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Disponible online el 5 de junio de 2026

Análisis de la concordancia entre el informe de angio-TC y la arteriografía en pacientes con hemoptisis y su repercusión en el acceso al tratamiento endovascular

Analysis of agreement between CT angiography reports and arteriography in patients with haemoptysis and its impact on access to endovascular treatment
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B. Pérez Pérez-Lafuentea,
Autor para correspondencia
blancaperezlafuente@gmail.com

Autor para correspondencia.
, E. Castro Lópezb, A. Núñez Sotoa, D. Fraga Manteigab, D. Gulías Soidánb, I. Cao Gonzálezb
a Servicio de Radiodiagnóstico, Hospital Universitario A Coruña, A Coruña, España
b Unidad de Radiología Vascular Intervencionista, Hospital Universitario A Coruña, A Coruña, España
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Tablas (3)
Tabla 1. Clasificación de Caldwell. Patrones de ramificación de las arterias bronquiales
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Tabla 2. Protocolo de TC de aorta torácica
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Tabla 3. Tabla de correlación entre las arterias descritas como patológicas en los informes de la angio-TC y la arteriografía
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Resumen
Objetivo

Estudiar la correlación entre los hallazgos de la tomografía y la arteriografía en pacientes con hemoptisis, además de la repercusión del informe radiológico en el tratamiento de esta.

Material y métodos

Estudio observacional retrospectivo en el que se revisaron un total de 65 pacientes con hemoptisis a los que se le realizó una arteriografía bronquial en nuestro centro durante 5 años.

Resultados

La hemoptisis es la expectoración de sangre que proviene del árbol traqueobronquial. En función de la cantidad de sangre expectorada y de la repercusión clínica en el paciente, puede suponer una amenaza vital que precisa un diagnóstico y tratamiento precoz. En relación con la gravedad del cuadro clínico, el 53,3% presentó hemoptisis amenazante. En lo referente a la identificación de arterias bronquiales patológicas, se observó una concordancia entre la TC y la arteriografía en solo el 61,7% de los casos (37 de 60 pacientes), siendo baja la correlación entre ambas técnicas (índice Kappa: 0,21). Los pacientes en los que las arterias patológicas fueron identificadas en la TC presentaron un intervalo de tiempo significativamente menor (p=0,038) entre la realización de la TC y el tratamiento, en comparación con aquellos en los que no fueron descritas.

Conclusiones

La adecuada realización de un informe tomográfico en los pacientes con hemoptisis supone un acceso significativamente más rápido al tratamiento.

Palabras clave:
Hemoptisis
Arterias bronquiales
Angiografía tomografía computarizada por rayos X
Embolización terapéutica
Radiología intervencionista
Abstract
Objective

To study the correlation between CT and arteriography findings in patients with haemoptysis, and the impact of the radiology report on its treatment.

Material and methods

A retrospective observational study reviewing 65 patients with haemoptysis who underwent bronchial arteriography at our centre over five years.

Results

Haemoptysis is the expectoration of blood from the tracheobronchial tree. Depending on the volume of blood expectorated and its clinical impact, it can be life-threatening and require early diagnosis and treatment. With regard to clinical severity, 53.3% presented with life-threatening haemoptysis. Concerning the identification of pathological bronchial arteries, agreement between CT and arteriography was observed in only 61.7% of cases (37 of 60 patients), with poor correlation between the two techniques (Kappa index: 0.21). Patients in whom pathological arteries were identified on CT had a significantly shorter interval (p=0.038) between CT and treatment compared with those in whom they were not reported.

Conclusions

An adequate CT report in patients with haemoptysis leads to significantly faster access to treatment.

Keywords:
Haemoptysis
Bronchial arteries
Computed tomography angiography
Therapeutic embolisation
Interventional radiology
Resumen gráfico
Texto completo
Introducción y objetivos

La hemoptisis es la expectoración de sangre que proviene del árbol traqueobronquial. Conocer su etiología obliga a valorar un amplio diagnóstico diferencial1.

Es fundamental distinguir entre hemoptisis amenazante y no amenazante. Para ello, se considera tanto la cuantía de sangre expectorada como el compromiso hemodinámico y respiratorio del paciente. La hemoptisis amenazante constituye una emergencia vital, con una mortalidad que puede superar el 50%. La asfixia, más que la pérdida hemática, es la principal causa de muerte2. No obstante, con un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado, la mortalidad puede reducirse hasta un 20%3. El tratamiento de elección actualmente es la embolización, indicado cuando existen arterias bronquiales anómalas u otras patologías que justifiquen la clínica (aneurismas, pseudoaneurismas, malformaciones vasculares pulmonares…)4.

En el 90% de los casos, la hemoptisis proviene de las arterias sistémicas bronquiales que se dividen en ortotópicas y ectópicas5,6. Las primeras son las que se originan en la aorta torácica descendente a la altura de T5-T6. Caldwell describió los patrones anatómicos más frecuentes. (tabla 1)7,8.

Tabla 1.

Clasificación de Caldwell. Patrones de ramificación de las arterias bronquiales

Tipo 1  Tipo 2  Tipo 3  Tipo 4 
- 1 tronco intercostobronquial derecho- 2 arterias bronquiales izquierdas  - 1 tronco intercostobronquial derecho- 1 arteria bronquial izquierda  - 2 arterias derechas (1 tronco intercostobronquial derecho y una arteria bronquial derecha)- 2 arterias bronquiales izquierdas  - 2 arterias derechas (1 tronco intercostobronquial derecho y una arteria bronquial derecha)- 1 arteria bronquial izquierda 
 
 
 
 

Hasta en un 15% de los pacientes con hemoptisis pueden identificarse arterias ectópicas que se originan en otro nivel aórtico o en otras arterias sistémicas9. Estas variantes anatómicas cobran especial importancia en las hemoptisis secundarias a bronquiectasias, bronquitis crónica, infecciones o neoplasias, que son las causas más frecuentes de hemoptisis10.

En este contexto, la tomografía computarizada en fase arterial (angio-TC) está recomendada como estudio inicial en todos los pacientes con hemoptisis. Esta técnica no invasiva permite valorar las causas de la hemoptisis y guiar un posible tratamiento endovascular. Su utilidad en la localización de las arterias patológicas es especialmente relevante en presencia de arterias ectópicas o de trayectos anatómicos complejos6 (fig. 1).

Figura 1.

A) Arteriografía de una arteria bronquial ectópica con origen en el cayado aórtico (flecha). B) Arteriografía de una arteria frénica como aporte arterial sistémico ectópico al pulmón (flecha). Se demuestra también una fístula entre la arteria bronquial ectópica y la arteria pulmonar. En las imágenes C-E) paciente con arterias ectópicas patológicas con origen en el tronco tirocervical derecho. C) Reconstrucción en plano sagital de la angio-TC en la que se visualiza aporte al lóbulo superior derecho desde el tronco tirocervical (flecha). D) Arteriografía de la arteria subclavia derecha. E) Arteriografía de la arteria tiroidea inferior del tronco tirocervical derecho (flecha), que confirma aporte al lóbulo superior derecho por ramas sistémicas ectópicas (intercostales) patológicas.

No describir hallazgos patológicos como causa de hemoptisis en el informe de la tomografía computarizada (TC) puede implicar un retraso terapéutico. Los objetivos principales de este estudio son evaluar la concordancia en la detección de arterias bronquiales patológicas entre el informe de angio-TC y la arteriografía en pacientes con hemoptisis y determinar el tiempo hasta la embolización en función de los hallazgos informados en la angio-TC.

Como objetivos secundarios incluimos la valoración de la correlación en la descripción anatómica de las arterias patológicas y la seguridad y eficacia del tratamiento.

Material y métodosDiseño del estudio

Realizamos un estudio observacional retrospectivo que incluyó a pacientes sometidos a angio-TC y embolización bronquial por hemoptisis en un periodo de 5 años (entre enero del 2019 y diciembre del 2023). El estudio fue aprobado por la Gerencia de nuestra Área Sanitaria por su relación directa con la mejora de la calidad asistencial y los protocolos de actuación aplicables a los pacientes afectados por la patología evaluada en el estudio.

Población a estudio

Se incluyeron todos los pacientes con criterios de hemoptisis amenazante y pacientes con hemoptisis no amenazante pero sí recurrente, a los que se les realizó una arteriografía bronquial con intención terapéutica por uno de estos dos motivos. Debían cumplir el criterio de haberse realizado una angio-TC previa a la arteriografía.

Se excluyeron del estudio aquellos que fueron tratados directamente sin TC previa al no poder establecerse la correlación entre ambas pruebas.

Se revisaron un total de 65 pacientes con hemoptisis intervenidos en nuestro centro durante un periodo de 5 años, de los que se excluyeron 5 por no disponer de una angio-TC previa a la arteriografía.

Variables

Dos investigadores obtuvieron la información clínica y analítica de la historia clínica de cada paciente, almacenada en el sistema de información para centros hospitalarios. Uno de los investigadores fue una residente de tercer año y el otro una radióloga intervencionista con 4 años de experiencia. Las imágenes se extrajeron del sistema de almacenamiento y transferencia de imágenes (PACS). La obtención de datos comenzó en enero de 2019 y finalizó en diciembre de 2023.

Se valoró la edad y el sexo de los pacientes. Se registró el grado o severidad de la hemoptisis (amenazante/no amenazante) por su repercusión en la urgencia en el manejo del paciente. Consideramos hemoptisis amenazante un volumen de sangrado mayor de 400ml en 24h, mayor de 100ml en un episodio o aquel que produce compromiso respiratorio (pO2<90, empleo de la musculatura accesoria...) o inestabilidad hemodinámica11. Se recogió la información de los informes radiológicos: tipo de solicitud (urgente/no urgente), momento de realización (jornada ordinaria/guardia), presencia de arterias patológicas, descripción anatómica y complicaciones y éxito del tratamiento.

Angio-TC y arteriografía

En cuanto al protocolo de la TC de aorta torácica, se realiza desde la región inferior del cuello hasta el abdomen superior aproximadamente a la altura del tronco celíaco. Se inyectan 100ml de contraste intravenoso a una velocidad de 4ml/s y se obtiene una adquisición en fase arterial con detección automática posicionando el ROI (region of interest) en la aorta torácica descendente. Se adquieren cortes axiales de 2,5mm de grosor y se realizan reconstrucciones en sagital y coronal y en proyección de máxima intensidad (MIP) para evaluar el trayecto de las arterias (tabla 2).

Tabla 2.

Protocolo de TC de aorta torácica

Protocolo TC aorta torácica   
Parámetros de imagen  Detalles 
Material de contraste (ml)  100ml 
Velocidad de inyección de contraste  4ml/s 
Momento de adquisición de las imágenes  En fase arterial con la tinción de la aorta torácica descendente 
Reconstrucciones- Partes blandas- Pulmón  Axial, coronal, sagitalProyección de máxima intensidad (MIP) 
Grosor de corte  2,5mm 

El 83,34% de las angio-TC se realizaron con carácter urgente, siendo informadas por el radiólogo a cargo de las urgencias en ese momento. Esto implica una amplia variabilidad del personal que realiza el informe radiológico, desde residentes con un mínimo de un año de experiencia hasta radiológicos de la Unidad de Tórax, especializados en esta patología.

Los criterios empleados para considerar una arteria bronquial patológica en la TC fueron el diámetro arterial (arterias igual o mayor de 2mm proximalmente)1, un trayecto identificable hasta el hilio pulmonar y la tortuosidad de la arteria (fig. 2). La descripción anatómica de las arterias patológicas se realizó siguiendo los criterios de Caldwell, evaluando su trayecto y ramas principales.

Figura 2.

Angio-TC en fase arterial con reconstrucción MIP coronal donde se observa una arteria bronquial derecha patológica (flecha) con un diámetro >2mm, tortuosa, que alcanza el hilio pulmonar.

El criterio principal para solicitar tratamiento endovascular fue la descripción de arterias bronquiales patológicas en la angio-TC. El tratamiento de las hemoptisis amenazantes fue urgente y en las hemoptisis no amenazantes fue preferente. En algunos casos se realizó una arteriografía con intención terapéutica a pesar de no describirse estos hallazgos en el informe de TC debido a la persistencia de la clínica y tras revisión de las imágenes por los radiólogos de la Unidad de Radiología Intervencionista.

Las angiografías fueron realizadas por uno de los 4 radiólogos vasculares intervencionistas del Servicio, de entre uno y más de 20 años de experiencia. La técnica más habitual consiste en un acceso femoral con introductor 5French. Guiados mediante la angio-TC, se realiza un cateterismo selectivo de las arterias patológicas con catéter SHK o Cobra 2 y microcatéter 2.4 French con microguía de 0,014inch. El material de embolización más frecuentemente utilizado son las microesferas de 700μm, administradas hasta lograr un enlentecimiento significativo del flujo en la arteria. Tanto el acceso arterial como el material empleado puede variar en función de los hallazgos anatómicos en los estudios realizados.

Los criterios empleados para hablar de una arteria patológica en la angiografía fueron: hipertrofia y tortuosidad arterial, hipervascularización con captación patológica del parénquima pulmonar y alteraciones anatómicas de la circulación bronquial (aneurismas, shunts…)2 (fig. 3).

Figura 3.

Arteriografías donde se demuestran arterias bronquiales patológicas. A) Tronco bibronquial con rama derecha hipertrofiada y tortuosa. B) Arteria bronquial izquierda tortuosa. C) Captación patológica del parénquima pulmonar (recuadro naranja). D) Aneurisma (flecha) en arteria bronquial izquierda hipertrófica y tortuosa.

Con respecto a la correlación entre los informes de ambas pruebas, se revisaron los informes de la angio-TC y la arteriografía de cada paciente. Se registró la correlación entre ellas, tanto de si se identificaban arterias patológicas o no como de la descripción anatómica arterial. También el tiempo desde el informe de la TC hasta la arteriografía.

En cuanto al tratamiento, se recogieron datos de la vía de abordaje, el material de embolización, el resultado y las posibles complicaciones. Se consideran complicaciones mayores aquellas que necesitan tratamiento adicional, prolongación del ingreso y/u ocasionan secuelas (grados 2-6 según la versión más reciente de la CIRSE Classification System for Complications Reporting). Son menores aquellas autolimitadas que no requieren de cuidados a mayores y no dejan secuelas (grado 1 según la misma clasificación)12. Se evaluó el éxito terapéutico, considerado como la ausencia de recurrencia de la hemoptisis en los primeros 30 días.

Análisis estadístico

Se realizó un análisis descriptivo de las variables. Las variables cuantitativas se expresaron como media y desviación estándar (DE) o mediana y rango intercuartílico (RIQ), según su distribución. Las variables cualitativas se presentaron como frecuencias absolutas y porcentajes, con sus respectivos intervalos de confianza del 95% (IC 95%).

La concordancia entre la angio-TC y la arteriografía para la detección de arterias bronquiales patológicas se evaluó mediante el índice Kappa. Se compararon los tiempos hasta el tratamiento entre grupos (concordancia/no concordancia) utilizando la prueba t de Student. Se consideró significativa una p<0,05. Por último, se calculó la proporción de concordancia anatómica. El análisis se realizó con el software SPSS 23.0.

Resultados

Se incluyeron un total de 60 pacientes con una edad media de 62,2 años (DE: 17,0). El 61,7% de los pacientes fueron hombres (IC 95%: 49,1-73,2%) y el 38,3% mujeres (IC 95%: 26,8-50,9%). En relación con la gravedad del cuadro clínico, el 53,3% presentó hemoptisis amenazante (IC 95%: 40,8-65,6%), mientras que el 46,7% tuvo hemoptisis no amenazante (IC 95%: 34,4-59,2%).

Arterias patológicas

En lo referente a la identificación de arterias bronquiales patológicas, se observó una concordancia entre la TC y la arteriografía en el 61,7% de los casos (37 de 60 pacientes con ambas pruebas disponibles) (tabla 3).

Tabla 3.

Tabla de correlación entre las arterias descritas como patológicas en los informes de la angio-TC y la arteriografía

  Arterias patológicas en arteriografía
Arterias patológicas en TC  No  Sí  Total 
No  22  29 
Sí  30  31 
Total  52  60 

El índice de correlación entre ambas técnicas calculado mediante el índice Kappa arrojó un valor de 0,214. Indica un nivel de acuerdo leve entre los informes de ambas técnicas diagnósticas, con un IC 95% (0,03-0,039).

Tiempo diagnóstico – tratamiento

Fueron 60 los pacientes a los que se les realizó una arteriografía tras la angio-TC, por describirse arterias bronquiales patológicas en el informe, por identificación de estas en una posterior revisión de las imágenes a pesar de no reportarse en la TC o por persistencia de la clínica sin otras causas que la justificasen. De esos 60 pacientes, 52 fueron tratados mediante embolización, dado que en 8 pacientes tampoco se identificaron alteraciones arteriales en la arteriografía.

Se incluyeron esos 52 pacientes en el estudio de una posible demora en el tratamiento por no detectarse arterias bronquiales patológicas en la angio-TC. Se comparó el grupo con alteraciones arteriales descritas en la TC y en la arteriografía (n=30) frente al grupo sin anomalías arteriales reseñadas en la TC, pero presentes en la arteriografía (n=22).

La media (M) y desviación estándar (DE) fueron de 23,6±26,7h para el primer grupo y 79,0±115,4h para el segundo.

Estos resultados indican que los pacientes en los que las arterias patológicas fueron identificadas en la TC presentaron un intervalo de tiempo significativamente menor (p=0,038) entre la realización de la TC y el tratamiento, en comparación con aquellos en los que no se describieron (fig. 4).

Figura 4.

Diagrama de barras que representa la diferencia en horas desde el informe de la TC hasta la arteriografía. Se comparó el grupo de pacientes con alteraciones arteriales descritas en la TC y en la arteriografía (azul) frente al grupo sin anomalías arteriales reseñadas en la TC pero presentes en la arteriografía (naranja). El intervalo de tiempo informe-tratamiento fue significativamente menor (p=0,038) en los pacientes en los que existe concordancia entre ambos informes.

Anatomía arterial

En cuanto a la descripción anatómica de las arterias, únicamente en 18 de los 60 pacientes analizados se observó coincidencia entre las arterias identificadas como patológicas en los informes de angio-TC y en los de arteriografía. Esto supone una concordancia anatómica entre ambas pruebas del 30,5% (IC 95%: 19,9-43,0%).

Tratamiento

La vía de abordaje en todos los pacientes fue la arteria femoral común, excepto en un paciente en el que se utilizó la arteria humeral como acceso. Se decidió el acceso humeral en este caso porque facilitaba el cateterismo de una arteria ectópica con origen en la subclavia ipsilateral.

En la mayoría (86,54%) de los 52 pacientes tratados mediante embolización se emplearon microesferas de 500-700μm (fig. 5). Se optó por el uso de coils en el 11,54% de los pacientes, aquellos en los que se observaron fístulas arteriovenosas pulmonares con alto flujo o en los casos en los que no fue posible cateterizar la arteria distalmente y la posición de embolización no era segura para la utilización de microesferas (fig. 6). Por último, se utilizó cianocrilato en un paciente (1,92%) con múltiples episodios de hemoptisis en relación con arterias ectópicas patológicas. (fig. 7).

Figura 5.

A) Arteriografía selectiva de una arteria bronquial derecha patológica. B) Arteriografía selectiva de la misma arteria bronquial derecha en la que se evidencia la oclusión arterial distal (flecha) tras embolización con microesferas de 700μm.

Figura 6.

A) Arteriografía selectiva del tronco tirocervical derecho en la que se identifica opacificación de ramas de la arteria pulmonar lobar superior derecha (flecha) en relación con una fístula sistémico-pulmonar. B) Arteriografía subclavia derecha postratamiento en la que no se identifica la fístula sistémico-pulmonar. Tratamiento mediante embolización con coils (fecha). En la imagen C) se observa la arteriografía de un tronco costocervical con reflujo de contraste a la subclavia (flecha). No fue posible el cateterismo distal. D) Arteriografía subclavia izquierda en la que se evidencia oclusión del tronco costocervical con coils (flecha).

Figura 7.

A y B) Arteriografía supraselectiva de una arteria ectópica tortuosa e hipertrófica (flecha). C) Imagen angiográfica postembolización con cianocrilato con oclusión arterial (flecha).

En todos los pacientes se consiguió el éxito técnico con una imagen angiográfica de enlentecimiento del flujo u oclusión de la arteria patológica tratada.

La tasa de éxito terapéutico fue del 91,67% (IC 95%; 71,9-91,5%). De los 60 pacientes tratados, 5 (8,33%) presentaron nuevos episodios de hemoptisis amenazante, todos ellos dentro de las 48h postratamiento. En 2 de ellos (3,33%) se limitaron las medidas terapéuticas por su situación clínica basal. Los otros 3 (5%) fueron candidatos a un nuevo tratamiento endovascular con resolución de la hemoptisis en 2 de los 3. El otro paciente (1,7%) necesitó ser tratado una tercera vez, consiguiéndose en esta última el cese de la clínica.

En otros 9 pacientes (15%) se registraron episodios autolimitados de esputos hemoptoicos. Se consideró que estaban en relación con la expectoración de la sangre retenida en los bronquios de episodios previos, por lo que se registraron como éxito terapéutico.

No se evidenciaron complicaciones mayores. Como única complicación menor del procedimiento se documentó un pseudoaneurisma de la arteria humeral (1,7% de los pacientes), que se detectó en la sala y se trató de inmediato mediante compresión con sonda de ultrasonidos hasta confirmarse la trombosis, sin que ello prolongara la estancia hospitalaria, correspondiente a una complicación grado 1a según la Modified CIRSE Classification System for Complications Reporting.

Discusión

La hemoptisis es un evento clínico que supone un desafío diagnóstico y, en sus formas más severas, puede constituir una emergencia potencialmente mortal13.

Un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado son fundamentales para reducir la morbimortalidad asociada. En este contexto, el abordaje radiológico adquiere un papel fundamental. La TC y la arteriografía destacan como herramientas diagnósticas clave14. Sin embargo, la arteriografía se realiza con fines terapéuticos más que diagnósticos. Son los hallazgos de la TC los que orientan a la necesidad de realizar el estudio invasivo para confirmación diagnóstica y tratamiento. La embolización de las arterias bronquiales se considera la opción terapéutica de elección gracias a su alta tasa de eficacia y buen perfil de seguridad15.

En nuestro estudio observamos una baja correlación (índice Kappa 0,21) entre los informes de la TC y la arteriografía en la identificación de arterias bronquiales patológicas. Se observó que en un 38% de nuestros pacientes con arterias bronquiales patológicas en la arteriografía, no se indicaban previamente en el informe de la angio-TC. Esto se puede explicar, en parte, por las limitaciones señaladas por Almeida et al. (2020) en su trabajo sobre la evaluación de las arterias bronquiales. Según estos autores, las arterias bronquiales con trayectos tortuosos o de origen ectópico a veces resultan difíciles de evaluar adecuadamente mediante la TC16.

En pacientes con hemoptisis, es la presencia de arterias bronquiales patológicas en la TC lo que los hace candidatos al tratamiento endovascular17. Este tratamiento se realiza con carácter urgente en aquellos pacientes en los que la hemoptisis cumple criterios de amenazante. No incluir esta información en el informe radiológico supuso en nuestro estudio un retraso significativo (p<0,05) en el tiempo hasta el tratamiento.

Estos hallazgos ponen de manifiesto la necesidad de mejorar la precisión en la interpretación de las angio-TC ya que un informe radiológico adecuado agiliza el proceso terapéutico. Es necesario conocer los hallazgos radiológicos de la enfermedad. Es útil la realización de reconstrucciones multiplanares (MPR 3D) y con MIP18. También podría ser de ayuda la realización de informes estructurados como el que proponemos a continuación.

  • 1.

    Arterias bronquiales patológicas: 1a. Diámetro (normal <2mm / hipertrófica ≥2mm) 1b. Trayecto (tortuosidad e identificación distal en el hilio pulmonar). 1c. Alteraciones anatómicas patológicas (aneurismas, shunts…).

  • 2.

    Origen de las arterias (ortotópico/ectópico) y revisar las arterias sistémicas no bronquiales.

  • 3.

    Patología parenquimatosa pulmonar.

En relación con la anatomía de las arterias bronquiales, nuestro estudio evidenció una discordancia en la descripción anatómica en el 69,5% de los casos entre la TC y la arteriografía. Esta discrepancia puede ser secundaria a la extensa variabilidad anatómica de las arterias bronquiales. La inadecuada descripción anatómica en el informe de la angio-TC puede tener un impacto importante en la planificación del procedimiento, ya que una caracterización inadecuada de las arterias patológicas puede aumentar el riesgo de complicaciones, como se describe en los estudios desarrollados por Ravetta y Vouche (2024) o Sopko y Smith (2011). Estos trabajos ponen de manifiesto que una correcta descripción de las arterias bronquiales en la angio-TC permite una planificación más eficiente del procedimiento endovascular, así como una selección más adecuada del material de embolización y una disminución de las complicaciones19,20.

En este trabajo no se analizó si la correlación anatómica se relacionaba con una mejoría del tratamiento, ya fuese por disminución del tiempo de la embolización o de las complicaciones. Sí se demostró que la embolización de arterias bronquiales es un tratamiento altamente eficaz con una tasa de éxito terapéutico del 91,67% y con un perfil de seguridad muy favorable, registrándose una única complicación menor. El porcentaje de éxito terapéutico y complicaciones es comparable al descrito en la literatura, como en el metaanálisis de Zheng et al. (2021), en el que se reporta una tasa de éxito similar tras la embolización (90%)21. En cuanto a las complicaciones, Ryuge et al. (2019) tampoco observaron complicaciones mayores y, al igual que en nuestro estudio, se registró solo una complicación menor22. En el tratamiento de la hemoptisis, hay que tener en cuenta la embolización inadvertida de la arteria de Adamkiewicz o arteria radicular magna, que podría resultar en isquemia medular como complicación mayor del procedimiento. Es una complicación a tener en cuenta por su gravedad, si bien es infrecuente16. Se concluye, por tanto, que la embolización bronquial es una técnica mínimamente invasiva y segura con una baja incidencia de eventos adversos mayores, lo que refuerza el papel de la embolización como primera línea terapéutica en pacientes con hemoptisis23.

En nuestro estudio la elección del material de embolización se individualizó en cada paciente en función de la anatomía vascular y de las características específicas de las arterias bronquiales patológicas. En la mayoría de los casos se utilizaron microesferas de 500-700μm, por su capacidad para alcanzar el lecho arterial distal de forma controlada y eficaz reduciendo así el riesgo de recidiva hemoptoica. Los coils fueron seleccionados en aquellos casos en los que la cateterización distal no fue posible o cuando existía riesgo de migración no deseada del material hacia territorios críticos. Esta indicación coincide con lo descrito en artículos como el de Chun et al. (2010), donde se recomienda su uso como material de embolización proximal en situaciones anatómicas complejas o de flujo elevado17. En un caso de hemoptisis recurrente se optó por el uso de N-hexyl cianocrilato (NHCA), agente que permite una oclusión inmediata e irreversible del vaso. Estudios como el de Woo et al. lo respaldan como una opción eficaz en situaciones de alto flujo o anatomías complejas, aunque también destaca la necesidad del dominio de la técnica para minimizar el riesgo de migración del material24.

Este estudio presenta limitaciones que se deben tener en cuenta a la hora de interpretar los resultados. Se trata de un estudio retrospectivo, lo que puede implicar un sesgo de selección al poder existir pacientes no incluidos en la base de datos. Además, aunque para la realización de los estudios se utilizaron métodos de imagen estandarizados, la interpretación de las pruebas está sujeta a variabilidad interobservador. Sobre todo, en la valoración de las angio-TC, el grupo de radiólogos que participaron en los informes es muy amplio y con importantes diferencias en cuanto a experiencia. La variabilidad interobservador también influye en la valoración de la gravedad clínica que establece el médico en cada caso, lo que puede modificar el tiempo transcurrido desde el diagnóstico al tratamiento. Por ello, este estudio permite poner de manifiesto la importancia de un informe de angio-TC de calidad para mejorar la accesibilidad al tratamiento de los pacientes con hemoptisis, pero convendría realizar estudios prospectivos con variables bien definidas para obtener resultados más fiables.

En resumen, la alta tasa de éxito terapéutico de la embolización de las arterias bronquiales en pacientes con hemoptisis, junto con un perfil de seguridad favorable, confirma su rol como tratamiento de elección. Además, nuestro trabajo demuestra que un adecuado diagnóstico de las arterias bronquiales patológicas contribuye a una reducción significativa del tiempo transcurrido entre el diagnóstico y el tratamiento de embolización. Sin embargo, la baja concordancia entre los informes de la TC y la arteriografía en términos de hipertrofia y anatomía arterial refuerza la necesidad de mejorar la precisión diagnóstica en los estudios de imagen, ya sea mediante optimización de protocolos, formación radiológica o desarrollo de herramientas complementarias, como podría ser la inteligencia artificial.

Autoría

Todos los autores de este estudio han participado directamente en: 1. Responsable de la integridad del estudio: 2. Concepción del estudio: 3. Diseño del estudio:4.Obtención de los datos:5.Análisis e interpretación de los datos. 6.Tratamiento estadístico: 7. Búsqueda bibliográfica: 8. Redacción del trabajo: 9. Revisión crítica del manuscrito con aportaciones intelectualmente relevantes: 10. Aprobación de la versión final.

Consentimiento informado

En su trabajo intervienen pacientes o sujetos humanos. Autorización gerente Área Sanitaria A Coruña y CEE.

Financiación

La presente investigación no ha recibido ayudas específicas provenientes de agencias del sector público, sector comercial o entidades sin ánimo de lucro.

Conflicto de intereses

Los autores no declaran ningún conflicto de intereses.

ORCID ID

Eva Castro López: 0000-0002-8746-9826

Antonio Núñez Soto: 0009-0009-5171-9748

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