La ablación de venas pulmonares por radiofrecuencia es un procedimiento habitual utilizado para tratar la fibrilación auricular persistente. Aunque es una técnica eficaz y segura, puede asociarse con complicaciones de diversa entidad y gravedad (relacionadas con el acceso vascular como hematomas en el punto de punción, con las propias venas pulmonares como la estenosis o trombosis, y con los órganos adyacentes como el desarrollo de fístula atrioesofágica, entre otras). La tomografía computarizada multidetector (TCMD) es la técnica de elección para valorar estas complicaciones, así como los hallazgos anatómicos de interés a tener en cuenta en los estudios de planificación previos al procedimiento.
Radiofrequency ablation (RFA) of the pulmonary veins is a common procedure used to treat persistent atrial fibrillation. Although it is generally safe and effective, it can be associated with complications of varying nature and severity. These include vascular access-related issues such as puncture site haematomas, complications involving the pulmonary veins themselves such as stenosis or thrombosis, and injuries to adjacent organs, including the development of atrio-oesophageal fistula, among others. Multidetector computed tomography (MDCT) is the technique of choice to assess these complications, as well as for identifying key anatomical features that should be considered during pre-procedural planning.
La fibrilación auricular (FA) es la arritmia cardiaca más frecuente y una causa importante de morbimortalidad. Esta patología se caracteriza por la presencia de latidos ectópicos del miocardio con automatismo aumentado o un circuito de reentrada aberrante típicamente localizado en el origen de las venas pulmonares1 (fig. 1).
La FA sin tratamiento produce una remodelación auricular que conduce a una dilatación auricular irreversible, deterioro de la función cardiaca y mayor probabilidad de ictus embólicos2.
La ablación de venas pulmonares se dirige específicamente a la actividad arritmogénica localizada en los orígenes de las venas pulmonares, erradicándola mediante la aplicación de energía criotérmica o de radiofrecuencia3. Esta técnica se utiliza como primera línea de tratamiento en ciertos pacientes con FA sintomática y en pacientes con FA paroxística resistente a antiarrítmicos de claseI oIII1, con una incidencia de complicaciones en torno al 3%4,6.
La tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) son utilizadas para la planificación previa del procedimiento, aportando información sobre la anatomía y las variantes de las estructuras implicadas, permitiendo una correcta ejecución del procedimiento, así como la valoración de futuras complicaciones posibles5.
El objetivo de este trabajo es revisar los hallazgos anatómicos de interés relativos a la planificación de la ablación de venas pulmonares por radiofrecuencia (ARVP), así como las principales complicaciones que pueden derivar de la misma.
TécnicaLa energía de radiofrecuencia produce ablación miocárdica mediante la conducción de una corriente eléctrica alterna a través del tejido miocárdico, generando calor, lo que produce necrosis coagulativa en los tejidos expuestos a temperaturas superiores a los 50°C5,7.
En el procedimiento, mediante acceso femoral típicamente (o yugular interno derecho en casos seleccionados) se accede a la aurícula derecha y se colocan catéteres con electrodos a nivel del haz de His y el seno coronario distal para detectar y monitorizar la actividad eléctrica (fig. 1). Mediante punción transeptal utilizando clásicamente un catéter con aguja, se accede a la aurícula izquierda y se colocan catéteres de mapeo y ablación en las venas pulmonares. El defecto septal auricular se cerrará espontáneamente tras el procedimiento, si bien cabe destacar que este acceso constituye un punto crítico del procedimiento por el riesgo de complicaciones inmediatas como la perforación auricular. Se aplica energía de radiofrecuencia en un área aproximado de 1 a 2cm alrededor de cada ostium de las venas5,8 y se comprueba la ausencia de actividad eléctrica mediante catéter con extremo circular que analiza la circunferencia de tejido ablacionado. En ocasiones es necesario también actuar sobre la pared posterior de la aurícula izquierda.
Para una adecuada orientación anatómica y ablación correcta de todos los posibles focos arritmogénicos se implementa la información estructural obtenida en el estudio de planificación (TC o RM) y el procedimiento angiográfico mediante sistemas de software de fusión para una mejor navegación.
Planificación pre-ablaciónLa realización de un estudio de imagen (TC o RM) para la planificación previa a la ablación de venas pulmonares se recomienda en todos los pacientes que van a someterse a este procedimiento9. Ambas técnicas son adecuadas para el estudio de planificación, presentando algunas ventajas y desventajas una sobre la otra. La TC tiene una mayor accesibilidad y menor tiempo de adquisición, mientras que la RM no utiliza radiación y permite una mejor caracterización de tejidos como la evaluación de fibrosis auricular, si bien su accesibilidad es más limitada.
Se recomienda que el protocolo de adquisición de la TC conste de sincronización cardiaca para una valoración anatómica más exacta, pudiendo realizarse de manera prospectiva o retrospectiva en función de la regularidad del ritmo y de la frecuencia cardiaca del paciente, utilizando un ROI en la aorta ascendente (o descendente, según la velocidad del equipo TC) o aurícula izquierda con un retardo postumbral de la adquisición de 9segundos.
En el protocolo de adquisición de la RM cabe destacar la utilidad de las secuencias de realce tardío (late gadolinium enhancement [LGE]) que permiten valorar la presencia, el grado y la extensión de la fibrosis auricular, la cual constituye un factor de riesgo independiente para la recurrencia de FA. La posibilidad de adquisición tridimensional de este tipo de secuencias (LGE-3D) permite la fusión de estas imágenes con las obtenidas en el procedimiento electrofisiológico que facilita la localización de las áreas de fibrosis durante el mismo, si bien esta técnica no está extendida actualmente por falta de experiencia y discrepancias descritas entre la cuantificación de fibrosis por RM y la actividad eléctrica reportada durante el procedimiento9.
Anatomía normalEl miocardio se encuentra alrededor de las uniones atriovenosas y dentro de la capa media de la pared de las venas pulmonares8.
Suele haber dos venas pulmonares superiores (una derecha y una izquierda) y dos venas pulmonares inferiores (una derecha y una izquierda) (fig. 2).
La vena superior derecha drena los lóbulos superior y medio derechos. La vena superior izquierda drena el lóbulo superior izquierdo, incluyendo la língula. Las venas inferiores derecha e izquierda drenan los lóbulos inferiores derecho e izquierdo, respectivamente.
Es importante tener en cuenta dos medidas: el diámetro del ostium y la distancia del tronco venoso pulmonar (distancia desde el ostium a la rama de primer orden de dicha vena) (fig. 3).
Las venas pulmonares superiores suelen tener un ostium más amplio y un tronco más largo respecto a las venas pulmonares inferiores10.
Variantes anatómicas y anomalías de interésLa energía de radiofrecuencia se administra preferentemente en la confluencia de las venas pulmonares con la aurícula para eliminar cualquier circuito aberrante remanente que pudiera provocar una fibrilación auricular recurrente. Conocer el número y la localización de las venas pulmonares es crucial para garantizar una ablación completa de todos los posibles focos arritmogénicos.
Las venas supernumerarias (fig. 4A) constituyen una variante frecuente; siendo la más común la vena pulmonar media derecha independiente (1,6-19%)5,10, que drena el lóbulo medio. Dado su pequeño tamaño, suele ser difícil de identificar en la fluoroscopia, pudiendo pasar desapercibida y libre de tratamiento. La presencia de un colector venoso pulmonar común (fig. 4B) ocurre en un 2,4-25%10,11, siendo una única vena común izquierda mucho más frecuente que una vena común derecha5. Cuando está presente, el colector común tiene un diámetro significativamente mayor que las otras venas pulmonares. El drenaje venoso pulmonar anómalo parcial (DVPAP) (fig. 5) constituye una anomalía cardiovascular congénita en la que algunas de las venas pulmonares, pero no todas, drenan en la circulación venosa sistémica en lugar de en la aurícula izquierda. Según su localización, pueden dividirse en distintos subtipos. El tipo supracardíaco corresponde a derivaciones del sistema cardinal derecho (vena cava superior o vena ácigos) o derivaciones del sistema cardinal izquierdo (vena cava superior izquierda persistente, vena vertical o vena braquiocefálica izquierda). El tipo cardíaco abarca las derivaciones del sistema cardinal izquierdo (el seno coronario) o de la aurícula derecha. El tipo infracardíaco está compuesto por el sistema umbilicovitelino (la vena porta o ductus venoso) o la vena cava inferior. El tipo mixto es una combinación de dos o más de los previamente descritos12.
Variantes anatómicas de las venas pulmonares. Reconstrucción 3D con visión posterior (A) y TC en plano coronal oblicuo (B). Colector venoso común izquierdo (círculo azul) y vena pulmonar independiente del lóbulo medio (flecha amarilla). Resto de estructuras normales: orejuela izquierda (estrella roja), vena lobar superior derecha (flecha verde) e inferior derecha (flecha morada).
Otro aspecto anatómico de interés a tener en cuenta es la distancia entre el esófago y la aurícula izquierda (fig. 6). Es importante evaluar la distancia mínima entre el esófago y la pared posterior de la aurícula izquierda, ya que una disminución en esta (<4,5mm) puede asociarse a un mayor riesgo de lesión térmica esofágica13.
Presencia de trombo en la orejuelaLos pacientes con FA tienen mayor riesgo embolígeno debido a la formación de trombos en la aurícula izquierda (más frecuentemente en la orejuela)2.
Es importante asegurarse que no hay trombos al realizar un estudio TC previo al procedimiento ablativo (recomendándose un periodo no superior a 48horas entre el estudio y el procedimiento para disminuir la posibilidad de trombo de novo)9, ya que su presencia es una contraindicación del mismo11.
La presencia de trombo puede evaluarse añadiendo una fase venosa tardía (70-90s) al estudio con contraste en los casos en los que se detecte un defecto de llenado en la orejuela que pudiera ser hemodinámico (tiempo insuficiente para el llenado) o trombosis real (fig. 7), si bien algunos autores mantienen que para alcanzar una especificidad del 100% se requiere una fase tardía adquirida a los 6min de la administración del contraste9. Otra opción que se realiza en algunos centros es la administración de una pequeña cuantía de contraste adicional antes de la realización del resto del estudio habitual, de manera que aumenta la probabilidad de llenado de la aurícula y evita falsos positivos de trombosis y la necesidad de añadir una fase tardía14.
Evaluación de posible trombosis en orejuela izquierda en estudios de planificación pre-ablación de venas pulmonares. Defecto de llenado con margen lineal en región antideclive de la orejuela izquierda (flecha amarilla en A). En fase tardía (C) se observa completa opacificación de la orejuela descartando trombosis (flecha amarilla en C). Defecto de opacificación en región antideclive de la orejuela izquierda (flecha azul en B), con persistencia de componente no opacificado en fase tardía (flecha azul en D) compatible con trombosis.
Existen algunas complicaciones relacionadas con este procedimiento que todo radiólogo debe conocer, siendo la TC de tórax la técnica de elección para evaluar la mayoría de ellas y que se realiza en caso de sospecha clínica con el protocolo adecuado.
Dependiendo del tipo de complicación, pueden aparecer en las primeras horas/días tras el procedimiento, o varios meses después. Las dividiremos según las estructuras afectadas (tabla 1).
Clasificación de las distintas complicaciones posibles relacionadas con la ablación por radiofrecuencia de venas pulmonares
| Complicación | Incidencia | |
|---|---|---|
| Pleuropulmonares | Neumotórax | 0,2%; precoz |
| Derrame pleural | ||
| Hemorragia alveolar | ||
| Cardiacas | Derrame pericárdico / Hemopericardio | 1%; precoz |
| Pericarditis | 0,6% | |
| Taponamiento cardiaco | 1%; precoz | |
| Venas pulmonares | Estenosis | 1-3% principalmente tardía |
| Trombosis | ||
| Órganos adyacentes | Perforación esofágica | <1% precoz/tardía |
| Fístula atrioesofágica | ||
| Lesión del nervio frénico derecho | 0,7% precoz | |
| Acceso vascular | Hematoma | 2%, precoz |
| Fístula arteriovenosa | ||
| Pseudoaneurisma |
Se considera estenosis de la vena pulmonar tras el procedimiento ablativo cuando hay una reducción del diámetro del vaso >70%7 (con respecto al diámetro previo a la ablación), la cual se produce como consecuencia de la respuesta inflamatoria a la radiofrecuencia que conduce a la fibrosis y depósito de colágeno15. La incidencia de estenosis significativa se estima menor del 10% de los pacientes sometidos a ARVP y suele producirse de forma tardía (3-6meses tras el procedimiento).
La aparición de estenosis no puede predecirse de forma fiable basándose en el tamaño inicial de la vena pulmonar o en la duración total de la energía de radiofrecuencia aplicada. En su lugar, el factor influyente principal es la posición del catéter16, de manera que tiende a producirse un mayor estrechamiento cuanto más alejado se coloca el catéter respecto del ostium.
La vena pulmonar inferior izquierda es especialmente susceptible a la estenosis debido a la ubicación más central y posterior de su ostium (que la sitúa dentro de la silueta cardiaca en las proyecciones fluoroscópicas y de imagen estándar)5. En consecuencia, puede ser necesario administrar una mayor cantidad de energía dentro de la vena más allá de su origen.
Un estudio TC antes del procedimiento ayuda a identificar con precisión la posición del ostium de la vena pulmonar inferior izquierda, lo que contribuye a la planificación del tratamiento y a la disminución de complicaciones.
El tratamiento de la estenosis de la vena pulmonar depende del porcentaje de estenosis17: entre un 50 y 70% se recomienda seguimiento mediante TC en 6meses. Si la estenosis se encuentra en torno a un 75%, se plantea seguimiento mediante TC en 3meses. Si la estenosis es de aproximadamente el 90% o superior (mayor riesgo de oclusión venosa en las semanas siguientes)6,17, se recomienda tratamiento endovascular (angioplastia ±stent) (fig. 8).
Estenosis venosa pulmonar. Varón de 64 años. Estudio TC pre-ablación (A), con diámetro normal del ostium (línea azul en A). TC de control 1mes tras el procedimiento (B): estenosis focal cerca del ostium de la vena pulmonar superior izquierda (flecha amarilla en B). La TC después del tratamiento (C) con realización de angioplastia e implantación de stent muestra adecuada normalización del calibre vascular (punta de flecha verde en C).
En casos de estenosis significativa, de forma secundaria pueden asociarse signos de congestión pulmonar (engrosamiento perivascular, de septos interlobulillares y adenopatías hiliomediastínicas regionales), e incluso infarto pulmonar venoso en algunos casos18 (figs. 9 y 10).
Estenosis crítica venosa pulmonar con congestión e infarto pulmonar secundario. Varón de 75 años con antecedente de ablación en dos ocasiones de venas pulmonares (hace 5 y 3 años). Estenosis grave del origen de la vena lobar inferior izquierda (flecha en A). Engrosamiento difuso de septos interlobulillares en LII (área señalada en B) y derrame pleural (puntas de flecha en C) con consolidaciones periféricas con contacto pleural compatibles con infartos pulmonares (flechas en B y C).
Estenosis venosa pulmonar con congestión secundaria. Varón de 57 años tratado previamente mediante ablación de venas pulmonares. Varios meses tras el procedimiento desarrolla estenosis de las venas pulmonares superior (flecha en A) e inferior (flecha en C) izquierdas. Asocia engrosamiento peribroncovascular y adenopatías a nivel del hilio izquierdo (círculos en B, D), secundario a la congestión de dicho pulmón.
Cabe destacar que actualmente no hay establecidas recomendaciones sólidas sobre la realización de TC de cribado para valorar la posibilidad de estenosis tras este procedimiento. Si bien en algunos centros se promueve la realización de TC de control a los 3-6meses tras la ablación, suele reservarse para casos sintomáticos o con sospecha clínica de esta complicación9.
Es interesante tener en cuenta al momento de realizar estos estudios la adición de una fase tardía en casos de inadecuada opacificación de las estructuras (drenaje venoso enlentecido en estenosis significativas) para la valoración correcta de su permeabilidad y del grado de estenosis.
Debe recordarse que la presencia de signos de congestión pulmonar lobar en un paciente con antecedente de ablación de venas pulmonares en meses previos es un signo indirecto de estenosis venosa que obliga a valorar la permeabilidad y graduar la estenosis de la vena pulmonar afecta para orientar el tratamiento adecuado.
TrombosisEs una complicación poco frecuente en la fase inicial, ya que los pacientes se someten a tratamiento anticoagulante entre 2 y 3meses tras el procedimiento17, pudiendo ocurrir después de este periodo.
La clínica típica es la de dolor torácico, disnea y hemoptisis.
Los hallazgos en TC se corresponden con un defecto completo de llenado en una vena pulmonar (valorado en fase venosa-tardía) (fig. 11). Al igual que en la estenosis significativa, puede condicionar congestión pulmonar o signos secundarios a dificultad del drenaje venolinfático19, incluyendo la posibilidad de infarto venoso pulmonar18,20.
CardiacasDerrame pericárdico y pericarditisEl derrame pericárdico posterior a la ablación aparece en aproximadamente el 1% de los pacientes sometidos a este procedimiento, y suele ser leve y cursar de forma asintomática. Ocasionalmente puede asociarse con pericarditis (en cuyo caso podría observarse captación de hojas pericárdicas en las pruebas de imagen).
Taponamiento cardiacoEn aproximadamente el 0,6%-2% de los casos8,21 un derrame grave puede producir constricción y conducir a una situación de taponamiento cardiaco que constituye la principal causa de mortalidad relacionada con esa técnica. El paciente manifestará disnea, elevación de la presión venosa yugular y edema de miembros inferiores.
En la TC pueden asociarse otros signos, como colapso de las cavidades derechas y aplanamiento del septo interventricular, junto con aumento de calibre de las venas cavas y reflujo de contraste a vena cava inferior y/o sistema ácigos21.
En raras ocasiones puede producirse una perforación miocárdica debido a punciones transeptales mal dirigidas, traumatismo mecánico directo y sobrecalentamiento durante la administración de energía de radiofrecuencia.
El taponamiento se trata inmediatamente mediante drenaje percutáneo subxifoideo y reversión de la anticoagulación (fig. 12). En caso de perforación cardiaca, se requiere intervención quirúrgica y reparación directa del defecto miocárdico.
Taponamiento cardiaco. Mujer de 66años tratada con ARVP. Radiografía simple de tórax (A) realizada inmediatamente tras el procedimiento (descrito como complicado y no exitoso). Ensanchamiento de la silueta cardiaca (flecha con doble punta en A) y aplanamiento del borde de la ventana aortopulmonar (flechas con una sola punta en A) en relación con derrame pericárdico grave y clínica de taponamiento, realizándose pericardiocentesis urgente. La TC de control (B) muestra leve derrame pericárdico (flecha azul en B) y moderado derrame pleural bilateral (estrellas amarillas en B).
La proximidad del esófago a la pared posterior de la aurícula izquierda lo hace muy susceptible de sufrir lesiones (térmicas o mecánicas) durante el procedimiento de ablación con catéter.
Por lo tanto, es habitual el uso de varias medidas de seguridad para evitar estas lesiones, como modificar la administración de energía cuando se trata la pared posterior de la aurícula, utilizar TC multidetector o marcaje topográfico durante la ablación, o monitorizar la temperatura luminal esofágica durante la ablación (si bien actualmente no se ha demostrado clara correlación entre la monitorización y la incidencia de estas lesiones)9,22.
Se ha descrito una incidencia de úlceras inmediatamente posteriores a la aurícula izquierda de hasta el 60% tras una ablación, las cuales suelen mostrar una resolución espontánea en la endoscopia de seguimiento 2 o 3semanas después7.
Fístula atrioesofágicaLa fístula atrioesofágica es la más grave de las lesiones esofágicas y tiene una elevada tasa de mortalidad. La incidencia global de esta complicación es <1%23.
Los signos clínicos de esta complicación suelen aparecer entre 2 y 4semanas después del procedimiento7. Esta afección suele presentarse con ictus isquémicos y sepsis, ya que el contenido gaseoso esofágico puede penetrar en la aurícula izquierda a través de la fístula y posteriormente embolizar al encéfalo u otros órganos.
En estos casos, el estudio diagnóstico inicial solicitado puede ser una TC del cráneo, la cual puede revelar múltiples áreas de isquemia cerebral, algunas con burbujas de gas. La TC de tórax puede mostrar un hallazgo casi patognomónico: pequeñas burbujas de gas dentro de la aurícula izquierda adyacente al esófago. Con menor frecuencia puede visualizarse una conexión fistulosa llena de aire entre la aurícula y el esófago (fig. 13).
Fístula atrioesofágica. Varón de 72años, 1mes tras la ablación de venas pulmonares. Sospecha de ictus secundario al procedimiento. La TC de cráneo basal (A) muestra pérdida de la diferenciación sustancia gris-blanca en territorio frontera consistente con isquemia (círculo y flechas rojas en A). Burbuja de gas (flecha verde en A) en el parénquima afecto en relación con embolismo gaseoso (más burbujas no incluidas en la imagen). La TC de tórax (B y C) muestra defecto de opacificación focal con gas en la pared posterior de la aurícula izquierda adyacente al esófago (flecha amarilla en B y C), compatible con fistula atrioesofágica. El mismo paciente fue tratado de forma urgente con implantación de endoprótesis esofágica (estrella verde en D). Tras el tratamiento persiste componente de trombo adyacente al punto de fístula previamente presente (flecha en D). Un mes después (E y F) se retiró la prótesis (sin evidencia de fuga durante el procedimiento), dejándose algunos clips en su lugar (flecha en E y F) por la presencia de una pequeña úlcera mucosa secundaria al decúbito de la prótesis.
Debe recordarse que la aparición de clínica de focalidad neurológica en un paciente con antecedente de ablación de venas pulmonares reciente debe hacer sospechar la posibilidad de fístula atrioesofágica.
Lesión del nervio frénico derechoSu lesión se produce en <1%7, siendo el derecho especialmente vulnerable a las lesiones dado su trayecto posterior a la vena subclavia y anterior al hilio pulmonar derecho (en el origen de las venas pulmonares).
La lesión del nervio frénico puede manifestarse de forma variable, desde casos asintomáticos hasta síntomas como disnea, hipo, atelectasia, tos y dolor torácico. En un 80% de los pacientes la parálisis diafragmática se resuelve en un periodo de 6 a 28meses24.
Ante una elevación hemidiafragmática de nueva aparición demostrada en radiografía de tórax tras la ablación de venas pulmonares se debe sospechar esta complicación. Mediante ecografía se puede valorar la excursión diafragmática en respiración libre y en inspiración profunda, así como la fracción de engrosamiento (ratio entre el grosor del diafragma al final de la inspiración y al final de la espiración), la cual se considera disminuida por debajo del 20%25.
PleuropulmonaresNeumotórax y derrame pleuralLa incidencia de neumotórax o hemotórax tras una ablación es próxima al 0,2%4. Suele ser secundario a punciones no intencionadas de la pleura durante procedimientos de acceso venoso yugular o subclavio26. En casos de neumotórax a tensión la radiografía muestra desplazamiento mediastínico hacia el lado opuesto, aplanamiento o inversión del hemidiafragma afectado e hiperexpansión del hemitórax ipsilateral. En estos casos, el manejo requerirá drenaje torácico urgente mediante implantación de tubo de drenaje intercostal.
Hemorragia alveolarEs una complicación poco frecuente, aunque en ocasiones grave. Se produce en casos en los que la energía por radiofrecuencia difunde más allá del área objetivo de ablación, propagándose el calor a estructuras adyacentes (pudiendo afectar tanto la pared de las venas pulmonares como el tejido pulmonar circundante). En la TC se manifiesta como áreas de aumento de la atenuación con patrón en vidrio deslustrado, consolidación o patrón en empedrado (crazy paving)6,27 (fig. 14).
Hemorragia alveolar. Mujer de 71años, días después de la ARVP. Opacidades bilaterales en vidrio deslustrado y focos de consolidación (círculos naranjas en ambos lóbulos inferiores), que en el contexto clínico y antecedente de ablación de venas pulmonares es compatible con hemorragia alveolar.
Las complicaciones asociadas al acceso vascular son las más frecuentes (en torno al 2% de los pacientes). Incluyen el desarrollo de hematomas, pseudoaneurismas y fístulas arteriovenosas en el sitio de punción28.
HematomaEs la complicación más común relacionada con el punto de punción (0,33%-1,16%), siendo el acceso más frecuentemente utilizado la vía femoral. En la TC se visualizan áreas de aumento de densidad de alta atenuación (en ocasiones con presencia de un nivel líquido-líquido que traduce contenido hemático en distinta fase de coagulación) (fig. 15).
Fístula arteriovenosaEsta complicación ocurre en <0,5% de los pacientes. Se puede diagnosticar mediante varias pruebas de imagen: la ecografía Doppler demuestra una onda de alto flujo con baja resistencia en el vaso implicado; la angio-TC revela una opacificación precoz durante la fase arterial de la estructura venosa adyacente al punto de punción29.
Alrededor de un tercio de las fístulas arteriovenosas se resuelven espontáneamente en un año.
PseudoaneurismaCon una incidencia aproximada del 0,5%, los pseudoaneurismas se desarrollan debido a la rotura de la capa íntima arterial que da lugar a la formación de un saco hemático contenido por la capa adventicial o tejidos adyacentes.
Mediante ecografía, los pseudoaneurismas aparecen como estructuras hipoecoicas con flujo turbulento, mostrando un aspecto característico de «ying-yang» causado por el flujo bidireccional en color Doppler dentro del saco.
La angio-TC revela estructuras pseudonodulares dependientes de una arteria que se opacifican con una atenuación similar al pool vascular en todas las fases30 (fig. 15).
Debe recordarse que la complicación con mayor tasa de mortalidad tras la ablación de venas pulmonares es el taponamiento cardiaco, pero las más frecuentes son las relacionadas con el acceso vascular.
ConclusiónEl conocimiento de las indicaciones de un estudio de TC de planificación previo a la ARVP es de gran importancia. La valoración del estudio preablación debe incluir detalles anatómicos clave y otras alteraciones significativas, como la presencia de trombo en la orejuela o variantes relacionadas con el número y el origen de venas pulmonares.
Asimismo, el conocimiento de las complicaciones asociadas, tanto precoces como tardías, permite su diagnóstico precoz y tratamiento adecuado.
Contribución de los autores- 1.
Responsable de la integridad del estudio: AMF.
- 2.
Concepción del estudio: AMF, JAR, MFM.
- 3.
Diseño del estudio: AMF, JAR.
- 4.
Obtención de los datos: AMF, MFM, AAM, PTR, JMP.
- 5.
Análisis e interpretación de los datos: N/A.
- 6.
Tratamiento estadístico: N/A.
- 7.
Búsqueda bibliográfica: AMF, JMP, AAM.
- 8.
Redacción del trabajo: AMF, MFM, PTR.
- 9.
Revisión crítica del manuscrito con aportaciones intelectualmente relevantes: AMF, MFM, JAR, PTR, JMP, AAM.
- 10.
Aprobación de la versión final: AMF, MFM, AAM, JMP, PTR, JAR.
Los autores declaran que no tienen ningún conflicto de intereses.



















