La enfermedad de Parkinson (EP) es un trastorno neurodegenerativo en rápido crecimiento actualmente. Los pacientes buscan cada vez más estrategias no farmacológicas, como la dieta mediterránea (DM), para el manejo de sus síntomas. Dada su potencial modulación del eje intestino-cerebro, evaluar la eficacia de la DM como terapia complementaria resulta fundamental para mejorar los síntomas de la EP.
ObjetivosEvaluar los efectos de la DM sobre los síntomas motores y no motores en adultos con EP.
MétodosSe realizó una revisión sistemática (CRD420251016657). Se realizaron búsquedas en las principales bases de datos (CENTRAL, MEDLINE y registros de ensayos) hasta julio de 2025. Se incluyeron ensayos controlados aleatorizados (ECA) y ECA de conglomerados que evaluaran los efectos de la DM en adultos de cualquier género con EP, independientemente del estado de publicación o idioma. Se evaluaron los siguientes desenlaces: síntomas motores, funcionalidad, calidad de vida, eventos adversos, función cognitiva y gastrointestinal, síntomas neuropsiquiátricos y adherencia.
Resultados principalesSe incluyeron dos ECA con un total de 106 participantes. Los resultados sugieren que la DM probablemente tiene poco o ningún efecto sobre los desenlaces críticos, específicamente los síntomas motores (DM: 1,18; IC95%: 0,36 a 2; un estudio; evidencia de certeza baja) y la calidad de vida (DM: −2,24; IC95%: −3,79 a −1; un estudio; evidencia de certeza baja), en comparación con los cuidados estándar. Ninguno de los estudios incluidos reportó eventos adversos.
Conclusiones de los autoresLa DM demuestra poco o ningún efecto clínico significativo sobre los síntomas neurológicos motores y la calidad de vida relacionada con la salud en pacientes con EP en comparación con los cuidados habituales. Se requieren más ECA futuros, de mayor escala y metodológicamente rigurosos, para establecer de manera definitiva los beneficios y riesgos de la DM en el manejo de la EP.
Parkinson's disease (PD) is a rapidly growing neurodegenerative disorder. Patients increasingly seek non-pharmacological strategies, such as the Mediterranean diet (MeD), to manage symptoms. Due to its potential modulation of the gut-brain axis, evaluating the MeD's efficacy as a complementary therapy is essential for improving PD symptoms.
ObjectivesTo assess the effects of the MeD on motor and non-motor symptoms in adults with PD.
MethodsWe conducted a systematic review (CRD420251016657). We searched major databases (CENTRAL, MEDLINE, and trial registers) up to July 2025. We included RCTs and cluster RCTs assessing the effects of MeD for adults of any gender with PD, regardless of their publication status or language. We assessed the outcomes: motor symptoms, functionality, quality of life, adverse events, cognitive and gastrointestinal function, neuropsychiatric symptoms, and adherence.
Main resultsWe included two RCTs, involving 106 participants. The results suggest the MeD likely has little to no effect on key outcomes, specifically motor symptoms (MD: 1.18; 95%CI: 0.36 to 2, one study, low certainty evidence) and quality of life (MD: −2.24: 95%CI: −3.79 to −1, one study, low certainty evidence), when compared to standard care. None of the included studies reported on adverse events.
Authors’ conclusionsThe MeD demonstrates little to no significant clinical effect on motor neurological symptoms and health-related quality of life in PD patients compared with usual care. Future, larger-scale, and methodologically rigorous RCTs are required to definitively establish the benefits and harms of the MeD for PD management.
La enfermedad de Parkinson (EP) es un trastorno neurodegenerativo progresivo y mundialmente extendido que afectó a 11,77 millones de personas en 2021 [1]. Si bien la causa exacta aún se desconoce, la combinación de factores genéticos, factores ambientales —como plaguicidas (p.ej., paraquat) o sustancias químicas (p.ej., tricloroetileno)— y el envejecimiento desempeñan un papel fundamental. Los síntomas más comunes incluyen temblores, rigidez muscular, lentitud de movimientos y problemas de equilibrio. La prevalencia de la EP ha aumentado considerablemente en las últimas décadas, convirtiéndola en una de las enfermedades neurológicas de crecimiento más rápido a nivel mundial [2]. A nivel global, la prevalencia fue de 6,1 millones en 2017, con proyecciones que sugieren que podría superar los 12 millones para 2050 [2,3]. Este rápido crecimiento subraya un impacto social significativo, especialmente dado que puede afectar a personas de todas las edades, con cifras importantes diagnosticadas antes de los 65 e incluso de los 50años. Si bien la distribución global es relativamente uniforme, China y los países europeos de altos ingresos concentran los mayores incrementos en los casos de EP. Aunque afecta a ambos sexos, las mujeres tienden a presentar una menor incidencia y un inicio más tardío, mientras que los hombres experimentan un mayor número de años vividos con discapacidad [4], con una tasa estandarizada por edad que aumentó un 0,53% anual entre 1990 y 2019 [4]. En la actualidad no existe cura para la EP, pero distintos tratamientos, como medicamentos y cirugía, pueden ayudar a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. La investigación actual se centra en comprender mejor las causas subyacentes de la enfermedad, desarrollar nuevas terapias y mejorar las opciones de tratamiento existentes.
Descripción de la intervención y su mecanismo de acciónUn creciente cuerpo de evidencia científica respalda la dieta mediterránea (DM) como estrategia no farmacológica para mitigar la progresión de las enfermedades neurodegenerativas, con efectos neuroprotectores y anti-neuroinflamatorios [5]. La DM incluye alimentos de origen vegetal, principalmente frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos y semillas [6]. Una característica clave es el uso del aceite de oliva en la cocina. Si bien la dieta incluye cantidades moderadas de pescado, aves, huevos y productos lácteos, es relativamente baja en carnes rojas y alimentos procesados. Los componentes centrales de la dieta de estilo mediterráneo son una alta proporción de grasas monoinsaturadas respecto a las saturadas (principalmente procedentes del aceite de oliva) y un alto consumo de alimentos de origen vegetal [7].
Se ha postulado que la DM protege contra las enfermedades cardiovasculares y mejora los síntomas y signos de la EP al aumentar la biodisponibilidad de nutrientes antioxidantes y neuroprotectores, como los ácidos grasos omega-3, los polifenoles, los flavonoides y los terpenoides. Estos nutrientes modulan la composición de la microbiota intestinal hacia poblaciones bacterianas beneficiosas que producen metabolitos neuromoduladores y antiinflamatorios, mejorando así la función de la barrera intestinal, reduciendo la hiperpermeabilidad y, en consecuencia, la endotoxemia. Todo ello restablece el eje intestino-cerebro y disminuye la neuroinflamación [8], lo que podría aliviar tanto los síntomas motores como los no motores y potenciar los efectos de las terapias farmacológicas, mejorando en última instancia los resultados de los pacientes.
Por qué es importante realizar esta revisiónAnte la falta de terapias efectivas modificadoras de la enfermedad, las personas con EP buscan enfoques complementarios para mejorar su calidad de vida, muchos de los cuales implican intervenciones nutricionales clínicas holísticas [9]. Dado el potencial de ahorro sustancial de costos asociado con una menor utilización de los servicios e insumos de salud, esta investigación puede tener implicaciones relevantes tanto para los pacientes como para los sistemas sanitarios, al tiempo que proporciona información integral para orientar la toma de decisiones.
ObjetivosEvaluar los efectos de la DM sobre los síntomas motores y no motores en comparación con una dieta convencional sin restricciones u otras intervenciones dietéticas en personas con EP.
MétodosCriterios para la consideración de estudios en esta revisiónTipos de estudiosSe incluyeron ensayos controlados aleatorizados (ECA), incluyendo ECA cruzados y de conglomerados, independientemente de su estado de publicación o idioma. Se excluyeron los ensayos cuasiexperimentales y los estudios observacionales.
Tipos de participantesSe incluyeron adultos (de 18años o más) de cualquier género con diagnóstico establecido de EP, según los Criterios Diagnósticos Clínicos de la Movement Disorder Society para la Enfermedad de Parkinson, en cualquier estadio de la enfermedad [10]. Se excluyeron los parkinsonismos atípicos, incluyendo la atrofia multisistémica, la parálisis supranuclear progresiva, la degeneración corticobasal y la demencia con cuerpos de Lewy, debido a sus presentaciones clínicas, patologías subyacentes y respuestas terapéuticas diferentes, con una progresión más rápida y un pronóstico más desfavorable [11].
Tipos de intervencionesDieta mediterráneaSe incluyeron estudios que implementaran una intervención dietética mediterránea de al menos 4 semanas de duración, de acuerdo con las recomendaciones generales de la OMS de 2003 [12], caracterizada por dos componentes principales: un alto consumo de frutas, verduras, cereales integrales y legumbres, y una elevada proporción de grasas monoinsaturadas respecto a las saturadas, caracterizada por el uso predominante del aceite de oliva en la cocina o el consumo de otros alimentos tradicionales ricos en grasas monoinsaturadas.
Se planificaron las siguientes comparaciones:
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Dieta mediterránea comparada con dieta sin restricciones o cuidado habitual.
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Dieta mediterránea comparada con otras intervenciones dietéticas (como la dieta cetogénica, la dieta antiinflamatoria o la dieta DASH).
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Síntomas neurológicos motores: definidos como los deterioros en el movimiento voluntario, incluyendo bradicinesia, rigidez, temblor e inestabilidad postural, evaluados mediante escalas de puntuación estandarizadas, como la Escala Unificada de Evaluación de la Enfermedad de Parkinson (UPDRS) o cualquier otra herramienta definida por los autores. Para la ParteII (UPDRS2), que corresponde a las experiencias motoras de la vida diaria, la diferencia mínima clínicamente importante (DMCI) estimada es de 3,05 puntos para la mejoría y de 2,51 puntos para el empeoramiento [13]. Para la ParteIII (examen motor), la DMCI es de −3,25 puntos para la mejoría y 4,63 puntos para el empeoramiento [14]. Finalmente, para la suma de las Partes−I+II+III, la DMCI para la mejoría es de 6,7 puntos, y para el empeoramiento, de 5,2 puntos [15].
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Calidad de vida relacionada con la salud: definida como los dominios físico, psicológico y social de la salud, según la percepción del propio paciente, y medida mediante instrumentos genéricos validados, como el EQ-5D-5L, el SF-36 o escalas específicas de la enfermedad, como la escala PDQ-39. La DMCI del PDQ-39, específicamente para el Índice Resumen (PDQ-39−IS), se ha estimado en aproximadamente ±4 a 5puntos. Un cambio de −4,72 puntos indica una mejoría clínicamente relevante, mientras que un cambio de +4,22 puntos indica un empeoramiento clínicamente relevante [16].
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Eventos adversos (EA): definidos como cualquier experiencia indeseable asociada con el uso de una intervención médica, incluyendo tanto eventos graves como no graves. Se resumirán los tipos de EA reportados de forma narrativa, a fin de evitar errores de unidad de análisis. No existe un umbral reportado para desenlaces dicotómicos; por lo tanto, se considerará la DMCI para estos desenlaces como una reducción de riesgo relativo de al menos el 25% [17].
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Disfunción cognitiva: definida como el deterioro en las funciones cognitivas como la memoria, la atención, las funciones ejecutivas y las habilidades visuoespaciales, evaluada mediante pruebas neuropsicológicas o herramientas de cribado (p.ej., Miniexamen del Estado Mental o Evaluación Cognitiva de Montreal [MoCA]). La DMCI del test MoCA es de 4puntos [18].
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Función gastrointestinal: definida como la capacidad del tracto gastrointestinal para realizar la digestión, la absorción y la motilidad, con desenlaces que incluyen síntomas como estreñimiento, diarrea e incontinencia, frecuentemente evaluados mediante resultados reportados por los pacientes o escalas específicas del intestino, como la Escala de Puntuación de Síntomas Gastrointestinales (GSRS). La DMCI del GSRS se ha estimado generalmente como un cambio de aproximadamente 0,5 a 0,6 desviaciones estándar (DE) respecto a la puntuación basal, tanto para la mejoría como para el empeoramiento [19].
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Síntomas neuropsiquiátricos: incluyen una serie de manifestaciones conductuales y psicológicas como depresión, ansiedad, psicosis, apatía y trastornos del control de impulsos, medidos comúnmente mediante escalas validadas, como el Inventario de Depresión de Beck y la Escala de Ansiedad y Depresión de Hamilton. La DMCI en la Escala de Depresión de Hamilton (HAMD-17) ha sido definida en la literatura reciente como una disminución de 4 a 6puntos en la puntuación total [20]. Para la Escala de Ansiedad de Hamilton (HAM-A), los estudios de validación y las estimaciones de la diferencia mínimamente importante sugieren que un cambio de 2 a 3puntos se considerará clínicamente relevante [21].
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Adherencia: definida como el grado en que el comportamiento de un paciente se corresponde con las recomendaciones acordadas con el profesional de salud, típicamente medida mediante cuestionarios de autoinforme.
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Funcionalidad: definida como la capacidad de realizar actividades de la vida diaria (AVD) y mantener la independencia, evaluada mediante escalas como el índice de Barthel, la escala de Lawton (IADL) o compuestos funcionales específicos de la enfermedad.
Se realizaron búsquedas electrónicas en bases de datos hasta el 23 de julio de 2025, sin restricciones de idioma o estado de publicación. Se consultaron las siguientes bases de datos:
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Registro Central de Ensayos Controlados de Cochrane (CENTRAL) en la Biblioteca Cochrane.
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MEDLINE (Ovid).
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Embase (Ovid).
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Web of Science; Clarivate.
Se revisaron las listas de referencias de los estudios incluidos en busca de artículos adicionales elegibles. Se contactó a expertos para consultarles sobre ensayos clave en esta área temática. Se buscaron estudios en curso y no publicados en:
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ClinicalTrials.gov (www.clinicaltrials.gov).
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Plataforma Internacional de Registros de Ensayos Clínicos de la OMS (www.who.int/trialsearch).
Los detalles de las estrategias de búsqueda pueden consultarse en el Material Suplementario 1.
Recolección y análisis de datosSelección de estudiosCuatro autores de la revisión (JPR, EQ, SD y LBV) examinaron de forma independiente los resúmenes y títulos para identificar estudios potencialmente incluibles. Tres autores de la revisión (JPR, EQ y LBV) revisaron todos los registros potencialmente relevantes en texto completo, los mapearon a estudios y los clasificaron como incluidos, excluidos, en espera de clasificación o en curso, siguiendo los criterios establecidos en el Manual Cochrane para Revisiones Sistemáticas de Intervenciones. Los desacuerdos se resolvieron por consenso. Las cuestiones no resueltas fueron derivadas a un tercer revisor (LG).
Extracción y gestión de datosCuatro autores de la revisión (JPR, EQ, SD y LBV) extrajeron de manera independiente los datos de los estudios que cumplían los criterios de inclusión, utilizando una hoja de extracción de datos estandarizada en Excel, previamente piloteada en un estudio incluido. Los datos extraídos incluyeron características de la población del estudio, características de la intervención y desenlaces de interés.
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Se extrajeron datos sobre las siguientes características de la población: edad, sexo y tiempo desde el diagnóstico de EP.
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Se extrajeron datos sobre los siguientes aspectos de la intervención/comparador: componentes de la DM, duración y co-intervenciones.
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Se extrajeron datos sobre los siguientes aspectos de los desenlaces: tipo de medición, momentos de medición y momentos de reporte.
Los desacuerdos entre los autores de la revisión se resolvieron por consenso. Las cuestiones no resueltas fueron derivadas a un tercer autor (LG).
Evaluación del riesgo de sesgo en los estudios incluidosPara los estudios que cumplían los criterios de inclusión, cuatro autores de la revisión (JPR, EQ, SD y LBV) evaluaron de manera independiente el riesgo de sesgo utilizando la Herramienta de Riesgo de Sesgo1 de Cochrane para Ensayos Controlados Aleatorizados. Los desacuerdos se resolvieron por consenso o mediante consulta a un tercer autor de la revisión (LG). Se integraron estas evaluaciones de la calidad del diseño de los estudios para resumir la calidad general de la evidencia, considerando la consistencia de los resultados, la directidad de la evidencia, la precisión de los resultados y la evidencia de sesgo de publicación, de acuerdo con el Manual GRADE. Se creó una Tabla de Resumen de Hallazgos para los desenlaces primarios.
Medidas del efecto del tratamiento y métodos de síntesisLos desenlaces dicotómicos se resumieron mediante razones de riesgo e intervalos de confianza del 95%, y los desenlaces continuos mediante diferencia de medias o diferencia de medias estandarizada con sus respectivos intervalos de confianza del 95%. Cuando no se sospechó heterogeneidad cualitativa, las medidas de efecto entre estudios también se resumieron mediante un metaanálisis de efectos aleatorios, siguiendo las recomendaciones del Manual Cochrane para el manejo de la heterogeneidad estadística mediante el estadístico I2. La heterogeneidad se interpretó según lo indicado en el Manual Cochrane, de la siguiente manera:
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0% a 40%: podría no ser importante.
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30% a 60%: puede representar heterogeneidad moderada.
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50% a 90%: puede representar heterogeneidad sustancial.
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75% a 100%: heterogeneidad considerable.
Los datos faltantes no fueron imputados. Ante la presencia de datos faltantes, se contactó a los autores de los ensayos originales para solicitar aclaraciones adicionales.
Todos los análisis se realizaron con el software Stata (StataCorp). En caso de heterogeneidad clínica o metodológica sustancial, no se reportaron los resultados de los estudios como estimación del efecto agrupado en un metaanálisis; en su lugar, se reportaron de forma narrativa siguiendo las guías SWiM [22].
Problemas de unidad de análisisCuando se identificaron problemas de unidad de análisis entre los estudios (p.ej., en estudios cruzados, aleatorizados por conglomerados o de mediciones repetidas), el plan fue doble: primero se evaluaría si los métodos del estudio se implementaron apropiadamente, y luego se combinarían los tamaños de efecto mediante un metaanálisis de varianza inversa genérica.
Evaluación de los sesgos de reporteSi se hubieran incluido 10 o más estudios por comparación y desenlace, se habrían utilizado gráficos de embudo para evaluar los efectos de los estudios pequeños. Varios factores pueden explicar la asimetría del gráfico de embudo, incluyendo la heterogeneidad genuina del efecto relacionada con el tamaño del estudio, la escasa calidad metodológica (y el consiguiente sesgo en estudios pequeños), y la no notificación selectiva. Por lo tanto, los resultados se habrían interpretado con cautela.
No se planificó ningún análisis de subgrupos ni de sensibilidad.
ResultadosDescripción de los estudiosResultados de la búsquedaLa estrategia de búsqueda recuperó 457 registros. Tras eliminar 97 duplicados, se cribaron 360 registros por título y resumen. Se excluyeron 346 registros y se evaluaron 14 estudios en texto completo. De estos, se excluyeron dos por diseño de estudio inadecuado. También se identificaron cinco estudios como en curso (véase el Material Suplementario 1 para las características completas de los estudios excluidos y en curso). Finalmente, se incluyeron dos estudios (con siete informes) en esta revisión. Véanse sus características completas en el Material Suplementario 1. La tabla 1 proporciona un resumen de los estudios incluidos. Véase el diagrama de flujo del estudio en la figura 1.
Características clave de los estudios incluidos
| Nombre del estudio (año) | Diseño del estudio | Detalles clave de la intervención | Población (tamaño muestral: intervención/control) | Dominios de desenlace con datos disponibles | Medidas de desenlace específicas | Tiempo de medición |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Rusch 2024 | ECA | Plan de comidas de 1semana, libro de recetas, material educativo y asesoramiento por parte de una dietista del estudio. Las pautas se desarrollaron a partir del protocolo del ensayo PREDIMED | 40 (19/17) | Calidad de vida relacionada con la salud, función gastrointestinal (reflujo, indigestión, diarrea), síntomas neuropsiquiátricos (ansiedad, depresión), funcionalidad | PDQ-39, GSRS, Escala de Ansiedad de Hamilton, Escala de Depresión de Hamilton, PDQ-39 | 8 semanas |
| Paknahad 2020 | ECA | Dieta mediterránea. Una dietista experta personalizó los cambios en la dieta/estilo de vida y proporcionó recursos educativos por correo electrónico | 80 (35/35) | Síntomas neurológicos motores, disfunción cognitiva, síntomas neuropsiquiátricos, funcionalidad | MDS-UPDRSIII, Test MoCA, MDS-UPDRSI, MDS-UPDRSII | 10 semanas |
Se incluyeron dos ECA, con un total de 106 participantes.
El estudio de Rusch et al. [23] se realizó en los Estados Unidos entre febrero de 2021 y junio de 2022, mientras que el estudio de Paknahad et al. [24] se realizó en Irán entre octubre de 2018 y abril de 2019. Ambos estudios se llevaron a cabo en un contexto ambulatorio.
ParticipantesEl estudio de Rusch et al. [23] incluyó adultos de entre 40 y 85años con EP diagnosticada por un neurólogo (estadio de Hoehn y Yahr ≤2,5) con una dosis estable de medicación para la EP. Los participantes presentaban puntuaciones del síndrome de estreñimiento ≥2,0 en la Escala de Puntuación de Síntomas Gastrointestinales y consumían menos de 20g de fibra diarios.
El estudio de Paknahad et al. [24] incluyó adultos con EP idiopática, según la escala de estadificación de Hoehn y Yahr, con una edad de inicio de la enfermedad superior a los 40años. Se intentó contactar a los autores del estudio para obtener información adicional sobre los participantes, pero no se recibió respuesta.
IntervencionesEl estudio de Rusch et al. [23] implementó un protocolo dietético basado en las guías del ensayo PREDIMED [25] durante 8semanas, precedido por un período previo a la línea de base de 2semanas. El protocolo enfatizaba el alto consumo de aceite de oliva, verduras, frutas, legumbres, pescado o mariscos y frutos secos, con preferencia por carnes blancas sobre carnes rojas o procesadas, y la cocción con salsas mediterráneas tradicionales. Se instruyó a los participantes a limitar o evitar la crema, la mantequilla, la margarina, las carnes procesadas, las bebidas azucaradas, los pasteles, los productos de repostería comercial, las papas fritas y los chips de patata, y a excluir los alimentos que contienen probióticos, como el yogur y el kéfir. Para los bebedores habituales, se recomendó un consumo moderado de vino durante las comidas (150ml/día para hombres y 100ml/día para mujeres). Se permitió el consumo ad libitum de nueces (crudas y sin sal), huevos, pescado, mariscos, queso bajo en grasa y cereales integrales, mientras que se aconsejó un consumo limitado (≤1porción por semana) de jamón curado, carne roja, chocolate negro (>50% de cacao) y quesos grasos.
El estudio de Paknahad et al. [24] implementó una DM que enfatizaba un mayor consumo de frutas y verduras frescas, cereales integrales, ácidos grasos monoinsaturados y pescado, con un consumo bajo a moderado de productos lácteos, carnes y aves. La dieta fue prescrita y adaptada por una dietista experta para dar cabida a las preferencias culturales y personales, así como a los requerimientos nutricionales diarios. El protocolo de intervención incluía aceite de oliva como principal lípido añadido; seis porciones diarias de verduras; tres porciones diarias de fruta; ocho porciones diarias de pan y cereales; tres a cuatro porciones semanales de legumbres y frutos secos, respectivamente; cinco a seis porciones semanales de pescado o mariscos; tres porciones semanales de huevos; cuatro porciones semanales de aves; dos porciones diarias de lácteos, y consumo limitado de carne roja (cuatro porciones mensuales) y dulces (tres porciones semanales). No se recomendó el consumo de vino tinto. El estudio especificó los tamaños de porción estándar de la siguiente manera: 25g de pan, 100g de papa, 50-60g de pasta cocida, 100g de verduras, 80g de manzana, 60g de plátano, 100g de naranja, 200g de melón, 30g de uvas, 1taza de leche o yogur, un huevo, 60g de carne, 100g de legumbres cocidas.
Fuentes de financiamientoRusch et al. [23] recibieron financiamiento de la Lauren and Lee Fixel Family Foundation, la John McCallan Family Foundation y el USDA National Institute of Food and Agriculture Hatch.
El estudio de Paknahad et al. [24] fue financiado por el Centro de Investigación en Seguridad Alimentaria de la Universidad de Ciencias Médicas de Isfahan, Isfahan, Irán.
Estudios excluidosSe excluyeron dos estudios tras la evaluación del texto completo por diseño de estudio inadecuado. El estudio de Fox et al. [26] fue un análisis observacional transversal de las puntuaciones de las dietas MIND y mediterránea en relación con los resultados reportados por pacientes con parkinsonismo. El estudio de Tosefsky et al. [27] fue un ensayo cruzado de viabilidad que implementó la DM en ambos grupos del estudio, junto con diferentes co-intervenciones (dieta cetogénica o dieta de triglicéridos de cadena media).
Estudios en cursoSe encontraron cinco estudios en curso. Véanse las características completas de los estudios en curso en el Material Suplementario 1.
Riesgo de sesgo en los estudios incluidosVéase la figura 2 para un resumen de la evaluación del riesgo de sesgo de los estudios incluidos.
Síntesis de los resultadosLa tabla de resumen de hallazgos (tabla 2) integra los resultados del análisis y la evaluación de la certeza de la evidencia.
Tabla de resumen de hallazgos para la comparación entre DM y cuidado habitual
| Dieta mediterránea comparada con el cuidado habitual para la enfermedad de Parkinson.Pacientes o población: adultos con enfermedad de Parkinson.Ámbito: pacientes ambulatorios, Estados Unidos e Irán.Intervención: dieta mediterránea.Comparación: cuidado habitual. | |||||
|---|---|---|---|---|---|
| Desenlaces | N.° de participantes (estudios) Seguimiento | Certeza de la evidencia (GRADE) | Efecto relativo (IC95%) | Efectos absolutos anticipados: riesgo con cuidado habitual | Efectos absolutos anticipados: diferencia de riesgo con la DM |
| Síntomas motores (motor) evaluados con: UPDRS. Seguimiento: media 10semanas. | 70 (1 ECA) | ⊕⊕○○ Bajaa,b | 0,36 a 2 | La media de los síntomas motores fue de 18,02 puntos en el UPDRS | DM 1,18 puntos. UPDRS superior (0,36 superior a 2 superior) |
| Calidad de vida (CdV) evaluada con: PDQ39. Seguimiento: media 8 semanas | 36 (1 ECA) | ⊕⊕○○ Bajaa,b | −3,80 a −1 | La media de la calidad de vida fue de 16,5 puntos en el PDQ-39 | DM 2,4 puntos. PDQ-39 inferior (3,79 inferior a 1 inferior) |
| Eventos Adversos - no reportadosNinguno de los estudios incluidos reportó este desenlace en esta comparación. | |||||
Se degradó un nivel por riesgo de sesgo. Existe un riesgo alto de sesgo derivado del cegamiento de participantes y personal. Asimismo, existe un riesgo poco claro de sesgo por reporte selectivo, datos de resultado incompletos y ocultamiento de la asignación.
Se degradó un nivel por imprecisión. Se incluyó un estudio con tamaño muestral reducido.
DM: diferencia de medias; IC: intervalo de confianza.
El riesgo en el grupo de intervención (y su IC95%) se basa en el riesgo asumido en el grupo de comparación y el efecto relativo de la intervención (y su IC95%).
Grados de evidencia del Grupo de Trabajo GRADE
• Certeza alta: estamos muy seguros de que el efecto verdadero se encuentra cerca de la estimación del efecto.
• Certeza moderada: tenemos una confianza moderada en la estimación del efecto: el efecto verdadero probablemente esté cerca de la estimación, pero existe la posibilidad de que sea sustancialmente diferente.
• Certeza baja: nuestra confianza en la estimación del efecto es limitada: el efecto verdadero puede ser sustancialmente diferente de la estimación del efecto.
• Certeza muy baja: tenemos muy poca confianza en la estimación del efecto: el efecto verdadero probablemente sea sustancialmente diferente de la estimación del efecto.
Es fundamental aclarar que no se realizó un metaanálisis dado que, en ninguna de las comparaciones ni desenlaces, más de un estudio reportó el mismo resultado. Para el desenlace Funcionalidad, en el que ambos estudios incluidos lo reportaron, no se realizó un metaanálisis debido a la alta heterogeneidad.
DM versus cuidado habitualDesenlaces primarios- •
Síntomas neurológicos motores. Un estudio con 70 participantes (Paknahad et al.) reportó este desenlace.
- •
El estudio utilizó el MDS-UPDRS III para evaluar este desenlace a las 10 semanas de seguimiento (las puntuaciones más altas indican síntomas más graves). La DM puede resultar en poco o ningún efecto sobre los síntomas neurológicos motores en personas con EP (DM: 1,18; IC95%: 0,36 a 2; certeza baja de la evidencia por preocupaciones sobre el riesgo de sesgo e imprecisión).
- •
Calidad de vida relacionada con la salud. Un estudio con 36 participantes (Rusch et al.) reportó este desenlace.
- •
El estudio utilizó el PDQ-39 para evaluar este desenlace a las 8 semanas de seguimiento (una puntuación más alta en el PDQ-39 indica un mayor impacto de la EP en la calidad de vida del individuo). La DM puede resultar en poca o ninguna diferencia en la calidad de vida relacionada con la salud en comparación con el cuidado habitual (DM: −2,40; IC95%: −3,80 a −1; certeza baja de la evidencia por problemas de imprecisión).
- •
Eventos adversos. Ninguno de los estudios incluidos reportó este desenlace en esta comparación.
- •
Disfunción cognitiva. Un estudio con 70 participantes (Paknahad et al.) reportó este desenlace.
El estudio utilizó el Test MoCA a las 10 semanas de seguimiento (puntuaciones más bajas indican peor cognición). La DM puede producir un efecto mínimo o nulo sobre la disfunción cognitiva en comparación con el cuidado habitual (DM: 1,73; IC95%: −0,84 a 4,30; 1estudio; 70 participantes).
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Función gastrointestinal. Un estudio con 36 participantes (Rusch et al.) reportó este desenlace.
El estudio utilizó el GSRS para evaluar este desenlace a las 8 semanas de seguimiento y reportó tres síntomas gastrointestinales (reflujo, indigestión y diarrea). La DM puede reducir ligeramente el reflujo (DM: −0,19; IC95%: −0,24 a −0,14; un estudio; 36 participantes), la indigestión (DM: −0,37; IC95%: −0,49 a −0,25; un estudio; 36 participantes) y la diarrea (DM: −0,31; IC95%: −0,43 a −0,19; un estudio; 36 participantes).
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Síntomas neuropsiquiátricos. Un estudio con 36 participantes (Rusch et al.) reportó este desenlace.
El estudio utilizó la Escala de Ansiedad y Depresión de Hamilton para evaluar dos síntomas neuropsiquiátricos: ansiedad (DM −1,46; IC95% −4,14 a 1,22) y depresión (DM −1,31; IC95% −3,36 a 0,74), respectivamente. A las 8 semanas de seguimiento, el estudio reportó que la DM puede resultar en poca o ninguna diferencia en comparación con el cuidado habitual en ambos desenlaces.
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Adherencia. Ninguno de los estudios incluidos reportó este desenlace en esta comparación.
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Funcionalidad. Dos estudios reportaron este desenlace.
Un estudio con 36 participantes (Rusch et al.) utilizó las puntuaciones dimensionales de calidad de vida del PDQ-39 para evaluar este desenlace a las 10 semanas de seguimiento. La DM puede tener poco o ningún efecto sobre la funcionalidad en comparación con la dieta estándar (DM: −0,5; IC95%: −11,16 a 10,16).
El otro estudio incluyó 70 participantes y reportó este desenlace utilizando el MDS-UPDRS Parte2 como instrumento de evaluación. A las 8 semanas de seguimiento, la DM puede mejorar la funcionalidad en comparación con la dieta estándar (DM: −2,60; IC95%: −3,25 a −1,95).
Dieta mediterránea versus otras intervenciones dietéticas (dieta cetogénica, dieta antiinflamatoria, DASH)Ninguno de los estudios incluidos comparó la DM con otras intervenciones dietéticas.
DiscusiónResumen de los principales resultadosSe encontró que la DM puede resultar en poco o ningún efecto clínicamente significativo sobre los síntomas neurológicos motores y la calidad de vida relacionada con la salud en comparación con el cuidado habitual en personas con EP. Ninguno de los estudios incluidos evaluó los eventos adversos. La certeza de la evidencia se clasificó como baja.
Completitud y aplicabilidad general de la evidenciaLas características específicas de la población estudiada restringen la aplicabilidad de los hallazgos, ya que un estudio se centró principalmente en pacientes con enfermedad en estadio temprano (Hoehn y Yahr estadio2,5) y estreñimiento. Estas características pueden limitar la aplicabilidad de la DM en personas con EP en distintos grados de gravedad o progresión, así como en aquellas con otras características clínicas, como deterioro cognitivo leve, alteraciones del sueño (trastorno de conducta durante el sueño REM, insomnio, somnolencia diurna excesiva, síndrome de piernas inquietas), disfunción autonómica (hipotensión ortostática, disfunción urinaria, disfunción eréctil), entre otras. La duración y la diversidad de las intervenciones también fueron breves (8 y 10semanas), lo que puede no reflejar los efectos neuroprotectores a largo plazo. Asimismo, el seguimiento fue corto, lo que limita la capacidad de evaluar el efecto real de la DM como terapia modificadora de la enfermedad.
Además, la falta de datos sobre desenlaces cruciales, como los eventos adversos y la adherencia a la intervención, limita considerablemente la capacidad de extraer conclusiones integrales sobre la seguridad y la viabilidad de la intervención.
Certeza de la evidenciaLa certeza de la evidencia fue evaluada mediante el enfoque GRADE y se clasificó de manera consistente como baja o muy baja en todos los desenlaces críticos. La degradación de la evidencia se debió principalmente a preocupaciones graves relacionadas con el riesgo de sesgo y la imprecisión. La evaluación del riesgo de sesgo mostró un riesgo alto o poco claro en varios dominios, particularmente el cegamiento de participantes y personal, y el reporte selectivo. La imprecisión derivó de los tamaños muestrales reducidos.
Sesgos potenciales en el proceso de revisiónLos problemas en el reporte de los estudios incluidos generaron preocupaciones sobre el riesgo de sesgo y redujeron la certeza de la evidencia, limitando la confianza en el valor real de las estimaciones obtenidas. Estas estimaciones podrían haber sido diferentes si los ensayos hubieran sido reportados en su totalidad, de acuerdo con guías de reporte adecuadas.
No fue posible realizar un metaanálisis, dado que los dos estudios incluidos no reportaron el mismo desenlace de manera comparable. Asimismo, se planificó evaluar el efecto de la DM en comparación con otros enfoques dietéticos, pero lamentablemente no se encontraron estudios que cumplieran este criterio. Esto abre una ventana de oportunidad para la investigación futura, que debería abordar esta brecha de conocimiento en las intervenciones dietéticas para personas con EP. Algunos estudios en curso podrían contribuir a cerrar esta brecha.
Concordancias y discordancias con otros estudios o revisionesLos hallazgos contrastan con los datos observacionales generalizados que apoyan el potencial neuroprotector de la DM. Una alta adherencia a la DM está fuertemente asociada con un menor riesgo de trastornos cognitivos relacionados con el envejecimiento, incluidas la demencia y la enfermedad de Alzheimer, y con una tasa más lenta de deterioro cognitivo. Los estudios observacionales demuestran que este patrón dietético mejora el rendimiento en dominios cognitivos específicos y reduce las probabilidades de desarrollar la EP. En concreto, una mayor adherencia se asocia con un menor riesgo de EP prodrómica y una progresión más lenta de los síntomas. Desde el punto de vista mecanístico, la riqueza de la dieta en antioxidantes, nutrientes antiinflamatorios y fibra puede proteger contra la EP mediante la modulación de la neuroinflamación, el estrés oxidativo y la microbiota intestinal [26,28–31]. Esta discordancia subraya la necesidad crítica de ECA bien diseñados y con poder estadístico adecuado para transitar de la evidencia correlacional (observacional) a la evidencia causal (de intervención) respecto al efecto de la dieta en el manejo de la EP.
ConclusionesImplicaciones para la prácticaLa DM puede resultar en poco o ningún efecto clínico significativo sobre los síntomas neurológicos motores y la calidad de vida relacionada con la salud en pacientes con EP en comparación con el cuidado habitual. Además, la base de evidencia es incompleta, ya que ningún estudio reportó desenlaces críticos de seguridad (eventos adversos) ni adherencia a la intervención. La certeza para todos los desenlaces fue baja. Ninguno de los estudios incluidos comparó la DM con otras intervenciones dietéticas.
Implicaciones para la investigaciónSe requieren ECA futuros, de mayor escala y metodológicamente rigurosos, para establecer de manera definitiva los beneficios y los riesgos de la DM en el manejo de la EP. Es necesario que estudios adicionales comparen la DM con otros posibles enfoques dietéticos y consideren desenlaces clínicos relevantes para la toma de decisiones.
FinanciaciónEste manuscrito no recibió financiamiento externo.
Conflictos de interesesLos autores declaran no tener conflicto de intereses.




