La parada cardiorrespiratoria (PCR) perioperatoria en la paciente obstétrica es un evento poco frecuente pero de extrema gravedad y devastador que exige una respuesta inmediata, coordinada y técnicamente precisa por parte de un equipo multidisciplinario, representando un desafío clínico significativo por la rapidez con que amenaza la vida de la madre y el feto. Aunque la población obstétrica es, en general, más joven con una menor comorbilidad que la población quirúrgica no gestante, se ha observado en el último tiempo un aumento de los casos de PCR materna en el entorno perioperatorio. Este incremento, en parte asociado a la mayor complejidad de las gestaciones, está asociado en dos tercios de los casos a factores anestésicos. El pronóstico y éxito en la gestión de la PCR dependen críticamente del reconocimiento precoz de la situación, una actuación multidisciplinaria coordinada y estructurada, del conocimiento detallado de la fisiología del embarazo e identificación rápida de las causas reversibles de la PCR. La correcta aplicación de maniobras adaptadas a la población obstétrica como el desplazamiento manual uterino, el manejo avanzado de la vía aérea y la rápida valoración de la cesárea perimortem o histerotomía resucitativa son fundamentales. Actualmente existe la necesidad de formar y educar equipos multidisciplinarios específicamente dedicados a la PCR obstétrica, ya que los enfoques convencionales de soporte vital básico y avanzado han demostrado ser insuficientes. Por lo tanto, un eje fundamental para mejorar los resultados es el entrenamiento mediante simulación clínica de urgencias obstétricas y de PCR, dado que la baja incidencia y complejidad de este evento hacen que la práctica deliberada sea indispensable para adquirir habilidades técnicas y no técnicas, mejorar la comunicación y optimizar el rendimiento del equipo. En conjunto, la PCR perioperatoria en obstetricia requiere de protocolos específicos, actualización continua y un programa de formación basado en la simulación clínica para reducir la mortalidad materno-fetal en uno de los escenarios más críticos que enfrenta el equipo de salud.
Perioperative cardiopulmonary arrest (CPA) in the obstetric patient is a rare but devastating complication, representing a significant clinical challenge due to the speed with which it threatens the lives of the mother and fetus. Although, compared to the general population, obstetric patients have a lower risk due to their youth and fewer comorbidities, recent records show an increase in the incidence of CPA in this group. Anesthetic factors are key, especially when general anesthesia is used, and unexpected conversion from neuraxial blocks poses an additional risk. Success in the management of CPA critically depends on early recognition and a coordinated, structured approach, where understanding the causes and maternal physiology is essential. Emphasizing education specifically dedicated to obstetric CPA is a priority, as conventional approaches like basic and advanced cardiac life support have proven insufficient for the particularities of this setting. To optimize outcomes, it is recommended to train skilled multidisciplinary teams, implement adapted protocols, and carry out timely interventions such as perimortem cesarean section. Effective communication between teams and the application of advanced support measures, always considering maternal and fetal well-being, are decisive factors for prognosis. In summary, perioperative CPA in obstetrics requires specific protocols, ongoing knowledge updates and simulation, with the primary goal of reducing maternal mortality and improving neonatal outcomes in one of the most critical scenarios faced by healthcare teams.


