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Vol. 45. Núm. 2.
Páginas 119-130 (Enero 2013)
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Vol. 45. Núm. 2.
Páginas 119-130 (Enero 2013)
DOI: 10.1016/S0325-7541(13)70011-7
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Factores de virulencia de Staphylococcus aureus asociados con infecciones mamarias en bovinos: relevancia y rol como agentes inmunógenos
Virulence factors of Staphylococcus aureus associated with intramammary infections in cows: Relevance and role as immunogens
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Cecilia M. Camussonea,b, Luis F. Calvinhoa,
Autor para correspondencia
calvinho.luis@inta.gob.ar

Autor para correspondencia.
a Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, Estación Experimental Agropecuaria Rafaela, Rafaela, Santa Fe, Argentina
b Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Buenos Aires, Argentina
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Tabla 1. Factores de virulencia de S. aureus evaluados como inmunógenos en modelos animales de mastitis bovina
Resumen

Staphylococcus aureus es el microorganismo causante de mastitis bovina más prevalente en Argentina y en el mundo. La falta de efectividad frente a este organismo de los métodos tradicionales de control, basados en la higiene y la terapia antibiótica, ha conducido a la búsqueda de alternativas para prevenir la enfermedad. Una de ellas es la manipulación de los mecanismos defensivos del huésped mediante vacunación. La identificación de los factores de virulencia que estimulan las defensas del huésped es fundamental para el desarrollo racional de inmunógenos. S. aureus posee múltiples factores de virulencia que interactúan con el huésped en distintas etapas de la infección mamaria; algunos de ellos han mostrado capacidad de generar una respuesta inmune benéfica para el huésped. El objetivo de este artículo es revisar conceptos de estructura, función y utilización como inmunógenos de los factores de virulencia de S. aureus considerados como más relevantes en las principales etapas de la infección intramamaria.

Palabras clave:
Staphylococcus aureus
Factor de virulencia
Inmunógeno
Abstract

Staphylococcus aureus is the most prevalent mastitis pathogen in Argentina and worldwide. Lack of effectiveness of traditional control measures based on milking hygiene and antibiotic therapy against this organism has led to the development of alternatives directed to prevent the disease. Among them, the manipulation of host immune mechanisms through vaccination has been explored. The identification of virulence factors able to stimulate host immune defenses is key to developing a rational vaccine. S. aureus has multiple virulence factors that interact with the host at different stages of an intramammary infection. The use of some of these factors as immunogens has been shown to elicit protective responses in the host. The structure, function, and use as immunogens of S. aureus virulence factors considered to be relevant at different stages of intrammamary infections caused by this organism are reviewed in this article.

Keywords:
Staphylococcus aureus
Virulence factor
Immunogen
Texto completo
Introducción

Staphylococcus aureus es el organismo más frecuentemente aislado de casos de mastitis bovina en Argentina así como en otros países de gran desarrollo lechero99. Las particulares características patogénicas de S. aureus determinan que no sea efectivamente controlado por las medidas preventivas y curativas tradicionales100, lo cual tiende a producir infecciones crónicas que, en muchos casos, ocasionan daños permanentes al tejido mamario. Esto ha llevado a la búsqueda de alternativas «no antibióticas» para coadyuvar al control de esta enfermedad. Una de estas alternativas es la manipulación de los mecanismos de defensa específicos del hospedador a través del uso de inmunógenos. En este contexto, es fundamental la identificación de los factores de virulencia que estimulan las defensas humorales y celulares específicas para el control de la enfermedad45.

Staphylococcus aureus se caracteriza por presentar múltiples factores de virulencia, algunos de los cuales estarían relacionados con la gravedad de la infección intramamaria (IIM) desarrollada en el huésped20. La expresión de los genes que codifican los factores de virulencia de S. aureus está controlada por una red compleja de factores de regulación transcripcional70. Durante el cultivo in vitro del microorganismo, los factores de virulencia asociados a la superficie bacteriana se expresan preferentemente en la fase logarítmica de crecimiento, mientras que los factores de secreción son liberados en la fase poslogarítmica. Se ha propuesto que esta expresión bifásica de los factores de virulencia cumpliría con la función de organizar el proceso de infección50. Inicialmente, las adhesinas de superficie reconocerían las estructuras del huésped facilitando la colonización, lo cual sería seguido por la multiplicación del microorganismo y la secreción de toxinas (α, β, γ y δ hemolisinas, leucotoxinas, enterotoxinas) y enzimas (serín proteasas, cisteína proteasas, lipasas)81. Sin embargo, se ha postulado que, para lograr la persistencia intracelular, S. aureus debe evitar la respuesta inmune e inflamatoria del huésped, para lo cual regularía negativamente la expresión de factores de virulencia94. Esta fina red regulatoria sería la clave en la patogénesis de la infección por S. aureus que conduce a la cronicidad de la enfermedad y que, al mismo tiempo, permite la adaptación del microorganismo a los cambios del microambiente durante el curso de la infección y a su supervivencia y persistencia intracelular94.

A continuación se revisan conceptos sobre la estructura, función y utilización como inmunógenos de los factores de virulencia de S. aureus considerados como más relevantes en las principales etapas de la IIM.

Polisacáridos capsulares

Staphylococcus aureus produce polisacáridos capsulares (capsular polysaccharides [CPs]) in vitro en condiciones defi nidas de cultivo90, los cuales también han sido detectados in vivo durante IIM experimentales agudas y crónicas36. Se ha demostrado que los CPs confieren resistencia a la fagocitosis por neutrófilos polimorfonucleares (PMN) bovinos90, y esta es considerada la principal línea de defensa de la glándula mamaria frente a patógenos invasores74. Los anticuerpos dirigidos contra los CPs tienen un efecto protector, ya que son capaces de opsonizar cepas capsuladas de S. aureus y favorecer así la fagocitosis por PMN90. La relevancia de los CPs como candidatos para la generación de respuestas protectoras ha sido resaltada en los últimos años en varios estudios23,31,32,93. Además, debe considerarse que una de las vacunas comerciales disponibles actualmente para el control de mastitis por S. aureus contiene cepas capsuladas de 2 serotipos de CPs y un polisacárido de superficie, presentes en aislamientos bovinos obtenidos en EE. UU.51. Sin embargo, el efecto protector de los anticuerpos dirigidos contra esos componentes se encuentra relacionado con la prevalencia y distribución de los tipos de CPs en los aislamientos presentes en cada región geográfica. Se ha propuesto la existencia de 11 serotipos de CPs aislados de infecciones en humanos; sin embargo, solamente se han aislado y caracterizado químicamente 4 de ellos (1,2,5,8), y no existe evidencia suficiente para concluir que los restantes sean cápsulas o estructuras químicamente diferentes de los anteriores72. Posteriormente, se describió la presencia de otro tipo capsular, el 336, en S. aureus aislados de mastitis bovinas31; no obstante, su estructura química no ha sido caracterizada y se ha demostrado recientemente que aislamientos que expresan el polisacárido de superficie 336 poseen los genes cap5 o cap897. Los polisacáridos capsulares 1 y 2 son de hallazgo infrecuente, mientras que los serotipos CP5 y CP8 han sido aislados de infecciones humanas y bovinas a nivel mundial72. Ambos serotipos están compuestos por los mismos tres azúcares (Man-NAcA, 1-FucNac y d-FucNAc), y comparten 12 de los 16 genes involucrados en su expresión94. Esto ocurre in vitro principalmente durante la fase de crecimiento posexponencial y está influenciada por diversas señales ambientales, como la concentración de sales y el pH49.

Los aislamientos de S. aureus de rumiantes muestran cierta variabilidad respecto de la distribución de los CPs. En un estudio en el que se evaluaron 273 cepas de S. aureus aisladas de IIM bovinas de cuatro importantes cuencas lecheras de EE. UU., el 59 % resultó no tipificable (NT), mientras que el 18 y el 23 % presentaban serotipos 5 y 8, respectivamente29. Un estudio posterior que incluyó 636 aislamientos de Suecia, Islandia, Irlanda, Dinamarca, Finlandia y EE. UU. determinó que, si bien existían diferencias entre países, la mayoría de las cepas europeas (63 %) eran tipificables con antisueros contra los tipos CP5 o CP8, mientras que estos tipos capsulares se encontraron solo en un 42 % de los organismos de EE. UU.92, lo que concuerda con hallazgos previos comunicados por Guidry et al.29.

Un estudio realizado en Argentina determinó que solo el 14 % de 195 aislamientos de leche bovina fueron caracterizados como serotipos CP5 o CP888. Sin embargo, más del 70 % de los aislamientos pertenecía a la misma provincia, mientras que solamente el 4,6 % provenía de las dos provincias que concentran aproximadamente el 60 % de la producción lechera del país. En un estudio posterior que incluyó 15 cepas de S. aureus aisladas de mastitis bovina en distintos rodeos lecheros de la provincia de Buenos Aires, 7 fueron caracterizadas genotípicamente como tipo CP5, mientras que ninguna como tipo CP882. En un estudio realizado recientemente en nuestro laboratorio se evaluó por PCR la presencia de los loci capsulares cap5 y cap8 en 157 S. aureus aislados de mastitis clínicas y subclínicas registradas en las provincias de Santa Fe (n=91), Buenos Aires (n=31), Córdoba (n=22) y Entre Ríos (n=13). El 64 % de los aislamientos pudo genotipificarse; el 53 % resultó CP5 y el 11 % CP8. Además, al evaluar fenotípicamente la presencia de CPs, se observó que el 50 % de los aislamientos con genotipo cap5 o cap8 eran capaces de producirlo in vitro9. La caracterización genotípica es altamente significativa debido a que varios factores involucrados en la expresión de cápsula no han sido del todo definidos, y su expresión in vivo no se correlaciona necesariamente con la expresión in vitro72. En consecuencia, los resultados obtenidos en los estudios de genotipificación remarcan la importancia de la incorporación de cepas productoras de CPs a vacunas destinadas al control de IIM por S. aureus prevalentes en nuestra región.

Las propiedades antifagocíticas de los CPs determinaron que, desde épocas tempranas, fueran blancos de interés en el diseño de vacunas contra mastitis estafilocócicas. La inmunización de vacas con una vacuna experimental compuesta por una cepa capsulada de S. aureus y toxoides, formulada con un adyuvante oleoso, estimuló respuestas significativas de IgG1, IgG2, IgA e IgM en leche y resultó eficaz en reducir el número de IIM desarrolladas luego de un desafío experimental66.

En Argentina, un inmunógeno multivalente compuesto por una cepa capsulada de S. aureus, extracto crudo de exopolisacáridos de S. aureus y cepas no capsuladas de S. aureus, S. uberis y S. agalactiae, formulado con Al(OH)3, confirió protección contra mastitis clínicas y subclínicas por S. aureus24. Sin embargo, el tipo capsular producido por la cepa de S. aureus utilizada en dicho estudio no fue definido. Asimismo, la utilización de CPs conjugados con proteínas en inmunógenos experimentales23,93 ha generado la producción de anticuerpos de tipo IgG1 e IgG2, reconocidos por su actividad opsonofagocítica. Sin embargo, la inmunización de animales con una cepa de S. aureus CP5 generó niveles de anticuerpos específicos contra CP5 significativamente superiores a los detectados en animales inmunizados con CP5 conjugado a albúmina sérica humana93.

En un estudio reciente realizado por nuestro grupo de trabajo, la inmunización de vaquillonas preñadas con una bacterina CP5 de S. aureus formulada con ISCOMATRIX™ (ISCOMs) estimuló niveles superiores de IgG anti-S. aureus en sangre y leche, e IgG anti-CP5 en sangre, en comparación con el mismo inmunógeno formulado con Al(OH)3. Además, se observó un incremento significativo en los niveles de IgG2 sanguíneos, lo cual aumentó la capacidad de opsonización y fagocitosis por PMN bovinos in vitro10.

Biofilm

Algunas cepas de S. aureus son capaces de producir biofilm, el cual consiste en comunidades de células bacterianas adheridas a un sustrato, a una interfase o entre sí, contenidas en una matriz polimérica extracelular. Estas células exhiben un fenotipo alterado en cuanto a su crecimiento, expresión génica y producción de proteínas17. La fase inicial del mecanismo de formación de biofilm involucra dos etapas: la primera comprende la unión de las células a la superficie, lo cual es facilitado por adhesinas asociadas a la pared celular. La segunda etapa se caracteriza por la multiplicación celular y la formación de una estructura madura compuesta por muchas capas de células, conectadas entre sí por polisacáridos extracelulares59. Finalmente, en el proceso de maduración se genera una capa de slime que protege el biofilm bacteriano. Uno de los principales constituyentes de la matriz del biofilm es el polisacárido de superficie poli-N-acetil β-1,6 glucosamina (PNAG), sintetizado por proteínas codificadas por el operón de adhesión intercelular ica52. Otros componentes como los ácidos teicoicos, las proteínas bacterianas, entre ellas la proteína estafilocócica de superficie (staphylococcal surface protein-I [SSP-I]), el clumping factor A, las proteínas asociadas a biofilm (biofilm-associated proteins [BAP]) y el ADN extracelular contribuyen también a la estructura de los biofilms27.

El crecimiento de un biofilm bacteriano está limitado por la disponibilidad de paso de los nutrientes para las bacterias a través del biofilm89, así como por factores ambientales como el pH, la perfusión de oxígeno, las fuentes de carbono y la osmolaridad18. Cuando el biofilm alcanza una masa crítica, llega a un equilibrio dinámico en el cual las capas más externas se escapan de aquel y colonizan otras superficies18. Esta conformación de biofilm adoptada por los microorganismos les otorga ventajas, en comparación con sus contrapartes planctónicas. Estudios realizados in vitro con líneas celulares mamarias demostraron que existe una interacción específica entre las bacterias recubiertas de slime y las células epiteliales, la cual sería un paso fundamental en la colonización de la glándula mamaria2. Sin embargo, en un estudio reciente, se observó que la habilidad de producir biofilm en cepas de S. aureus aisladas de mastitis no influenció la capacidad de invasión a células epiteliales mamarias71 (mammalian epithelial cells [MAC-T]).

Diversos estudios han evaluado también la relación entre la habilidad de producción de biofilm en cepas de S. aureus productoras de mastitis bovina y su sensibilidad a los antibióticos59. Se ha observado que las bacterias cultivadas in vitro en condiciones que favorecen la producción de biofilm son más resistentes al tratamiento con agentes antimicrobianos, comparadas con aquellas crecidas en condiciones planctónicas3. Además, las condiciones en las cuales los biofi lms son producidos, como por ejemplo la composición de los medios en los cuales los microorganismos son cultivados, también ejercen un efecto final en su viabilidad y en la resistencia a los antibióticos3.

Numerosos estudios realizados en diferentes partes del mundo han investigado la capacidad de producción de biofilm en cepas de S. aureus causantes de mastitis bovina. La evaluación genotípica de 35 cepas de S. aureus aisladas de IIM en EE. UU. mostró que todos los aislamientos resultaron positivos para la amplificación del locus ica, y el 68 % de estos produjeron biofilm in vitro96. En un estudio posterior realizado con 221 cepas de S. aureus, el 41 % de los aislamientos obtenidos de muestras de leche bovina resultaron positivos para la producción de biofilm in vitro, en comparación con el 24,7 y el 14,7 % de los obtenidos de piel del pezón y de la máquina de ordeñar, respectivamente22. Basados en estos resultados, los autores sugirieron que la producción de biofilm sería un factor de riesgo en la infección por este organismo.

En un estudio en el que se evaluaron 59 cepas de S. aureus obtenidas de secreciones de glándulas mamarias en Polonia, el 54,2 % produjeron slime in vitro47. En un estudio reciente realizado en ese mismo país, el 100 % de los S. aureus aislados de mastitis bovina presentaron los genes icaA e icaD, aunque solo el 57,6 % de ellos produjo biofilm tras la evaluación por métodos fenotípicos91. En contraste, al evaluar 102 S. aureus aislados de mastitis subclínicas en India, de 49 y 37 cepas que resultaron positivas por dos métodos fenotípicos diferentes solo el 61 y el 59 % de ellas, respectivamente, presentaron los genes icaA e icaD15.

Por otro lado, la evaluación de 50 cepas de S. aureus obtenidas de leches mastíticas en Brasil mostró que el 80 % de ellas eran capaces de producir slime in vitro, aunque solo un 12 y un 14 % presentó los genes icaA e icaD, respectivamente14. Los autores de ese estudio propusieron que la falta de correlación entre niveles de producción de slime y la presencia de los genes ica podría deberse a la coexistencia de otros mecanismos de producción de slime en S. aureus.

Los resultados contradictorios obtenidos entre diferentes estudios sugieren no solo la presencia de diferentes mecanismos regulatorios de activación de la expresión de biofilm, sino también inconsistencias en la capacidad de detección de los métodos fenotípicos utilizados.

Existe escasa información acerca del rol específico de los polisacáridos de la matriz del biofilm en el desarrollo de una respuesta inmune protectiva contra mastitis por S. aureus. En un estudio se inmunizaron ovejas preñadas con bacterinas de S. aureus con alta o baja producción de biofilm, con extracto crudo de bacterias o con PNAG purificado, formulados con diferentes adyuvantes. La inmunización con bacterinas de cepas fuertemente productoras de biofilm estimuló el desarrollo de una respuesta inmune humoral específica hacia PNAG que confirió protección parcial luego de un desafío experimental, evidenciado por menores recuentos de bacterias en leche y menor gravedad en las lesiones de la glándula mamaria, en comparación con el resto de las formulaciones evaluadas77.

En un estudio posterior realizado por el mismo grupo, se inmunizaron vaquillonas preñadas con bacterinas de dos cepas de S. aureus, con alta o baja producción de polisacárido extracelular, al cual los autores denominaron complejo antigénico asociado a slime (slime associated antigenic complex [SAAC]), formuladas con un adyuvante de base oleosa. Los animales inmunizados con la cepa con alto contenido de SAAC desarrollaron altos niveles de IgG, IgG1 e IgG2 en sangre e IgG en leche específica para SAAC. Además presentaron menores recuentos de bacterias y menor gravedad en la sintomatología clínica luego del desafío experimental con una cepa heteróloga de S. aureus79. Este desarrollo ha sido recientemente liberado al mercado (Startvac®. Laboratorios Hipra, S.A. autorizada por la Agencia Europea de Medicamentos – EMA).

Proteína de unión a fibronectina

Una de las propiedades patogénicas de S. aureus que ha sido difícil de evaluar in vivo es el papel de la invasión celular en el huésped durante la infección. Una vez que el patógeno invadió la glándula mamaria, este debe superar la acción expulsiva del ordeño frecuente. Es por ello que la adherencia, la supervivencia y la multiplicación de S. aureus en el epitelio mamario son eventos tempranos decisivos en la patogénesis de la infección45. Este comportamiento protegería al patógeno de la respuesta inmune del huésped y del tratamiento con antibióticos, y contribuiría a su persistencia en el tejido mamario35.

La capacidad de S. aureus de internalizarse en células epiteliales y fagocíticas no profesionales, como células endoteliales y fibroblastos, se considera uno de los atributos cruciales de la patogénesis de S. aureus. A pesar de la presencia de numerosas adhesinas en el microorganismo, la patogénesis estaría relacionada esencialmente con la expresión de proteínas de superficie de unión a fibronectina21(fibronectin binding proteins [FnBPs]). Las proteínas FnBP-A y FnBP-B (codifi cadas por los genes fnbA y fnbB, localizados en tándem en el cromosoma) se encuentran ancladas a la membrana de la pared celular de S. aureus. Cada proteína FnBP posee tres copias de un motivo D de 37–38 aminoácidos, llamados D1, D2 y D3. Las repeticiones D son altamente homólogas entre FnBP-A y FnBP-B. Cada dominio D puede unirse individualmente a la fibronectina (Fn), aunque con baja afinidad, pero al disponerse en tándem conforman un dominio de unión, D1-3, de alta afinidad42.

En un estudio realizado con una mutante isogénica de S. aureus deficiente en ambas FnBPs se observó una disminución del 40 % en la capacidad de esta cepa de adherirse a las MAC-T, comparada con la cepa salvaje19.

Otro factor importante en el mecanismo de adherencia está relacionado con la existencia de fibronectina (Fn) sanguínea. Fowler et al.21 observaron que, al enfrentar S. aureus a una línea celular de ratón en presencia de suero fetal bovino carente de Fn, el nivel de invasión se redujo considerablemente, comparado con el uso de suero fetal bovino completo. Además, utilizando una línea mutante de fibroblastos de ratón deficiente en la expresión de la integrina β1, se observó una reducción del 97 % en el nivel de invasión celular de S. aureus, comparado con una línea celular productora de integrina β1. Basados en estos resultados, los autores propusieron un modelo de invasión en el cual la Fn formaría un puente entre la FnBP del patógeno y las integrinas del huésped, lo que conduciría a la internalización bacteriana21. Posteriormente, Brouillette et al.6 utilizaron un modelo de mastitis en ratón para evaluar una cepa de S. aureus mutante en los genes fnbA y fnbB y una salvaje. La presencia de las FnBPs en la cepa salvaje incrementó la capacidad bacteriana de colonizar las glándulas mamarias, aun bajo la presión ejercida por el amamantamiento, comparado con la cepa mutante.

Otro hecho que resalta la importancia de estas moléculas en la patogénesis de la infección por S. aureus es su presencia en la mayoría de las cepas, tanto bovinas como humanas. En un estudio realizado en Canadá con 62 aislamientos clínicos humanos, el 87 % poseía ambos genes fnbA y fnbB83. Asimismo, se detectó la presencia de ambos genes en el 97 % de un total de 18 cepas aisladas de pacientes con fibrosis quística y 14 cepas aisladas de pacientes con neumonía, en Irlanda. Sin embargo, la capacidad de adherencia a Fn varió entre diferentes cepas, los aislamientos de pacientes con neumonía fueron los que presentaron mayor capacidad de unión62. En el caso de aislamientos bovinos, la amplificación del gen codificante de la FnBP-A resultó positiva en el 84 % de 229 cepas de S. aureus aisladas de mastitis en Bélgica73.

En un estudio realizado sobre 85 cepas aisladas de casos de mastitis subclínicas en el sur de Brasil, el 63,5 % poseía los genes fnbP, y de ellos, 9 seleccionados al azar presentaron una alta expresión durante la fase de crecimiento exponencial in vitro, evaluado por PCR cuantitativa46. Si bien existe escasa información sobre la prevalencia de los genes codificantes de FnBP en cepas de S. aureus aisladas de mastitis bovinas y sobre su papel específico en la colonización de la glándula mamaria, las observaciones realizadas indican la importancia potencial de estos antígenos como blancos para el desarrollo de vacunas contra IIM por S. aureus.

La inmunización de roedores con FnBP recombinante84 o con péptidos sintéticos compuestos por los aminoácidos esenciales para la unión a Fn39 generó anticuerpos capaces de interferir significativamente en la interacción entre FnBP y Fn. En un modelo de mastitis murina, se infectaron glándulas mamarias con suspensiones de S. aureus previamente opsonizadas con un antisuero específico para FnBP recombinante o con suspensiones de bacterias no opsonizadas. El número de bacterias recuperadas de glándulas inoculadas con S. aureus opsonizado resultó significativamente menor que el de glándulas infectadas con bacterias no opsonizadas, y se observó, además, menor daño al tejido mamario53.

En un estudio preliminar, Nelson et al.64 inmunizaron vaquillonas preñadas con una FnBP formulada con ISCOMs. Los animales vacunados presentaron altos niveles de anticuerpos específicos y ausencia de sintomatología clínica luego de un desafío intramamario, comparados con los animales del grupo control. En un estudio posterior, la inmunización de vaquillonas preñadas con una mezcla de plásmidos codificantes de los dominios D1 y D3 de la FnBP y ClfA, seguida de un booster con las proteínas recombinantes, indujo respuestas celulares y de anticuerpos significativas contra ambos antígenos. Además, proporcionó una protección parcial luego de un desafío experimental con S. aureus, determinada por una menor recuperación de bacterias en la leche y alivio de los síntomas clínicos, en comparación con los controles sin inmunizar86.

Proteína de unión a fibrinógeno (clumping factor)

Otro componente de S. aureus propuesto como factor importante de virulencia es el receptor de fibrinógeno de superficie celular, denominado factor de agregación34 (clumping factor [Clf]). El Clf se encuentra presente en la mayoría de las cepas de S. aureus humanas y bovinas46,73, y debe su nombre a que su interacción con el fibrinógeno plasmático conduce a una aglomeración instantánea de las células bacterianas. Se han descrito dos factores de agregación, ClfA y ClfB. El ClfA es una proteína compuesta por 933 aminoácidos. La secuencia señal de 39 residuos se ubica en el extremo N-terminal, seguido de una región A de 520 residuos que contiene el dominio de unión a fibrinógeno. Luego le sigue una región R de 308 residuos, compuesta por 154 repeticiones del dipéptido serina-aspartato. La función de la región R es actuar como soporte para permitir que el dominio de unión al ligando sea expuesto en forma funcional en la superfi cie celular33. El ClfB también se encuentra asociado a la pared celular de S. aureus y posee una organización estructural similar a la del ClfA, una secuencia señal seguida de una región A de 540 residuos, luego una región repetitiva R y finalmente el dominio de anclaje a membrana. Los dominios N-y C-terminal de ambas proteínas comparten un 41 y un 47 % de su secuencia nucleotídica, respectivamente, mientras que la región A solo posee un 26,3 % de identidad65. El ClfB se une a las cadenas α y β del fibrinógeno, mientras que el ClfA solo reaccionaría con la cadena γ57,65.

Se ha sugerido que el ClfB se expresa solo durante la fase temprana de crecimiento exponencial y que luego sería degradado de la superficie por proteasas bacterianas65, mientras que el ClfA estaría presente en todo el ciclo de crecimiento33. Sin embargo, en un estudio reciente realizado en un modelo murino de bacteriemia e infección de herida con diferentes cepas de S. aureus se demostró que la expresión del ClfA es heterogénea y dependiente del microambiente de infección y de la cepa utilizada63. El cultivo de S. aureus en presencia de altas concentraciones de IL-1β favoreció la expresión de ARNm de ClfA y FnBP, lo que sugiere que el entorno inflamatorio desarrollado por el huésped podría infl uenciar el potencial patogénico del microorganismo43.

Higgins et al.38 evaluaron las propiedades antifagocíticas del ClfA ante PMN humanos in vitro. La fagocitosis de la cepa Newman salvaje se vio significativamente inhibida: fue ingerida por aproximadamente un 46 % de PMN, comparado con un 72 % para la cepa mutante en el gen clfa. Además, las propiedades antifagocíticas de la cepa productora de ClfA aumentaron en presencia de fibrinógeno soluble. Estos resultados llevaron a proponer dos mecanismos de resistencia a la fagocitosis, uno dependiente de fibrinógeno y otro independiente de aquel, y esto reflejaría la presencia de diferentes nichos para la bacteria dentro del huésped durante la progresión de la infección, según el fibrinógeno se encuentre o no disponible38.

Otro mecanismo de inhibición de fagocitosis propuesto sería la escisión del componente C3b del sistema complemento en su forma inactiva iC3b, mediante el factor de complemento I. Cuando S. aureus se encuentra opsonizado con C3b, el ClfA sería capaz de localizar al factor I en la superficie celular y además actuar como cofactor, aumentando así su actividad y favoreciendo el pasaje de C3b a iC3b, inhibiendo de esta forma la activación de la cascada del complemento30.

En investigaciones realizadas en ratones, la inmunización con un plásmido codificante del ClfA indujo una fuerte producción de anticuerpos específicos que favorecieron la fagocitosis in vitro de S. aureus por macrófagos murinos. Las bacterias preincubadas con los anticuerpos generados mostraron menor virulencia en un modelo de mastitis murina. Sin embargo, la inmunización con la vacuna a ADN no fue efectiva para proteger a los ratones de un desafío intraperitoneal5.

En ratones, la administración intranasal de una mezcla de vectores plasmídicos codificantes de cuatro adhesinas de S. aureus, entre ellas ClfA, indujo niveles elevados de anticuerpos específicos, los cuales inhibieron la adhesión de la bacteria a células epiteliales mamarias y protegieron contra la infección de las glándulas mamarias murinas11. Tuchscherr et al.95 inmunizaron pasivamente ratones lactantes con anticuerpos anti-CP5, anti-ClfA y con una mezcla de ellos. Los ratones inmunizados con los anticuerpos individuales tuvieron menores recuentos bacterianos en los tejidos luego de 4 días de realizado el desafío experimental con una cepa productora de CP5, con respecto a los animales control. La inmunización con la combinación de anticuerpos tuvo un efecto sinérgico, esto logró disminuir significativamente la carga bacteriana en las glándulas mamarias y evitó el desarrollo de mutantes no encapsuladas95.

En un estudio reciente, la inmunización de ratones con un péptido que contenía la región A del ClfA indujo niveles significativamente mayores de anticuerpos específicos que una suspensión de células enteras de S. aureus inactivadas, los cuales fueron capaces de favorecer la fagocitosis por PMN bovinos26. Luego de una infección intramamaria experimental, los animales inmunizados con el antígeno recombinante presentaron menores recuentos de bacterias en las glándulas mamarias y mayor preservación de la integridad tisular26.

En cuanto a la evaluación en bovinos, la inmunización de animales con plásmidos que contienen la secuencia codificante de la región A del ClfA indujo una fuerte respuesta de anticuerpos anti-ClfA en sangre y leche, en comparación con animales inmunizados con plásmidos vacíos. Los anticuerpos resultaron eficientes en favorecer la opsonofagocitosis de S. aureus por PMN bovinos in vitro y bloquear la adherencia del microorganismo a células epiteliales MAC-T. Luego de un booster con el antígeno recombinante, la respuesta humoral se vio significativamente incrementada, así como la funcionalidad de los anticuerpos generados en cuanto a su capacidad de opsonización e inhibición de la adherencia celular69.

Toxina alfa

La α-toxina es una proteína tóxica para un amplio rango de células de mamífero, particularmente eritrocitos; su función principal es convertir el tejido del huésped en nutrientes para la bacteria que la expresa16. El gen de α-toxina (hla) contiene un marco de lectura abierto de 1002 pb. El producto primario del gen posee una secuencia líder de 26 aminoácidos con características de secuencia señal, involucrada en la secreción. La proteína madura tiene un peso molecular de 33 000 Da y contiene solo tres regiones cortas de alta hidrofobicidad, sumadas a un mayor número de regiones cortas débilmente hidrofóbicas28. La toxina se une a las membranas de las células blanco en su forma monomérica y luego se oligomeriza para formar poros heptaméricos. El dominio de unión a la membrana penetra la bicapa lipídica, formando una barrera anfipática con un diámetro interno de aproximadamente 1,5–2nm58. La toxicidad celular se alcanza rápidamente debido a la destrucción de la membrana plasmática, la pérdida de iones celulares y la liberación de compuestos tóxicos a través de los poros80.

La α-toxina de S. aureus fue descrita como un factor clave en la supervivencia intracelular del patógeno. Mestre et al.60 incubaron células CHO con α-toxina purificada, o las infectaron con una cepa salvaje de S. aureus, con una mutante en el gen hla o con una mutante complementada con un plásmido codificante de la toxina. Los resultados obtenidos indicaron que, si bien la α-toxina participa en la activación de la vía autofágica, dicha respuesta no fue funcional, ya que no finalizó con la degradación lisosomal. Además, observaron que luego de 4 horas de infección con las cepas productoras de α-toxina, una mayor cantidad de bacterias escapaban de la vesícula del fagosoma, e incluso presentaban signos de división celular, mientras que las bacterias mutantes permanecieron en las vesículas y no presentaron signos de replicación60. La α-toxina de S. aureus contribuiría también a la muerte celular de eosinófilos. En ensayos realizados in vitro, eosinófilos humanos se incubaron con sobrenadante de cultivo de una cepa salvaje productora de α-toxina, y se observó una necrosis temprana seguida de una significativa disminución en el número de células, en comparación con la incubación con la cepa mutante en el gen hla80.

Estudios precursores realizados en modelos murinos evaluaron el rol patogénico de la α-toxina en la infección mamaria utilizando cepas mutantes en su gen hla. La presencia de α-toxina en las cepas salvajes se asoció con mayores recuentos bacterianos en las glándulas mamarias infectadas y signos clínicos más graves, incluso muerte, en comparación con la infección por cepas mutantes4. Más tarde, Cifrian et al.13 demostraron que el tratamiento previo de monocapas de células epiteliales de glándula mamaria con α-toxina incrementó su susceptibilidad a la adherencia de S. aureus, y que esta se incrementaba con el tiempo de exposición a la α-toxina. En un estudio reciente, el tratamiento de un cultivo primario de células epiteliales mamarias con α-toxina incrementó la muerte celular, la degradación del ADN genómico y la producción de especies reactivas de oxígeno, de manera dependiente de la dosis85.

Existen resultados discordantes en cuanto a la prevalencia de cepas productoras de α-toxina entre S. aureus aislados de mastitis bovinas. En un estudio en el cual se serotipificaron 262 cepas de S. aureus aisladas de mastitis bovinas en EE. UU., el 94,3 % resultaron positivas para α-toxina44. Sin embargo, en un estudio posterior realizado en Dinamarca con 105 cepas de S. aureus, se observó que si bien el 100 % de ellas presentaban el gen hla, solo el 37 % produjeron la toxina in vitro1. Recientemente, Ote et al.73 investigaron la presencia de los genes codificantes de las hemolisinas de S. aureus en 229 cepas aisladas de mastitis bovinas en Bélgica; el 98,7 % de las cepas fueron positivas para hla.

Respecto de su potencial como inmunógeno para mastitis, en un estudio se inmunizaron repetidamente vacas en lactancia con α-toxina, α-toxina más CP5 o α-toxina conjugada a CP5, formuladas con adyuvante incompleto de Freund. El desafío intramamario con α-toxina 2 semanas después de la inmunización indujo un reclutamiento celular masivo en los cuartos desafiados, con incremento de los niveles de anticuerpos específicos anti-α-toxina, no observado en los cuartos de los controles sin inmunizar. Durante la fase temprana de la respuesta inflamatoria los PMN representaron más del 90 % de las células en leche de cuartos inflamados, los cuales fueron luego reemplazados por células mononucleares37.

En un estudio de inmunización de conejos, se comparó el desempeño de una vacuna experimental compuesta por una cepa capsulada de S. aureus aislada de mastitis bovina gangrenosa y extracto crudo de α-toxina, formulada con 4 adyuvantes diferentes. Todas las formulaciones indujeron la producción de anticuerpos IgG específicos para α-toxina a las 8 semanas posinmunización32. Recientemente, la inmunización de conejos con α-toxina recombinante conjugada a una variante sintética desacetilada de PNAG indujo títulos altos de IgG específica hacia ambos componentes vacunales, los cuales inhibieron la actividad hemolítica de la toxina nativa frente a glóbulos rojos de conejo. Además, la inmunización pasiva de ratones con los anticuerpos generados en conejo disminuyó los recuentos de S. aureus en pulmón, luego de un desafío experimental78.

Toxina beta

La β-toxina de S. aureus es una exoproteína hemolítica que hidroliza la esfingomielina presente en la membrana plasmática, lo cual resulta en un incremento de la permeabilidad con pérdida progresiva de la carga de la superficie celular56. Observaciones iniciales indicaron la predominancia de cepas productoras de β-toxina entre S. aureus aislados de mastitis bovinas7, esto hizo suponer que dicha toxina tenía un papel importante en la patogénesis de la infección mamaria por S. aureus. Más tarde, en un estudio donde se evaluó por PCR la presencia del gen que codifica la toxina (hlb) en 105 cepas aisladas de casos de mastitis bovinas, el 96 % resultaron positivas, aunque solo el 72 % de ellas presentaron actividad hemolítica por β-toxina en agar sangre1. Larsen et al.48 confirmaron esta prevalencia mostrando que el 97 % de las cepas aisladas de mastitis bovinas en Europa y EE. UU. poseían el gen codificante de β-toxina o mostraban acción hemolítica por esta toxina en agar sangre. En un estudio reciente realizado en Bélgica en el que se caracterizaron genotípicamente 229 aislamientos bovinos, el 99 % presentó el gen hlb73.

Se ha demostrado que la β-toxina de S. aureus es capaz de actuar sobre neutrófilos54 y linfocitos, específicamente linfocitos T proliferativos40. Debido a las probables contaminaciones de las preparaciones de toxina con trazas de otras citolisinas y a la susceptibilidad diferencial entre especies, se han informado resultados variables en cuanto a los efectos de la toxina sobre leucocitos. Marshall et al.54 demostraron por microscopía electrónica y ensayos biológicos que tanto linfocitos como neutrófilos humanos son sensibles a la β-toxina, y que la citotoxicidad se ve incrementada en presencia de Mg++. Sin embargo, ambos tipos celulares se consideran menos sensibles que los eritrocitos ovinos, probablemente debido a un menor contenido de esfingomielina en la membrana celular.

Utilizando un modelo de mastitis murino se estudió la actividad de la toxina en términos de mortalidad, de cambios clínicos y microscópicos y de recuperación de microorganismos de las glándulas mamarias, evaluando la toxina parcialmente purificada o una cepa aislada de mastitis bovina productora solamente de β-toxina. La toxina parcialmente purificada produjo solo una leve infiltración de neutrófi los en los alvéolos, mientras que la inoculación de una cepa de S. aureus productora de β-toxina, pero no de α-toxina y δ-toxina, generó lesiones vasculares graves con presencia de bacterias asociadas8, lo cual sugiere que el papel patogénico de la β-toxina podría estar influenciado por la interacción con otras enzimas y toxinas que dañan la membrana. De hecho, en un estudio in vitro con células humanas realizado de manera reciente, se observó que la β-toxina afecta linfocitos de sangre periférica, específicamente células T proliferativas, actuando así en la evasión de los mecanismos inmunes mediante la interacción con factores de virulencia accesorios, como por ejemplo superantígenos40.

Debido a la dificultad metodológica para obtener preparaciones puras de toxinas es que cobraron importancia los estudios realizados con cepas mutantes deficientes en aquellas. Sin embargo, existen pocos antecedentes de experimentaciones con este tipo de cepas y los resultados han sido poco concluyentes. En 1989, Bramley et al.4 generaron mutantes deficientes en la toxina mediante lisogenización con un bacteriófago integrado en el gen codificante. Las glándulas inoculadas con S. aureus productores de toxina mostraron recuentos significativamente mayores que aquellas inoculadas con las cepas mutantes, así como un mayor número de PMN y macrófagos. Los ratones infectados con las cepas toxigénicas murieron o presentaron signos más graves de enfermedad, en comparación con los infectados con las cepas mutantes. En un estudio posterior, se generaron cepas mutantes deficientes en β-toxina mediante la inactivación del gen hlb por inserción de un gen de resistencia a gentamicina en su secuencia. La presencia de β-toxina se asoció con un incremento en la adherencia de S. aureus a células epiteliales mamarias y a una mayor proliferación del microorganismo, en comparación con la cepa mutante12. Los autores propusieron que el efecto de la β-toxina en el incremento de la adherencia de S. aureus a las células epiteliales de la glándula mamaria se debería a un cambio en la carga de la superficie de las células dañadas.

Shompole et al.87 demostraron que el escape de S. aureus de los endosomas coincide con un pico de expresión de los genes hla y hlb, y que el daño a las membranas citoplasmáticas de las células infectadas ocurre luego de un segundo pico de producción, por lo que argumentaron que la β-toxina podría estar implicada tanto en la ruptura de la membrana del endosoma, lo cual conduciría al escape de la bacteria al citoplasma, como en la apoptosis celular. En una investigación reciente, una cepa de S. aureus doble mutante deficiente en las moléculas β-toxina y catalasa mostró un incremento de la persistencia intracelular in vitro en cultivos de macrófagos murinos y células MAC-T, y aumento de la virulencia en ratones, en comparación con las mutantes simples o la cepa salvaje55. Sin embargo, el mecanismo por el cual estas dos moléculas contribuirían sinérgicamente a la patogénesis intracelular de S. aureus en dicha línea celular no ha sido dilucidado.

Existen pocos antecedentes de la utilización de β-toxina en preparaciones de inmunógenos destinadas al control de IIM por S. aureus. En un estudio realizado en Noruega, se inmunizaron vaquillonas preñadas con un inmunógeno compuesto por una mezcla de una cepa de S. aureus capsulada inactivada y los toxoides α y β. Los animales inmunizados desarrollaron niveles elevados de IgG anti-cápsula y anti-α-toxina, aunque los niveles de anticuerpos específicos para β-toxina no difirieron significativamente de los controles68. Sin embargo, las formulaciones no resultaron efectivas para reducir la aparición de mastitis clínicas o subclínicas de forma significativa67.

En un estudio con vacas en lactancia, Hwang et al.41 aislaron cepas de S. aureus productoras de α y β hemólisis de vacas con mastitis subclínicas, y a partir de dichas cepas realizaron preparaciones de bacterinas suplementadas con sobrenadante de cultivo formalinizado, que utilizaron para la inmunización autógena de los animales infectados. La inmunización indujo un incremento significativo de los anticuerpos específicos en sangre y leche, en comparación con los animales controles. El 27 % de los cuartos infectados tuvieron cura bacteriológica luego de la inmunización, mientras que en solo un 5 % de los cuartos del grupo se observó curación. Además, no se registraron nuevos cuartos infectados en los animales inmunizados, mientras que 3 cuartos en el grupo control presentaron nuevas IIM41.

Conclusión

Los resultados de efectividad parcial de los estudios realizados con antígenos individuales condujeron a la propuesta de que una vacuna ideal contra las IIM causadas por S. aureus necesitaría contener múltiples antígenos que bloqueen la adherencia, neutralicen toxinas, aumenten la vigilancia inmunológica o bloqueen pasos clave en la patogénesis estafi locócica61. Si bien la estrategia de preparación de inmunógenos a partir de bacterinas o lisados de S. aureus suplementados con toxoides inactivados, productos capsulares o productos bacterianos extracelulares fue utilizada desde épocas tempranas76, los componentes de varias de las formulaciones evaluadas no fueron exactamente caracterizados. Por otro lado, existen pocos antecedentes sobre el uso de inmunógenos multicomponentes compuestos por antígenos definidos destinados al control de IIM causadas por S. aureus y, en su mayoría, no fueron evaluados en modelos bovinos11,75,86. Aun cuando los resultados obtenidos en estos estudios sugieren la inducción de una respuesta inmune que contribuiría a la protección contra la infección por S. aureus, estos deben interpretarse con precaución debido a diferencias entre los distintos modelos animales utilizados. En la tabla 1 se resumen los factores de virulencia de S. aureus evaluados como inmunógenos en modelos de mastitis, incluyendo solo las formulaciones con antígenos definidos, purificados o parcialmente purificados.

Tabla 1.

Factores de virulencia de S. aureus evaluados como inmunógenos en modelos animales de mastitis bovina

  Modelo animal  Características del antígeno  Referencia 
Polisacáridos capsulares (CPs)Bovino  CP5 conjugado a ovoalbúmina  23 
Bovino  CP5 conjugado a albumina sérica humana  93 
Murino  CP8 conjugado a exotoxina A de Pseudomonas aeruginosa  31 
Biofilm  Ovino  PNAG purificado  77 
Proteína de unión a fibronectina A (FnBP-A)Murino  FnBP recombinante  84 
Murino  Péptidos sintéticos  39 
Bovino  FnBP recombinante  64 
Clumping factor A (ClfA)Murino  Vacuna a ADN 
Murino  Inmunización pasiva  95 
Murino  Péptido recombinante  26 
Bovino  Vacuna a ADN + booster con el antígeno recombinante  69 
ToxinasBovino  α-toxina nativa purificada  37 
Conejo  S. aureus capsulado + extracto crudo de α-toxina  32 
Conejo  α-toxina recombinante conjugada a dPNAG  78 
Bovino  S. aureus capsulado + toxoides α y β  67, 68 
MulticomponentesConejo  CP5 purificado + sobrenadante de cultivo de una cepa productora de α-toxina + FnBP recombinante  75 
Bovino  Plásmidos codificantes para ClfA y FnBP-A + booster con las proteínas recombinantes  86 
Murino  Plásmidos codificantes para las proteínas FnBP-A, ClfA, proteína de unión a fibrinógeno y proteína de unión a colágeno  11 

Se incluyen solo aquellas formulaciones con antígenos definidos, purificados o parcialmente purificados.

Otros de los motivos propuestos para explicar por qué los inmunógenos evaluados hasta el momento no han resultado completamente eficaces es que una protección adecuada no se lograría solamente con la estimulación de una respuesta inmune humoral, sino que también debería estar acompañada de una repuesta local mediada por células61. La estimulación de linfocitos T capaces de producir IFN-γ en respuesta al encuentro con el patógeno sería una de las claves para la erradicación de los estafilococos intracelulares a través de la activación de células fagocíticas25. Otros autores sugieren que la vía de administración del inmunógeno así como el adyuvante utilizado para la formulación deberían inducir tanto la producción de anticuerpos con capacidad opsónica como el reclutamiento de neutrófilos activados98. La inclusión de inmunopotenciadores capaces de desencadenar respuestas inmunes innatas tempranas que colaboren en la generación de respuestas inmunes adaptativas robustas y duraderas es crucial para incrementar la eficacia de las vacunas.

La combinación de componentes bacterianos que cumplan un rol determinante, tanto en las primeras etapas de la interacción huésped-patógeno como en la evasión del sistema inmune, y en etapas más avanzadas de la infección, formulados con adyuvantes capaces de generar respuestas humorales/celulares balanceadas, amerita ser evaluada en futuros desarrollos de vacunas contra mastitis estafilocócicas.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Agradecimientos

Este trabajo fue financiado por las siguientes fuentes: PICT N.° 1175 (ANPCyT), AESA 203992 (INTA) y PNLEC 1601 (INTA).

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