La disfagia posextubación es frecuente en pacientes críticos con COVID-19 y se asocia con complicaciones respiratorias. El delirium, muy prevalente en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) COVID-19, puede afectar la recuperación de la deglución, aunque su impacto sigue sin estar claro.
Materiales y métodosEstudio descriptivo transversal en 33 pacientes posextubación por COVID-19, divididos en grupo con delirium (n=17) y sin delirium (n=16). La deglución se evaluó mediante el puntaje de la Functional Oral Intake Scale (FILS) a las 24h y al alta. Se analizaron puntajes FILS, severidad de disfagia y vía de alimentación mediante t de Student y χ2 (α=0,05).
ResultadosEl puntaje FILS inicial fue menor en el grupo con delirium (2,9±1,7) en comparación con el grupo sin delirium (3,8±2,2), sin diferencias estadísticamente significativas entre grupos (p=0,38). Ambos grupos mostraron una mejoría intragrupal significativa (delirium: p=0,01; sin delirium: p <0,001), sin observarse diferencias estadísticamente significativas entre grupos al momento del alta (8,8±2,2 vs. 9,3±0,8; p=0,38). La disfagia severa fue más frecuente inicialmente en el grupo con delirium (76,5% vs. 56,3%), pero ningún paciente permaneció severo al alta. La vía cero oral disminuyó de 59% a 0% (delirium) y de 69% a 0% (sin delirium), al alta, 82% y 100% se alimentaban por vía oral exclusiva, respectivamente.
ConclusionesEl delirium posextubación se asoció con mayor compromiso deglutorio inicial, pero no con peor pronóstico, ya que ambos grupos lograron recuperación funcional significativa y una vía oral segura al alta.
Post-extubation dysphagia is frequent in critically ill COVID-19 patients and linked to respiratory complications. Delirium, highly prevalent in COVID-19 ICUs, may impact swallowing recovery, but its effect remains unclear.
ObjectiveTo determine whether the presence of post-extubation delirium is associated with greater initial severity of dysphagia, differences in the progression of the Functional Oral Intake Scale (FILS) score, and variations in the feeding route at hospital discharge.
Materials and methodsCross-sectional descriptive study of 33 post-extubation COVID-19 patients, divided into a delirium group (n=17) and a non-delirium group (n=16). Swallowing was assessed using the FILS at 24h post-extubation and at discharge. FILS scores, dysphagia severity, and feeding route were analyzed using Student's t test and χ2 (α=0.05).
ResultsThe initial FILS score was lower in the delirium group (2.9±1.7) compared with the non-delirium group (3.8±2.2), with no statistically significant differences between groups (p=0.38). Both groups showed significant intragroup improvement (delirium: p=0.01; non-delirium: p <0.001), with no statistically significant differences between groups at hospital discharge (8.8±2.2 vs. 9.3±0.8; p=0.38). Severe dysphagia was more frequent initially in the delirium group (76.5% vs. 56.3%), but no patient remained severe at discharge. The zero oral intake route decreased from 59% to 0% (delirium) and from 69% to 0% (non-delirium); at discharge, 82% and 100% of patients were receiving exclusive oral feeding, respectively.
ConclusionsPost-extubation delirium was associated with greater initial swallowing impairment but not with poorer functional prognosis, as both groups achieved significant recovery and a safe oral intake at discharge.
La pandemia del COVID-19 provocó un aumento sin precedentes en los ingresos a Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), con un número considerable de pacientes que requirieron intubación endotraqueal y ventilación mecánica invasiva de larga duración [1,2]. Una de las consecuencias clínicas de este escenario ha sido la alta incidencia de disfagia orofaríngea posextubación en los sobrevivientes críticos. Estudios recientes han documentado prevalencias elevadas de disfagia tras la extubación en UCI, con evidencias que sugieren un aumento adicional durante las olas de COVID-19 [3,4].
La disfagia asociada a cuidados críticos constituye una complicación de relevancia clínica, pues se ha reconocido como un factor de riesgo independiente para aspiración silente, neumonía aspirativa, desnutrición, necesidad de reintubación y aumento de la mortalidad intrahospitalaria [5,6]. En particular, los casos de disfagia moderada o severa tras la extubación se relacionan con una mayor probabilidad de reintubación, prolongación de la estancia hospitalaria y desenlaces vitales desfavorables [7,8], lo que subraya la necesidad de su identificación precoz y del establecimiento de intervenciones terapéuticas oportunas en pacientes críticos que sobreviven a la UCI.
En este contexto, el delirium se ha consolidado como una complicación neurológica prevalente en pacientes críticos con COVID-19. De hecho, diversos estudios han demostrado que una proporción considerable de quienes requieren ventilación mecánica desarrollan este síndrome durante su estancia en UCI [9–11]. Este estado confusional agudo, de inicio súbito y curso fluctuante, se ha relacionado de manera consistente con desenlaces adversos, entre los que destacan la prolongación de la dependencia ventilatoria, el incremento de la estancia hospitalaria y un mayor riesgo de mortalidad [12]. Asimismo, las condiciones particulares de la enfermedad por SARS-CoV-2, tales como la necesidad de sedación prolongada, el aislamiento social estricto y el uso de bloqueadores neuromusculares, han contribuido a incrementar tanto la incidencia como la gravedad del delirium, en comparación con lo observado en otras etiologías de cuidados intensivos [3,13].
Tanto la disfagia posextubación como el delirium han sido objeto de estudio de forma independiente en pacientes críticos con COVID-19, con evidencia que documenta su elevada prevalencia y su asociación con desenlaces adversos [14–17]. Sin embargo, hasta el momento no se han identificado investigaciones que analicen de forma directa la interacción entre ambas condiciones en esta población. En consecuencia, profundizar en esta posible asociación resulta esencial para optimizar las intervenciones fonoaudiológicas tempranas y personalizadas, así como para promover la implementación de protocolos multidisciplinarios orientados a reducir complicaciones y mejorar el pronóstico funcional de los sobrevivientes críticos de COVID-19.
Por tanto, el objetivo del presente estudio fue determinar si la presencia de delirium posextubación en pacientes con neumonía grave por COVID-19, se asocia con una mayor severidad de la disfagia inicial, diferencias en la progresión del puntaje de la Functional Oral Intake Scale (FILS) y variaciones en la vía de alimentación al momento del alta hospitalaria, en comparación con aquellos pacientes sin delirium. Este análisis busca aportar evidencia clínica que ayude a clarificar el vínculo entre delirium y disfagia en el contexto de la COVID-19, orientando futuras estrategias de evaluación y rehabilitación de la deglución en unidades de cuidados críticos.
Material y métodosSe llevó a cabo un estudio clínico observacional, de diseño descriptivo-correlacional y corte transversal, en la Unidad de Paciente Crítico (UPC) de la Clínica Alemana de Temuco, Chile. No se aplicaron intervenciones experimentales, y los datos fueron analizados en el marco de la práctica asistencial habitual.
ParticipantesLa muestra estuvo constituida por 33 pacientes hospitalizados en la UPC entre marzo de 2020 y julio de 2021, con diagnóstico confirmado de neumonía por SARS-CoV-2 y necesidad de intubación endotraqueal con ventilación mecánica invasiva. Todos los participantes sobrevivieron al episodio crítico y fueron evaluados clínicamente por el equipo de fonoaudiología durante su estancia hospitalaria.
Instrumentos de evaluaciónLa función deglutoria se evaluó mediante la FILS, instrumento clínico validado diseñado para cuantificar el nivel de ingesta oral en pacientes con disfagia. Esta escala fue desarrollada por Crary et al. [18], para evaluar la ingesta oral en pacientes con disfagia. Su aplicación es rápida y se basa en la observación clínica del patrón de alimentación y en la información del registro clínico. Los puntajes van de 1 (ninguna ingesta oral) a 10 (ingesta oral normal sin restricciones). Se ha documentado su utilidad para monitorizar la evolución de la deglución en contextos agudos y de rehabilitación, así como para establecer decisiones terapéuticas sobre la vía de alimentación más segura. La escala ha mostrado adecuada confiabilidad interobservador (κ> 0,8) y sensibilidad para detectar cambios funcionales clínicamente relevantes durante la recuperación [18].
En este estudio, la evaluación con FILS se realizó en dos momentos: a) dentro de las primeras 24 horas posteriores a la extubación y b) al alta médica, lo que permitió analizar la progresión de la ingesta oral a lo largo de la hospitalización. Adicionalmente, se registraron variables clínicas y demográficas relevantes, entre ellas, edad, sexo, días de intubación, número de sesiones de rehabilitación fonoaudiológica, días de hospitalización y modalidad de alimentación (vía oral exclusiva, mixta o ausencia de vía oral).
Criterios de inclusión y exclusiónSe incluyeron pacientes entre 18 y 75 años, con diagnóstico confirmado de COVID-19, hospitalizados en la UPC de la Clínica Alemana de Temuco, que requirieron intubación endotraqueal prolongada y ventilación mecánica invasiva, sin antecedentes documentados de disfagia previa a la hospitalización. Se excluyeron aquellos con diagnóstico conocido de trastorno neurocognitivo, historia de disfagia de origen no relacionado con el episodio actual o antecedente de traumatismo de la vía aérea.
ProcedimientoEl reclutamiento se llevó a cabo mediante la revisión sistemática de fichas clínicas electrónicas de la UPC. Una vez identificados los pacientes elegibles según los criterios de inclusión y exclusión, se realizó la evaluación inicial de la deglución por parte de fonoaudiólogos con entrenamiento específico en disfagia, siguiendo el protocolo clínico institucional. La función deglutoria se valoró con la FILS dentro de las primeras 24 horas posteriores a la extubación, con el fin de establecer el nivel basal de ingesta oral.
La presencia de delirium se determinó a partir de la documentación médica consignada en la ficha clínica, sustentada en la evaluación clínica realizada por el equipo tratante durante la hospitalización. Al momento del alta hospitalaria, se repitió la aplicación de la FILS para evaluar la progresión de la deglución y se registraron las variables de desenlace definidas en el estudio, incluyendo la modalidad de alimentación, la duración de la hospitalización y las características de la rehabilitación fonoaudiológica recibida.
Análisis estadísticoEl análisis de los datos se realizó utilizando el software IBM SPSS Statistics, versión 29.0.1.0. Las variables cuantitativas se expresaron como media±desviación estándar (ME±DE), mientras que las variables cualitativas se describieron en frecuencias absolutas y porcentajes. Para la comparación intergrupal (pacientes con vs. sin delirium) se aplicó la prueba t de Student para muestras independientes en el caso de variables continuas con distribución normal, y la prueba χ2 de Pearson para variables categóricas. El análisis intragrupal (evaluación inicial vs. alta hospitalaria) se efectuó mediante la prueba t de Student pareada. Se estableció un nivel de significación estadística de p <0,05.
Aspectos éticosEl presente estudio forma parte del proyecto internacional titulado «Alteraciones neurológicas y neurocognitivas en adultos y adultos mayores asociadas al contagio del COVID-19: estudio multicéntrico en pandemia» (Ref. INV-2021-364), aprobado bajo el código de ética N° 097-2021. La investigación se realizó en conformidad con los principios éticos de la Declaración de Helsinki y la normativa chilena vigente para estudios en seres humanos. La Clínica Alemana de Temuco otorgó la aprobación institucional y la autorización correspondiente para el uso de datos clínicos con fines de investigación. En todas las etapas del estudio se aseguró la confidencialidad de la información y el anonimato de los participantes, cumpliendo con los estándares internacionales de ética en investigación biomédica.
ResultadosEn la tabla 1 se describen las características demográficas, clínicas y funcionales de los pacientes con y sin delirium, junto con los análisis comparativos correspondientes. No se identificaron diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos en las variables cuantitativas evaluadas, incluyendo edad, días de intubación, número de atenciones fonoaudiológicas y días de hospitalización (p> 0,05 en todos los casos). De igual modo, la distribución por sexo fue comparable entre los grupos (χ2=0,00; p=1,00), y la frecuencia de disfagia, debilidad adquirida en UCI y disfonía se mantuvo elevada en ambas cohortes sin diferencias relevantes.
Características demográficas, clínicas y comparaciones estadísticas entre pacientes con y sin delirium
| Número | Con delirium | Sin delirium | t/χ2 | p | |
|---|---|---|---|---|---|
| f, %/ ME±DE | f, %/ ME±DE | ||||
| 17 | 16 | ||||
| Edad | 59,59±8,33 | 55,38±9,47 | |||
| Sexo | Masculino | 13 (76%) | 12 (75%) | 1,30 | 0,201 |
| Femenino | 4 (24%) | 4 (25%) | |||
| Características clínicas al ingreso posextubación | Disfagia* | 17 | 16 | ||
| Debilidad Adquirida en UCI | 9 | 5 | |||
| Disfonía | 14 | 10 | |||
| Días de intubación | 16,29±6,30 | 19,63±8,55 | -1,59 | 0,12 | |
| Cantidad atenciones fonoaudiología | 18,8±13,19 | 20,19±15,65 | 0,02 | 0,98 | |
| Días de hospitalización | 36,41±17,2 | 36,56±21,11 | -0,78 | 0,43 |
ME: media; DE: desviación estándar; χ2: chi-cuadrado; t: estadístico t de Student; UCI: Unidad de Cuidados Intensivos.
En la tabla 2 se presentan los resultados comparativos del estado deglutorio, evaluado mediante la Escala FILS, en pacientes con y sin delirium posextubación. En la evaluación inicial, los pacientes con delirium mostraron un puntaje promedio de 2,9±1,7, mientras que aquellos sin delirium alcanzaron 3,8±2,2, sin observarse diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos (t=1,32; p=0,20). Al momento del alta médica, ambos grupos evidenciaron puntajes elevados en la escala FILS (8,8±2,2 en el grupo con delirium y 9,3±0,8 en el grupo sin delirium), manteniéndose la ausencia de diferencias significativas entre grupos (t=0,88; p=0,39).
Análisis inter e intragrupal en la escala FILS y niveles de severidad de disfagia en pacientes con y sin delirium posextubación
| Con delirium | Sin delirium | |||
|---|---|---|---|---|
| (n=17) | (n=16) | Comparaciones intergrupales (t/p) | ||
| ME±DE/ N, % | ME±DE/ N, % | |||
| FILS | Inicial | 2,9±1,7 | 3,8±2,2 | t=-1,32; p: 0,20 |
| FILS | Final | 8,8±2,2 | 9,3±0,8 | t=-0,88; p: 0,39 |
| Comparaciones intragrupales (t/p) | Inicial vs. final | t=10,7; p=0,01 | t=10,0; p <0,01 | --- |
| Deglución Normal | Inicial | 0 | 0 | |
| Final | 10 (58,8%) | 8 (50%) | ||
| Disfagia leve | Inicial | 1 (5,9%) | 3 (18,8%) | |
| Final | 4 (23,5%) | 8 (50%) | ||
| Disfagia moderada | Inicial | 3 (17,6%) | 4 (25%) | |
| Final | 3 (17,6%) | 0 | ||
| Disfagia severa | Inicial | 13 (76,5%) | 9 (56,3%) | |
| Final | 0 | 0 |
Por su parte, el análisis intragrupal reveló una mejoría significativa del desempeño deglutorio entre la evaluación inicial y final en ambos grupos. En los pacientes con y sin delirium se observó un incremento significativo en el puntaje FILS (con delirium: t=10,7; p=0,01; Sin delirium: t=10,0; p <0,01). Estos resultados indican una recuperación funcional de la deglución en ambos grupos, independientemente de la presencia de delirium.
Desde el punto de vista clínico, al inicio de la evaluación, la mayoría de los pacientes con delirium presentaban disfagia severa (76,5%), mientras que en el grupo sin delirium esta condición se observó en el 56,3%. Al alta, ningún paciente en ninguno de los grupos mantenía disfagia severa. La mayoría alcanzó una deglución normal (58,8% con delirium y 50% sin delirium), mientras que un menor porcentaje presentó disfagia leve o moderada. Estos hallazgos sugieren que, si bien los pacientes con delirium tienden a iniciar con un estado deglutorio más comprometido, la recuperación funcional posextubación es significativa y comparable en ambos grupos al momento del alta.
La figura 1 muestra el desempeño individual de cada paciente en la Escala FILS antes y después del alta médica. En el panel izquierdo se presentan los 17 pacientes con delirium, quienes iniciaron mayoritariamente con puntajes bajos, indicativos de disfagia moderada a severa, y alcanzaron una mejoría notable al alta, con la mayoría logrando los puntajes máximos de la escala. En el panel derecho se incluyen los 16 pacientes sin delirium, con mayor variabilidad inicial, desde disfagia leve a severa, pero que también mostraron incrementos significativos al alta, con puntajes máximos o cercanos al máximo en la mayoría de los casos. Estos resultados ilustran la recuperación funcional de la deglución a nivel individual, independientemente de la presencia de delirium.
En la figura 2 se presenta la distribución de la vía de alimentación al inicio y al final del seguimiento en pacientes con y sin delirium. En el grupo con delirium, la evaluación inicial mostró predominio de alimentación por cero vía oral (59%), seguida de la vía mixta (29%) y la vía oral exclusiva (12%). Al alta, el 82% de los pacientes se alimentaba por vía oral exclusiva y el 18% por vía mixta, sin casos de cero vía oral. En el grupo sin delirium, al inicio se observó un 69% con cero vía oral, 19% con vía oral exclusiva y 12% con vía mixta. Al alta, el 100% de los pacientes se alimentaba por vía oral exclusiva, sin casos de alimentación mixta ni de cero vía oral.
DiscusiónEl presente estudio analizó la evolución de la disfagia posextubación en pacientes críticos con COVID-19 de acuerdo con la presencia de delirium. Aunque no se identificaron diferencias estadísticamente significativas, los pacientes con delirium mostraron puntuaciones iniciales más bajas en la escala FILS (2,9±1,7 vs. 3,8±2,2), lo que sugiere un mayor compromiso de la función deglutoria en la fase aguda. La literatura disponible indica que el delirium, altamente prevalente en la UCI COVID-19, puede contribuir a incrementar la incidencia de disfagia posextubación y que los pacientes con COVID-19 e insuficiencia respiratoria grave presentan tasas particularmente elevadas de disfagia posintubación, condición asociada con malnutrición, neumonía aspirativa, estancias prolongadas e incluso mayor mortalidad [19–21]. Desde una perspectiva fisiopatológica, esta interacción podría estar mediada por la disrupción de las redes frontoparietales y bulbares involucradas en el control motor de la deglución, junto con la disminución del control cortical voluntario y el enlentecimiento de los reflejos faríngeos, mecanismos que se ven exacerbados por la sedación prolongada y el uso de fármacos con efecto depresor del sistema nervioso central [22].
A pesar de este mayor compromiso clínico inicial sugerido por las puntuaciones FILS en el grupo con delirium, el hallazgo más relevante fue la recuperación significativa registrada en ambos grupos, con convergencia casi completa de las puntuaciones FILS al alta (8,8±2,2 vs. 9,3±0,8) y ausencia de casos de disfagia severa. Este patrón de recuperación es consistente con lo descrito en población posextubación, donde la rehabilitación fonoaudiológica temprana y la movilización precoz han demostrado favorecer la restitución progresiva de la función deglutoria, incluso en presencia de comorbilidades neurológicas agudas [23,24] Esta mejoría podría explicarse por procesos de plasticidad neural, readaptación sensoriomotora y reversión de la disfunción cortical transitoria asociada al delirium, junto con la resolución del estado inflamatorio sistémico característico del COVID-19 crítico.
En línea con este patrón de recuperación descrito previamente, el análisis de la severidad inicial mostró que, aunque el grupo con delirium presentó una mayor proporción de disfagia severa al ingreso (76,5% vs. 56,3%), este mayor deterioro no se tradujo en un desenlace funcional adverso, dado que todos los casos severos habían resuelto al momento del alta. Este comportamiento clínico sugiere que la severidad inicial puede ser mitigada mediante un abordaje multidisciplinario oportuno, coherente con estudios que evidencian que la intervención temprana reduce la dependencia de vías no orales y acorta el tiempo hasta alcanzar una ingesta segura, incluso en subpoblaciones de alto riesgo [23,25,26].
En continuidad con estos resultados funcionales, la evolución de la vía de alimentación refuerza este patrón de recuperación progresiva. Al alta, el 82% de los pacientes con delirium y el 100% de aquellos sin delirium se alimentaban exclusivamente por vía oral, lo que evidencia la restitución adecuada de los reflejos protectores de la vía aérea y la transición hacia una deglución segura. Este cambio se alinea con estudios que demuestran que la implementación de protocolos estandarizados de evaluación deglutoria, junto con una progresión dietaria guiada, disminuye las complicaciones respiratorias y optimiza el estado nutricional en pacientes post-UCI [27,28]. La discreta diferencia observada en la proporción de vía oral plena al alta podría responder a una progresión dietaria más cautelosa en el grupo con delirium, más que a una limitación funcional persistente.
En concordancia con esta evolución favorable de la función deglutoria, la ausencia de diferencias estadísticamente significativas en edad, duración de la ventilación mecánica, número de sesiones de rehabilitación deglutoria o días de hospitalización sugiere que ambos grupos presentaban características basales comparables y un nivel de severidad inicial similar. No obstante, es plausible que variables no registradas como la profundidad de la sedación, el uso acumulado de bloqueadores neuromusculares, la fragilidad previa o el estado nutricional hayan influido tanto en la aparición del delirium como en la velocidad de recuperación deglutoria. De hecho, la literatura reconoce que el delirium y la intubación prolongada constituyen factores estrechamente asociados con la disfagia en el paciente crítico, lo cual refuerza la necesidad de considerar estas potenciales fuentes de confusión [29,30].
En esta misma línea de interpretación, desde una perspectiva fisiopatológica, el delirium y la disfagia pueden interactuar de manera bidireccional, configurando un ciclo de retroalimentación en el que la disfagia favorece la aspiración, la hipoxemia y la malnutrición, factores que incrementan la probabilidad de desarrollar delirium, mientras que el delirium deteriora la coordinación motora fina y las respuestas protectoras de la vía aérea, aumentando el riesgo de aspiración y prolongando la dependencia de soporte enteral. Este modelo circular refuerza la importancia de integrar el cribado y el manejo del delirium dentro de los protocolos de evaluación deglutoria posextubación.
A partir de este marco fisiopatológico y su relevancia clínica, estos hallazgos apoyan la implementación de un tamizaje universal de disfagia en todos los pacientes posextubación, independientemente de su estado cognitivo, junto con rehabilitación deglutoria temprana como componente del manejo estándar en UCI [31,32]. Además, sugieren que el delirium, aunque asociado a un inicio funcional más comprometido, no representa un marcador de mal pronóstico para la recuperación de la vía oral cuando se interviene oportunamente [23,30]. En este sentido, la detección temprana de la disfagia adquiere especial importancia en pacientes con COVID-19 de mayor severidad, dada su mayor vulnerabilidad a complicaciones respiratorias y nutricionales.
Si bien estos hallazgos aportan información relevante, su interpretación debe considerar algunas limitaciones inherentes al estudio. En primer lugar, el tamaño muestral, aunque adecuado para una caracterización preliminar, puede haber limitado la detección de diferencias más sutiles entre grupos, por lo que futuras investigaciones con cohortes más amplias permitirían validar estos resultados con mayor precisión. En segundo lugar, la identificación del delirium se basó en la documentación clínica rutinaria, un enfoque habitual en contextos críticos, aunque la incorporación sistemática de herramientas validadas, como el Confusion Assessment Method for the Intensive Care Unit (CAM-ICU) o la Intensive Care Delirium Screening Checklist (ICDSC), podría optimizar la precisión diagnóstica en estudios posteriores. En tercer lugar, la evaluación de la disfagia mediante una escala funcional práctica y validada ofreció una aproximación clínica robusta, si bien su complementariedad con métodos instrumentales (la Fiberoptic Endoscopic Evaluation of Swallowing [FEES] o videofluoroscopía) permitiría profundizar en los mecanismos fisiopatológicos implicados. Finalmente, estudios multicéntricos con modelos de ajuste multivariado contribuirían a reforzar la generalización de los resultados y a clarificar los factores que podrían modular la relación entre delirium y disfagia en pacientes críticos con COVID-19.
ConclusionesTeniendo en cuenta estas consideraciones metodológicas, este estudio mostró que el delirium posextubación se asocia con una mayor severidad inicial de la disfagia en pacientes críticos con COVID-19. No obstante, la recuperación funcional fue significativa y comparable entre grupos, y al alta no se observaron diferencias en la vía de alimentación, lo que sugiere que el delirium no determina un peor pronóstico deglutorio cuando se aplican intervenciones fonoaudiológicas tempranas y protocolizadas. A partir de estos hallazgos, la integración sistemática del cribado y manejo del delirium con la rehabilitación deglutoria emerge como una estrategia clave dentro de los protocolos de cuidado en UCI, con potencial para reducir complicaciones respiratorias y favorecer la recuperación funcional. Finalmente, este trabajo aporta evidencia inicial relevante sobre la interacción entre delirium y disfagia en el contexto crítico de COVID-19 y destaca la necesidad de estudios multicéntricos estandarizados que permitan validar y ampliar estos resultados.
Contribuciones de los autoresRivas R: Conceptualización, Metodología, Investigación, Análisis formal, Validación, Visualización, Aprobación del manuscrito final. Moraga V: Investigación, Validación, Supervisión, Revisión y edición, Aprobación del manuscrito final.
León S: Investigación, Curación de datos, Análisis formal, Revisión y edición, Aprobación del manuscrito final. Daigre M: Investigación, Validación, Interpretación clínica, Revisión del contenido, Aprobación del manuscrito final. Caldicchoury N: Metodología, Análisis formal, Administración del proyecto, Revisión crítica, Aprobación del manuscrito final. Morales-Asencio B: Análisis estadístico, Interpretación epidemiológica, Redacción, Revisión y edición, Aprobación del manuscrito final. López N: Supervisión, Administración del proyecto, Interpretación clínica, Revisión crítica y edición, Aprobación del manuscrito final.
Declaración éticaEste estudio involucró a participantes humanos y fue aprobado por el Comité de Ética de la Universidad de la Costa, Barranquilla, Atlántico, Colombia. Número de referencia de identificación: ACTA No. 097 de abril del 2021. La participante dio su consentimiento informado de forma escrita para la publicación de sus datos en el presente estudio. Además, se garantizó el anonimato y la confidencialidad de datos sensibles.
FinanciaciónEste estudio no ha recibido financiación.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.




