Un hombre de 20 años acudió a consulta dermatológica por una lesión pruriginosa en la punta de la nariz. La lesión había aparecido 48horas antes y se acompañaba de leve ardor y malestar local. Inicialmente negó contacto con irritantes tópicos, alérgenos cutáneos o uso reciente de cosméticos nuevos. Sin embargo, ante un interrogatorio dirigido, reconoció haber inhalado poppers (nitritos de alquilo volátiles) con fines recreativos dos días antes del inicio de los síntomas.
Al examen físico se observó una placa eritematosa violácea, bien delimitada y con fina descamación en la punta nasal, junto a pápulas eritematosas agrupadas alrededor de la fosa izquierda (figs. 1 y 2). No presentaba fiebre ni otras manifestaciones sistémicas, y no se evidenciaban signos de infección secundaria. El cuadro fue compatible con dermatitis de contacto irritativa localizada por exposición a poppers. Se indicó corticoide tópico de baja potencia, emolientes y evitar nuevas exposiciones. En el control a los 10días, las lesiones se habían resuelto completamente, sin eritema ni descamación residual.
Dermatitis nasal irritativa tras inhalación recreativa de poppers. Vista frontal: placa eritematosa-violácea, brillante y bien delimitada que afecta exclusivamente la punta nasal, con fina descamación periférica y pápulas eritematosas satélite sobre el ala nasal derecha. Se observa una pequeña costra puntiforme en el área del filtrum.
Dermatitis nasal irritativa tras inhalación recreativa de poppers. Vista basal: la misma lesión se aprecia con mayor intensidad eritematosa, descamación blanquecina perifolicular y discreto exudado seroso en el borde inferior del ala nasal. No hay afectación de la mucosa vestibular ni de estructuras cartilaginosas subyacentes.
Los nitritos de alquilo, conocidos como poppers, son vasodilatadores volátiles de acción breve. Su mecanismo de acción se basa en la liberación de óxido nítrico por estimulación de la guanilato ciclasa, elevando GMPc y relajando el músculo liso1. Esto provoca euforia rápida, sensación de calor y distorsiones visuales que duran 2-3minutos. Se utilizan con frecuencia para potenciar la experiencia sexual, especialmente en contextos de chemsex, por su efecto relajante del esfínter anal. Los efectos adversos más frecuentes incluyen cefalea, taquicardia e hipotensión.
En dermatología, se describen reacciones cutáneas asociadas a poppers1. Pueden inducir dermatitis de contacto en áreas expuestas al vapor o al líquido volátil1,2. La mayoría de los casos afectan a varones jóvenes con lesiones perinasales o periorales. Las morfologías varían entre placas eccematosas, costras melicéricas tipo impétigo, vesículas o eritema edematoso2. Este espectro obliga a considerar en atención primaria diagnósticos diferenciales como impétigo, herpes simple o dermatitis seborreica.
Estas manifestaciones suelen ser subdiagnosticadas, en parte por la reticencia a reconocer el uso por temor al estigma3. Por ello, los clínicos deben mantener un alto índice de sospecha e indagar de forma empática y no enjuiciadora sobre exposiciones recreativas ante dermatitis atípicas o localizadas. En este caso, la localización en punta nasal, el antecedente de inhalación reciente y la ausencia de otros factores predisponentes orientaron el diagnóstico tras la anamnesis dirigida. La evolución favorable con tratamiento tópico y suspensión del agente confirmó su origen irritativo.
En general, la dermatitis por poppers es autolimitada y se resuelve al evitar la sustancia1. Sin embargo, se han reportado cuadros graves cuando el líquido entra en contacto directo con la piel: la exposición concentrada puede causar quemaduras químicas, ulceración y necrosis. Moret et al. describieron una lesión necrótica extensa en el muslo tras el derrame accidental de un frasco de poppers4.
Desde la medicina familiar, este caso subraya la importancia de realizar una anamnesis confidencial sobre hábitos recreativos ante lesiones inexplicables. El médico de APS debe promover educación sanitaria y consejería breve orientada a reducción de daños, explicando riesgos cutáneos y sistémicos de poppers, además de reforzar prácticas sexuales más seguras en el contexto de chemsex5. La mayoría de los casos pueden manejarse en APS con medidas locales (corticoides tópicos, emolientes e higiene) y suspensión del agente1. Se recomienda derivar a dermatología si las lesiones son extensas, atípicas, de mala evolución o con signos de infección. En suma, la dermatitis nasal por poppers es una entidad infrecuente pero relevante cuyo reconocimiento temprano en APS permite un manejo eficaz y previene complicaciones.
FinanciaciónLa presente investigación no ha recibido ayudas específicas provenientes de agencias del sector público, sector comercial o entidades sin ánimo de lucro.
Consideraciones éticasProtección de personas y animales. Los autores declaran que para esta investigación no se han realizado experimentos en seres humanos ni en animales.
Confidencialidad de los datos. Los autores declaran que han seguido los protocolos de su centro de trabajo sobre la publicación de datos de pacientes.
Derecho a la privacidad y consentimiento informado. Los autores han obtenido el consentimiento informado de los pacientes y/o sujetos referidos en el artículo. Este documento obra en poder del autor de correspondencia.
Conflicto de interesesLos autores declaran que no existen conflictos de intereses.



