La clozapina es el tratamiento de elección para la esquizofrenia resistente. Su uso puede asociarse a efectos secundarios como la miocarditis, una inflamación del miocardio que suele aparecer en las primeras semanas de tratamiento. Se presenta el caso de un varón de 40 años con esquizofrenia que desarrolló miocarditis asintomática detectada mediante elevación de troponinas y PCR en la tercera semana de tratamiento y confirmada mediante resonancia magnética. Tras la suspensión inmediata del fármaco y un tratamiento cardiológico adecuado, el paciente evolucionó favorablemente. La miocarditis inducida por clozapina tiene una prevalencia de hasta 1,2%, con una mortalidad que puede alcanzar el 40% si no se diagnostica precozmente. Siguiendo las recomendaciones de las guías actuales, una monitorización estrecha de biomarcadores cardíacos, incluyendo troponinas y PCR, junto con una titulación lenta y cuidadosa, son esenciales para minimizar riesgos. La titulación adecuada y la monitorización rigurosa permiten llevar a cabo un uso seguro de la clozapina, mejorando significativamente la calidad de vida en pacientes con esquizofrenia sin aumentar el riesgo de efectos adversos graves.
Clozapine is the treatment of choice for treatment-resistant schizophrenia. Its use may be associated with adverse effects such as myocarditis, an inflammation of the myocardium that typically occurs within the first weeks of treatment. We present the case of a 40-year-old male with schizophrenia who developed asymptomatic myocarditis, detected by elevated troponin and C-reactive protein (CRP) levels during the third week of treatment, and confirmed by cardiac magnetic resonance imaging. Following the immediate discontinuation of clozapine and appropriate cardiologic management, the patient showed favorable clinical progression. Clozapine-induced myocarditis has a reported prevalence of up to 1.2%, with mortality rates reaching up to 40% if not diagnosed early. In line with current clinical guidelines, close monitoring of cardiac biomarkers, including troponins and CRP, along with slow and cautious titration, are essential to minimize risks. Adequate titration and rigorous monitoring allow for the safe use of clozapine, significantly improving the quality of life in patients with schizophrenia without increasing the risk of serious adverse events.

