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Vol. 21. Núm. 2.
Páginas 100-105 (Febrero 2002)
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Productos cosméticos masculinos de higiene, tratamiento y afeitado
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Elisabet Fonta
a Farmac??utica
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Debido al cambio de hábitos de la sociedad actual, en la que se exige una perfecta y cuidada imagen, el hombre, poco a poco, parece haber tomado conciencia de que puede mejorar su aspecto físico gracias al uso de los cosméticos adecuados. En el presente trabajo se analizan las diferencias entre la piel masculina y femenina, así como los productos cosméticos de higiene, tratamiento y afeitado pensados para los varones.
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Si bien es verdad que la población masculina está cada vez más preocupada por la higiene y su aspecto físico, no es posible comparar el uso que hace de la cosmética con la gran cantidad de productos dermocosméticos que cada día utiliza la mujer. Debido a ello, pocos son los laboratorios que se atreven a lanzar líneas de cosméticos dirigidas exclusivamente para el hombre. De hecho, hace 15 años el mercado de la cosmética masculina no existía, y ha habido muchas oscilaciones ya que marcas existentes han desaparecido, mientras que otras apuestan fuerte con nuevos lanzamientos y procuran consolidarse. Las campañas de publicidad y las áreas que abarcan los productos dirigidos a los hombres son básicamente los centrados en el proceso de afeitado y en las aguas de colonia. De todas formas, en este artículo se tratará de realizar una revisión, que no pretende ser exhaustiva, de estos y otros cosméticos masculinos.

Biológicamente,la piel del hombre es más gruesa y dura, sobre todo la epidermis y la capa córnea, debido a una mayor síntesis de colágeno y su posterior acumulación

Podríamos hacer una clasificación de tres tipos de cosméticos: de higiene, de tratamiento y los pensados para el afeitado.

Pieles diferentes

Antes de empezar a centrarnos en cada uno de los cosméticos masculinos, apuntaremos las pequeñas diferencias existentes entre la piel masculina y la femenina, así como otras divergencias de uno y otro sexo a la hora de establecer sus preferencias.

Biológicamente, la piel del hombre es más gruesa y dura, sobre todo la epidermis y la capa córnea, debido a una mayor síntesis de colágeno y su posterior acumulación. Se prolonga más el tiempo de la aparición de arrugas, que no se hacen patentes hasta los 40­45 años (en la mujer es a los 30­35), pero envejece de forma más brusca.

Se aprecia una mayor secreción de sebo por estímulo androgénico sobre las glándulas sebáceas y por el mayor tamaño de éstas en los chicos adolescentes que en las chicas. Aparece entre los 14 y 15 años de edad y deriva en la formación de acné, en muchos casos de tipo inflamatorio y de larga duración. La aparición de lesiones acneicas preocupa mucho a este sector de la población, que es un gran consumidor de geles y lociones para su tratamiento a base de peróxido de benzoilo, tretinona, ácido azelaico, niacinamida, o antibióticos tópicos del tipo eritromicina o clindamicina. Esta secreción sebácea se mantiene hasta la vejez en el hombre, mientras que en la mujer se pierde con la menopausia por la reducción de secreción de andrógenos, que se traduce en aparición de sequedad cutánea. Otra diferencia a partir de la adolescencia es la mayor dilatación de los poros del tejido cutáneo y el mayor número de glándulas sudoríparas.

La necesidad de afeitarse surge a partir de la pubertad de los hombres, que es cuando crecen los pelos en la zona del mentón, el bigote y, en menor cantidad, en las mejillas y el cuello. Con este procedimiento se desestructura el estrato córneo al variar el ritmo de renovación celular, porque al pasar la cuchilla se arrastran células córneas que todavía no se descamarían a no ser por el afeitado. Así se fuerza a la maduración de los queratinocitos basales, que ocupan el lugar de las células descamadas, siendo aún inmaduros.

Por su parte, la mujer no tiene la necesidad de realizar diariamente ningún tipo de procedimiento o tratamiento para mejorar su aspecto que involucre una agresión tan fuerte para la piel de la cara.

Las diferencias, no de tipo biológico, sino de tipo subjetivo, del sector masculino son sus preferencias por los cosméticos no untuosos ni grasientos, sino fluidos y de fácil absorción, y si puede ser que produzcan una agradable sensación de frescor y de pureza. Además, los hombres buscan un efecto inmediato al uso del cosmético, como puede ser un alivio de la irritación, un efecto calmante de ardores en pieles sensibles, una disminución de algún enrojecimiento o un efecto suavizante y vitalizante. Las mujeres, en cambio, tienen objetivos a largo plazo: disminución de arrugas, reducción de adiposidades o incremento de luminosidad y elasticidad de la piel.

Por todo ello, los fabricantes de cosmética masculina elaboran sus productos para conseguir bienestar, mientras que en el caso de la mujer la belleza es el objetivo prioritario.

Respecto a las lociones capilares, adquieren importancia las que poseen propiedades anticaída que prolongan la fase anágena y estimulan el crecimiento

Cosméticos de tratamiento

Se asemejan a los femeninos exceptuando el tipo de excipientes, que son seleccionados para conferir una forma galénica fluida, confortable, de fácil absorción y no grasienta; también se asemejan en su fragancia. Son productos tipo bálsamos, hidrogeles, gel-crema y cremas que son hidratantes, emolientes, dermopurificantes, antiirritantes, destinados a proteger la piel de agresiones externas y a paliar las marcas de fatiga en algunos casos, para calmar el ardor y las rojeces o incluso tratar los pelos incrustados en la barba, los puntos rojos, los granos del afeitado y/o las microinfecciones cutáneas de origen bacteriano, o simplemente mantener el nivel de hidratación y tonicidad correcta de la piel.

Cosméticos de higiene

Cuidado corporal

La población masculina utiliza, al igual que la femenina, una serie de preparados dermocosméticos para el cuidado corporal. Se trata de geles de baño y ducha, desodorantes y antiperspiranes, así como perfumes y aguas de colonia.

Los geles de baño y ducha son los mismos que los destinados al público femenino (muchas veces son las mujeres las que los compran). Excepcionalmente, sobre todo en el canal de perfumería, existen productos de este tipo destinados al hombre que incorporan aromas iguales a la colonia personal utilizada y que para hacerlos más exclusivos cambian el nombre por otro más viril y se asocian con actividades deportivas. Incorporan tensioactivos primarios y secundarios, estabilizadores de espuma, modificadores de pH y de viscosidad, agentes perlantes, colorantes, nacarantes, siliconas, polímeros catiónicos y agentes hidratantes y emolientes como avena, germen de trigo o el extracto vegetal que marque el marketing televisivo. La existencia de los productos polivalentes, como un gel de ducha que sea a la vez leche corporal hidratante, tiene que ver con la facilidad de uso y por no resultar tan perturbador poder hidratar la piel de todo el cuerpo usando sólo un gel de baño.

Respecto a los desodorantes y antiperspirantes para controlar el olor corporal, son los únicos productos cosméticos, junto con los geles de ducha, que el hombre reconoce usar a diario. Se comercializan en forma de barras o sticks, cremas, aerosoles o emulsiones presentadas como roll-on. Incorporan mezclas de sustancias antipespirantes y antisudorales como las sales de alumino, junto con sustancias que neutralizan la degradación del sudor como agentes antibacterianos (triclosán, farnesol, sales de amonio cuaternario, clorhexidina y aceites esenciales de tomillo, salvia y eucalipto), antioxidantes (vitaminas C y E, mezclas de butilhidroxitolueno/citrato de trietilo) e inhibidores enzimáticos (ésteres etílicos del ácido tartárico y cítrico). También incluyen modificadores del olor, es decir, agentes cubrientes y enmascaradores centrados en perfumes o fragancias. En general, son aromas obtenidos de aceites esenciales volátiles de tomillo, salvia, eucalipto, trementina, mirra e incienso, entre otros. Otros modificadores de olor son los absorbentes de éste (cinc ricinoleato, polímeros porosos y sustancias quelantes). El varón prefiere los que carecen de alcohol y perfume, y los más sibaritas se deciden por el que se complementa en fragancia con su línea de perfume, agua de colonia o línea de baño.

Debido a la frecuente práctica de deporte, el uso de calzado inadecuado y a la mayor sudación de los pies del sexo masculino, destaca el uso de los desodorantes podológicos en forma de aerosol o polvo, que se encargan de la higiene y cuidado de los pies, aportando sensación de frescura. Aparte de los agentes citados, incorporan sustancias refrescantes como el mentol y otras sustancias suavizantes e hidratantes como la urea.

El último grupo de cosméticos dedicado al cuidado corporal son los perfumes y las aguas de colonia, que abarcan un segmento importante dentro de los productos destinados al hombre debido a la sensación de bienestar que proporciona su aplicación. Se tiende a aromas como el tabaco, el cuero, la madera, el sándalo o la lavanda, entre otros.

Son pocos los laboratorios dermofarmacéuticos que se han decidido por su comercialización, a pesar de ser un mercado potencialmente rentable.

Cuidado capilar

En el cuidado capilar, el hombre utiliza básicamente champús, brillantinas y lociones.

Los champús deben ser adecuados para cada tipo de cabello. Sería curioso determinar el porcentaje de población masculina que adecúa su champú según sea cabello seco, graso o normal. En este grupo también existen productos polivalentes que realizan la función de champú más acondicionador en el mismo preparado y que reducen la gama de productos. En lo que se refiere al molesto problema de la caspa, los hombres se ven forzados a seguir un tratamiento con champús específicos anticaspa formulados con agentes que actúan frente a la excesiva descamación en grupos de células, que son visibles a simple vista debido a la multiplicación acelerada de las células basales epidérmicas del cuero cabelludo. Son los champús con sulfuro de selenio, ketoconazol, ácido undecilénico, ácido salicílico, coaltar, azufre orgánico, piritiona de cinc y breas.

Respecto a las lociones capilares, adquieren importancia las que poseen propiedades anticaída que prolongan la fase anágena y estimulan el crecimiento. Son formuladas a base de minoxidil; de aminoácidos azufrados (cisteína, cistina y metionina); de oligoelementos como el cinc y el cobre; de rubefacientes; revulsivos; extractos vegetales como el de sabal, y de vitaminas (pantenol, vitamina H, vitamina B6). También cabe citar las lociones que cubren las canas del cabello y devuelven al pelo su color natural.

Las brillantinas se usan en forma de geles, nebulizadores y espumas que lubrifican el cabello, le dan brillo y permiten dominarlo a gusto del usuario. Se eliminan con facilidad y no dejan residuos grasos.

Cosméticos del afeitado

Es el segmento de consumo más importante, con diferencia respecto a los otros. Es un hábito que ejercen los varones a diario, por lo que, al ser tan incómodo y tedioso, necesitan de cosméticos específicos para hacerlo más agradable. Se han contabilizado unas 3.300 horas de dedicación a esta tarea durante la vida del hombre adulto. Todo laboratorio que pretenda lanzar una línea de cosmética masculina lo hace alrededor del afeitado como eje primordial, con productos pre-shave para preparar el pelo horas antes del afeitado, con productos para el afeitado en sí y, por último, con productos para después del afeitado o after-shave; todos ellos ayudan a hacerlo de forma más plácida y protegen la piel de la cara.

El pelo del mentón, bigote y mejilla crece aproximadamente 0,4 mm al día y forma un ángulo de inclinación de 30º-60º. Existen dos tipos de pelo: unos gruesos, de 0,1 mm de diámetro en general y con las tres capas (cutícula, córtex y médula), y otros finos, el vello, con diámetro de 0,01 mm de media y sin médula, que crecen entre los otros. El grosor y el ritmo al que afloran depende de factores genéticos y de la edad del individuo. En la superficie del rostro se pueden encontrar entre 20.000 y 25.000 pelos, que cubren una superficie facial de 250 cm2 aproximadamente, agrupados y densificados más en barbilla y bigote que en mejillas. Para eliminarlos se debe escoger un tipo de cuchilla adecuada, que se deslice suavemente y no produzca cortes, aunque resulte bastante más cara. Existen modernas hojas de cuchilla más cortantes, afiladas y seguras, así como máquinas de afeitado eléctrico con nueva tecnología que aportan un buen rasurado. La técnica correcta para el afeitado con cuchilla es empezar por las zonas más fáciles, donde los pelos son menos gruesos y están en menor número (cuello y mejillas), para dar tiempo a que la espuma actúe en las otras zonas. Se debe pasar la cuchilla en la misma dirección en la que crece el pelo, así se disminuye la irritación, la tirantez y se evita el crecimiento de pelos hacia dentro y no pasarla varias veces por la misma zona. Los restos de espuma se deben retirar enjuagando el rostro con agua caliente.

A la hora de escoger las formulaciones para el afeitado, se debe tener en cuenta si es con maquina eléctrica o con cuchilla, el tipo y la sensibilidad de la piel, y la dureza del pelo, así como la existencia de patologías como acné, pseudofoliculitis o foliculitis profunda.

Según el instrumento utilizado, se distingue el afeitado en seco, que se realiza con maquina eléctrica, y el afeitado húmedo, que es con hoja de afeitar o navaja. Este último es más frecuente, ya que en el 75% de los casos se opta por él.

 

Productos para antes del afeitado

Para el afeitado con cuchilla estos productos resultan imprescindibles, aunque son poco conocidos y muchos hombres recurren a humedecerse la cara con agua caliente. Son preparados que disminuyen la resistencia al corte y protegen de los efectos abrasivos de la cuchilla afeitadora. De este modo la irritación es menor y se facilita el posterior acto del afeitado, que resulta más cómodo y apurado. Son lociones, cremas y geles que se aplican unas horas antes (como en el momento de acostarse). También son altamente humectantes y lubricantes, con el fin de que se reblandezca la queratina de la barba y se deslice mejor la cuchilla.

Está demostrado que con el pelo saturado de agua la fuerza necesaria para eliminarlo disminuye en un 65% comparado con el pelo seco. El objetivo es humectar la queratina para disminuir su dureza. Estos preparados incorporan sustancias como glicerina, tensioactivos, siliconas, diversos aceites (lanolinas), alcohol estearílico, propilenglicol, alantoína, urea y modificadores de pH.

Para el afeitado en seco el pelo debe estar exento de humedad para disminuir la fricción entre piel y cu chilla y facilitar el corte y deslizamiento de los cabezales de la máquina. Los productos usados tienen propiedades astringentes, cubrientes, refrescantes, lubricantes y con un rápido secado, lo que hace que los pelos estén erectos, individuales, rígidos, que se contraiga el músculo pilífero y que se incremente el ángulo bajo el cual el pelo emerge. De ese modo penetran fácilmente en los cabezales de la máquina. El pH debe ser inferior al punto isoeléctrico de la queratina (4,5­4,8), así se evita que ésta retenga agua y se hinche el pelo. Esto se consigue con la incorporación de sustancias como el ácido cítrico y el bórico.

Los productos pre-shave son lociones hidroalcohólicas de grado elevado para evaporarse rápidamente de la epidermis y retirar la humedad de la piel. Se componen de sustancias astringentes como alcohol, alumino clorhidróxido, ácido láctico, extractos vegetales alcohólicos, etc.; lubricantes como siliconas volátiles y miristato de isopropilo; refrescantes (mentol, alcanfor); polímeros cuaternarios; antisépticos, y antiinflamatorios (enoxolona, alfabisabolol). Existen otras lociones oleosas que depositan una película lubricante a base de siliconas y miristato de isopropilo, que disminuyen la resistencia al cabezal cortante con la piel. Otros productos no tan eficaces son los polvos y barras de talco, que incorporan calcio carbonato, estearato de cinc, estearato de magnesio y kaolín. Éstos ayudan a deslizar los cabezales y absorben el sudor y las secreciones sebáceas, aunque poco a poco se han ido sustituyendo por presentaciones más nuevas y efectivas como el polvo en forma de aerosol y dispersiones coloidales acuosas gelificadas.

Los geles autoformadores de espuma o geles postespumantes son los productos más modernos para el cuidado de la piel durante el afeitado

Productos para el afeitado(sólo para el húmedo)

Son cremas espumosas para el afeitado con brocha o sin brocha, barras jabonosas, espumas en aerosol y geles autoformadores de espuma. Deben tener buenas propiedades humedecedoras; que sea fácil de transferir el producto a la cara; que no se altere su textura y su consistencia a causa de las temperaturas probables a las que se deben someter; deben formar abundante espuma y que ésta sea suave, cremosa, agradable, consistente, estable, con buena adherencia sobre la cara, con buena extensibilidad, con persistencia y no secarse de forma rápida; que se pueda eliminar fácilmente de la cara con el enjuague, y que no sean irritantes ni sensibilizantes.

Las barras jabonosas de aspecto sólido y de pH 10­11 se componen de jabones de ácidos grasos (ácido esteárico o ácidos grasos del aceite de coco saponificados con mezclas de sodio y potasio hidróxido) en un 80% aproximadamente, así como de agua, glicerina y algún tensioactivo suave.

Estas formas antiguas dieron paso a otras más modernas: las cremas espumosas, que son soluciones viscosas de jabón dispersado en un medio de glicerina y agua. Para formar el jabón también se saponifica con mezclas de potasio hidróxido y sodio hidróxido, los ácidos grasos de aceite de coco y ácido esteárico. Otros componentes son humectantes (sorbitol, glicerina, propilenglicol), lípidos emolientes (lanolina, vaselina), tensioactivos, estabilizadores de espuma, refrescantes, etc. El pH de la mezcla es alcalino. Para su aplicación se debe humedecer la barba con agua caliente, colocar la espuma en la brocha y frotar en la cara hasta conseguir la abundante espuma. Además de ablandar la barba, tonifican, hidratan y aportan frescor.

Las cremas jabonosas de afeitado sin brocha son emulsiones de fase externa acuosa en las que el emulgente es el jabón y la fase grasa diversas sustancias con propiedades emolientes, humectantes y lubricantes (glicerina, lanolina, vaselina, estearatos, dimeticona). El pH de la crema es de 7,5­8,5. Antes de su aplicación se debe humedecer la cara con agua y jabón para reblandecer la barba. Su principal inconveniente es que requiere más cantidad de producto en cada afeitado, que reblandece la barba de forma menos efectiva, que deja sensación grasa y que resulta difícil de eliminar de la hoja. Sus ventajas son su rapidez y que elimina la necesidad de brocha.

Las espumas de afeitar en aerosol son muy similares en su composición a las cremas anteriores, pero se han incluido en envases del tipo aerosol para facilitar su aplicación y se les ha añadido un gas propulsor a base de hidrocarburos de baja toxicidad (propano, isobutano). Cuando se descarga la emulsión, las gotas dispersas del propulsor se vaporizan produciendo la espuma formada por las burbujas de vapor propulsor rodeadas de fase acuosa tensioactiva. Son las preferidas por el público masculino.

Los geles autoformadores de espuma o geles postespumantes son los productos más modernos para el cuidado de la piel durante el afeitado. Son geles que gracias a la inclusión de hidrocarburos volátiles del tipo isopentano isobutano y hexano, tras aplicarlos sobre la cara con un masaje, se forma espuma in situ sobre la superficie de la piel. Son dispersiones acuosas de jabones que contienen agentes gelificantes solubles en agua, así como agentes postespumantes, humectantes, auxiliares espumantes y emolientes.

 

Productos para después del afeitado

Se utilizan después del afeitado, tanto si se ha realizado con cuchilla como con maquina afeitadora. Aunque cada vez más los laboratorios intentan que los productos para el afeitado sean mejores al disminuir la sensación de tirantez, la incomodidad y la irritación, no se puede evitar la descamación de células, la sequedad cutánea que produce la acción alcalina del jabón y el trauma del utensilio utilizado, que por muy seguro que sea puede producir cortes y quemazones. Por ello, se hace imprescindible la aplicación de este tipo de productos.

En sus comienzos, los productos after-shave eran soluciones hidroalcohólicas de grado elevado a las que se añadía un perfume masculino. Su finalidad era paliar las lesiones ocasionadas, actuando de astringente y antiséptico y aportando frescor por evaporación del alcohol. Posteriores formulaciones han rebajado la graduación alcohólica entre los 40º y los 70º, además de añadir productos emolientes, humectantes y refrescantes como glicerina, propilenglicol, aceite de ricino y mentol.

Para las pieles en las que se produce una verdadera aspereza e irritación existen bálsamos, emulsiones, cremas y geles que incorporan sustancias hemostáticas para reducir el sangrado de las posibles lesiones, como la cefalina; regeneradores de la capa córnea como el colágeno, pantenol y vitamina A; emolientes, protectores e hidratantes como los derivados de la lanolina, la alantoína y la urea; refrescantes como siliconas volátiles; extractos vegetales con distintas propiedades, como hamamelis (astringente, hemostático, vasoconstritor) y caléndula (cicatrizante, emoliente, epitelizante); restablecedores de pH, ya que éste se ha alcalinizado por el uso de jabones; antiinflamatorios a base de alfabisabolol y enoxolona; acondicionadores; viscosizantes, etc. *

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