La diabetes tipo 2 (DT2) es una enfermedad crónica de alta prevalencia que representa un desafío para la salud pública, no solo por sus alteraciones metabólicas, sino también por su impacto menos reconocido en la función cognitiva y la calidad de vida. Las personas con DT2 presentan mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia, afectando la memoria, la planificación y la toma de decisiones, lo que repercute negativamente en la autogestión y adherencia al tratamiento. Aunque la mayoría de los pacientes son evaluados en atención primaria, el enfoque suele centrarse en el control glucémico y la revisión de afectación periférica, relegando el cribado del funcionamiento cognitivo. Este trabajo revisa la evidencia sobre el impacto cognitivo de la DT2 y los beneficios del ejercicio físico, y aplica una propuesta de prescripción estructurada, clara y replicable, respaldada por investigaciones previas, para integrarla como parte del tratamiento integral. Además, se destaca la necesidad de incorporar el cribado sistemático del rendimiento cognitivo en la práctica clínica para prevenir un posible deterioro. Finalmente, se identifican áreas prioritarias para futuras investigaciones que fortalezcan la atención integral en esta población.
Type 2 diabetes (T2D) is a chronic and highly prevalent disease that poses a significant public health challenge, not only due to its metabolic disturbances but also because of its lesser-known impact on cognitive function and quality of life. Individuals with T2D are at an increased risk of cognitive decline and dementia, affecting memory, planning, and decision-making, which negatively influences self-management and treatment adherence. Although the majority of patients are assessed in primary care settings, the clinical approach often focuses on glycemic control and the evaluation of peripheral complications, while cognitive function screening tends to be overlooked. This paper reviews the evidence on the cognitive impact of T2D and the benefits of physical exercise, and presents a structured, clear, and replicable prescription model supported by previous research to be integrated into comprehensive treatment strategies. It also highlights the need to incorporate systematic cognitive performance screening into clinical practice to prevent potential decline. Finally, it identifies priority areas for future research aimed at strengthening comprehensive care for this population.
