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Vol. 22. Núm. 10.
Páginas 100-110 (Noviembre 2003)
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Aspectos farmacológicos y criterios higiénico-dietéticos en el tratamiento del estreñimiento
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Moisés Torreblanca, Marta Oliva Álvarez
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Tablas (6)
Fig. 1. Aparato digestivo.
Tabla 1. Causas del estreñimiento crónico
Tabla 2. Otras plantas de interés
Fig. 2. Círculo del estreñimiento: el mal de los laxantes.
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El estreñimiento se ha convertido en un problema muy común en las sociedades occidentales debido principalmente a dos factores: una dieta baja en fibra y líquidos, y una escasa actividad física. En el presente trabajo se describe la prevalencia del estreñimiento, su fisiopatología y tratamiento farmacológico, así como su abordaje desde la atención farmacéutica y otras técnicas utilizadas para paliar sus efectos.

El estreñimiento es un síntoma que asocia el retraso en la deposición con unas heces deshidratadas. También se refiere a la dificultad para evacuar heces duras, con sensación permanente de evacuación incompleta a pesar de existir una frecuencia normal en las deposiciones. Esta disfunción es consecuencia de una alteración del tránsito en el colon, o un trastorno de la función anorrectal. El estreñimiento puede producirse por una extracción exagerada del agua del colon, por un movimiento demasiado lento del bolo fecal a través del colon o por una obstrucción colorrectal.

Criterios de diagnóstico

Para poder diagnosticar un caso de estreñimiento, es necesario que se den, al menos, dos de los siguientes casos:

­ Esfuerzo y dolor al evacuar.

­ Menos de tres deposiciones a la semana.

­ Sensación de evacuación incompleta.

­ Heces duras o en forma de bolas.

­ Maniobras manuales para facilitar la deposición.

­ Sensación de obstrucción o bloqueo anorrectal.

Síntomas asociados

El estreñimiento se suele asociar a molestias, distensión abdominal y náuseas. En algunos casos, es tan importante que al obstruir el intestino produce un dolor abdominal de tipo cólico.

La presencia de sangre en las heces puede asociarse al estreñimiento. En estas ocasiones, la sangre suele proceder de hemorroides o pequeñas lesiones en el borde del ano (fisura anal).

Cuanto más tiempo dure el estreñimiento, existen más posibilidades de problemas añadidos. Los más comunes y molestos son: mal aliento, hinchazón de vientre y sensación de dolor, excesiva asimilación de los alimentos, grasas, hemorroides, peligro de infecciones por excesiva retención y putrefacción en el colon (fig. 1).

Fig. 1. Aparato digestivo.

Pocas horas después de la ingestión de alimentos, el sistema digestivo extrae y procesa los nutrientes que necesita el cuerpo para luego incorporarlos en la circulación sanguínea en forma de partículas de fácil utilización. A continuación, el intestino grueso o porción final del intestino (colon), se encarga de retirar el agua que esté presente en el material de desecho y el contenido restante es almacenado hasta el momento de su evacuación por el ano. La frecuencia normal de defecación va desde tres veces al día hasta tres veces a la semana. El estreñimiento aparece cuando los pacientes presentan menos de tres evacuaciones por la semana.

Tipos y causas

El estreñimiento, básicamente, se puede clasificar en dos grupos: idiopático y secundario.

Idiopático

No está asociado a ninguna causa orgánica ni funcional específica. Las principales causas o hábitos que pueden causar estreñimiento idiopático o simple son:

­ Dieta/alimentación desequilibrada/inadecuada (pobre en fibra, verduras, frutas).

­ Cambio brusco de hábitos (viajes).

­ Abuso de laxantes o la costumbre de no responder a la urgencia de defecar cuando se produce la necesidad.

­ Estrés y estados de nerviosismo.

­ Otras causas: intervenciones quirúrgicas, sedentarismo, embarazo, edad avanzada, anorexia o pérdida de peso, situación emocional, hospitalización o reposo prolongado en cama.

Secundario

Es el menos común. Es debido a una patología específica.

El estreñimiento no se manifiesta igual en todas las personas. Una misma persona puede manifestar, según la época y sus circunstancias, un estreñimiento más o menos agudo. Por esta razón, la clave para un correcto tratamiento del estreñimiento está en poder dar a cada persona una dosis adaptada a sus características y circunstancias personales.

Otras causas que nos pueden llevar a un estreñimiento crónico se pueden definir en la tabla 1.

Prevalencia

Los hábitos sociales y dietéticos de los países desarrollados han hecho que el estreñimiento habitual sea uno de los trastornos digestivos crónicos más frecuentes. Su incidencia y prevalencia es muy variable, según el concepto de estreñimiento que se utilice, aunque se estima que es de un 10-20% de la población, siendo más frecuente en las mujeres y aumenta, a su vez, con la edad. La mayoría de las personas presentan períodos breves de estreñimiento alguna vez en su vida. Se entiende que hay problema real de estreñimiento cuando la persona tarda dos o más días en poder evacuar.

Laxantes y pediatría

El estreñimiento es un problema muy común en los niños que, a menudo, son atendidos por pediatras y médicos de familia. Habitualmente, las palabras tranquilizantes, los cambios dietéticos y los laxantes son tratamientos efectivos para el paciente y la familia.

El estreñimiento puede ocurrir a cualquier edad. La evaluación y el tratamiento pueden ser diferentes dependiendo de la edad del niño. Los recién nacidos deben tener la primera defecación dentro de las primeras 24 horas de nacer. El no producir heces durante las primeras 48 horas de vida puede significar una condición más grave, como la enfermedad de Hirschsprung, ileon meconial debido a fibrosis quística o hipotiroidismo, y se necesita una evaluación adicional del niño.

Por lo general, se diagnostica el estreñimiento cuando un niño tiene heces duras o tiene dificultad para defecar. Esta condición puede ser bastante angustiosa para la familia, pero usualmente es fácil de tratar. Se ha notado que los infantes pujan excesivamente y tienen dificultad para pasar las heces aunque sean de una consistencia normal. La dificultad en pasar las heces se cree que representa una demora en la maduración de la motilidad intestinal y es autorresolvente; el uso de supositorios de glicerina puede ayudar. La frecuencia de los movimientos intestinales en los infantes varía considerablemente. Un niño que tenga heces suaves, sin dolores, pero infrecuentes no está estreñido y no necesita una evaluación adicional. A medida que crece el niño, el estreñimiento puede ser debido a un gran número de factores, que incluyen fisura anal, ausencia de fibra y fluidos en la dieta, abuso de laxantes, problemas familiares o de conducta, y (raramente) ano ectópico. El estreñimiento en los niños también puede presentarse en forma, paradójicamente, de diarrea acuosa e incontinencia debido a sobreflujo alrededor de un excremento impactado, una condición llamada encopresis.

Laxantes y embarazo

De sobra es conocido que muchas mujeres embarazadas presentan problemas de estreñimiento. Esto es debido a la reducción del tono muscular, que provoca una disminución del peristaltismo. El aumento del tamaño del útero comprime el colon dificultando la evacuación, y la administración de suplementos vitamínicos que contienen calcio y hierro aumenta el estreñimiento.

Estas mujeres, por tanto, deben aumentar la ingestión de líquidos, fruta fresca y vegetales. También deben evitar la toma de medicamentos que pueden provocar estreñimiento, como los antiácidos de aluminio, de tal forma que si fracasan estas medidas, podrán usar laxantes, pero siempre bajo la supervisión de su ginecólogo.

Los laxantes de primera elección son los formadores de bolo (Plantago ovata, metilcelulosa y agar), ya que son fármacos que apenas se absorben. Deben administrarse con abundante líquido.

Cuando la fibra no da resultado, la siguiente alternativa son los osmóticos (lactitol y lactulosa), indicados en mujeres embarazadas por su perfil de seguridad y eficacia. Si fracasaran estos últimos, se utilizarán los senósidos, ya que se absorben mínimamente y no han demostrado efectos teratógenos.

El bisacodilo y los supositorios de glicerina se absorben escasamente, por lo que también los pueden utilizar.

Los osmóticos salinos (sales de magnesio y de sodio) pueden emplearse como alternativa junto con una adecuada ingestión de líquidos durante cortos períodos, ya que a largo plazo su absorción puede originar desequilibrios electrolíticos como hipernatremia e hipermagnesemia.

Los lubricantes, como el aceite mineral, no deben emplearse porque favorecen la pérdida de absorción de las vitaminas liposolubles. El aceite de ricino está contraindicado debido a que puede inducir contracciones prematuras y la rotura de tejidos uterinos, causando la muerte del feto y de la madre.

Laxantes y geriatría

El uso de laxantes en pacientes geriátricos debe ser individualizado. La razón fundamental de esta individualización se debe a que las personas de edad avanzada suelen estar sometidas a tratamientos farmacológicos con abundante diversidad de medicamentos, por lo que no deben automedicarse. Siempre debe recordarse que la defecación normal solamente consta del vaciamiento del colon descendente y el sigmoideo. Por ello, el laxante debe inducir únicamente este efecto. En cambio, cuando se realice un examen radiológico, interesará la evacuación completa del colon, pudiéndose emplear un laxante estimulante.

Para los pacientes encamados se puede recomendar el uso de supositorios de glicerina o la lactulosa. El lactitol también está especialmente indicado en pacientes mayores, aunque sean diabéticos, ya que no modifica los valores de glucemia.

Como consejo farmacéutico en el caso de estreñimiento de una persona de edad avanzada, se recomienda, en primer lugar, el uso de medidas higiénicas como el ejercicio físico moderado o una dieta rica en fibra y líquidos. Si a pesar de estas medidas iniciales persiste el estreñimiento, puede recurrir a un laxante suave, en cuyo caso debe consultar con su farmacéutico para averiguar cuál es el más indicado en su caso. Si sospecha alguna patología o no revierte el estreñimiento con este tratamiento en 2 semanas, debe acudir al médico.

Complicaciones

Un buen funcionamiento intestinal ayuda a evitar el estreñimiento. No obstante, existen complicaciones más graves asociadas a esta disfunción como pueden ser úlceras rectales o impactación fecaloma.

No siempre se manifiesta con la misma intensidad ni igual en todas las personas. Una misma persona puede manifestar, según la época y sus circunstancias, un estreñimiento más o menos agudo. Por esta razón, la clave para un correcto tratamiento está en poder dar a cada persona una dosis adaptada a sus características y circunstancias personales.

El estreñimiento es un problema que afecta casi a la mitad de las mujeres embarazadas. Cuando se presenta, no merece la pena esperar para solucionarlo; lo más aconsejable es resolverlo de la manera más fácil, naturalmente.

Para tratar el estreñimiento primero hay que identificar la causa que lo origina. Por ello, el tratamiento se establecerá en función de su etiología, pudiendo ser, según su importancia, dietético, de cambio de hábitos y farmacológico (empleo de laxantes).

Hábitos dietéticos

La dieta debe ser rica en fibra y en ingestión de líquidos. Se llama fibra a las sustancias, generalmente hidratos de carbono, que forman parte de la estructura de la pared celular de los vegetales. Incrementan el volumen fecal, lo que da lugar al aumento del estímulo reflejo que impulsa el peristaltismo con el cual las heces atraviesan el colon más rápidamente (último tramo del intestino grueso).

Se distinguen dos tipos de fibra: la insoluble y la soluble, de las que pasamos a comentar sus características principales.

Fibra insoluble

Se encuentra, sobre todo, en los cereales integrales. Se excreta casi íntegra en las heces y, debido a su capacidad para retener agua, aumenta la masa fecal y favorece la motilidad intestinal.

Fibra soluble

Es muy viscosa y se encuentra en legumbres, frutas y verduras. Este tipo de fibra, cuando llega al colon, es transformada por la acción de las bacterias intestinales en ácidos grasos de cadena corta y volátiles (dan olor a las heces). También lentifica el paso de los alimentos desde el estómago hasta el intestino.

Como contrapartida a estos efectos beneficiosos, la ingestión de grandes cantidades de fibra (más de 20-30 g/día) puede disminuir la absorción de ciertos micronutrientes como el calcio, el cinc y el hierro, además de producir flatulencia y distensión gástrica. Por todo esto, se recomienda que antes de iniciar cualquier tipo de tratamiento con laxantes siga los siguientes consejos dietéticos:

­ Dieta equilibrada con alimentos de alto contenido en fibra. Por ejemplo: salvado, pan integral, fruta fresca, verduras y vegetales.

­ Ingestión de líquidos elevada. Agua o zumos de frutas, incluyendo un vaso de agua antes de cada comida.

­ Reducir la ingestión de alcohol, queso, carnes rojas, grasas y dulces.

­ Dieta de unos 20-30 g de fibra al día, obtenida a través de alimentos naturales como fruta, verdura, legumbres y, en caso de estreñimiento, mediante pan y cereales integrales.

Hábitos físicos

Para prevenir el estreñimiento se deben realizar ejercicios moderados, sobre todo aquellos en los que intervienen los músculos abdominales o, en su defecto, caminar a diario. También puede ser muy beneficioso levantarse con tiempo suficiente cada mañana, sin prisas.

Hábitos intestinales

Acostumbrar el organismo a evacuar a la misma hora del día y evitar el cambio de hábitos alimentarios, tanto en la rutina de horarios como en el tipo de alimentos.

Sentarse en el baño después de desayunar relajadamente e idealmente realizar un poco de ejercicio será beneficioso, así como no ignorar la necesidad de ir al baño cuando ocurra, sin retrasar el momento. La posición en cuclillas es la mejor para facilitar la defecación.

El estreñimiento se trata con la creación de un habito regular por un programa de rehabilitación intestinal y el establecimiento de medidas adecuadas de higiene, como, por ejemplo, el consumo de alimentos a intervalos regulares, una dieta adecuada que aporte gran cantidad de fibra, un lapso regular para eliminación, reposo, relajación, ingestión de líquidos y ejercicio.

Los individuos que por hábito consumen laxantes deben cambiar poco a poco hacia productos cada vez menos catárticos; el objetivo final es abstenerse de tomarlos.

Consejo farmacéutico

Antes de iniciar cualquier tratamiento hay que comprobar que se trata de un estreñimiento funcional y no de un síntoma asociado a una patología. También es importante descartar que deriva de un efecto secundario de un fármaco. En este sentido, los que pueden generar estreñimiento como reacción adversa son los opiáceos, anticolinérgicos, antidepresivos tricíclicos, simpaticomiméticos, antagonistas del calcio, antiparkinsonianos, diuréticos, antihistamínicos, así como algunas EFP (antiácidos, suplementos del calcio o hierro, antidiarreicos y AINE).

El tratamiento farmacológico del estreñimiento implica la utilización de laxantes. Estos fármacos presentan acciones similares: aumentan el contenido de agua en heces y propician un aumento de su volumen y una disminución en la consistencia.

Es importante destacar que una vez recuperada la función colónica normal, el tratamiento laxante debe ser interrumpido.

Tratamiento farmacológico

En la oficina de farmacia se dispone de distintos tipos de especialidades farmacéuticas para combatir el estreñimiento y que pasamos a describir a continuación.

Incrementadores del bolo intestinal

Este tipo de laxantes está especialmente indicado para personas con dietas pobres en fibra vegetal, también en mujeres tras el parto, en ancianos o en pacientes con colon irritable.

Emolientes

Especialmente indicados en casos de enfermos que no deban realizar esfuerzos en la defecación, tal como ocurre en pacientes con hernia, hipertensos graves, mujeres tras el parto o personas que presentan hemorroides.

Lubricantes

Sus indicaciones son las mismas que para los laxantes emolientes. Estos productos deben ser utilizados durante cortos períodos, ya que pueden reducir la absorción de las vitaminas oleosolubles (A, D, E, K).

Salinos

Están indicados cuando se necesita una evacuación rápida, como es el caso de las exploraciones intestinales o las intoxicaciones por vía oral, aunque no es recomendado su uso prolongado.

Hiperosmóticos

Se utilizan como laxante de carácter general. No presentan contraindicaciones especiales, si bien algunos pacientes pueden experimentar alguna irritación rectal (p. ej., la glicerina en el caso de los supositorios).

Estimulantes

Son laxantes de uso general muy eficaces. Sin embargo, son los que más casos presentan de habituación, por tanto, no se aconseja su uso prolongado.

Aceite de ricino

Su acción se produce en el intestino delgado y puede llegar a ser excesiva, convirtiéndose en diarrea.

Medidas complementarias

En las plantas, ya sean medicinales o no, coexiste una amplia diversidad de sustancias de naturaleza química extremadamente variada. Esta cuestión tiene una importancia capital en relación con la utilidad que los hombres obtengan de cada planta. En este sentido, debe tenerse presente que la coexistencia de varias sustancias en una misma planta, incluso en una misma parte de ésta, obliga a tener un especial cuidado, tanto con la posible multiplicidad de efectos farmacológicos como con los aspectos toxicológicos. Considerar qué sustancias son más útiles o cuáles no deben ser administradas a un paciente es una atribución que corresponde al personal sanitario.

Los diversos tipos de sustancias pertenecen a un conjunto de grupos que pueden ser clasificados químicamente. No se ha incluido aquí a todos ellos, sino a los que se consideran más interesantes desde la perspectiva del estreñimiento.

En alguna ocasión aparecerá algún término químico algo complejo. Sin embargo, en la medida de lo posible, se ha evitado el empleo de terminología química y en estos caaos la terminología se ofrece a título informativo.

Azúcares simples

Manitol

Es un derivado de la manosa, otro monosacárido de tipo hexosa. Se suele emplear como medicamento diurético (estimulante de la producción y eliminación de orina) y laxante (estimulante de la evacuación intestinal). El manitol se encuentra en numerosas plantas medicinales, especialmente en el orno (Fraxinus ornus). El látex de esta planta es el maná. De evidentes resonancias bíblicas, al secarse sobre la corteza de la planta, el maná forma un nudo de lágrimas de gran tamaño, de 10 a 20 cm, que contienen hasta un 60% de manitol.

Otras plantas en las que hay cantidades importantes de manitol son: fresno (Fraxinus excelsior), apio (Apium graveolens), salsifi (Tragopogon porrifolius), laminaria (Laminaria flexicalus) y olivo (Olea europaea).

Zaragatona

Bajo este término se agrupa un conjunto de especies del género plantago (P. arenaria, P. psyllium, P. ovata). Se emplean habitualmente como laxantes, en el cuidado de heridas y en dermatitis. Llegan a tener más del 10% de su peso en mucílago.

Glucósidos antraquinónicos

Son laxantes bastante eficaces y de uso general, sin embargo, su empleo continuado puede provocar un cierto grado de hábito del intestino. La consecuencia principal de este fenómeno es la aparición de un estreñimiento crónico, casi siempre más grave que el que se pretendía solucionar. Por ello, este tipo de laxantes sólo debe ser empleado durante cierto período, preferiblemente no superior a una semana.

Entre las plantas medicinales que contienen este tipo de glucósidos se encuentran los siguientes: acedera (Rumex acetosa), áloe (Aloe ferox, Aloe vera), cáscara sagrada (Rhamnus purshiana), caña fístula (Cassia fístula), escrofularia (Schrophularia aquatica, S. nodosa), ruibarbo (Rheum palmatum, R. officinale), frángula (Rhamnus frángula), galio (Galium verum), sen (Cassia angustifolia, C. obata, C. acutifolia).

Aceites fijos y grasos

Normalmente, los aceites fijos y grasos de origen vegetal son empleados en farmacia por sus propiedades emolientes (ablandadoras) y como vehículos para otros medicamentos. En casos especiales, como el aceite de ricino o el lino, también tienen otras propiedades terapéuticas (laxantes). En la siguiente información se han incluido algunas de las plantas medicinales más características que contienen algún tipo de aceite fijo o grasa: albarraz (Delphinium sthaphisagria), algarrobo (Ceratonia siliqua), alholua (Fenogreco), almendro (Prunus amigdalus), anís estrellado (Badiana de China), anís verde (Pimpinella anisum), arroz (Oryza sativa), calaguala (Polypodium leutomos), cardamono (Elettaria cardamonum), lino (Linum usitassimun), maíz (Zea mays), nuez moscada (Miristica), olivo (Olea aeropaea), onagra (Oenothera biennis), poligala (Polygala senega), quina (Canchona calisaya), ricino (Ricinus communis).

Resinas

La resina simple más típica es la colofonia (presente en varias especies de pinos), que es empleada como excipiente de medicamentos y en veterinaria como diurético. Otras resinas conocidas son el podofilo y la jalapa, ambos potentes purgantes (laxantes drásticos).

Fitoterapia

Cáscara sagrada

­ Partes empleadas en la farmacia: corteza.

­ Preparación galénica: decocción.

­ Composición: antraquinonas (aloinas A y B, crisaloinas A y B, aloemodina).

­ Propiedades: laxante.

­ Usos terapéuticos: estreñimiento.

­ Precauciones especiales: el empleo prolongado o de dosis excesivas puede producir dolores cólicos y diarrea.

Frángula

­ Partes empleadas en la farmacia: corteza, frutos (bayas).

­ Preparación galénica: decocción.

­ Composición: antraquinonas (frangulinas A y B, franguloemodina, fisciona, crisofanol), tanino.

­ Propiedades: laxante, colagogo.

­ Usos terapéuticos: estreñimiento, obesidad.

­ Precauciones especiales: el consumo de las bayas en dosis excesivas puede producir diarrea y dolores cólicos.

Lino

­ Partes empleadas en la farmacia: semilla.

­ Preparación galénica: infusión, maceración.

­ Composición: mucílago, pectina, linamarina, lípidos.

­ Propiedades: laxante, emoliente.

­ Usos terapéuticos: estreñimiento, úlcera péptica.

Olivo

­ Partes empleadas en la farmacia: hojas, frutos.

­ Preparación galénica: infusión (extracto), aceite (frutos).

­ Composición: las hojas se componen de sales minerales, manitol, flavonoides, ácido oleanólico, saponinas y oleoeuropeósido. Los frutos de oleoeuropeósido, vitaminas A y D y grasas.

­ Propiedades: las hojas son vasodilatadoras periféricas, antiespasmódicas, diuréticas. Los frutos son colagogos, hipocolesterolemiantes, laxantes emolientes.

­ Usos terapéuticos: las hojas se usan en casos de hipertensión, arteriosclerosis, insuficiencia biliar, urilitiasis. Los frutos (aceite) en casos de insuficiencia biliar, estreñimiento, hipercolesterolemia.

Ruibarbo

­ Partes empleadas en la farmacia: rizoma.

­ Preparación galénica: polvo, infusión, maceración, extracto acuoso.

­ Composición: antraquinonas (reumemodina, reina, crisofina, emodina), glucósidos de antranol y antrona (senósidos), resina, tanino, flavonoides (rutina).

­ Propiedades: laxante, astringente (en uso prolongado), tónico digestivo.

­ Usos terapéuticos: estreñimiento.

­ Precauciones especiales: el uso prolongado puede producir espasmos intestinales. Está contraindicado en embarazo, lactancia, menstruación y hemorroides.

Sargazo

­ Partes empleadas en farmacia: alga entera.

­ Preparación galénica: infusión.

­ Composición: yodo, mucílago.

­ Propiedades: laxante.

­ Usos terapéuticos: obesidad, estreñimiento.

Saúco

­ Partes empleadas en farmacia: flores, frutos (bayas) y corteza.

­ Preparación galénica: infusión (flores), zumo (bayas), decocción y extracto acuoso (corteza).

­ Composición: glúcidos (azúcares, pectina), antocianósidos, mucílagos, polifenoles (ácidos clorogénicos y cafeico), flavonoides (rutósido, isoquercitrósido), esencia, triterpenos (ácido ursólico, betulina).

­ Propiedades: Las flores son emolientes, diuréticas y vasoconstrictoras. Los frutos (bayas) son laxantes irritantes. La corteza es diurética.

­ Usos terapéuticos: Las flores se usan en casos de bronquitis, dermatitis, oliguria, irritación ocular. Los frutos (bayas) en casos de estreñimiento y la corteza en casos de gota, oliguria, urolitiasis.

Sen

­ Partes empleadas en farmacia: hojas.

­ Preparación galénica: extracto, maceración.

­ Composición: flavonoides, antraquinonas (senósidos, A, B, C, y D).

­ Propiedades: laxante.

­ Usos terapéuticos: estreñimiento.

­ Precauciones especiales: embarazo, lactancia, menstruación, enfermedad inflamatoria intestinal, hemorroides.

Zaragatona

­ Partes empleadas en farmacia: semilla.

­ Preparación galénica: maceración.

­ Composición: mucílagos, proteínas, aceites grasos, alcaloides (aucubina).

­ Propiedades: emoliente, antiinflamatorio, laxante mecánico.

­ Usos terapéuticos: en uso interno contra el estreñimiento y en uso externo contra la dermatitis y las heridas.

En la tabla 2 se muestran otras plantas de interés relacionadas con el estreñimiento.

Fórmulas magistrales

Resulta útil en el tratamiento del estreñimiento emplear mezclas de una o varias de las plantas descritas anteriormente. Como ejemplo, podemos citar algunas mezclas que se emplean con éxito en el tratamiento del estreñimiento.

Fórmula A

­ Fumaria: una parte.

­ Hinojo: una parte.

­ Malva: una parte.

­ Malvavisco: una parte.

­ Melisa: una parte.

Fórmula B

­ Alcachofa: una parte.

­ Fresno: una parte.

­ Sen: una parte.

Fórmula C

­ Bardana: una parte y media.

­ Boldo: una parte.

­ Sen: dos partes.

Mal de los laxantes

El mal de los laxantes es un trastorno originado por el abuso de laxantes. Se manifiesta por alteraciones de diarreas y estreñimiento y por dolores abdominales. Su mecanismo es simple: el exceso de laxantes estimulantes irrita la mucosa del colon y provoca una pérdida de iones potasio. La disminución de la concentración de potasio en la sangre provoca una atonía del colon (pérdida de movilidad) que crea un nuevo estado de estreñimiento. Esta enfermedad se convierte en un círculo vicioso (fig. 2).

Fig. 2. Círculo del estreñimiento: el mal de los laxantes. 

Recomendaciones sobre el tratamiento

¿Cómo se trata el estreñimiento?

­ La terapia inicial del estreñimiento consiste en la desimpactación de heces, el asesoramiento dietético y el uso de suavizadores de heces (como el aceite mineral)

­ Los agentes abultadores (como metamucil) pueden ayudar, pero muchos niños no tomarán estos productos voluntariamente

­ El aumento de fibra cruda en la dieta (alimentos como frutas y verduras crudas) y esparcirla sobre los alimentos pueden ser útiles para proporcionar volumen

­ Por lo general, evitamos estimulantes, ya que raramente son necesarios, aunque pueden ser útiles para establecer un régimen de evacuación intestinal en los pacientes después de una operación de ano imperforado

¿Qué se puede hacer si el tratamiento no funciona?

­ Si un tratamiento de régimen de agentes abultantes o laxantes no es efectivo, pueden ser necesarios estudios de diagnóstico y evaluaciones adicionales

­ Los niños que se ensucian (encopresis) necesitan un régimen de enseñanza de evacuación intestinal con uso diario de enemas o suavizadores de heces y limpieza frecuente *


Bibliografía general

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Mahan K, Escott S. Nutrición y dietoterapia de Krause. 9.ª ed. Mc Graw-Hill Interamericana, 1999.

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