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Vol. 140. Núm. 10.
Páginas e19-e20 Páginas 433-478 (Mayo 2013)
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Vol. 140. Núm. 10.
Páginas e19-e20 Páginas 433-478 (Mayo 2013)
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DOI: 10.1016/j.medcli.2012.09.016
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Papel de la radiología intervencionista en el diagnóstico y tratamiento de la columna vertebral dolorosa
Role of interventional radiology in diagnosis and management of the painful spine
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Fernando Ruiz Santiagoa,??
Autor para correspondencia
ferusan12@gmail.com

Autor para correspondencia.
, María del Mar Castellano Garcíaa, Francisco Aparisi Rodríguezb
a Servicio de Radiodiagnóstico, Centro de Traumatología, Hospital Universitario Virgen de las Nieves, Granada, España
b Servicio de Radiodiagnóstico, Hospital La Fe, Valencia, España
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Tabla 1. Grado de recomendación, a favor o en contra de una técnica diagnóstica y/o terapéutica, en base a los niveles de evidencia científica
Tabla 2. Grados de recomendación de las técnicas intervencionistas en el diagnóstico y tratamiento del dolor de raquis, basados en los niveles de evidencia científica
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Resumen

En este artículo se realiza una revisión general de los diferentes procedimientos intervencionistas percutáneos, guiados mediante técnicas de imagen, y utilizados para el diagnóstico y tratamiento de las diversas causas responsables del dolor de raquis. Estos procedimientos pueden ser meramente diagnósticos, como la discografía y la biopsia, diagnósticos y terapéuticos, como las infiltraciones, o puramente terapéuticos, como la vertebroplastia, las técnicas descompresivas del disco intervertebral o la ablación tumoral. Se revisan las indicaciones, ventajas y complicaciones de las diferentes técnicas.

Palabras clave:
Columna
Inyecciones epidurales
Vertebroplastia
Cifoplastia
Biopsia ósea
Ablación tumoral
Abstract

The aim of this article is to perform a general review of the different radiological percutaneous procedures used to diagnose and treat the many causes of back pain. These procedures can be merely diagnostic, such as discography and biopsy, diagnostic and therapeutic, such as epidural and facets injections, or only therapeutic, such as vertebroplasty, decompressive techniques of the intervertebral disk and tumour ablation. We review the indications, advantages and complications of these techniques.

Keywords:
Spine
Epidural injections
Vertebroplasty
Kyphoplasty
Bone biopsy
Tumour ablation
Texto completo
Introducción

Las causas de dolor vertebral pueden clasificarse en mecánicas e inflamatorias. El dolor mecánico supone el 97% de las causas de dolor vertebral, incluyendo diagnósticos como el esguince, la degeneración discal y facetaria, la estenosis de canal, espondilolistesis y las fracturas osteoporóticas. Las causas no mecánicas suponen el 1%, incluyendo la patología inflamatoria, infecciosa y tumoral1.

Este artículo describe los principales procedimientos intervencionistas guiados mediante técnicas de imagen para el diagnóstico y tratamiento de las diferentes causas de dolor originado en el raquis. Nos basamos en nuestra experiencia y en la evidencia científica publicada. Los grados de recomendación a favor o en contra de su uso, en base a la evidencia2–5, se recogen en las tablas 1 y 2.

Tabla 1.

Grado de recomendación, a favor o en contra de una técnica diagnóstica y/o terapéutica, en base a los niveles de evidencia científica

Grado de recomendación  Nivel de estudio  Tipo de estudio diagnóstico o terapéutico 
Fuerte (buena evidencia)  I  Ensayo clínico aleatorizado ciego 
    Revisión sistemática de estudios de nivel i 
    Estudio de exactitud diagnóstica con criterios diagnósticos establecidos y estándar de referencia de aceptación universal 
Moderada (evidencia moderada)  II  Ensayo clínico de baja calidad (menos del 80% de seguimiento, no ciego o aleatorización inadecuada) 
    Estudios prospectivos comparativos 
    Revisión sistemática de estudios de nivel ii, o de nivel i con resultados inconsistentes 
    Estudio de exactitud diagnóstica que introduce nuevos criterios diagnósticos con estándar de referencia de aceptación universal 
  III  Estudios de casos y controles 
    Estudios comparativos retrospectivos 
    Revisiones sistemáticas de estudios de nivel iii 
    Estudios diagnósticos sin estándar de referencia consistente 
Débil (pobre evidencia)  IV  Series de casos 
    Ausencia de estándar de referencia 
  V  Opiniones de expertos 
Muy débil (evidencia insuficiente)  Hallazgos inconsistentes o ausencia de investigación
Tabla 2.

Grados de recomendación de las técnicas intervencionistas en el diagnóstico y tratamiento del dolor de raquis, basados en los niveles de evidencia científica

Técnica  Indicación  Referencias  Grado de recomendación 
Bloqueo nervioso facetario diagnóstico  Dolor facetario  3, 5  Moderada/fuerte 
Bloqueo nervioso facetario terapéutico  Dolor facetario  3, 4  Moderada 
Descompresión percutánea del disco  Hernia discal contenida     
Discectomía automática    3, 33  Moderada 
Discogel    34  Débil 
Ozono    34  Débil 
Radiofrecuencia    Débil 
Técnica láser    3, 32  Moderada 
Discografía  Dolor discógeno  3, 5, 10  Moderada 
Inyección epidural  Hernia discal  3, 4, 17  Moderada/fuerte 
  Radiculopatía     
  Columna operada  3, 4, 17  Débil/moderada 
  Estenosis de canal     
  Dolor discógeno     
Inyección facetaria diagnóstica lumbar, dorsal y cervical  Dolor facetario  3, 4  Moderada/fuerte 
Inyección facetaria terapéutica lumbar, dorsal, cervical  Dolor facetario  3, 4  Muy débil/débil 
Inyección sacroiliaca diagnóstica  Dolor sacroiliaco  3, 4, 5, 27  Débil/moderada 
Inyección sacroiliaca terapéutica  Dolor sacroiliaco  4, 27  Débil 
Rizolisis lumbar  Dolor facetario  Débil/moderada 
Tratamiento termal intradiscal  Dolor discógeno  3, 4, 31  Débil 
Vertebroplastia/cifoplastia  Fractura osteoporótica  40, 41  Moderada 
  Fractura tumoral  40, 41  Muy débil/débil 

Las técnicas se describen en orden alfabético.

Preparación del paciente

La ley de autonomía del paciente regula que el consentimiento informado para cualquier procedimiento intervencionista debe obtenerse con antelación a la prueba, de modo que el paciente tenga tiempo suficiente para reflexionar o consultar6.

De los parámetros analíticos es especialmente importante la coagulación. Los procedimientos percutáneos están contraindicados con el recuento plaquetario menor de 100.000/mm3, actividad de protrombina menor del 70% y una international normalized ratio (INR) superior a 1,4. En los pacientes que toman acenocumarol debe reemplazarse entre 5-7 días antes por heparina de bajo peso molecular, 40-60mg/día por vía subcutánea. Los pacientes que toman antiagregantes plaquetarios deben de suspenderlos entre 7-10 días antes7.

Para la infiltración local de anestesia se recomienda un anestésico de acción media del grupo de las amidas (mepivacaína). La dosis máxima permisible es de unos 7mg/kg. La sedación se puede realizar con benzodiacepinas (midazolam), pudiéndose administrar entre 1-5mg según el grado de ansiedad del paciente. Si el procedimiento se supone muy doloroso, se puede recurrir a opiáceos como el Fentanest®, administrando entre 0,02 y 0,15mg.

Consideraciones técnicas

Los métodos de imagen más utilizados en el intervencionismo de columna son la radioscopia y la tomografía computarizada (TC).

La aguja utilizada para la aplicación de anestesia local puede servir de guía para calcular el ángulo de punción, la dirección y la distancia a la diana. Otros autores prefieren el uso de rejillas metálicas para la localización más precisa del abordaje.

Es importante optimizar la dosis de radiación, dependiente fundamentalmente de la complejidad y duración del procedimiento. El principal problema de las intervenciones guiadas con TC es la repetición de imágenes sobre la misma área anatómica, pudiendo irradiar al paciente con dosis absorbidas tan elevadas como 1,6Gy8.

Complicaciones

Las complicaciones (fig. 1) comunes a cualquier procedimiento percutáneo incluyen las debidas a la técnica empleada y las secundarias a la medicación usada. Entre las primeras hay que reseñar la infección (espondilodiscitis, absceso epidural o meningitis), lesión vascular con hematoma, neumotórax, etc.9.

Figura 1.

Complicaciones del intervencionismo percutáneo. Sagital T1 (A) y STIR (B) de una discitis tras punción discal (flecha). C) Tomografía computarizada de hematoma retroperitoneal tras punción discal (flecha).

(0,21MB).

Entre las debidas a la medicación, destacaremos las reacciones alérgicas. Los glucocorticoides pueden producir enrojecimiento cutáneo. La aracnoiditis suele ser secundaria a la infiltración intratecal. La reacción alérgica a los anestésicos puede manifestarse con hipotensión, broncoespasmo, edema y náuseas, y, en muy raras ocasiones, puede poner en riesgo la vida del paciente. Como regla fundamental, se debe evitar la inyección intravascular del anestésico7.

Procedimientos diagnósticos

En la figura 2 se exponen ejemplos de discografía y biopsia.

Figura 2.

A) Discografía normal. La distribución de contraste se ubica exclusivamente en el núcleo pulposo (flecha). B) Discografía. Disco degenerado con contraste en núcleo pulposo y anillo fibroso. C) Biopsia coaxial en una discitis. D) Biopsia coaxial en un tumor de células gigantes del arco vertebral. E) Biopsia transpedicular en una metástasis de mama. F) Biopsia coaxial en una leucemia del saco tecal.

(0,14MB).
Discografía

La discografía se utiliza para el diagnóstico del dolor de origen discógeno, cuya prevalencia se estima entre el 26-39% de los pacientes con dolor lumbar crónico sin síntomas radiculares10.

Generalmente se utiliza como técnica previa a la artrodesis quirúrgica, para determinar aquellos discos intervertebrales que deben incluirse en la fijación. La aproximación al disco suele hacerse guiada mediante fluoroscopia, por vía posterolateral derecha a nivel lumbar y anterolateral derecha a nivel cervical, con agujas 22-23G. La aguja se debe colocar en el centro del disco, donde se inyectan entre 1-3cc de contraste a nivel lumbar y 0,5-1,5 a nivel cervical. El paciente debe relatar si la inyección de contraste le provoca dolor, su intensidad y si este dolor es similar al que él padece habitualmente10.

Morfológicamente el disco se evalúa en la fluoroscopia y con una TC que permite delimitar el grado de degeneración discal, la presencia de fisuras y su grado de extensión en el anillo fibroso. Estas alteraciones morfológicas se consideran menos relevantes que la provocación del dolor en la toma de decisiones. Los criterios aceptados por la International Association for the Study of Pain para diagnosticar el dolor discógeno es la reproducción de los síntomas del paciente con la estimulación del disco, mientras que la inyección en los 2 discos adyacentes no provoca dolor3.

Biopsia

En los pacientes con tumor conocido la biopsia se puede utilizar para confirmar la afectación metastásica o para determinar en la muestra la existencia de marcadores tumorales que orienten hacia un tratamiento específico. En ausencia de tumor primario conocido la biopsia es importante para el diagnóstico inicial y la planificación del abordaje terapéutico.

Las técnicas percutáneas guiadas por imagen ofrecen grandes ventajas sobre las técnicas quirúrgicas: posibilidad de obtener muestras de regiones más profundas, en las áreas no necróticas, el uso de anestesia local, menor demora en el inicio de la radioterapia, etc.11.

Generalmente se debe usar una técnica coaxial: a la lesión se aproxima una cánula gruesa y corta que permita extraer varias muestras con una trefina más delgada y larga. Bajo control de TC la vía posterolateral es la más utilizada, aunque también es factible la vía transpedicular.

La rentabilidad diagnóstica se incrementa obteniendo un mínimo de 3 muestras en lesiones óseas y 4 en las lesiones de partes blandas12. La exactitud diagnóstica se define como la capacidad de hacer un diagnóstico correcto en la muestra y se determina como el porcentaje entre verdaderos positivos y negativos con respecto al total de la muestra. En las biopsias percutáneas de columna es superior al 80%11, mayor en lesiones osteolíticas que en osteoblásticas, y también en metástasis que en tumores primitivos. En la infección la exactitud suele ser menor porque muchos casos se puncionan posteriormente al inicio del tratamiento antibiótico13.

Procedimientos diagnósticos y terapéuticosInfiltraciones

Las infiltraciones en columna pueden emplearse de forma diagnóstica o terapéutica. En la figura 3 se exponen algunos ejemplos de infiltraciones.

Figura 3.

A y B) En la infiltración foraminal lumbar contactamos con la aguja el disco intervertebral (flecha superior). Para la infiltración facetaria preferimos la parte inferior de la articular inferior, donde contacta con la lámina (flechas inferiores). C) Infiltración facetaria cervical. D) infiltración epidural foraminal a nivel cervical. E) Inyección epidural lumbar interlaminar y facetaria lumbar (F) con control de tomografía computarizada.

(0,13MB).

Para diagnóstico se inyecta anestésico en el área supuestamente responsable del dolor y se determina si la duración de la analgesia es acorde con el tiempo de acción del anestésico inyectado14. La inyección terapéutica es técnicamente similar, pero al anestésico se le añade glucocorticoide para prolongar el efecto antiinflamatorio sobre la zona dolorosa. Se inyecta un máximo de 20mg de triamcinolona en cada articulación facetaria a tratar, y de 80mg para las infiltraciones epidurales.

Las áreas de actuación suelen ser el disco intervertebral, las estructuras nerviosas y las articulaciones interapofisarias. La inyección intradiscal de glucocorticoides puede estar indicada en pacientes con dolor de origen discógeno y puede realizarse en el mismo procedimiento de la discografía, cuando resulta positiva. Aunque es un procedimiento controvertido, algunos autores lo consideran eficaz para el alivio temporal de los síntomas cuando existen signos de degeneración discal con edema óseo vertebral subcondral (cambios Modic tipo i)15.

En el caso de las estructuras nerviosas se infiltra el espacio epidural y/o perirradicular. La aproximación epidural se puede hacer por vía caudal, transforaminal o interlaminar. Suele estar indicada en pacientes con radiculopatía y que no han respondido de forma satisfactoria al tratamiento conservador. En el dolor espinal no referido se deben considerar otras técnicas.

Se considera que las inyecciones transforaminales son más eficaces que las interlaminares debido a la deposición de mayor cantidad de medicación en el espacio epidural anterior16, aunque del análisis de revisiones sistemáticas se concluyó que, a nivel lumbar, la inyección caudal de corticoides es la forma más efectiva de infiltración epidural17.

La seguridad de las inyecciones epidurales cervicales transforaminales se ha cuestionado debido a la presentación de complicaciones graves como infarto cerebral, medular y muerte, por lo que han sido abandonadas en muchos hospitales18. Estas complicaciones pueden ser secundarias a vasoespasmo, embolia por partículas de glucocorticoides o lesión directa de una arteria radicular. A nivel lumbar, aunque más raro, también se han comunicado complicaciones similares tras la infiltración transforaminal19. Especial precaución debe de tenerse en las inyecciones altas, ya que la más grande de las arterias radiculares, la arteria de Adamkiewicz, se origina entre T9 y T12 en el 75% de los casos, y entre L1 y L2 en un 10%, aunque puede tener un origen tan alto como T520. Como medidas preventivas se ha recomendado el uso de glucocorticoides solubles, para disminuir el riesgo de embolia por partículas, y de agujas de punta roma, que minimicen el riesgo de lesión vascular. Un estudio reciente no ha demostrado diferencias significativas en la reducción del dolor en las infiltraciones cervicales con el uso de glucocorticoides solubles frente a los insolubles21.

Las articulaciones facetarias se consideran responsables del dolor cervical crónico en el 36-67% de los casos, diagnosticado mediante infiltración anestésica guiada por imagen. La distribución de los fármacos, intraarticular o periarticular, no influye en el porcentaje de alivio del dolor22.

Sobre las infiltraciones facetarias dorsales se ha publicado poco, pero también se consideran útiles cuando el diagnóstico es apropiado23.

A nivel lumbar las facetas articulares se consideran responsables del dolor crónico en el 15-45% de los pacientes con lumbalgia crónica. Los resultados del tratamiento son inferiores en las infiltraciones intraarticulares frente al bloqueo del ramo dorsal que inerva las facetas4,24. Tampoco se han encontrado diferencias significativas entre la infiltración con anestésico aislado o asociado a glucocorticoides25.

En ocasiones la degeneración facetaria viene asociada a la presencia de quistes sinoviales o gangliones paravertebrales. Pueden ser sintomáticos por su tamaño o por compresión de estructuras nerviosas vecinas. De forma percutánea se puede aspirar su contenido, que, como suele ser gelatinoso, requiere una aguja de mayor calibre (14G). Tras el drenaje se infiltra con glucocorticoides y/o anestésico26.

Las articulaciones sacroilíacas se consideran responsables de lumbalgia crónica en el 10-19% de los casos. La evidencia de la utilidad de las infiltraciones como técnica diagnóstica es superior a su uso como método terapéutico27. El efecto terapéutico suele ser mayor en pacientes sin fusión articular28 y cuando se hace infiltración conjunta intraarticular y extraarticular29.

Procedimientos terapéuticosRizolisis

Cuando la infiltración facetaria produce un alivio sintomático consistente, aunque temporal, se puede plantear la rizolisis o denervación facetaria (fig. 4A). Este procedimiento trata de destruir las raíces sensitivas que inervan las facetas con el objeto de conseguir un alivio sintomático permanente. Estas raíces proceden de las ramas mediales del ramo dorsal del nervio espinal superior e inferior a cada articulación, por lo que se debe actuar en los 2 niveles para denervar una articulación facetaria.

Figura 4.

A) Rizolisis. Colocación de la aguja en la base de la apófisis transversa donde pasa el ramo dorsal del nervio espinal. B) Ablación termal con radiofrecuencia del disco L5-S1. C) Reconstrucción multiplanar coronal de osteoma osteoide del arco vertebral (flecha). D) Imagen axial durante la ablación tumoral con radiofrecuencia. E) Vertebroplastia en un paciente con espondilitis anquilosante. F) Drenaje de absceso prevertebral tuberculoso. G) Drenaje de absceso brucelósico en compartimento del psoas.

(0,14MB).

Se puede conseguir mediante la inyección de etanol al 95% o mediante radiofrecuencia, continua o pulsada. Con el paciente en decúbito prono se coloca la punta del electrodo en el borde superior de la parte medial de la apófisis transversa. Si se usa radiofrecuencia continua, temperaturas superiores a 60°C durante 90seg son suficientes. Con radiofrecuencia pulsada la temperatura es inferior, en torno a 40°C. Los riesgos son menores, aunque su eficacia a largo plazo es inferior que con la radiofrecuencia continua30.

La ablación con radiofrecuencia (fig. 4B) también puede aplicarse a los ganglios nerviosos a nivel del foramen, al ganglio estrellado a nivel cervical, a la cadena simpática torácica en vecindad al cuello de las costillas, o a la cadena simpática lumbar, anterolateral a los cuerpos vertebrales L1-L5. Sus indicaciones incluyen la radiculitis, lesiones periféricas nerviosas secundarias a vasculitis, diabetes, amputación, y el dolor grave en pacientes oncológicos7.

Técnicas de tratamiento intradiscalTratamiento termal intradiscal

Es una técnica indicada para el tratamiento del dolor discógeno sin compresión radicular, después de 4-6 meses de tratamiento conservador no efectivo. Se considera una alternativa segura a la fusión quirúrgica o las prótesis discales, que tienen un pronóstico similar, pero mayor morbilidad31.

El disco se punciona por vía posterolateral o transforaminal y, a través de la cánula, se introduce un electrodo flexible de radiofrecuencia con una punta curva cuyo extremo activo debe colocarse en el anillo fibroso posterior. El objetivo es denervarlo mediante calentamiento.

Descompresión percutánea del disco intervertebral

Existen varias técnicas que incluyen la descompresión mecánica (discectomía automática percutánea), la química (ozono, discogel) y la térmica (láser y radiofrecuencia)32. Todas tratan de reducir la presión del núcleo pulposo para crear un espacio que permita la reducción del fragmento herniado.

Las indicaciones para la descompresión discal percutánea son la existencia de una hernia discal contenida, diagnosticada por TC o resonancia magnética, con signos evidentes de dolor radicular, mayor que el dolor axial, alteración de la sensibilidad, reflejos y respuesta motora. Estos síntomas han sido refractarios a un mínimo de 6 semanas de tratamiento conservador y, al menos, a una inyección selectiva perirradicular33.

En la discectomía automática percutánea una sonda neumática introducida de forma coaxial retira entre 1-3g de material anterior a la hernia. En la ozonoterapia la reacción del radical hidroxilo con los hidratos de carbono y aminoácidos da lugar a la rotura del núcleo pulposo, con desaparición de la hernia. El discogel es un agente que provoca deshidratación del núcleo pulposo con retracción de la hernia. La técnica láser consigue altas temperaturas que vaporizan un volumen entre 1,5-2cm3 de núcleo pulposo, provocando la descompresión del disco. También provoca la denervación del anillo fibroso y ligamentos espinales. La ablación con radiofrecuencia alcanza temperaturas entre 40-65°C que provocan una coagulación del tejido del núcleo pulposo34.

Vertebroplastia y cifoplastia

La vertebroplastia (fig. 4C) y la cifoplastia son técnicas ampliamente utilizadas en el tratamiento de las fracturas osteoporóticas y, en menor medida, en fracturas o lesiones vertebrales de causa tumoral. La principal diferencia técnica entre ambas es que la vertebroplastia introduce directamente el cemento en el hueso trabecular de la vértebra, mientras que la cifoplastia crea previamente 2 cavidades donde se deposita el cemento a baja presión. Tienen el objetivo común de aliviar la clínica dolorosa, pero la cifoplastia también trata de recuperar la altura vertebral.

Estudios recientes informan de una media de restauración de la altura vertebral de 4mm en la columna anterior y media del cuerpo vertebral con la cifoplastia. Sin embargo, el impacto clínico de esta recuperación de la altura es desconocido. Por otro lado, en algunos estudios clínicos de fracturas osteoporóticas no se encontraron diferencias estadísticamente significativas en la restauración de altura entre ambas técnicas35,36.

Dos ensayos clínicos ciegos aleatorizados recientes37,38, valorados por el editor como la mejor evidencia científica sobre la utilidad de la vertebroplastia39, concluyeron que el beneficio de esta no era mayor que el del procedimiento placebo, que solo inyectaba anestesia local en el área de la fractura. Sin embargo, los resultados de estos trabajos han sido ampliamente cuestionados en la literatura médica40,41, en aspectos como la selección de pacientes, la falta de seguimiento, el cambio de grupo, aspectos técnicos de la vertebroplastia, etc.

La proporción de complicaciones de la vertebroplastia y la cifoplastia es pequeña. Tampoco está demostrado que incremente el riesgo de nuevas fracturas frente al tratamiento conservador42. Las complicaciones específicas de esta técnica son la fuga de cemento al canal espinal, que puede provocar lesiones nerviosas, y las fugas venosas, con riesgo de tromboembolia pulmonar40.

Ablación tumoral

Los tratamientos percutáneos de lesiones tumorales de la columna pueden tener una intención paliativa, cuando el objetivo es el alivio sintomático, o curativa, cuando el objetivo es la destrucción completa del tumor (fig. 4D y E).

La ablación puede ser termal (láser, radiofrecuencia, crioablación), o química (inyección de etanol).

Un ejemplo de ablación termal curativa es el uso de la radiofrecuencia en el tratamiento del osteoma osteoide43. En las metástasis espinales localizadas la ablación tumoral puede reducir el dolor de una forma más rápida que la radioterapia. La combinación con vertebroplastia trata de conseguir la estabilización mecánica del hueso. La necrosis coagulativa de la ablación termal puede favorecer una distribución más homogénea del cemento, mientras que el efecto exotérmico de este puede potenciar la acción antitumoral de la ablación44.

La ablación química mediante la inyección de etanol está indicada en los tumores osteolíticos, teniendo también un efecto analgésico secundario a la neurolisis. El contraste yodado se necesita para observar la distribución del alcohol, que no siempre es predecible, existiendo riesgo de fugas con lesión de estructuras neurológicas45.

Drenaje de abscesos

El drenaje percutáneo de abscesos (fig. 4F y G) bajo control de TC se considera el procedimiento de elección frente a la cirugía abierta en el tratamiento de las colecciones secundarias a infecciones piogénicas y tuberculosas en la mayoría de las regiones del cuerpo, incluida la columna y las estructuras paravertebrales. La evacuación del contenido purulento, junto al tratamiento antibiótico, acelera generalmente la mejoría clínica de los pacientes. El porcentaje de éxito suele ser superior en las infecciones piogénicas. En los abscesos tuberculosos crónicos las colecciones pueden presentar cápsulas fibrosas que no se colapsan perpetuando el acúmulo líquido y, por tanto, haciendo necesario el desbridamiento quirúrgico46.

Conclusiones

En este artículo presentamos las amplias posibilidades diagnósticas y terapéuticas que actualmente ofrece la radiología intervencionista de la columna. Su conocimiento permitirá a los profesionales interesados participar de una forma más activa en el abordaje diagnóstico y terapéutico de los pacientes con dolor originado en la columna vertebral.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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