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Vol. 31. Núm. 3.
Páginas 64 (Mayo - Junio 2014)
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¿Qué contienen las nuevas guías clínicas del 2013 para el cuidado de la diabetes?
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He oído que la American Diabetes Association (ADA) ha incrementado la cifra recomendada de presión arterial a 140/80mmHg. ¿Es cierto?—M.C., Mass.

Responde Martha Funell, MS, RN, CDE: bueno, no del todo.

Cada año, un comité de expertos, que incluye enfermeras, revisa la evidencia y actualiza los Estándares ADA de cuidados clínicos en diabetes basándose en las investigaciones más recientes.

En la versión de 2013, entre otros cambios, se sugirió que el objetivo de una presión arterial (PA) sistólica inferior a 140mmHg podía ser el adecuado para muchas personas con diabetes e hipertensión arterial (HTA)1. Pero sigue recomendando una PA sistólica inferior a 130mmHg para los jóvenes, si ello puede conseguirse sin sobrepasar el umbral terapéutico, por ejemplo en términos de coste o de reacciones adversas. El objetivo para la PA diastólica se mantiene en cifras inferiores a 80mmHg.

Este cambio se realizó basándose en una revisión precisa de la evidencia. La investigación ha demostrado que la disminución de la PA por debajo de 140/80mmHg reduce la frecuencia de episodios asociados a cardiopatía, ictus y nefropatía2–4. Sin embargo, la evidencia de los benefi de disminuir la PA es limitada. Además, muchos pacientes pueden requerir más de dos medicamentos para conseguir reducir los niveles, lo que aumenta el riesgo de reacciones adversas y el coste del tratamiento.

Recomendaciones de macronutrientes1

  • La combinación de hidratos de carbono, proteínas y grasas debe ajustarse para cubrir las demandas metabólicas y las preferencias de los pacientes diabéticos.

  • Para conseguir un buen control glucémico, es clave controlar los hidratos de carbono contando los gramos u opciones de carbohidratos, o realizando una estimación basándose en su experiencia.

  • Los pacientes diabéticos adultos que consumen alcohol deben limitar el consumo a un vaso al día o menos en mujeres y a dos vasos o menos en varones, y tomar precauciones adicionales para prevenir la hipoglucemia.

¿Qué implica esto para sus pacientes? Una PA superior a 120/80mmHg aún se considera elevada. Las personas con diabetes y una PA superior a 120/80mmHg pero inferior a 140/80mmHg deben recibir educación sanitaria orientada a modificar hábitos de vida, entre ellos perder peso (si existe sobrepeso), seguir una dieta adecuada para el control de la HTA, con disminución del aporte de sodio a menos de 1500mg al día, e incrementar la actividad física1. Los pacientes con una PA confirmada de 140/80mmHg o superior deben recibir tratamiento farmacológico. Por sus efectos nefroprotectores, los inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina y los antagonistas de los receptores de la angiotensina son los medicamentos recomendados1. La mayoría de pacientes necesitan dos o más fármacos para conseguir el objetivo.

Informe a sus pacientes sobre un cambio importante: actualmente, se recomienda que todos los adultos con diabetes, entre 19 y 59 años, que no estén vacunados, reciban la vacuna de la hepatitis B1. La vacunación preventiva contra la hepatitis B es una opción que debe considerarse en personas con diabetes, no previamente vacunadas, mayores de 60 años.

Los Estándares de cuidados clínicos en diabetes del 2013 siguen recomendando que todos los pacientes diabéticos sean derivados a servicios de capacitación, educación y apoyo para el manejo de la diabetes, así como a servicios de nutrición, ya en la fase inicial de la enfermedad y según necesidad1. Vea el cuadro Recomendaciones de macronutrientes. De especial interés para las enfermeras son los cambios en los Estándares nacionales para el autocontrol, la educación y el apoyo de la diabetes, que a su vez incluyen recomendaciones sobre prediabetes5. Estas también se basan en la evidencia generada por los estudios de investigación conductual, educativa y psicosocial. Desde 2007, los estándares han puesto énfasis en la necesidad tanto de la educación para el autocontrol de la enfermedad como del apoyo y la educación para mantener los cambios conseguidos durante el proceso educativo. Evaluar y derivar a los pacientes para que reciban educación sanitaria y apoyo es un elemento fundamental de la prestación de cuidados enfermeros en la atención a las personas con cualquier tipo de diabetes. ■

Martha Funnell es investigadora asociada del Department of Medical Education en la University of Michigan Medical School, en Ann Arbor, Mich.

Financiado en parte por una beca número P30DK092926 (MCDTR) del National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases.

La autora declara no tener ningún conflicto de intereses económicos relaciandos con este artículo.

Bibliografía
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American Diabetes Association. Standards of medical care in diabetes—2013. Diabetes Care. 2013; 36(suppl 1):S11-S66.
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A.V. Chobanian, G.L. Bakris, H.R. Black, et al.
The Seventh Report of the Joint National Committee on Prevention, Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Pressure: the JNC 7 report.
JAMA, 289 (2003), pp. 2560-2572
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Tight blood pressure control and risk of macrovascular and microvascular complications in type 2 diabetes: UKPDS 38. UK Prospective Diabetes Study Group. BMJ. 1998;317(7160):703-713.
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L. Hansson, A. Zanchetti, S.G. Carruthers, et al.
Effects of intensive blood-pressure lowering and low-dose aspirin in patients with hypertension: principal results of the Hypertension Optimal Treatment (HOT) randomised trial.
HOT Study Group Lancet, 351 (1998), pp. 1755-1762
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L. Haas, M. Maryniuk, J. Beck, et al.
National standards for diabetes self-management education and support.
Diabetes Care, 35 (2012), pp. 2393-2401
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