El fallecimiento del Dr. Sebastián Ameriso deja un profundo vacío en la comunidad médica y en todos los que compartimos con él el trabajo, la enseñanza y la reflexión clínica.
Sebastián fue, por encima de todo, un maestro y un guía. Enseñaba con rigor y con una claridad poco común. Tenía el don de convertir lo complejo en comprensible, y su pensamiento preciso, lógico y exigente transformaba cada ateneo o discusión en una oportunidad de aprendizaje. En Fleni, su casa profesional, formó generaciones de neurólogos. Su impronta quedó en la forma de razonar, de analizar críticamente la evidencia, y de ejercer la medicina con integridad y sentido clínico.
Graduado con diploma de honor y primer promedio de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario, realizó su residencia en Neurología en el Hospital Ramos Mejía de Buenos Aires, y completó un Clinical and Research Fellowship en Enfermedades Cerebrovasculares en la University of Southern California, en Los Ángeles, donde fue Assistant Professor of Neurology y Director del laboratorio de Doppler transcraneal. Esa etapa marcó su formación científica y su compromiso con la investigación y la docencia.
Al regresar a la Argentina en 1995, se incorporó a Fleni, donde creó y dirigió el Servicio de Neurología Vascular. Años después, impulsó la creación de la Unidad Cerebrovascular (UCV), pionera en el país, y dio origen al Centro Integral de Neurología Vascular, concebido para ofrecer una atención integral y longitudinal a las personas con enfermedad cerebrovascular. En los últimos años, ejerció también la jefatura del Departamento de Neurología de Fleni.
Su compromiso trascendió lo institucional. Fue fellow del Stroke Council de la American Heart Association, corresponding fellow de la American Academy of Neurology, miembro titular de la Sociedad Neurológica Argentina y expresidente de la Sociedad Iberoamericana de Enfermedad Cerebrovascular. Participó activamente en congresos, comités y consensos nacionales e internacionales, siempre con la convicción de que el trabajo conjunto y la cooperación entre sociedades científicas eran la clave para mejorar el manejo del ACV en la región.
Autor de más de 150 artículos científicos y numerosos capítulos de libros, combinó la curiosidad intelectual con una mirada práctica y ética de la medicina. Fue pionero en los estudios epidemiológicos sobre ACV en la Argentina, impulsando el proyecto EstEPA, que proporcionó los primeros datos locales sobre prevalencia, incidencia y mortalidad de la enfermedad cerebrovascular; y el proyecto SIFHON, que analizó el conocimiento de la población sobre el ACV y sus factores de riesgo. Ambas iniciativas son primordiales para el desarrollo de políticas de salud y educación en prevención, un aporte invaluable al campo.
Recibió múltiples distinciones, entre ellas el Premio Domingo J. Brachetto Brian de la Academia Nacional de Medicina, y el Premio Konex de Ciencia y Tecnología 2023, otorgado en la categoría Medicina Interna, reconocimiento que reflejó la amplitud de su pensamiento y la proyección de su obra.
La neurología argentina pierde a un referente, pero también a un amigo y a un mentor. Su recuerdo permanecerá en cada médico que formó, en cada paciente que confió en él, y en todos los que compartimos su pasión por la medicina.

