directo o muy próximos a la pleural visceral, menores a 10mm de diámetro promedio, sólidos con margen liso, y de forma oval, lentiforme o triangular. Suelen ser más frecuentes en las bases pulmonares. Es importante su correcta identificación, pues así se evita seguimiento innecesario (figura 6).
Cortes axiales de una tomografía computada con nódulos de distintas características.
A. Nódulo sólido con contornos espiculados en lóbulo superior derecho; B. y C. Nódulos parcialmente sólidos (mixtos vidrio esmerilado y sólido) en lóbulo superior izquierdo (B) y lóbulo superior derecho (C); D. Nódulo en vidrio esmerilado en lóbulo superior derecho. A-D fueron confirmados como adenocarcinomas; E. y F. Ventanas pulmonar y mediastínica con nódulo bien delimitado con contenido graso; G. Nódulo bien delimitado con calcificaciones centrales gruesas tipo “pop-corn”. E. y G. corresponden a hamartomas pulmonares, benignos.
Cortes axiales de tomografía computada de lesiones evolutivas en dos paciente.
A. y B. Nódulo parcialmente sólido fundamentalmente en vidrio esmerilado en lóbulo superior derecho, que en control un año después demostró mayor componente sólido, característica sospechosa de malignidad. Resultó ser adenocarcinoma; C. y D. Lesión quística con mínimo componente sólido en lóbulo inferior derecho, que en control 2 años después muestra crecimiento irregular del componente sólido. Resultó ser tumor escamoso pulmonar quístico.
En resumen, la TCBD es el pilar fundamental en el cribado de cáncer pulmonar, por su capacidad de detección y caracterización de lesiones pequeñas en etapas tempranas, cuando son potencialmente curables. El método recomendado es la TCBD, que permite imágenes de adecuada calidad diagnóstica, pero con baja dosis de radiación, para evitar el efecto acumulativo en pacientes que requerirán estudios repetidos a lo largo de su vida.
Futuro en detección precoz de cáncer pulmonarSi bien es cierto que hemos avanzado muchísimo en alternativas terapéuticas, terapias complejas y de alto costo, el diagnóstico precoz es una piedra angular para el futuro epidemiológico de esta enfermedad que conlleva a su vez costos tanto para el sistema de salud como para el paciente. Implementar programas de cribado significa involucrar importantes recursos económicos además de recursos humanos altamente capacitados en la gestión. Dicho esto, se considera necesario que la institución que realiza el programa de tamizaje tenga todas las herramientas disponibles para diagnosticar adecuadamente los hallazgos radiológicos y también ofrecer tratamiento pertinente. Por otra parte, someter a sujetos sanos en riesgo de desarrollar cáncer de pulmón implica un costo de calidad de vida con relación a la preocupación que pueda desarrollar el sujeto respecto al tiempo que debe someterse a vigilancia y a la posibilidad de ser contactado para un diagnóstico oncológico. Se recomienda que, para disminuir estos efectos sobre los sujetos a tamizar, se les informe oportunamente de las posibilidades de obtener un resultado positivo (2% aproximado) y que en caso de ser detectada alguna anomalía en las imágenes se realicen todas las acciones diagnósticas específicas y tratamiento correspondiente. Por lo anterior, dichas iniciativas deben ser siempre multidisciplinarias y ojalá anexas a una institución académica velando siempre por favorecer el riesgo-beneficio de ofrecer esta alternativa a sujetos en riesgo. Los programas deben incluir derivación a cese de tabaco y consejería, asegurando el manejo de datos en forma segura y coordinando con los diferentes equipos clínicos en aquellos casos en que se requiera intervención.
En los años posteriores al estudio NELSON se ha intentado avanzar en perfilar de mejor manera a los pacientes de alto riesgo, definiendo nuevos parámetros en relación, por ejemplo, al IPA (índice paquetes año) y otros factores relevantes como comorbilidades, el esquema de seguimiento específico para cada paciente e intervalos de imágenes personalizados. Este es el caso de la iniciativa derivada del grupo belga-holandés del estudio NELSON– 4INTHELUNGRUN12 que permitirá en el futuro personalizar el tamizaje de cáncer de pulmón, individualizando las necesidades de intervalos de imágenes considerando un TCBD inicial negativa para neoplasia, intentando optimizar un enfoque de costo-beneficio de manera que más centros en el mundo puedan adoptar esta estrategia de diagnóstico precoz13.
Nuevas herramientas para optimizar el tamizajeA la espera de nuevos avances, la inteligencia artificial no se queda atrás, y equipos multidisciplinarios en distintos lugares del mundo, principalmente centros académicos de prestigio, trabajan en iniciativas de colaboración que permitan apoyar estrategias ya en marcha para tamizaje de cáncer de pulmón. Es el caso de la alianza MIT – Jameel Clinic donde un grupo de expertos desarrollaron en conjunto con el equipo clínico un software de inteligencia artificial basado en el cambio de pixeles que se traduce en cambios de arquitectura del parénquima pulmonar, lo que permite detectar pacientes de alto riesgo de desarrollar un cáncer de pulmón a 6 años a partir de una tomografía computada, proponiéndose como un algoritmo validado y gratuito para uso a nivel mundial14. La iniciativa ha sido validada principalmente en población norteamericana y asiática, y están en búsqueda de más centros que se interesen en participar de la iniciativa. Es así como las conversaciones entre el Instituto Nacional del Tórax y la alianza Universidad de Chile- Massachusetts Institute of Technology (MIT) están empezando sus gestiones para poder participar de este importante proyecto internacional.
Estrategias locales para incentivar el tamizajeChile no debe quedarse atrás en materia de innovación, detección precoz y manejo de etapas precoces en cáncer de pulmón. Esta premisa movilizó a la Comisión de Cáncer de la SER (Sociedad Chilena de Enfermedades Respiratorias) para impulsar el desarrollo del primer Consenso de Tamizaje de Cáncer de Pulmón15 en Chile durante 2023-2024, logrando la publicación del artículo con el apoyo de los colegas relacionados con la atención de pacientes con esta patología. Esta primera y gran iniciativa hacia un consenso de expertos de distintas áreas confirma que es posible trabajar en iniciativas que apoyen el marco teórico para desarrollar estas estrategias en Chile en el menor plazo posible para asegurar mejor atención a los pacientes con cáncer de pulmón. Esta instancia convocó a especialistas en Salud Pública, Radioterapia, Radiología, Oncología Médica, Cirugía de Tórax y Neumólogos de todo Chile y designados por cada una de las Sociedades de Subespecialidad mencionadas. La concordancia de las opiniones destaca en la mayoría de los puntos discutidos y permitió un trabajo fluido y eficiente con una publicación acorde a la evidencia mundial. Lo que se espera con este documento ya publicado y ampliamente disponible es fomentar el desarrollo de pilotos de tamizaje de cáncer de pulmón basados en las directrices científicas actuales que permitan resguardar la práctica clínica y al paciente durante toda su evaluación.
En la medida en que este tipo de iniciativas avancen en el tiempo en Chile, podremos ver al igual que en países más adelantados en esta materia, un importante cambio epidemiológico que permita cambiar al momento del diagnóstico las etapas avanzadas por etapas precoces que tengan opciones terapéuticas de alta calidad y con certero intento curativo. Posiblemente en un futuro cercano será necesario que la SER convoque un nuevo consenso de expertos que analice la nueva evidencia disponible para refinar los criterios de tamizaje para cáncer de pulmón en nuestro país, tomando en cuenta cómo se adoptan las medidas propuestas inicialmente y cuáles serán las mejores estrategias de acuerdo con nuestra población y a los recursos disponibles en el futuro. Para un país con recursos en salud limitados, de complejidades geográficas y desigualdades de acceso en salud, esta alternativa de diagnóstico precoz permite optimizar recursos concentrando éstos en población con mayores posibilidades de sobrevida y menores costos asociados a tratamiento. Esto permitirá a su vez distribuir los costos y permitir el uso de terapias de nueva generación que, aunque de un costo más elevado, sean reservadas para un número acotado de pacientes que el sistema permita sostener. Sin duda, iniciativas como ésta requieren de esfuerzos compartidos entre los distintos actores en salud, evaluando los procesos y permitiendo adecuadas evaluaciones de costo-efectividad de la estrategia en el mediano plazo.
ConclusionesEl cáncer de pulmón sigue siendo a nivel mundial y en Chile un problema relevante de salud pública que requiere nuevas estrategias para su abordaje global. Las estrategias orientadas al diagnóstico precoz de esta enfermedad permitirán optimizar costos de atención y aumentar las posibilidades de tratamiento curativo para los pacientes. Esto implica iniciativas conjuntas tanto de instituciones gubernamentales como de alianzas estratégicas en salud. Dentro de ellas, las sociedades científicas, tienen un rol fundamental en lograr consensos y actualizar las propuestas en tiempos acordes al desarrollo de nueva evidencia disponible. Se espera que la propuesta del Consenso Chileno de Tamizaje de Cáncer de Pulmón pueda ser adoptada en la mayor cantidad de instituciones a nivel nacional para asegurar un diagnóstico seguro y de calidad para el paciente, y que en un futuro no lejano sea posible observar cambios epidemiológicos favorables para esta enfermedad a través de estas iniciativas.
Declaración de conflicto de intereses:Las autoras declaran no tener ningún conflicto de interés.






