Las afecciones del pie son un motivo frecuente de consulta en atención primaria, especialmente en los pacientes con diabetes, enfermedades crónicas, alteraciones biomecánicas y en la población vulnerable. Sin embargo, la integración del podólogo en los equipos de atención primaria sigue siendo limitada, lo que dificulta la detección precoz y el manejo adecuado de estas afecciones. Este artículo revisa la evidencia disponible, y propone criterios prácticos para la derivación eficaz al podólogo, con el objetivo de mejorar la coordinación asistencial y optimizar los recursos sanitarios. Se identifican 6 categorías principales de afecciones susceptibles de derivación, organizadas según niveles de prioridad (urgente, preferente y programada), y se describe un algoritmo de decisión aplicable en la consulta de medicina de familia. La implementación de circuitos y protocolos puede reducir complicaciones graves, como ulceraciones y amputaciones, contribuyendo a una atención más segura, eficiente y centrada en el paciente.
Foot pathologies are a frequent reason for consultation in primary care, particularly among patients with diabetes, chronic conditions, biomechanical alterations, and vulnerable populations. However, the integration of podiatrists into primary care teams remains limited, hindering early detection and appropriate management of these conditions. This article reviews the available evidence and proposes practical criteria for effective referral to podiatrists, aiming to improve care coordination and optimize healthcare resources. Six main categories of foot pathologies eligible for referral are identified, organized by priority levels (urgent, preferential, and scheduled), and a decision-making algorithm applicable in family medicine practice is presented. The implementation of clinical pathways and standardized protocols can reduce severe complications such as ulcerations and amputations, contributing to safer, more efficient, and patient-centered care.
Las afecciones del pie constituyen una causa frecuente de consulta en atención primaria, especialmente en población mayor y pediátrica, deportistas, pacientes con enfermedades crónicas como la diabetes mellitus o la artritis, o en pacientes con alteraciones biomecánicas1,2.
A pesar del enfoque preventivo y multidisciplinar que promueven los planes estratégicos del Sistema Nacional de Salud (SNS), la figura del podólogo continúa sin estar integrada de forma estructural en los equipos de atención primaria. En la mayoría de los casos, su intervención se limita a hospitales o unidades de pie diabético, lo que restringe su alcance preventivo y terapéutico3.
El desconocimiento por parte de los profesionales de medicina de familia acerca de las competencias clínicas del podólogo y la ausencia de protocolos de derivación dificultan la coordinación entre atención primaria y los profesionales de la podología.
Este artículo tiene como objetivo visibilizar el papel del podólogo en la atención primaria, y proponer criterios de derivación prácticos que mejoren la eficiencia y la calidad asistencial.
Participantes y métodosDiseñoSe realizó una revisión narrativa cualitativa de la literatura y de la práctica clínica habitual en podología. Se analizaron guías clínicas, artículos indexados en bases de datos biomédicas y protocolos asistenciales nacionales e internacionales. La selección de fuentes se realizó entre enero de 2024 y diciembre de 2024.
Muestra y participantes y/o contextosLos profesionales que firman este artículo son especialistas con amplia experiencia podològica en el manejo de afecciones del pie en diferentes ámbitos asistenciales (hospitalario, atención primaria y práctica privada de la podología) y en 3 zonas sanitarias distintas del territorio español (Andalucía, País Vasco y Cataluña).
AnálisisSe identificaron las categorías principales de afecciones derivables de atención primaria a podología, y se establecieron criterios clínicos de derivación. Los datos fueron organizados en tablas y en un algoritmo de decisión.
ResultadosSe identificaron 6 grandes categorías de afecciones del pie (tabla 1) que pueden beneficiarse de la derivación al podólogo desde atención primaria: afección dermatológica, afección ungueal, afección biomecánica, deformidades estructurales, poblaciones especiales y pie de riesgo.
Principales afecciones del pie en la práctica clínica
| Categoría | Afección frecuentes |
|---|---|
| 1. Afección dermatológica del pie | • Hiperqueratosis dolorosa (helomas, durezas)• Micosis recidivantes (tinea pedis, onicomicosis)• Papilomas víricos plantares (verrugas plantares)• Dermatitis de contacto (por calzado o cremas)• Queratosis plantar por presión o fricción• Infecciones localizadas (abscesos interdigitales, celulitis incipiente) |
| 2. Afección ungueal | • Onicocriptosis (uña encarnada), especialmente recurrente o infectada• Onicomicosis persistente o dolorosa• Uñas distróficas, engrosadas o traumáticas• Hematomas subungueales con dolor funcional |
| 3. Afección biomecánica y del apoyo | • Pie plano, pie cavo, pie valgo/varo• Alteraciones de la marcha en niños (rotación interna, dismetrías)• Metatarsalgias por sobrecarga o inestabilidad• Fascitis plantar o entesopatías de repetición• Dolor en talón, espolón calcáneo• Tendinitis (tibial posterior, peroneos, Aquiles) |
| 4. Deformidades estructurales | • Hallux valgus (juanetes), doloroso o con roce• Dedos en garra o martillo• Exóstosis dolorosa (dorso o lateral del pie)• Pie reumático con deformidades progresivas |
| 5. Poblaciones especiales | • Pie geriátrico (riesgo de caídas, pérdida de autonomía)• Pie pediátrico (alteraciones estructurales o de marcha)• Pie del deportista (lesiones por sobreuso o técnica deficiente)• Pie en pacientes encamados o con movilidad reducida (riesgo de úlceras) |
| 6. Pie de riesgo | • Pie diabético (neuropatía, deformidades, lesiones previas)• Pie vascular (isquemia leve o moderada)• Pie con secuelas postquirúrgicas (dificultad para la marcha, dolor crónico) |
Para cada grupo se definieron ejemplos clínicos y criterios de derivación (tabla 2) que permiten establecer 3 niveles de prioridad: urgente, preferente y programada. Esta clasificación facilita la toma de decisiones en la consulta de medicina de familia y optimiza los recursos disponibles.
Criterios de derivación desde atención primaria a podología según la prioridad clínica
| Criterios clínicos de derivación al podólogo según la prioridad |
|---|
| • Urgente (24-72h) |
| ∘ Úlcera activa en pie diabético (grado 2 o superior, Wagner). |
| ∘ Signos de infección local o sistémica (celulitis, fiebre). |
| ∘ Gangrena o necrosis (derivación al servicio de urgencias hospitalarias). |
| ∘ Dolor agudo con signos de isquemia. |
| ∘ Complicaciones posquirúrgicas del pie. |
| • Preferente (menos de 15 días) |
| ∘ Presencia de lesiones cutáneas con riesgo de infección. |
| ∘ Onicocriptosis con inflamación o sospecha de granuloma. |
| ∘ Pie diabético de riesgo moderado-alto sin úlcera (según la International Working Group on the Diabetic Foot o IWGDF). |
| ∘ Dolor plantar, talalgias y/o metatarsalgias refractarias al tratamiento conservador. |
| ∘ Sospecha de afección biomecánica que afecta a la marcha. |
| • Programada/rutinaria |
| ∘ Control podológico en pie diabético de bajo riesgo (seguimiento anual). |
| ∘ Helomas o callosidades dolorosas recurrentes. |
| ∘ Evaluación de tratamientos ortopodológicos (plantillas, calzado). |
| ∘ Seguimiento de deformidades digitales no complicadas. |
| ∘ Prevención en los pacientes con neuropatía periférica. |
Este trabajo pone en relieve el amplio abanico de competencias del podólogo, como profesional sanitario capacitado para el diagnóstico y el tratamiento, tanto conservador, farmacológico como quirúrgico, en múltiples afecciones del pie, incluyendo alteraciones ungueales y dérmicas, deformidades estructurales (pies planos, cavos, pronados, supinados) y trastornos biomecánicos4.
La evidencia disponible respalda la importancia de la atención podológica en el contexto de la atención primaria. Un estudio publicado en 2021 demuestra que los pacientes que reciben revisiones podológicas periódicas presentan una menor incidencia de ulceraciones y amputaciones. Asimismo, una derivación adecuada desde atención primaria contribuye a reducir la sobrecarga de otras especialidades como enfermería, traumatología o dermatología5.
Sin embargo, la exclusión del podólogo de la cartera de prestaciones del Sistema Nacional de Salud (SNS) y el desconocimiento de sus competencias clínicas entre los profesionales de atención primaria, siguen siendo barreras relevantes6,7. A ello se suma la percepción de que un aumento de derivaciones podría generar una presión asistencial difícil de asumir, aunque esta situación puede mitigarse mediante una planificación adecuada y la implementación de protocolos consensuados8.
En este contexto, proponemos estructurar los criterios clínicos de derivación en 4 bloques principales:
- 1.
Lesiones y alteraciones estructurales comunes: úlceras, deformidades, alteraciones ungueales (estructurales o infecciosas), hiperqueratosis y antecedentes de lesiones. Estas condiciones, frecuentes no solo en los pacientes diabéticos, sino también en las personas con enfermedades neurológicas, reumatológicas, vasculares o con movilidad reducida, se benefician de la intervención podológica para prevenir progresión de lesiones, preservar la marcha y mantener la autonomía funcional.
- 2.
Prevención de complicaciones graves: engloba factores de riesgo como neuropatía, isquemia, infecciones recurrentes o deformidades severas. La derivación temprana al podólogo puede evitar amputaciones, hospitalizaciones y cirugías mayores, con impacto directo en el pronóstico8.
- 3.
Identificación y manejo de signos de alarma: detección precoz de lesiones con potencial de evolución rápida, como infecciones profundas o necrosis. La coordinación entre medicina de familia y podología es clave para actuar con rapidez y evitar desenlaces severos.
- 4.
Tratamientos quirúrgicos: el podólogo tiene a su disposición técnicas y procedimientos propios como cirugía ungueal, corrección de deformidades digitales o remodelación ósea selectiva, con un enfoque resolutivo y mínimamente invasivo. En el pie diabético, técnicas como las descargas óseas quirúrgicas en el mal perforante plantar permiten abordar lesiones recurrentes y mejorar la calidad de vida9,10.
A su vez, y con el fin de facilitar la coordinación entre atención primaria y podología, proponemos un algoritmo de derivación (fig. 1), que pretende ser una guía práctica para el médico de familia a la hora de identificar qué pacientes que se beneficiarían de un manejo inicial en atención primaria y cuáles requieren derivación a podología.
La integración del podólogo en los equipos de atención primaria, junto con la definición de criterios de derivación claros, tiene el potencial de optimizar el manejo de las afecciones del pie, prevenir complicaciones y mejorar la eficiencia del sistema sanitario. Este estudio ofrece un marco práctico adaptable a distintos entornos asistenciales.
Entre las limitaciones, al tratarse de una revisión narrativa cualitativa, las conclusiones dependen de la disponibilidad y calidad de las fuentes consultadas. Sería necesario desarrollar estudios piloto o prospectivos que evalúen el impacto de estos criterios sobre resultados clínicos y coste-efectividad.
ConclusiónLa mejora de la coordinación entre atención primaria y podología puede optimizar el manejo precoz de afecciones del pie, evitar complicaciones mayores y promover una atención más eficiente, equitativa y centrada en la persona.
El reto no es únicamente derivar, sino hacerlo con criterios estructurados que permitan identificar los casos que realmente se beneficiarían de atención podológica especializada. Para ello, es fundamental establecer rutas clínicas claras, espacios de formación compartida y un compromiso institucional firme con la integración del podólogo en el sistema público de salud.
FinanciaciónEste trabajo no ha recibido ningún tipo de financiación ni apoyo económico por parte de entidades públicas o privadas.
Conflicto de interesesLos autores declaran no presentar ningún conflicto de intereses relacionado con la elaboración y publicación del presente artículo.




