Las fluctuaciones hormonales del ciclo menstrual pueden influir en la fisiología laríngea y la función vocal. En cantantes, pequeños cambios pueden afectar al rendimiento. Esta revisión tuvo como objetivo actualizar la evidencia sobre la influencia de las fases del ciclo menstrual en parámetros vocales de mujeres cantantes.
Materiales y métodosSe realizó una revisión sistemática siguiendo las directrices PRISMA. Se realizaron búsquedas en PubMed, Scopus, Web of Science, CINAHL y Cochrane Library. Se incluyeron estudios que evaluaran parámetros vocales en cantantes femeninas en al menos dos fases del ciclo menstrual. Debido a la heterogeneidad metodológica, se realizó una síntesis narrativa.
ResultadosSe incluyeron siete estudios. Algunos describieron variaciones entre fases del ciclo en medidas electroglotográficas, hallazgos laríngeos, parámetros respiratorios, variables acústicas y calidad vocal autopercibida.
ConclusionesLas fluctuaciones hormonales del ciclo menstrual pueden asociarse a cambios vocales sutiles en cantantes, aunque la evidencia disponible sigue siendo limitada.
Hormonal fluctuations during the menstrual cycle may influence laryngeal physiology and vocal function. In singers, subtle changes may affect performance. This review updated evidence on menstrual cycle phase effects on vocal parameters in female singers.
Materials and methodsSystematic review following PRISMA. Searches in PubMed, Scopus, Web of Science, CINAHL and Cochrane Library. Included studies assessed vocal measures in female singers across ≥2 cycle phases. Due to heterogeneity, a narrative synthesis was performed.
ResultsSeven studies were included. Despite methodological and outcome heterogeneity, observed phase-related variations involved electroglottographic measures, laryngeal findings, respiratory parameters, acoustic variables, and self-perceived vocal quality.
ConclusionsMenstrual cycle–related hormonal fluctuations may be associated with subtle vocal changes in female singers, but evidence is limited and inconsistent. Larger studies with standardized cycle-phase verification and vocal outcomes are needed.
La voz humana es el resultado de la interacción coordinada entre los sistemas respiratorio, fonatorio y resonancial, y depende del adecuado funcionamiento de múltiples estructuras anatómicas y procesos neuromusculares (Titze, 2017). En el caso de los cantantes, el control preciso de estos mecanismos es especialmente relevante. Pequeñas variaciones en las propiedades biomecánicas de los pliegues vocales pueden repercutir significativamente en el rendimiento vocal y en la calidad del sonido producido (Sataloff, 2005; Sundberg, 1987).
Diversos factores fisiológicos pueden influir en la producción vocal femenina, entre ellos las fluctuaciones hormonales asociadas al ciclo menstrual. El ciclo menstrual constituye un proceso biológico caracterizado por cambios periódicos en las concentraciones de hormonas sexuales, principalmente estrógenos y progesterona, que regulan diferentes funciones del organismo femenino (Bull et al., 2019; Carmina y Lobo, 2004; Lã et al., 2007; Senanayake y Potts, 1995). Estas variaciones hormonales se organizan en diferentes fases del ciclo (folicular, ovulatoria y lútea) y se asocian a cambios fisiológicos en múltiples sistemas corporales.
La laringe se considera un órgano sensible a las hormonas sexuales, ya que diversos estudios han identificado receptores para estrógenos y progesterona en los tejidos laríngeos, incluyendo el músculo vocal y la lámina propia de los pliegues vocales (Ferguson et al., 1987; Newman et al., 2000). La presencia de estos receptores sugiere que las variaciones hormonales podrían influir en las características estructurales y funcionales de los pliegues vocales. Desde esta perspectiva, se ha sugerido que las fluctuaciones hormonales pueden modificar propiedades del tejido laríngeo como la hidratación, la vascularización o la elasticidad, lo que podría alterar la vibración de los pliegues vocales y afectar a la calidad vocal (Abitbol et al., 1999; Amir y Biron-Shental, 2004).
Diversos autores han descrito la aparición de síntomas vocales asociados a determinadas fases del ciclo menstrual, cuadro denominado por Lacina (1968) como síndrome vocal premenstrual o dysphonia premenstrualis (Chae et al., 2001; Kaye, 2020; Rodney y Sataloff, 2016). Este síndrome puede incluir manifestaciones como fatiga vocal, disfonía, disminución del rango vocal o dificultad para alcanzar notas agudas, síntomas que pueden resultar especialmente problemáticos para las cantantes profesionales (Davis y Davis, 1993; Kadakia et al., 2013). En algunos contextos históricos, incluso se llegó a permitir a las cantantes suspender sus actuaciones durante la fase premenstrual mediante los denominados grace days, con el objetivo de evitar un posible daño vocal asociado a estos cambios hormonales (Abitbol et al., 1999).
Las posibles explicaciones fisiológicas de estos cambios incluyen retención de líquidos en los tejidos laríngeos, edema de la mucosa y modificaciones en la vascularización de los pliegues vocales. Estos procesos podrían alterar la masa y la rigidez del tejido vibratorio (Kadakia et al., 2013). Asimismo, se ha sugerido que las fluctuaciones hormonales pueden influir no solo en la estructura laríngea, sino también en procesos neuromusculares y sensoriomotores implicados en el control de la producción vocal (Afsah, 2024; Eisner et al., 2004). En este sentido, diversos trabajos han señalado que la voz femenina puede experimentar variaciones a lo largo del ciclo menstrual, afectando a parámetros acústicos, perceptuales o fisiológicos relacionados con la producción vocal (Figueiredo et al., 2004; Meurer et al., 2009; Pipitone y Gallup, 2008).
En el caso de los cantantes, estas variaciones pueden tener una especial relevancia, ya que el canto exige altos niveles de precisión, resistencia y control fonatorio. Por ello, los cantantes suelen considerarse «atletas vocales», debido a las elevadas demandas funcionales que la actividad vocal profesional impone sobre el sistema fonatorio (Zeitels et al., 2002).
A pesar del interés que ha suscitado esta cuestión, los estudios publicados sobre la influencia del ciclo menstrual en la voz presentan resultados heterogéneos y, en muchos casos, limitaciones metodológicas relacionadas con el tamaño de las muestras, la determinación de las fases del ciclo o los parámetros vocales evaluados. Esta variabilidad dificulta la obtención de conclusiones claras sobre la magnitud y la naturaleza de los cambios vocales asociados a las fluctuaciones hormonales.
En este contexto, Gunjawate et al. (2017) realizaron una revisión sistemática sobre la influencia del ciclo menstrual en la voz cantada, identificando un número limitado de estudios y destacando importantes limitaciones metodológicas, incluyendo tamaños muestrales reducidos, heterogeneidad en los diseños de estudio y variabilidad en los métodos utilizados para evaluar la función vocal y determinar las fases del ciclo menstrual.
Posteriormente, diversos estudios han continuado investigando la relación entre hormonas sexuales y función vocal femenina, sugiriendo que la laringe actúa como un órgano sensible a las variaciones hormonales (Zamponi et al., 2021). Asimismo, se ha descrito que determinadas mujeres pueden experimentar cambios en la calidad vocal, fatiga vocal y dificultades fonatorias durante distintas fases del ciclo menstrual, especialmente durante la fase premenstrual (Shoffel-Havakuk et al., 2018; Zamponi et al., 2021). Sin embargo, los resultados continúan siendo inconsistentes y no se ha logrado confirmar de forma concluyente la existencia de disfonía premenstrual o alteraciones acústicas significativas asociadas al ciclo menstrual (Shoffel-Havakuk et al., 2018).
Además, en los últimos años se han incorporado metodologías más avanzadas para el estudio de la fisiología vocal femenina, incluyendo análisis hormonales séricos, videoestroboscopia y técnicas de imagen laríngea como narrow band imaging (Shoffel-Havakuk et al., 2018). A pesar de ello, persiste una considerable heterogeneidad metodológica entre estudios, tanto en la selección de participantes como en las variables vocales evaluadas y en los procedimientos de confirmación hormonal.
Estas limitaciones adquieren especial relevancia en mujeres cantantes y otras profesionales de la voz, ya que pequeñas variaciones en la función vocal pueden tener un impacto significativo sobre el rendimiento vocal y la actividad profesional (Vermeulen et al., 2021). Por ello, resulta pertinente actualizar y sintetizar críticamente la evidencia científica disponible sobre la influencia de las diferentes fases del ciclo menstrual en los parámetros vocales de mujeres cantantes.
MétodoSe llevó a cabo una revisión sistemática (RS) de acuerdo con la metodología establecida en las directrices de la declaración PRISMA (Page et al., 2021). El checklist de PRISMA se encuentra en la tabla S1 del material suplementario.
Criterios de elegibilidadSe seleccionaron estudios que evaluaran la influencia de las diferentes fases del ciclo menstrual en la voz de cantantes femeninas, cumpliendo con los siguientes criterios de inclusión. Se consideraron estudios primarios publicados sin restricción de fecha. Se incluyeron diseños observacionales (longitudinales, prospectivos o transversales) y estudios experimentales que analizaran parámetros vocales en al menos dos fases del ciclo menstrual.
Quedaron excluidos estudios centrados exclusivamente en el efecto de anticonceptivos hormonales u otras intervenciones farmacológicas sobre la voz, investigaciones realizadas en población no cantante, estudios de caso único, revisiones sistemáticas, revisiones narrativas, editoriales, cartas al editor, resúmenes de congresos y estudios en animales.
Respecto a la población, se incluyeron cantantes femeninas entrenadas (profesionales o en formación) en edad reproductiva y con ciclo menstrual natural. No se estableció restricción en cuanto al estilo de canto.
Respecto a la exposición, se consideraron estudios que evaluaran al menos dos fases del ciclo menstrual (p.ej., fase folicular, ovulatoria, lútea o premenstrual), determinadas mediante autorreporte, seguimiento de temperatura basal u otros métodos de identificación del ciclo.
Las medidas de resultado incluyeron parámetros vocales objetivos y/o subjetivos, tales como medidas acústicas (frecuencia fundamental, jitter, shimmer, entre otras), medidas aerodinámicas, electroglotografía (ECG), evaluación laringoscópica o estroboscópica, análisis citológicos, así como autopercepción vocal o evaluación perceptual por expertos mediante escalas estandarizadas.
Se incluyeron estudios publicados en inglés y español.
Estrategia de búsquedaSe realizó una búsqueda sistemática en las siguientes bases de datos electrónicas: PubMed, Scopus, Web of Science, CINAHL y Cochrane Library (CENTRAL). Todas las bases de datos fueron consultadas inicialmente el 2 de marzo de 2026. No se aplicaron restricciones por fecha de publicación.
Con el fin de identificar literatura adicional potencialmente relevante, la búsqueda electrónica se complementó mediante la revisión manual de las listas de referencias de los estudios incluidos y de las revisiones relacionadas identificadas durante el proceso de selección. Además, cuando fue pertinente, se examinó literatura gris disponible en repositorios académicos y bases de datos de tesis. Las estrategias de búsqueda utilizadas en las cinco bases de datos se encuentran en la tabla S2 del material suplementario.
Proceso de selección de los estudiosLas referencias bibliográficas obtenidas de las diferentes bases de datos se importaron a Microsoft Excel® 2024 (Microsoft Corporation), donde se eliminaron manualmente los duplicados. Las referencias únicas se trasladaron a una nueva hoja de Excel® para su selección. En la primera fase, se evaluaron por título y abstract. En la segunda fase, las referencias preseleccionadas se revisaron en texto completo, teniendo en cuenta los criterios de selección previamente definidos. Ambas fases fueron realizadas de manera independiente por tres revisores, y cualquier discrepancia se resolvió mediante discusión o discusión interjueces. Con el objetivo de evaluar la concordancia entre revisores durante el proceso de selección de estudios, se calculó el índice Kappa de Fleiss (Fleiss, 1971). El valor obtenido fue κ=0,85, lo que indicó un nivel de concordancia casi perfecto entre los revisores, de acuerdo con los criterios de Landis y Koch (1977).
Proceso de extracción de los datosLa extracción de datos de los estudios seleccionados se realizó mediante una hoja de extracción de datos en formato Excel® 2024 (Microsoft Corporation). Se llevó a cabo una prueba piloto con uno de los estudios por parte de tres revisores. Cada revisor comprobó cada uno de los grupos de estudios. Una vez seleccionados los estudios incluidos, se comprobaron los mismos, para confirmar la inclusión de estos.
Lista de datosLos datos extraídos de los estudios incluidos en esta revisión comprendieron la identificación y el diseño del estudio: a) título, b) autores, c) año de publicación y d) tipo de diseño metodológico, así como las características de la muestra: a) número de participantes, b) edad, c) nivel de formación vocal, d) estilo de canto y e) criterios de inclusión y exclusión.
De igual forma, se registraron las características relacionadas con el ciclo menstrual, incluyendo las fases evaluadas, el método de determinación de la fase: a) autorreporte, b) registro de temperatura basal u otras medidas, y c) la presencia o ausencia de control hormonal.
En cuanto a las variables de resultado, se extrajeron los parámetros vocales evaluados. Estos incluyeron medidas objetivas: a) acústicas, b) aerodinámicas, c) electroglotográficas, d) laringoscópicas o citológicas y subjetivas: a) autopercepción vocal y evaluación perceptual por expertos, b) los instrumentos utilizados, c) los momentos de evaluación dentro del ciclo menstrual y d) principales hallazgos reportados.
Evaluación del riesgo de sesgo de los estudios individualesLa evaluación del riesgo de sesgo de los estudios incluidos se realizó mediante las herramientas de evaluación crítica del Joanna Briggs Institute (2014) (JBI Critical Appraisal Tools) (Munn et al., 2020), seleccionando la lista de verificación correspondiente en función del diseño metodológico de cada estudio. En concreto, se emplearon los checklists para estudios de cohortes, estudios analíticos transversales y ensayos clínicos aleatorizados, según correspondiera. Estas herramientas permiten evaluar aspectos relacionados con la selección de la muestra, el control de factores de confusión, la validez de las mediciones y la adecuación del análisis estadístico.
Previamente se llevó a cabo una evaluación piloto de uno de los estudios, realizada de forma independiente por los tres revisores, con el objetivo de asegurar la consistencia en la aplicación de los criterios de evaluación. Posteriormente, el riesgo de sesgo de los estudios restantes fue evaluado por un revisor y verificado por un segundo, resolviéndose cualquier discrepancia mediante consenso entre los tres revisores.
Medidas del efectoLos estudios incluidos presentaron una importante heterogeneidad metodológica. Esta variabilidad afectó a los parámetros vocales evaluados, las fases del ciclo menstrual analizadas y los métodos de medición utilizados. Por ello, no fue posible realizar un metaanálisis. En su lugar, los resultados se sintetizaron de forma narrativa y descriptiva, presentando las medidas reportadas en cada estudio tal como fueron publicadas por los autores. Estas incluyeron principalmente medias y desviaciones estándar para variables continuas, así como frecuencias o descripciones cualitativas cuando los datos cuantitativos no estaban disponibles. Los resultados se organizaron en tablas para facilitar la comparación entre estudios en relación con los parámetros vocales analizados y las fases del ciclo menstrual evaluadas.
Método de síntesisEl proceso de síntesis de los resultados se llevó a cabo siguiendo las recomendaciones metodológicas del Manual Cochrane (Higgins et al., 2023) para revisiones sistemáticas en las que no se realiza metaanálisis. En primer lugar, se evaluó la comparabilidad clínica y metodológica de los estudios incluidos, considerando aspectos como las características de la población, las fases del ciclo menstrual evaluadas, los parámetros vocales analizados y los métodos de medición utilizados.
Los estudios incluidos presentaron una importante heterogeneidad metodológica. Esta variabilidad afectó a los parámetros vocales evaluados, los métodos de medición utilizados y las fases del ciclo menstrual analizadas. Por ello, no fue apropiado realizar un metaanálisis. En consecuencia, se llevó a cabo una síntesis narrativa estructurada, orientada a integrar y comparar de manera sistemática los resultados de los estudios incluidos.
Para la síntesis narrativa, los estudios se agruparon según el tipo de parámetros vocales evaluados. Se consideraron medidas acústicas, aerodinámicas, electroglotográficas, laringoscópicas y perceptuales. Dentro de cada grupo, los resultados se describieron atendiendo a las fases del ciclo menstrual evaluadas y a los principales hallazgos reportados por los autores.
Para la preparación de los datos se utilizaron exclusivamente las estadísticas de resumen reportadas en los estudios originales, tales como medias, desviaciones estándar, frecuencias o descripciones cualitativas de los resultados. No se realizaron conversiones de escalas ni cálculos adicionales a partir de los datos publicados.
Los resultados se presentaron mediante una combinación de síntesis narrativa y tablas estructuradas, que permitieron resumir de forma clara las características de los estudios incluidos, los parámetros vocales evaluados y los principales hallazgos reportados. Esta estrategia facilitó la comparación entre estudios sin introducir una combinación cuantitativa inapropiada de los resultados.
ResultadosSelección de los estudiosSe identificaron 89 referencias mediante la búsqueda en las bases de datos PubMed (n=35), Cochrane (n=3), Web of Science (n=15), Scopus (n=29) y CINAHL (n=7). Tras la eliminación de 34 registros duplicados, se procedió al cribado de 55 referencias mediante la revisión de título y resumen. Esta fase fue realizada de manera independiente por tres revisores, observándose una concordancia casi perfecta en el proceso de selección de estudios, con un índice Kappa de Fleiss de κ=0,85, de acuerdo con los criterios de Landis y Koch (1977). En esta fase se excluyeron 30 estudios por no cumplir los criterios de inclusión. Posteriormente, se evaluaron 25 artículos a texto completo para determinar su adecuación a los criterios de inclusión establecidos. Tras la lectura completa, se excluyeron 18 estudios por motivos relacionados con la evaluación de las fases del ciclo menstrual, mujeres no cantantes y artículos de revisión. Finalmente, se incluyeron 7 estudios en la presente revisión sistemática (Abitbol et al., 1989; Barillari et al., 2016; Chernobelsky, 1998, 2002; Devadiga et al., 2019; Lã et al., 2012; Ryan y Kenny, 2009). El proceso detallado de selección de estudios se presenta en la figura 1. Los artículos excluidos y sus razones se encuentran en la Tabla S3 del Material Suplementario.
Características de los estudios incluidosLos siete estudios incluidos en la revisión sistemática fueron publicados entre 1989 y 2019 y analizaron la posible influencia de las diferentes fases del ciclo menstrual en distintos parámetros relacionados con la voz en mujeres cantantes (Abitbol et al., 1989; Barillari et al., 2016; Chernobelsky, 1998; Chernobelsky, 2002; Devadiga et al., 2019; Lã et al., 2012; Ryan y Kenny, 2009).
Respecto al diseño metodológico, la mayoría de los estudios presentaron diseños observacionales, incluyendo estudios longitudinales, comparativos o prospectivos (Abitbol et al., 1989; Barillari et al., 2016; Chernobelsky, 1998; Chernobelsky, 2002; Devadiga et al., 2019; Ryan y Kenny, 2009). Únicamente un estudio utilizó un ensayo clínico aleatorizado doble ciego controlado con placebo para analizar el efecto de anticonceptivos hormonales en cantantes (Lã et al., 2012).
El tamaño de las muestras fue variable entre los estudios incluidos. Las muestras oscilaron desde 9 participantes en el estudio de Lã et al. (2012) hasta 60 participantes en el estudio de Devadiga et al. (2019). Mientras unos estudios incluyeron exclusivamente cantantes, otros incorporaron grupos comparativos de mujeres no cantantes con el objetivo de analizar posibles diferencias asociadas al entrenamiento vocal (Chernobelsky, 1998; Devadiga et al., 2019). Asimismo, dos estudios ampliaron la muestra a otras profesionales de la voz, como profesoras de canto o actrices, además de cantantes (Abitbol et al., 1989; Barillari et al., 2016).
En cuanto a las características de las participantes, la mayoría de los estudios incluyeron mujeres jóvenes con formación vocal, como estudiantes de conservatorio o cantantes semiprofesionales (Chernobelsky, 1998; Chernobelsky, 2002; Lã et al., 2012; Ryan y Kenny, 2009). Otros estudios analizaron muestras más heterogéneas de usuarias profesionales de la voz, incluyendo cantantes, profesoras o trabajadoras de centros de llamadas (Barillari et al., 2016). En general, los criterios de inclusión más frecuentes fueron la presencia de ciclos menstruales regulares, ausencia de patología vocal relevante y no utilización de anticonceptivos hormonales, con el fin de evitar posibles factores de confusión (Abitbol et al., 1989; Chernobelsky, 1998; Chernobelsky, 2002; Devadiga et al., 2019). En la tabla 1 se encuentran las características generales de los estudios incluidos.
Características generales de los estudios incluidos
| Autores y año | País | Diseño del estudio | Tamaño de la muestra total | Edad media | Tipo de cantante | Criterios de inclusión | Criterios de exclusión |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Chernobelsky, 2002 | Rusia | Estudio observacional comparativo longitudinal con medidas repetidas (antes y fuera de menses) | 30 mujeres (15 con abuso vocal+15 sanas) | 18-25 años (no reporta media exacta) | Cantantes clásicas estudiantes de conservatorio | Mujeres 18-25 años; experiencia previa en canto; ciclo menstrual normal; no uso de anticonceptivos hormonales; no fumadoras | Uso de anticonceptivos hormonales; tabaquismo; ciclo menstrual irregular |
| Abitbol et al., 1989 | Francia | Estudio observacional longitudinal con medidas repetidas. | 38 mujeres | 21-40 años (no especifica media exacta) | 27 cantantes: 21 sopranos clásicas y 6 de jazz. 9 profesores de canto y 2 actrices | Mujeres profesionales de la voz; ciclos menstruales regulares; no uso de anticonceptivos hormonales; sin alteraciones menstruales | Uso de anticonceptivos hormonales; ciclos irregulares |
| Devadiga et al., 2019 | India | Estudio observacional comparativo | 60 mujeres (30 no cantantes, 15 cantantes entrenadas y 15 cantantes no entrenadas) | 18-25 años (no especifica media exacta) | Cantantes entrenadas (>3 años de formación), cantantes no entrenadas y no cantantes | Mujeres con ciclo menstrual regulares y sanas; sin quejas vocales ni antecedentes de problemas vocales, respiratorios o neurológicos | Uso de anticonceptivos orales, alteraciones respiratorias o cardíacas, pérdida auditiva, anomalías laríngeas congénitas, neoplasia laríngea, historia de cirugía laríngea o tiroide y enfermedades neurológicas o neuromusculares |
| Chernobelsky, 1998 | Rusia | Estudio observacional longitudinal | 40 mujeres (20 cantantes clásicas+20 no cantantes) | 19-24 años (no especifica media exacta) | Cantantes clásicas estudiantes de conservatorio y mujeres no cantantes | Mujeres sanas con ciclo menstrual regular, no fumadoras y sin entrenamiento vocal profesional | Uso de anticonceptivos orales o intrauterinos |
| Lã et al., 2012 | Reino Unido | Ensayo clínico aleatorizado doble ciego, controlado con placebo (RCT), longitudinal (6 meses) | 9 mujeres | 23,10±2,18 años (rango: 21-27) | Cantantes clásicas occidentales semiprofesionales (8 sopranos, 1 mezzo) | Mujeres sanas, no fumadoras; ciclos menstruales regulares (28-30 días); no embarazadas ni con deseo gestacional; aptas para uso de ACO combinado; estudiantes de conservatorios del Reino Unido | Embarazo; abandono del estudio; problemas en recogida de datos; no completar el protocolo |
| Barillari et al., 2016 | Italia | Estudio prospectivo observacional | 53 mujeres profesionales de la voz (20 profesoras+22 cantantes+11 operadoras de compañías telefónicas) | 18-40 años (24.3 años) | Usuarias profesionales de la voz (profesoras, cantantes y operadoras de call center) | Mujeres 18-40 años, usuarias profesionales de la voz, ciclo menstrual regular, disfonía transitoria relacionada con el ciclo menstrual | Tratamiento estrogénico reciente, tabaquismo, lesiones vocales (nódulos, pólipos), reflujo laringofaríngeo, enfermedades médicas relevantes |
| Ryan y Kenny, 2009 | Australia | Estudio observacional longitudinal | 27 cantantes (21 mujeres+6 varones controles) | No reporta media. Rango: mujeres 18-27 años; varones 19-29 años | Estudiantes terciarios de canto clásico occidental. Mujeres: principalmente sopranos (19) y mezzos (2). Varones: barítonos (4), tenor (1), contratenor (1) | Estudiantes de canto del Sydney Conservatorium con entrenamiento vocal | No se especifican criterios de exclusión formales |
Los estudios utilizaron diferentes métodos para determinar las fases del ciclo menstrual. Tres estudios utilizaron calendario menstrual y autorreporte de las participantes para determinar las distintas fases del ciclo (Chernobelsky, 1998; Chernobelsky, 2002; Devadiga et al., 2019). Otros combinaron el calendario menstrual con mediciones de temperatura basal corporal (Ryan y Kenny, 2009) o con confirmación hormonal mediante análisis sanguíneos o citológicos (Abitbol et al., 1989; Barillari et al., 2016; Lã et al., 2012). El número de fases evaluadas también varió entre estudios, desde comparaciones entre dos fases hasta análisis más completos que abarcaron varias fases del ciclo menstrual. En la tabla 2 se encuentran las características relacionadas con el ciclo menstrual y la metodología de los estudios incluidos en la revisión sistemática.
Características relacionadas con el ciclo menstrual y metodología
| Autores y año | Fases del ciclo evaluadas | Número de fases analizadas | Método de determinación de la fase | Control de anticonceptivos (sí/no) | Confirmación hormonal objetiva (sí/no) | N.° de evaluaciones por paciente | Duración del seguimiento | Control de variables de confusión | Instrumentos utilizados |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Chernobelsky, 2002 | Antes de la menstruación (premenstrual) y fuera de la menstruación | 2 | Determinación clínica basada en calendario menstrual y autorreporte | Sí (excluidas usuarias de anticonceptivos) | No | 2 evaluaciones principales (antes y fuera de menstruación); en grupo con abuso vocal se realizó reevaluación tras corrección vocal | Corto plazo; seguimiento tras una semana de reposo vocal en grupo principal | Parcial: se intervino sobre abuso vocal; no se reporta control de hidratación, estado de ánimo o carga vocal externa | Laringoscopia, laringoestroboscopia (ELS-03), electroglotografía (Fourcin laryngograph 6094), medición de QOQ, sonómetro |
| Abitbol et al., 1989 | Fase ovulatoria (día 14-15 del ciclo) y fase premenstrual (1-3 días antes de la menstruación) | 2 | Temperatura basal+calendario del ciclo | Sí (excluidas usuarias de anticonceptivos) | Sí (citología de epitelio de cuerdas vocales) | 4 evaluaciones por participante (2 fases y 2 ciclos consecutivos) | Dos ciclos menstruales consecutivos | Parcial: no se reporta control de hidratación ni estado de ánimo; no se estandarizó carga vocal fuera del protocolo; habian fumadoras y sí se estandarizó la tarea vocal | Videostrobofibroscopia, electroglotografía, grabación acústica, citología laríngea |
| Devadiga et al., 2019 | Fase menstrual (día 2) y fase folicular (día 12) | 2 | Determinación basada en calendario menstrual (día 2 y día 12 tras inicio de menstruación) | Sí (se excluyeron usuarias de anticonceptivos orales) | No | 2 evaluaciones (una en fase menstrual y una en fase folicular) | Corto plazo; evaluación en un mismo ciclo menstrual | No especificado | Espirómetro electrónico portátil (SP10) |
| Chernobelsky, 1998 | Diferentes fases del ciclo menstrual (incluyendo menstruación, premenstrual y otras fases) | Ciclo completo | Calendario menstrual | Sí (ninguna utilizaba anticonceptivos) | No | Evaluación cada dos días durante 2 ciclos completos | Dos ciclos menstruales consecutivos | Parcial: misma franja horaria (12-14h); no especifica control de hidratación, estado de ánimo o carga vocal | Electroglotografía (Fourcin Laryngograph 6094); osciloscopio; convertidor analógico / digital; ordenador IBM AT; sonómetro Bruel & Kjaer 2237; laringoscopia; laringoestroboscopia (ELS-03) |
| Lã et al., 2012 | Fase menstrual (día 2); fase folicular (día 11); fase lútea (día 24) | 3 | Calendario menstrual+confirmación hormonal (análisis sanguíneo) | Sí (comparación placebo vs. anticonceptivo oral combinado – diseño cruzado) | Sí (medición sérica de estradiol, progesterona y testosterona) | 6 evaluaciones (3 fases×2 condiciones: placebo y ACO; en el tercer mes de cada condición) | 6 meses (3 meses placebo+3 meses ACO) | No se especifica control | Micrófono+electrolaringógrafo+análisis acústico |
| Barillari et al., 2016 | Fase menstrual / folicular temprana (días 1-3 del ciclo) y fase lútea (15-17 días después de la menstruación) | 2 | Calendario menstrual+análisis hormonal | Sí (sin tratamiento estrogénico) | Sí (análisis sanguíneo de hormonas: LH, FSH, estradiol, prolactina, testosterona, FT3, FT4, TSH, entre otras) | 2 evaluaciones (una en fase menstrual / folicular y otra en fase lútea) | Un ciclo menstrual | Evaluación clínica y hormonal | Laringovideoestroboscopia (Storz 70 rigid optic+ATMOS L endo-stroboscope); software Daisy; GIRBAS; Voice Handicap Index (VHI); Sheehan Disability Scale (SDS); Manchester Short Assessment of Quality of Life (MANSA); Reflux Finding Score (RFS) |
| Ryan y Kenny, 2009 | Días 1-7 del ciclo, fase media (10-14), y fase premenstrual (24-4) | 3 | Autorreporte+registro de temperatura basal+diario menstrual | Sí (se registró uso de píldora; 43% mujeres la usaban; análisis consideró «pill use») | No | Diario diario+grabaciones en dos momentos | 1-2 meses | Registro de síntomas físicos, estado de ánimo, uso de anticonceptivos | Diario de voz, cuestionario vocal (VAS), POMS, grabaciones de voz |
Los métodos de evaluación vocal también fueron heterogéneos entre los estudios incluidos. En tres trabajos se emplearon técnicas de exploración laríngea, como laringoscopia o videolaringoestroboscopia (Abitbol et al., 1989; Barillari et al., 2016; Chernobelsky, 2002). En dos estudios se utilizó EGG para analizar la vibración de los pliegues vocales y parámetros relacionados con la tensión laríngea (Chernobelsky, 1998, 2002; Lã et al., 2012). Varios estudios incluyeron medidas acústicas o análisis de vibrato (Lã et al., 2012), medidas aerodinámicas respiratorias (Devadiga et al., 2019) o evaluaciones perceptuales y cuestionarios de autopercepción vocal (Barillari et al., 2016; Ryan y Kenny, 2009). La tabla 3 resume los parámetros vocales evaluados y los principales métodos de medición utilizados en los estudios incluidos.
Resultados vocales reportados
| Autores y año | Parámetro vocal evaluado | Tipo de medida | Instrumentos / software |
|---|---|---|---|
| Chernobelsky, 2002 | Estado laríngeo (hiperemia, edema, eritema, presencia de esputo), vibración de pliegues vocales (simetría, amplitud, onda mucosa), tensión muscular laríngea (Quasi-Open Quotient [QOQ]) | Laringoscopia, laringoestroboscopia y electroglotografía (EGG) | Laringoscopio; Laringoestroboscopio ELS-03; Fourcin Laryngograph 6094 con osciloscopio y conversor analógico-digital; medición de QOQ |
| Abitbol et al., 1989 | Calidad vocal (ronquera), fatiga vocal, rango vocal (pérdida de tonos agudos), intensidad, presencia de edema, hiperemia, microvarices, nódulos, insuficiencia lútea (citología). | Acústicas, laringoscopia / videostroboscopia, electroglotografía (EGG) y citología. | Micrófono de alta calidad, videostrobofibroscopia, electrolaringógrafo, fibroscopio con microcepillo para citología, grabación acústica. |
| Devadiga et al., 2019 | Capacidad vital forzada (FVC); volumen espiratorio forzado en el primer segundo (FEV1); flujo espiratorio pico (PEF) | Aerodinámicas | Espirómetro electrónico portátil (SP10) |
| Chernobelsky, 1998 | Tensión muscular laríngea, quasi open quotient (QOQ), frecuencia fundamental (F0), amplitud de vibración de cuerdas vocales | EGG, laringoestroboscopia | Fourcin Laryngograph 6094; osciloscopio; convertidor analógico-digital; IBM AT; sonómetro Bruel & Kjaer 2237; laringoestroboscopio ELS-03 |
| Lã et al., 2012 | Desviación del intervalo de octava (entonación), tasa de vibrato (VbR), extensión del vibrato (VbEt) y Frecuencia fundamental (F0) | Acústicas | Laryngograph (EGG); grabaciones digitales; software Soundswell; IMMULITE (E2, P); ADVIA Centaur (testosterona) |
| Barillari et al., 2016 | Calidad vocal y disfonía, impacto de la voz en la vida diaria, cambios morfológicos laríngeos, discapacidad funcional y calidad de vida | Perceptuales (GRABS); Autoinforme de impacto vocal (VHI); Laringoscopia / videostroboscopia; Psicométricas (discapacidad y calidad de vida) | GRABS scale; Voice Handicap Index (VHI); videolaringoestroboscopia (Storz+ATMOS endo-stroboscope); Reflux Finding Score (RFS); Sheehan Disability Scale (SDS); Manchester Short Assessment of Quality of Life (MANSA) |
| Ryan y Kenny, 2009 | Calidad vocal autopercibida día a día (tendencia a peor voz en días 1-3 / 1-7 y comparación por ventanas del ciclo); síntomas físicos asociados (p. ej., molestias / «body pain»); estado de ánimo; fase 2: evaluación perceptual de muestras grabadas (día 1 vs. mitad del ciclo) | Perceptuales / autoinforme (diario+escalas); Perceptuales por jueces (valoración ciega de grabaciones); Psicométricas (estado de ánimo) | Diario con escalas tipo VAS de voz; Profile of Mood States (POMS); grabaciones de canto (aria «O Mio Babbino Caro» ∼20 s; además tareas vocales complementarias); evaluación perceptual por cantantes y pedagogos expertos con muestras aleatorizadas |
En síntesis, los estudios incluidos presentan una notable heterogeneidad en cuanto a diseño metodológico, tamaño muestral, fases del ciclo evaluadas y métodos de evaluación vocal, lo que debe tenerse en cuenta al interpretar y comparar los resultados reportados.
Evaluación del riesgo de sesgo de los estudios incluidosLa evaluación del riesgo de sesgo de los estudios incluidos se realizó utilizando las herramientas de evaluación crítica del Joanna Briggs Institute (2014) (JBI Critical Appraisal Tools) (Munn et al., 2020), seleccionando el checklist correspondiente según el diseño metodológico de cada estudio. En concreto, se emplearon las listas de verificación para estudios de cohortes, estudios analíticos transversales y ensayos clínicos aleatorizados. Los resultados de esta evaluación se resumen en la tabla 4.
Evaluación del riesgo de sesgo de los estudios incluidos (JBI)
| Estudio | Selección de la muestra | Factores de confusión | Medición de los resultados | Análisis estadístico | Riesgo global |
|---|---|---|---|---|---|
| Chernobelsky, 2002 | Bajo | Moderado | Bajo | Bajo | Moderado |
| Abitbol et al., 1989 | Moderado | Moderado | Moderado | Moderado | Moderado |
| Devadiga et al., 2019 | Bajo | Moderado | Bajo | Bajo | Moderado |
| Chernobelsky, 1998 | Moderado | Moderado | Bajo | Bajo | Moderado |
| Lã et al., 2012 | Bajo | Bajo | Bajo | Bajo | Bajo |
| Barillari et al., 2016 | Bajo | Moderado | Bajo | Bajo | Moderado |
| Ryan y Kenny, 2009 | Moderado | Moderado | Moderado | Bajo | Moderado |
La evaluación del riesgo de sesgo se realizó mediante las herramientas de evaluación crítica del Joanna Briggs Institute (JBI). La valoración se basó en criterios relacionados con la selección de la muestra, el control de factores de confusión, la validez de las mediciones y la adecuación del análisis estadístico.
De manera general, los estudios incluidos presentaron riesgo de sesgo bajo a moderado, principalmente asociado a limitaciones metodológicas frecuentes en estudios observacionales sobre voz y ciclo menstrual, tales como el tamaño reducido de las muestras, la ausencia de control de posibles factores de confusión y la variabilidad en los métodos de determinación de las fases del ciclo menstrual.
Atendiendo a la selección de la muestra, la mayoría de los estudios incluyeron poblaciones claramente definidas de cantantes femeninas y describieron adecuadamente los criterios de inclusión y exclusión. Sin embargo, en algunos casos la representatividad de la muestra fue limitada debido al reducido tamaño muestral o al reclutamiento mediante muestras de conveniencia, lo que puede afectar a la generalización de los resultados.
Respecto al control de factores de confusión, varios estudios no informaron de manera detallada sobre variables potencialmente influyentes en la producción vocal, como la carga vocal, el nivel de entrenamiento, la hidratación o el estado hormonal individual. Esta falta de control sistemático de variables de confusión representa una posible fuente de sesgo en la interpretación de los resultados.
En cuanto a la medición de los resultados, la mayoría de los estudios emplearon métodos de evaluación vocal estandarizados, incluyendo análisis acústico, ECG, medidas aerodinámicas o escalas perceptuales validadas. No obstante, cuatro de los siete estudios incluidos determinaron las fases del ciclo menstrual exclusivamente mediante autorreporte o calendario menstrual, sin confirmación hormonal objetiva (Chernobelsky, 1998; Chernobelsky, 2002; Devadiga et al., 2019; Ryan y Kenny, 2009), lo que podría introducir cierto grado de error en la clasificación de las fases del ciclo.
Por último, en el análisis y la presentación de los resultados, los estudios reportaron de forma general los principales hallazgos relacionados con los parámetros vocales evaluados. No obstante, en algunos casos la información estadística disponible fue limitada o incompleta, lo que dificultó la comparación directa entre estudios.
Aunque los estudios incluidos presentaron algunas limitaciones metodológicas, la evidencia disponible permitió identificar patrones consistentes en relación con la posible influencia de las fases del ciclo menstrual en determinados parámetros vocales. La interpretación de los resultados se realizó teniendo en cuenta el riesgo de sesgo identificado y la calidad metodológica de cada estudio.
Las principales limitaciones metodológicas estuvieron relacionadas con el reducido tamaño de las muestras, la falta de control de variables de confusión y la determinación de las fases del ciclo menstrual mediante autorreporte o calendario menstrual en cuatro de los siete estudios incluidos (Chernobelsky, 1998; Chernobelsky, 2002; Devadiga et al., 2019; Ryan y Kenny, 2009).
Resultados de los estudios IndividualesLos resultados de los estudios individuales se organizaron en función del tipo de parámetro vocal evaluado, distinguiendo entre medidas electroglotográficas y laríngeas, medidas acústicas, medidas aerodinámicas respiratorias y medidas perceptuales o de autoinforme. Los estudios mostraron una notable heterogeneidad tanto en los parámetros vocales analizados como en los métodos de medición empleados, lo que dificultó la comparación directa de los resultados entre estudios (tabla 5).
Datos cuantitativos de las medidas vocales reportadas en los estudios incluidos
| Autores y año | Parámetro | Fase / condición 1 | Fase / condición 2 | Unidad | N.° | Método | Significación estadística |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Chernobelsky, 2002 | QOQ (fonación suave) | 0,71±0,053 (fuera de menstruación) | 0,54±0,023 (fase premenstrual) | Ratio | 15 | Electroglotografía | p<0,01 |
| Chernobelsky, 2002 | QOQ (fonación intensa) | 0,41±0,045 (fuera de menstruación) | 0,56±0,018 (fase premenstrual) | Ratio | 15 | Electroglotografía | p<0,01 |
| Abitbol et al., 1989 | Síndrome vocal premenstrual | 16 sin cambios | 22 con cambios vocales | N.° de casos (%) | 38 | DVE+videoestroboscopia | No reportado |
| Abitbol et al., 1989 | Rango vocal (notas agudas) | Normal en fase ovulatoria | ↓ 1 tono en fase premenstrual | Tono musical | 38 | Evaluación del canto | No reportado |
| Abitbol et al., 1989 | Fatiga vocal | Ausente | Presente en varios sujetos | Cualitativo | 38 | Evaluación clínica | No reportado |
| Abitbol et al., 1989 | Edema / hiperemia laríngea | Ausente o leve | Presente en algunos casos | Cualitativo | 38 | Videoestroboscopia | No reportado |
| Devadiga et al., 2019 | FVC (cantantes entrenadas) | 2,17±0,30 (fase menstrual) | 2,48±0,33 (fase folicular) | L | 15 | Espirómetro | p<0,05 |
| Devadiga et al., 2019 | FEV1 (cantantes entrenadas) | 2,15±0,33 (fase menstrual) | 2,35±0,35 (fase folicular) | L | 15 | Espirómetro | p<0,05 |
| Devadiga et al., 2019 | PEF (cantantes entrenadas) | 4,93±1,12 (fase menstrual) | 5,19±1,01 (fase folicular) | L/s | 15 | Espirómetro | Resultados inconsistentes reportados |
| Devadiga et al., 2019 | FVC (cantantes no entrenadas) | 2,04±0,23 (fase menstrual) | 2,42±0,38 (fase folicular) | L | 15 | Espirómetro | p <0,05 |
| Devadiga et al., 2019 | FEV1 (cantantes no entrenadas) | 1,91±0,21 (fase menstrual) | 2,18±0,23 (fase folicular) | L | 15 | Espirómetro | p <0,05 |
| Devadiga et al., 2019 | PEF (cantantes no entrenadas) | 4,51±1,01 (fase menstrual) | 5,54±0,73 (fase folicular) | L/s | 15 | Espirómetro | Resultados inconsistentes reportados |
| Chernobelsky, 1998 | QOQ (fonación suave) | 0,70 (tensión normal) | 0,55-0,56 (hipotonía laríngea) | Ratio | 20 | Electroglotografía | p<0,01 |
| Chernobelsky, 1998 | QOQ (fonación intensa) | 0,44 (tensión normal) | 0,53-0,55 (hipotonía laríngea) | Ratio | 20 | Electroglotografía | p<0,01 |
| Lã et al., 2012 | Tasa de vibrato | 5,24 (fase menstrual) | 5,50 (fase folicular) | Hz | 9 | Análisis acústico | No significativa (p=0,654) |
| Lã et al., 2012 | Extensión del vibrato | 158,94 (fase menstrual) | 190,03 (fase folicular) | Cent | 9 | Análisis acústico | No significativa (p=0,154) |
| Lã et al., 2012 | Desviación de pitch (SgD) | 0,12 (fase menstrual) | 0,18 (fase folicular) | Semitonos | 9 | Análisis acústico | No significativa en ciclo natural (p=0,398); significativa bajo OCP (p=0,019) |
| Barillari et al., 2015 | Voice Handicap Index (VHI) | 10,05±4,34 (fase menstrual) | 2,50±1,94 (fase luteal) | Puntos | 52 | Cuestionario VHI | p<0,0001 |
| Barillari et al., 2015 | GRBAS (grado global) | 1,37±0,48 | — | Puntuación | 52 | Evaluación perceptual | No reportado |
| Ryan y Kenny, 2009 | Peak form (calidad vocal percibida) | 5,9 (días 24-4) | 6,3 (días 5-23) | Escala VAS | 21 | Cuestionario vocal | No significativa (p=0,20) |
| Ryan y Kenny, 2009 | Fatiga vocal | 5,5 (días 24-4) | 6,4 (días 5-23) | Escala VAS | 21 | Cuestionario vocal | Significativa (p=0,004) |
| Ryan y Kenny, 2009 | Esfuerzo vocal | 5,6 (días 24-4) | 6,2 (días 5-23) | Escala VAS | 21 | Cuestionario vocal | Significativa (p=0,03) |
| Ryan y Kenny, 2009 | Voz ronca | 6,6 (días 24-4) | 7,0 (días 5-23) | Escala VAS | 21 | Cuestionario vocal | No significativa (p=0,26) |
| Ryan y Kenny, 2009 | Pitch (tono) | 7,3 (días 24-4) | 7,3 (días 5-23) | Escala VAS | 21 | Cuestionario vocal | No significativa (p=0,85) |
F0: frecuencia fundamental; FEV1: volumen espiratorio forzado en 1s; FVC: capacidad vital forzada; PEF: flujo espiratorio máximo; QOQ: cociente de apertura glótica; VAS: escala visual analógica; VHI: Voice Handicap Index.
Tres estudios analizaron parámetros relacionados con la vibración de los pliegues vocales mediante ECG o exploración laríngea. Chernobelsky (2002) evaluó el cociente de apertura glótica (QOQ) durante fonación suave y fuerte, observando diferencias estadísticamente significativas entre la fase premenstrual y periodos fuera de la menstruación (p<0,01). Durante la fonación suave, el QOQ fue menor en fase premenstrual (0,54±0,023) en comparación con el periodo fuera de la menstruación (0,71±0,053). En cambio, durante la fonación intensa se observó un patrón inverso, con valores superiores en la fase premenstrual (0,56±0,018) frente al periodo fuera de la menstruación (0,41±0,045).
De forma similar, Chernobelsky (1998) analizó cambios en parámetros electroglotográficos a lo largo del ciclo menstrual y observó diferencias estadísticamente significativas en el QOQ asociadas a cambios en la tensión muscular laríngea. En condiciones de tensión normal, el QOQ durante fonación suave fue aproximadamente 0,70, mientras que en situaciones de hipotonía laríngea se situó entre 0,55 y 0,56. Durante fonación intensa, los valores pasaron de 0,44 en condiciones normales a valores entre 0,53 y 0,55 en presencia de hipotonía laríngea.
Por su parte, Abitbol et al. (1989) identificaron la presencia de síntomas asociados al síndrome vocal premenstrual en una parte de las participantes. En su muestra de 38 mujeres profesionales de la voz, 22 participantes presentaron cambios vocales durante la fase premenstrual, mientras que 16 no mostraron modificaciones relevantes. Además, se observaron hallazgos laríngeos como edema o hiperemia en algunos casos durante la fase premenstrual, junto con una reducción del rango vocal en las notas agudas.
Medidas acústicasLas medidas acústicas fueron analizadas principalmente en el estudio de Lã et al. (2012), que evaluó distintos parámetros relacionados con la estabilidad de la voz cantada. En este estudio se observaron variaciones en la tasa de vibrato, que fue de 5,24Hz en fase menstrual y de 5,50Hz en fase folicular. Además, la extensión del vibrato aumentó de 158,94 cent en fase menstrual a 190,03 cent en fase folicular. También se registraron diferencias en la desviación de pitch, con valores de 0,12 semitonos en fase menstrual y 0,18 semitonos en fase folicular. Estas diferencias no alcanzaron significación estadística durante el ciclo menstrual natural. En contraste, durante el uso de anticonceptivos orales sí se observaron diferencias significativas en algunos parámetros acústicos.
Medidas aerodinámicas respiratoriasDevadiga et al. (2019) identificaron diferencias estadísticamente significativas en capacidad vital forzada (FVC) y volumen espiratorio forzado en el primer segundo (FEV1) entre la fase menstrual y la fase folicular (p<0,5), tanto en cantantes entrenadas como no entrenadas. Sin embargo, los resultados relativos al PEF mostraron inconsistencias entre los resultados estadísticos reportados y su interpretación en la discusión. En el grupo de cantantes entrenadas, la FVC aumentó de 2,17±0,30l en fase menstrual a 2,48±0,33l en fase folicular. De forma similar, el FEV1 pasó de 2,15±0,33l a 2,35±0,35l entre ambas fases. El flujo espiratorio máximo (PEF) también mostró valores ligeramente superiores en fase folicular (5,19±1,01l/s) en comparación con la fase menstrual (4,93±1,12l/s). Tendencias similares se observaron en el grupo de cantantes no entrenadas.
Medidas perceptuales y de autoinformeDos estudios evaluaron cambios vocales mediante medidas perceptuales o autoinformes. Barillari et al. (2016) analizaron el impacto de los cambios vocales en la calidad de vida mediante el Voice Handicap Index (VHI), observando puntuaciones medias más elevadas en fase menstrual (10,05±4,34) en comparación con la fase lútea (2,50±1,94), lo que sugiere un mayor impacto funcional de los síntomas vocales durante el inicio del ciclo. Las puntuaciones del VHI fueron significativamente superiores durante la fase menstrual en comparación con la fase lútea (p<0,0001).
Ryan y Kenny (2009) observaron diferencias estadísticamente significativas en fatiga vocal (p=0,004) y esfuerzo vocal (p=0,03) durante los días 24-4 del ciclo. Sin embargo, no encontraron diferencias significativas en calidad vocal percibida, voz ronca ni tono vocal. Por ejemplo, la puntuación media de calidad vocal fue de 5,9 durante este periodo frente a 6,3 en el resto del ciclo.
Los estudios incluidos mostraron resultados heterogéneos. Cinco de los siete estudios incluidos identificaron diferencias estadísticamente significativas en al menos uno de los parámetros evaluados, mientras que dos estudios describieron únicamente tendencias perceptivas o hallazgos no concluyentes entre las distintas fases del ciclo menstrual.
Resultados de la síntesisDebido a la heterogeneidad clínica y metodológica entre los siete estudios incluidos, no fue posible realizar un metaanálisis. Las diferencias entre estudios se observaron principalmente en el diseño metodológico, el tamaño de las muestras, las fases del ciclo menstrual evaluadas y los métodos utilizados para medir los parámetros vocales. En consecuencia, se llevó a cabo una síntesis narrativa de los resultados, organizada según el tipo de medida vocal evaluada.
Los estudios incluidos presentaron tamaños muestrales variables, con muestras que oscilaron entre 9 y 60 participantes, e incluyeron tanto cantantes entrenadas como cantantes no entrenadas o profesionales de la voz. Los métodos de determinación de las fases del ciclo menstrual fueron heterogéneos, incluyendo el uso de calendario menstrual y autorreporte, medición de la temperatura basal corporal o confirmación hormonal mediante análisis sanguíneos o citológicos. Esta variabilidad metodológica limitó la comparabilidad directa de los resultados entre estudios.
En cuanto a los parámetros vocales analizados, los estudios evaluaron diferentes tipos de medidas, incluyendo parámetros electroglotográficos relacionados con la vibración de los pliegues vocales, medidas acústicas de la voz cantada, medidas aerodinámicas respiratorias y evaluaciones perceptuales o de autoinforme. La diversidad de los desenlaces evaluados y de los instrumentos utilizados dificultó la integración cuantitativa de los resultados.
A pesar de esta heterogeneidad, los estudios mostraron patrones relativamente consistentes. Tres de los siete estudios incluidos observaron cambios en parámetros relacionados con la vibración de los pliegues vocales durante la fase premenstrual o menstrual, incluyendo variaciones en el QOQ y en la tensión muscular laríngea (Chernobelsky, 1998; Chernobelsky, 2002; Abitbol et al., 1989). Asimismo, dos estudios describieron síntomas compatibles con el denominado síndrome vocal premenstrual, caracterizado por fatiga vocal, disminución del rango vocal o alteraciones en la calidad vocal en determinadas fases del ciclo (Abitbol et al., 1989; Ryan y Kenny, 2009).
En relación con los parámetros acústicos de la voz cantada, uno de los siete estudios incluidos identificó variaciones en aspectos relacionados con la estabilidad tonal y el vibrato (Lã et al., 2012), aunque los cambios observados fueron de pequeña magnitud y no alcanzaron significación estadística durante el ciclo menstrual natural. Por su parte, Devadiga et al. (2019) observaron valores ligeramente superiores en los parámetros respiratorios evaluados mediante espirometría durante la fase folicular en comparación con la fase menstrual, lo que podría reflejar variaciones fisiológicas relacionadas con las fluctuaciones hormonales a lo largo del ciclo menstrual.
Dos de los siete estudios incluidos señalaron una percepción de empeoramiento vocal durante la fase premenstrual o menstrual, especialmente en síntomas como la fatiga vocal y el esfuerzo fonatorio (Barillari et al., 2016; Ryan y Kenny, 2009). Aún así, estos cambios no se observaron de manera uniforme entre los estudios ni en todos los parámetros analizados.
La evidencia disponible sugiere que pueden producirse variaciones en determinados parámetros vocales a lo largo del ciclo menstrual, aunque los resultados no son completamente consistentes entre estudios. Estas diferencias pueden explicarse por la heterogeneidad en los diseños de estudio, las características de las muestras, los métodos de determinación de las fases del ciclo menstrual y los instrumentos utilizados para evaluar la voz.
No se realizaron análisis de sensibilidad, ya que no se llevaron a cabo síntesis cuantitativas ni metaanálisis.
Certeza de la evidenciaLa evidencia disponible sugiere que pueden producirse variaciones en determinados parámetros vocales a lo largo del ciclo menstrual en mujeres cantantes, especialmente en aspectos relacionados con la vibración de los pliegues vocales, la estabilidad de la voz cantada y la percepción subjetiva de la calidad vocal. Tres estudios identificaron cambios en parámetros electroglotográficos o laríngeos en determinadas fases del ciclo menstrual, así como una mayor presencia de síntomas vocales durante la fase premenstrual o menstrual (Abitbol et al., 1989; Chernobelsky, 1998; Chernobelsky, 2002). Otros tres estudios observaron variaciones en parámetros acústicos o en la percepción subjetiva de la calidad vocal a lo largo del ciclo menstrual (Barillari et al., 2016; Lã et al., 2012; Ryan y Kenny, 2009). En el ámbito de las medidas respiratorias relacionadas con la producción vocal, también se han descrito ligeras diferencias entre fases del ciclo menstrual en parámetros espirométricos (Devadiga et al., 2019).
Pese a ello, estos hallazgos no se observaron de forma consistente en todos los estudios ni en todos los parámetros evaluados (Abitbol et al., 1989; Barillari et al., 2016; Chernobelsky, 1998; Chernobelsky, 2002; Devadiga et al., 2019; Lã et al., 2012; Ryan y Kenny, 2009). La interpretación de estos resultados debe realizarse con cautela debido a diversas limitaciones metodológicas presentes en los estudios incluidos.
En primer lugar, la mayoría de los estudios empleó diseños observacionales, con tamaños muestrales relativamente reducidos y sin control experimental estricto de variables potencialmente confusoras (Abitbol et al., 1989; Barillari et al., 2016; Chernobelsky, 1998; Chernobelsky, 2002; Devadiga et al., 2019; Ryan y Kenny, 2009). Únicamente un estudio utilizó un ensayo clínico aleatorizado para analizar el efecto de anticonceptivos hormonales en cantantes, aunque con una muestra pequeña (Lã et al., 2012).
En segundo lugar, los métodos utilizados para determinar las fases del ciclo menstrual fueron heterogéneos entre estudios. Mientras que tres trabajos utilizaron únicamente el calendario menstrual o el autorreporte de las participantes (Chernobelsky, 1998; Chernobelsky, 2002; Devadiga et al., 2019), otros incorporaron medidas adicionales como la temperatura basal corporal o confirmación hormonal mediante análisis sanguíneos o citológicos (Abitbol et al., 1989; Barillari et al., 2016; Lã et al., 2012; Ryan y Kenny, 2009). Estas diferencias metodológicas pueden introducir imprecisiones en la clasificación de las fases del ciclo menstrual.
Asimismo, los estudios evaluaron parámetros vocales muy diversos mediante instrumentos heterogéneos, incluyendo ECG, análisis acústico, exploración laríngea, medidas respiratorias y cuestionarios de autopercepción vocal (Abitbol et al., 1989; Barillari et al., 2016; Chernobelsky, 1998; Chernobelsky, 2002; Devadiga et al., 2019; Lã et al., 2012; Ryan y Kenny, 2009). Esta heterogeneidad metodológica dificulta la comparación directa de los resultados y limita la posibilidad de realizar síntesis cuantitativas.
Por último, el reducido número de estudios disponibles y el tamaño limitado de algunas muestras reducen la precisión de las estimaciones y limitan la generalización de los resultados. Estos factores sugieren que la certeza global de la evidencia disponible es limitada. Aunque los estudios apuntan a la posible existencia de cambios vocales asociados a determinadas fases del ciclo menstrual, la evidencia actual es heterogénea y metodológicamente variable.
En consecuencia, estos resultados deben interpretarse teniendo en cuenta que se requieren estudios adicionales con diseños metodológicos más rigurosos, muestras más amplias y procedimientos estandarizados para la determinación de las fases del ciclo menstrual y la evaluación de los parámetros vocales, con el fin de mejorar la solidez y comparabilidad de la evidencia disponible.
DiscusiónLa presente revisión sistemática tuvo como objetivo analizar la evidencia científica disponible sobre la influencia del ciclo menstrual en los parámetros vocales de mujeres cantantes. En general, los estudios incluidos sugieren la presencia de modificaciones en determinados parámetros vocales a lo largo del ciclo menstrual, aunque la magnitud y consistencia de los hallazgos varían entre estudios y entre los distintos tipos de medidas evaluadas (Abitbol et al., 1989; Barillari et al., 2016; Chernobelsky, 1998, 2002; Devadiga et al., 2019; Lã et al., 2012; Ryan y Kenny, 2009).
Tres de los siete estudios identificaron cambios en parámetros relacionados con la vibración de los pliegues vocales y con la función laríngea. En particular, dos trabajos observaron variaciones en el QOQ y en otros parámetros electroglotográficos asociados a cambios en la tensión muscular laríngea a lo largo del ciclo menstrual (Chernobelsky, 1998, 2002). Además, uno de los estudios incluidos describió la presencia de signos laríngeos compatibles con el denominado síndrome vocal premenstrual, incluyendo edema o hiperemia de los pliegues vocales y disminución del rango vocal en notas agudas durante la fase premenstrual (Abitbol et al., 1989).
En los parámetros acústicos de la voz cantada, uno de los siete estudios incluidos identificó variaciones en variables relacionadas con el vibrato y la estabilidad tonal. Lã et al. (2012) describieron cambios en la tasa y la extensión del vibrato entre distintas fases del ciclo menstrual. Sin embargo, estas variaciones fueron de pequeña magnitud y no alcanzaron significación estadística en el ciclo menstrual natural, lo que sugiere que los cambios acústicos asociados al ciclo menstrual podrían ser sutiles o depender de factores individuales.
La escasa magnitud de algunos cambios acústicos observados también podría estar relacionada con el nivel de entrenamiento vocal de las participantes incluidas en varios estudios. Las cantantes profesionales desarrollan mecanismos técnicos y estrategias compensatorias de control respiratorio, ajuste laríngeo y estabilidad fonatoria que podrían atenuar o enmascarar parcialmente las variaciones vocales asociadas a las fluctuaciones hormonales del ciclo menstrual. En este sentido, es posible que determinadas alteraciones sean percibidas subjetivamente por las cantantes, especialmente en términos de fatiga vocal o esfuerzo fonatorio, sin traducirse necesariamente en cambios acústicos fácilmente detectables mediante las herramientas objetivas empleadas. Este posible efecto compensatorio podría ser especialmente relevante en cantantes con mayor experiencia técnica y entrenamiento vocal prolongado (Sataloff, 2005; Zeitels et al., 2002).
Devadiga et al. (2019) evaluaron parámetros fisiológicos relacionados con la producción vocal mediante medidas respiratorias, observando valores ligeramente superiores durante la fase folicular en comparación con la fase menstrual en variables como la capacidad vital forzada y el PEF. Estos hallazgos podrían reflejar variaciones fisiológicas asociadas a las fluctuaciones hormonales del ciclo menstrual, aunque su impacto directo sobre la producción vocal aún requiere mayor investigación.
Además de las medidas fisiológicas y acústicas, dos de los siete estudios incluidos analizaron la percepción subjetiva de la calidad vocal a lo largo del ciclo menstrual. Los resultados de Barillari et al. (2016) y Ryan & Kenny (2009) sugieren que las cantantes pueden experimentar una percepción de mayor fatiga vocal o menor calidad vocal durante la fase premenstrual o menstrual. A pesar de ello, estos cambios perceptuales no fueron uniformes en todos los estudios, lo que indica que la experiencia subjetiva de los cambios vocales puede variar considerablemente entre individuos.
La interpretación de estos hallazgos perceptuales también debe considerar las características de los instrumentos utilizados para la evaluación vocal. Barillari et al. (2016) emplearon el VHI, una herramienta ampliamente validada para evaluar el impacto funcional, emocional y físico de los trastornos vocales. Sin embargo, el VHI fue desarrollado principalmente para valorar discapacidad vocal establecida y no específicamente fluctuaciones vocales transitorias o fenómenos relacionados con fatiga neuromuscular. Dado que las alteraciones vocales asociadas al ciclo menstrual suelen describirse como cambios leves, intermitentes y vinculados al esfuerzo fonatorio o la fatiga vocal, instrumentos específicamente orientados a estas dimensiones, como el Vocal Fatigue Index (VFI), podrían ofrecer una mayor sensibilidad para detectar cambios sutiles en mujeres profesionales de la voz (Nanjundeswaran et al., 2015). Esta diferencia metodológica podría contribuir parcialmente a la variabilidad observada entre los estudios en relación con las medidas perceptuales y de autoinforme. Futuras investigaciones deberían considerar la incorporación de herramientas multidimensionales específicas para fatiga vocal y resistencia fonatoria, especialmente en población cantante profesional.
Los resultados de esta revisión deben interpretarse considerando las fluctuaciones hormonales características del ciclo menstrual. Se ha sugerido que los cambios en los niveles de estrógenos y progesterona pueden influir en las propiedades biomecánicas de los tejidos laríngeos, favoreciendo fenómenos como la retención de líquidos en los tejidos, el edema o modificaciones en la vascularización de los pliegues vocales. Estos cambios podrían alterar temporalmente la masa, la rigidez o la vibración de los pliegues vocales y, en consecuencia, modificar algunos parámetros vocales.
LimitacionesLa evidencia actualmente disponible presenta diversas limitaciones metodológicas que deben considerarse al interpretar los resultados de esta revisión.
En primer lugar, la mayoría de los estudios incluidos empleó diseños observacionales, con tamaños muestrales relativamente reducidos. Esto limita la posibilidad de establecer relaciones causales claras entre las fases del ciclo menstrual y los cambios observados en los parámetros vocales.
En segundo lugar, se observó una importante heterogeneidad metodológica entre los estudios incluidos. Los trabajos analizaron diferentes tipos de cantantes, utilizaron distintos diseños de estudio y evaluaron parámetros vocales muy diversos mediante instrumentos de medición heterogéneos, incluyendo ECG, análisis acústico, exploración laríngea, medidas respiratorias y cuestionarios de autopercepción vocal (Abitbol et al., 1989; Barillari et al., 2016; Chernobelsky, 1998, 2002; Devadiga et al., 2019; Lã et al., 2012; Ryan y Kenny, 2009). Esta heterogeneidad metodológica dificulta la comparación directa entre estudios e impide la realización de síntesis cuantitativas mediante metaanálisis.
Otra limitación relevante se relaciona con los métodos utilizados para determinar las fases del ciclo menstrual. Cuatro de los siete estudios incluidos utilizaron principalmente el calendario menstrual o el autorreporte de las participantes para clasificar las fases del ciclo (Chernobelsky, 1998; Chernobelsky, 2002; Devadiga et al., 2019; Ryan y Kenny, 2009), mientras que tres incorporaron medidas adicionales como la temperatura basal corporal o la confirmación hormonal mediante análisis sanguíneos o citológicos (Abitbol et al., 1989; Barillari et al., 2016; Lã et al., 2012). Estas diferencias metodológicas pueden introducir variabilidad en la clasificación de las fases del ciclo y afectar a la interpretación de los resultados.
Finalmente, el número total de estudios disponibles sobre esta temática sigue siendo relativamente reducido, lo que limita la solidez de la evidencia y la generalización de los resultados a diferentes tipos de cantantes o contextos profesionales.
Implicaciones clínicasLos resultados de esta revisión tienen diversas implicaciones clínicas y profesionales, especialmente para el ámbito de la logopedia especializada en voz y para los profesionales que trabajan con cantantes y otros usuarios profesionales de la voz.
En primer lugar, los hallazgos sugieren que las fluctuaciones hormonales asociadas al ciclo menstrual pueden influir en la función vocal de algunas mujeres, lo que podría manifestarse en forma de fatiga vocal, aumento del esfuerzo fonatorio, disminución del rango vocal o cambios en la calidad de la voz en determinadas fases del ciclo. El reconocimiento de estos posibles cambios puede contribuir a una mejor comprensión de las variaciones vocales que algunas cantantes experimentan a lo largo del mes.
Para los logopedas especializados en voz, estos resultados resaltan la importancia de considerar factores hormonales y fisiológicos en la evaluación clínica de la voz femenina. Durante la valoración logopédica, resulta relevante recoger información sobre el momento del ciclo menstrual en el que se realiza la evaluación, especialmente en cantantes o usuarias profesionales de la voz que refieren cambios vocales periódicos. Este aspecto puede ayudar a contextualizar determinados síntomas vocales y evitar interpretaciones erróneas de alteraciones transitorias de la voz.
Asimismo, en el ámbito de la intervención logopédica, los profesionales pueden tener en cuenta la posible influencia del ciclo menstrual al diseñar programas de entrenamiento vocal o rehabilitación de la voz. En algunos casos, puede ser útil adaptar temporalmente la carga vocal o las exigencias del entrenamiento durante fases del ciclo en las que la cantante percibe mayor fatiga vocal o menor control vocal.
Además, los logopedas pueden desempeñar un papel importante en la educación vocal y la prevención de problemas de voz en cantantes. Informar a las pacientes sobre la posible existencia de variaciones vocales asociadas al ciclo menstrual puede favorecer una mayor conciencia y autocuidado vocal, así como a reducir la ansiedad o preocupación que algunas cantantes pueden experimentar ante cambios vocales temporales.
Por último, estos hallazgos también pueden tener implicaciones para la colaboración interdisciplinar entre logopedas, otorrinolaringólogos, profesores de canto y otros profesionales que trabajan con cantantes. Una comprensión más amplia de los factores fisiológicos que pueden influir en la voz femenina puede facilitar un enfoque más integral en la evaluación, el tratamiento y la prevención de los trastornos de la voz en esta población.
En definitiva, aunque la evidencia disponible es aún limitada, la consideración del ciclo menstrual como un posible factor modulador de la función vocal puede contribuir a una práctica clínica más individualizada y sensible a las características fisiológicas de las mujeres que utilizan su voz de forma profesional.
ConclusiónLa evidencia disponible sugiere que las fluctuaciones hormonales del ciclo menstrual pueden asociarse a variaciones en algunos parámetros vocales y en la percepción de la calidad vocal en mujeres cantantes, aunque los resultados no son consistentes entre estudios (Abitbol et al., 1989; Barillari et al., 2016; Chernobelsky, 1998, 2002; Devadiga et al., 2019; Lã et al., 2012; Ryan y Kenny, 2009). La heterogeneidad en los diseños de estudio, los métodos de determinación de las fases del ciclo y los parámetros vocales evaluados limita la comparabilidad de los hallazgos y la solidez de las conclusiones.
A pesar de estas limitaciones, los resultados destacan la importancia de considerar el ciclo menstrual como un posible factor modulador de la función vocal femenina, especialmente en cantantes y otras usuarias profesionales de la voz. Son necesarios estudios futuros con metodologías más estandarizadas y muestras más amplias para esclarecer la magnitud y la relevancia clínica de estos posibles cambios vocales.
Consideraciones éticasEste estudio es una revisión sistemática. Por lo tanto, no fue necesaria la aprobación de un comité de ética, ya que no se recopilaron datos originales ni participaron directamente seres humanos.
Consentimiento informadoNo fue necesario obtener consentimiento informado.
FinanciaciónEsta investigación no recibió ninguna subvención específica de organismos de financiación de los sectores público, comercial o sin ánimo de lucro.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
Uso de Inteligencia ArtificialNo se utilizaron herramientas de inteligencia artificial en el diseño, análisis de datos, redacción o revisión de este manuscrito.
Contribución de los autoresTatiana Romero Arias: Concepción del proyecto, dirección y supervisión, análisis de datos, revisión de los datos, redacción del manuscrito y revisión final del manuscrito. Francisco de León García: Revisión de la literatura, redacción del manuscrito, análisis de datos y revisión de los datos. Daniela del Castillo Quintero: Revisión de la literatura, redacción del manuscrito, análisis de datos y revisión de los datos. Aylén Chiara Fernández: Revisión de la literatura, redacción del manuscrito, análisis de datos y revisión de los datos.







