La prevención de caídas en las personas mayores, requiere la diversificación de los esquemas de intervención fisioterapéutica mediante alternativas fundamentadas en tecnologías emergentes.
ObjetivoEvaluar el impacto de la tecnología de simulación en la prevención de caídas en las personas mayores, mediante el riesgo de caídas, miedo a caerse y miedo a moverse.
Materiales y métodosSe realizó un ensayo aleatorizado abierto, para evaluar el efecto de la realidad virtual (RV) en la prevención de caídas de las personas adultas mayores de centros de día del municipio de Querétaro. De forma aleatoria, se conformó un grupo experimental que fue intervenido durante 10 sesiones con protocolo de RV y un grupo control con protocolo convencional. Se utilizaron las escalas Falls Efficacy Scale International (FES-I), escala de Tampa para la Kinesiofobia (TSK)-11 y prueba para el riesgo de caídas (TUG) instrumentado con dispositivo de sensores inerciales, para evaluar el efecto de la intervención.
ResultadosCincuenta personas adultas mayores con una edad media de 69,6 (± 5,89), conformaron la muestra. El grupo experimental (n=28), presentó mejoría en las puntuaciones de todas las escalas y pruebas realizadas (p <0,001). El grupo control (n=22), no observó diferencia significativa en FES-I (p> 0,05), pero sí en el resto de las pruebas, aunque de menor significancia que el grupo experimental (p <0,002, p <0,001).
ConclusionesUn programa de RV es eficaz en la prevención de caídas en personas mayores y genera un mayor apego al tratamiento.
Fall prevention in older adults requires the diversification of physical therapy intervention strategies through alternatives based on emerging technologies.
ObjectiveTo evaluate the impact of simulation technology on fall prevention in older adults, focusing on fall risk, fear of falling, and kinesophobia.
Materials and methodsAn open-label randomized trial was conducted to evaluate the effect of virtual reality on fall prevention among older adults attending day centers in the municipality of Querétaro. An experimental group was randomly selected and underwent 10 sessions using a virtual reality protocol, while a control group received sessions using a conventional protocol. The FES-I, TSK-11, and TUG equipped with inertial sensors, were used to assess the effect of the intervention.
ResultsThe sample consisted of 50 older adults with a mean age of 69.6 (± 5.89). The experimental group (n=28) showed improvement in scores on all scales and tests administered (p<0.001). The control group (n=22) showed no significant difference in the FES-I (p>0.05), but did show differences in the remaining tests, although these were less significant than those in the experimental group (p<0.002, p<0.001).
ConclusionsA virtual reality program is effective in preventing falls in older adults and leads to greater adherence to treatment.
El envejecimiento constituye un proceso fisiológico dinámico e inevitable que conlleva modificaciones morfológicas y funcionales en diversos órganos y sistemas corporales. Estas alteraciones predisponen a la población geriátrica a un incremento significativo en el riesgo de sufrir caídas. En este contexto, los episodios de caídas en personas mayores representan un problema de salud pública, dada la severidad de sus repercusiones físicas, estructurales y psicosociales1,2.
Como consecuencia de estos eventos a nivel físico, se derivan contusiones, heridas, luxaciones y fracturas, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las caídas constituyen el 30% de las causas de mortalidad en individuos mayores de 65 años3. En la dimensión psicológica, el impacto se manifiesta mediante trastornos de ansiedad y el desarrollo del síndrome post-caída (miedo a volver a caer). Asimismo, a nivel familiar y social, estos incidentes propician un estado de dependencia funcional que incrementa la carga del cuidador, mientras que en el ámbito socioeconómico generan un impacto sustancial debido al incremento en los costos de atención médica y de rehabilitación posterior a la caída1. Las caídas son sucesos que pueden ocurrir de manera indistinta a todas las personas, sin importar edad, sexo y estado de salud, sin embargo, existen ciertos factores que aumentan dicho riesgo a sufrirlas, uno de ellos y el principal, es la edad4–6.
El abordaje terapéutico y la prevención del riesgo de caídas constituyen un área prioritaria de intervención dentro de la fisioterapia. Desde la perspectiva convencional, se implementan programas de ejercicio terapéutico orientados a optimizar las capacidades físicas, tales como el equilibrio dinámico, la estabilidad postural y la fuerza muscular7,8. Al respecto, se ha señalado que el entrenamiento de potenciación muscular representa una de las estrategias de primera elección para mitigar el riesgo de sufrir estos eventos9.
Por otro lado, los avances tecnológicos han sido de gran utilidad en las ciencias de la salud, y la fisioterapia no es la excepción. La implementación de la realidad virtual (RV), ha demostrado tener efectos positivos en la recuperación de afecciones del movimiento secundarias a alteraciones neurológicas, así como en pacientes deportistas10. Algunos estudios demuestran que, la implementación de dicha técnica repercute en la estimulación de diversos sistemas como el vestibular, propioceptivo y la estabilidad, demostrado que, en aspectos cognitivos y psicoemocionales tiene un efecto positivo, lo cual genera una diferencia importante en la posibilidad de un mejor apego al tratamiento11–13.
La RV es una simulación que se crea mediante una computadora y sus procesadores, lo que permite al individuo que se relaciona con ella, sentirse parte de la nueva realidad, realidad creada por sistemas complejos resultantes de equipos tecnológicos especializados, sus accesorios y el nuevo ambiente creado14. La simulación genera un escenario en el cual el paciente puede manipular objetos, cambiar de vista, de cuadro, etc.15. Esta interacción provoca que el paciente realice cambios en el mundo artificial. Es decir, que acciones que se realizan desde el mundo real, impacten en el mundo artificial. Los accesorios mediante los cuales se logra producir esta interacción pueden ser desde un ratón, un teclado de computadora o un dispositivo móvil, hasta aquellos más complejos y especializados como guantes, lentes, sensores, biomarcadores16.
Se han observado beneficios en poblaciones sometidas a tratamientos complementarios de RV inmersiva y semi-inmersiva, los cuales son, mejora en el estado de independencia del paciente, dado la retroalimentación percibida gracias al entorno virtual percibido en tiempo real, mayor participación de los pacientes durante la terapia, debido al componente lúdico del tratamiento, potencialización de los sentidos involucrados durante la terapia, mejora de las capacidades físicas como la fuerza muscular, aumento de rango de movimiento, flexibilidad, propiocepción, estabilidad y equilibrio. Varios estudios demuestran y sustentan su beneficio en el área de la rehabilitación, e incluso investigadores han ido proponiendo el término Fisioterapia Virtual a aquellos tratamientos mediante RV17,18.
La propuesta e integración de alternativas terapéuticas fundamentadas en tecnologías emergentes resulta indispensable para la evolución y diversificación de los esquemas de intervención fisioterapéutica. No obstante, es imperativo contrastar la eficacia de estas herramientas innovadoras frente a intervenciones convencionales que ya cuentan con un respaldo empírico consolidado. Este proceso de monitorización y validación se realiza mediante evidencia clínica, la cual permite evaluar, mediante indicadores cuantitativos y cualitativos, el impacto real y la efectividad clínica del tratamiento.
MétodosDiseño del estudio y muestraSe realizó un ensayo aleatorizado abierto. La población del estudio fue conformada por personas mayores de 60 años o más, que realizaban actividad física en centros de día para la población geriátrica del municipio de Querétaro. Se consideró como criterios de selección, ser personas independientes con puntaje> 85 puntos en el índice de Barthel, realizar marcha independiente (con o sin uso de auxiliares), firmar el consentimiento informado, no tener antecedentes de vértigo, convulsiones, epilepsia o enfermedades psiquiátricas. Un total de 59 personas adultas mayores cumplieron los criterios de selección y aceptaron participar en el estudio, estos fueron asignados de forma aleatoria, conformando un grupo experimental de 29 participantes y un grupo control de 30.
ProcedimientoLa presente investigación estuvo regida bajo la Declaración de Helsinki, el Código de Nuremberg y los artículos 13, 17 y 100 de la Ley General de Salud Mexicana. Las personas mayores que voluntariamente aceptaron participar en ella firmaron un consentimiento informado de manera autógrafa. Este estudio fue revisado y registrado por Comités de Investigación y Bioética.
Se realizó una aleatorización por grupos con los participantes registrados, a fin de conformar el grupo control y experimental. El grupo experimental fue intervenido mediante RV y el grupo control con terapia convencional. Ambos grupos recibieron una evaluación clínica inicial con escalas y sensores inerciales (Baiobit ®). Se utilizó la Falls Efficacy Scale International (FES-I), para evaluar el miedo a caerse, la escala de Tampa para la Kinesiofobia (TSK-11), para medir el miedo a moverse y, la prueba Timed up and go test de forma instrumentada (prueba para el riesgo de caídas [TUG] instrumentada), para medir el riesgo de caídas, en el que se consideraron las subfases de tiempo al levantarse y giro medio. Posterior a la evaluación inicial, se llevó a cabo la fase de intervención, en donde el grupo experimental recibió 10 sesiones con protocolo de RV, con 15min de duración cada una de ellas. De forma simultánea el grupo control recibió 10 sesiones con protocolo de terapia convencional, con la misma duración de 15min. Antes de cada sesión se realizó un calentamiento y al finalizar un enfriamiento, para ambos grupos. Al finalizar la fase de intervención se llevó a cabo la evaluación final con las mismas escalas y pruebas (ver resumen gráfico).
La aleatorización de los participantes en dos grupos fue realizada por un miembro del equipo que no estuvo involucrado en las evaluaciones ni en la intervención. Se asignó un fisioterapeuta a cada uno de los grupos, para dirigir y ejecutar la intervención durante las 10 sesiones. La evaluación inicial y final fue desarrollada por fisioterapeutas, miembros del mismo equipo, distintos a los que realizaron la intervención.
Instrumentos de evaluaciónFalls Efficacy Scale InternationalEl miedo a caerse fue medido mediante FES-I, de la Universidad de Manchester (traducción al español, México). Este instrumento consiste en una lista de 16 actividades, a las que el participante debe responder en una escala likert de acuerdo con su preocupación al realizarlas. Las opciones de respuesta de esta escala son, en absoluto, algo, bastante o totalmente preocupado por caerse. En la sumatoria total, una puntuación de 16 a 19 puntos fue considerado baja preocupación por caerse, de 20 a 27, moderada preocupación y de 28 a 64 alta preocupación por caerse. Esta escala presenta una excelente confiabilidad test-retest, lo que demuestra su alta reproducibilidad y eficacia clínica19,20.
Escala de Tampa para la KinesiofobiaEl miedo a moverse, también conocido como kinesofobia, fue valorado a través de TSK-11. Esta escala consiste en 11 afirmaciones para las cuales el participante debe indicar en una escala tipo likert, en qué grado está de acuerdo con cada una de ellas (1, totalmente en desacuerdo, 4, totalmente de acuerdo). El rango de puntuación inicia en los 11 puntos, valor que indica la ausencia de miedo al movimiento. A medida que la puntuación se incrementa, el nivel de miedo progresa de forma categórica a leve, moderado y severo, hasta alcanzar el nivel de miedo máximo en el intervalo de 39 a 44 puntos. Se ha demostrado que esta herramienta es altamente confiable21.
Timed Up and Go test instrumentadoPor otro lado, el riesgo de caídas fue evaluado mediante la prueba TUG instrumentada, misma que se realizó de forma simultánea al uso del sensor inercial Baiobit®, este es un dispositivo portátil que permite medir variables cinemáticas del movimiento22–24. Se colocó en cada participante a nivel de la 12° vértebra torácica, mediante un cinturón de ajuste. Se evitó el uso excesivo de ropa y se realizó sin calzado. Cada participante dio una vuelta previa a la evaluación para poder acostumbrarse al cinturón.
Para esta prueba se dispuso de un espacio abierto de 6 m de largo, con superficie plana y sin obstáculos. Se colocó una silla y una marca ubicada a 3m de esta. Cuando se daba la indicación de «inicio» al participante, este se debía levantar de su silla, caminar 3 m hasta la marca, girar sobre su propio eje y volver a sentarse en la silla25. La información de la prueba es enviada desde el dispositivo a la computadora vía wifi, revelando los siguientes datos, el tiempo total de ejecución de la prueba, el tiempo al levantarse y el giro medio. Se consideró un tiempo total menor a 10 segundos como bajo riesgo de caídas, de 10,1 a 13 como riesgo moderado, y mayor a 13 como riesgo alto.
IntervenciónPara la fase de intervención, dos fisioterapeutas fueron asignados a cada uno de los grupos. Cada grupo recibió 10 sesiones de forma individual con una duración de 15min cada una, durante cinco semanas, de los cuales 3min fueron de calentamiento, 10 de protocolo (RV o convencional) y 2 de enfriamiento. El calentamiento estuvo enfocado en la movilización articular de extremidades superiores, inferiores y tronco, estiramientos suaves y coordinación. El enfriamiento estuvo compuesto por estiramientos prolongados y respiraciones profundas. El protocolo convencional, para el grupo control, estuvo dirigido al entrenamiento del equilibrio unipodal estático y dinámico, cambios del centro de gravedad, marcha en plano inclinado y fortalecimiento de miembros inferiores (fig. 1). El protocolo de RV, para el grupo experimental, estuvo conformado por minijuegos de Ring Fit Adventure, del dispositivo Nintendo Switch, enfocado en el fortalecimiento de miembros inferiores y tronco, transferencias de peso y equilibrio dinámico.
Análisis estadísticoLos valores cuantitativos de las escalas FES-I, TSK-11 y TUG, así como el tiempo al levantarse y el giro medio evaluados con el Baiobit ®, se presentan con medias y desviación estándar, diferencia media y tamaño del efecto. Se evaluó la normalidad de estos datos mediante Shapiro Wilk, y se utilizó el estadístico Rangos de Wilcoxon para todos los datos. El análisis de los datos se realizó en el software Jamovi versión 2.6. Se consideró estadísticamente significativo una p <0,05. Los valores categóricos de las escalas utilizadas se describen mediante frecuencia y porcentajes.
ResultadosSe evaluó un total de 50 participantes con una edad media de 69,6 (± 5,89), en un rango de 60 a 89 años. De estos 92% fueron mujeres (46) y 8% hombres (cuatro). El grupo experimental estuvo conformado por 28 participantes tras eliminar a uno por no presentarse a la evaluación final. El grupo control finalizó con 22 participantes después de eliminar ocho que abandonaron el protocolo (fig. 2). Las variables antropométricas y sociodemográficas pueden ser observadas en la tabla 1.
Variables antropométricas y sociodemográficas
| Grupo experimental | Grupo control | |
|---|---|---|
| Mujeres | 24 | 22 |
| Hombres | 4 | 0 |
| Solteros | 17 | 12 |
| Casados | 11 | 10 |
| Ocupación: hogar | 10 | 7 |
| Ocupación: pensionado/jubilado | 18 | 15 |
| Edad | 69,9±5,52 | 69,2±6,6 |
| Peso | 64,6±9,6 | 62,0±9,61 |
| Estatura | 1,61±0,1 | 1,55±0,05 |
| IMC | 24,8±2,76 | 25,6±3,58 |
Se muestran las frecuencias para el sexo, estado civil y la ocupación. Se presenta media y desviación estándar para la edad, peso, estatura y el IMC.
IMC: índice de masa corporal.
Los resultados comparativos entre la evaluación inicial y final de los valores cuantitativos de las escalas realizadas FES-I, TSK-11, TUG instrumentado, así como el tiempo al levantarse y el tiempo giro durante el último, se muestran en la tabla 2. Puede observarse mejoría en todas las escalas del grupo experimental, después de la intervención con RV, presentando diferencias estadísticamente significativas en cada una de ellas (p <0,001). El grupo control, por otro lado, no observó diferencia significativa en el miedo a caerse, evaluado con FES-I. Tampoco se observan cambios de relevancia en los resultados cualitativos de este grupo (fig. 3a). Con relación al resto de las escalas del grupo control, se observan cambios estadísticos, aunque de menor significancia para el miedo a moverse (evaluado con TSK-11) y el tiempo al levantarse (evaluado con TUG instrumentado), en comparación con el grupo experimental. Finalmente, aunque el tiempo de giro para ambos grupos presentó una p <0,001, se observa un tamaño del efecto mayor para el grupo control, siendo el único valor en el que el grupo control presenta mejores resultados que el experimental.
Resultados de la intervención en el grupo experimental y control
| Grupo experimental (n=28) | Grupo control (n=22) | |||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Evaluación inicial | Evaluación final | Valor p | Diferencia media | Tamaño del efecto | Evaluación inicial | Evaluación final | Valor p | Diferencia media | Tamaño del efecto | |
| FES-I | 22,1±6,78 | 19,7±5,59 | <0,001 | 2,5 | 0,84 | 21,1±4,44 | 19,8±4,16 | 0,61 | 2 | 0,46 |
| TAMPA | 23,6±5,30 | 20,2±4,01 | <0,001 | 3,5 | 0,87 | 24,7±4,66 | 21,4±4,28 | 0,002 | 4 | 0,73 |
| TUG tiempo total | 11,9±4,01 | 11,1±3,45 | <0,001 | 0,815 | 0,79 | 11,7±1,93 | 10,9±1,91 | <0,001 | 0,84 | 0,8 |
| TUG tiempo al levantarse | 1,7±0,96 | 1,3±0,35 | <0,001 | 0,28 | 0,9 | 1,59±0,39 | 1,37±0,30 | 0,002 | 0,15 | 0,76 |
| TUG tiempo al girar | 1,9±0,78 | 1,7±0,59 | <0,001 | 0,305 | 0,84 | 1,92±0,64 | 1,55±0,60 | <0,001 | 0,32 | 0,98 |
Los valores de la evaluación inicial y final se muestran en medias y desviación estándar.
Resultados cualitativos de las escalas
FES-I: escala Falls Efficacy Scale International; TSK escala de Tampa para la Kinesiofobia; TUG: prueba para el riesgo de caídas.
Nótese mejora de los resultados en la evaluación final de cada escala, para ambos grupos excepto FES-I para el grupo control (a).
Finalmente, la figura 3, muestra los resultados cualitativos de FES-I, TSK-11 y TUG. Debe notarse que, en la evaluación inicial, más del 50% de los participantes de ambos grupos presentaron preocupación de moderada a alta por caerse, miedo de leve a severo por moverse y riesgo de caídas de moderado a alto. Mismos datos que progresaron a valores de menor preocupación o riesgo tras la intervención.
DiscusiónEstudios previos han reportado eficacia en el uso de la RV. En esta investigación, la muestra estuvo conformada principalmente por mujeres, representando el 92% de la muestra, mientras que los hombres representaron únicamente el 8%. Esta distribución difiere con lo reportado por otros autores26, quienes trabajaron con una mayor proporción de hombres dentro de su estudio sobre RV y riesgo de caídas en personas mayores. Con relación a la edad, el promedio encontrado en este fue de 69,54 años (±5,94), mostrando similitud con la población analizada por dichos autores, lo cual permite establecer comparaciones entre ambas investigaciones.
Respecto al riesgo de caídas, evaluado mediante el tiempo total de la prueba TUG instrumentada, ambos grupos mostraron mejoría tras la intervención. El grupo de RV presentó una reducción promedio de 0,815 segundos, mientras que el grupo de terapia convencional disminuyó 0,84 segundos. Además, las diferencias observadas fueron estadísticamente significativas en ambos casos (p <0,001), acompañadas de tamaños del efecto moderados-altos. Estos hallazgos guardan relación con lo descrito por otros estudios, en los que también se observaron mejoras en ambos grupos sin diferencias relevantes entre las intervenciones27. De igual manera, se han reportado cambios favorables posteriores al uso de RV no inmersiva en pacientes intradiálisis28, aunque con magnitudes distintas a las obtenidas en la presente investigación. En conjunto, los resultados sugieren que tanto la terapia convencional como la RV contribuyen a mejorar el desempeño funcional asociado al riesgo de caídas.
Con relación al equilibrio dinámico, valorado mediante el tiempo de giro durante la prueba TUG, se identificaron cambios positivos posteriores a la intervención en ambos grupos. El grupo con RV mostró una reducción promedio de 0,305 segundos, mientras que el grupo convencional presentó una disminución de 0,32 segundos. Aunque durante la revisión bibliográfica no se encontraron estudios que hayan analizado específicamente esta variable utilizando el mismo indicador, sí fue posible comparar los hallazgos con investigaciones que evaluaron el equilibrio dinámico mediante otras herramientas, como la escala de Berg. En donde se reportaron mejoras posteriores a las intervenciones tanto en grupos experimentales como controles29. A pesar de las diferencias metodológicas, los resultados coinciden en que las intervenciones terapéuticas generan cambios favorables sobre el equilibrio en personas mayores.
Por otro lado, también se evaluó el tiempo requerido para levantarse durante la prueba TUG. Los resultados evidenciaron una disminución de 0,28 segundos en el grupo de RV y de 0,15 segundos en el grupo convencional, con un tamaño del efecto elevado para el grupo experimental. Asimismo, las medias iniciales para ambos grupos se encontraron por debajo de los 1,7seg, lo cual difiere de los resultados obtenidos en otros estudios, donde se encuentra por encima de los 4seg, debido a que se realizó en población institucionalizada30. Estos valores, permitirán marcar parámetros de referencia para la población adulta mayor físicamente activa. Del mismo modo, los resultados del presente manuscrito pueden indicar una mejora en la capacidad funcional para incorporarse desde la posición sedente, lo cual puede relacionarse con una mayor eficiencia muscular en miembros inferiores. Se puede decir que, el TUG instrumentado ofrece un valor predictivo significativamente mayor que el test convencional, ya que permite identificar de manera objetiva qué fase exacta del movimiento presenta deficiencia o debilidad31.
Por último, el miedo a caerse, evaluado mediante la escala FES-I, mostró una disminución posterior a la intervención en el grupo experimental, disminuyendo 2,5 puntos en promedio. Estos resultados coinciden parcialmente con investigaciones previas, quienes también reportaron cambios favorables en el miedo a caerse tras programas de intervención con RV32. Aunque las magnitudes observadas en el presente manuscrito fueron menores, la tendencia general apunta a que este tipo de estrategias terapéuticas pueden contribuir a mejorar la percepción de seguridad y confianza durante la movilidad en personas mayores.
Los resultados deben interpretarse con cautela, dado que la muestra estuvo conformada por personas mayores físicamente activas, limitando la extrapolación en personas mayores sedentarias o con condiciones de dependencia importantes. Asimismo, el tamaño de la muestra fue reducido, lo cual puede limitar la generalización de los resultados a otras poblaciones. Sin embargo, se mantuvieron criterios de selección homogéneos para disminuir posibles sesgos. Futuros estudios con muestras más amplias podrían confirmar dichos hallazgos.
ConclusionesLos resultados obtenidos permiten deducir que un programa de RV es eficaz en la prevención de caídas en personas mayores además de generar un mejor apego al tratamiento.
Registro y aprobación éticaLa investigación fue revisada y aprobada por el Comité de Bioética de la Facultad de Enfermería, de la Universidad Autónoma de Querétaro (COMBIOENF-005-2025-MCMH). Asimismo, fue registrada por el Comité de la Maestría en Ciencias del Movimiento Humano (002/MCMH-FEN-INV-DIP-09).
FinanciaciónEsta investigación fue financiada por la Universidad Autónoma de Querétaro a través del programa FONFIVE y la administración central de la Facultad de Enfermería a través de PROFIC-2025.
Contribución de los autoresTodos los autores participaron en la concepción y el diseño del estudio, la coordinación del ensayo clínico y la redacción del manuscrito original. V. H.-V., M.P.G.-H., J.C.M.-A. y A.G.M.-H., realizaron la evaluación inicial y final de los participantes, R.P.-S. y A.L.A.-L. aplicaron los protocolos de la fase de intervención. V. H.-V., R.P.-S. y M.P.G.-H participaron en el análisis y la interpretación de los datos. Todos los autores revisaron y aprobaron la versión final. Todos los autores han leído y aceptado la versión publicada del manuscrito.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener ningún conflicto de intereses con relación a la investigación, autoría o publicación de este artículo.
Queremos expresar nuestro agradecimiento a asistentes y personal de los centros de día, por su disposición a participar en el estudio. Agradecemos la financiación de la Administración de la Facultad de Enfermería, en especial a Judith Valeria Frías Becerril y al programa FONFIVE (Fondo para el Fortalecimiento de la Investigación, la Vinculación y la Extensión).







