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Vol. 140. Núm. 1.
Páginas e1-e2 Páginas 1-48 (Enero 2013)
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1886
Vol. 140. Núm. 1.
Páginas e1-e2 Páginas 1-48 (Enero 2013)
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DOI: 10.1016/j.medcli.2012.04.033
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Utilidad de la tomografía por emisión de positrones con 18F-fluorodesoxiglucosa-tomografía computarizada en la identificación del tumor primario en pacientes con cáncer de origen desconocido
Usefulness of 18F-fluorodeoxiglucose-positron emission tomography-computerized tomography in the identification of the primary tumor in patients with cancer of unknown origin
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1886
María del Prado Talavera-Rubio??
Autor para correspondencia
mdtalavera@hotmail.com

Autor para correspondencia.
, Ana María García-Vicente, Azahara María Palomar-Muñoz, John Patrick Pilkington-Woll, Víctor Manuel Poblete-García, Ángel Soriano-Castrejón
Servicio de Medicina Nuclear, Hospital General Universitario de Ciudad Real, Ciudad Real, España
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Tabla 1. Localización del primario en pacientes con tumor de origen desconocido por tomografía por emisión de positrones combinada con tomografía computarizada
Resumen
Fundamento y objetivo

Valorar la utilidad de la técnica positron emission tomography (PET, «tomografía por emisión de positrones») con 18F-fluorodesoxiglucosa (18F-FDG) combinada con tomografía computarizada (TC) en la localización del tumor primario en pacientes diagnosticados de tumor de origen desconocido (TOD).

Pacientes y método

Se analizaron retrospectivamente los estudios PET-TC con 18F-FDG realizados, entre noviembre de 2006 y noviembre de 2010, a pacientes con el diagnóstico de TOD para búsqueda de tumor primario. A todos los pacientes se les realizó un estudio estándar PET-TC, 50-60 minutos después de la administración intravenosa de 296-370MBq de 18F-FDG. Se valoraron los estudios PET-TC en patológicos, con/sin identificación del tumor primario, y no patológicos. El diagnóstico final se estableció mediante confirmación histológica y/o seguimiento clínico/radiológico superior a 6 meses.

Resultados

Setenta y cuatro pacientes fueron estudiados (59 varones, 15 mujeres), con un intervalo de edad de 41-89 años. En 38 (51%) pacientes la PET-TC determinó correctamente el origen del tumor primario, realizándose confirmación histológica en 8 casos sobre el mismo. En 4 pacientes la PET-TC mostró un resultado falso positivo.

Conclusión

La técnica PET-TC permitió identificar el 51% de los tumores primarios en nuestra muestra de pacientes.

Palabras clave:
Tumor de origen desconocido
Tomografía por emisión de positrones con 18F-fluorodesoxiglucosa
Tomografía computarizada
Abstract
Background and objective

We determined the utility of the 18F-fluorodeoxyglucose (18F-FDG) positron emission tomography (PET)-computerized tomography (CT) in the localization of the primary tumor in patients with tumor of unknown origin (TUO).

Patients and method

18F-FDG PET-CT scans, performed between November 2006 and November 2010, in search for the primary tumor in patients with TUO, were retrospectively evaluated. Patients underwent a standard PET-CT, 50-60minutes after intravenous injection of 296-370MBq 18F-FDG. PET-CT studies were assessed as pathological, with/without identification of the primary tumour and no pathological. Final diagnosis was established by histological confirmation and/or clinical/radiologic follow-up longer than 6 months.

Results

We studied 74 patients (59 males, 15 females), with ages ranging from 41-89 years. In 38 (51%) patients the PET-CT assessed the correct origin of the primary tumour. In 8 cases, a histological confirmation in the primary lesion was obtained. In 4 patients the PET-CT showed a false positive result.

Conclusion

PET-CT scanning identified 51% of the primary sites in our sample of patients.

Keywords:
Unknown primary tumour
18F-fluorodeoxyglucose positron emission tomography
Computerized tomography
Texto completo
Introducción

Tumor de origen desconocido (TOD) se define como la existencia de patología metastásica comprobada histológicamente sin haber podido identificar el tumor primario tras las diferentes exploraciones y técnicas diagnósticas realizadas.

Esta entidad está entre los 10 tipos de cánceres más frecuentes (0,5-9% de los procesos malignos)1 y es la cuarta causa de muerte por cáncer, con una esperanza de vida en los casos más desfavorables (histología agresiva, enfermedad avanzada) menor a los 10 meses2. Hasta en un 70% de los casos no se identifica el tumor primario hasta la realización de la autopsia, hecho que limita el adecuado abordaje terapéutico y conlleva un pronóstico desfavorable2.

Los TOD se clasifican histológicamente en 4 grandes grupos3: a) adenocarcinomas bien-moderadamente diferenciados; b) adenocarcinomas pobremente diferenciados; c) carcinomas escamosos, y d) neoplasias indiferenciadas. Los adenocarcinomas son los más frecuentes (40-60%), seguidos de los carcinomas indiferenciados (30%), estando formado el grupo restante por carcinomas pobremente diferenciados4. En niños, las neoplasias embrionales constituyen la mayoría de los raros casos de enfermedad diseminada sin primario conocido.

Los TOD representan un grupo muy heterogéneo de neoplasias en cuyo estudio inicial se recomienda incluir: historia médica detallada, exploración física completa, estudio analítico tanto hematológico como bioquímico, analítica de orina, sangre oculta en heces, radiografía de tórax, tomografía computarizada (TC) de abdomen-pelvis y, en ciertos casos, mamografía5. Cuando estas técnicas no son suficientes para llegar a un diagnóstico etiológico, será necesario recurrir a exámenes adicionales, como estudios endoscópicos, marcadores tumorales y pruebas de laboratorio más específicas en función de la orientación histológica. Todo ello supone un proceso arduo, prolongado en el tiempo, cruento para el paciente en muchas ocasiones, y con un alto coste económico.

La positron emission tomography (PET, «tomografía por emisión de positrones») con 18F-fluorodesoxiglucosa (18F-FDG PET) se ha mostrado como una técnica útil en la localización de los procesos primarios y aún más con el empleo de equipos multimodalidad combinada con TC (PET-TC) que permiten, en un solo estudio, la obtención de información, tanto metabólica como anatómica, con un rango de detección del tumor primario entre 22-73%, según se recoge en el metaanálisis publicado por Kwee y Kwee5, logrando en muchas ocasiones acortar los tiempos de diagnóstico, evitar técnicas cruentas y disminuir los costes.

El propósito de nuestro estudio fue establecer el impacto que supuso el uso de la 18F-FDG PET-TC, en cuanto a la determinación del origen del tumor primario, en pacientes con el diagnóstico de TOD.

Pacientes y métodoPacientes

Se analizaron de forma retrospectiva los estudios de 18F-FDG PET-TC realizados entre noviembre de 2006 y noviembre de 2010 para la búsqueda del tumor primario en pacientes derivados de distintos hospitales de nuestra área sanitaria, tras confirmación histológica de proceso tumoral en lesiones metastásicas y sin haber podido localizar la lesión primaria mediante los procedimientos diagnósticos previos realizados.

Se incluyeron 74 pacientes (59 varones, 15 mujeres), con un intervalo de edad entre 41-89 años.

La confirmación histológica se había realizado sobre lesiones metastásicas localizadas en: cerebro (n=6), líquido libre (pleural-ascitis-pericardio) (n=7), hígado (n=7), tejidos blandos (n=2), lesiones óseas (n=3), nódulos pulmonares (n=1) y adenopatías (n=48). Las histologías más frecuentes fueron los adenocarcinomas diferenciados o moderadamente diferenciados (33) y los carcinomas de estirpe epitelial (24).

En la mayoría de los casos (44/74) se había iniciado el estudio por la presencia de adenopatías, siendo el resto de los síntomas iniciales una miscelánea de síndrome constitucional o neurológico, presencia de líquido libre (ascitis y derrame pleural) o la existencia de dolor. De todos los pacientes que comenzaron con adenopatías, en 39 eran palpables: 3 axilares, 5 supraclaviculares, 6 inguinales y 25 cervicales.

Todos los pacientes poseían una TC toracoabdominopélvica diagnóstica con contraste que revelaba patología metastásica, sin identificar la lesión primaria. Además, en 36 casos el estudio radiológico se hizo extensivo al área cervical y en 8 pacientes se realizó TC y/o resonancia magnética cerebral.

Metodología de adquisición e interpretación de las imágenes PET-TC

Se realizó el estudio 18F-FDG PET-TC en un único centro de referencia regional, según técnica estándar (tras la obtención del consentimiento informado por parte del paciente), 50-60 minutos después de la administración intravenosa de 296-370MBq de 18F-FDG. Se adquirieron imágenes desde la línea orbitomeatal hasta el tercio superior de los miembros inferiores, iniciando la adquisición con el estudio de transmisión con TC de baja dosis (120kV, 80mA) sin contraste intravenoso, seguido del estudio de emisión en modo tridimensional, a un tiempo de 3 minutos por campo.

Las imágenes PET fueron reconstruidas empleando las imágenes de TC para la corrección de atenuación y tras emplear el algoritmo de reconstrucción iterativo.

Las imágenes fueron evaluadas por 2 médicos nucleares expertos, de forma independiente, visualizando las imágenes PET, TC y de fusión de ambas técnicas, en proyecciones axial, coronal y sagital, conociendo los datos clínicos previos de los pacientes a estudio.

Se consideró lesión o localización positiva aquella con actividad superior al fondo circundante y no explicada por fenómenos fisiológicos o inflamatorios. Un estudio con al menos una localización positiva fue considerado patológico. Además, se analizó el carácter único o múltiple de las localizaciones patológicas.

Se analizaron las localizaciones patológicas, clasificándose los estudios en:

  • -

    Patológicos con evidencia de probable lesión primaria: cuando se detectaron varias localizaciones con incremento patológico de la actividad glicídica, considerándose que una de ellas se correspondía con el tumor primario.

  • -

    Patológicos sin identificar lesión primaria: cuando se detectaron localizaciones con incremento patológico de actividad metabólica, considerándose que ninguna de ellas era compatible con el tumor primario.

  • -

    No patológicos: cuando no existía ninguna lesión con aumento de metabolismo.

Además, se determinaron los valores de SUV máx en las lesiones catalogadas como probable origen del primario.

Diagnóstico final

La verificación del origen del tumor primario se estableció por análisis anatomopatológico/inmunohistoquímico de la lesión considerada como tumor primario por el estudio PET-TC, revisión anatomopatológica dirigida de la biopsia previa realizada en la lesión infiltrada al inicio del estudio y/o a partir del seguimiento clínico/técnicas de imagen con un período mínimo de 6 meses.

Análisis de los resultados PET-TC

Se realizó la analítica descriptiva de los datos de los pacientes empleando el programa MedCalc® 11.3.1.0.

Se obtuvo el porcentaje de detección del tumor primario para la PET-TC.

Resultados

El estudio PET-TC fue patológico en 67/74 pacientes, con un intervalo de SUV máx entre 2,5-52,4. En los otros 7 estudios no se evidenció ningún depósito patológico del radiofármaco. El estudio histológico inicial en estos 7 casos había sido positivo para carcinoma pobremente diferenciado sobre lesión cerebral en 3, uno de ellos neuroendocrino; ascitis maligna de carcinoma mucosecretor en uno; adenocarcinoma pobremente diferenciado en biopsia de metástasis ósea en otro, y los otros 2 tenían biopsia positiva de carcinoma indiferenciado sobre adenopatías (localización supraclavicular e inguinal, respectivamente).

Se identificaron lesiones múltiples en 59 estudios con PET-TC patológico (31 en estadio iv).

En 38 pacientes la PET-TC identificó de forma correcta el tumor primario. Se confirmó en 8 por estudio histológico directo de la lesión primaria identificada por PET-TC: 3 cánceres de cabeza y cuello (CCC), un sarcoma de partes blandas, un cáncer de recto, un cáncer de pulmón, un cáncer de próstata y un linfoma, y en el resto, por pruebas de imagen y/o evolución de la localización tumoral primaria aportada en el estudio PET-TC sumado al resultado histológico ya conocido en la lesión metastásica biopsiada previamente a la realización de la PET-TC. En la tabla 1 se describe la distribución por localizaciones.

Tabla 1.

Localización del primario en pacientes con tumor de origen desconocido por tomografía por emisión de positrones combinada con tomografía computarizada

Localización 
Cáncer de pulmón  16 
Cáncer de cabeza y cuello 
Cáncer gastrointestinal 
Cáncer de páncreas 
Cáncer de próstata 
Linfoma 
Cáncer ginecológico 
Cáncer de tejidos blandos 
Tumor cerebral 
Hepatocarcinoma 
Cáncer de mama 

En 4 pacientes la PET-TC determinó localizaciones patológicas (2 CCC y 2 en tracto gastrointestinal) compatibles con el tumor primario que no fueron confirmadas en el estudio histológico o evolutivo. Por tanto, en estos casos la PET-TC no fue útil en la localización del origen del tumor primario.

En 32 pacientes no se localizó el tumor primario mediante PET-TC. Solo en 7 de estos 32 casos se localizó el tumor primario a partir del seguimiento y las pruebas posteriores realizadas (3 carcinomas de pulmón, 2 neoplasias ginecológicas, un tumor neuroendocrino de labio y un hepatocarcinoma).

De los 29 casos en los que no se llegó a la localización del tumor primario por ninguna técnica, 9 de ellos habían comenzado como enfermedad metastásica en órganos sólidos o en líquidos libres (2 cerebro, 3 hígado, 2 óseo, uno pleura, uno ascitis), siendo en el resto la presencia de adenopatías la localización inicial patológica (2 axila, 3 supraclaviculares, uno retroperitoneo, 3 inguinales y 11 cervicales).

Discusión

Los pacientes con diagnóstico de TOD constituyen un grupo muy heterogéneo, con una media de supervivencia entre 4 y 11 meses2,3. La localización del tumor primario es fundamental ya que permite realizar un enfoque terapéutico mucho más específico y por tanto incrementar esta supervivencia2.

Estudios previos refieren que la localización del tumor primario mediante técnicas de imagen convencional se realiza en un 10-35% de los casos3. Por otra parte, la 18F-FDG PET consigue identificarlo en más de un 80% de los casos, según algunos trabajos3,6–10, más con la asociación de la fusión con TC, que mejora la localización de las lesiones funcionales detectadas11–13. En nuestro trabajo conseguimos identificar el 51% de los tumores primarios (figs. 1 y 2).

Figura 1.

Paciente diagnosticada de metástasis hepáticas y pulmonares con PAAF positiva para adenocarcinoma, sin poder localizar el primario en las pruebas realizadas. Se solicita PET-TC para búsqueda del tumor primario: en imágenes axiales (fusión, PET, TC de izquierda a derecha), de las 2 líneas superiores, podemos observar la incorporación patológica de 18F-FDG a las lesiones metastásicas pulmonares y hepáticas ya conocidas. En la imagen volumétrica a la izquierda y axiales y coronales de las 2 líneas inferiores identificamos una lesión (flechas) con incorporación patológica de FDG localizada en colon ascendente que se corresponde con el tumor primario.

18F-FDG: fluorodesoxiglucosa; PAAF: punción aspirativa con aguja fina; PET-TC: positron emission tomography (tomografía por emisión de positrones) combinada con tomografía computarizada.

(0,32MB).
Figura 2.

Paciente con diagnóstico por PAAF de infiltración de carcinoma pobremente diferenciado, de probable origen mamario, en conglomerado adenopático axilar izquierdo. Se habían realizado TC, mamografía y ecografía con detección de nódulos bilaterales, con componente quístico en mama izquierda, sin cambios respecto a estudios previos y no sospechosos de malignidad. En estudio PET-TC (imagen volumétrica a la izquierda y cortes axiales: fusión, PET y TC de izquierda a derecha) podemos ver en la línea superior conglomerado adenopático axilar izquierdo conocido, en la línea media se visualizan lesiones nodulares en mama izquierda ya conocidas benignas también por PET (sin avidez por 18F-FDG), pero en imágenes axiales de la línea inferior vemos una lesión mamaria con alta avidez por 18F-FDG, que no se había podido diferenciar con las técnicas morfológicas previas y que se correspondía con el tumor primario.

18F-FDG: fluorodesoxiglucosa; PAAF: punción aspirativa con aguja fina; PET: positron emission tomography (tomografía por emisión de positrones); TC: tomografía computarizada.

(0,22MB).

Sin embargo, en otras series la PET ha demostrado tasas de detección inferiores. Pelosi et al.3 identificaron con PET-TC un 35,3% de los tumores primarios en una muestra de 68 pacientes. Silva et al.14 refieren que, aunque el rango de detección que obtienen con 18F-FDG PET es de solo un tercio, el alto valor negativo justifica su uso. Por otra parte, existen trabajos de reciente publicación, como el de Pak et al.15, que solo detecta por PET-TC el 9,6% de los tumores primarios en una muestra de 51 pacientes.

La disparidad en los resultados obtenidos en las distintas series probablemente se deba al número limitado de pacientes incluidos para conseguir resultados estadísticamente significativos, y a que las muestras son muy heterogéneas, englobando distintos tipos histológicos, grados y localizaciones del tumor primario, circunstancias que afectan, en gran medida, la detectabilidad metabólica.

A pesar de la heterogeneidad de los resultados, en general, existe suficiente evidencia para recomendar el uso de la PET-TC en pacientes candidatos a un tratamiento local o regional, ya que la detección de otras localizaciones modificará el tipo de tratamiento a recibir. Sin embargo, no existe evidencia científica para determinar la utilidad en pacientes que presenten múltiples metástasis, ya que no se ha comprobado si el cambio en el tipo de tratamiento según el tumor sospechado influirá en la supervivencia del enfermo16.

Aún no se ha evaluado el papel de la PET-TC en la detección del tumor primario en etapas iniciales, previa a la realización de otras técnicas diagnósticas, de imagen o no. La definición de TOD requiere la realización de una serie de exploraciones diagnósticas básicas para determinar que no existe tumor primario conocido. Entre las técnicas de diagnóstico por imagen se incluyen la radiografía de tórax, la TC abdominal y la mamografía, según los casos17.

La demora diagnóstica desde la primera visita del paciente hasta el diagnóstico del origen del proceso neoplásico se estima en 70 días, empleando la batería diagnóstica convencional18.

En casi todos los estudios publicados, la PET se ha realizado tras las técnicas diagnósticas habituales, y aunque no se puede concluir que pueda sustituir a las técnicas utilizadas hasta el momento, se estima que su rentabilidad se mantiene en fases más precoces del algoritmo diagnóstico.

En nuestra opinión, dada la elevada tasa de detección del origen del tumor primario demostrada para la PET-TC, parecería lógico incluirla dentro de las técnicas de primer nivel, una vez confirmado el diagnóstico de cáncer, y reservar el resto de técnicas, tanto endoscópicas como de diagnóstico por imagen, para el caso de estudios negativos o dudosos. Incluso la mayor disponibilidad de equipos híbridos PET-TC permite la realización simultánea de una PET y una TC con capacidad diagnóstica (con alta dosis de radiación, cortes finos y administración de contraste intravenoso), lo que sin duda rentabiliza al máximo la capacidad diagnóstica de ambas técnicas por separado, como ocurre en otros procesos19.

Por otra parte, la información funcional tiene un papel crucial en la evolución de la enfermedad, ya que los pacientes en los que se llega al diagnóstico etiológico tienen un mejor pronóstico, muchas veces debido a un abordaje terapéutico más específico de su proceso tumoral.

La localización del tumor primario más frecuente que hemos encontrado, como en la mayoría de los trabajos previos, es la pulmonar (16), seguida por la ORL (4). Estos resultados son muy similares a los descritos en la revisión realizada por Kwee et al.20, aunque en autopsias de pacientes con TOD las localizaciones más frecuentes son pulmón y páncreas5. La discrepancia encontrada con nuestro segundo tumor en frecuencia (CCC), posiblemente se explique por ser estudios in vivo y con alta frecuencia de adenopatías palpables cervicales, aunque no exclusivas de dicha localización, como causa de inicio del estudio. Al contrario, otros trabajos únicamente incluyeron pacientes con afectación adenopática cervical21–23.

La incidencia de TOD en los CCC es 2-9%22. La identificación de la localización primaria es importante tanto para el diagnóstico como para el tratamiento a realizar: extensión de la cirugía, campo de radioterapia o tratamientos paliativos. En nuestra muestra se identificaron por PET-TC 6 posibles CCC. Todos ellos habían empezado como adenopatía palpable cervical con biopsia positiva para malignidad (2 carcinomas epidermoides, 2 adenocarcinomas moderadamente diferenciados, uno indiferenciado, un sarcoma), no confirmándose el origen finalmente en 2 de ellos con localización en nasofaringe y parótida (las histologías fueron, respectivamente, de carcinoma indiferenciado y carcinoma epidermoide en las adenopatías biopsiadas). En ninguno de estos 2 casos, durante la evolución, se detectó ningún CCC primario que no hubiera sido detectado en el estudio inicial.

Los resultados acerca de las tasas de detección del tumor primario en pacientes con metástasis cervicales son controvertidos. Autores como Roh et al.24 encuentran una sensibilidad en CCC para la PET-TC del 87,5%, muy superiores a la de la TC como técnica aislada, que se sitúa en el 43,7%, siendo corroborada esta superioridad diagnóstica por diferentes autores19,21,25,26. Sin embargo, en una reciente revisión por Johansen et al.18 se aportan tasas de detección en torno al 30%, y superiores si la PET se realiza previamente a la panendoscopia. Estos mismos autores definen la conveniencia de realizar un estudio PET frente a la realización de biopsias ciegas, ya que la información de la PET puede servir de guía para una biopsia con mayor rentabilidad diagnóstica. En casos con afectación extracervical de TOD, Moller et al.27 también definen la alta utilidad de la PET-TC, aunque existe menor experiencia en estas localizaciones.

Está claro que la avidez por 18F-FDG está determinada por el tipo y grado tumoral. Así, altos grados van a tener generalmente alta avidez, y bajos grados, como sería el tumor neuroendocrino de labio que no identificamos, tendrían baja avidez. De hecho, hay descritos genotipos que favorecen el crecimiento de lesiones metastásicas sobre el tumor primario o incluso tumores que pueden involucionar en el curso de la enfermedad por sí solos3. Además, existen tumores que no activan la angiogénesis y no sobrepasan los 1-2mm de tamaño, permaneciendo subclínicos3,28.

Por otra parte, en 3 pacientes de nuestro estudio la confirmación histológica metastásica se había realizado a nivel óseo (uno de estirpe epitelial y 2 adenocarcinomas, uno de ellos mucinoso). En todos ellos existían estudios previos, tanto gammagráficos, confirmando la enfermedad infiltrativa, como con TC, sin haberse logrado identificar la lesión primaria, objetivo que tampoco fue posible con la PET-TC. En uno de ellos se comprobó, durante el seguimiento, que se trataba de un hepatocarcinoma, permaneciendo los otros 2 casos sin filiar su origen.

Es evidente que la 18F-FDG PET-TC de entrada no es la técnica ideal para identificar el tumor primario en algunas localizaciones anatómicas como son el tracto urinario, gastrointestinal, cabeza y cuello, así como cerebro. La elevada actividad fisiológica en estas localizaciones puede «enmascarar» lesiones, siendo informadas como falsos negativos. Además, la posibilidad de procesos inflamatorios concomitantes puede ocasionar falsos positivos. Así, en nuestro trabajo no se identificaron 2 tumores ginecológicos, probablemente por la actividad próxima urinaria o también por el bajo grado tumoral conocido, como sucede con bastante frecuencia en el cáncer de ovario. A este respecto, existen técnicas complementarias que podemos aplicar durante la realización del estudio PET-TC, como son el vaciado con llenado retrógrado vesical29 o la realización de imágenes tardías, para aumentar el índice lesión-fondo y así minimizar estas limitaciones.

Los resultados aportados en nuestro estudio, en una muestra de pacientes con tumores primarios en múltiples localizaciones, corroboran el alto impacto diagnóstico de la técnica, en la localización de la lesión primaria y, por tanto, en el posterior tratamiento del paciente. El empleo de la PET-TC, justificado en la estadificación de otros procesos oncológicos, también debería ser reconocido en etapas más tempranas del TOD, sin olvidarnos de los beneficios que aporta el realizar un estudio basal para posible guía de biopsia, una estadificación más ajustada de la enfermedad y la posterior valoración de la respuesta al tratamiento30.

Una de las limitaciones en este estudio es el bajo número de confirmaciones histológicas sobre la lesión primaria identificada. La situación clínica del paciente, en muchos casos delicada para realizar más técnicas cruentas, y/o la identificación de lesiones con difícil accesibilidad a PAAF/biopsia, fueron las causas principales, asociado a que, como hemos hecho referencia anteriormente, no existe suficiente evidencia de que la modificación de la línea terapéutica en pacientes con múltiples metástasis mejore su supervivencia16. Así mismo, se trata de un estudio retrospectivo y con una muestra heterogénea de pacientes.

Sería importante realizar estudios prospectivos, incluyendo grupos homogéneos de pacientes, para determinar el impacto real de la PET-TC con 18F-FDG en los distintos tumores.

Además, su empleo más temprano, dentro del algoritmo diagnóstico, podría tener impacto no solo en el diagnóstico, sino en la supervivencia, al orientar la realización de procedimientos diagnósticos o tratamientos más específicos, en etapas más precoces de la enfermedad.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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