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Vol. 22. Núm. 5.
Páginas 108-117 (Mayo 2003)
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La fidelización de los usuarios de la oficina de farmacia
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Matilde Sánchez Reyes
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La cambiante situación del sector farmacéutico --en particular de la oficina de farmacia--; el incremento de la oferta, no sólo en número de oficinas de farmacia, sino también en la amplitud de competencia externa al canal farmacéutico; la evolución experimentada por el cliente y el enorme auge que está cobrando en cualquier ámbito de la actividad empresarial el marketing de servicios, hacen imprescindible la fidelización de los usuarios de la farmacia.

El objetivo de este nuevo enfoque es averiguar qué da valor a los clientes para así poder hacer mejor lo que más les importa, comunicárselo y satisfacerlos. Al fin y al cabo, el valor es lo que mueve casi todas las decisiones de compra de productos y servicios. Es conveniente matizar que el valor es algo subjetivo, que depende de las percepciones de cada cliente y es algo dinámico, pues va cambiando en el tiempo. El valor para el cliente se puede definir como:

El usuario de la farmacia recibe un producto de una manera concreta y, de forma inconsciente, compara esa experiencia con lo que él esperaba recibir. Tiene entonces unas percepciones del servicio que ha recibido. Además, el cliente ha pagado un precio por el producto, tanto en dinero como en tiempo y desplazamiento, que percibe como un sacrificio. Si al comparar lo que percibe que ha recibido con lo que percibe que ha pagado el resultado es favorable, habrá percibido valor y se irá satisfecho. Esto redundará en sus posteriores actuaciones, en que regrese o no a la farmacia, en que sea fiel o no.

Conseguir la satisfacción del cliente puede parecer sencillo pero al igual que en otros muchos servicios la tarea es ardua. Así, un cliente puede irse insatisfecho de una farmacia por muchos motivos: por no disponer del medicamento solicitado en ese preciso instante, por un largo tiempo de espera, por no recibir la dedicación de tiempo y explicaciones deseadas por ser el producto demasiado caro, por negársele algún medicamento del que no trae receta o no ser válida ésta, etcétera.

Una vez lograda la satisfacción del cliente, no siempre éste va a ser fiel. El hecho de que un cliente vuelva a comprar a la misma farmacia no implica fidelidad, ya que en ocasiones el cliente se encuentra «retenido». La retención se produce cuando el cliente, a pesar de estar descontento con lo que recibe en su farmacia habitual, vuelve a comprar por ser la única farmacia en la zona, por costumbre, por el coste del cambio (incomodidad, inseguridad, tiempo o desconfianza que supone para el cliente cambiar de farmacia), por el precio o por algún tipo de oferta. En todos estos casos la llegada de un competidor que ofrezca al cliente lo que éste busca o si se trata de clientes con altos niveles de insatisfacción, puede derivar en que los clientes asuman el cambio.

El cliente fiel se caracteriza pues, además de por la repetición de la compra, por recomendar y hablar bien de la farmacia, por ser menos sensible a los cambios de precio, por perdonar más los errores, por comprar con más frecuencia, por adquirir una gama más amplia de productos y por tener menos en cuenta la competencia. Todo esto nos lleva a la conclusión de que, ante todo, hay que esforzarse por fidelizar a la clientela (que no retener).

La fidelización consiste en la realización de acciones encaminadas a conseguir relaciones estables y prolongadas con los clientes de las que surgirán sentimientos positivos o algún tipo de compromiso de éstos con la farmacia. Un primer apunte: el mejor plan de fidelización es conseguir la satisfacción de los clientes.

Fidelización en la farmacia española

En la actualidad podemos encontrar farmacias en las que se han implantado diversos métodos de fidelización y/o elementos que juegan a favor en la consecución de la fidelidad de sus clientes.

Que el farmacéutico haga uso de los métodos comerciales no le quita mérito ninguno como profesional de la salud

AF entendida como seguimiento farmacoterapéutico

Es la práctica profesional por la que el farmacéutico se responsabiliza de las necesidades del paciente relacionadas con los medicamentos mediante la detección, prevención y resolución de los problemas relacionados con los medicamentos (PRM) de forma continuada, sistematizada y documentada, en colaboración con el paciente y con el resto del equipo de salud, con el fin de alcanzar resultados concretos que mejoren la calidad de vida del paciente.

Cuanto más importante es para el usuario lo que le vincula con el proveedor, más reacio es al cambio de proveedor, ya que más desconfianza le provocará. En el terreno de la salud, este «miedo al cambio» se acentúa respecto a otros servicios. Por ello, cuando lo que vincula al usuario con la farmacia es su propia salud --no comprar una papilla de oferta o que regalen unos caramelos esporádicamente--, el compromiso que se produce entre el cliente y la farmacia es mucho mayor.

Trato del personal

Este aspecto se encuentra íntimamente ligado a la satisfacción del cliente. En el trato es fundamental el ambiente que se respire en la oficina de farmacia, pues es algo que se «contagia» del personal a los clientes.

Resulta, por tanto, de vital importancia la selección del personal y la gestión de los empleados. En la selección del personal se habrá de tener en cuenta no sólo aspectos básicos como su formación académica o su experiencia previa, sino también factores como la apariencia, la amabilidad, la educación o la capacidad para desenvolverse ante diferentes cuestiones. Pero no basta con una buena elección del personal, ya que posteriormente hay que seguir con la gestión:

­ De su formación. Reciclaje de conocimientos, puesta al día en novedades sanitarias, formación sobre diferentes áreas (seguimiento farmacoterapéutico, ortopedia, análisis, homeopatía, veterinaria) y formación sobre aspectos comerciales (técnicas de venta, gestión de quejas y reclamaciones, merchandising, escaparatismo) y sobre la gestión de la calidad.

­ De la motivación. Un personal poco motivado transmite apatía, descontento, falta de compromiso con la farmacia y esto no favorece las relaciones estrechas y duraderas de los clientes con la farmacia. En la motivación se distinguen tres componentes que el personal valora frente a lo que él da a cambio: el económico, la satisfacción íntima que le supone al empleado el trabajo desempeñado y el reconocimiento externo de su trabajo.

Un nuevo prisma de visión del personal como «clientes internos» mejora ese ambiente que se respira en la farmacia y que es percibido por los «clientes externos».

El personal y su capacidad de respuesta ante los problemas de los clientes

El sistema sanitario establecido en nuestro país y el ritmo de vida de la sociedad hacen que cada vez más los clientes traten de resolver sus problemas de salud con la automedicación y con la indicación y el consejo farmacéutico. Por ello, un personal que sea capaz de desenvolverse en estas situaciones es lo que busca el cliente. Es importante también la capacitación del personal para gestionar de manera eficaz las quejas y reclamaciones de los clientes, algo a lo que no se le suele prestar mucha atención. Sirva un dato: se estima que cada cliente satisfecho da por término medio cinco referencias positivas de la farmacia, mientras que cada cliente que se va insatisfecho habla mal de la farmacia en doce ocasiones. Además, una queja bien gestionada puede conseguir aumentar la satisfacción y lealtad inicial del cliente con la farmacia.

Variedad de servicios

Todas las farmacias ofrecen un producto básico que las identifica como pertenecientes al mismo sector, que es la dispensación de especialidades farmacéuticas y artículos de parafarmacia. Aparte de este servicio, las farmacias suelen dar otros servicios periféricos que normalmente son necesarios y que constituyen el producto real ofertado. El consejo que acompaña a la dispensación, la tutoría de uso de la medicación, la toma de la presión o el ofrecimiento de productos por encargo son los servicios que diferencian a unas farmacias de otras y son el llamado producto plus (seguimiento farmacoterapéutico, óptica, ortopedia, homeopatía, análisis, audiometría). El cliente que hoy entra en la farmacia es mucho más exigente y no se conforma con el producto básico o el real; quiere el producto plus. Por consiguiente, si la farmacia ofrece numerosos servicios, el cliente puede vincularse al sentir que allí puede encontrar lo que necesita.

Disponibilidad de los productos solicitados

Contar con unos stocks adecuados, anticiparse en el abastecimiento de productos de temporada, estar al día de las nuevas especialidades e incorporarlas hacen que las faltas sean una excepción y aumentan la confianza del cliente en la farmacia y su comodidad. Existen algunas posibilidades para controlar esta circunstancia, como disponer de un cuaderno para registrar los encargos y otro para registrar los artículos pedidos no encargados que son estudiados periódicamente para valorar la necesidad de implantar medidas correctoras (modificaciones de stocks mínimos, inclusión de artículos nuevos en el stock habitual, analizar errores internos y estudiar acciones preventivas). Esta metodología ayuda a tener las existencias más adecuadas a las necesidades cambiantes de los clientes.

Mucho más innovadora, pero de introducción escasa aún en el ámbito español, es una nueva herramienta para el seguimiento simultáneo de los principales indicadores de gestión, entre ellos la gestión del stock, llamada Cuadro de Mando Integral (CMI). Esta herramienta informática controla la evolución de los productos midiendo cómo rotan, con qué frecuencia e indicando los artículos en los que se han producido faltas.

Seguimiento de los encargos

Las faltas son algo inevitable en la farmacia, por lo que es importante cómo se gestionan los encargos que realizan los clientes. Opciones hay muchas, si bien sólo algunas farmacias, aquellas con un sistema de gestión de la calidad, hacen uso de ellas. Algunas de estas opciones son: sistema de cupones de encargo, cuaderno de encargos, aviso telefónico a los clientes cuando se reciben los encargos, asegurar un plazo de entrega del encargo, informar de la marcha de encargos especiales (productos en falta, vacunas, promociones esporádicas) o disponer de una ubicación específica para los encargos que facilite su identificación rápida agilizando la entrega.

Información facilitada al cliente

El consejo farmacéutico y la información proporcionada al cliente contribuyen a la imagen de profesionalidad y preparación de la farmacia. Además, es una forma de hacer tangible el servicio.

Hay farmacias que habilitan, en la zona destinada al público, un punto de información en el que sitúan folletos y revistas de contenido sanitario suministrados por los laboratorios, o bien elaborados por la propia farmacia. En algunos casos, la farmacia prefiere hacer una entrega selectiva a aquellos clientes que puedan necesitarlos. Además, las farmacias pueden exhibir carteles informativos de episodios relacionados con la salud o de información sanitaria general y, ante acontecimientos alarmantes que atañen a la salud, es también positivo que la farmacia proporcione información incluso con folletos que realice. Por otra parte, a raíz del auge de la atención farmacéutica han aparecido elementos que ayudan a hacer visible la información que da el personal de la farmacia, como las pegatinas que el personal farmacéutico adhiere a la medicación para anotar la posología que debe seguir el paciente o aquellas que avisan sobre las condiciones de conservación o del riesgo de fotosensibilidad.

Participación en proyectos farmacéuticos

En la actualidad, la profesión farmacéutica está haciendo muchos esfuerzos para reforzar su papel y su posición en la sociedad. Así, los organismos que la representan se están implicando en numerosos proyectos sanitarios y en campañas en los medios de comunicación. La participación voluntaria de las farmacias en estos proyectos sirve para mejorar la imagen de profesionalidad de la farmacia, captar nuevos clientes interesados en el proyecto y elevar la fidelidad de los clientes actuales de la farmacia. Algunos de ellos son además una forma de hacer seguimiento farmacoterapéutico. Sirvan de ejemplo proyectos de deshabituación tabáquica, colaboraciones médico-farmacéutico en EPOC, campañas de educación infantil sobre fotoprotección solar, la creación de una red farmacéutica de donantes de sangre, planes de atención al diabético, una campaña nacional contra la anorexia, una campaña contra el consumo juvenil de drogas, y muchos más.

Empleo de la base de datos de clientes

La base de datos ha de ser un banco de información singularizada de los clientes, actuales y potenciales, disponible para todo el personal de la farmacia y de utilidad para mantener la relación con el cliente o conseguir la venta del producto o del servicio. La mayoría de las farmacias cuenta con una base de datos de clientes que suele estar infrautilizada, ya que se emplea como una libreta de direcciones sin registrarse demasiada información sobre sus necesidades, gustos y preferencias. Esta información tan valiosa de los clientes muchas veces sí se posee, pero permanece en la mente de determinados empleados sin ser compartida, con lo que se pierde una gran baza a la hora de afrontar la relación de la farmacia con el cliente. Por último, señalar que la base de datos debería ser totalmente dinámica, tanto como cambiantes son las necesidades, deseos y demandas de los clientes.

Sistemas individualizados de dosificación y dispensación de fármacos (SIDD)

Son sistemas orientados a facilitar la administración de regímenes terapéuticos más o menos complejos --como los de pacientes polimedicados, terapias en días alternos, medicamentos fraccionados-- o de terapias de pacientes con dificultades para administrarse correctamente la medicación --ancianos que viven solos, personas con problemas visuales, psicológicos, de memoria o de destreza manual--. Sus objetivos son: mejorar la eficacia terapéutica de los tratamientos, reducir los problemas ocasionados por el incumplimiento y, en consecuencia, producir un ahorro en el gasto sanitario tanto por consumo de medicamentos como por ingresos hospitalarios. Estos sistemas se basan en la utilización de unos envases especiales en los que el farmacéutico u otro personal bajo la supervisión del farmacéutico, previa autorización del paciente, coloca los fármacos prescritos en casilleros en función de la hora y el día de la semana.

En nuestro país todavía se encuentra en sus inicios la implantación del SIDD. De momento han sido las farmacias de Barcelona las pioneras en implantar este sistema a través de un proyecto impulsado por el COF de Barcelona. También se empieza a utilizar en residencias geriátricas. En otros países como el Reino Unido y Suecia el empleo es mayor, siendo a veces la Administración la que paga a las oficinas de farmacia que los utilizan.

Pago con tarjeta

En la actualidad, el llamado «dinero de plástico» es cada vez más usado, especialmente en los segmentos más jóvenes. De hecho, existen personas para las que es inadmisible no poder efectuar sus compras con tarjeta y nunca llegarían a ser clientes fieles si no se diese esta condición. Aunque el farmacéutico tradicional ha sido por mucho tiempo reacio a esta forma de pago, casi se ha impuesto en todos los comercios. A pesar del descuento que supone, sus ventajas son claras: fomenta un mayor volumen de compra, disminuye el número de impagos y contribuye a la imagen de modernidad de la farmacia.

Horario

La reforma de la liberalización de los horarios comerciales que tuvo lugar en 1996 fue el punto de partida para el panorama actual de los horarios de las oficinas de farmacia: jornada partida, horario continuado de 12 horas y 24 horas. El ritmo de vida, las largas jornadas de trabajo, la incorporación de la mujer al mundo laboral y los nuevos hábitos de compra hacen que exista un segmento de la población que encuentra un valor añadido en el horario ampliado de las oficinas de farmacia que lo aplican.

Competitividad en precio

Las ofertas son a veces el gancho que dirige a un cliente a una misma farmacia, pero no nos engañemos, es más probable que sea un cliente retenido que fiel. El tener precios competitivos con el mercado es importante, pero a la hora de fidelizar uno de los factores claves de éxito es la calidad del servicio.

Sin embargo, los clientes han cambiado sus hábitos y ahora compran en espacios en los que satisfacen a la vez distintas necesidades (grandes almacenes, centros comerciales, grandes superficies). Estos establecimientos cuentan con importantes departamentos de marketing que diseñan estrategias y políticas de precios que han propiciado la salida de muchos artículos, antiguamente exclusivos del canal farmacia, hacia esos otros canales. No existe otro camino para mantener esos artículos e impedir que sigan perdiendo cuota de mercado en el canal farmacia que conocer el precio de mercado y ofrecer precios competitivos.

Uno de los puntos débiles de la oficina de farmacia en este sentido es el posicionamiento de precios caros que reside en la mente de los consumidores. A pesar de que muchas farmacias ofrecen ya precios acordes con el mercado, el público no lo reconoce así. Sin embargo, en otro tipo de artículos como los cosméticos, el ambiente y el entorno tan distinto que rodean su venta en las perfumerías con clientela de alto nivel adquisitivo, centros de estética y grandes almacenes hacen que en la farmacia el precio sea un elemento decisivo para la venta.

Luego no basta con marcar precios competitivos, sino que es vital comunicar bien estos precios con una rotulación adecuada aplicando las técnicas de merchandising en un buen escaparate. Sólo aquellas farmacias que accedan a datos reales de mercado, que fijen sus precios en relación con los de mercado y con la calidad de los productos que ofrezcan y sepan comunicarlos, podrán tener otro elemento que juegue a favor de la fidelización de su clientela.

Facilidades de acceso y de espera en la farmacia

Para segmentos concretos del público objetivo --discapacitados, ancianos, madres con carritos-- el acceso a la farmacia puede ser determinante en la elección de la oficina de farmacia habitual. Así, inversiones como una puerta automática deberían ser tenidas en cuenta siempre que sea posible. En aquellos casos en los que no sea factible, se procurará que no haya un escalón demasiado alto en la entrada (una pequeña rampa es una buena alternativa) o que la puerta no sea demasiado pesada.

En cuanto a la espera, la disponibilidad de un asiento cómodo es muy apreciado por las personas de mayor edad. El que exista suficiente espacio en la zona destinada al público para que puedan esperar las madres con los carritos debe ser observado. También, si el espacio lo permite, y para facilitar a las madres la espera y el acto de la compra, se puede destinar una zona al público infantil (con una caja con juguetes, con una mesa para niños y lápices de colores, con un corcho donde se expongan los dibujos de los niños).

Acciones dirigidas a las madres con niños

Sirve todo aquello que facilite a las madres el acto de la compra, como las ya citadas en el punto anterior, o simplemente regalar a los niños unos caramelos con los que se distraen ese rato. Además, se pueden hacer otras acciones de fidelización como exponer en la farmacia fotos de los niños nacidos en la zona, felicitar a los niños en su cumpleaños o participar en programas desarrollados por algunos laboratorios para las nuevas madres.

Acciones formativas dirigidas a la clientela

Existen farmacias que han decidido incrementar el valor ofrecido a su público impartiendo formación sobre temas de salud de interés. Para ello, realizan sesiones formativas periódicamente con clientes que acuden, bien por los anuncios en la farmacia o bien por ser avisados personalmente cuando en la farmacia se conoce el interés del cliente por el tema tratado.

Presencia en la red con un sitio web

Algunas farmacias han decidido estar presentes en Internet para informar sobre los distintos servicios de óptica (dando a conocer nuevos modelos, el servicio de graduación y las ofertas), ortopedia (con el muestrario), herboristería (ofreciendo consejo sobre vitaminas, infusiones) y también para disponer de una dirección de correo electrónico y así contestar las consultas de la clientela. De esta forma, la presencia en la red aumenta el prestigio y fortalece la imagen de la farmacia.

Afortunadamente muchas farmacias han visto que lo que se hacía hace 20 años hoy es insuficiente para cubrir las expectativas de los clientes

Métodos de fidelización en otros países

En los países extranjeros existen numerosas técnicas de fidelización, especialmente en el ámbito geográfico anglosajón. La revisión de los métodos empleados en el sector farmacéutico en el extranjero apunta algunas enseñanzas que pasamos a comentar a continuación.

Formas mixtas

Cada vez más se tiende a formas mixtas que combinan la vertiente sanitaria con la comercial.

Tarjetas de puntos

En el aspecto comercial destaca la implantación de programas de fidelización basados en tarjetas de puntos, ya sea con tarjetas de banda magnética o con tarjetas inteligentes. Las últimas son mejores para obtener información de las preferencias de los clientes y de sus patrones de compra y, al mismo tiempo, ofrecer a estos clientes premios o recompensas en tiempo real. Estos programas son igualmente frecuentes en Estados Unidos, Reino Unido y Australia. También se busca la fidelización a través del merchandising, políticas de precio, sitios web, cupones de descuento, publicidad en revistas, acciones a madres con niños, etc.

Seguimiento farmacoterapéutico

En la rama sanitaria el método más destacado es el llamado pharmaceutical care o atención farmacéutica, en especial el seguimiento farmacoterapéutico y es también notable la especialización de las farmacias en determinadas patologías (hipertensión, diabetes, sida). Así, hay farmacias que realizan episodios relacionados con la salud (seminarios sobre tensión arterial, colesterol, visión), algunas cadenas han montado «centros de bienestar» en los que se realizan chequeos de presión, glucosa y colesterol, estudian y revisan medicaciones y enfermedades, otras participan en campañas sanitarias como la del ácido fólico, la gripe o la de evitar ir al médico en situaciones innecesarias. Otras farmacias han optado por impartir clases a niños y adultos sobre nutrición, fitoterapia o vitaminas e incluso una farmacia inglesa ha creado un centro de información sanitaria con folletos, libros y vídeos de distintas fuentes, transformando un almacén inutilizado en una biblioteca gracias a la financiación de las autoridades sanitarias y de la industria. En farmacias supermercado estadounidenses se han desarrollado proyectos sobre diabetes y alimentación sana, dirigidos a diabéticos, con tours realizados en la parte de tienda con un dietista, para informar sobre alimentos y raciones, y en la parte de farmacia con un farmacéutico, para educar sobre EFP y medicamentos que afectan a las concentraciones de glucosa. También se han creado clubes sobre la presión arterial que ofrecen el servicio de seguimiento, consejo y monitorización de la presión arterial gracias a la financiación de varias fundaciones.

Colaboración institucional

Fuera de España es frecuente la colaboración de la farmacia con distintas instituciones y empresas, lo que permite acometer proyectos sanitarios y acciones comerciales (como la puesta en circulación de tarjetas).

Tarjeta de banda magnética

Se ha convertido en la herramienta principal de fidelización. Sin embargo, las primeras críticas a este método ya han surgido. Críticas que atacan este sistema, puesto que ha dejado de ser un elemento diferenciador y fidelizador al ser común a muchas cadenas de farmacias. Incluso se cuestiona si la tarjeta crea realmente fidelidad al establecimiento o a la promoción y el descuento.

Servicios añadidos

El éxito de algunas pequeñas farmacias ha sido encontrar nichos de mercado ofreciendo servicios a pequeños segmentos de población cuyas necesidades no estaban cubiertas por las grandes cadenas de farmacia.

Fidelización en otros sectores

La evolución del cliente es algo que afecta a todos los sectores, por lo que en cualquier ámbito se está pasando a un nuevo enfoque cuyo objetivo es que el cliente repita en su compra. Para ello es preciso ofrecer el producto y/o servicio adecuado, a la persona adecuada, en el momento adecuado y al precio adecuado, surgiendo así los programas de fidelización. Algunos de estos programas son:

­ Clubes de clientes que ofrecen una serie de ventajas económicas (por compras acumuladas o concretas), así como servicios adicionales de información o asesoramiento.

­ Tarjetas de puntos que permiten a los clientes almacenar puntos por sus consumos.

­ Programas de descuentos.

­ Programas basados en privilegios.

­ Programas basados en acciones de comunicación, con las que la empresa hace uso de su libreta de direcciones para comunicarse con el cliente con distintas intenciones: el ofrecimiento de nuevos servicios y/o productos, informar, felicitar, etcétera.

­ Otros factores que fidelizan son: la variedad del surtido ofrecido, detalles con el cliente en el momento de la entrega del producto, la opción de elegir la persona que les atienda si es que ya existe alguna relación previa, condiciones cómodas para devoluciones y garantías, la ubicación, la disponibilidad de parking, la ubicuidad, el horario, el servicio posventa, la presencia en Internet o el servicio de entrega a domicilio.

Una idea muy extendida al respecto es que una empresa puede obtener mejores resultados si focaliza sus esfuerzos en fidelizar a los clientes más rentables y no a todos por igual. Esto se traduce en que el primer paso es segmentar a los clientes no en función de sus características demográficas, sino en función de su «valor actual» para la empresa (los ingresos reales que supone para la empresa) y su «valor potencial» (midiendo si el cliente está o no al máximo de sus posibilidades de compra). Un argumento sencillo para entender este planteamiento es que muy frecuentemente el 80% de los ingresos de una empresa son generados por un pequeño grupo de clientes y es a ese grupo al que primero hay que fidelizar.

Muchos de estos métodos parecen, hoy por hoy, lejanos a la oficina de farmacia; otros no suenan tan extraños en cuanto los hemos relacionado con farmacias extranjeras (clubes de clientes, tarjetas y programas de puntos, descuentos en forma de cupones enviados a los clientes, acciones de comunicación con los clientes). Además, la decisión de introducir uno de estos métodos puede resultar compleja, tanto por su viabilidad como por la posible respuesta de un público no habituado todavía a estos métodos en las farmacias españolas.

Conclusiones

Los métodos de fidelización no constituyen una filosofía más del marketing, sino que representan una realidad cada vez más impulsada por las empresas. Y no sólo eso, empiezan a ser una necesidad en aquellos casos en que el ambiente que rodea al negocio se encuentra en época de cambios, como ocurre en la farmacia española. Si bien es cierto que determinados métodos de los revisados van a fortalecer la imagen de la farmacia, otros van a ayudar a su organización interna y, a la vez, pueden dar considerables incrementos de la rentabilidad. Esto no es una utopía, sino una realidad. Los farmacéuticos todavía están a tiempo de aprovechar la oportunidad de dar a sus clientes productos y servicios que les aporten valor, que les conviertan en clientes satisfechos y que les lleven a volver a sus farmacias, ya que si el día de mañana la conformación del sector es otra o los agentes implicados son otros, los clientes sabrán que tienen farmacias dinámicas que se mueven con el tiempo para satisfacer a su público.

La fidelización en la farmacia española ya ha dado los primeros pasos. Afortunadamente muchas farmacias han visto que lo que se hacía hace 20 años hoy es insuficiente para cubrir las expectativas de los clientes. Y uno se puede preguntar qué métodos aplicar. A nuestro juicio, son dos los factores a considerar antes de acometer esta acción: desde un punto de vista teórico, lo que nos debería mover en la toma de decisiones para buscar la satisfacción de la clientela es averiguar cómo es esa clientela. Habrá que evaluar sobre qué segmentos del público es conveniente actuar y se adoptarán los métodos que más valor aporten a esos segmentos.

Otros factores decisivos en la utilización de los métodos de fidelización relacionados con la persona encargada de la toma de decisiones --habitualmente el farmacéutico titular-- son: su mentalidad y su forma de ver la profesión farmacéutica, que le llevará a decantarse por métodos más sanitarios o por métodos más comerciales; los recursos económicos, ya que habrá que implantar aquellos métodos que representen una relación «valor para el cliente/coste para la farmacia» aceptable; el espacio, pues existen métodos cuya puesta en marcha se puede ver condicionada por los metros cuadrados con que cuente el local de la farmacia, el tiempo de que se dispone en la farmacia y el que requieren las diferentes acciones y el personal (tanto por su carga actual de trabajo como por su capacitación).

Una vez decidido el método a aplicar, se debe considerar cómo hacerlo. En teoría, todos los métodos no se emplean con todos los clientes por igual, aunque en la práctica ocurra a veces lo contrario. En este caso, lo ideal sería hacer una segmentación en la que se ofrecieran los métodos idóneos para cada segmento.

La mayoría de las farmacias cuenta con una base de datos de clientes que suele estar infrautilizada, ya que se emplea como una libreta de direcciones sin registrarse demasiada información sobre sus necesidades, gustos y preferencias

Todo plan de fidelización requiere de una evaluación final de los resultados obtenidos, aunque esta medida puede resultar compleja, pues no está muy claro aún cómo se puede medir la fidelidad de los clientes. A pesar de ello, algunas formas empleadas son la medida de la satisfacción de la clientela mediante la realización de encuestas de satisfacción y la continuidad de compra de los clientes, pero el enfoque más reciente apuesta por la intención de compra del cliente.

Nuestra apuesta va en la línea de buscar una farmacia entendida como espacio de salud. Y por salud hoy día se entiende calidad de vida y bienestar, no sólo ausencia de enfermedad, luego es lógico que la farmacia albergue mucho más que medicamentos, y puedan y deban ser aplicables los métodos comerciales. Esto es lo que nos permite pronunciarnos por una combinación de los métodos sanitarios y de los empresariales. En nuestra opinión, que el farmacéutico haga uso de los métodos comerciales no le quita mérito ninguno como profesional de la salud; es más, satisfará a su clientela en un sentido más amplio.


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