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Vol. 21. Núm. 3.
Páginas 76-79 (Marzo 2002)
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Higiene ocular
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ÁNGELA BOSCH
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Figuras (1)

Los ojos son los órganos que nos proporcionan la visión y, por ello, deben ser cuidados y protegidos con esmero. Al hallarse en permanente contacto con el medio externo, los ojos están expuestos a agresiones físicas, químicas y biológicas que pueden producir lesiones de cierta importancia. Además, pueden presentar patologías de origen diverso que deben ser corregidas y tratadas. Es aconsejable un cuidado regular de los ojos y visitar periódicamente al oftalmólogo para prevenir lesiones o tratarlas sin dilación.

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Las lágrimas se forman permanentemente y mantienen humedecidas las estructuras oculares que se hallan en contacto con el exterior, facilitando el arrastre de pequeñas partículas y cuerpos extraños. Contienen agua, sales, proteínas y sustancias con actividad antiinfecciosa. La conjuntiva es una fina membrana transparente que recubre interiormente los párpados y la esclerótica.

La conjuntivitis se trata de forma diferente según su causa, por lo general con colirios antibióticos

o antialérgicos

 

Los fármacos oftálmicos aplicados vía tópica se emplean principalmente por sus efectos locales. Los colirios son soluciones estériles que contienen medicamentos destinados a tratar localmente las afecciones oculares. La absorción sistémica que se debe al drenaje a través del conducto nasolagrimal, en general, no es deseada y este drenaje no está sometido a la eliminación de primer paso hepático. Por ello pueden producirse efectos farmacológicos indeseados cuando se administran bloqueadores beta como gotas oftálmicas. Los efectos locales requieren la absorción del compuesto a través de la córnea por lo que la infección o el trauma corneal pueden causar una absorción mucho más rápida. Los productos oftálmicos que proporcionan una acción prolongada son complementos útiles en la terapia oftálmica.

Existen diversas afecciones oculares que deben prevenirse y tratarse correctamente.

Irritación ocular

La irritación ocular se produce normalmente debido a agresiones externas producidas por agentes diversos (humo, sustancias químicas medioambientales, agua de mar, de piscinas, nieve) y otros irritantes, que pueden ser físicos (polvo, viento, frío extremo). Los síntomas más comunes son ardor ocular y molestias inflamatorias, con sensación de tener arenilla o un cuerpo extraño.

Otra causa frecuente de irritación es la sequedad ocular, que se produce en ambientes con aire acondicionado o calefacción que provocan la evaporación de la secreción lacrimal.

En las personas ancianas se produce con frecuencia una disminución de la producción de lágrimas que provoca sequedad ocular y predispone a padecer irritaciones oculares. Para prevenir y tratar esta afección existen colirios eficaces y seguros.

Fatiga ocular

La fatiga visual es considerada una enfermedad profesional que afecta al rendimiento laboral, por lo que su prevención ha cobrado importancia en los últimos años en los que el uso del ordenador forma parte del trabajo. Permanecer frente a la pantalla del ordenador varias horas al día provoca fatiga visual, al igual que la provoca permanecer horas frente al televisor, leer en malas condiciones de iluminación o la exposición sin protección a la luz solar.

La fatiga ocular suele aparecer al final del día tras haber realizado trabajos que requieren fijación de la vista. Las molestias más frecuentes son: visión doble, desdoblamiento de las líneas de lectura, visión borrosa, dolor ocular y cefaleas. Estas molestias producen irritación ocular (picor) y provocan en las personas la necesidad de frotarse los ojos o parpadear frecuentemente. Asimismo, es corriente la aparición de un leve enrojecimiento de los ojos, además de escozor, aunque estos síntomas también aparecen en los procesos alérgicos y otras enfermedades oculares.

Como medida de prevención de la fatiga ocular, es aconsejable limitar el número de situaciones que puedan producirla o mejorar las condiciones que requieran un esfuerzo. Debe asegurarse una buena iluminación del campo visual y del entorno de trabajo y descansar la vista como mínimo cada hora y media en actividad visual continuada.

Tras la aparición de los síntomas debe recurrirse a aplicaciones de productos específicos para combatirlos.

No son recomendables los remedios caseros como baños de té, agua o sal, cuya eficacia no ha sido probada y en muchas ocasiones puede producir efectos adversos como alergias y otras alteraciones.

Conjuntivitis

La conjuntivitis es la patología más frecuente de los ojos. Se manifiesta clínicamente por ojo rojo, sensación de cuerpo extraño y secreciones. No suele haber dolor ni pérdida de visión.

La enfermedad aparece cuando la fina membrana que tapiza parte del exterior del globo ocular se inflama por diversas causas dando lugar a diversos tipos de conjuntivitis que pasamos a comentar.

 

Conjuntivitis infecciosas

­ Bacteriana (secreción purulenta). Se trata con colirios antibióticos.

­ Vírica (secreción serosa, seca). Tratamiento sintomático.

 

Conjuntivitis no infecciosas

­ Irritativa. Debida a productos químicos, humos, lentes de contacto.

­ Alérgica. Produce picor y secreción mucosa.

 

La conjuntivitis se trata de forma diferente según su causa, por lo general con colirios antibióticos o antialérgicos. Es preciso que sea valorada por un especialista para adoptar en cada caso el tratamiento adecuado.

Ojo seco

El término de ojo seco se utiliza para designar la afección ocular de escasez o falta de lágrima. Según su gravedad, se clasifica en ligero, medio o grave. En la actualidad es la enfermedad ocular más frecuente, ya que se ha comprobado que la mayoría de los ojos irritables se producen debido a ojos secos. La lágrima tiene tres fracciones diferentes que se producen en glándulas distintas:

 

­ Las glándulas lagrimales segregan la fracción acuosa, que constituye el 99% del total lagrimal.

­ La conjuntiva, que tapiza el blanco del ojo y la pared posterior de los párpados, está sembrada de millones de células calciformes que producen mucina, la cual supone menos del 0,5% del total lagrimal.

­ Los párpados poseen las glándulas de Meibonio (pueden provocar orzuelos), que producen grasa en cantidades ínfimas.

 

Estos tres componentes se disponen sobre la superficie ocular en tres estratos:

­ La mucina, que se extiende sobre la superficie de la córnea, siendo el estrato más posterior de la lágrima.

­ La lágrima acuosa, que se coloca sobre la mucina formando el estrato medio.

­ La lágrima grasa, que se extiende como una finísima película sobre la acuosa formando el estrato más anterior.

 

La superficie de la córnea es hidrofóbica y rechaza la lágrima. El párpado extiende la mucina sobre la superficie corneal y la hace hidrofílica para que acepte la lágrima. Sobre esta superficie de mucina, que se renueva en cada parpadeo, se extiende la lágrima acuosa, que es la que mantiene húmeda la superficie ocular y lubrifica el parpadeo. Sobre la capa acuosa se extiende la capa lipídica y evita que la lágrima acuosa se evapore fácilmente, además de facilitar la extensión de la capa acuosa sobre la mucínica.

El ojo seco puede ser acuodeficiente, mucodeficiente y lipodeficiente según falte lágrima acuosa, mucínica o grasa. Las causas del ojo seco son diversas. Algunas se producen por disfunción o destrucción de las diversas glándulas que producen lágrimas, otras menos frecuentes son las lesiones del epitelio corneal o alteraciones palpebrales, deformidades y parálisis.

La causa más frecuente de sequedad ocular es la edad avanzada, ya que, al envejecer, el ojo produce menos lágrimas. Una persona de edad avanzada soporta peor el humo y el viento y se resiente antes que una persona joven.

Las mujeres posmenopáusicas padecen ojo seco con mayor frecuencia que los hombres. Asimismo, se padece ojo seco durante el embarazo o tomando anticonceptivos.

Algunos medicamentos provocan ojo seco, entre ellos algunos ansiolíticos, antidepresivos, antipsicóticos, anticolinérgicos, antihipertensivos, antiparkinsonianos, diuréticos, etc.

Las blefaritis marginales pueden producir también ojo seco.

Éste se manifiesta por enrojecimiento y sensación de tener arenilla. Estos signos se hacen más evidentes si hay viento, ventiladores o aire acondicionado.

Ojo seco medio

Se manifiesta por una notable escasez de lágrima y aparición de microulceraciones, erosiones, pequeñas heridas y sensación de cuerpo extraño al parpadear con disminución de visión cuando la córnea se reseca.

 

Ojo seco grave

Se manifiesta por sequedad intensa de la superficie ocular, leucomas corneales, manchas blancas y disminución de visión. Se produce raramente.

 

En las formas leves y medias de ojo seco, el paciente tiene a veces crisis de lagrimeo intenso lo cual se opone a la idea de ojo seco. Se debe a que existen tres tipos de lacrimación: la basal, la refleja y la emocional.

 

Lacrimación basal

Se tiene habitualmente para humedecer la córnea, formar una película lagrimal que facilite la visión y lubricar el parpadeo. La producción basal se tiene constantemente, pero en las personas con ojo seco es escasa.

 

Lacrimación refleja

Se tiene ocasionalmente cuando un cuerpo extraño se introduce en el ojo o se forma una úlcera, el ojo irritado responde con un reflejo de hipersecreción.

Lacrimación emocional

Es producto de las emociones. Los pacientes con ojo seco deben tomar ciertas precauciones, a saber:

 

­ Evitar el viento, corrientes de aire, ventiladores y aire acondicionado. Hay que protegerse con gafas.

­ Evitar los ambientes secos. Utilizar humidificadores.

­ Parpadear frecuentemente y no abrir demasiado el ojo para evitar la desecación de la superficie ocular, cuando se lee mirando hacia abajo, el ojo se abre menos que mirando de frente un ordenador.

­ Evitar irritaciones oculares debidas a humo, falta de sueño, viento, cloro de piscinas, etc.

 

Además del seguimiento de estas precauciones, el ojo seco se trata con una higiene adecuada y, ocasionalmente, con el uso de «lágrimas artificiales» por indicación del oftalmólogo.

Blefaritis

La blefaritis es una inflamación del borde de los párpados acompañada de picor, enrojecimiento, sensación de cuerpo extraño, lagrimeo y caspa alrededor de los ojos. Puede acompañarse de inyección conjuntival, edema de los párpados, secreción mucosa y queratitis puntata superficial y, en ocasiones, acné rosácea.

La blefaritis puede ser de etiología alérgica, parasitaria, bacteriana o mixta.

El tratamiento consiste, en primer lugar, en eliminar las causas que la favorecen:

 

­ Cansancio visual.

­ Defectos de refracción.

­ Alteraciones de la visión binocular.

­ Condiciones laborales.

­ Infecciones secundarias.

 

Es importante mantener una higiene parpebral con productos oftálmicos adecuados, añadir lágrimas artificiales, si se asocia a ojo seco, y tratar con pomadas oftámicas según su etiología. *

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