La actinomicosis cervicofacial es una infección bacteriana crónica poco frecuente causada por Actinomyces spp., microorganismos anaerobios comensales de la cavidad oral. Su presentación clínica puede simular procesos neoplásicos o granulomatosos, lo que condiciona retrasos diagnósticos. Presentamos el caso de un varón de 65 años con antecedente de extracción dentaria, quien desarrolló una lesión ulcerativa progresiva y destructiva en la región nasogeniana derecha, sin respuesta a tratamiento antibiótico empírico. El diagnóstico se confirmó mediante estudio histopatológico. A pesar del uso de antibióticos de amplio espectro y tratamiento en una unidad de cuidados intensivos, el paciente evolucionó desfavorablemente y falleció por shock séptico. Este caso resalta la agresividad potencial de la actinomicosis cervicofacial y la importancia del diagnóstico oportuno y del tratamiento precoz dirigido.
Cervicofacial actinomycosis is a rare chronic bacterial infection caused by Actinomyces spp., anaerobic microorganisms that are part of the normal oral flora. Its clinical presentation may mimic neoplastic or granulomatous diseases, leading to diagnostic delays. We report the case of a 65-year-old man with a history of dental extraction who developed a progressive and destructive ulcerative lesion in the right nasogenian region, unresponsive to empirical antibiotic therapy. The diagnosis was confirmed by histopathological examination. Despite the use of broad-spectrum antibiotics and intensive care management, the patient showed unfavorable clinical evolution and died due to septic shock. This case highlights the potential aggressiveness of cervicofacial actinomycosis and underscores the importance of early diagnosis and prompt targeted treatment.
La actinomicosis es una infección bacteriana crónica, supurativa y poco frecuente, causada por bacilos grampositivos anaerobios o microaerófilos del género Actinomyces, los cuales forman parte de la flora comensal de la cavidad oral, el tracto gastrointestinal y el aparato genitourinario1,2. La enfermedad se caracteriza por una evolución subaguda o crónica, con tendencia a la formación de masas infiltrativas, abscesos y trayectos fistulosos, lo que explica su frecuente confusión con procesos neoplásicos o granulomatosos3,4.
Desde el punto de vista clínico, la actinomicosis se clasifica principalmente en 3 formas según su localización: cervicofacial, torácica y abdominal, siendo la cervicofacial la más común y representando aproximadamente el 50–60% de los casos publicados4,5. Esta variante suele estar asociada a factores predisponentes locales, como infecciones odontogénicas, procedimientos dentales, traumatismos maxilofaciales o deficiente higiene oral, los cuales facilitan la disrupción de la mucosa y la invasión del microorganismo hacia planos profundos5,6.
El compromiso cervicofacial puede involucrar tejidos blandos, hueso mandibular, senos paranasales y, de manera menos frecuente, estructuras nasales y nasogenianas, configurando presentaciones clínicas inusuales y de difícil diagnóstico7,8. Estas formas atípicas pueden simular carcinomas, micosis invasivas u otras enfermedades inflamatorias crónicas, lo que conlleva retrasos diagnósticos y terapéuticos significativos9,10.
El diagnóstico definitivo de la actinomicosis se basa en la identificación histopatológica del microorganismo o en el aislamiento microbiológico, aunque este último presenta baja sensibilidad debido a la naturaleza anaerobia del agente y al uso previo de antibióticos10,11. A pesar de que la penicilina continúa siendo el tratamiento de elección, los casos extensos, destructivos o asociados a coinfecciones bacterianas pueden presentar una evolución tórpida y elevada morbimortalidad, incluso con tratamiento antibiótico adecuado10,12.
El objetivo del presente trabajo es describir un caso fatal de actinomicosis cervicofacial destructiva con compromiso nasal severo y revisar los principales aspectos clínicos, diagnósticos y terapéuticos publicados en la literatura, enfatizando la importancia del reconocimiento temprano de esta entidad.
Descripción del caso clínicoSe presenta un varón de 65 años, sin comorbilidades conocidas, con antecedente de absceso malar derecho posterior a una extracción dentaria realizada en enero de 2025. Dicho episodio fue tratado de manera ambulatoria con antiinflamatorios no esteroideos y amoxicilina/ácido clavulánico (875/125 mg cada 12 horas durante 10 días), con resolución clínica completa.
Un mes después, en febrero de 2025, el paciente inició con odinofagia a sólidos de intensidad moderada (escala visual análoga [EVA] 6/10), asociada a la aparición de una lesión ulcerada en la mucosa nasal derecha. Ante la persistencia de los síntomas, se automedicó con antiinflamatorios, logrando alivio parcial del dolor; sin embargo, la lesión continuó creciendo de forma progresiva, acompañándose de desprendimiento de tejido en el ala nasal derecha y aumento del dolor local, sin fiebre ni otros síntomas sistémicos. Debido a la evolución desfavorable, acudió a un centro de atención primaria, desde donde fue derivado al servicio de otorrinolaringología.
En la evaluación inicial se evidenció una lesión ulcerada de aproximadamente 6 × 6 cm en la región nasogeniana derecha, con compromiso del tabique nasal y secreción serosanguinolenta sin mal olor. Se decidió la hospitalización para estudio diagnóstico y tratamiento, indicándose una biopsia de la lesión. Se inició tratamiento antibiótico empírico con piperacilina/tazobactam (4,5 g cada 6 horas) y analgesia parenteral.
Los exámenes de laboratorio iniciales mostraron leucocitosis de 11.500/mm3 sin desviación izquierda y proteína C reactiva (PCR) de 182 mg/l; las pruebas de función renal y hepática se encontraban dentro de rangos normales. A los 7 días de hospitalización, el estudio anatomopatológico confirmó hallazgos compatibles con actinomicosis cervicofacial. El cultivo de la lesión evidenció crecimiento concomitante de Pseudomonas aeruginosa (tabla 1 y fig. 1), así como la tomografía con contraste informó: extensa cavitación nasosinusal derecha asociada a pérdida parcial del septum nasal, con predominio del componente cartilaginoso, así como compromiso vestibular con pérdida parcial del cornete medio y destrucción completa del cornete inferior derecho, además de ensanchamiento del ostium e infundíbulo del complejo osteomeatal derecho, acompañado de un patrón permeativo de los huesos nasales derechos, sugestivo de osteomielitis asociada. Asimismo, se evidenció engrosamiento de la pared ósea lateral del seno maxilar derecho y del hueso maxilar superior derecho, con solución de continuidad cutánea a nivel del ala nasal derecha y la columela, en correlación con la lesión ulcerativa clínica. Se identificó engrosamiento del mucoperiostio de ambos senos maxilares, con predominio izquierdo, contenido mucoso en celdillas etmoidales y engrosamiento mucoperióstico leve en senos esfenoidales, con senos frontales adecuadamente neumatizados (fig. 2).
Cuadro de parámetros laboratoriales, histológicos y microbiológicos del paciente
| Parámetro/estudio | Resultado del paciente | Valores normales (unidades) |
|---|---|---|
| Hemoglobina | No reportado | 13–17 g/dl (varón) |
| Leucocitos | 11.500/mm3 (ingreso) 12.100/mm3 (evolución) | 4.000–10.000/mm3 |
| Desviación izquierda | Ausente | |
| Proteína C reactiva (PCR) | 182 mg/l (ingreso) 155 mg/l (evolución) | <5 mg/l |
| Procalcitonina | 0,2 ng/ml (ingreso)2 ng/ml (evolución) | <0,1 ng/ml |
| Función renal (creatinina) | Normal | 0,7–1,3 mg/dl |
| Función hepática (AST/ALT) | Normal | AST: < 40 U/l ALT: < 41 U/l |
| Albúmina serica | 2,9 g/dl | 3,5 – 5,5 g/dl |
| Perfil de coagulación | Normal | |
| Saturación de oxígeno (SpO₂) | 88% (ambiente) 92% (Venturi FiO₂ 50%) | ≥95% |
| Biopsia de la lesión nasal | Se evidencian formas de Actinomyces spp. en tejido | |
| Cultivo de lesión | Pseudomonas aeruginosa |
A pesar del tratamiento instaurado, el paciente presentó evolución clínica desfavorable, con progresión de la lesión hasta alcanzar aproximadamente 10 × 10 cm, pérdida completa del tabique nasal, edema perilesional y aspecto infiltrativo con extensión hacia el ala nasal y la región malar contralateral (fig. 1).
Debido a la falta de respuesta clínica y a la sospecha de un proceso infeccioso polimicrobiano grave, se amplió la cobertura antibiótica a meropenem (2 g/8 horas), vancomicina (1 g/12 horas) y ampicilina (2 g/4 horas), previa toma de hemocultivos y cultivos de vigilancia.
A pesar de las medidas terapéuticas instauradas, el paciente evolucionó de manera tórpida, desarrollando shock séptico refractario con requerimientos crecientes de soporte vasoactivo y ventilatorio, seguido de falla multiorgánica. Finalmente, falleció tras varios días de estancia en la unidad de cuidados intensivos.
DiscusiónLa actinomicosis cervicofacial es una infección bacteriana crónica poco frecuente, causada por especies del género Actinomyces, bacilos grampositivos anaerobios o microaerófilos que forman parte de la flora comensal de la cavidad oral y que adquieren potencial patógeno tras la disrupción de la mucosa1,2. Su curso subagudo o crónico, asociado a la formación de masas infiltrativas, abscesos y destrucción tisular progresiva, explica por qué esta entidad suele simular procesos neoplásicos, granulomatosos o infecciones micóticas invasivas, condicionando retrasos diagnósticos significativos3,5.
La localización cervicofacial representa la forma clínica más frecuente de actinomicosis, concentrando aproximadamente entre el 50 y el 60% de los casos publicados4,5. Dentro de este grupo, el compromiso nasal y nasogeniano es particularmente infrecuente y clínicamente desafiante, ya que puede cursar con lesiones ulcerativas extensas, destrucción ósea y afectación de estructuras profundas, como los senos paranasales y los espacios parafaríngeos6,8. Estas presentaciones atípicas, como la observada en nuestro paciente, incrementan el riesgo de evolución agresiva y de desenlaces desfavorables.
El antecedente de extracción dentaria constituye un factor predisponente reconocido para el desarrollo de actinomicosis cervicofacial, al facilitar la invasión del microorganismo desde la cavidad oral hacia los tejidos submucosos y óseos7,9. En el presente caso, la progresión rápida hacia una lesión destructiva extensa sugiere un proceso infeccioso de alta agresividad, probablemente potenciado por la presencia de coinfección bacteriana. El aislamiento concomitante de Pseudomonas aeruginosa, aunque infrecuente, respalda el carácter polimicrobiano descrito en la literatura, en el cual bacterias aerobias o anaerobias facultativas actúan de manera sinérgica, favoreciendo la necrosis tisular, osteomielitis y resistencia al tratamiento antibiótico8,9.
El diagnóstico definitivo de la actinomicosis se basa en la identificación histopatológica del microorganismo o en el aislamiento microbiológico, siendo la histología el método más sensible debido a las dificultades técnicas del cultivo, especialmente en pacientes con exposición previa a antibióticos9,10. En este contexto, la tomografía computarizada cumple un rol fundamental en la evaluación de la extensión de la enfermedad, al permitir identificar cavitación nasosinusal, destrucción ósea, compromiso de partes blandas y colecciones profundas, hallazgos que orientan tanto el diagnóstico como la estrategia terapéutica10,12. En nuestro paciente, los hallazgos tomográficos de cavitación extensa, patrón permeativo óseo y colección parafaríngea evidenciaron una enfermedad avanzada y de mal pronóstico.
La penicilina continúa siendo el tratamiento de elección para la actinomicosis; sin embargo, en casos extensos, destructivos o asociados a coinfección bacteriana, se recomienda el uso de esquemas antibióticos prolongados y, en determinadas situaciones, la combinación con tratamiento quirúrgico11,12. Estudios recientes han mostrado que en lesiones localizadas y completamente resecadas pueden emplearse cursos antibióticos más cortos con resultados favorables12; no obstante, estas estrategias no son aplicables en formas avanzadas, como la descrita en este caso.
Los reportes de actinomicosis cervicofacial con destrucción severa de estructuras nasales y compromiso profundo son escasos y se limitan principalmente a comunicaciones aisladas12,13. Alqahtani et al. describieron un caso de actinomicosis de senos paranasales con destrucción ósea que requirió abordaje médico-quirúrgico combinado, con evolución favorable13. En contraste, la rápida progresión, la coinfección bacteriana y el desarrollo de sepsis en nuestro paciente reflejan el extremo más agresivo del espectro clínico de la enfermedad, asociado a una elevada mortalidad.
Asimismo, se han descrito casos de actinomicosis cervicocraneal con extensión intracraneal o compromiso del sistema nervioso central, que imitan tumores malignos y plantean importantes desafíos diagnósticos13,14. Estas presentaciones refuerzan la necesidad de considerar la actinomicosis dentro del diagnóstico diferencial de lesiones destructivas crónicas en cabeza y cuello, incluso en ausencia de fiebre u otros signos sistémicos de infección.
En conclusión, la actinomicosis cervicofacial continúa siendo una entidad poco frecuente, de diagnóstico complejo y potencialmente devastadora si no se identifica de manera temprana. El presente caso resalta la importancia de mantener un alto índice de sospecha clínica ante lesiones ulcerativas crónicas y destructivas de la región cervicofacial, especialmente en pacientes con antecedentes odontológicos. El diagnóstico oportuno, la instauración precoz de tratamiento antibiótico dirigido y el abordaje multidisciplinario son fundamentales para mejorar el pronóstico y prevenir desenlaces fatales.
Consentimiento informadoLos autores declaran que se contó con el consentimiento informado por escrito del paciente.
FinanciaciónLos autores declaran que este trabajo fue autofinanciado.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.




