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Colirios elaborados con suero autólogo vs. colirios elaborados a partir de plasma rico en plaquetas en el tratamiento del ojo seco. Una revisión de alcance

Eye drops made with autologous serum vs. eye drops made from platelet-rich plasma in the treatment of dry eye. A scoping review
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Melissa Barrosa, Karol Araquea, Lina Andrea Gómezb,
Autor para correspondencia
lina.gomez3@unisabana.edu.co

Autor para correspondencia.
a Facultad de Medicina, Universidad de La Sabana, Chía, Colombia
b Centro de Investigación Biomédica (Cibus), Facultad de Medicina, Universidad de La Sabana, Chía, Colombia
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Tabla 2. Evaluación del riesgo de sesgo (ROB 2.0) en los estudios incluidos
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Resumen

El síndrome de ojo seco se caracteriza por una alteración en la producción y estabilidad de la película lagrimal, generando síntomas debilitantes que afectan la calidad de vida. Su incidencia aumenta con la edad, la presencia de enfermedades sistémicas como trastornos autoinmunes y diabetes, así como por factores ambientales y hábitos de vida, entre ellos el uso prolongado de dispositivos electrónicos y la exposición a climas adversos. Los tratamientos convencionales incluyen lágrimas artificiales y antiinflamatorios tópicos, que ofrecen alivio sintomático, aunque la variabilidad clínica dificulta la estandarización de su manejo. En este contexto, han surgido terapias biológicas como los colirios de suero autólogo (SA) y de plasma rico en plaquetas (PRP), que han mostrado eficacia en casos moderados y graves, resaltando la necesidad de enfoques personalizados y mayor investigación clínica. Para evaluar su utilidad, se realizó una revisión de alcance siguiendo las directrices PRISMA-ScR, con búsquedas en PubMed, Google Scholar y Scopus. Se incluyeron estudios experimentales y observacionales analíticos en inglés y español, excluyendo trabajos teóricos, en animales, revisiones narrativas o sistemáticas y estudios no analíticos. De 951 registros identificados, cinco cumplieron los criterios de inclusión y fueron analizados de manera cuantitativa y cualitativa. Los resultados confirmaron que tanto el suero autólogo como el PRP son tratamientos seguros y efectivos en etapas moderadas a severas. Ambos mejoraron parámetros clínicos, aunque el PRP podría ofrecer ventajas adicionales en regeneración epitelial y estabilidad de la película lagrimal. Sin embargo, la heterogeneidad metodológica impidió establecer su superioridad definitiva.

Palabras clave:
Ojo seco
Plasma rico en plaquetas
Suero autólogo
Abstract

Dry eye syndrome is characterized by an alteration in the production and stability of the tear film, leading to debilitating symptoms that affect quality of life. Its incidence increases with age, the presence of systemic diseases such as autoimmune disorders and diabetes, as well as environmental factors and lifestyle habits, including prolonged use of electronic devices and exposure to adverse climates. Conventional treatments include artificial tears and topical anti-inflammatory agents, which provide symptomatic relief, although clinical variability makes standardization of management difficult. In this context, biological therapies such as autologous serum (AS) eye drops and platelet-rich plasma (PRP) eye drops have emerged, showing efficacy in moderate and severe cases, highlighting the need for personalized approaches and further clinical research. To assess their usefulness, a scoping review was conducted following PRISMA-ScR guidelines, with searches carried out in PubMed, Google Scholar, and Scopus. Experimental and analytical observational studies in English and Spanish were included, while theoretical works, animal studies, narrative or systematic reviews, and non-analytical studies were excluded. Out of 951 identified records, five met the inclusion criteria and were analyzed both quantitatively and qualitatively. The results confirmed that both autologous serum and PRP are safe and effective treatments in moderate to severe stages. Both improved clinical parameters, although PRP may offer additional advantages in epithelial regeneration and tear film stability. However, methodological heterogeneity prevented establishing their definitive superiority.

Keywords:
Dry eye syndromes
Platelet rich plasma
Autologous serum
Texto completo
Introducción

El síndrome de ojo seco (SOS) es una afección oftalmológica de alta prevalencia que afecta a millones de personas a nivel mundial, con una incidencia que varía entre el 5 y el 50%, dependiendo de la población estudiada. El impacto económico del SOS es significativo, con costos que ascienden a 3.840 millones de dólares, desde la perspectiva de los sistemas de salud y más de 50.000 millones desde una perspectiva social [1]. La prevalencia del SOS aumenta con la edad, observándose un incremento del 2,7% en individuos de entre 18 y 34 años a un 18,6% en personas mayores de 75 años. Además, es más frecuente en las mujeres, con una relación de 2:1 respecto a los varones [2]. En Colombia, esta tendencia global se refleja en una investigación realizada en estudiantes que usaron diferentes dispositivos electrónicos hasta por 10 h al día, encontrando una prevalencia de ojo seco del 76,6%, con un 29,7% de los casos clasificados como graves [3].

El SOS se caracteriza por una disfunción en la producción y estabilidad de la película lagrimal, lo que genera síntomas debilitantes como ardor, prurito, visión borrosa y daño en la superficie ocular. Esta afección impacta significativamente en la calidad de vida de los pacientes, limitando sus actividades diarias y marcando la necesidad de tratamientos efectivos y sostenibles. Factores como el envejecimiento poblacional, condiciones sistémicas de base, la exposición prolongada a dispositivos electrónicos y las condiciones ambientales adversas han contribuido al aumento de la incidencia de esta enfermedad, lo que justifica la necesidad de terapias innovadoras [4].

La superficie ocular (córnea, conjuntiva y glándulas lagrimales accesorias), junto con la glándula lagrimal principal y las glándulas de meibomio, forman una unidad funcional que puede verse afectada por diversos factores como infecciones, alérgenos y predisposición genética, lo que desencadena la inflamación de la superficie ocular y genera un ciclo vicioso de daño e inflamación [5]. Las enfermedades autoinmunes como el síndrome de Sjögren, la esclerosis múltiple y la artritis reumatoide, así como otras enfermedades sistémicas y hábitos como el uso de cigarrillos de combustión o electrónicos, contribuyen al desarrollo del SOS severo, donde la inflamación y los componentes inmunológicos juegan un papel clave en su fisiopatología [6] (fig. 1).

Figura 1.

Diagrama de flujo PRISMA.

Nota. Motivos de exclusión: duplicados; publicaciones >8 años; animales; estudios no analíticos; protocolos; revisiones; artículos sin acceso; e idioma no elegible.

El tratamiento convencional del SOS sigue un enfoque escalonado, al comenzar con lágrimas artificiales sin conservantes y se complementa con medidas como la higiene de los párpados y la educación del paciente. En casos severos, se pueden emplear antiinflamatorios tópicos, como la ciclosporina A o el lifitegrast, e incluso la oclusión de los puntos lagrimales [7]; sin embargo, la variabilidad en las manifestaciones clínicas y la severidad del SOS dificulta la estandarización de los tratamientos, especialmente en los pacientes con síntomas de moderados a graves, que representan aproximadamente el 30% de los casos [8]. Esto confirma la necesidad de enfoques terapéuticos personalizados.

Entre las opciones emergentes se encuentran los colirios biológicos derivados de productos sanguíneos, como el suero autólogo (SA) y el plasma rico en plaquetas (PRP), que han demostrado una notable eficacia y son recomendados como parte de la tercera línea de tratamiento según el Dry Eye Workshop II (DEWS II) para casos de SOS de moderados a graves.

El SA contiene múltiples factores epiteliotróficos, entre ellos el factor de crecimiento epidérmico (EGF, según sus siglas en inglés), el factor de crecimiento transformante beta (TGF-β, según sus siglas en inglés), el factor de crecimiento nervioso (NGF, según sus siglas en inglés), el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF, según sus siglas en inglés) y el factor de crecimiento derivado de plaquetas (PDGF, según sus siglas en inglés), así como citoquinas y vitaminas esenciales como la vitamina A. Estos componentes favorecen la regeneración del epitelio corneal, y mejoran los signos y síntomas en los pacientes con SOS crónico de moderado a severo [9–11].

El PRP, aunque también derivado de la sangre del paciente, se diferencia del SA en sus propiedades y método de obtención. El PRP contiene una alta concentración de plaquetas y factores de crecimiento que se encuentran contenidos en los gránulos alfa de las plaquetas, como el PDGF, el EGF, el NGF, el factor de crecimiento similar a la insulina (IGF), el VEGF y el TGF-β, que son cruciales para la cicatrización y regeneración tisular [10,11]. Además, tiene la ventaja de reducir la inflamación al inhibir moléculas proinflamatorias como el factor de necrosis tumoral alfa, la interleucina-1β y mediadores antiinflamatorios como la interleucina-10, lo que proporciona un equilibrio inflamatorio [12].

Este estudio es una revisión de alcance que tiene el objetivo de comparar la eficacia, la seguridad y el impacto de los colirios elaborados a partir de SA, comparados con los hechos a partir de PRP autólogo en el tratamiento del SOS. Esta revisión pretende proporcionar una base para la optimización de estrategias terapéuticas y futuras investigaciones en el manejo del SOS.

Metodología

Esta investigación corresponde a una revisión de alcance (scoping review), desarrollada conforme a la guía Preferred Reporting Items for Systematic reviews and Meta-Analyses extension for Scoping Reviews 2020 (PRISMA-ScR), que garantiza la transparencia en la selección, evaluación y síntesis de los estudios. Se eligió este enfoque con el objetivo de explorar, mapear y comparar la literatura disponible sobre el uso de colirios elaborados con SA versus los colirios elaborados a partir de PRP autólogo en el tratamiento del SOS, considerando que, aunque ambos son hemoderivados autólogos, difieren en su composición, la variabilidad en las formulaciones, los diseños de estudio y los desenlaces reportados. No se realizó metaanálisis debido a la alta heterogeneidad clínica y metodológica entre los estudios incluidos, en cuanto a poblaciones, protocolos de preparación y administración de los colirios, así como en los desenlaces evaluados. Esta variabilidad impidió una síntesis cuantitativa válida, por lo que se optó por una revisión cualitativa comparativa. La revisión de alcance permite identificar vacíos de conocimiento, caracterizar tipos de evidencia existentes y establecer una base para futuras investigaciones más estructuradas.

Se realizó una búsqueda sistemática de la literatura entre enero de 2016 y junio de 2024 en las bases de datos electrónicas PubMed (Medline), Scopus, Google Scholar y Cochrane Library. Adicionalmente, se revisaron registros de ensayos clínicos en ClinicalTrials.gov y literatura gris mediante búsquedas manuales en listas de referencias bibliográficas, tesis académicas y artículos preprint. Se utilizaron términos Medical Subject Headings (MeSH) y palabras clave tanto en inglés como en español, incluyendo: «Dry Eye Syndromes»[MeSH], «Platelet-Rich PlasmaK»[MeSH] », «Autologous Serum»[MeSH] y «Eye Drops»[MeSH], así como términos libres como «ojo seco», «plasma rico en plaquetas», «suero autólogo» y «colirios». La estrategia combinó estos términos mediante operadores booleanos de la siguiente forma: («Dry Eye Syndromes»[MeSH]) AND («Platelet-Rich Plasma»[MeSH] OR «Autologous Serum»[MeSH]) AND («Eye Drops»[MeSH]). También se emplearon sinónimos y traducciones en español para aumentar la sensibilidad de la búsqueda.

Se estableció un rango de inclusión de los últimos 8 años (2016-2024), con el fin de garantizar la actualidad, relevancia clínica y validez metodológica de los estudios. Este periodo coincidió con un incremento en el uso de tratamientos biológicos en oftalmología y con la adopción de las recomendaciones del informe DEWS II (2017), que reformuló la clasificación y el manejo del SOS. Además, a partir de 2016 se han estandarizado los protocolos para la preparación de colirios de SA y PRP, lo que ha permitido una comparación más homogénea entre estudios recientes y mejora la aplicabilidad de los hallazgos a la práctica clínica actual.

Los artículos publicados en la ventana de tiempo descrita fueron estudios experimentales (ensayos clínicos controlados aleatorizados o no aleatorizados) y estudios observacionales analíticos (cohortes, casos y controles), realizados en humanos, publicados en idioma inglés o español, y que evaluaran el uso de colirios de SA o PRP autólogos en el tratamiento del SOS. Se excluyeron estudios en animales, reportes de caso, revisiones sistemáticas, narrativas, estudios observacionales no analíticos, protocolos clínicos, artículos sin acceso al texto completo o al resumen, y aquellos publicados en otros idiomas distintos al inglés o español.

En total se identificaron 951 estudios en la búsqueda bibliográfica. Tras la eliminación de duplicados y después de aplicar los criterios de inclusión y exclusión, al considerar el tipo de estudio, el idioma, el año de publicación, la relevancia temática y la calidad metodológica, se seleccionaron 5 publicaciones que fueron analizadas cualitativa y cuantitativamente. Los resultados se sintetizaron en una tabla comparativa para facilitar la visualización y el contraste de la evidencia disponible (tabla 1). El diagrama PRISMA especificó el número de documentos excluidos según el motivo (duplicados, idioma, sin acceso, tipo de estudio y antigüedad).

Tabla 1.

Resumen de los artículos incluidos en la revisión

Autor, año  Tipo de estudio  País  Características de la población  Objetivo  Revista  Principales hallazgos  Tamaño de muestra (n)  Diagnóstico / población  Tiempo de seguimiento y seguridad de intervención  Desenlaces evaluados  Características de la intervención 
Metheetrairut et al.,2022 [14]  Ensayo clínico controlado aleatorizado y prospectivo  Tailandia  El estudio incluyó a 10 pacientes diagnosticados con EOS. Cada paciente fue tratado con PRP en un ojo y AS en el otro, lo que permitió una comparación directa de los efectos de ambos tratamientos.  Evaluar y comparar la eficacia del PRP y SA en el tratamiento de la enfermedad del ojo seco, al analizar su impacto en diversos parámetros clínicos relacionados con la condición como: IDSO, TRPLF, puntuación de tinción de Oxford, prueba de Schirmer, AVMC y presión intraocular.  Scientific Reports  Ambos tratamientos, PRP y SA, mostraron mejoras en los síntomas de la enfermedad del ojo seco; sin embargo, las diferencias en la eficacia entre PRP y SA no fueron estadísticamente significativas. El estudio concluyó que el PRP es una alternativa viable al AS para el tratamiento de DED. Además, destacó su proceso de preparación más simple en comparación con el SA, que requiere un tiempo de incubación más prolongado.  10 pacientes (20 ojos)  Ojo seco moderado / severo  1 messin EA graves reportados; buena tolerancia.  OSDI, TRPLF, Oxford, Schirmer, AVMC y PIO.  PRP al 100% vs. SA al 100%; 10 aplicaciones/día, almacenamiento controlado; y comparativo ojo a ojo. 
Özlük et al.,2024 [13]  Estudio clínico controlado y aleatorizado  Turquía  67 ojos de 42 pacientes: 12 con Sjögren, 11 con disfunción de glándulas de Meibomio, 8 posqueratoplastias penetrantes, 5 con rosácea acneica, 5 con quemaduras químicas y 3 con queratopatía neurotrófica.  Comparar la eficacia del SA y el PRP en el tratamiento de la enfermedad ocular seca severa y defectos epiteliales persistentes, al medir parámetros como: IDSO, TRPL, puntuación de Schirmer y puntuación de tinción de Oxford.  Graefes Archive for Clinical and Experimental Ophthalmology  Ambas terapias mostraron mejoras significativas en todos los parámetros oculares medidos (p<0,05) después de un mes, sin diferencias estadísticamente significativas entre los grupos en la mayoría de los parámetros.  42 pacientes (67 ojos)  Diversas etiologías de EOS severo  1 messin EA graves; epitelización completa ≤14 días (PRP de 2-7 días; SA de 2-14 días).  OSDI, TRPL, Oxford, Schirmer y AVMC.  PRP vs. SA; régimen de un mes; y parámetros estandarizados. 
Kang et al.,2023 [16]  Estudio clínico prospectivo y aleatorizado  Corea del Sur  Un total de 38 pacientes fueron seleccionados para el estudio entre marzo de 2018 y marzo de 2019, de los cuales 30 fueron incluidos en el análisis final de acuerdo con los criterios de inclusión.  El objetivo del estudio fue comparar la eficacia y seguridad de las gotas oculares de SA y PRP en el tratamiento del ojo seco en los pacientes con síndrome de Sjögren primario.Se evaluaron los cambios en las puntuaciones de tinción corneal y conjuntival, así como en el tiempo de ruptura de la película lagrimal, a las 4 y 12 semanas de tratamiento, con el fin de determinar cuál de los 2 tratamientos proporcionaba un mayor beneficio clínico en esta población específica.  Scientific Reports  Ambos tratamientos mostraron mejoras significativas en las puntuaciones de tinción corneal y conjuntival, así como en el TRPL a las 4 y 12 semanas, con p<0,005. No se encontraron diferencias significativas entre los grupos en ninguna de las evaluaciones (p>0,05). Además, las puntuaciones del IDSO y los resultados de la prueba de Schirmer no mostraron cambios significativos en ninguno de los grupos a las 4 y 12 semanas.  30 pacientes (60 ojos)  Sjögren primario  12 semanasSin EA reportados.  Tinción corneal y conjuntival, TRPL, OSDI y Schirmer.  PRP vs. SA; 6 veces/día por 12 semanas. 
Wróbel-Dudzińska et al.,2023 [15]  Ensayo clínico controlado  Polonia  El estudio incluyó a 22 pacientes de sexo femenino diagnosticadas con síndrome de Sjögren primario, quienes fueron divididas en 2 grupos iguales: uno tratado con gotas de PRP y el otro con gotas de SA.  Se comparó la composición de las gotas oculares de 100% de SA y 100% de PRP, y se evaluó su impacto en la efectividad del tratamiento en EOS, en los pacientes con síndrome de Sjögren primario.Se analizaron específicamente los niveles de factores de crecimiento en ambas soluciones, incluyendo: FCF,FCE, FCDP y otros componentes relevantes. Además, se midieron los resultados clínicos a través de diversas métricas, como IDSO, AVMC, prueba de Schirmer y TRPL, entre otros.  Journal of Clinical Medicine  Se observó una mejora significativa en los síntomas de los pacientes tras el tratamiento en ambos grupos. El 45,5% de los pacientes en el grupo de PRP experimentaron una mejora en la AVMC, en comparación con solo el 13,6% en el grupo de SA (p=0,0063). Estos resultados indicaron que, aunque ambos tratamientos fueron efectivos, el PRP mostró una tendencia a ser más beneficioso en la mejora de la agudeza visual y los síntomas de la enfermedad del ojo seco en los pacientes con síndrome de Sjögren primario.  22 pacientes (44 ojos)  Sjögren primario  3 mesessin EA reportados.  OSDI, TRPL, Schirmer, AVMC y factores de crecimiento.  PRP al 100% vs. SA al 100%; 5 veces/día por 3 meses. 
Mohammad et al., 2022 [17]  Ensayo clínico prospectivo aleatorizado  Egipto  El estudio incluyó a 60 pacientes, lo que equivalió a 120 ojos. En cuanto al sexo de los participantes, en el grupo 1, el 30% eran pacientes de sexo masculino y el 70% de sexo femenino, mientras que en el grupo 2, el 26,7% eran de sexo masculino y el 73,3% de sexo femenino.  Comparar la efectividad de las gotas oculares de PRP vs. las gotas de SA en el tratamiento de la EOS. Se buscó evaluar cuál de los 2 tratamientos proporcionaban mejores resultados en la mejora de los síntomas y la salud de la superficie ocular.  International Journal of Medical and Allied Sciences  Se evidenciaron mejoras significativas en varios parámetros clínicos. Se observó una mejora estadísticamente significativa en el grupo 2 después del tratamiento, con un valor de p<0,001. En cuanto a la AVMC, también se reportó una mejora significativa en el grupo 2, con un valor de p<0,001. Además, el TRPL mostró una mejora significativa en ambos grupos después del tratamiento, con un valor de p <0,001. La prueba de Schirmer también mostró mejoras significativas en ambos grupos, con valores de p<0,001, lo que sugirió que el tratamiento con PRP fue más efectivo para aliviar los síntomas y mejorar la salud de la superficie ocular en los pacientes con EOS severa.  60 pacientes (120 ojos)  Ojo seco severo  6 semanassin EA graves; buena tolerancia.  TRPL, Schirmer, AVMC, CFS y CIC.  PRP vs. SA; 6 veces/día; visitas a 2-4-6 semanas. 

AVMC/BCVA: agudeza visual mejor corregida (versión en inglés: Best Corrected Visual Acuity); CFS: tinción de la córnea con fluoresceína (en inglés: Corneal Fluorescein Staining); CIC: citología de impresión conjuntival; EA: efectos adversos; FCDP: factor de crecimiento derivado de plaquetas; FCE: factor de crecimiento epidérmico; FCF: factores de crecimiento de fibroblasto; IDSO/OSDI: índice de enfermedad de la superficie ocular (versión en inglés: Ocular Surface Disease Index); OS: ojo seco; PIO: presión intraocular; PRP: plasma rico en plaquetas; Puntuación de Oxford: escala de tinción corneal de Oxford; SA: suero autólogo; TRPL/TBUT: tiempo de ruptura de la película lagrimal (versión en inglés: Tear Break-Up Time); TRPLF: tiempo de ruptura de la película lagrimal con fluoresceína.

Se evaluó el riesgo de sesgo de los estudios incluidos utilizando la herramienta ROB 2.0 (Risk of Bias 2.0) desarrollada por la Colaboración Cochrane. Esta herramienta considera 5 dominios metodológicos fundamentales para juzgar la validez interna de los ensayos clínicos. En la tabla 2 se resumen los resultados de la evaluación. La mayoría de los estudios se presentó bajo riesgo de sesgo, aunque uno de ellos generó alguna preocupación debido a la falta de aleatorización clara.

Tabla 2.

Evaluación del riesgo de sesgo (ROB 2.0) en los estudios incluidos

Estudio  Aleatorización (D1)  Desviaciones del tratamiento (D2)  Datos incompletos (D3)  Medición del desenlace (D4)  Resultado informado (D5)  Evaluación general 
Metheetrairut et al. (2022) [14]  Bajo riesgo  Bajo riesgo  Bajo riesgo  Bajo riesgo  Bajo riesgo  Bajo riesgo 
Özlük et al. (2024) [13]  Bajo riesgo  Bajo riesgo  Bajo riesgo  Bajo riesgo  Bajo riesgo  Bajo riesgo 
Kang et al. (2023) [16]  Bajo riesgo  Bajo riesgo  Bajo riesgo  Bajo riesgo  Bajo riesgo  Bajo riesgo 
Wróbel-Dudzińska et al. (2023) [15]  Alguna preocupación (no aleatorizado)  Bajo riesgo  Bajo riesgo  Bajo riesgo  Bajo riesgo  Alguna preocupación 
Mohammad et al. (2022) [17]  Bajo riesgo  Bajo riesgo  Bajo riesgo  Bajo riesgo  Bajo riesgo  Bajo riesgo 
Resultados

Finalmente, se incluyeron 5 estudios: 3 ensayos aleatorizados, un ensayo controlado y un estudio observacional analítico. La tabla 1 resume la población, el diseño, la intervención, el seguimiento y los desenlaces.

Özlük et al. realizaron un estudio clínico comparativo, donde incluyeron 67 ojos de 42 pacientes con enfermedad de ojo seco, de moderada a severa y refractaria a tratamientos convencionales, quienes fueron seguidos por el departamento de córnea entre marzo de 2022 y septiembre de 2022. Los pacientes fueron asignados aleatoriamente para recibir tratamiento con SA (33 ojos) o PRP (34 ojos). Todos los participantes fueron enmascarados respecto al tratamiento que utilizaron. El objetivo del estudio fue comparar la eficacia de ambos tratamientos en la mejora de los parámetros de la superficie ocular, lo que incluyó la puntuación de Oxford, la prueba de Schirmer, el tiempo de rotura de la película lagrimal (TBUT), el índice de enfermedad de la superficie ocular (OSDI) y la mejor agudeza visual corregida (MAVC) antes de iniciar el tratamiento, durante y luego de un periodo de un mes. Los resultados del primer mes de cada tratamiento se compararon con los valores iniciales encontrados, para determinar la eficacia. En ambos grupos, en el SA y el PRP se detectaron mejoras similares en las puntuaciones BUT, OSDI, Schirmer y Oxford en el primer mes después del tratamiento (p<0,001). Incluso todos los defectos epiteliales se cerraron en 14 días. El tiempo medio de curación epitelial fue de 2-14 días con SA y de 2-7 días con PRP. Los pacientes usaron los colirios durante un mes, con un seguimiento durante este mismo periodo. Otra diferencia fue que la agudeza visual corregida mejoró significativamente en el grupo de PRP al mes (p=0,025); mientras que, en el grupo de SA, aunque se logró cierta mejoría, no fue estadísticamente significativa (p=0,147). No se observaron diferencias estadísticamente significativas entre los 2 grupos de tratamiento en los otros parámetros evaluados.

Özlük et al. concluyeron que tanto el SA como el PRP eran efectivos, proporcionaron mejoras significativas en la secreción lagrimal, la integridad del epitelio corneal, la estabilidad de la película lagrimal y, finalmente, una mejoría en la calidad de cada uno de los pacientes; sin embargo, ninguno de los métodos mostró superioridad sobre el otro. Por otra parte, se logró un aumento significativo en la agudeza visual después del tratamiento en el grupo de PRP, pero no se observó una mejora visual significativa en el grupo de SA; y se encontró una mejoría significativa en la agudeza visual mejor corregida (AVMC) en el grupo de PRP frente al SA (p=0,001), lo que sugirió un posible beneficio funcional en la visión [13].

Metheetrairut et al. realizaron un ensayo controlado aleatorizado que incluyó 20 ojos de 10 mujeres, con una edad media de 65,6±14,35 años con enfermedad de ojo seco. El estudio se llevó a cabo en el Hospital Siriraj, Universidad Mahidol, Tailandia, entre noviembre de 2019 y febrero de 2020. Este estudio tuvo como objetivo comparar la concentración y estabilidad de los factores epiteliotróficos en SA y PRP, y su eficacia en los pacientes con enfermedad de ojo seco (EOS). Cada paciente recibió PRP en un ojo y SA en el otro, el número promedio de gotas aplicadas fue 10 veces al día en cada ojo, con evaluaciones realizadas al inicio y después de un mes de tratamiento.

Las valoraciones clínicas incluyeron el cuestionario modificado de ojo seco, el OSDI, el tiempo de rotura de la película lagrimal con fluoresceína, la puntuación de tinción de Oxford, la prueba de Schirmer, la AVMC y la presión intraocular (PIO); además, se preguntó a los pacientes sobre eventos adversos y su preferencia por PRP o AS. Los investigadores midieron la concentración de los factores epiteliotróficos: EGF, TGF-β1, fibronectina y PDGF-AB, en PRP y SA, y encontraron que las concentraciones de EGF, fibronectina y TGF-β1 fueron mayores en PRP que en SA en varios puntos temporales y bajo diferentes temperaturas (−20°C en almacenamiento de PRP y SA a 4°C en almacenamiento, que se aproximó a la temperatura de la sección de refrigeración de los refrigeradores domésticos); sin embargo, solo las diferencias en fibronectina y TGF-β1 fueron estadísticamente significativas (p=0,005 y 0,028 para fibronectina, y p=0,005 y 0,017 para TGF-β1). En contraste, las concentraciones de PDGF-AB fueron significativamente mayores en SA que en PRP al inicio (p=0,005) y después del almacenamiento a −20°C (p=0,007). Dicho estudio mostró la eficacia del PRP y el SA en el tratamiento de la enfermedad de ojo seco, ya que el PRP demostró ser superior al SA al mejorar significativamente las puntuaciones del cuestionario de ojo seco, el índice OSDI y la MAVC, mientras que en el grupo tratado con SA solo se observó una mejora significativa en el índice OSDI. Aunque la prueba de Schirmer no mostró mejoras significativas dentro de los grupos, el PRP presentó una mejoría mayor en comparación con el SA. Este estudio encontró que tanto el PRP como el SA contienen factores de crecimiento importantes para la migración celular, la proliferación y la cicatrización tisular, y estos factores permanecen estables después de ser almacenados a −20°C durante al menos 3 meses.

Además, el PRP y el SA fueron efectivos y seguros para tratar el SOS. El estudio también señaló diferencias en la concentración de ciertos factores entre el PRP y el SA, dado que el PRP mostró niveles más altos de TGF-β1 y fibronectina después del almacenamiento. Así, el PRP podría considerarse superior que el SA debido a la mejora de los síntomas del ojo seco. Además, el estudio mostró una diferencia significativa en los niveles de EGF entre PRP y SA a favor del PRP (p<0,05), aunque los desenlaces clínicos en escalas como OSDI y Schirmer no mostraron diferencias estadísticamente significativas [14].

Wróbel-Dudzinska et al. realizaron un estudio en el que compararon la composición y la efectividad de las gotas oculares elaboradas con SA y PRP en el tratamiento del ojo seco severo en los pacientes con síndrome de Sjögren primario (SSp). En este ensayo clínico prospectivo, no aleatorizado y comparativo de 3 meses, participaron 22 pacientes de sexo femenino con SOS severo debido a SSp. En el estudio, 22 ojos fueron tratados con SA y 22 ojos fueron tratados con PRP, con aplicación de 5 veces al día durante 3 meses. Se evaluaron varios factores de crecimiento (FC) en los hemoderivados, como FGF, EGF, VEGF, PDGF, NGF, TGF-β, IGF, fibronectina y sustancia P. Los investigadores encontraron diferencias significativas en las concentraciones de varios FC entre PRP y SA. Los colirios elaborados a partir de PRP mostraron niveles más altos de FGF, EGF, VEGF, PDGF, NGF y sustancia P, mientras que SA tuvo niveles más altos de TGF-β. En cuanto a la eficacia clínica, ambos tratamientos mejoraron significativamente los síntomas y signos del SOS en los pacientes con SSp, sin embargo, la mejoría clínica fue más significativa en el grupo de PRP. No se reportaron eventos adversos en ninguno de los grupos. En cuanto al OSDI, hubo una reducción significativa en ambos grupos, en PRP (de 79,00±12,71 a 59,81±10,37; p<0,0001) y en SA (de 79,85±13,12 a 67,07±11,57; p<0,0001). Los autores de este estudio concluyeron que, a pesar de las diferencias en la composición de los derivados sanguíneos, ambos parecen ser efectivos y seguros para el tratamiento del SOS severo en los pacientes con SSp. Los resultados también sugirieron que el PRP podría ser superior al SA en el alivio de los síntomas del SOS en los pacientes estudiados. Además, en el análisis de las concentraciones de factores de crecimiento, se encontraron valores más altos de TGF-β1 y EGF en el grupo de PRP (IC 95% no reportado), acompañados de mejoría clínica subjetiva y objetiva, aunque sin análisis de significación estadística completa [15].

Kang et al. realizaron un estudio clínico prospectivo aleatorizado, que involucró a 30 mujeres con diagnóstico de síndrome de Sjögren. En el grupo de SA, la media de edad fue de 54,56±11,939 años, y en el de PRP fue de 54,07±11,283 años. Los pacientes usaron gotas de SA y PRP por 12 semanas, con una dosis de una gota por ojo, 6 veces al día en ambos ojos, con un intervalo de 2h. El estudio se llevó a cabo en el Hospital de Sanggye Paik, Universidad de Inje, Corea, entre marzo de 2018 y marzo de 2019. Como parámetros de evaluación de la superficie ocular, utilizaron la puntuación de tinción corneal, la puntuación de tinción conjuntival, el Tear Break-Up Time (TBUT), la prueba de Schirner y OSDI. En ambos grupos se mejoró la puntuación de tinción corneal y conjuntival a las 4 y 12 semanas, aunque la diferencia no fue significativa. El TBUT mejoró significativamente en ambos grupos a las 12 semanas, pero nuevamente, la diferencia entre los resultados de los 2 grupos no fue significativa. En cuanto a la prueba de Schirmer y OSDI, no se observaron mejoras significativas en ninguno de los 2 grupos para estos parámetros; no se reportaron eventos adversos; y los autores resaltaron que la preparación de los colirios de PRP no requirió ayuno por parte de los pacientes, se preparaba en corto tiempo y que podría considerarse una buena alternativa para el tratamiento del ojo seco en los pacientes con síndrome de Sjogren. Aunque se observó mejoría en los desenlaces clínicos en ambos grupos, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre PRP y SA (p>0,05 para todos los desenlaces) [16].

Mohammad et al. realizaron un estudio clínico prospectivo comparativo, que incluyó 120 ojos de 60 pacientes con SOS severo, en los pacientes con edades entre 18-67 años, 17 varones y 43 mujeres, entre julio de 2022 y septiembre de 2022, en el Departamento de Oftalmología e Histopatología de la Facultad de Medicina en la Universidad de Al-Azhar del Cairo, Egipto. Los pacientes se dividieron en 2 grupos aleatoriamente, con 30 participantes en cada uno, con colirios con SA (grupo I) y PRP (grupo II). Se les evaluó AVMC, prueba de Schirmer, TBUT, tinción corneal de fluoresceína (CFS) e hiperemia conjuntival por 6 semanas de tratamiento y la citología de impresión conjuntival (CIC) se hizo antes y después del tratamiento.

A los pacientes se les entregaron frascos con gotas de PRP o SA para usar 6 veces al día. Una vez comenzó el tratamiento, se les pidió venir en la segunda, cuarta y sexta semanas para realizarles las mismas pruebas que al comienzo del estudio, junto con la CIC, que solo les realizó en la última visita. Se observó una mejora significativa en el grupo II (grupo con colirios de PRP) respecto al TBUT (p=0,001), prueba de Schirmer (p<0,001) y CFS (p<0,001) tras el tratamiento. También fue evidente una disminución en la hiperemia conjuntival, pero no significativa. El grupo II (88,33%) también mostró una mejoría en los niveles de metaplasia escamosa comparada con el grupo I (61,6%) al final del tratamiento. Aunque ambos tratamientos fueron efectivos, el PRP demostró ventajas adicionales en la regeneración epitelial y la estabilidad de la película lagrimal comparado con el SA. Los pacientes tratados con PRP mostraron una mayor producción lagrimal, medida por prueba de Schirmer (13,8±2,9 vs. 10,2±2,7mm; p<0,001) y mayor estabilidad de la película lagrimal (TRPL:6,3±1,2 vs. 4,7±1,5 s; p<0,01), lo que indicó una eficacia superior del PRP en esos parámetros [17].

Discusión

Esta revisión sistemática sugiere que los colirios elaborados con SA y PRP han mostrado mejoras clínicas significativas en parámetros clave como el OSDI, el TBUT y la prueba de Schirmer. Esto respalda su eficacia en el tratamiento del SOS de moderado a severo, sin embargo, la magnitud de la respuesta clínica varía entre estudios. Por ejemplo, Metheetrairut et al. reportaron que el PRP mejoró significativamente el índice OSDI y la agudeza visual corregida en comparación con el SA. De igual forma, Mohammad et al. informaron que el PRP tuvo mayor eficacia en las pruebas de Schirmer y TBUT. En contraste, Kang et al. no identificaron diferencias estadísticamente significativas entre ambos tratamientos, lo que sugiere que la eficacia podría depender de variables como la etiología del SOS, la gravedad de la enfermedad y las características individuales de los pacientes. Para casos como el síndrome de Sjögren primario, condición autoinmune que afecta la producción lacrimal, investigaciones como las de Kang et al. y Dudzińska et al. indicaron que el PRP podría ser más efectivo para reducir los síntomas del ojo seco, debido a su mayor concentración de factores de crecimiento [15,16].

En los pacientes con disfunción de las glándulas de Meibomio, una de las principales causas del ojo seco evaporativo, se ha observado que el PRP mejora significativamente la estabilidad de la película lagrimal y los resultados de la prueba de Schirmer, en comparación con el SA, según los hallazgos de Mohammad et al. Por otra parte, en casos de daño corneal severo, como la queratopatía neurotrófica o los defectos epiteliales persistentes, en la investigación realizada por Özlük et al. se reportó que el PRP aceleraba significativamente la cicatrización epitelial, lo que redujo el tiempo promedio de recuperación de los defectos epiteliales de 14 a 7 días [13,17].

El PRP se destaca frente al SA debido a sus ventajas en la regeneración epitelial y en la mejora de la estabilidad de la película lagrimal, lo que podría traducirse en una recuperación más rápida en pacientes con daño corneal severo. Mohammad et al. reafirmaron diferencias al favorecer al PRP en mejorar tanto la estabilidad de la película lagrimal como los resultados de la prueba de Schirmer en pacientes con disfunción de las glándulas de Meibomio [15,16].

Estudios como el de Metheetrairut et al. también resaltaron que el PRP generaba una notable mejoría en el índice OSDI y en la agudeza visual corregida en comparación con el SA; sin embargo, algunos trabajos, como el de Kang et al., no encontraron diferencias estadísticamente significativas entre ambos tratamientos en parámetros como el tiempo de rotura de la película lagrimal y los resultados de la prueba de Schirmer, lo que evidenció que los beneficios pueden depender del enfoque terapéutico y del contexto clínico [14,16].

Estos hallazgos subrayan la relevancia de individualizar la elección del tratamiento según las necesidades específicas de cada paciente. La evidencia disponible sugiere que el PRP podría ser una opción más efectiva en casos de SOS severo refractario, síndrome de Sjögren primario o lesiones corneales significativas, mientras que el SA sigue siendo adecuado para pacientes con SOS moderado.

En casos específicos como el síndrome de Sjögren primario, enfermedad autoinmune que compromete la producción normal de lágrimas, investigaciones recientes han reforzado la preferencia por el PRP. También señalaron que la alta concentración de factores de crecimiento podría explicar los beneficios adicionales para los pacientes con síndrome de Sjögren primario [15,16].

La selección del tratamiento debe basarse en una evaluación cuidadosa e individualizada que contemplase tanto la afección subyacente del paciente como las propiedades específicas y la disponibilidad del colirio elegido. Este enfoque es crucial en casos de SOS severo, ya que las mayores concentraciones de factores como TGF-β1 y fibronectina en el PRP potencialmente favorecen una regeneración epitelial y proporcionan mayor estabilidad en la película lagrimal.

Entre las principales fortalezas de esta revisión se destaca el análisis comparativo de ensayos clínicos controlados y aleatorizados, que proporcionaron un nivel de evidencia sólido al incluir estudios con grupos de control, asignación aleatoria y medición estandarizada de resultados. Esto contribuyó a minimizar sesgos y mejorar la validez de los hallazgos obtenidos. En el ámbito clínico, los resultados de esta revisión indicaron que tanto el SA como el PRP pueden ser alternativas viables para el manejo del SOS severo, especialmente en los pacientes refractarios a los tratamientos convencionales.

A pesar de ello, es imprescindible personalizar la selección del tratamiento en función de las características individuales del paciente, la disponibilidad del recurso terapéutico y las preferencias del especialista a cargo. Para futuras investigaciones, se sugiere llevar a cabo ensayos clínicos con tamaños muestrales más amplios y seguimientos a largo plazo, que incorporen además diseños multicéntricos y doble ciego para reducir posibles sesgos. Además, sería importante evaluar el efecto de la frecuencia de aplicación, el tiempo, la dosis de aplicación del tratamiento y la combinación de estos tratamientos con otras estrategias terapéuticas para maximizar su eficacia. Esto resulta especialmente relevante en subgrupos como adultos mayores, pacientes con enfermedades autoinmunes o aquellos con daño corneal severo. Asimismo, sería conveniente incluir biomarcadores específicos que permitan valorar con mayor precisión la respuesta al tratamiento, para optimizar así los beneficios en poblaciones específicas.

Algunos estudios, como el de Mohammad et al. y Özlük et al., reportaron diferencias estadísticamente significativas en favor del PRP en medidas como producción lagrimal, estabilidad de la película lagrimal y agudeza visual, con valores de p<0,01, sin embargo, no se reportaron medidas de efecto agrupadas (como RR u OR), y las diferencias no fueron consistentes en todos los estudios incluidos.

En cuanto a la seguridad es importante resaltar que los estudios no informaron de eventos adversos graves ni señales de alerta clínica; sino que ambos tratamientos fueron bien tolerados, lo que refuerza la seguridad y buena adaptación de ambos tratamientos.

A pesar de los resultados favorables reportados, las limitaciones restringieron la generalización de los hallazgos y deben ser consideradas al interpretar los resultados. La calidad de la evidencia actual aún no permite establecer recomendaciones clínicas definitivas.

Como se ha mencionado, las limitaciones principales del estudio incluyeron tamaño muestral reducido (<100 pacientes), heterogeneidad en los protocolos de preparación, falta de seguimiento a largo plazo y escasa evidencia en poblaciones específicas (por ejemplo: poscirugía o síndrome de Sjögren). Estas limitaciones sustentan la necesidad de ensayos clínicos multicéntricos con protocolos estandarizados, mayor número de pacientes y seguimientos prolongados para establecer eficacia y seguridad comparativa.

Conclusiones

Esta revisión de alcance identificó 5 estudios que compararon colirios de PRP y SA en el tratamiento del SOS de moderado a severo. Ambos tratamientos mostraron mejoras clínicas significativas en parámetros como el índice OSDI, el tiempo de rotura lagrimal y la prueba de Schirmer, aunque con heterogeneidad en los resultados.

Algunos estudios sugieren ventajas del PRP en la regeneración epitelial y la estabilidad de la película lagrimal, mientras que otros no encontraron diferencias estadísticamente significativas respecto al SA. Esta variabilidad podría estar relacionada con diferencias en los protocolos de preparación, las características de las poblaciones estudiadas y la severidad de la enfermedad.

Ambos tratamientos demostraron ser efectivos y tener perfiles de seguridad favorables, lo que respalda su uso en casos moderados y severos. Se requieren ensayos clínicos multicéntricos con protocolos estandarizados para evaluar de manera comparativa la seguridad, eficacia y durabilidad de ambos tratamientos, permitiendo establecer recomendaciones basadas en evidencia sólida.

Se hace énfasis en la relevancia de personalizar la elección del tratamiento según el perfil del paciente, tomando en cuenta factores como la causa subyacente del SOS y la respuesta biológica a los factores de crecimiento. De cara al futuro, será esencial promover un abordaje más individualizado y optimizado, y hacer posible una mayor efectividad terapéutica adaptada a las necesidades específicas de cada paciente.

Limitaciones de la revisión

Este estudio presenta varias limitaciones que deben ser consideradas. En primer lugar, ninguno de los trabajos incluidos contó con más de 100 pacientes, lo que restringió la generalización de los hallazgos. Además, se observó una marcada heterogeneidad en los protocolos de preparación, especialmente en relación con la concentración plaquetaria y los métodos de centrifugación, lo cual pudo haber influido en los resultados reportados.

Otra limitación importante fue la ausencia de seguimientos superiores a 6 meses, lo que impidió evaluar la eficacia sostenida de la intervención. Finalmente, la evidencia disponible en poblaciones específicas, como los pacientes posquirúrgicos o con síndrome de Sjögren, sigue siendo escasa, lo que ha limitado la aplicabilidad de los hallazgos en estos contextos clínicos particulares.

Autoría

Melissa Barros: diseño del estudio, adquisición, análisis e interpretación de los datos, y elaboración del borrador del artículo.

Karol Araque: diseño del estudio, adquisición, análisis e interpretación de los datos, y elaboración del borrador del artículo.

Lina A. Gómez: concepción de la idea, análisis e interpretación de los datos, revisión crítica del contenido intelectual y aprobación definitiva de la versión que se presenta.

Financiación

Los autores declaran haber recibido apoyo económico para la realización de este trabajo a través del proyecto con código MED-247-201, financiado por la Universidad de La Sabana, titulado: Evaluación de la eficacia y seguridad del uso de plasma rico en plaquetas en el manejo de úlceras por presión: estudio piloto.

Uso de inteligencia artificial

Los autores declaran que no usaron inteligencia artificial para la redacción del presente artículo.

Conflicto de intereses

Los autores declaran que no tienen conflicto de intereses relacionados con este artículo.

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