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Vol. 21. Núm. 2.
Páginas 71-77 (Febrero 2002)
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La caspa. Causas y tratamiento
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Sonia Leranoza
a Doctora en Farmacia.
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En una sociedad donde el culto a la imagen es un valor en alza, padecer el problema de la caspa provoca en ocasiones situaciones embarazosas que originan inseguridad en el aspecto físico. Las personas con caspa se encuentran continuamente pendientes de la apariencia de su cabello y hombros, teniendo condicionada su forma de vestir. En el presente trabajo se abordan los mecanismos desencadenantesde la caspa, sus tipos y su tratamiento.
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La caspa es un proceso natural consecuencia de una alteración del funcionamiento del cuero cabelludo y representa una preocupación estética que el cosmetólogo trata de mejorar mediante el desarrollo de nuevas líneas de tratamiento capilar.

A pesar de que en los últimos años se ha producido un gran avance en el desarrollo de productos de tratamiento capilar, el combatir la aparición de la caspa sigue siendo un reto para el formulador cosmético, quien no cesa en la búsqueda de nuevas formas cosméticas más eficaces e ingredientes activos que controlen y disminuyan su aparición. Actualmente se dispone de un gran número de tratamientos capilares, realmente eficaces, que ayudan a prevenir y corregir el problema estético de la caspa.

Para poder comprender mejor el problema de la caspa y las causas que pueden llegar a originar su aparición, haremos un breve repaso de la estructura y fisiología de la piel y más concretamente del cuero cabelludo.

Estructura de la piel y del cuero cabelludo

La piel es el órgano más extenso del cuerpo, con una superficie media de 1,6 m2 y un peso aproximado de 4 kg. Está constituida por tres capas sucesivas, la epidermis, la dermis y la hipodermis. La función principal de la piel no es sólo la de actuar como barrera impermeable o defensiva contra las agresiones externas, sino que además regula la pérdida de calor del organismo y transmite los estímulos que le llegan.

La piel del cuero cabelludo sólo difiere de la del resto del cuerpo por la abundancia de folículos pilosos de gran tamaño, drenados por las glándulas sebáceas. Estas glándulas secretan una sustancia llamada sebo, formada por una mezcla de grasas, colesterol y proteínas, que lubrica el pelo y evita que éste se reseque. La actividad de las glándulas sebáceas se ve aumentada en la pubertad y difieren en número y actividad entre diferentes personas.

En el estudio de la caspa, nos centraremos en la anatomía y funcionamiento de la epidermis, por ser la estructura que se encuentra relacionada con esta alteración del cuero cabelludo. La epidermis es la primera barrera de protección del organismo por ser el revestimiento más externo de la piel. Está constituida por cuatro capas de células perfectamente estratificadas: estrato basal, estrato espinoso, estrato granuloso y estrato córneo (fig. 1).

Fig. 1. Sección de la epidermis.

La epidermis se encuentra en continua renovación. Las células del estrato basal, los queratinocitos, son las únicas células que se dividen y diferencian. Las células hijas que se forman en esta capa migran hacia la superficie, pasando por un proceso de maduración específica (pierden el núcleo, se queratinizan y se vuelven planas) hasta formar la capa protectora impermeable denominada estrato córneo. Las células córneas o corneocitos, se desprenden continua mente de la superficie de la piel en una continua descamación. Normalmente, la epidermis del cuero cabelludo, como la del resto del cuerpo, se renueva regularmente cada 28 días. Este cambio es microscópico y pasa inadvertido; sin embargo, existen algunas ocasiones en las que la liberación de corneocitos es masiva y visible, como ocurre en el caso de las personas que padecen el problema de la caspa.

La caspa (Pityriasis capitis) se define como una descamación excesiva del cuero cabelludo acompañada de prurito leve pero sin signos clínicos de inflamación. El mecanismo de aparición de la caspa es consecuencia de un aumento de la velocidad de descamación de la epidermis, en el que las células de la capa basal precisan la mitad del tiempo que en un cuero cabelludo no afectado para alcanzar el estrato córneo. Esta proliferación anormal provoca un incremento del número de células córneas, acompañado de una anómala cimentación, que se traduce en la aparición de grandes agregados de células córneas en el cuero cabelludo.

A veces puede confundirse el diagnóstico de la caspa con el de la dermatitis seborreica, debido a que presentan una sintomatología semejante. Sin embargo, a diferencia de la caspa, la dermatitis seborreica se caracteriza por una inflamación y descamación en áreas con una alta concentración de glándulas sebáceas, como el cuero cabelludo, cejas, frente, pestañas, regiones retroauriculares y pliegues nasofaríngeos.

Tipos de caspa

Según el tipo de caspa pueden distinguirse dos formas clínicas: seca y seborreica.

 

Forma seca o Pityriasis simplex

Es la forma más frecuente y no suele asociarse alopecia o eritema. Las personas que padecen este tipo de caspa presentan un cuero cabelludo seco, falto de brillo y áspero. Las escamas son finas, de tono blanco-grisáceo, más o menos adherentes, que pueden desprenderse después del peinado o de forma espontánea, y quedar entre los tallos del pelo y caer sobre la ropa.

 

Forma seborreica o Pityriasis steatoides

Este tipo de caspa, además de descamación, está asociada a un aumento de la producción de grasa (hiperseborrea) y puede cursar con alopecia. En este caso, el cabello presenta un aspecto aceitoso y brillante, con escamas amarillentas, más gruesas y adherentes, empapadas en una película de grasa.

Mecanismos desencadenantes

No se conoce cuál es la causa específica o los estímulos que provocan la aparición de la caspa. Sin embargo, se ha observado que existen una serie de factores determinantes que influyen en el desorden funcional de la epidermis. Estos factores están asociados a la estación climatológica del año, a la cinética mitótica de las células del estrato basal, al estado hormonal del individuo y a la actividad metabólica de microbiota del cuero cabelludo.

 

Condiciones ambientales

Aunque no existe una explicación científica, las estadísticas muestran que la caspa se manifiesta de forma más aguda en invierno (octubre-diciembre) pero decrece en verano.

Actividad hiperproliferativa de la epidermis

La aparición de la caspa está relacionada con un incremento en la actividad mitótica de las células del estrato basal de la epidermis del cuero cabelludo. En estas condiciones de hiperproducción celular, el recorrido completo de los queratinocitos desde la capa basal hasta el estrato córneo tarda la mitad de tiempo (14 días) que en un cuero cabelludo no afectado. Las células de la capa córnea no tienen tiempo suficiente para queratinizarse o se queratinizan de forma deficiente (paraqueratosis), originado un aumento en el número de células que se liberan dando lugar a la formación de escamas engrosadas.

Aunque se desconocen los mecanismos que provocan la aceleración del proceso normal de renovación celular, el padecer estados de tensión o ansiedad, así como ingerir una alimentación rica en grasas e hidratos de carbono, puede agravar el problema.

 

Desequilibrio hormonal

La caspa se manifiesta con igual frecuencia en ambos sexos. Normalmente aparece en la pubertad y va aumentando progresivamente hasta los 30 años; sin embargo, es extraño ver casos de caspa en personas mayores o en niños. La edad de incidencia de la caspa sugiere la existencia de una relación directa con la actividad hormonal del individuo, ya que su aparición coincide con un período de elevada de actividad de las glándulas sebáceas.

Flora microbiana

Aunque de forma incierta, se ha relacionado la aparición de la caspa con la actividad de la flora microbiana saprófita del cuero cabelludo. En condiciones normales, la población microbiana de esta zona está formada por cocos aerobios (Staphylococcus epidermidis), corinebacterias anaeróbicas (Propionibacterium acnes) y dos especies de levaduras (Pityrosporum ovale, actualmente conocido como Malassezia furfur, y Pityrosporum orbiculare). Sin embargo, se ha observado que las personas que padecen el problema de la caspa tienen incrementada la población de Malassezia furfur, hasta llegar a constituir el 75% del total de la microbiota del cuero cabelludo. La presencia de un exceso de grasa favorece la multiplicación y desarrollo de este microoganismo, debido a que puede degradar los triglicéridos que constituyen el sebo. Este hecho da lugar a un incremento en la cantidad de ácidos grasos libres existentes en el cuero cabelludo, los cuales poseen una fuerte capacidad irritante que puede provocar la estimulación de la mitosis en las células de la capa basal, además de ser una de las posibles causas que originan los intensos picores del cuero cabelludo, que se dan en estas circunstancias.

Tratamiento

Debido a que la formación de la caspa puede ser consecuencia de un proceso multifactorial, las formulaciones anticaspa actuales se presentan en diferentes formas cosméticas y contienen varios principios activos encaminados a corregir individualmente cada una de las causas que pueden originarla y aliviar sus consecuencias.

 

Principios activos

Los principios activos utilizados con esta finalidad son los siguientes:

 

­ Antifúngicos. Inhiben la proliferación de microorganismos, especialmente frente la levadura Malassezia furfur.

­ Citostáticos. Regulan el ciclo de renovación celular del cuero cabelludo.

­ Antiseborreicos. Normalizan la secreción de las glándulas sebáceas.

­ Queratolíticos. Eliminan la acumulación de escamas del cuero cabelludo.

­ Antipruritos. Alivian los picores y enrojecimiento que acompañan los procesos de caspa.

 

Casi la totalidad de los tratamientos incluyen, como primer ingrediente activo de elección contra la caspa, sustancias con actividad antifúngica. El grupo químico más utilizado es el de los derivados azufrados de piridinio, cuyo representante más utilizado es el piritionato de zinc (ZPT). Estas sustancias actúan principalmente inhibiendo la proliferación microbiana; sin embargo, también presentan cierto efecto citostático que ayuda a normalizar el proceso de la queratización. Otro derivado de piridinio, sin actividad citostática debido a que no contiene azufre en su molécula, es la piroctona olamina. Una de las ventajas que presenta esta molécula frente al piritionato de zinc es su solubilidad en agua, ya que permite incluirlo en formulaciones cosméticas transparentes, mientras que el ZPT, debido a su baja solubilidad en agua, se formula en forma de dispersión (champúes) dando un aspecto blanquecino-lechoso al producto.

El climbazole es otro efectivo agente anticaspa, de la familia de los azoles, cuya actividad es específicamente antifúngica. Esta sustancia actúa de forma selectiva frente a los microorganismos patógenos, respetando la flora microbiana del cuero cabelludo.

Acompañando a estos ingredientes, normalmente se incorporan a las formulaciones anticaspa sustancias con actividad queratolítica, antiseborreica o antiprurito, con el fin de mejorar el aspecto del cabello, regular las secreciones de sebo y aliviar el prurito originado por la presencia de caspa. El ácido salicílico junto con algunos derivados de azufre (azufre coloidal, sulfuro de selenio) son buenos agentes exfoliantes que facilitan la eliminación de las escamas del cuero cabelludo.

Siguiendo la tendencia creciente del mercado a diseñar cosméticos menos agresivos y más naturales, se están incorporando a las formulaciones anticaspa extractos vegetales que aportan nuevas propiedades antisépticas y cicatrizantes además de reducir las propiedades irritantes de alguno de los ingredientes activos.

Durante los años setenta y ochenta, los derivados de la brea (coal tar) fueron los componentes vegetales más utilizados en las formulaciones anticaspa debido a su probada eficacia como citostáticos y antiseborreicos, a pesar de presentar caracteres organolépticos desagradables. En la actualidad, estos ingredientes están cayendo en desuso debido a que su inocuidad está siendo evaluada.

 

Formas cosméticas

Los tratamientos actuales para combatir la caspa combinan la utilización de varios productos cosméticos complementarios, que se presentan en diferentes formas cosméticas. Generalmente, para controlar el problema de la caspa, es suficiente la utilización de un champú anticaspa de forma regular. Actualmente, las nuevas fórmulas han dejado de ser champúes agresivos y se han convertido en productos que, además de incluir principios activos que tratan el problema de la caspa, limpian y cuidan cosméticamente el cabello, proporcionándole suavidad, brillo y nutrición.

A pesar de ser el champú la forma cosmética más utilizada, debido a la comodidad que representa realizar dos acciones en una (limpieza del cabello y control de la caspa), es recomendable complementar el tratamiento con una loción anticaspa hidroalcohólica para después del lavado, que contenga un principio activo diferente al champú. En las lociones, el elevado contenido en alcohol facilita la absorción de los principios activos, además de proporcionar su aplicación una agradable sensación de frescor consecuencia de la evaporación del alcohol.

Como producto más novedoso, se ha desarrollado la mascarilla capilar anticaspa con acción exfoliante, que aporta las propiedades cosméticas de una mascarilla acondicionadora (brillo, suavidad, nutrición) además de los ingredientes activos que controlan la aparición de la caspa.

 

Bibliografía general

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