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Vol. 26. Núm. 3.
Páginas 74-78 (Marzo 2007)
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Cosmética labial
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Ramón Boneta, Antonieta Garroteb
a Doctor en Farmacia.
b Farmac??utica.
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Alternativas estéticas no cosméticas
CONSEJOS DESDE LA FARMACIA
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Los labios, junto con los ojos, son las parte del rostro que tradicionalmente han sido y siguen siendo considerados como los pilares en los que se ha asentado la cosmética decorativa tradicional. Las barras y perfiladores labiales han desempeñado un activo papel a lo largo de la historia, tanto por su capacidad de modificar el aspecto de esta zona del rostro, extremadamente sensible y vulnerable, como por protegerla frente a las agresiones del medio ambiente.

Los labios son estructuras integrantes de la cavidad oral que cumplen importantes funciones: digestiva --son la puerta de entrada del organismo de todos los alimentos y bebidas--, protección a las estructuras bucales, participan en la fonación y son un elemento afectivo y estético esencial.

La región labial, estructura tridimensional móvil, se caracteriza por poseer una extraordinaria complejidad anatómica, constituida por un plano cutáneo, un plano mucoso y, entre ambos, un rico plano muscular. La inervación motora es proporcionada por las ramas del séptimo par craneal o nervio facial, mientras que la inervación sensitiva corre a través de las ramas del nervio trigémino. Las abundantes terminaciones nerviosas existentes en las zonas próximas a la superficie de los bordes labiales le confieren una muy alta sensibilidad.

El riego arterial se vincula con las arterias faciales a través de las arterias labiales superior e inferior, mientras que el drenaje venoso se efectúa por las venas que derivan a la vena facial. El drenaje linfático se realiza hacia los linfonodos submentonianos y submandibulares.

El labio, propiamente dicho o bermellón, está constituido por una masa de fibras musculares estriadas y tejido conectivo fibroelástico. La zona de transición entre la piel y la mucosa, denominada limbo labial, presenta una tonalidad rojiza y se halla recubierta por un tipo de piel modificada. Este epitelio, que recubre el borde libre del labio, está constituido por una capa de células muertas con alto contenido en eleidina, responsable de su transparencia, característica que lo diferencia del resto del estrato córneo integrante de la piel. El tejido conectivo integrante de la dermis, situado debajo del epitelio labial, se halla altamente irrigado y confiere de este modo el color rojo característico de los labios. El epitelio del limbo labial no está queratinizado, está pobremente lipidificado, carece de glándulas sudoríparas, así como de folículos pilosos, por lo que requiere un aporte hídrico adicional por medio de la saliva para salvaguardar su integridad; de todos modos es una estructura extremadamente susceptible a la deshidratación y a la aparición de grietas.

La práctica ausencia de melanocitos en esta área y la incapacidad de aumentar el grosor de su estrato córneo causa la indefensión de la zona labial a la radiación solar.

Protección labial

La piel de los labios es la más fina y delicada del rostro. Sus características anatómicas hacen que su capacidad de defensa se vea muy limitada, por lo que requiere una atención adicional frente a las continuas agresiones ambientales a las que se halla expuesta: viento, temperatura, radiación solar, sequedad, etc., incluso frente a la dieta o a ciertas enfermedades.

De forma natural, la hidratación labial se realiza por aporte mecánico de la saliva con la lengua, pero su evaporación se produce con extrema rapidez, especialmente cuando el aporte natural de lípidos no es suficiente, lo que da lugar a labios secos, que son más proclives a la aparición de grietas, fisuras y, consecuentemente, a procesos que cursen con inflamación y/o infección.

Por todo ello, independientemente del sexo y de la edad del individuo, debe recurrirse al empleo de protectores labiales, en cualquiera de sus distintas formas. Éstos regeneran la piel de los labios, suavizan asperezas, alivian la sequedad y la descamación, además de ofrecer protección adecuada frente a las radiaciones solares altamente lesivas para el área labial.

Agentes hidratantes, reepitelizantes, emolientes, antirradicalares y filtros solares son algunos de los tipos de ingredientes que suelen incluirse a una base de excipientes formada por sustancias lipídicas muy afines a la mucosa labial con el objetivo de reconstruir y mantener la función barrera. Por consiguiente, la capacidad para formar una película adherente, cubriente, uniforme, continua y resistente que proteja los labios de las radiaciones solares y de las inclemencias medioambientales será la misión principal de cualquier protector labial.

Los filtros solares que se incorporan a las formulaciones destinadas a la protección labial deben poder proporcionar un alto grado de protección, por lo que no es recomendable factores de protección inferiores a 15. Suelen utilizarse combinaciones de filtros químicos y físicos (actúan de pantalla reflejando la radiación solar).

La incorporación de distintos y atractivos aromas y sabores facilita y hace más atrayente el uso de este tipo de productos por los más pequeños.

Productos cosméticos labiales

Cosmética del color

Las barras labiales, dentro de la llamada cosmética decorativa, son, sin lugar a dudas, el grupo de uso más extendido y popularizado. Estas formas cosméticas se hallan en continua renovación, ya que las tendencias de la moda imponen, temporada a temporada, cambios constantes, con lo que fuerzan la adaptación de la cosmética decorativa a un entorno estéticamente cambiante.

Paralelamente, y en contraste con la expansión en la utilización de colores, la búsqueda de cosméticos cada vez más seguros e inocuos ha llevado a que el marco legislativo que los ampara sea cada vez más estricto, con la única finalidad de ofrecer al consumidor final productos que, además de poseer unas características organolépticas y de calidad atractivas y consistentes, brinden un perfil de total seguridad e inocuidad, como productos de gran consumo que son.

Los lápices labiales, con sus matices cromáticos y su utilización, constituyen uno de los pilares en los que se apoya cualquier visagista o usuaria no profesional a la hora de modelar las facciones de una cara y sacar de ella el máximo partido estético. Pero, además de este innegable papel decorativo, en la formulación de los lápices de labios se intentan incluir componentes que les confieran una doble funcionalidad: decorativa y dermocosmética, ya que con su aplicación, además del resalte y embellecimiento de los labios, se suele buscar una acción protectora de éstos frente a las constantes agresiones de los agentes externos medioambientales.

La formulación de una barra de labios coloreada es un proceso complejo que comporta:

* La obtención de una coloración concreta, consistente entre los distintos ciclos productivos y estable en el tiempo mediante la mezcla de distintas sustancias colorantes.

* La consecución de una base integrada principalmente por ingredientes grasos, compatibles con los pigmentos seleccionados.

Si se parte de esta premisa, las cualidades que se le van a exigir a una barra labial coloreada, además de las puramente galénicas (aspecto homogéneo tanto en coloración como en textura, dureza adecuada, fácil deslizabilidad sobre la mucosa labial y correcto efecto cubriente de ésta, buena adherencia sobre los labios, carencia de sabor desagradable, apropiada estabilidad fisicoquímica, no resecar la boca y/o total inocuidad, tanto dermatológicamente como si se ingiere), está la capacidad de permanecer indeleble el máximo de tiempo posible.

La obtención una tinción aceptable y persistente de la mucosa labial suele conseguirse mediante la disolución del agente colorante en alguno de los componentes que integran el lápiz labial; es por ello que la mayor parte de los esfuerzos y avances que se practican en la formulación de este tipo de preparados cosméticos se direccionan a la búsqueda de agentes que permitan una mejor incorporación y aplicación del colorante.

Se conocen dos mecanismos por los que una barra de labios confiere el color: coloración de la piel (requiere un tinte en solución capaz de penetrar la superficie externa de los labios ) y recubrimiento de los labios con una capa coloreada (ayuda a disimular asperezas e imperfecciones de la superficie labial y proporciona una apariencia lisa). Este segundo requisito se consigue mediante la aplicación de colorantes insolubles que confieren opacidad a la película formada. Si se parte de estos principios, la mayor parte de barras labiales incluirá en su composición mezclas de colorantes solubles, pigmentos insolubles e, incluso, sustancias nacarantes.

Los pigmentos hidrosolubles son los principales causantes del color de la barras labiales. Entre ellos cabe destacar la eosina hidrosoluble y sus derivados, así como colorantes liposolubles, que favorecen la fijación del color, con lo que dan un aspecto semimate. Sin embargo, la solubilización de estos colorantes en alguno de los componentes que integran el lápiz labial resulta insuficiente para conferir a las barras de labios los múltiples matices cromáticos que éstos adoptan en función de la temporada o las cambiantes tendencias de la moda. La combinación de los pigmentos solubles anteriores con pigmentos insolubles permite obtener una amplia paleta de colores y alcanzar matices más originales. Ejemplos de estos pigmentos insolubles son el dióxido de titanio, de gran capacidad cubriente, además de proporcionar una alta protección solar, el óxido de hierro, muy utilizado en los lápices de tonalidades marronosas, el ácido carmínico, etc.

Los pigmentos enumerados hasta ahora tienen como función el conferir al pintalabios coloración; no obstante, el aspecto nacarado y los reflejos se consiguen mediante la adición a la mezcla pigmentante de cristales de oxicloruro de bismuto o láminas de mica recubiertas por dióxido de titanio.

La mayoría de las formulaciones de barras labiales son emulsiones de fase externa oleosa que parten de la incorporación de los colorantes y/o pigmentos a un vehículo líquido marcadamente lipófilo (aceite de ricino y sus modificaciones, etc.) que se incorporará posteriormente a la mezcla de aceites, grasas semisólidas y componentes céreos fundidos. El aceite de ricino es un ingrediente tradicional en la formulación de barras labiales, capaz de proporcionar emoliencia, untuosidad y brillo y ser al mismo tiempo un buen solvente de los pigmentos a incorporar. En contraposición, sus características organolépticas --olor y sabor difícilmente enmascarables-- y su facilidad de enranciamiento han llevado a que sea sustituido por formas modificadas y por aceites de origen sintético, que se caracterizan por poseer una excelente extensibilidad y buena capacidad dispersante de pigmentos insolubles. Las ceras se incluyen para dar mayor solidez al lápiz labial y evitar que se derrita con altas temperaturas.

Maquillaje permanente en labios

La micropigmentación decorativa o dermopigmentación de los labios es un método innovador que tiene como principal objetivo resaltar esta parte del rostro femenino especialmente llamativa y sensual. Esencialmente consiste en la aplicación intradérmica de productos coloreados con finalidad meramente estética, de forma segura y totalmente inocua.

En los últimos años las técnicas de pigmentación permanente se han introducido con fuerza en distintos círculos de consumidores, con lo que su popularidad se ha incrementado de forma exponencial. Es por ello, y con el objeto de que el público esté realmente informado, que es importante incidir en que su denominación «permanente» no es totalmente exacta, ya que la duración de esta técnica, aunque sin duda muy prolongada, no puede considerarse que sea «para toda la vida». Los pigmentos implantados presentan una serie de modificaciones con el paso del tiempo en función del tipo de piel, capacidad del organismo portador en absorberlos, tipo de pigmento utilizado, forma de aplicación, etc., que determinarán la duración media del maquillaje (2-4 años) y su degradación.

Su principal finalidad consiste en disimular pequeñas imperfecciones o resaltar rasgos propios para aumentar el atractivo personal: corregir asimetrías, incrementar el contorno labial, aumentar ópticamente su volumen, etc. Concretamente, en mujeres maduras, los labios se suelen afinar y pierden color como consecuencia del paso de los años, por lo que las técnicas de coloración permanente permiten incrementar el tono de los labios y devolverles, visualmente, el tamaño perdido.

Pero además del objetivo cosmético-reparador, otro de los motivos que han impulsado su elevada y amplia difusión es el meramente cosmético, es decir, poder presentar en todo momento y situación un perfecto acabado de maquillaje de labios.

Estas técnicas de maquillaje permanente no suelen ser muy llamativas por ellas mismas, sino que suelen actuar como verdaderos complementos de la cosmética decorativa tradicional de aplicación tópica.

Cabe destacar que el gran auge que el cuidado corporal y facial está adquiriendo en el sexo masculino ha permitido que este tipo de maquillaje no sea exclusivo del sexo femenino, sino que también sea solicitado por varones que deseen corregir pérdidas de color tanto por la edad como por herpes.

En todos los casos debe recurrirse a un tono de color acorde con la piel y que resulte natural.

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