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Disponible online el 3 de agosto de 2026

Integración de la Radiología Vascular e Intervencionista en la atención primaria española. Percepción y barreras según una encuesta nacional a radiólogos intervencionistas

Integration of Vascular and Interventional Radiology into Spanish primary care: perceptions and barriers according to a national survey of interventional radiologists
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R. Pintado Garridoa, I. Díaz-Lorenzob,
Autor para correspondencia
drdiazlorenzo@gmail.com

Autor para correspondencia.
, I. Insausti Gorbeac, S. del Amo Ramosd, A. Segura Graue, J.J. Martínez Rodrigof
a Unidad de Radiología Vascular e Intervencionista, Servicio de Radiología, Hospital Universitario Río Hortega, Valladolid, España
b Unidad de Radiología Vascular e Intervencionista, Servicio de Radiología, Hospital Universitario La Princesa, Madrid, España
c Unidad de Radiología Vascular e Intervencionista, Servicio de Radiología, Hospital Universitario de Navarra, Pamplona, España
d Grupo de Trabajo Cardiovascular de SEMG. Centro de Salud Delicias 1, Valladolid, España
e Secretaria General de SEMERGEN. Centro de Diagnóstico Ecográfico, Hospital Universitario San Francisco de Asís, Madrid, España
f Unidad de Radiología Vascular e Intervencionista, Servicio de Radiología, Hospital Universitari i Politècnic La Fe, Valencia, España
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Tabla 1. Características de los participantes (n=91)
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Tabla 2. Resultados principales de la encuesta (n=91)
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Tabla 3. Calidad de la comunicación percibida con Medicina de Familia según los años de experiencia profesional en RVI
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Resumen
Objetivo

La colaboración entre la Radiología Vascular e Intervencionista (RVI) y la Medicina de Familia en España es limitada, pese al papel central del médico de familia como puerta de entrada al sistema sanitario. Este trabajo analiza la percepción de los radiólogos intervencionistas (RI) sobre esa relación, las barreras que la condicionan y su disposición a colaborar más estrechamente.

Material y métodos

Estudio observacional transversal mediante encuesta online de 10 ítems elaborada por la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (SERVEI), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), distribuida en 2025 a RI a través de SERVEI. Se analizaron percepción de la comunicación, frecuencia de derivaciones, barreras e interés en la colaboración mediante estadística descriptiva y cruce de variables.

Resultados

Respondieron 91 RI de 15 comunidades autónomas. El 87,9% valoró la comunicación con los médicos de familia como deficiente o muy deficiente, sin que esta percepción mejorara con los años de ejercicio. El 85,7% refirió no recibir nunca o casi nunca derivaciones directas. La calidad de la comunicación mostró una asociación marcada con la frecuencia de derivaciones: el 81,8% de los RI que la percibían como positiva las recibía habitualmente, frente al 95% que no las recibía cuando era negativa. Las barreras más frecuentes fueron el desconocimiento de la RVI (81,3%), la ausencia de protocolos de derivación (71,4%) y la falta de información sobre procedimientos disponibles (68,1%). El 80,2% consideró la colaboración beneficiosa para pacientes y profesionales.

Conclusión

La relación entre la RVI y la Medicina de Familia en España sigue siendo una asignatura pendiente. El problema no es la falta de voluntad ni de capacidad asistencial, sino la ausencia de formación y de circuitos organizativos. Reducir el desconocimiento de la especialidad y establecer vías de derivación estructuradas son las prioridades más urgentes para mejorar el acceso de los pacientes a procedimientos mínimamente invasivos.

Palabras clave:
Radiología intervencionista
Atención primaria
Derivación y consulta
Integración asistencial
Comunicación interdisciplinar
Encuestas de atención de salud
Abstract
Objective

Collaboration between vascular and interventional radiology (VIR) and general practice (GP) in Spain is limited, despite the central role of general practitioners (GPs) as the gateway to the healthcare system. This study analyses the perceptions of interventional radiologists (IRs) regarding this relationship, the barriers and the level of their willingness to collaborate more closely.

Materials and methods

Cross-sectional observational study using a 10-item online survey developed by Spanish Society of Vascular and Interventional Radiology (SERVEI), Spanish Society of Primary Care Physicians (SEMERGEN) and Spanish Society of General and Family Physicians (SEMG), distributed in 2025 to IRs through SERVEI. It analysed perceptions concerning communication, frequency of referrals, barriers and interest in collaboration using descriptive statistics and cross-tabulation of variables.

Results

A total of 91 IRs from 15 Spanish autonomous regions responded. Communication with GPs was rated as poor or very poor by 87.9%, with no variation of perception according to years of practice. Direct referrals were never or almost never received by 85.7%. The quality of communication showed a marked association with referral frequency: 81.8% of IRs who perceived it as positive received referrals routinely. In contrast, 95% of those who perceived it as negative did not receive referrals. The most frequent barriers were lack of awareness of VIR (81.3%), absence of referral protocols (71.4%) and lack of information about available procedures (68.1%). Collaboration was considered beneficial for both patients and professionals by 80.2%.

Conclusion

The relationship between VIR and GP in Spain remains an unresolved issue. The problem is neither a lack of willingness nor of clinical capacity, but rather the absence of training and organisational pathways. Reducing the lack of awareness of the specialty and establishing structured referral pathways are the most urgent priorities to improve patient access to minimally invasive procedures.

Keywords:
Interventional radiology
Primary care
Referral and consultation
Integrated care
Interdisciplinary communication
Health care surveys
Resumen gráfico
Texto completo
Introducción

La Radiología Vascular e Intervencionista (RVI) ha experimentado en las últimas décadas una profunda transformación. El desarrollo y la consolidación de técnicas mínimamente invasivas guiadas por imagen, como la angioplastia, la embolización, la ablación o el drenaje percutáneo, han impulsado un cambio progresivo hacia un modelo de subespecialidad cada vez más orientado a la práctica clínica1-3. Este proceso no ha sido espontáneo, sino el resultado de décadas de maduración técnica y de una mayor asunción de responsabilidades en el seguimiento de los pacientes. Sus ventajas sobre la cirugía convencional, en términos de menor morbilidad, estancias más cortas y recuperación más rápida, le confieren un papel creciente y cada vez de mayor reconocimiento, dentro de los sistemas sanitarios modernos4,5.

La Medicina de Familia (MF), por su parte, constituye la puerta de entrada al sistema sanitario y el nivel asistencial donde los pacientes son conocidos de forma longitudinal e integral. Esta posición estratégica convierte al médico de familia en uno de los profesionales mejor situados para la identificación temprana de candidatos a procedimientos intervencionistas y para su derivación adecuada. Una colaboración fluida entre ambas especialidades podría mejorar el acceso a tratamientos mínimamente invasivos y contribuir a unos circuitos asistenciales más eficientes.

En España, sin embargo, esta colaboración sigue siendo más una aspiración que una práctica habitual. En 2025, la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (SERVEI), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) suscribieron un acuerdo marco de colaboración6 que dio lugar a un grupo de trabajo conjunto con el propósito de analizar la situación y avanzar hacia formas de integración más efectivas. Como parte de esta iniciativa, se diseñaron dos encuestas paralelas, una dirigida a médicos de familia y otra a radiólogos intervencionistas (RI), cuyos resultados preliminares fueron presentados y debatidos en una mesa redonda celebrada durante el 19.° Congreso Nacional de SERVEI en 20257. El presente trabajo recoge y analiza en profundidad los datos obtenidos en la encuesta dirigida a los RI, con el objetivo de caracterizar su percepción sobre la comunicación con la MF, identificar las barreras que condicionan la colaboración y explorar su disposición hacia una mayor integración asistencial, en el contexto de un proyecto de evaluación más amplio del que también forman parte los resultados publicados en relación con los médicos de familia8.

Material y métodos

Se realizó un estudio observacional, descriptivo y transversal, mediante una encuesta online estructurada de 10 ítems, elaborada por el grupo de trabajo conjunto SERVEI-SEMERGEN-SEMG y distribuida entre marzo y mayo de 2025 a través de los canales institucionales de SERVEI.

Las preguntas recogieron información sobre la comunidad autónoma de trabajo, los años de experiencia en RVI, el tipo de dedicación (completa o parcial), la percepción de la calidad de la comunicación con los médicos de familia, la frecuencia de derivaciones directas recibidas desde atención primaria (AP), las principales barreras percibidas para la colaboración mediante un ítem de respuesta múltiple, el impacto de la carga asistencial en la posibilidad de colaborar y el interés global en la colaboración. Se incluyó además un campo de texto libre para observaciones adicionales.

La participación fue voluntaria y anónima. Al no recogerse datos clínicos ni personales identificables, el estudio no requirió aprobación por comité de ética y se llevó a cabo respetando los principios de la Declaración de Helsinki.

Para el análisis se empleó estadística descriptiva de frecuencias y porcentajes, y se efectuaron cruces de variables para analizar asociaciones entre la percepción de la comunicación, la frecuencia de derivaciones, la experiencia profesional, el tipo de dedicación y la carga asistencial. El software utilizado fue Python (versión 3.11).

ResultadosCaracterísticas de los participantes

La encuesta fue distribuida a los más de 500 socios de SERVEI y respondieron 91 participantes, lo que supone una tasa de respuesta aproximada del 18%, procedentes de 15 de las 17 comunidades autónomas españolas (tabla 1). Las comunidades con mayor participación fueron la Comunidad de Madrid (n=17; 18,7%), el País Vasco (n=14; 15,4%), la Comunidad Valenciana (n=11; 12,1%) y Cataluña (n=9; 9,9%), que en conjunto agruparon más de la mitad de los participantes. El 90,1% de los encuestados tenía dedicación completa a la RVI y el 9,9% restante, dedicación parcial. En cuanto a la experiencia profesional, el grupo más numeroso fue el de 11 a 20años de ejercicio (n=38; 41,8%), seguido del de más de 20años (n=21; 23,1%), de 0 a 5años (n=18; 19,8%) y de 6 a 10años (n=14; 15,4%).

Tabla 1.

Características de los participantes (n=91)

Variable  Categoría 
Años de experiencia  0-5 años  18  19,8 
  6-10 años  14  15,4 
  11-20 años  38  41,8 
  Más de 20 años  21  23,1 
Dedicación a la RVI  Completa  82  90,1 
  Parcial  9,9 
Comunidad autónoma (principales)  Comunidad de Madrid  17  18,7 
  País Vasco  14  15,4 
  Comunidad Valenciana  11  12,1 
  Cataluña  9,9 
  Otras (11 CCAA)  40  44,0 

RVI: Radiología Vascular e Intervencionista.

Percepción de la comunicación y frecuencia de derivaciones

La percepción de la comunicación con los médicos de familia fue marcadamente negativa (tabla 2). El 61,5% de los encuestados la calificó como muy deficiente y el 26,4% como deficiente, de modo que prácticamente nueve de cada diez RI (87,9%) valoraron la comunicación con MF de forma negativa. Únicamente el 12,1% la consideró adecuada, buena o excelente.

Tabla 2.

Resultados principales de la encuesta (n=91)

Variable  Resultado 
Percepción de la comunicación con MF  Muy deficiente  61,5 
  Deficiente  26,4 
  Adecuada / buena / excelente  12,1 
Frecuencia de derivaciones directas desde MF  Nunca  56,0 
  Rara vez  29,7 
  Ocasionalmente  7,7 
  Frecuentemente / muy frecuentemente  6,6 
Principales barreras para la colaboracióna  Desconocimiento de la RVI por los MF  81,3 
  Falta de protocolos claros de derivación  71,4 
  Falta de acceso a información sobre procedimientos de RVI  68,1 
  Carga de trabajo excesiva en RVI  23,1 
Impacto de la carga asistencial en la colaboración  No afecta; se podría colaborar más  22,0 
  Afecta en cierta medida, pero es manejable  49,5 
  Problema importante que dificulta la colaboración  17,6 
  Hace imposible una mayor colaboración  11,0 
Valoración de la colaboración entre RVI y MF  Beneficiosa para profesionales y pacientes  80,2 
  Beneficiosa solo para los pacientes  7,7 
  No lo sabe  8,8 
  No la considera relevante para la especialidad  3,3 

MF: Medicina de Familia; RVI: Radiología Vascular e Intervencionista.

a

Pregunta de respuesta múltiple; los porcentajes no suman 100.

Estos datos se reflejan también en la frecuencia de derivaciones directas desde AP, que fue muy baja. El 56,0% refirió no haber recibido nunca una derivación directa y el 29,7% señaló haberlas recibido rara vez, sumando un 85,7% de encuestados con una interacción nula o esporádica. Solo el 14,3% declaró recibir derivaciones de forma ocasional o frecuente.

Barreras identificadas

Las barreras más frecuentemente señaladas fueron el desconocimiento de la RVI por parte de los médicos de familia (81,3%), la falta de protocolos claros de derivación (71,4%) y la falta de acceso a información sobre los procedimientos disponibles (68,1%). La carga asistencial excesiva fue identificada con mucha menor frecuencia (23,1%), situándose como la barrera menos prevalente de las evaluadas (tabla 2).

Carga asistencial e interés en la colaboración

Casi la mitad de los participantes (49,5%) consideró que un incremento de la carga asistencial derivado de una mayor colaboración sería manejable, y el 22,0% opinó que no afectaría en absoluto a su capacidad de trabajo. En el extremo opuesto, el 17,6% lo calificó como un problema importante y el 11,0% estimó que haría imposible una mayor colaboración.

El 80,2% de los encuestados consideró la colaboración beneficiosa tanto para los profesionales como para los pacientes. Un 7,7% opinó que sería beneficiosa únicamente para los pacientes, el 8,8% mostró dudas, y solo el 3,3% la consideró irrelevante para la especialidad.

Análisis cruzados

El análisis de la relación entre la calidad de la comunicación percibida y la frecuencia de derivaciones mostró una asociación muy marcada. Entre los RI que valoraron la comunicación como deficiente o muy deficiente, el 95,0% no recibía nunca o casi nunca derivaciones directas. Por el contrario, cuando la comunicación era percibida como adecuada o buena, el 81,8% declaraba recibirlas de forma ocasional o frecuente (fig. 1).

Figura 1.

Relación entre la percepción de la calidad de la comunicación con Medicina de Familia y la frecuencia de derivaciones directas recibidas desde atención primaria (n=91).

La percepción negativa de la comunicación se mantuvo elevada en todos los grupos de experiencia profesional (tabla 3), con porcentajes de valoración deficiente o muy deficiente superiores al 84% en cualquier tramo. Resulta especialmente llamativo que los RI con más de 20años de ejercicio presenten un 90,5% de valoraciones negativas, cifra prácticamente idéntica a la de los que llevan menos de 5años (88,9%), lo que descarta que la experiencia acumulada se traduzca en una mejora de la relación con AP.

Tabla 3.

Calidad de la comunicación percibida con Medicina de Familia según los años de experiencia profesional en RVI

Años de experiencia  Muy deficiente (%)  Deficiente (%)  Total negativo (%) 
0-5 años  50,0  38,9  88,9 
6-10 años  64,3  28,6  92,9 
11-20 años  65,8  18,4  84,2 
Más de 20 años  61,9  28,6  90,5 
Observaciones cualitativas

Catorce participantes añadieron comentarios en el campo de texto libre. Los temas más recurrentes fueron la necesidad de disponer de consulta propia de RVI para poder gestionar derivaciones directas, la conveniencia de visitar los centros de salud para dar a conocer la cartera de servicios, y la importancia de articular protocolos de derivación consensuados desde las propias sociedades científicas, llegando algún participante a considerar esta colaboración como algo fundamental para la supervivencia de la especialidad.

Discusión

La RVI ha ido ganando peso clínico de forma progresiva, y su capacidad para ofrecer alternativas mínimamente invasivas a la cirugía convencional la sitúa hoy en una posición que justifica una mayor integración con el resto del sistema sanitario. La colaboración con la MF es, en ese sentido, una de las asignaturas pendientes más claras de la especialidad. Los resultados de esta encuesta dibujan con bastante nitidez el estado actual de la relación entre la RVI y la MF en España8. El panorama no es especialmente sorprendente, y parece responder a causas concretas sobre las que es posible actuar.

Los datos recogidos confirman que la percepción de los radiólogos intervencionistas sobre la comunicación con la AP está marcadamente limitada. Casi nueve de cada diez valoran la comunicación con los médicos de familia como deficiente o muy deficiente, y más del 85% refiere no recibir nunca o casi nunca derivaciones directas desde ese nivel asistencial. Lo que resulta más significativo es que esta percepción no mejora con los años de ejercicio profesional, ya que los RI con más de dos décadas de experiencia son tan críticos con la situación como los que acaban de incorporarse a la especialidad. Esto indica que el problema no se corrige con el tiempo ni con la madurez profesional, sino que tiene su origen en la propia estructura del sistema.

La asociación observada entre la calidad de la comunicación y la frecuencia de derivaciones es muy reveladora. Cuando la comunicación se percibe como positiva, más del 80% de los RI recibe derivaciones de forma ocasional o frecuente; cuando es negativa, el 95% no las recibe o lo hace de forma testimonial. Esta relación tan marcada apunta a que la comunicación funcional entre niveles asistenciales no es solo un indicador de buena relación interprofesional, sino una condición prácticamente imprescindible para que se produzca la derivación directa.

Todo ello tiene consecuencias concretas para los pacientes. Un médico de familia que desconoce las posibilidades terapéuticas que puede ofrecer una unidad de RVI, o que no sabe cómo derivar, aunque tenga intención de hacerlo, difícilmente realizará la derivación. En estos casos, el paciente puede ser orientado hacia alternativas terapéuticas más invasivas, ser incluido en listas de espera quirúrgicas o derivado a través de circuitos asistenciales ineficientes entre distintas especialidades hospitalarias. Esto conlleva una infrautilización de la RVI y una valoración tardía por parte del especialista, pese a que una derivación directa habría sido posible, en muchos casos, desde el inicio. Diversos trabajos han documentado que, sin circuitos de derivación definidos ni actividad ambulatoria de la RVI, el acceso a estos procedimientos se demora de forma significativa9,10. En España, donde el médico de familia constituye en la práctica la puerta de entrada obligatoria a la atención especializada, el impacto de esta desconexión adquiere una especial relevancia.

Las barreras identificadas apuntan precisamente en esa dirección. El desconocimiento de la RVI por parte de los médicos de familia, señalado por más del 80% de los RI, y la ausencia de protocolos de derivación, mencionada por más del 70%, son dificultades que requieren acciones concretas en materia de formación, difusión de la cartera de servicios y acuerdos interinstitucionales11. Los comentarios cualitativos de los encuestados son especialmente ilustrativos a este respecto. De hecho, varios RI proponen visitar directamente los centros de salud para explicar lo que pueden ofrecer, lo que refleja tanto una disposición activa a tender puentes como una frustración ante la falta de mecanismos para hacerlo de forma sistematizada.

Que la sobrecarga asistencial ocupe el último lugar entre las barreras identificadas, con apenas un 23%, es un dato relevante. Indica que el freno principal no es la capacidad de las unidades de RVI para absorber mayor demanda desde AP, sino la ausencia de los mecanismos que generarían esa demanda de forma ordenada. El 71,5% de los RI considera que un incremento de la colaboración sería manejable o no afectaría a su carga de trabajo, lo que sugiere que superar las barreras formativas y organizativas no debería traducirse, en la mayoría de los centros, en un problema asistencial inasumible.

La amplia disposición favorable de los RI hacia la colaboración, expresada por más del 80% de los participantes, es un dato que tampoco debe pasarse por alto. No se trata de una iniciativa que los RI perciban como una carga impuesta desde fuera, sino de algo que la mayoría juzga deseable desde su propio ámbito. Esta predisposición debería traducirse en medidas concretas a nivel institucional y organizativo.

Los hallazgos de este trabajo son coherentes con la literatura internacional. Estudios realizados en Canadá y en Estados Unidos han documentado un conocimiento insuficiente de la RVI entre los médicos de atención primaria y su impacto negativo sobre las derivaciones12-14. Desde una perspectiva más amplia, la fragmentación entre niveles asistenciales ha sido identificada en múltiples contextos como un factor que compromete la continuidad de la atención y la eficiencia global del sistema sanitario15,16. La situación descrita no es, por tanto, exclusiva del sistema sanitario español, aunque la ausencia de estructuras formales de coordinación entre RVI y AP en nuestro entorno agrava sus efectos.

Resulta interesante observar que la encuesta paralela dirigida a médicos de familia, cuyos resultados se discutieron en la mesa redonda celebrada en el 19.° Congreso Nacional de SERVEI7 y se mencionan también en una comunicación reciente8, apunta en una dirección muy similar. La mayoría de los médicos de familia reconoce un conocimiento limitado sobre la RVI, apenas deriva pacientes de forma directa y se muestra interesada en una colaboración más estrecha. Que este diagnóstico coincida en los dos colectivos refuerza la idea de que el problema no es de actitud sino de estructura, y de que sin formación específica y sin vías de derivación claras esa voluntad difícilmente se traduce en práctica clínica.

Todo ello apunta a la necesidad de actuar en tres frentes de forma simultánea. El primero es formativo, acercando la cartera de servicios de RVI a los médicos de familia mediante sesiones clínicas en centros de salud, materiales de difusión o contenidos específicos en la formación continuada. El segundo es organizativo, diseñando circuitos de derivación consensuados con criterios claros y conocidos por ambas partes. El tercero es comunicativo, estableciendo canales estables y bidireccionales que permitan una interlocución fluida entre niveles. Conviene recordar que el propio CIRSE Clinical Practice Manual contempla la derivación directa desde el médico de familia como el modelo de referencia hacia el que debería evolucionar la práctica moderna de la RVI, e incluye recomendaciones explícitas para acercarse a la atención primaria, desde sesiones formativas en centros de salud hasta el envío sistemático de informes al médico responsable del paciente17. A estos tres frentes, los propios encuestados añaden una condición de infraestructura que merece atención: disponer de consulta propia de RVI, señalada por varios de ellos como requisito para poder recibir y gestionar derivaciones directas de manera eficiente.

Este estudio presenta limitaciones que deben considerarse al interpretar sus resultados. La distribución de la encuesta a través de SERVEI introduce un sesgo de selección, ya que los participantes son miembros activos de la sociedad y probablemente más sensibilizados con el tema que el conjunto de los RI del país. Los datos tienen carácter autodeclarado y no pueden contrastarse con registros objetivos de derivaciones. El diseño transversal impide establecer relaciones causales entre las variables analizadas. Por último, la concentración geográfica de las respuestas en cuatro comunidades, que reúnen más del 55% de la muestra, y la ausencia de representación de dos territorios limitan la generalización de los resultados al conjunto del Estado.

Conclusión

La colaboración entre la Radiología Vascular e Intervencionista y la Medicina de Familia en España es escasa e insatisfactoria desde la perspectiva de los propios radiólogos intervencionistas. Las barreras identificadas son fundamentalmente de carácter formativo y organizativo, relacionadas con el desconocimiento de la especialidad entre los médicos de familia, la ausencia de protocolos de derivación claros y la falta de canales de comunicación estructurados. El desarrollo de circuitos de derivación consensuados, la difusión activa de la cartera de servicios de RVI entre los profesionales de AP y el establecimiento de canales de comunicación estables son medidas que pueden marcar una diferencia real en el acceso de los pacientes a procedimientos mínimamente invasivos.

Financiación

Este estudio no ha recibido ayudas específicas provenientes de agencias del sector público, sector comercial o entidades sin ánimo de lucro.

Consideraciones éticas

Para este tipo de estudio no se requiere aprobación formal por comité de ética.

Consentimiento informado

Para este tipo de estudio no se requiere consentimiento informado.

Declaración sobre el uso de inteligencia artificial

Durante la preparación de este trabajo, los autores utilizaron Claude (IA asistiva, Anthropic) con el objetivo de mejorar la legibilidad del texto y en la elaboración de la imagen del resumen visual. Tras el uso de esta herramienta, los autores revisaron y editaron el contenido según fue necesario y asumen plena responsabilidad sobre el contenido del artículo publicado.

Contribución de los autores

Responsable de la integridad del estudio: RPG, IDL, IIG, SAR, ASG, JMR. Concepción del estudio: RPG, IDL, IIG, SAR, ASG, JMR. Diseño del estudio: RPG, IDL, IIG, SAR, ASG, JMR. Obtención de los datos: RPG, IDL, IIG, SAR, ASG, JMR. Análisis e interpretación de los datos: RPG, IDL, IIG, SAR, ASG, JMR. Búsqueda bibliográfica: RPG, IDL, IIG, SAR, ASG, JMR. Redacción del trabajo: RPG, IDL. Revisión crítica del manuscrito con aportaciones intelectualmente relevantes: RPG, IDL, IIG, SAR, ASG, JMR. Aprobación de la versión final: RPG, IDL, IIG, SAR, ASG, JMR.

Conflicto de intereses

Los autores declaran que no tienen ningún conflicto de intereses.

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