La convergencia del proceso de transformación digital acelerada y las políticas públicas de la Unión Europea en el ámbito de la salud están en proceso de convergencia. Los sistemas sanitarios europeos se enfrentan a la evolución hacia modelos más predictivos, personalizados y preventivos, y a una nueva concepción de los pacientes que apuesta por su compromiso, participación y empoderamiento. En este contexto, el uso secundario de los datos de salud adquiere una relevancia indiscutible y el altruismo de datos emerge no solo como una herramienta técnica o legal, sino como un verdadero pacto social por la ciencia y la salud pública.
Ciertamente, la disposición adicional decimoséptima sobre tratamientos de datos de salud de la Ley de Protección de Datos Personales1 primero, y, en breve, el Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo sobre el Espacio Europeo de Datos de Salud (EHDS por sus siglas en inglés)2, abren un abanico de usos posibles de datos anonimizados, seudonimizados y datos estadísticamente anonimizados sin consentimiento, aunque balanceados por una regla de opting out. Sin embargo, el altruismo pose un valor nuclear. Desde que la Comisión Europea definiera el concepto de data altruism en el Reglamento de Gobernanza de Datos3 en 2022, el marco regulatorio ha avanzado con pasos decisivos. El EHDS incorpora esta figura como un elemento estructural para fomentar la reutilización ética de los datos con fines de investigación, innovación y formulación de políticas sanitarias4.
Altruismo de datosEl altruismo de datos se refiere a la cesión voluntaria de información –personal o no personal– sin esperar compensación, con el objetivo de servir al interés general. Esto puede parecer abstracto o incluso utópico, pero puede llegar a representar uno de los actos de generosidad más tangibles en la era digital: ofrecer nuestra experiencia vivida, codificada en forma de datos, para que otros –investigadores, clínicos e innovadores– puedan construir conocimiento colectivo.
El EHDS plantea que esta cesión se realice en condiciones de total transparencia, seguridad y control por parte del ciudadano. Las organizaciones reconocidas de gestión de datos con fines altruistas, reguladas por el Reglamento de Gobernanza de Datos, son el vehículo diseñado para gestionar estas cesiones de forma segura, interoperable y en cumplimiento estricto con el Reglamento general de protección de datos5. Además, se prevé la adopción de un formulario europeo de consentimiento modular, adaptado a cada sector y finalidad, que garantice que las decisiones del ciudadano sean informadas, específicas y, lo más importante, revocables6.
No obstante, para que el altruismo de datos funcione en la práctica, se necesitan más que leyes. Hace falta concienciación, confianza y una narrativa pública capaz de explicar por qué donar datos es tan valioso como donar sangre u órganos7. Porque si bien los datos no son igual de tangibles, tienen el mismo poder de curación. La sociedad en su conjunto debe ser conscientes de las oportunidades que ofrece la reutilización de los datos para tareas tales como mejorar los modelos predictivos de enfermedades raras, entrenar algoritmos de inteligencia artificial con bases de datos multicéntricas, entender los efectos secundarios de tratamientos a largo plazo en poblaciones reales. Todo esto solo es posible si todas las personas sienten que sus datos son adecuadamente protegidos y que compartir los datos sirve a un propósito superior: el del bien común.
European Federation for Cancer Images (EUCAIM)La Iniciativa Europea de Imagen del Cáncer (EUCAIM)8 incorpora explícitamente el altruismo de datos como una de sus fuentes clave –aunque no principal– para construir su federación paneuropea de repositorios de imágenes oncológicas9. Esta plataforma permitirá a los investigadores desarrollar y entrenar algoritmos de inteligencia artificial sin necesidad de transferir físicamente los datos fuera de sus hospitales de origen. En este contexto, el altruismo de datos no es una abstracción ética, sino una estrategia para conseguir una medicina oncológica más precisa, diversa, interoperable y equitativa en toda la Unión Europea10.
La EUCAIM promoverá el altruismo de datos desde la seguridad, la confianza y la transparencia. El uso ético y justo de los datos no es automático. Implica, en primer lugar, definir con rigor qué entendemos por «interés general» y quién tiene la autoridad para establecerlo. Las prohibiciones de uso que incorporan el EHDS2,11 y el Reglamento de Inteligencia Artificial12, y el compromiso ético que emana de la Declaración de Helsinki13 definirán el mínimo ético y legal que enriquecerá nuestro enfoque centrado en la gestión del riesgo y la garantía de los derechos fundamentales14.
La EUCAIM se enfrenta a un reto significativo. En primer lugar, es necesario definir un contexto de solicitud del consentimiento que asegure una manifestación de voluntad libre de cualquier tipo de asimetría. Por otra parte, el objetivo es general. La Unión Europea busca la creación de una cultura de donación de datos que supere la barrera de la consulta médica y se extienda a todas las franjas de edad con independencia de nuestro estado de salud. Para ello, se desplegarán casos de uso innovadores y procedimientos que promuevan el compromiso. Ello sin descuidar un elemento esencial: la garantía sobre el control de los datos. La investigación y la innovación van a impulsar las capacidades de los sectores público y privado para generar un ecosistema para el crecimiento de nuevos productos y servicios al servicio de la salud pública y la calidad asistencial. En su despliegue, EUCAIM se conforma como un espacio de datos seguro, dotado de gobernanza y con una trazabilidad que asegurará evitar cualquier desviación de uso.
Evidentemente, no es este el único riesgo que es necesario gestionar. La seguridad de la información, el despliegue de procesos de anonimización y/o seudonimización consistente, la curación de los datos mediante su preparación, validación, anotación y enriquecimiento, la catalogación de los conjuntos de datos y las metodologías de gestión del riesgo en el uso y desarrollo de la inteligencia artificial convierten a la EUCAIM en un espacio seguro, firme y confiable que generará un marco de confianza para la sociedad, los investigadores y la industria.
Pero, sin ningún género de dudas, nuestro mayor reto, seguramente el riesgo más sutil una vez alcanzado nuestro objetivo, será el de fidelizar, el de evitar la desafección progresiva del ciudadano. Y para ello manejamos como punto de partida 2 pilares principales: transparencia y empoderamiento. Cada persona debe ser informada sobre el impacto de su gesto altruista. Como ya han demostrado otros tipos de donaciones, la percepción de utilidad tangible desde la empatía es fundamental. La rendición de cuentas sobre los proyectos generados y los valores asociados a la cultura del dato compartido deben mantener el entusiasmo y hacer crecer la red de donantes. Nuestros donantes deben percibir además como su gesto les empodera, les hace partícipes de su propio futuro y sirve a su comunidad.
ConclusionesComo médicos, investigadores o innovadores, no debemos ver el altruismo de datos como una opción decorativa u opcional. Es, más bien, una infraestructura moral y técnica sobre la que se construirá gran parte del progreso biomédico en las próximas décadas. Por eso, debemos impulsar su comprensión, asegurar su gobernanza y promoverlo desde la ejemplaridad institucional.
Autoría- 1.
Responsable de la integridad del estudio: Ana de Marco García.
- 2.
Concepción del estudio: Ana de Marco García y Luis Martí-Bonmatí.
- 3.
Diseño del estudio: Ana de Marco García y Ricard Martínez.
- 4.
Obtención de los datos: no aplica por tratarse de un artículo de opinión.
- 5.
Análisis e interpretación de los datos: Ana de Marco García y Ricard Martínez.
- 6.
Tratamiento estadístico: no aplica por tratarse de un artículo de opinión.
- 7.
Búsqueda bibliográfica: Ana de Marco García y Ana Penadés Blasco.
- 8.
Redacción del trabajo: Ana de Marco García.
- 9.
Revisión crítica del manuscrito con aportaciones intelectualmente relevantes: Luis Martí-Bonmatí, Ricard Martínez y Ana Penadés Blasco.
- 10.
Aprobación de la versión final: todos los autores.
No existe financiación externa.
Conflicto de interesesNo existen conflictos de interés.

