La sialorrea anterior, «babeo», es la pérdida involuntaria de saliva debido a una incapacidad para manejar las secreciones orales. En la parálisis cerebral (PC), el «babeo» es consecuencia de una disfunción motora oral que afecta significativamente la calidad de vida de los pacientes y sus cuidadores. A pesar de sus repercusiones físicas y psicológicas, el abordaje clínico de la sialorrea sigue sin estar bien definido.
ObjetivosEste documento tiene como objetivo proporcionar una guía para la evaluación y manejo de la sialorrea en niños con PC, basándose en la mejor evidencia disponible y en el consenso de expertos. Además, busca identificar lagunas en la literatura y proponer futuras líneas de investigación.
MetodologíaSe constituyó un grupo de trabajo conformado por neuropediatras de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP). Se realizó una revisión sistemática de la literatura en bases de datos como Medline, PubMed y Cochrane, priorizando ensayos clínicos aleatorizados (ECA) y revisiones sistemáticas. Se incluyó evidencia clínica cuando no existía evidencia de mayor nivel, y las recomendaciones fueron formuladas según el consenso de expertos.
Consenso y discusiónEl manejo de la sialorrea debe ser multidisciplinar incluyendo evaluaciones clínicas exhaustivas y escalas de valoración, gravedad e impacto. El tratamiento debe seguir un enfoque escalonado, comenzando por estrategias no farmacológicas (terapia oromotora, corrección postural) y, si es necesario, intervenciones farmacológicas con anticolinérgicos (glicopirronio [GLY], trihexifenidilo) o infiltración de toxina botulínica. Las opciones quirúrgicas y la radioterapia quedan reservadas para casos refractarios.
Conclusión La sialorrea es un problema clínico relevante en niños con PC, que requiere un abordaje individualizado basado en la mejor evidencia disponible. Este consenso proporciona una guía útil para la práctica clínica y destaca la necesidad de más estudios para optimizar el tratamiento.
Anterior sialorrhea, or “drooling,” is the involuntary loss of saliva due to an inability to manage oral secretions. In cerebral palsy (CP), drooling results from oral motor dysfunction, significantly impacting the quality of life of both patients and their caregivers. Despite its physical and psychological repercussions, the clinical approach to sialorrhea remains poorly defined.
ObjectivesThis document aims to provide a guideline for the evaluation and management of sialorrhea in children with CP, based on the best available evidence and expert consensus. Additionally, it seeks to identify gaps in the literature and propose future research directions.
MethodologyA working group was formed, composed of pediatric neurologists from the Spanish Society of Pediatric Neurology (SENEP). A systematic review of the literature was conducted in databases such as Medline, PubMed, and Cochrane, prioritizing randomized clinical trials and systematic reviews. Clinical evidence was included when higher-level evidence was unavailable, and recommendations were formulated based on expert consensus.
Consensus and DiscussionThe management of sialorrhea should be multidisciplinary, including thorough clinical evaluations and assessment scales for severity and impact. Treatment should follow a stepwise approach, starting with non-pharmacological strategies (oromotor therapy, postural correction) and, if necessary, pharmacological interventions with anticholinergics (glycopyrrolate, trihexyphenidyl) or botulinum toxin injection. Surgical options and radiotherapy are reserved for refractory cases.
ConclusionSialorrhea is a clinically relevant issue in children with CP, requiring an individualized approach based on the best available evidence. This consensus provides a useful guideline for clinical practice and highlights the need for further studies to optimize treatment.
La sialorrea anterior, también denominada ptialismo o babeo, se define como la pérdida involuntaria de saliva y contenido oral debido a la incapacidad para gestionar adecuadamente las secreciones orales1. Si bien es un fenómeno fisiológico en niños menores de dos años, su persistencia más allá de los cuatro años se considera patológica y suele asociarse con trastornos neuromusculares, discapacidad intelectual o alteraciones estructurales orofaciales2,3. En la mayoría de los casos pediátricos, la sialorrea no constituye una entidad primaria, sino que es secundaria a una condición subyacente.
Desde un punto de vista clínico, la sialorrea puede clasificarse en anterior, cuando es visible en la exploración física, o posterior, que no siempre se identifica fácilmente y que suele presentarse en pacientes con disfagia orofaríngea grave, con el consiguiente riesgo de aspiración. En algunos casos, ambos tipos pueden coexistir en un mismo individuo.
Fisiopatológicamente, la etiología de la sialorrea es multifactorial e incluye anomalías anatómicas, disfunción sensorial, hipersecreción salival y trastornos neuromusculares4 (fig. 1). En el contexto de la parálisis cerebral (PC), se ha establecido que la sialorrea no es consecuencia de una hipersalivación, sino de una disfunción motora oral secundaria a una alteración en la fase oral y faríngea de la deglución, lo que impide el adecuado control y eliminación de las secreciones5,6. Sin embargo, en los casos de PC con manifestaciones discinéticas, los movimientos involuntarios anormales pueden estimular la actividad de las glándulas parótidas, incrementando la producción salival7.
A pesar de su impacto clínico y su repercusión en la calidad de vida de los pacientes y sus cuidadores, la sialorrea sigue siendo un síntoma infradiagnosticado e insuficientemente tratado en la población pediátrica con patología neurológica8. Dado que el enfoque óptimo para su manejo aún no ha sido claramente establecido9,10, es fundamental definir estrategias de evaluación y tratamiento basadas en la mejor evidencia disponible. La escasez de estudios robustos en este ámbito11 resalta la necesidad de recurrir a consensos de expertos como herramienta clave en la toma de decisiones clínicas, permitiendo la elaboración de recomendaciones fundamentadas tanto en la evidencia científica como en la experiencia clínica acumulada.
EpidemiologíaLa prevalencia de la sialorrea ha sido poco estudiada y los datos disponibles presentan una alta heterogeneidad debido a diferencias en el diseño de los estudios, los criterios de selección de pacientes y la metodología empleada en la recolección y análisis de los datos. Aunque la literatura no permite establecer conclusiones definitivas, se estima que aproximadamente un tercio de los pacientes con PC presenta algún grado de sialorrea12.
Objetivo del consensoEl presente documento de consenso tiene como finalidad proporcionar a los profesionales de la salud una guía basada en la mejor evidencia disponible para la evaluación, intervención y tratamiento de la sialorrea en niños con PC. Además, busca identificar lagunas en el conocimiento actual que permitan orientar futuras líneas de investigación en este ámbito.
Si bien existen guías de consenso que abordan distintos aspectos del manejo de la PC, en España aún no se dispone de un documento actualizado que integre los avances más recientes en el tratamiento de comorbilidades asociadas, como la sialorrea. La ausencia de un protocolo estandarizado dificulta la toma de decisiones clínicas y resalta la necesidad de contar con recomendaciones claras y adaptadas a la práctica clínica.
Por tanto, el objetivo principal de este consenso es establecer un marco de referencia para el diagnóstico y abordaje terapéutico de la sialorrea anterior en pacientes pediátricos con PC. Este documento pretende servir como una herramienta útil para los profesionales sanitarios en la toma de decisiones clínicas, facilitando una evaluación integral y la selección de estrategias terapéuticas basadas en la evidencia científica y la experiencia clínica.
MetodologíaPara la elaboración de este documento de consenso, se conformó un grupo de trabajo integrado por neuropediatras de distintos centros hospitalarios, miembros del Grupo de Trabajo de PC de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP), con experiencia en el diagnóstico y tratamiento de la sialorrea en pacientes con PC.
Se llevó a cabo una revisión sistemática de la literatura en las bases de datos Medline, PubMed y Cochrane, utilizando la estrategia de búsqueda: (guidelines [MeSH Terms]) OR consensus document [MeSH Terms]) AND cerebral palsy (guidelines [MeSH Terms]) AND sialorrhea. Para la formulación de recomendaciones, se priorizó la evidencia de mayor calidad disponible, dando preferencia a ensayos clínicos aleatorizados (ECA) y revisiones sistemáticas. En ausencia de este nivel de evidencia, se consideraron estudios observacionales y datos basados en la práctica clínica.
Cuando la literatura no proporcionaba evidencia concluyente, se incorporó la opinión de expertos, debidamente identificada en el documento y cuya interpretación debe realizarse con criterio clínico. Asimismo, se han formulado recomendaciones basadas en el consenso del grupo de trabajo, con el objetivo de facilitar la toma de decisiones en la práctica clínica habitual.
DiagnósticoEvaluación clínicaComo el babeo es un problema multifactorial, se requieren una serie de evaluaciones realizadas idealmente por un equipo multidisciplinar coordinado idealmente por el médico responsable del paciente (fig. 2)13–17.
Evaluación clínica inicial18:
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Historia clínica completa que incluya aspectos médicos y psicosociales del paciente, así como la motivación y capacidad del individuo para participar en el diagnóstico y tratamiento de la sialorrea.
- •
Revisión de los medicamentos prescritos: fármacos anticrisis (FACs), benzodiacepinas y antipsicóticos.
- •
Exploración física y neurológica completa que incluya:
- -
Estado de alerta, nervios craneales, habilidades motoras generales, el tono muscular y la postura.
- -
Exploración orofacial: patrón respiratorio (oral, nasal), cierre bucal, oclusión y sellado labial. Patrón sensoriomotor oral (sensibilidad, tono, posición de la lengua). Manejo de secreciones. Higiene y salud dental.
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Lenguaje (disartria, dispraxia etc.) y habilidades de comunicación.
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Valoración de la etapa orofaringea de la deglución durante la comida y bebida de líquidos (seguridad y eficacia para la deglución).
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- •
Valoración por Digestivo infantil para valoración nutricional, estado de hidratación y descartar la presencia de reflujo gastroesofágico (RGE) que, si es grave, puede estar asociado a hiperestimulación de las glándulas salivales.
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Valoración por Otorrinolaringología para excluir la obstrucción de las vías respiratorias superiores.
- •
Valoración por médico rehabilitador.
Valoración de frecuencia, intensidad e impacto:
Para una evaluación integral de los pacientes con sialorrea, es fundamental determinar la frecuencia, intensidad e impacto del babeo en la vida diaria del paciente y su entorno familiar. Aunque se han desarrollado diversos métodos objetivos para cuantificar la sialorrea anterior en niños con trastornos del neurodesarrollo, hasta la fecha no existe un sistema de evaluación estandarizado y validado que abarque de manera integral todos los aspectos clínicos y funcionales del babeo en esta población19,20.
Ante esta limitación, en los últimos años se han diseñado y validado diversos cuestionarios de carácter subjetivo, dirigidos a registrar la percepción tanto del paciente como de sus cuidadores. Estas escalas han demostrado ser herramientas útiles para evaluar la gravedad y el impacto funcional de la sialorrea, así como para monitorizar la respuesta a las distintas intervenciones terapéuticas. Su empleo en la práctica clínica permite un enfoque más estructurado y sistemático en la valoración de estos pacientes, facilitando la toma de decisiones terapéuticas individualizadas.
Disponemos de diferentes escalas útiles para nuestra práctica clínica diaria (fig. 3):
- 1.
Cuestionarios de gravedad del babeo (Thomas-Stonell et al.21): permite una valoración completa de la frecuencia e intensidad de la sialorrea del paciente y facilitan monitorizar la respuesta al tratamiento.
- 2.
La escala de frecuencia de babeo (Drooling Rating Scale)22: diseñada para evaluar para evaluar la intensidad del babeo en actividades cotidianas. Consta de 10 ítems, calificados en una escala de 1 a 10 puntos y refleja los cambios en el babeo percibidos por la persona que completa el cuestionario.
- 3.
Escala visual de gravedad del babeo (Sialorrhea Rating Scale): es una escala visual utilizada por nuestro grupo que clasifica el babeo en cinco niveles (fig. 4).
- 4.
Escala de impacto de babeo (Drooling Impact Scale)22: permite cuantificar a corto y medio plazo la respuesta y beneficios de los tratamientos para el control de la sialorrea.
La indicación terapéutica en pacientes con sialorrea debe fundamentarse en el impacto clínico y funcional del babeo, considerando su repercusión en la calidad de vida del paciente y su entorno. El principal criterio para iniciar una intervención es la existencia de una afectación significativa en el ámbito físico, social o emocional, ya sea referida por el propio paciente o por sus cuidadores23.
Antes de instaurar cualquier tratamiento, es imprescindible realizar una evaluación basal exhaustiva, siguiendo el esquema clínico previamente descrito, e incluir herramientas de medición objetivas y subjetivas que permitan cuantificar la gravedad e impacto de la sialorrea. La aplicación de escalas validadas facilita la monitorización de la respuesta terapéutica y la toma de decisiones individualizadas.
El seguimiento debe realizarse con una periodicidad de tres a seis meses, con el objetivo de valorar la eficacia de la intervención, el mantenimiento de la respuesta y la necesidad de ajuste o cambio de tratamiento, particularmente en aquellos casos en los que se haya optado por una estrategia farmacológica (tabla 1).
Dosificación del tratamiento farmacológico e infiltración de toxina botulinica A en la sialorrea
| Fármaco | Dosis inicial | Titulación / dosis máxima | Efectos adversos | Contraindicado |
|---|---|---|---|---|
| Bromuro de glicopirronio (GLY) | 0,02 mg/kg/díac/6-8 horas | Incremento semanal:0,02 mg/kg/dosis hasta:0,1 mg/kg/dosis | EstreñimientoIrritabilidadSomnolenciaTaquicardia,XerostomíaVómitosCongestión nasal | Miastenia gravisGlaucomaNefropatíaObstrucción intestinal/urinaria |
| Trihexifenidilo (Artane®) | 0,1-0,2 mg/kg/día c/8-12 h | Incremento del 10-20% cada 1-2 semanas.Media:0,5 mg/kg/día | Retención urinariaVisión borrosaXerostomíaIrritabilidad | GlaucomaObstrucción intestinal/urinaria |
| Escopolamina transdérmica (Scopoderm® TTS 1,5 mg) | Iniciar con ¼ de parche | Incremento progresivo semanal hasta dosis completa.Cambio c/ 3 días. | IrritabilidadHipertermiaReacción cutáneaCambio conducta | Miastenia gravisColitis ulcerosaGlaucoma |
| Atropina oftálmica (Colircusi Atropina® 0.5-1%) | 1-2 gotas3 veces/día Sublingual | - | - | Uso limitado en pediatría por falta de evidencia |
| Incobotulinumtoxina A (Xeomin®) | 75-100 U* | C/4-6 meses | Dolor en el lugar de inyecciónHematomaDisfunción deglutoriaXerostomía | - |
En la actualidad, no existe un protocolo de tratamiento estandarizado para el manejo de la sialorrea en niños con PC, ya que ninguna estrategia ha demostrado ser universalmente eficaz en todos los pacientes. Por este motivo, el abordaje terapéutico debe ser individualizado, considerando las características clínicas de cada paciente y el impacto funcional del babeo en su calidad de vida.
Los objetivos primordiales del tratamiento incluyen la reducción del flujo salival, la mejora de la interacción social y la higiene, así como la disminución del riesgo de infecciones respiratorias y cutáneas. Para ello, se plantea un algoritmo terapéutico basado en un enfoque escalonado, que progresa desde las opciones menos invasivas hasta aquellas de mayor complejidad.
El algoritmo se centra en cuatro opciones terapéuticas diferentes, que deben seguir un enfoque jerárquico desde los tratamientos menos invasivos a los más invasivos24.
- 1.
Tratamiento no farmacológico
- 2.
Tratamiento farmacológico
- 3.
Tratamiento quirúrgico
- 4.
Radioterapia
En términos generales, el manejo inicial de la sialorrea debe priorizar las medidas no farmacológicas, combinadas con tratamientos farmacológicos de baja invasividad si fuera necesario. Las opciones invasivas, como las intervenciones quirúrgicas y la radioterapia, quedan reservadas para aquellos casos en los que no se observe una respuesta adecuada a los tratamientos convencionales (fig. 5).
Tratamiento no farmacológico24El abordaje no farmacológico representa la primera línea de tratamiento y debe considerarse especialmente en pacientes con sialorrea leve o moderada. Para garantizar su eficacia, los candidatos a este tratamiento deben presentar un nivel cognitivo suficiente, una discapacidad compatible con su aplicación y la capacidad de seguir instrucciones básicas.
Las estrategias terapéuticas incluyen la rehabilitación oromotora, que debe ser supervisada por un médico rehabilitador o logopeda con experiencia en neurodesarrollo. Los objetivos principales de la rehabilitación incluyen:
- •
Mejorar el control cefálico.
- •
Tonificar la musculatura perioral.
- •
Optimizar el sellado labial.
- •
Corregir maloclusiones dentales (p. ej., mordida abierta anterior).
- •
Mejorar la posición lingual tanto en reposo como durante la masticación y deglución.
- •
Estimular el reflejo deglutorio.
Se recomienda una duración mínima de seis meses antes de considerar un cambio de estrategia terapéutica.
Tratamiento farmacológicoFármacos orales: hasta la fecha, no existe un consenso claro sobre el fármaco más efectivo ni sobre las dosis óptimas en población pediátrica. Sin embargo, los agentes anticolinérgicos constituyen la opción farmacológica más utilizada, dado su mecanismo de acción bloqueador de los receptores muscarínicos colinérgicos, lo que reduce la producción salival25–27.
Fármacos de primera líneaBromuro de glicopirronio (GLY) 1mg/5mL solución oral 150mL (Pharma International®)27,28: Nivel de evidencia B. Debe ser considerado como la primera opción de tratamiento. Aunque está financiado por el Sistema Nacional de Salud (SNS), hay que solicitarlo como medicación extranjera.
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Dosis inicial: 0,02mg/kg 3-4 veces/día.
- •
Incremento progresivo: +0,02mg/kg/dosis cada semana hasta una dosis máxima de 0,1mg/kg/dosis.
- •
Efectos adversos: estreñimiento, irritabilidad, somnolencia o insomnio, alteraciones visuales, taquicardia, xerostomía, congestión nasal, vómitos y rubefacción cutánea.
- •
Contraindicaciones: miastenia gravis, colitis ulcerosa grave, glaucoma de ángulo estrecho, nefropatía terminal, obstrucción intestinal o urinaria.
Trihexifenidilo (Artane® comprimidos 2 y 5mg)
- •
Administración off-label en niños (tres meses - 17 años).
- •
Dosis inicial: 0,1-0,2mg/kg/día cada 8-12 horas.
- •
Incremento progresivo: 10-20% cada 1-2 semanas.
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Dosis media: 0,5mg/kg/día (2-3mg/dosis, 2-3 veces/día).
- •
Efectos adversos: retención urinaria, irritabilidad, visión borrosa, xerosis cutánea.
- •
Indicaciones: especialmente útil en pacientes con sialorrea asociada a síntomas discinéticos.
- •
Contraindicaciones: glaucoma de ángulo cerrado, obstrucción del tracto gastrointestinal o genitourinario.
- •
Nivel de evidencia: B
- •
Titulación: iniciar con ¼ de parche, con incrementos progresivos semanales hasta alcanzar la dosis completa.
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Efectos adversos: irritabilidad, somnolencia, hipertermia, reacciones cutáneas.
- •
Contraindicaciones: glaucoma, uropatía obstructiva, cuadros intestinales obstructivos.
- -
Otras opciones farmacológicas como la Benztropina mesilato (Cogentin®) y la Atropina oftálmica sublingual (Colircusi Atropina® 0,5-1%) tienen un uso limitado por falta de evidencia en pediatría o efectos adversos.
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La infiltración intraglandular de toxina botulínica tipo A (BoNT-A) ha demostrado un nivel de evidencia A en la reducción de la sialorrea en niños con trastornos neurológicos. Su mecanismo de acción se basa en la inhibición de la liberación de acetilcolina en las terminaciones nerviosas colinérgicas, disminuyendo la producción salival.
Los preparados disponibles incluyen:
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OnabotulinumtoxinA (Botox®, Allergan Pharmaceuticals)
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AbobotulinumtoxinA (Dysport®, Biopharm Ltd.)
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IncobotulinumtoxinA (Xeomin®, Merz Pharmaceuticals GmbH) → Único con indicación específica para sialorrea crónica en niños32.
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Dosis recomendada33:
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75 U de Xeomin® repartidas bilateralmente entre la glándula parótida y la submandibular.
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Dilución recomendada: 100 U Xeomin® en 2mL de SSF 0,9%, distribuidas equitativamente entre parótidas (2-4 puntos) y submandibulares (1-2 puntos).
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Frecuencia de administración: cada tres a seis meses, bajo guía ecográfica.
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Efectos adversos: xerostomía, alteraciones en la masticación y deglución.
- •
Las intervenciones quirúrgicas están reservadas para casos graves y refractarios. Las opciones incluyen:
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Excisión de la glándula submandibular o parótida (riesgo de lesión del nervio facial)
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Ligadura bilateral del conducto salival (parotídeo o submandibular).
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Redirección del conducto submandibular (riesgo de aspiración en sialorrea posterior).
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Radiofrecuencia o ablación glandular con escleroterapia.
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La radioterapia es una opción de último recurso en casos extremadamente graves y resistentes al tratamiento convencional.
La sialorrea es una manifestación frecuente en niños con trastornos del desarrollo neurológico, con una prevalencia estimada de hasta el 30% en pacientes con PC. Su impacto trasciende la esfera clínica, afectando significativamente la calidad de vida del paciente y su entorno. La sialorrea anterior puede provocar irritación cutánea, infecciones locales y deterioro de la autoestima, mientras que la sialorrea posterior se asocia a un alto riesgo de aspiración e infecciones respiratorias recurrentes, constituyendo una causa relevante de morbimortalidad37.
El manejo clínico de la sialorrea debe realizarse en el contexto de un equipo multidisciplinar, integrando la valoración de neuropediatras, rehabilitadores, logopedas, otorrinolaringólogos y otros especialistas según el caso. La decisión terapéutica debe basarse en una evaluación exhaustiva e individualizada, teniendo en cuenta la edad del paciente, la gravedad del babeo, su impacto funcional y la tolerancia a las distintas estrategias de tratamiento. Para ello, el uso de escalas objetivas y subjetivas resulta fundamental en la cuantificación de la severidad y en la monitorización de la respuesta terapéutica (fig. 6).
El tratamiento debe seguir un enfoque jerárquico y escalonado, priorizando las estrategias no farmacológicas, que incluyen intervenciones posturales, rehabilitación oromotora y terapia biofuncional, dirigidas a mejorar el control motor oral. Estas medidas constituyen el único abordaje que actúa directamente sobre la etiopatogenia del babeo y, por tanto, deben considerarse como primera línea de tratamiento. No obstante, su eficacia puede ser limitada, requiriendo el empleo de terapia farmacológica complementaria.
Los fármacos anticolinérgicos han demostrado ser eficaces en la reducción de la producción salival, aunque su uso está condicionado por la aparición de efectos adversos sistémicos, incluyendo alteraciones cognitivo-conductuales, insomnio, trastornos gastrointestinales y retención urinaria. Entre ellos, el GLY se posiciona como la opción de primera línea, debido a su eficacia y mejor perfil de tolerabilidad, ya que su estructura de amina cuaternaria limita su paso a través de la barrera hematoencefálica, reduciendo así los efectos adversos a nivel central.
En aquellos casos en los que el tratamiento farmacológico no sea eficaz o resulte mal tolerado, la infiltración de toxina botulínica tipo A (BoNT-A) en las glándulas submandibular y parótida representa una alternativa con evidencia de nivel A. Su administración inhibe la secreción de saliva de manera transitoria, con mínimos efectos adversos, y debe realizarse bajo guía ecográfica para garantizar su seguridad y eficacia.
Finalmente, las intervenciones quirúrgicas y la radioterapia se reservan para pacientes con sialorrea grave y refractaria, en quienes han fracasado las estrategias previas. Dichas opciones deben considerarse con precaución, dado su carácter irreversible y los posibles riesgos asociados, como daño neurológico, xerostomía severa y disfunción deglutoria.
En conclusión, el manejo de la sialorrea en niños con PC requiere un abordaje individualizado y multidisciplinar, basado en la mejor evidencia disponible. La selección de la estrategia terapéutica debe fundamentarse en la gravedad del cuadro, el impacto en la calidad de vida del paciente y la relación riesgo-beneficio de cada intervención. A pesar de los avances en el tratamiento, siguen existiendo limitaciones en la evidencia disponible, lo que subraya la necesidad de nuevas investigaciones dirigidas a optimizar las estrategias terapéuticas y establecer protocolos de manejo más precisos y estandarizados.
FinanciaciónNo hemos tenido ninguna fuente de financiación.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.









