The gut microbiota is a complex ecosystem that contributes to neuroimmune signaling and the gut–brain axis. Growing evidence links intestinal dysbiosis to neuropsychiatric conditions, including Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder (ADHD) and Major Depressive Disorder (MDD), which frequently co-occur; however, shared microbial patterns underlying this comorbidity remain unclear. We conducted a systematic review following PRISMA guidelines to summarize gut microbiota alterations reported in ADHD, MDD, or both. PubMed, Scopus, Web of Science, and PsycINFO were searched for peer-reviewed human studies (case–control, cohort, or clinical trials) assessing gut microbiota composition, including taxonomic changes and diversity metrics. Eight studies met the inclusion criteria, and none directly examined individuals with comorbid ADHD and MDD. Across ADHD studies, findings suggested increased representation of Proteobacteria and reduced microbial diversity, particularly in pediatric samples. In MDD, studies more consistently reported decreased abundance of short-chain fatty acid (SCFA)-producing genera (e.g., Faecalibacterium, Coprococcus, Dialister) alongside higher levels of taxa associated with pro-inflammatory profiles. One study reported that Agathobacter abundance correlated with depressive symptoms among children with ADHD, supporting potential overlap between conditions. Despite heterogeneity in populations and methods, convergent signals included reduced SCFA-producing bacteria and increased Proteobacteria, pointing to inflammatory and metabolic pathways that may contribute to emotional and attentional dysregulation. The lack of studies focused on dual diagnoses represents a major gap. Future research should prioritize well-designed longitudinal and comorbidity-focused studies and evaluate microbiota-targeted interventions (e.g., probiotics) as potential adjunctive strategies for shared symptom domains.
La microbiota intestinal es un ecosistema complejo que participa en la comunicación neuroinmune y en el eje intestino–cerebro. La evidencia creciente vincula la disbiosis intestinal con trastornos neuropsiquiátricos como el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) y el Trastorno Depresivo Mayor (TDM), que con frecuencia coexisten; sin embargo, los patrones microbianos compartidos que podrían explicar esta comorbilidad aún no están claros. Se realizó una revisión sistemática siguiendo las guías PRISMA para sintetizar las alteraciones de la microbiota intestinal reportadas en TDAH, TDM o ambos. Se consultaron PubMed, Scopus, Web of Science y PsycINFO para identificar estudios en humanos revisados por pares que evaluaran la composición de la microbiota, incluyendo cambios taxonómicos e índices de diversidad. Ocho estudios cumplieron los criterios de inclusión y ninguno evaluó directamente a participantes con comorbilidad TDAH–TDM. En los estudios de TDAH, los hallazgos sugirieron una mayor representación de Proteobacteria y una menor diversidad microbiana, especialmente en población pediátrica. En TDM, los resultados fueron más consistentes al mostrar disminución de géneros productores de ácidos grasos de cadena corta (AGCC) (p. ej., Faecalibacterium, Coprococcus, Dialister) y aumento de taxones asociados con perfiles proinflamatorios. Un estudio informó que la abundancia de Agathobacter se correlacionó con síntomas depresivos en niños con TDAH, lo que apoya posibles solapamientos entre condiciones. Pese a la heterogeneidad metodológica, los hallazgos convergentes incluyeron reducción de productores de AGCC e incremento de Proteobacteria, lo que sugiere vías inflamatorias y metabólicas implicadas en la desregulación emocional y atencional. La ausencia de estudios centrados en diagnósticos duales constituye una brecha importante. Se requieren estudios longitudinales y enfocados en comorbilidad, además de evaluar intervenciones dirigidas a la microbiota (p. ej., probióticos) como estrategias adyuvantes.
