To describe the prevalence and determinants of persistent symptoms and long-term sequelae up to five years after SARS-CoV-2 infection.
MethodsPopulation-based, prospective cohort study. Urban primary care setting. Adults identified as having post-acute COVID-19 in 2021 were included and followed for a single assessment five years after their initial SARS-CoV-2 diagnosis. The cohort comprised 56 unvaccinated patients, including both previously hospitalized and non-hospitalized individuals.
ResultsAt five-year follow-up, persistent symptoms remained frequent. Asthenia, dyspnea, and anosmia were the most commonly reported manifestations, followed by cognitive complaints and chronic cough. Pulmonary sequelae were identified in 14.3% of participants, whereas neurological impairment was rare (1.79%). Most chronic comorbidities showed a declining trend over time; however, respiratory diseases exhibited a slight increase. Severe complications and mortality were uncommon. Notably, thromboembolic events and herpes zoster occurred more frequently than expected, suggesting possible post-viral immune dysregulation. Overall, persistent respiratory and neurocognitive symptoms represented the main long-term burden in this cohort.
ConclusionFive years after acute SARS-CoV-2 infection, a substantial proportion of patients continue to experience persistent symptoms, particularly affecting respiratory function and cognitive health. Although severe outcomes were rare, the increased incidence of thromboembolic events and herpes zoster highlights potential long-term immune alterations following COVID-19. This study addresses gaps in existing literature, which has predominantly focused on hospitalized patients with short-term follow-up. The findings underscore the importance of long-term monitoring, rehabilitation strategies, and interdisciplinary care models in primary care to optimize early intervention and healthcare resource allocation for individuals with post-COVID conditions.
Describir la prevalencia y los determinantes de los síntomas persistentes y las secuelas a largo plazo hasta cinco años después de la infección por SARS-CoV-2.
MétodosEstudio de cohortes prospectivo, de base poblacional, realizado en un entorno urbano de atención primaria. Se incluyeron adultos identificados en 2021 como pacientes con COVID-19, que fueron seguidos mediante una única evaluación cinco años después del diagnóstico inicial de SARS-CoV-2. La cohorte estuvo compuesta por 56 pacientes no vacunados, incluyendo individuos previamente hospitalizados y no hospitalizados.
ResultadosEn el seguimiento a los cinco años, los síntomas persistentes continuaron siendo frecuentes. La astenia, la disnea y la anosmia fueron las manifestaciones más comúnmente referidas, seguidas de quejas cognitivas y tos crónica. Se identificaron secuelas pulmonares en el 14,3% de los participantes, mientras que la afectación neurológica fue infrecuente (1,79%). La mayoría de las comorbilidades crónicas mostraron una tendencia descendente a lo largo del tiempo; sin embargo, las enfermedades respiratorias presentaron un ligero incremento. Las complicaciones graves y la mortalidad fueron poco frecuentes. Cabe destacar que los eventos tromboembólicos y el herpes zóster ocurrieron con mayor frecuencia de la esperada, lo que sugiere una posible desregulación inmunitaria posviral. En conjunto, los síntomas respiratorios y neurocognitivos persistentes representaron la principal carga a largo plazo en esta cohorte.
ConclusionesCinco años después de la infección aguda por SARS-CoV-2, una proporción sustancial de pacientes continúa presentando síntomas persistentes, especialmente a nivel respiratorio y cognitivo. Aunque los desenlaces graves fueron infrecuentes, el aumento en la incidencia de eventos tromboembólicos y herpes zóster pone de manifiesto posibles alteraciones inmunológicas a largo plazo tras la COVID-19. Este estudio aborda lagunas existentes en la literatura, que se ha centrado predominantemente en pacientes hospitalizados y con seguimientos a corto plazo. Los hallazgos subrayan la importancia del seguimiento a largo plazo, las estrategias de rehabilitación y los modelos de atención interdisciplinar en atención primaria para optimizar la intervención precoz y la asignación de recursos sanitarios en personas con condiciones pos-COVID.

