El cambio climático constituye una de las principales amenazas sanitarias globales del siglo XXI, con un impacto creciente sobre la salud mental. En los últimos años, la evidencia epidemiológica ha mostrado asociaciones consistentes entre el aumento de la temperatura ambiental, la contaminación atmosférica y los eventos climáticos extremos, con un incremento de los trastornos mentales, las conductas suicidas y el uso de servicios de salud mental. Aunque los tamaños del efecto observados son generalmente modestos, su alcance poblacional global implica una carga clínica y sanitaria significativa.
A nivel europeo, las olas de calor se asocian con un aumento de los síntomas afectivos, las hospitalizaciones psiquiátricas y la mortalidad por suicidio, especialmente en personas con trastornos mentales previos y en contextos de vulnerabilidad socioeconómica. En España, aunque los datos específicos aún son limitados, la creciente frecuencia de episodios de calor extremo sugiere un impacto relevante sobre la salud mental de la población, con implicaciones clínicas y preventivas.
Esta comunicación breve sintetiza la evidencia más consistente y reciente sobre la relación entre cambio climático y salud mental, destacando los principales desenlaces clínicos y los grupos más vulnerables. Se subraya la necesidad de integrar la salud mental en las estrategias de adaptación climática y en las políticas de salud pública, así como de incorporar los factores climáticos en la evaluación clínica psiquiátrica.
Climate change represents one of the major global health challenges of the 21st century, with increasing evidence of its impact on mental health. Recent epidemiological studies and umbrella reviews have demonstrated consistent associations between rising ambient temperatures, air pollution and climate-related disasters with higher rates of mental disorders, suicidal behavior and mental health service utilization. Although the reported effect sizes are generally modest, their global scale translates into a substantial clinical and public health burden.
In Europe, heat waves have been associated with increased affective symptoms, psychiatric hospitalizations and suicide mortality, particularly among individuals with pre-existing mental disorders and socially vulnerable populations. In Spain, while specific national data remain scarce, the increasing frequency and intensity of extreme heat events suggest a relevant impact on population mental health, with important clinical implications.
This brief communication summarizes the most robust and recent evidence on the relationship between climate change and mental health, focusing on clinically relevant outcomes and vulnerable groups. The integration of mental health into climate adaptation strategies and public health policies is urgently needed, and psychiatrists should consider climate-related exposures as emerging risk factors in clinical assessment and management.
