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Inicio Gastroenterología y Hepatología Guía de práctica clínica sobre el síndrome del intestino irritable
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Vol. 29. Núm. 8.
Páginas 467-521 (Octubre 2006)
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Vol. 29. Núm. 8.
Páginas 467-521 (Octubre 2006)
DOI: 10.1157/13092567
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Guía de práctica clínica sobre el síndrome del intestino irritable
Clinical Practice Guideline for Irritable Bowel Syndrome
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Sera Torta, Agustín Balboab, Mercè Marzoc, Ricard Carrilloc, Miguel Mínguezb, Javier Valdepérezc, Pablo Alonso-Coelloa, Juan José Mascortc, Juan Ferrándizc, Xavier Bonfilla, Josep M Piquéb, Fermín Mearinb
a Centro Cochrame Iberoamericano.
b Asociaci??n Espa??ola de Gastroenterolog??a (AEG).
c Sociedad Espa??ola de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC).
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1. Introducción

1.1. ANTECEDENTES

El síndrome del intestino irritable (SII) es el trastorno funcional gastrointestinal más común, altamente prevalente, y un motivo de consulta frecuente. Se estima que alrededor de un 3% de las consultas de atención primaria y un 16-25% de las consultas de gastroenterología se deben a esta afección1.

El SII tiene un curso benigno y se caracteriza por síntomas gastrointestinales recurrentes, como dolor y distensión abdominales, junto con alteraciones en el hábito deposicional, en ausencia de trastornos metabólicos o estructurales que justifiquen los síntomas2. A pesar de que aparentemente no es un problema de salud grave, puede inducir a cirugías innecesarias3 y el impacto en la calidad de vida de los pacientes afectados es considerable, especialmente en los que tienen síntomas moderados o graves4.

Aunque la base fisiopatológica de este trastorno no está plenamente establecida, se han propuesto varios factores implicados: alteraciones en la motilidad intestinal, hipersensibilidad visceral, alteraciones psicológicas y mecanismos inflamatarios y postinfecciosos.

1.2. LA NECESIDAD DE UNA GUÍA

La realización de una guía de práctica clínica (GPC) sobre el SII se justifica por varias razones: la alta prevalencia5, la ausencia de enfermedad orgánica objetivable y la falta de un tratamiento específico (lo cual ha favorecido el uso de múltiples fármacos y tratamientos alternativos). Por ello es necesaria una GPC que sintetice la mejor evidencia científica disponible sobre esta enfermedad y su tratamiento, y favorezca el uso apropiado de las intervenciones propuestas.

El SII con frecuencia tiene relación con otras enfermedades, como fibromialgia, depresión, enfermedad por reflujo gastroesofágico y otros trastornos funcionales gastrointestinales1, y ello supone una mayor dificultad en cuanto a su diagnóstico y tratamiento. Además, no existe ninguna prueba o análisis clínico que sea específico para diagnosticar este síndrome, por lo que a menudo se llevan a cabo numerosas pruebas para descartar la existencia de enfermedad. La falta de especificidad de las pruebas diagnósticas y la posible concomitancia con otras enfermedades requieren unos criterios protocolizados para establecer el diagnóstico de esta enfermedad, a lo que la GPC que aquí se presenta pretende contribuir.

El impacto económico del SII es muy importante, por la elevada utilización de recursos sanitarios. Asimismo, la disminución de la productividad por baja laboral es otro factor que supone una pérdida económica sustancial6. Esta GPC quiere ser una ayuda para la utilización apropiada de los recursos sanitarios para esta enfermedad.

El SII es un trastorno que se aborda en distintos niveles asistenciales (atención primaria, consultas especializadas, urgencias, etc.), por lo que es necesaria una coordinación entre éstos y una homogeneización en cuanto al diagnóstico y el tratamiento de esta enfermedad. Esta GPC, al ser multidisciplinaria, pretende ser una herramienta para estandarizar el diagnóstico y el tratamiento del SII, ya que, aunque existen algunas GPC sobre el SII en otros países, en nuestro medio no se disponía de una.

1.3. OBJETIVOS

El objetivo principal de esta GPC es establecer un conjunto de recomendaciones, basadas en la evidencia científica, sobre el diagnóstico y el tratamiento del SII, a fin de disminuir la variabilidad en la práctica clínica y consensuar el abordaje de esta enfermedad tanto en la atención primaria como en la atención especializada.

Las recomendaciones sobre el diagnóstico y el tratamiento del SII que se presentan en esta GPC van dirigidas a la población adulta, por lo que no se trata este trastorno en la población infantil. Esta GPC tampoco aborda otros trastornos funcionales gastrointestinales que no cumplan los criterios diagnósticos del SII (como el estreñimiento crónico funcional o la distensión abdominal funcional) ni las enfermedades que a menudo pueden tener relación con éste, como la fibromialgia y la depresión.

Las preguntas a las que esta GPC quiere responder se encuentran al inicio de cada capítulo.

1.4. NIVELES DE EVIDENCIA Y GRADOS DE RECOMENDACIÓN

Para establecer el nivel de evidencia y el grado de recomendación de las diferentes intervenciones evaluadas en esta GPC, se ha realizado una revisión exhaustiva de la bibliografía (anexo 1) y se ha utilizado la metodología basada en la propuesta del Centro de Medicina Basada en la Evidencia de Oxford (Centre for Evidence-Based Medicine), que se puede consultar en: http://www. cebm.net/levels _of_evidence.asp

En el anexo 2 se presenta una adaptación de esta propuesta considerada por el grupo de trabajo del Centro Cochrane Iberoamericano (http://www. cochrane.es). Su elaboración se justifica por la necesidad de evaluar tanto las intervenciones terapéuticas, preventivas y diagnósticas como la investigación sobre pronóstico, factores de riesgo y evaluación económica. En el ámbito internacional, las diversas instituciones que elaboran GPC están desarrollando una nueva propuesta de clasificación consensuada sobre el nivel de evidencia y el grado de recomendación (GRADE 7 Working Group).

1.5. ACTUALIZACIÓN DE LA GUÍA

Se prevé que esta guía, publicada en septiembre de 2005, se actualice en el plazo de 2 años, o con anterioridad si hubiera evidencia científica que justificara un cambio en las recomendaciones publicadas. Cualquier modificación en este sentido quedará reflejada en la versión electrónica de la GPC, disponible en las páginas web de cada una de las instituciones que han participado en este proyecto.

2. Definición, criterios diagnósticos y subtipos

PREGUNTAS A RESPONDER EN ESTE APARTADO:

1. ¿Qué se entiende por SII?

2. ¿Qué subtipos de SII existen y cómo se establecen?

El SII es un trastorno funcional digestivo que se define clínicamente por la combinación de malestar o dolor abdominal y alteraciones en el hábito deposicional (en número o en consistencia) sin causa orgánica conocida8-10.

En un intento de unificar el diagnóstico clínico de SII, se ha descrito una serie de criterios que agrupan los diferentes síntomas y signos y pretenden establecer un diagnóstico positivo del síndrome (tabla 1). Estos síntomas y signos quedan descritos en el capítulo 4 ("Manifestaciones clínicas y enfermedades asociadas").

El primer intento de definir los síntomas capaces de establecer un diagnóstico del SII fue el realizado en 1978 por Manning et al8, en el que se establecieron 6 síntomas como criterios diagnósticos del SII. En estudios posteriores se observó que, de esos 6 criterios, los 3 primeros tienen un mayor valor predictivo diagnóstico, mientras que los 3 últimos son de menor utilidad11. Posteriormente, en 1989, y mediante un proceso de consenso entre expertos reunidos en la ciudad de Roma, se establecieron unos criterios diagnósticos más precisos, los llamados criterios de Roma9, posteriormente modificados en 1992 para incluir una acotación temporal12. En 1999, nuevamente por consenso y en la misma ciudad, se concretaron los criterios diagnósticos actualmente vigentes, los criterios de Roma II10.

Además del diagnóstico del SII, en los criterios de Roma II también se definen los subtipos de SII mediante los siguientes síntomas:

1. Menos de 3 deposiciones por semana.

2. Más de 3 deposiciones por día.

3. Deposiciones duras o en bolas.

4. Deposiciones blandas o líquidas.

5. Esfuerzo excesivo durante la defecación.

6. Urgencia defecatoria.

7. Sensación de evacuación incompleta.

8. Moco en las deposiciones.

9. Sensación de hinchazón o distensión abdominal.

Se considera como subtipo con predominio de diarrea cuando:

­ Hay uno o más de los síntomas enumerados como 2, 4 o 6 y ninguno de 1, 3 o 5.

­ Están presentes 2 o más de los síntomas enumerados como 2, 4 o 6 y uno de 1 o 5.

Se considera como subtipo con predominio de estreñimiento cuando:

­ Hay uno o más de los síntomas enumerados como 1, 3 o 5 y ninguno de 2, 4 o 6.

­ Están presentes 2 o más de los síntomas enumerados como 1, 3 o 5 y uno de 2, 4 o 6.

Se considera como subtipo alternante cuando no reúne ninguna de las combinaciones anteriores.

Aunque con los otros criterios diagnósticos no se establece específicamente los subtipos, en los distintos estudios publicados también se ha asignado los diferentes subtipos según el trastorno evacuatorio predominante (tabla 2).

3. Epidemiología

PREGUNTAS A RESPONDER EN ESTE APARTADO:

3. ¿Qué importancia sociosanitaria tiene el SII?

3.1. FRECUENCIA

El SII es el trastorno funcional digestivo más frecuente en la consulta médica. En un estudio realizado por médicos de familia ingleses, en el que se valoró el motivo por el que sus pacientes acudían a la consulta, se estableció que el 9,6% de las visitas eran por un problema digestivo, de los que el SII era el trastorno más frecuente, supuso el 29,8% de las visitas e implicó casi un 2,4% del total de consultas. En ese mismo trabajo se observó que el 29% de los pacientes con SII se remitían al especialista20. No obstante, cuando se evalúa el impacto del SII en la consulta del gastroenterólogo, se observa que también un alto porcentaje de los pacientes que éste visita tienen un SII1. [Estudios de prevalencia de síntomas (3b)]

3.2. PREVALENCIA

Varios estudios epidemiológicos de diversos países del mundo muestran prevalencias variadas, que dependen principalmente de la muestra de la población estudiada y de los criterios diagnósticos empleados. En la tabla 3 se presentan los resultados de los estudios realizados sobre amplias muestras aleatorias extraídas de la población general. Con respecto a los criterios diagnósticos empleados en esos estudios, se analizan básicamente los que han utilizado los criterios de Manning, los de Roma I y los de Roma II y que han sido realizados en la población general, pues se observan variaciones según los criterios utilizados y las poblaciones estudiadas. [Estudios de prevalencia de síntomas (2b)]

En nuestro medio se han realizado 2 estudios de prevalencia del SII en la población general, cuyos resultados se presentan en la tabla 3. El primero37 (con criterios de Roma I) mostró una prevalencia del 13,6% y en el segundo5 las prevalencias fueron del 10,3% (Manning), el 12,1% (Roma I) y el 3,3% (Roma II). [Estudios de prevalencia de síntomas (2b)]

3.3. INCIDENCIA

La incidencia del SII se ha estimado a partir de estudios de prevalencia en la población general, en los que se vuelve a interrogar a los sujetos al cabo de un tiempo, para establecer el porcentaje de pacientes que en el primer interrogatorio estaban asintomáticos y luego desarrollaron síntomas. En un estudio de esta índole, realizado en la población de Estados Unidos, a los 12-20 meses del primer control se obtuvieron tasas de incidencia del 6,7% anual42. Otro estudio, realizado en esta ocasión a los 5 años y en la población danesa, ofrece una tasa de incidencia del 1,2% anual en varones y del 2,1% anual en mujeres43. [Estudios de historia natural (2b)]

La incidencia se obtuvo mediante otra metodología en un estudio realizado en Estados Unidos. Los autores de ese trabajo identificaron a todos los pacientes diagnosticados de SII en una comunidad en un período de 3 años, revisaron las historias clínicas de una muestra aleatoria de los 10 años anteriores y excluyeron a los pacientes que habían sido diagnosticados previamente. De esta forma se obtuvo una incidencia de SII del 2,4‰ en mujeres y del 1,4‰ en varones44.

3.4. FACTORES DE RIESGO

3.4.1. Influencia del sexo

En la mayoría de los estudios se observa una prevalencia del SII mayor en el sexo femenino que en el masculino, independientemente del criterio diagnóstico utilizado. Así, en un estudio epidemiológico realizado en España, se observó que la prevalencia es entre 2 y 4 veces mayor en mujeres que en varones5. [Estudios de etiología (2b)]

El sexo influye, además, en el subtipo de SII, de forma que el subtipo con predominio de estreñimiento y el subtipo alternante son más frecuentes en mujeres (80%), mientras que el subtipo diarrea se distribuye por igual entre ambos sexos19.

Además de estas diferencias en la prevalencia del SII entre varones y mujeres, también hay diferencias en cuanto a la clínica, en síntomas como la emisión de moco rectal, la sensación de evacuación incompleta, la distensión abdominal o las heces caprinas, que son más frecuentes en mujeres45.

3.4.2. Influencia de la edad

Aunque algunos estudios son discordantes en cuanto a si el SII aumenta o disminuye con la edad, los datos obtenidos del análisis específico de grupos de mayor edad (de 65-93 años) indican que la prevalencia es inferior a la de la población general46,47. [Estudios de etiología (2b)]

3.4.3. Influencia de la raza

Se han realizado diversos estudios para determinar si en una determinada población hay diferencias en la tasa de prevalencia según la raza, y en general no se ha encontrado ninguna. Se ha identificado 2 estudios publicados en Estados Unidos: uno que comparaba a estudiantes de raza blanca y de raza negra y concluyó que no había diferencias entre ambos (el 15 frente al 16,9%)48 y otro que comparaba a sujetos blancos de la población general (hispanos y no hispanos) y mostró que la prevalencia era significativamente menor en los primeros (el 16,9 frente al 21,8%)49. En otro estudio realizado en Singapur, los autores no encontraron diferencias entre las distintas etnias que incluyeron en su investigación: indios, chinos o malayos50. [Estudios de etiología (2b)]

3.5. IMPACTO SOCIOECONÓMICO

Una revisión sistemática (RS) acerca del impacto económico del SII51 del año 2003 concluyó que este síndrome está asociado a un importante gasto sanitario y social. [Estudios económicos (3b)]

Así, la media de los costes directos del manejo de esta enfermedad serían de 90 libras en el Reino Unido (130,58 euros), 259 dólares canadienses en Canadá (159,83 euros) y 619 dólares (464,40 euros) en Estados Unidos, por paciente y año, con un total anual de costes directos de 45,6 millones de libras en el Reino Unido (66.110.910 euros) y 1.350 millones de dólares en Estados Unidos (1.053.000.000 euros). Los gastos relativos al consumo de recursos por los pacientes oscilaron entre 742 y 3.166 dólares (556 y 2.375 euros), mientras que los gastos por pérdida de productividad fueron de entre 335 y 748 dólares (251 y 561 euros), con un coste total anual de 205 millones de dólares en los Estados Unidos (154.112.164 euros).

Otro dato significativo es que la falta de un tratamiento efectivo supone un bajo porcentaje (6%) de los gastos sanitarios directos, mientras que el gasto relativo al ingreso del paciente para evaluación, diagnóstico y tratamiento es superior (63%). A modo de ejemplo, en el caso de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), esta situación está invertida: los gastos farmacéuticos constituyen el 63% de los gastos sanitarios directos y los ingresos para estudio y tratamiento suponen un 21%.

No se dispone de estudios locales sobre el impacto socioeconómico del SII.

4. Manifestaciones clínicas y enfermedades asociadas

PREGUNTAS A RESPONDER EN ESTE APARTADO:

4. ¿Cuál es la clínica del SII?

5. ¿Qué enfermedades pueden asociarse con el SII?

4.1. CLÍNICA

Las manifestaciones clínicas digestivas del SII son principalmente9,10:

­ Dolor o malestar abdominal. El dolor o malestar abdominal es un síntoma exigido como criterio diagnóstico sin el cual no podemos hablar de SII. Suele ser cólico, de localización variable, y su intensidad suele modificarse con la defecación o las ventosidades.

­ Diarrea. La diarrea suele ser diurna, generalmente posprandrial, semilíquida o líquida, acompañada en muchas ocasiones de urgencia defecatoria, y también puede precederse de dolor cólico abdominal. Este tipo de diarrea no cursa con fiebre ni rectorragia, aunque puede haber mucorrea.

­ Estreñimiento. El estreñimiento suele ser de heces duras que se eliminan con esfuerzo defecatorio y se puede acompañar de mucosidad sin sangre. Suele acompañarse de distensión abdominal. Es más frecuente en la mujer que en el varón, al igual que sucede con la mucorrea, la distensión abdominal o la sensación de evacuación incompleta45.

­ Otros síntomas digestivos. La distensión abdominal puede ser muy llamativa en algunos enfermos. También es común que estos pacientes aquejen síntomas digestivos variados, como la pirosis presente hasta en el 46,5% de los pacientes30, u otros trastornos funcionales como la dispepsia funcional, que se puede observar hasta en el 47,6% de los pacientes con SII22,30,32,37,52.

Algunas manifestaciones clínicas extradigestivas son significativamente más frecuentes en los pacientes con SII que en la población general (tabla 453). El SII también puede tener relación con otras enfermedades extradigestivas, de entre las que cabe destacar la fibromialgia, presente en alrededor del 32,5% (un 28-65%, según los estudios) de los pacientes con SII53, el síndrome de fatiga crónica en un 51% (35-92%), el dolor abdominal pélvico crónico observado en el 49,9% (29-79%) de las mujeres con SII53 o la disfunción de la articulación témporo-mandibular53. [Estudios de etiología (3a)]

4.2. EVOLUCIÓN DE LA ENFERMEDAD

El curso clínico del SII se caracteriza por la presencia de síntomas que alternan con períodos asintomáticos54. Una revisión sistemática (RS) reciente55 concluyó que el SII es un diagnóstico estable y que, una vez se establece el diagnóstico clínico, la probabilidad de que se determine un trastorn o gastrointestinal orgánico es de un 2-5% en un período de 6 meses a 6 años. El seguimiento a largo plazo (media, 2 años) indicó que un 2 -18% de los pacientes presentaron un empeoramiento de sus síntomas, en un 30-50% no hubo cambios sintomáticos y la gran mayoría mejoró. Algunos signos predictivos para el empeoramiento de los síntomas fueron: cirugía previa, depresión y ansiedad. Una limitación de estos estudios es la heterogeneidad de los criterios diagnósticos y las definiciones utilizadas. [Estudios de historia natural (2c)]

Por otra parte, los pacientes con SII pueden sufrir intervenciones quirúrgicas innecesarias por una mala apreciación diagnóstica. En 2 estudios epidemiológicos realizados en la población general del Reino Unido, los pacientes con SII presentaron un aumento del riesgo de que se les practicara una histerectomía (riesgo relativo [RR] = 1,6; intervalo de confianza [IC] del 95%, 1,1-2,2)56 o una colecistectomía (RR = 1,9; IC del 95%, 1,2-3,2)57 en comparación con la población general. No obstante, otro estudio concluyó que la histerectomía se asociaba a estreñimiento y la colecistectomía a cierta urgencia defecatoria, pero sin que se cumpliesen los criterios estrictos del SII58. Esta asociación del SII con los actos quirúrgicos ha sido confirmada por una RS59 y por un amplio estudio epidemiológico3 que mostraron que estos pacientes presentaban antecedentes de cirugía abdominal y pelviana con una frecuencia significativamente mayor que la población general. En resumen, es probable que estos pacientes sean sometidos a cirugías innecesarias si no se establece el diagnóstico adecuado. [Estudios de complicaciones (2a)]

4.3. CALIDAD DE VIDA

El estudio de la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) es especialmente importante en el SII debido a la presencia de alteraciones funcionales y la ausencia de lesiones orgánicas. Para poder estudiar la CVRS en el SII, se ha empleado cuestionarios tanto genéricos como específicos que permiten evaluar el impacto de este síndrome y el efecto de los diversos tratamientos en la calidad de vida (tabla 560). De esos cuestionarios, algunos han sido validados en castellano, como el IBSQOL, que se presenta en el anexo 5.

Diversos estudios muestran que los pacientes con SII tienen peor calidad de vida que la población general, independientemente de que se trate de pacientes que acudan a un centro hospitalario61,62 o sean atendidos en centros de atención primaria63. Los pacientes con mayor intensidad de los síntomas64, los que acuden al médico65 o los que acuden a un centro hospitalario en lugar de ir a un centro de atención primaria66 tienen peor CVRS. [Estudios de complicaciones (2c)]

Una RS67 evaluó los estudios de CVRS en pacientes con SII en comparación con grupos control (sujetos sanos) y con pacientes con otras enfermedades: 11 estudios mostraron una disminución significativa de la CVRS en los pacientes con SII que presentaban síntomas moderados o graves en comparación con los sujetos sanos, aunque otros 2 estudios no confirmaron esos resultados.

5. Mecanismos fisiopatológicos y patogénicos

PREGUNTAS A RESPONDER EN ESTE APARTADO:

6. ¿Cuáles son los mecanismos fisiopatológicos y patogénicos del SII?

7. ¿Qué situaciones predisponen al desarrollo del SII?

Se han propuesto varios factores patogénicos del SII, como las alteraciones en la motilidad, en la sensibilidad visceral y también los factores psicológicos. Recientemente se han añadido otros factores, como los genéticos y los postinfecciosos (tabla 6).

Para conocer qué mecanismos y factores se relacionan con un síndrome multifactorial como el SII, la metodología empleada en los diferentes estudios es fundamental. Los estudios disponibles presentan una heterogeneidad considerable, tanto en su calidad como en el diseño, por lo que es difícil disponer de información concluyente.

5.1. FACTORES GENÉTICOS Y AMBIENTALES

La observación de una mayor prevalencia de los trastornos funcionales digestivos en determinadas familias77 ha hecho pensar en la posibilidad de una predisposición genética. Un estudio realizado en gemelos concluyó que la posibilidad de padecer trastornos funcionales digestivos se puede atribuir en un 56,9% a factores genéticos y en un 43,1% a factores ambientales78. En parejas de gemelos se ha observado que la probabilidad de que ambos hermanos tengan el SII era el doble entre gemelos univitelinos (17,2%) que entre bivitelinos (8,4%)79. Parece haber mayor probabilidad de SII en los gemelos bivitelinos cuyos padre o madre tuvieran dicho trastorno que en gemelos bivitelinos cuyo hermano también lo tuviera, lo que implicaría que el aprendizaje en el ámbito de la familia es tan importante como la carga genética79. El papel fundamental del aprendizaje social se ha visto reforzado por otro estudio que mostró que tener un familiar de primer grado con síntomas de dolor abdominal o trastornos intestinales se relacionaba con la probabilidad de contraer el SII80. [Estudios de etiología (2c)]

El papel de los factores genéticos en el SII también se ha manifestado al observar que algunos pacientes con SII tienen menor producción de interleucina 10, una citocina con capacidad antiinflamatoria cuya síntesis está regulada genéticamente81, o son capaces de modular una respuesta distinta a algunos fármacos mediante los polimorfismos genéticos de la proteína transportadora de la serotonina (SERT)82.

5.2. ALTERACIONES DE LA MOTILIDAD DIGESTIVA

Durante muchos años se ha considerado a las alteraciones de la motilidad digestiva como el principal factor fisiopatológico del SII. Se ha observado que algunos pacientes con SII con predominio de diarrea tienen acelerado el tránsito intestinal y colónico, mientras que los pacientes con SII con predominio de estreñimiento tienen enlentecido ese tránsito83,84.

Posteriormente se ha comprobado que, si bien existen algunas alteraciones en sujetos con SII, éstas son menos importantes de lo que en un principio se pensaba y no se correlacionan bien con los síntomas percibidos85. Los pacientes con SII tienen patrones motores en el intestino delgado y el colon similares cualitativamente a los observados en controles sanos, aunque su respuesta a distintos estímulos, tales como la ingesta, el estrés o la inyección de colecistoquinina, es en muchos casos cuantitativamente diferente84. [Estudios de etiología (4)]

Mediante técnicas de estudio de la dinámica del gas intestinal, se ha observado que los pacientes con SII retienen gas y que tal retención se correlaciona con la intensidad de los síntomas de malestar y distensión abdominal, que aparecen incluso con cantidades mínimas de retención86. Esta retención está favorecida de forma fisiológica por la ingesta de lípidos, aunque los pacientes con SII presentan mayor retención de gas a menor ingesta de lípidos87.

5.3. HIPERSENSIBILIDAD VISCERAL

La falta de correlación entre los síntomas y las alteraciones de la motilidad ha hecho crecer el interés en los trastornos de la sensibilidad visceral como mecanismos fisiopatológicos.

Mediante estudios de distensión intraluminal83,88,89, se ha observado que se desencadenan los síntomas con grados de distensión significativamente menores que en los controles sanos, lo que implica que los sujetos con SII perciben con mayor intensidad los estímulos que los sujetos sanos notan menos (hiperalgesia) o que perciben como dolorosos estímulos que los controles no llegan a notar (alodinia). [Estudios de etiología (4)]

Este aumento de la sensibilidad visceral no sólo se limita a estímulos provocados como la distensión, sino que incluso algunos pacientes con SII pueden percibir como molestos fenómenos fisiológicos como los movimientos intestinalesMATORIOS Y POSTINFECCIOSOS

La observación clínica de que algunos pacientes con SII relacionan el inicio de sus síntomas tras un episodio de gastroenteritis aguda se ha confirmado con diversos estudios epidemiológicos que determinaron que entre el 7 y el 31% de los pacientes que sufrieron una gastroenteritis aguda desarrollaron un SII91.

Un amplio estudio de cohortes, realizado con más de medio millón de sujetos de la población general y más de 300 pacientes con gastroenteritis aguda concluyó que el riesgo relativo de SII en esos pacientes está aumentado (RR = 11,9; intervalo de confianza [IC] del 95%, 6,7-21,0)92. [Estudios de etiología (2b)]

Los factores de riesgo relacionados con el desarrollo de SII en pacientes que han sufrido una gastroenteritis son: la existencia de trastornos psicológicos previos, como la ansiedad o la depresión93,94, pertenecer al sexo femenino95 o haber tenido una gastroenteritis de curso más largo y más grave95. También está implicado el patógeno de la gastroenteritis, ya que se ha observado que el riesgo es 10 veces mayor cuando la infección se produce por Campylobacter o Shigella que cuando es por Salmonella96.

Los mecanismos por los que se desarrollaría un SII tras un episodio de gastroenteritis son básicamente inflamatorios, de forma que la inflamación mínima de la mucosa (no detectable con la endoscopia o la histología convencional) sería un factor importante. Varios estudios han mostrado un aumento de las células inflamatorias (mastocitos, linfocitos T o macrófagos) en la mucosa yeyunal, ileal o rectocolónica de pacientes con SII97,98. Estas células inflamatorias, al activarse, liberan mediadores de la inflamación como interleucinas, óxido nítrico, histamina o proteasas, que son capaces de alterar el funcionamiento de las terminaciones nerviosas intestinales, tanto motoras como sensitivas, con lo que originan alteraciones en la motilidad intestinal y aparecen dolor o malestar abdominal99. Un estudio reciente ha mostrado que la intensidad y la frecuencia del dolor abdominal en pacientes con SII se correlacionan con la mayor proximidad de mastocitos activados en las terminaciones nerviosas de la mucosa colónica100.

5.5. MORBILIDAD PSICOLÓGICA

Un estudio189 que evaluó la relación de los síntomas físicos funcionales con la ansiedad y la depresión concluyó que los pacientes con síndromes funcionales (SII, síndrome de fatiga crónica, dispepsia funcional) padecen una depresión o un trastorno de ansiedad con mayor frecuencia que los sujetos sanos o los pacientes con enfermedades parecidas de causa orgánica conocida. Por otra parte, no existe una diferencia significativa en la frecuencia de los trastornos depresivos o el grado de los síntomas entre los pacientes con esos síntomas funcionales y los grupos con trastornos psiquiátricos mixtos. El grado de ansiedad es mayor en los pacientes que consultan a un médico por sus síntomas funcionales gastrointestinales que en los que no lo hacen. [Estudios de etiología (2c)]

Las alteraciones psicopatológicas más frecuentes en los pacientes con SII son: trastornos afectivos, ansiedad, somatización y cancerofobia. Estas alteraciones son frecuentes en los pacientes que consultan al médico, ya que entre los que no acuden a la consulta la incidencia de trastornos psicológicos es similar a la de la población general83,97. El estrés psicológico agudo podría afectar a la actividad motora y la percepción visceral97, lo que explicaría por qué más de la mitad de los pacientes con SII relacionan los episodios de exacerbación de sus síntomas con situaciones estresantes190.

5.6. ABUSO FÍSICO Y SEXUAL

En un estudio realizado en una muestra consecutiva de 206 mujeres con trastornos funcionales gastrointestinales en un centro terciario de referencia en Estados Unidos, el 44% de las mujeres documentaron antecedentes de abuso sexual y físico mediante un cuestionario validado101. [Estudios de etiología (2c)]

Ese mismo cuestionario se utilizó en otro estudio102 realizado en una muestra consecutiva de 68 varones y 149 mujeres (también en un centro terciario), y mostró una tasa de antecedentes de abuso físico o sexual del 30%.

Esos estudios101,102 indican que las personas que han sufrido abusos podrían tener más riesgo de desarrollar un SII que las que no los han sufrido, aunque se desarrollaron en centros altamente especializados y no reflejan los resultados en la población real. Por otra parte, de una muestra consecutiva de 1.046 pacientes que acudieron a la consulta de gastroenterología de un centro terciario, 997 respondieron a un cuestionario validado. Los pacientes con antecedentes de abusos tuvieron un riesgo de SII mayor que el de los que no los habían sufrido (odds ratio [OR] = 1,7; IC del 95%, 1,2-2,5)103.

5.7. SOBRECRECIMIENTO BACTERIANO

El sobrecrecimiento bacteriano ha sido descrito como otro de los mecanismos fisiopatológicos implicados en el SII104. No obstante, esta teoría se respalda casi exclusivamente en los datos provenientes de un solo grupo de investigadores, mientras que otros no han encontrado que el sobrecrecimiento bacteriano sea un hecho muy frecuente en estos pacientes105. [Estudios de etiología (2c)]

Un ensayo clínico, en el que se aleatorizó a 111 pacientes con SII (el 84% con test del aliento alterado) a neomicina o placebo, mostró una mejoría del 75% de los síntomas en los pacientes con SII en los que se conseguía normalizar la prueba del aliento106. Sin embargo, ese ensayo examinó a una población previamente seleccionada mediante una metodología no refrendada en estudios posteriores105 y no utilizó un grupo control para determinar si los antibióticos disminuyeron efectivamente los síntomas.

5.8. OTROS MECANISMOS

El ciclo menstrual influye en la percepción de síntomas y en el estado psicológico de las mujeres con SII107, y se ha demostrado, además, que la sensibilidad rectal aumenta durante el período menstrual de las pacientes con SII, pero no en las controles sanas108, lo que podría implicar un papel patogénico de las hormonas sexuales en el SII. [Estudios de etiología (2c)]

El consumo de antibióticos también se ha relacionado con la aparición del SII. Un estudio prospectivo de casos y controles109 mostró en los pacientes que tomaron antibióticos un riesgo de tener síntomas funcionales intestinales 3 veces mayor 4 meses más tarde. [Estudios de etiología (3b)]

6. Proceso diagnóstico

PREGUNTAS A RESPONDER EN ESTE APARTADO:

8. ¿Cuál es el valor predictivo de los signos y síntomas del SII?

9. ¿Qué síntomas y signos de alarma y/o antecedentes nos obligan a descartar organicidad en un paciente con sospecha inicial de SII?

10. ¿Qué exploraciones son necesarias para el diagnóstico del SII?

11. ¿En qué momento de la evolución de un SII serán necesarias otras pruebas diagnósticas?

6.1. CRITERIOS DIAGNÓSTICOS

El valor clínico de los criterios diagnósticos del SII (véase el capítulo 2) está determinado por su capacidad de discriminar entre las enfermedades funcional y orgánica. Así, los criterios de Manning tienen un valor predictivo positivo de entre el 65 y el 75%8. En estudios posteriores se ha comprobado que la probabilidad diagnóstica se incrementa al aumentar el número de criterios que cumple un determinado paciente110. Sin embargo, otros autores han encontrado que la especificidad de los criterios de Manning para el diagnóstico del SII es baja111,112 y que depende del sexo y la edad de los enfermos: menor en los varones y en edades avanzadas113. [Estudios de diagnóstico (2b)]

A fin de mejorar el valor discriminatorio, se desarrollaron los criterios de Roma I, que tienen una sensibilidad del 63%, una especificidad del 100% y un valor predictivo positivo del 98-100%, tal como se comprobó en un estudio diseñado para evaluar su validez diagnóstica114. Finalmente, con respecto a los criterios de Roma II, se ha comprobado en estudios que comparaban distintos criterios diagnósticos que son más restrictivos que los anteriores5,115, de forma que hasta dos tercios de los pacientes diagnosticados con los criterios de Roma I no reúnen los criterios diagnósticos de Roma II116.

No se dispone de estudios que valoren la sensibilidad, la especificidad y el valor predictivo positivo de los criterios diagnósticos de Roma II.

Dado que los criterios diagnósticos tienen un alto valor predictivo positivo en el SII, en pacientes sin síntomas o signos de alarma es suficiente que un paciente cumpla dichos criterios para establecer con seguridad el diagnóstico de SII, sin necesidad de realizar exploraciones complementarias117.

6.2. SÍNTOMAS Y SIGNOS DE ALARMA

Los síntomas o signos de alarma que condicionan la realización de exploraciones para realizar el diagnóstico diferencial con otras enfermedades orgánicas (como enfermedad inflamatoria intestinal, cáncer colorrectal, malabsorción, etc.) son: inicio de los síntomas en paciente de más de 50 años, alteraciones en la exploración física, síntomas nocturnos, fiebre, anemia o pérdida de peso no intencionada, sangre en heces o historia familiar de cáncer colorrectal, enfermedad inflamatoria intestinal o enfermedad celíaca117,118 (tabla 7).

6.3. EVALUACION DE LAS DISTINTAS EXPLORACIONES COMPLEMENTARIAS

La realización de exploraciones complementarias en un determinado paciente estará condicionada por la clínica predominante y los síntomas o signos de alarma. A su vez, las exploraciones complementarias pueden estar justificadas en caso de falta de respuesta al tratamiento (algoritmo 5).

6.3.1. Análisis

En los casos en que haya síntomas o signos de alarma o síntomas que no ceden con el tratamiento, parece aceptable realizar una analítica basal que incluya hemograma completo y velocidad de sedimentación globular y/o proteína C reactiva, a fin de descartar anemia o parámetros de actividad inflamatoria.

En un estudio que evaluó la presencia de alteraciones en el valor de la tirotropina (TSH) en p acientes con SII, se detectó un 6% de anomalías de la función tiroidea119, cifra que se encuentra en la media de la prevalen cia de dichas alteraciones en la población general, que es del 5-9%120. Por este motivo, no hay suficiente evidencia de que la determinación de la TSH sea útil en el diagnóstico de exclusión del SII. [Estudios de diagnóstico (3b)]

La enfermedad celíaca es relativamente frecuente en nuestro país, de forma que su prevalencia en la población general es del 2,6‰121[Estudios de diagnóstico (4)]. La clínica de la enfermedad celíaca puede ser muy similar a la del SII, y de hecho en algunos estudios realizados en pacientes con SII se observa que la prevalencia de celiaquía es mayor aún que en la población general122,123. Algunos estudios de coste-efectividad aconsejan solicitar serología con anticuerpos antitransglutaminasa en pacientes con SII con predominio de diarrea124,125. [Estudios económicos (1b)]

Dos estudios119,126 evaluaron la búsqueda sistemática de parásitos en heces en pacientes con SII con predominio de diarrea, y concluyeron que no estaría justificada, excepto en pacientes inmunodeprimidos o que se recoja el antecedente de un viaje reciente a áreas con infecciones endémicas. [Estudios de diagnóstico (3b)]

6.3.2. Exploraciones radiológicas

La utilización de estudios radiológicos del colon (enema opaco y tiempo de tránsito colónico) ha sido evaluada en un estudio que no encontró diferencias significativas en la prevalencia de enfermedades orgánicas entre pacientes con SII y controles asintomáticos127, lo que descarta el uso de estas técnicas en los pacientes con sospecha de SII. [Estudios de diagnóstico (3b)]

6.3.3. Colonoscopia

El papel de la colonoscopia en el diagnóstico del SII ha sido evaluado en distintos estudios, y 2 de ellos, que en total incluyeron a 502 pacientes, detectaron 6 casos de afección orgánica como causa de los síntomas, lo que supone un 1,2% del total de pacientes evaluados119,126. Por el contrario, otro estudio realizado con 89 pacientes con SII, a los que incluso se practicó biopsia rectal, no detectó ninguna anomalía orgánica que pudiera causar los síntomas128. [Estudios de diagnóstico (3b)]

A este respecto, hay que mencionar que la colitis microscópica, que engloba tanto a la colitis linfocítica como a la colitis colágena, es relativamente frecuente en mujeres con diarrea crónica, de forma que, en nuestro país, su prevalencia alcanza el 9,5% de estas pacientes129, por lo que en mujeres con diarrea que no respondan a la terapia inicial puede estar indicada una colonoscopia con toma de biopsias. En cualquier caso, y exceptuando esta última situación, no hay suficiente evidencia para recomendar el uso de la colonoscopia en el diagnóstico del SII, a no ser que haya signos o síntomas de alarma o esté recomendado como programa de cribado de cáncer colorrectal en mayores de 50 años.

6.3.4. Otras exploraciones

La intolerancia a la lactosa es frecuente en la sociedad occidental, de forma que hasta el 32,5% de nuestra población la presenta130, por lo que valorar cuál es el papel de dicha intolerancia en los pacientes con SII no es fácil. Así, en estudios que comparan cohortes de pacientes con SII con población sin SII se detecta porcentajes similares en ambos grupos118, por lo que no hay evidencia de que el uso de la prueba del aliento con lactosa aporte beneficios en el diagnóstico de los pacientes con SII. [Estudios de prevalencia de síntomas (3b)]

7. Tratamiento

PREGUNTAS A RESPONDER EN ESTE APARTADO:

12. ¿Qué medidas generales han demostrado ser eficaces en el tratamiento del SII?

13. ¿Qué intervenciones farmacológicas y no farmacológicas han demostrado ser eficaces en el tratamiento del SII?

7.1. MEDIDAS GENERALES

En el tratamiento de cualquier enfermedad, pero especialmente en los trastornos funcionales digestivos, es necesario establecer una relación médico-paciente efectiva. Un porcentaje importante de los pacientes con SII presentan episodios sintomáticos durante años, por lo que es necesaria una relación de apoyo a largo plazo1.

7.1.1. Relación médico-paciente

Algunos estudios señalan que establecer una relación terapéutica con el paciente se relaciona con una disminución del número de visitas, una mayor satisfacción del paciente e incluso una reducción de sus síntomas131,132. Es aconsejable tener en cuenta los siguientes elementos para una relación médico-paciente terapéutica: a) explicar la enfermedad exhaustivamente y con un lenguaje asequible; b) escuchar atentamente al paciente y sus dudas (respondiendo a ellas) y determinar que comprende su enfermedad; c) establecer unos límites realistas y consistentes, y d) implicar al paciente en el tratamiento133. [Estudios de tratamiento (2a)]

Un estudio antes-después134 en 67 pacientes con SII evaluó el efecto de una estrategia que consistía en 2 consultas estructuradas con un gastroenterólogo. Este estudio concluyó que, en comparación con los 2 años previos a la intervención, se redujo significativamente el número de visitas ambulatorias por causas gastroenterológicas. La calidad del estudio es limitada, puesto que no controló factores como el porcentaje de pacientes que recibieron medicación o tratamiento psicológico. [Estudios de tratamiento (2c)]

7.1.2. Cambios en el estilo de vida

Se han utilizado de forma empírica algunas intervenciones en los pacientes con SII, como promover la realización de ejercicio físico, seguir una dieta equilibrada y dedicar a la defecación un tiempo suficiente y adecuado135. Aunque no se dispone de evidencia científica sólida, estas intervenciones pueden mejorar los síntomas y, por tanto, la calidad de vida de determinados pacientes. Otra medida propuesta es llevar un diario de síntomas y hábitos dietéticos, que podría ayudar a identificar los posibles factores desencadenantes136. [Estudios de tratamiento (2c)]

7.1.3. Factores dietéticos

Algunos pacientes pueden atribuir sus síntomas a factores dietéticos, por lo que suelen pedir recomendaciones. En algunos pacientes, el sorbitol (edulcorante), la cafeína, el alcohol, las grasas o la leche pueden exacerbar los síntomas136, aunque una revisión sistemática (RS)137 con algunos errores metodológicos no obtuvo resultados concluyentes sobre una posible intolerancia alimentaria o una relación con el consumo de lactosa, cafeína o sorbitol. Otra RS138 concluyó que un 15-71% de los pacientes mejoraron de sus síntomas con una dieta de exclusión. Los alimentos implicados en los síntomas de los pacientes fueron principalmente la leche, el trigo y los huevos, aunque el café y los frutos secos fueron identificados en algunos estudios. Ninguno de éstos cumplió los mínimos criterios de calidad y validez previamente establecidos. [Estudios de tratamiento (2b)]

En un ensayo clínico aleatorizado (ECA)139 reciente, se aleatorizó a los pacientes a recibir una dieta con exclusión de los alimentos para los que tenían anticuerpos IgG o una dieta de control. A pesar de que en el grupo de tratamiento hubo una mayor reducción de los síntomas, algunas limitaciones metodológicas de este ECA ponen en duda su validez. [Estudios de tratamiento (2b)]

Aunque tradicionalmente se ha recomendado los alimentos ricos en fibra a los pacientes con SII, su uso por los pacientes con diarrea es controvertido y no alivia el dolor abdominal (véase el apartado 7.2.1.1).

7.2. TRATAMIENTO FARMACÓLOGICO

En el anexo 6 se presentan los tratamientos farmacológicos evaluados en este apartado con sus respectivas presentaciones y dosis. [Estudio de tratamiento (2b)]

7.2.1. Formadores de masa fecal

7.2.1.1. Fibra

Una RS140 cuantificó los efectos de los diferentes tipos de fibra (solubles e insolubles) en la mejoría general y sintomática de los pacientes con SII. Los estudios incluidos fueron de baja calidad metodológica, con tamaños muestrales pequeños, y algunos de ellos con un diseño a simple ciego o abiertos. [Estudio de tratamiento (2a)]

Los pacientes con SII y estreñimiento mejoraron de sus síntomas con la fibra (RR = 1,56; IC del 95%, 1,21-2,02), a excepción del dolor abdominal. Los 2 tipos de fibra tuvieron efectos distintos en los síntomas generales del SII. El riesgo relativo de la mejoría general con fibra soluble (ispágula, psilio) fue de 1,55 (IC del 95%, 1,35-1,78). En el caso de la fibra insoluble (salvado de trigo y fibra de maíz), ninguno de los estudios mostró que ésta fuera superior al placebo e incluso mostró una tendencia a empeorar los síntomas en general (RR = 0,89; IC del 95%, 0,72-1,11). [Estudio de tratamiento (2b)]

Una RS previa141 no mostró ninguna mejoría de los síntomas generales con la fibra en comparación con placebo, aunque ésta fue efectiva para el estreñimiento. Ninguna de esas 2 revisiones evaluó los efectos adversos de la fibra de manera sistemática, aunque puede producir flatulencia y distensión y malestar abdominales142,143.

7.2.2. Laxantes

A pesar de que los laxantes estimulantes (fenoftaleína, sen, bisacodilo) y osmóticos (sulfato de magnesio, lactulosa, polietilenglicol) han mostrado su eficacia en el tratamiento del estreñimiento144, no se dispone de ECA que evalúen su eficacia en el SII. Los supositorios y los enemas pueden ser de utilidad, en ocasiones, para los pacientes con estreñimiento grave relacionado con el SII145, aunque tampoco se ha identificado ECA con estas intervenciones. [Estudios de tratamiento (5)]

7.2.3. Antidiarreicos

7.2.3.1. Loperamida

Una RS141 examinó 3 ECA de baja calidad metodológica que mostraban que la loperamida es un tratamiento efectivo para la diarrea, pero sin diferencias respecto a placebo en los síntomas generales del SII y el dolor o la distensión abdominales146. Dado su mecanismo de acción (inhibe la motilidad intestinal), no se debería usarla en pacientes con SII y estreñimiento y se debería usar con precaución en pacientes con SII que tienen episodios alternantes de diarrea y estreñimiento147.

7.2.3.2. Otros antidiarreicos

En ocasiones se utiliza de manera empírica las resinas de intercambio aniónico (colestiramina, colestipol), aunque no se dispone de ECA que evalúen su eficacia145. Tampoco se dispone de ECA con codeína u otros antidiarreicos para el SII. [Estudios de tratamiento (5)]

7.2.4. Espasmolíticos

La base farmacológica para el uso de los espasmolíticos como tratamiento para el SII está relacionada con su efecto inhibidor de la motilidad intestinal148. De los que se cita en este apartado, la alverina y el bromuro de cimetropio no están comercializados en nuestro país actualmente. [Estudio de tratamiento (2b)]

Una RS141 evaluó los ECA realizados con diciclomina e hiosciamina (3) y solamente 1 de ellos (con diciclomina) mostró una mejoría estadísticamente significativa en los síntomas generales del SII en el grupo de tratamiento en comparación con el placebo, mientras que en los otros 2 no hubo diferencias entre ambos grupos. [Estudio de tratamiento (2b)]

Otra RS149 analizó la eficacia de 6 fármacos: bromuro de cimetropio, bromuro de butilescopolamina, mebeverina, bromuro de otilonio, bromuro de pinaverio y trimebutina. Los resultados del metaanálisis mostraron una media de pacientes con mejoría global del 38% en el grupo placebo y del 56% en el grupo tratado con espasmolíticos (OR = 2,13; IC del 95%, 1,77-2,58) y una diferencia media del riesgo del 22% (IC del 95%, 13-32). Los pacientes con mejoría del dolor fueron el 41% del grupo placebo y el 53% del grupo de tratamiento y no hubo diferencias significativas en cuanto a los efectos adversos. En dosis altas, los espasmolíticos anticolinérgicos (bromuro de butilescopolamina, bromuro de otilonio, bromuro de pinaverio y trimebutina) pueden causar alteraciones visuales, retención urinaria, estreñimiento o sequedad de boca141. [Estudio de tratamiento (1a)]

Los anticolinérgicos también mostraron efectividad en el dolor abdominal y los s&i acute;ntomas en general en una RS Cochrane150 publicada recientemente. Otros 2 ECA151,152 (citrato de alverina frente a placebo y bromuro de pinaverio frente a mebeverina) no mostraron diferencias significativas entre ambos grupos. [Estudio de tratamiento (2b)]





7.2.5. Fármacos que actúan en los receptores de serotonina

La serotonina se localiza principalmente en las células enterocromafines intestinales y regulan varias funciones gastrointestinales, como la secreción, la motilidad o la sensibilidad visceral, mediante la activación de numerosos receptores distribuidos en las terminaciones nerviosas motoras y sensitivas153.

Nota: en la edición actual de esta GPC no se indica recomendaciones sobre estos fármacos, esencialmente porque no se comercializan en España y, por tanto, carecen de aplicabilidad en nuestro entorno.

7.2.5.1. Agonistas de los receptores de serotonina tipo 4

Tegaserod

El tegaserod es un agonista parcial de los receptores de serotonina tipo 4 (5-HT4) que actualmente no está comercializado en España. Este fármaco estimula el reflejo peristáltico, acelera el tránsito intestinal y reduce la sensibilidad visceral141.

Una RS Cochrane del año 2003154 evaluó la eficacia y la tolerabilidad del tegaserod para el tratamiento del SII, y mostró una mejoría de los síntomas gastrointestinales en general de las mujeres con estreñimiento, aunque no modifica el malestar ni el dolor abdominales. Los ECA incluidos se realizaron principalmente en mujeres, por lo que los autores no pudieron aportar información respecto a este mismo tratamiento en varones. [Estudios de tratamiento (1a)]

Según la valoración de los pacientes, la mejoría general de los síntomas gastrointestinales fue superior con tegaserod 12 mg/día (RR = 1,19; IC del 95%, 1,09-1,29) que con tegaserod 4 mg/día (RR = 1,15; IC del 95%, 1,02-1,31) en comparación con placebo.

Otra RS141 examinó 4 ECA, de buena calidad metodológica, que mostraron una mejoría general en los síntomas del SII en el grupo tratado con tegaserod 12 mg diarios en comparación con el grupo placebo. La magnitud del efecto varió entre los diferentes ECA a causa de las diferentes escalas empleadas para medir los síntomas. [Estudios de tratamiento (1a)]

Un ECA posterior155 comparó tegaserod 12 mg diarios con placebo durante un período de 12 semanas. Ese estudio mostró una mejoría general de los síntomas en el grupo de tratamiento en comparación con el grupo placebo (OR = 1,78; IC del 95%, 1,35-2,34), aunque no hubo diferencias significativas entre ambos grupos en relación con el dolor abdominal y la distensión abdominal. A pesar de que este ECA incluyó varones en su población, el pequeño número de ellos (91 en una población total de 647) no permite obtener conclusiones sobre la eficacia de tegaserod en la población masculina. [Estudios de tratamiento (1b)]

En cuanto a los efectos adversos del tegaserod, la diarrea es el más documentado. En la RS de Brandt141, se presentó en el 9-10% de los pacientes tratados, frente al 4-5% de los pacientes del grupo placebo, y en la RS Cochrane154 la proporci&oacudverso más documentado fue la cefalea (el 8,0% en el grupo de tratamiento y el 4,7% en el grupo placebo).

Aunque el uso de tegaserod se ha relacionado con la colitis isquémica156 (al igual que el alosetrón, véase el apartado 7.2.5.2), no se ha demostrado que la incidencia de colitis isquémica en los pacientes en tratamiento con tegaserod sea superior que en la población general157.

7.2.5.2. Antagonistas de los receptores de serotonina tipo 3

Alosetrón

El alosetrón es un fármaco antagonista (5-HT3) que enlentece el tránsito colónico y aumenta el umbral de percepción durante la distensión del colon141. En la actualidad no se comercializa en España.

Una RS158 de buena calidad metodológica valoró 6 ECA que compararon alosetrón 2 mg/día con placebo durante 12 semanas. Se incluyó a un total de 3.529 pacientes, de los que el 93% eran mujeres y el 75% del total tenía SII con predominio de diarrea. La OR para el alosetrón comparado con placebo fue 1,81 (IC del 95%, 1,57-2,10). Los efectos beneficiosos del alosetrón desaparecieron en todos los ensayos al suspenderse el tratamiento. [Estudios de tratamiento (1a)]

Otra RS141 también mostró la efectividad del alosetrón para el tratamiento del SII en mujeres con diarrea. La mejoría en el dolor abdominal o en el tenesmo rectal fueron las variables de resultado primarias de esos estudios. La mejoría general de los síntomas del grupo de tratamiento fue del 76%, en comparación con el 44% del grupo placebo, aunque la magnitud de este efecto varió según los estudios.

Un ECA159 reciente comparó alosetrón 2 mg/día con placebo en 569 mujeres con SII y predominio de diarrea durante 48 semanas. El dolor abdominal mejoró en el grupo de tratamiento (el 52,1 frente al 43,9%), así como los síntomas gastrointestinales (tenesmo, frecuencia y consistencia de las heces e hinchazón) (el 63,8 frente al 52,2%).

En cuanto a los efectos secundarios del alosetrón, el estreñimiento es el más frecuente. En la RS más reciente158 fue del 22-39% del grupo de tratamiento, frente al 3-14% del grupo placebo, y la proporción de pacientes que suspendió el tratamiento por ese efecto adverso fue del 10-43%. La aparic ión de algunos casos de colitis isquémica motivó que la Food and Drug Administration (FDA) retirara cautelarmente del mercado estadounidense el alosetrón. En junio de 2002, la FDA aprobó de nuevo su uso, con la indicación restringida a "mujeres con SII con diarrea grave que no hayan respondido a tratamientos convencionales" y a una dosis de 2 mg/día117.

Otros antagonistas de los receptores de la serotonina tipo 3

El cilansetrón está siendo evaluado en estudios de fase III con varones y mujeres. Algunos estudios preliminares117 han mostrado su efectividad en el tratamiento del SII con predominio de diarrea, tanto para el sexo masculino como el femenino. No se dispone de estudios a largo plazo sobre su seguridad, aunque parece conllevar también un riesgo de colitis isquémica. [Estudios de tratamiento (2b)]

7.2.6. Antidepresivos

7.2.6.1. Tricíclicos

Algunos pacientes con SII presentan hipersensibilidad visceral, de forma que perciben dolor o malestar abdominal a umbrales inferiores que los sujetos sanos. Por ello, se ha venido utilizando los antidepresivos tricíclicos a fin de disminuir la nocicepción y en un intento de tratar el dolor crónico. Se utilizan a dosis menores que para el tratamiento de la depresión, por lo que sus efectos secundarios son leves.

Una RS160 incluyó 8 ECA (calidad metodológica, 4 de una escala de 9) y concluyó que los antidepresivos tricíclicos (amitriptilina, clomipramina, desipramina, doxepina, mianserina, trimipramina) mejoraron significativamente los síntomas en comparación con placebo (variables de resultado: mejoría en el dolor abdominal o respuesta al tratamiento) (OR = 4,2; IC del 95%, 2,3-7,9). Esos estudios no ajustaron los efectos del tratamiento en el caso de una posible depresión subyacente. [Estudios de tratamiento (2b)]

Sin embargo, los antidepresivos tricíclicos mostraron resultados inconcordantes en otra RS141, aunque hubo una tendencia para la mejoría del dolor abdominal. Un ECA posterior161 comparó la terapia cognitiva-conductual con sesiones educativas y la desipramina con placebo para los trastornos funcionales digestivos graves, pero no mostró diferencias significativas entre la desipramina y el placebo. Este fármaco no se comercializa en España.

Los efectos secundarios de los antidepresivos tricíclicos no fueron analizados en la mayoría de los ECA incluidos en las RS, aunque el estreñimiento y el cansancio fueron algunos de los síntomas más frecuentemente documentados, y por ello se debería advertir a los pacientes de su posible aparición.

7.2.6.2. Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)

Fluoxetina

Un ECA162 incluyó a 40 pacientes, con SII sin antecedentes de depresión, que se aleatorizó a tratamiento con fluoxetina 20 mg/día o placebo. Ninguna variable de resultado (hipersensibilidad de los pacientes con SII a la distensión rectal y mejoría del dolor abdominal y de los síntomas en general) se vio modificada por el tratamiento con fluoxetina. [Estudios de tratamiento (1b)]

Paroxetina

En un ECA reciente163, se aleatorizá a 81 pacientes, que no tuvieron una respuesta adecuada al tratamiento con una dieta rica en fibra, a tratamiento con paroxetina 10 mg/día (que podía aumentarse hasta 40 mg si no mejoraban de los síntomas) o placebo. La variable primaria de resultado se definió como una mejoría en el bienestar general (se consideró clínicamente significativo un cambio >= 10%), que mejoró en un 63,3% del grupo tratado, frente al 26,3% del grupo placebo. Sin embargo, el dolor abdominal y la hinchazón no presentaron diferencias significativas entre ambos grupos. [Estudios de tratamiento (1b)]

Sin embargo, en un estudio previo164 en el que se aleatorizó a los pacientes a su tratamiento habitual, 6 semanas de psicoterapia o tratamiento con paroxetina 20 mg diarios, en el grupo de paroxetina no hubo cambios significativos en el dolor, aunque mejoró el componente físico de la calidad de vida (medido con la escala SF-36) al cabo de 1 año de tratamiento.

7.2.7. Otros fármacos

7.2.7.1. Procinéticos

Una RS141 analizó 6 ECA con agentes procinéticos, 4 de ellos de buena calidad metodológica. Un ensayo cruzado con domperidona mostró una discreta mejoría en la distensión abdominal, pero no proporcionó una mejoría general. La cisaprida fue inefectiva en pacientes con predominio de estreñimiento en 2 de los 3 ECA. La Agencia Española del Medicamento ha retirado este fármaco desde enero de 2005, a causa del riesgo de aparición de arritmias ventriculares graves165. [Estudios de tratamiento (1a)]

7.3. TRATAMIENTO PSICOLÓGICO

Se identificó una RS166 sobre las intervenciones psicológicas en los síntomas somáticos del SII, que examinó la efectividad de la terapia cognitiva-conductual, la terapia conductual y la terapia psicodinámica breve en atención primaria y especializada; 5 ECA de atención especializada (terapia cognitiva-conductual) mostraron una mejoría significativa en los síntomas y la capacidad de los pacientes de afrontar su enfermedad, pero los resultados de este tratamiento en atención primaria no fueron concordantes ni hubo datos suficientes para extraer conclusiones de la efectividad de la terapia conductual y de la terapia psicodinámica breve. Una limitación añadida es que los estudios son de baja calidad metodológica y no permiten obtener resultados válidos ni concluyentes. [Estudios de tratamiento (2a)]

Otras 2 RS141,167 evaluaron la efectividad de diversos tratamientos psicológicos (terapia cognitiva-conductual, conductista, psicoterapia dinámica, biofeedback, relajación e hipnosis), y concluyeron que la escasa validez metodológica de los estudios no permite establecer una evidencia inequívoca de la efectividad del tratamiento psicológico en los pacientes con SII, aunque la terapia conductista fue más efectiva que el placebo en los ECA analizados.

Un informe de la Agency for Health Care Research and Quality sobre las intervenciones "cuerpo-mente"168(mind-body interventions) identificó 15 ECA que evaluaron la eficacia de la hipnosis, técnicas de manejo del estrés, técnicas de relajación, tratamiento psicológico multifactorial y biofeedback. Este informe destacó que las limitaciones metodológicas de esos ECA no permiten obtener resultados sobre la efectividad de estas intervenciones. [Estudios de tratamiento (1b)]

Un ECA161 posterior comparó la terapia cognitiva-conductual con sesiones educativas y la desipramina (antidepresivo tricíclico) con placebo para los trastornos funcionales digestivos (SII, estreñimiento funcional doloroso, dolor abdominal crónico funcional y trastorno intestinal funcional inespecífico). La terapia cognitiva-conductual fue superior a las sesiones educativas en mujeres con enfermedades intestinales funcionales, mientras que la desipramina no mostró diferencias significativas en comparación con el placebo en el mismo grupo de mujeres. [Estudios de tratamiento (2b)]

Se evaluó el tratamiento conjunto por un gastroenterólogo y un psicólogo en un ECA169 que mostró una mejoría general significativa (según los pacientes) después de 2 sesiones semanales con ambos especialistas durante 3 semanas, en comparación con 6 semanas de tratamiento médico o psicológico.

Se ha evaluado otras opciones terapéuticas, como la educación de los pacientes con distintas técnicas para aprender a afrontar su enfermedad. Un ECA170 comparó el tratamiento habitual (el que siguieran las pacientes) con 8 sesiones de un programa educativo multidisciplinario (consejos sobre una dieta sana, técnicas de relajación y estrategias cognitivas-conductuales) o con una única sesión del mismo programa en mujeres con SII. A los 12 meses de seguimiento, las pacientes del programa multidisciplinario tenían menos síntomas gastrointestinales y psicológicos y mejor calidad de vida que las pacientes de los otros grupos. [Estudios de tratamiento (1b)]

7.4. OTROS TRATAMIENTOS

7.4.1. Tratamientos alternativos

7.4.1.1. Hierbas medicinales

Aceite de menta

Uno de los tratamientos alternativos más extendidos para el SII es el aceite de menta, fabricado a partir de extractos de esta planta medicinal (Mentha X piperita L.).

Una RS171 examinó la eficacia del aceite de menta para el tratamiento sintomático del SII. Los 8 estudios incluidos fueron de baja calidad metodológica, algunos de ellos no definieron ningún criterio de inclusión para los pacientes con SII, tuvieron duraciones cortas (algunos menos de 1 mes) y no documentaron cómo se evaluó la variable de resultado. Cinco ensayos fueron incluidos en el metaanálisis, cuyo resultado con el aceite de menta mostró una significativa mejoría global de los síntomas en comparación con el placebo. [Estudios de tratamiento (2b)]

Seis ECA informaron sobre los efectos adversos (que afectaron a un 11-36% de los pacientes estudiados): pirosis, quemazón perianal, visión borrosa, náuseas y vó mitos.

Hierbas medicinales chinas

Se identificó un ECA172 realizado en 116 pacientes de atención especializada (Roma I). Se aleatorizó a los pacientes a 3 grupos de tratamiento: una formulación individualizada de hierbas medicinales chinas (no se describe su composición), una formulación estándar de hierbas medicinales chinas (con 20 hierbas) o placebo. [Estudios de tratamiento (1b)]

Los pacientes del grupo de hierbas medicinales con formulación estándar mejoraron sus síntomas intestinales en un 44% (según los pacientes) y en un 59% (según los especialistas), mientras que la mejoría del grupo con formulación individualizada fue del 42 y el 40% y la del grupo placebo, del 22 y el 19%, respectivamente. Hubo una pérdida de seguimiento menor del 10% y 2 casos de efectos adversos en los grupos de tratamiento (malestar).

Otras hierbas medicinales

Se comparó una preparación de hierbas ayurvédicas que contenían Aegle marmelos correa y Bacopa monniere con el tratamiento farmacológico (bromuro de clodinio 2,5 mg, clordiazepóxido 5 mg e ispágula 5 g) en un ECA de baja calidad metodológica173. La mejoría global fue del 65% con la terapia ayurvédica, el 78% con el tratamiento farmacológico y el 33% en el grupo placebo. El seguimiento a 6 meses mostró que ambos tratamientos, al igual que el placebo, no redujeron las recaídas. [Estudios de tratamiento (2b)]

Se identificó una RS174 para evaluar la efectividad de una combinación de hierbas medicinales (Iberis amara, Chelidonii herba, Cardui mariae fructus, Melissae folium, Carvi fructus, Liquiritiae radix, Angelicae radix, Matricariae flos, Menthae piperitae folium), aunque solamente uno de los estudios incluidos t uvo un diseño a doble ciego y controlado, en el que se mostró una mejoría general de los síntomas. [Estudios de tratamiento (2b)]

Un ECA175 valoró la eficacia de Padma lax, una combinación de 15 hierbas medicinales y minerales, en pacientes con SII y estreñimiento, y mostró una mejoría general en el grupo de tratamiento. [Estudio de tratamiento (2b)]

7.4.1.2. Probióticos y prebióticos

Una RS sobre los tratamientos alternativos176 evaluó 2 ECA con 2 especies de Lactobacillus que mostraron resultados inconcordantes. Otro ECA con oligofructosa177 no mostró ningún efecto en los síntomas; 3 ECA178-180 posteriores con distintos probióticos no mostraron ninguna efectividad y otros 2181,182 presentaron una mejoría general de los síntomas. [Estudios de tratamiento (2b)]

En un ECA183 reciente, una preparación con el probiótico Bifidobacterium infantis 35624 mejoró los síntomas de los pacientes con SII en comparación con Lactobacillus salivarius UCC4331. [Estudios de tratamiento (1b)]

7.4.1.3. Acupuntura

Un estudio a doble ciego y controlado184 evaluó la efectividad de la acupuntura en el SII (Roma I). Se incluyó a 25 pacientes que se aleatorizó a tratamiento con acupuntura o con una técnica simulada. Al término del tratamiento no se observaron diferencias significativas en los síntomas del SII. [Estudios de tratamiento (2b)]

7.4.1.4. Yoga

Se localizó un estudio185 realizado en 22 pacientes varones con diarrea (criterios Roma II) a los que se aleatorizó a tratamiento con loperamida o sesiones de yoga durante 2 meses. Ambos grupos presentaron una disminución significativa de los síntomas intestinales y de su grado de ansiedad. En el grupo de intervención con yoga se observó una diferencia significativa en la puntuación de los síntomas autonómicos, pero no se observaron otras diferencias significativas en ambos grupos para el resto de las variables evaluadas. [Estudios de tratamiento (2b)]

7.4.1.5. Otros tratamientos alternativos

Uno de los tratamientos utilizados en el SII con estreñimiento es Aloe vera. Un ECA186, que incluía Aloe vera, celandina y psilio, no mostró ningún cambio en el dolor abdominal, aunque disminuyó los síntomas de los pacientes con estreñimiento crónico del grupo de tratamiento, en comparación con el grupo placebo. [Estudios de tratamiento (2b)]

Un estudio abierto187 que comparó el tratamiento con reflexología podal con masaje inespecífico en los pies no mostró ningún efecto de esta intervención. [Estudios de tratamiento (2c)]

8. Aplicación práctica de la guía: estrategias diagnósticas y terapéuticas

8.1. DIAGNÓSTICO DEL SII (ALGORITMO 1)

(1.1) El objetivo de este algoritmo es la aplicación de los criterios diagnósticos vigentes, los de Roma II, para permitir establecer un diagnóstico clínico de SII. El síntoma guía fundamental, que es el dolor o malestar abdominal, debe estar presente un mínimo de 12 semanas en el último año, y el médico que asiste al paciente no debe tener sospecha diagnóstica de organicidad. Si éste es el caso, la relación del dolor o malestar abdominal con la defecación (al menos 2 de las 3 características enunciadas) permite establecer el diagnóstico de SII.

(1.2) Una vez establecido el diagnóstico de SII, la presencia de algunas de las características de la defecación que se enuncia más adelante permite clasificar el subtipo de SII del paciente en cuestión, lo que tiene mucha importancia desde el punto de vista terapéutico.

8.2. DESCARTAR ORGANICIDAD EN PACIENTES CON DIAGNÓSTICO DE SII (ALGORITMO 2)

(2.1) El objetivo de este algoritmo es evitar el error de atribuir los síntomas por enfermedad orgánica a un SII. Para ello, siempre hay que buscar la presencia de signos o síntomas de alarma.

(2.2) La presencia de cualquiera de ellos obliga a descartar organicidad. Las exploraciones que comporte la presencia de estos síntomas no son motivo de esta guía y deberán ser adecuadas a cada síntoma específico, realizando el diagnóstico diferencial que corresponda. También son importantes factores de riesgo los antecedentes familiares de cáncer colorrectal o enfermedad inflamatoria intestinal, que ante síntomas compatibles obligan a realizar un estudio diagnóstico en familiares de enfermos con cualquiera de ambos procesos.

(2.3) En pacientes sin síntomas de alarma o menores de 50 años sin factores de riesgo, debe iniciarse el tratamiento adecuado.

(2.4) En pacientes de edad igual o mayor que 50 años, la prevalencia del cáncer colorrectal comienza a ser significativa, por lo que, siguiendo las recomendaciones de la Guía de Práctica Clínica de Prevención del Cáncer Colorrectal188, está indicada la práctica de una colonoscopia. En caso de normalidad de la exploración, el diagnóstico de SII se mantiene, por lo que se debe iniciar el tratamiento adecuado.

8.3. TRATAMIENTO DEL SII-ESTREÑIMIENTO (ALGORITMO 3)

El tratamiento del SII, tal como se ha comentado en la guía, es básicamente sintomático. Desde un punto de vista terapéutico, es importante valorar cuáles son los síntomas predominantes en cada caso. Así, el síntoma común a todos los pacientes con SII, que es el dolor o malestar abdominal, se puede acompañar de estreñimiento o diarrea.

(3.1) En este algoritmo de tratamiento se incluye a los pacientes con SII con subtipo de estreñimiento o con subtipo alternante en los que predomine el estreñimiento. En todos ellos, en primer lugar se informa al paciente de cuál es el trastorno que padece, el buen pronóstico y la posibilidad de modificar los síntomas con una serie de medidas higiénico-dietéticas, tal como se ha comentado en la guía. Si con todo lo anterior no se obtiene una mejoría suficiente, se inicia el tratamiento farmacológico.

(3.2) Si el síntoma principal es el dolor o malestar abdominal, se inicia el tratamiento con un espasmolítico no anticolinérgico, con el que, si se observa mejoría, se sigue tratamiento sintomático a demanda.

(3.3) En caso de no notar mejoría en 3-4 semanas, la persistencia de las molestias puede deberse a que el estreñimiento pase a ser el síntoma predominante, en cuyo caso se añade al tratamiento fibra y/o laxantes osmóticos.

(3.4) Si no se controla el dolor o malestar abdominal con el espasmolítico, se añade al tratamiento un antidepresivo triciclíco en dosis bajas, b uscando su efecto antinociceptivo.

(3.5) Si el paciente sigue sin notar mejoría, se deb e descartar organicidad mediante la aplicación del algoritmo 5.

(3.6) Una vez descartada la organicidad, el siguiente paso es una valoración psicológica, con el consiguiente tratamiento en caso de que se considere oportuno. Finalmente, si con todo lo anterior no hubiese una mejoría sintomática, no se puede descartar la aplicación de otros tratamientos como las hierbas, la acupuntura o la hipnosis.

(3.7) Si el síntoma principal es el estreñimiento, se inicia el tratamiento con fibra soluble. Si al mejorar el estreñimiento el paciente nota mejoría general de sus síntomas, se continúa con tratamiento a demanda.

(3.8) Si no mejora de sus síntomas, puede ser porque el dolor o malestar abdominal pasen a ser el síntoma predominante en ese momento, por lo que se añade un espasmolítico no anticolinérgico con o sin antidepresivos tricíclicos en dosis bajas.

(3.9) Si la persistencia de los síntomas es por no haber controlado el estreñimiento, se cambia la fibra por un laxante osmótico.

(3.10) Si con laxantes osmóticos no se consigue mejorar el estreñimiento, es conveniente, antes de proseguir, un estudio básico de su estreñimiento, que incluya al menos una cuantificación del tiempo de tránsito colónico (para descartar inercia colónica total o segmentaria) y una prueba de expulsión del balón (para descartar dificultad expulsiva).

(3.11) Si el estudio del estreñimiento y su consiguiente tratamiento no consiguen mejorar los síntomas, es conveniente descartar organicidad mediante la aplicación del algoritmo 5. Una vez descartada la organicidad, el siguiente paso es una valoración psicológica, seguida de tratamiento en caso de que se considere oportuno. Finalmente, si con todo lo anterior no hubiese una mejoría sintomática, se puede plantear la aplicación de otros tratamientos tal como hemos comentado anteriormente.

8.4. TRATAMIENTO DEL SII-DIARREA (ALGORITMO 4)

(4.1) En este algoritmo de tratamiento se incluye a los pacientes con SII con subtipo de diarrea o con subtipo alternante en los que predomine la diarrea. En primer lugar, se informa al paciente de cuál es el trastorno que padece, el buen pronóstico y la posibilidad de modificar los síntomas con una serie de medidas higiénico-dietéticas, tal como se ha comentado en la guía. Si con todo lo anterior los síntomas del paciente siguen molestándole, se inicia el tratamiento farmacológico.

(4.2) Si el síntoma principal es el dolor o malestar abdominal, se inicia el tratamiento con un espasmolítico anticolinérgico, con el que, si se observa mejoría, se continúa tratamiento sintomático a demanda.

(4.3) En caso de no notar mejoría en 3-4 semanas, la persistencia de las molestias puede ser porque la diarrea pase a ser el síntoma predominante, en cuyo caso se añade al tratamiento loperamida o resincolestiramina.

(4.4) Si no se controla el dolor o malestar abdominal con el espasmolítico, se añade al tratamiento un antidepresivo triciclíco en dosis bajas, buscando su efecto antinociceptivo.

(4.5) Si pese a todo el paciente sigue sin notar mejoría, se debe descartar la organicidad mediante la aplicación del algoritmo 5.

(4.6) Una vez descartada la organicidad, el siguiente paso es una valoración psicológica, con el consiguiente tratamiento en caso de que se considere oportuno. Finalmente, si con todo lo anterior no hubiese una mejoría sintomática, no se puede descartar la aplicación de otros tratamientos como las hierbas, la acupuntura o la hipnosis.

(4.7) Si el síntoma principal es la diarrea, se inicia el tratamiento con loperamida. Si al mejorar la diarrea el paciente nota mejoría de sus síntomas, se continúa con tratamiento a demanda.

(4.8) Si no mejora de sus síntomas, puede ser porque el dolor o malestar abdominal pasen a ser el síntoma predominante en ese momento, por lo que se añade un espasmolítico anticolinérgico con o sin antidepresivos tricíclicos en dosis bajas.

(4.9) Si la persistencia de los síntomas es por no haber controlado la diarrea, se cambia la loperamida por resincolestiramina.

(4.10) Si con el cambio no se consigue mejorar la diarrea, es conveniente descartar la organicidad mediante la aplicación del algoritmo 5. Una vez descartada la organicidad, el siguiente paso es una valoración psicológica, con el consiguiente tratamiento en caso de que se considere oportuno. Finalmente, si con todo lo anterior no hubiese una mejoría sintomática, se puede plantear la aplicación de otros tratamientos, tal como hemos comentado anteriormente.

8.5. DESCARTAR ORGANICIDAD EN PACIENTES QUE NO RESPONDEN AL TRATAMIENTO (ALGORITMO 5)

Este algoritmo se aplica a los pacientes que no han respondido al tratamiento farmacológico. El objetivo es descartar enfermedades orgánicas que puedan causar los síntomas. El principal diagnóstico diferencial debe establecerse con la enfermedad inflamatoria intestinal, por lo que las exploraciones se orientan a descartar esta entidad.

(5.1) En los pacientes con predominio de estreñimiento y antes de realizar ninguna exploración endoscópica o radiológica, es conveniente obtener una analítica a fin de descartar alteraciones que indiquen procesos inflamatorios como leucocitosis, trombocitosis o aumento de la velocidad de sedimentación globular (VSG) o de la proteína C reactiva (PCR).

(5.2) En los pacientes con predominio de diarrea es importante descartar la enfermedad celíaca mediante la determinación de anticuerpos antitransglutaminasa tisular de tipotados analíticos no detectan signos de inflamación, es conveniente realizar una colonoscopia, siempre y cuando no se hubiera realizado con antelación por el motivo que fuese. En las mujeres con predominio de diarrea, también puede aprovecharse la colonoscopia para tomar biopsias y descartar una colitis microscópica.

(5.4) Finalmente, si la colonoscopia resulta normal y hay datos clínicos o analíticos que indiquen inflamación o malabsorción intestinal, se aconseja realizar un estudio baritado de intestino delgado, a fin de descartar signos de malabsorción o alteraciones estructurales que pudieran señalar enfermedad de Crohn u otros procesos.

(5.5) Si todo es normal y no hay ningún otro síntoma que pueda orientar más el diagnóstico diferencial, se asume que se trata de un SII con mala respuesta al tratamiento y se continúa con el algoritmo de tratamiento, según el síntoma predominante.

Anexo 1

DESCRIPCIÓN DE LA REVISIÓN SISTEMÁTICA DE LA BIBLIOGRAFÍA

Para la realización de la presente guía de práctica clínica sobre el SII, se llevó a cabo una revisión exhaustiva de la bibliografía médica, mediante búsqueda manual y electrónica desarrollada específicamente para este trabajo, y se contó con el apoyo de un documentalista para la realización de estas actividades concretas y para la obtención de los documentos completos identificados.

Se llevaron a cabo búsquedas electrónicas en las bases de datos MEDLINE y EMBASE utilizando las estrategias diseñadas específicamente para ello e incorporando los filtros de búsqueda metodológicos utilizados por SIGN (Scottish Intercollegiate Guidelines Network; disponible en: http://www.sign.ac.uk/methodology/filters.html). Las búsquedas se limitaron al período 1978-2004. La elección de 1978 como año de inicio de la búsqueda se basa en que entonces se publicó el primer intento de racionalizar el diagnóstico del SII mediante unos criterios clínicos concretos8.

Se realizaron búsquedas en la revista electrónica La Biblio teca Cochrane Plus, y en el metabuscador TripDatabase y SumSearch, así como en publicaciones secundarias (Bandolier, ACP Journal Club, Clinical Evidence). Adicionalmente, se realizaron búsquedas de GPC en diversos recursos de referencia de GPC que recogen la publicación de este tipo de documentos (anexo 9).

La selección de los trabajos a incluir en la GPC se realizó de manera independiente por 2 personas. Una vez considerados los posibles estudios a incluir en la elaboración de la guía, se obtuvieron los artículos completos para su posterior evaluación.

Anexo 2

NIVELES DE EVIDENCIA Y GRADOS DE RECOMENDACIÓN

Se establecen 5 niveles de evidencia (de 1 a 5) y 4 grados de recomendación (de A a D). Éstos han sido valorados y consensuados por el grupo de autores, con aportaciones a posteriori del grupo de revisores de la guía. El grado de recomendación A, el más alto, que es extremadamente recomen dable, se corresponde con estudios de nivel 1. El grado de recomendación B, entendiéndolo como una recomendación favorable, se corresponde con estudios de nivel 2 o 3, o extrapolaciones de estudios de nivel 1. El grado de recomendación C, entendido como una recomendación favorable pero de forma no conclusiva, se corresponde con estudios de nivel 4 o extrapolaciones de estudios de nivel 2 o 3. El grado de recomendación D, que ni recomienda ni desaprueba la intervención a realizar, se corresponde con estudios de nivel 5 o estudios no concluyentes o inconsistentes de cualquier nivel. Cuando no se encuentra información que permita constatar un nivel de evidencia sobre un aspecto determinado o se trata de aspectos organizativos o logísticos, la recomendación se establece por consenso del grupo y se marca con el sig no .

Si a la hora de evaluar las evidencias hay dificultad para aplicar los resultados a nuestro medio, se puede utilizar las extrapolaciones. Esta técnica supone siempre un descenso de nivel de evidencia, y se puede llevar a cabo cuando el estudio del que surge la evidencia presenta diferencias clínicamente importantes, pero tiene cierta plausibilidad biológica con respecto a nuestro escenario clínico.

Anexo 3

DEFINICIONES DE ENTIDADES Y TÉRMINOS RELACIONADOS CON EL SÍNDROME DEL INTESTINO IRRITABLE

Alodinia: forma de hipersensibilidad visceral en la que hay una respuesta dolorosa anormal a una señal aferente visceral inocua.

Diarrea funcional: deposiciones líquidas o blandas diarias o muy frecuentes que no se acompañan de dolor abdominal o de alternancia de estreñimiento.

Distensión abdominal: sensación de que el abdomen está hinchado o lleno. Puede ser visible por el paciente o por un observador.

Estreñimiento funcional: grupo de trastornos funcionales que se presentan con deposiciones infrecuentes, dificultosas o incompletas.

Hiperalgesia: forma de hipersensibilidad visceral en la que hay una respuesta dolorosa aumentada a un estímulo nociceptivo.

Hipersensibilidad visceral: hipersensibilidad intestinal. Condición en la que las respuestas del individuo a las señales viscerales aferentes están aumentadas o amplificadas. Los síntomas intestinales desagradables se producen por estímulos que habitualmente no se percibiría.

Hipnosis: estado de atención focalizada y sugestión aumentada inducido de diversas formas. La hipnosis permite que los pacientes respondan mejor a las sugestiones para la mejoría de los síntomas.

Modelo biopsicosocial: modelo que propone que la enfermedad es el resultado de la interacción simultánea de sistemas a nivel celular, de los tejidos y organismos, interpersonal y ambiental. Incorpora los aspectos biológicos del trastorno con los rasgos psicosociales únicos del individuo y permite explicar la variabilidad en la expresión de síntomas entre individuos con la misma condición biológica.

Modelo biomédico: es el modelo de enfermedad en Occidente, tanto en educación sanitaria como en investigación. Presume que todas las enfermedades están causadas por una única etiología de forma lineal y que éstas pueden ser orgánicas (con una etiología objetivamente definida) o funcionales (sin una etiología o patofisiología específica). Este modelo no es suficiente para explicar los trastornos funcionales gastrointestinales.

Síntomas y signos de alarma: síntomas como fiebre, hemorragia, anemia, pérdida de peso o alteraciones en la exploración física (como una masa abdominal) que no pueden explicarse por un trastorno funcional gastrointestinal.

Sistema nervioso entérico: sistema nervioso autónomo situado en las paredes del tracto digestivo implicado con el control neurológico integrador independiente de las funciones digestivas.

Terapia cognitiva conductual: serie de técnicas cognitivas y conductuales que intentan explicar de qué manera ciertas ideas y comportamientos pueden afectar a los síntomas intestinales y el estrés psicológico relacionado con ellos.

Trastorno funcional intestinal: trastorno funcional gastrointestinal en el que se atribuye los síntomas al tracto gastrointestinal medio o bajo.

Fuente: adaptado de Drossman DA, Corazziari D, Talley NK, Thompson NG, Whitehead WE, editores. Rome II. Functional gastrointestinal disorders: diagnosis, pathophysiology and treatment ­a multinational consensus. 2.a ed. McLean: Degnon; 2000.

Anexo 4

CUESTIONARIO DIAGNÓSTICO DEL SÍNDROME DEL INTESTINO IRRITABLE

Para obtener el diagnóstico, hay que rellenar el cuestionario sobre los distintos síntomas y seguir la clave final para ver el diagnóstico. Para el correcto uso del cuestionario, es preciso descartar previamente que no haya otros trastornos estructurales que puedan causar los síntomas.

Los criterios de Roma requieren que los síntomas estén presentes por lo menos 12 semanas (al menos un día por semana) del último año.

Fuente: adaptado de Drossman DA, Corazziari D, Talley NK, Thompson NG, Whitehead WE, editores. Rome II. Functional gastrointestinal disorders: diagnosis, pathophysiology and treatment ­a multinational consensus. 2.a ed. McLean: Degnon; 2000.

Anexo 5

CUESTIONARIO DE CALIDAD DE VIDA ESPECÍFICO PARA EL SÍNDROME DEL INTESTINO IRRITABLE (IBSQOL)

A continuación encontrará preguntas sobre sus molestias intestinales y sobre cómo afectan a su bienestar. El término "síndrome del intestino irritable" es un término general que se refiere a esos problemas y síntomas intestinales.

Las preguntas siguientes tratan sobre cómo se ha sentido, a causa del síndrome del intestino irritable, durante las últimas 4 semanas (marque con una X una sola respuesta por pregunta).

El IBS-QoL consta de 30 ítems agrupados en 9 dimensiones: salud emocional, salud mental, sueño, energía, actividades diarias, hábitos alimentarios, actividades sociales, rol y sexual. Salud emocional: pregunta 1 (a, b, c, d); salud mental: 2 (a, b, c, d); sueño: 3, 4, 5; energía: 6 y 7; actividades diarias: 8 (a, b y c); hábitos alimentarios: 9, 10 y 11; actividades sociales: 12 (a, b, c, d); rol: 13, 14, 15, 16; sexual: 17 (a, b, c).

Las categorías de respuesta son ordinales tipo Likert, con 5 o 6 opciones de respuesta. Se suman las puntuaciones de todos los ítems y se estandarizan de 0 a 100 para calcular la puntuación total y la puntuación individual para cada dimensión. Puntuaciones mayores indican una mejor calidad de vida.

Anexo 6





Anexo 7

INFORMACIÓN Y RECURSOS PARA LOS PACIENTES

¿Qué es el SII?

El síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno frecuente que afecta al funcionamiento normal de los intestinos. Se caracteriza por una serie de síntomas: dolor o malestar abdominal, retortijones, gases, hinchazón abdominal, estreñimiento o diarrea. Algunas personas experimentan todos estos síntomas, pero otras sólo algunos de ellos.

Es una enfermedad que se presenta más a menudo en mujeres que en varones y acostumbra manifestar sus síntomas alrededor de los 20 años de edad, aunque puede presentarse mucho antes y mucho después. Es menos frecuente en ancianos.

El SII puede llegar a ser muy molesto, pero no daña de forma permanente los intestinos ni comporta hemorragias ni otras enfermedades serias como podría ser el cáncer. La mayoría de las personas aquejadas de SII pueden controlar los síntomas con dieta, control del estrés y medicación proporcionada por su médico. Sin embargo, para otras personas puede llegar a ser incapacitante, y es posible que tengan miedo a asistir a eventos sociales, ir a trabajar o incluso viajar a sitios no muy alejados.

¿Qué causa el SII?

¿Qué causa que una persona tenga SII y otra no? Nadie lo sabe. Las investigaciones indican que las personas con SII tienen un intestino grueso (colon) más sensible y reactivo de lo normal a determinadas circunstancias, como ciertos alimentos y el estrés.

Se ha relacionado con un empeoramiento de los síntomas del SII a los siguientes factores:

* Comidas copiosas.

* Hinchazón por gases en el colon.

* Algunos fármacos.

* Trigo, centeno, cebada, chocolate, productos lácteos o alcohol.

* Bebidas con cafeína, como el café, el té o las de cola.

* Estrés, conflictos o desengaños emocionales.

La presencia de sangre en las heces, la fiebre, la pérdida del peso y el dolor agudo abdominal no son síntomas de SII y pueden indicar otros problemas tales como inflamación intestinal o, más raramente, lesiones malignas.

¿Cómo se diagnostica el SII?

Si usted cree que puede tener SII, antes que nada debe consultar con su médico. El SII se diagnostica generalmente sobre la base de unos criterios diagnósticos, un historial médico completo que incluya una descripción cuidadosa de síntomas y un examen físico. Habitualmente, estos pasos son suficientes para diagnosticar el SII, y no ayudan al diagnóstico las exploraciones de rayos X, la endoscopia (que examina el colon mediante un tubo flexible introducido por el ano) o el test del aliento. En determinados casos, si su médico lo considera conveniente, es posible que sea necesario realizar alguna prueba para descartar otras enfermedades.

Criterios para el diagnóstico de SII

Dolor o malestar abdominal durante un mínimo de 12 sema nas en los 12 meses anteriores. Estas 12 semanas no tienen por qué ser consecutivas.

El dolor o el malestar abdominal tiene 2 de las 3 características siguientes:

* Se alivia cuando tiene una deposición.

* Cuando empieza, hay un cambio en la frecuencia de sus deposiciones.

* Cuando empieza, hay un cambio en la forma o el color de sus heces.

¿Cuál es el tratamiento del SII?

Hasta el momento, no es posible curar el SII. Sin embargo, hay muchas opciones disponibles para tratar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Su médico le facilitará los mejores tratamientos disponibles para sus síntomas particulares y le animará a que controle el estrés y realice cambios en su dieta. Discuta sus problemas con su médico de forma regular, e infórmele de qué estrategias le han dado resultado y cuáles no. Siguiendo los consejos de su médico, la mayoría de las personas pueden conseguir mejorar de sus síntomas o incluso que éstos lleguen a desaparecer por completo.

Realizar ejercicio físico y darse el tiempo suficiente para la defecación son medidas recomendables para los pacientes con SII.

La medicación es una parte importante para el alivio de los síntomas. Su médico puede indicar suplementos de fibra o laxantes ocasionales para el estreñimiento, así como medicinas para disminuir la diarrea, tranquilizantes para calmarle o fármacos que controlen los espasmos del músculo del colon para reducir el dolor abdominal. Los antidepresivos también podrían aliviar algunos síntomas.

Con cualquier medicamento, incluso aquellos que se puede conseguir en herboristerías como laxantes o suplementos de fibra, es importante seguir las instrucciones de su médico. Hay que tener en cuenta que los medicamentos no afectan a todas las personas por igual, y que un mismo medicamento o combinación de medicamentos no siempre funcionará con cualquier persona con SII. Debe trabajar con su médico para encontrar la mejor combinación de dieta, medicamentos, consejos y apoyo para controlar sus síntomas.

¿Cómo afecta el estrés al SII?

La sensación de estrés, tanto emocional como mental, las situaciones problemáticas o desbordantes o un simple enfado pueden estimular los movimientos del colon en las personas con SII. El colon dispone de una amplia cadena de nervios que lo conectan con el cerebro. Estos nervios controlan las contracciones rítmicas normales del colon y causan molestias abdominales cuando se viven situaciones de estrés. A menudo la gente nota retortijones o mareos cuando está nerviosa o preocupada. Pero con el SII, el colon puede reaccionar incluso al menor indicio de estrés. El estrés también causa que la mente esté concentrada en las sensaciones procedentes del colon y que la persona estresada viva esas sensaciones de forma desagradable.

El manejo del estrés incluye:

* Asesoramiento y apoyo.

* Ejercicios regulares como caminar o yoga.

* Cambios en las situaciones estresantes de la vida.

* Dormir las horas adecuadas.

* Tratamiento psicológico especializado.

¿Los cambios en la dieta pueden ayudar en el SII?

Para muchas personas, una dieta cuidadosa reduce los síntomas del SII. Antes de cambiar su dieta, mantenga un diario de las comidas que parecen causarle molestias. Discuta sus hallazgos con su médico. También puede consultar a un dietista, que puede ayudarle a realizar cambios en su dieta. Por ejemplo, si parece que los productos lácteos empeoran sus síntomas, puede intentar comer menos de esos productos. Quizá usted tolere mejor el yogur que otros productos lácteos porque contiene una bacteria que complementa la enzima necesaria para digerir la lactosa, el azúcar que contienen los productos lácteos. Los productos lácteos son una importante fuente de calcio y otros nutrientes en la dieta. Si necesita evitar los productos lácteos, asegúrese de que obtiene los nutrientes adecuados de otros alimentos de su dieta o tome suplementos de calcio.

En muchos casos, una dieta rica en fibra parece reducir los síntomas de SII, especialmente el estreñimiento. Sin embargo, podría no ser de ayuda para el dolor o la diarrea. Los panes de cereales y semillas, las frutas y las verduras son buenas fuentes de fibra. Las dieta con altos contenidos de fibra ayudan al colon a mantenerse relajado, lo que puede ayudar a evitar los espasmos. Algunas formas de fibra también ayudan a mantener agua en las heces, de forma que previene las heces duras y difíciles de pasar. Los médicos suelen recomendar una dieta con suficiente fibra para producir deposiciones blandas y no dolorosas. Las dietas ricas en fibras pueden producir gases e hinchazón abdominal, pero normalmente esos síntomas pasan en cuanto el cuerpo se ajusta a las pocas semanas.

Beber de 6 a 8 vasos de agua al día es importante, especialmente si tiene diarrea. Sin embargo, beber bebidas carbonatadas como las sodas o las colas puede originar gases y causar molestias. Los chicles y las comidas muy rápidas pueden causar que se acumule aire en los intestinos, lo que puede ocasionar gases.

También hay que tener en cuenta que las comidas copiosas pueden causar dolores y diarreas, por lo que las comidas ligeras más frecuentes o comer porciones menores pueden ayudar a aliviar los síntomas de SII. También podría ayudar que las comidas sean pobres en grasas y abundantes en hidratos de carbono, como la patata, el arroz, los cereales (a no ser que tenga enfermedad celíaca), las frutas y las verduras.

¿El SII está relacionado con otras enfermedades?

El SII no es una enfermedad en sí misma. Como su nombre indica, es un síndrome, es decir, una combinación de signos y síntomas. Pero el SII no predispone a ninguna enfermedad orgánica seria o grave, como el cáncer. Con el correr de los años, el SII ha tenido muchos nombres, entre ellos: colitis, colitis mucosa, colon espástico, intestino espástico o colon irritable. No se ha establecido ninguna relación entre el SII y las enfermedades inflamatorias intestinales como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa. El SII puede relacionarse con otras enfermedades, como la fibromialgia, el dolor abdominal pelviano crónico o los trastornos psiquiátricos.

Puntos clave a recordar:

* El SII es un trastorno que interfiere las funciones normales del colon. Los síntomas son dolores abdominales agudos, hinchazón, estreñimiento y diarrea.

* El SII es una enfermedad frecuente, que se presenta más a menudo en mujeres que en varones.

* Las personas con SII tienen un colon más sensible y que reacciona a estímulos que no molestarían a otras personas, como podrían ser el estrés, las comidas copiosas, los gases, los medicamentos, algunos alimentos, la cafeína o el alcohol.

* El SII se diagnostica por sus síntomas y la ausencia de otras enfermedades.

* Muchas personas pueden controlar sus síntomas cambiando su dieta, reduciendo el estrés o tomando medicamentos (laxantes, antidiarreicos, antidepresivos, etc.).

* El SII no daña los inte stinos y no causa cáncer. No está relacionado con la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa.

RECURSOS E INFORMACIÓN SOBRE EL SÍNDROME DEL INTESTINO IRRITABLE

En castellano: recursos para profesionales

* http://www.msc.es/profesional/biblioteca/recursos_propios/infmedic/ documentos/dispepsia.pdf

Información sobre tratamiento del SII disponible en la web del Ministerio de Sanidad y Consumo.

* http://www.scdigestologia.org/8curs/tema5.htm

Tema relativo a los tratamientos del síndrome de intestino irritable, dentro del VIII Curso de Postgrado de la Sociedad Catalana de Digestivo. La web está patrocinada por distintas compañías.

* http://www.intestino.com/

Página para profesionales que facilita una plataforma de actualidad y consulta sobre el SII. Contiene bibliografía científica y formación continuada relacionada con la especialidad, noticias de actualidad y agenda. También incluye un servicio de búsqueda bibliográfica, biblioteca y recursos electrónicos de interés. Requiere un registro gratuito. Ha sido elaborada por Novartis.

* http://www.calacervera.com/colon_irritable.htm

Una visión del SII desde la nutrición ortomolecular. Ofrece en la web la posibilidad de contratar sus servicios.

* http://www.colonirritable.com.ar/

Página de una psicóloga y psicoterapeuta argentina que propone la implementación del tratamiento psicológico para el abordaje del intestino irritable. Ofrece la posibilidad de comprar su libro o de consultar on-line.

Recursos para pacientes

* http://www.gastro.org/clinicalRes/brochures/ibs-span. html

Información para pacientes preparada por la asociación americana de gastroenterología. No se especifica las fuentes de financiación, aunque no aparece publicidad en la web.

* http://www.forosii.com/

Foro, promovido por una paciente, que tiene por objetivo ser un punto de encuentro de las personas con SII. Incluye también la posibilidad de chat. No es una página informativa, sino una página interactiva en la que se intercambian experiencias. No se declaran fuentes de financiación, pero tampoco incluye publicidad.

* http://www.colon-irritable.com/

Página web de un psicólogo con información sobre SII, donde trata su diagnóstico, causas y tratamiento. No se mencionan fuentes de financiación ni tiene publicidad.

* http://www.fisterra.com/material/dietas/colon_irritable. asp

Consejos y dietas para pacientes con SII recogidas por el portal de Atención Primaria Fisterra. El portal incluye publicidad.

* http://www.tuotromedico.com/temas/colon_irritable. htm

Información sobre SII para pacientes, proporcionada por médicos. Breve y conciso. El portal está patrocinado por Sanitas e incluye también publicidad.

* http://www.laboticadigital.com/DetSeccion.asp?Codigo =356&Seccion=2&Tipo=N

Información sobre SII para pacientes, elaborada por redactores a partir de declaraciones de expertos. El portal incluye publicidad.

* http://www.hablaibs.org/index.html

Portal para pacientes con SII con estreñimiento. Incluye información sobre síntomas y posibles tratamientos. Es una iniciativa educativa destinada a los pacientes, apoyada por Novartis Pharmaceuticals Corporation.

En inglés: recursos para profesionales

* http://www.cochrane.org/cochrane/revabstr/IBD AbstractIndex.htm

Página web con las revisiones del Grupo Cochrane de Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Incluye revisiones y protocolos sobre SII.

* http://www.ibdforum.com/

Punto de encuentro de profesionales para ponerse al día en SII. Incluye buscador de artículos, foro de discusión y enlaces a guías de práctica clínica.

* www.digestive-motility.org

Web del Centro Europeo de motilidad digestiva para mejorar y estandarizar la calidad de la asistencia médica a los pacientes con trastornos funcionales digestivos. Contiene información y recursos tanto para profesionales como para pacientes.

* http://www.medscape.com/pages/editorial/resourcecenters/public/ibs/rc-ibs.ov?src=hp20.rctop

Centro de Recursos de MedScape sobre SII y estreñimiento crónico. Requiere registro para acceder a la información, pero es gratuito. La web está financiada por becas educacionales; en el caso del SII, por Novartis.

* http://www.emedicine.com/med/topic1190.htm

Página web con información sobre SII, sobre la importancia de la enfermedad, elementos clínicamente diferenciales, tratamientos, medicación, seguimiento y bibliografía. Financiado con publicidad y cursos ofrecidos desde el sitio web.

* http://www.gastro.org/edu/portableMedInfo.html

Recursos para ordenadores de mano (PDA) sobre gastroenterología, disponibles desde distintas fuentes. No se especifica las fuentes de financiación, aunque no aparece publicidad en la web. Se facilita acceso a las revistas que publica la asociación, de las que algunas son de pago.

* http://www.romecriteria.org/

Página web oficial de los criterios de Roma. Es posible comprar on-line el libro con los criterios.

* http://www.medreviews.com/index.cfm?fuseaction= journals&journalid=3

Revista Reviews in Gastroenterological Disorders. Incluye revisiones sobre SII.

* http://beyondwellbeing.com/ibs/

Información sobre tratamientos del SII desde la perspectiva de la medicina tradicional china. La página está financiada por un centro de acupuntura y medicina tradicional china, que ofrece sus servicios en la web.

* http://www.espcg.org/

Página web de la Sociedad Europea de Gartroenterología de Atención Primaria. No tiene información espec&iacus de Google como única fuente de financiación visible.

* http://digestive.niddk.nih.gov/ddiseases/pubs/ibs/index. htm

Página web del National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK), que forma parter de los National Institutes of Health del US Department of Health and Human Services. Proporciona información sobre SII facilitada por profesionales sanitarios.

* http://www.aboutibs.org/

Página web de la International Foundation for Functional Gastrointestinal Disorders. Proporciona información sobre SII específicamente. Se financia con donaciones.

* http://www.ibsgroup.org/

Página del grupo de apoyo y autoayuda de SII. Contiene una gran cantidad de información sobre SII, tanto artículos publicados en periódicos generalistas como estudios clínicos publicados en revistas, además de una amplia lista de estudios en marcha. También incluye listados de tratamientos disponibles, así como foros y chats para consultar o solicitar información on-line. La página se financia con la publicidad.

* www.digestive-motility.org

Web del Centro Europeo de motilidad digestiva para mejorar y estandarizar la calidad de la asistencia médica a los pacientes con trastornos funcionales digestivos. Contiene información y recursos tanto para profesionales como para pacientes.

* http://www.ibsgroup.org/main/aboutibs.html

Cómo explicar qué es el SII a personas que no lo sufren.

* http://www.ibstales.com/ y http://www.irritable-bowel-syndrome.ws/

Páginas web para pacientes donde personas con SII explican sus experiencias con la enfermedad, tanto positivas como negativas. La segunda dirección está enfocada directamente a tratamientos. Mantiene la página una paciente de SII. No incluye información clara sobre financiación.

* http://www.quackwatch.org/03HealthPromotion/ibs. html

Información para pacientes sobre el SII, preparada por el Dr. Barret, de Quackwatch. Quackwatch es una organización sin ánimo de lucro que pretende luchar contra el fraude médico, los mitos y las falacias facilitando información que es difícil o imposible de conseguir en otros lugares. El sitio web está financiado por pequeñas donaciones individuales, comisiones por ventas en otros sitios web que tienen acceso directo, enlaces patrocinados y beneficios por la venta de publicaciones.

* http://www.jhu.edu/~jhumag/0497web/gastro1.html

Reportaje del Johns Hopkins' Magazine sobre SII, no muy exhaustivo pero bastante gráfico. La web está mantenida por la Johns Hopkins University.

* http://www.overcomeibs.com/

Página de venta de un libro de autoayuda sobre SII, contiene información sobre SII. Se financia con la venta del libro.

* http://foro.ladietetica.com/

Foro relacionado con terapias naturales en el que hay un apartado sobre el SII.

* Experiencia de un paciente con SII: Esther Martí Barrios. Colon irritable, una historia real. ISBN: 84-609-2409-2.

* Existen 3 asociaciones de reciente creación: AACICAT-Associació d'afectats de colon irritable de Catalunya (www.aacicat.org; aacicat@yahoo.es); ACSII (Asociación de pacientes con SII de Aragón) y AMASII (Asociación de pacientes con SII de Madrid).

Anexo 8

ÁREAS DE INVESTIGACIÓN FUTURA

* Definición de nuevos criterios diagnósticos más precisos y de mayor utilidad práctica. En la actualidad ya se está trabajando en la remodelación de los criterios diagnósticos del SII en busca de los de "Roma III".

* Estudios epidemiológicos que escla rezcan la relación del SII con otros trastornos funcionales digestivos y extradigestivos.

* Análisis epidemiológic os, fisiopatológicos y clínicos para establecer si el SII es o no una única entidad.

* Estudios observacionales que nos ayuden a conocer la historia natural del SII.

* Estudios mecanicistas que correlacionen hallazgos fisiopatológicos concretos con manifestaciones clínicas específicas.

* Investigación de nuevos mediadores de motilidad y sensibilidad, y su posible modulación.

* Estudios observacionales en pacientes con SII y controles para establecer con certeza cuál es el potencial de la modificación de la dieta en el SII.

* Implementación de métodos más sencillos y asequibles para evaluar la sensibilidad visceral.

* Realización de ensayos clínicos multicéntricos en subtipos específicos de pacientes con SII, utilizando nuevos fármacos.

* Investigación sobre la verdadera importancia de los aspectos psicológicos en el SII, y la utilidad de la psicoterapia en su tratamiento mediante estudios comparativos aleatorizados.

* Desarrollo completo del modelo biopsicosocial para el SII.

* Generación de equipos multidisciplinarios tanto de investigación como de atención del SII.

Anexo 9

DIRECCIONES DE INTERÉS EN INTERNET

Guías de práctica clínica

* Red Internacional de Guías de Práctica Clínica

http://www.g-i-n.net/

* AGREE

http://www.agreecollaboration.org/

* Instrumento AGREE (en castellano)

http://www.fbjoseplaporte.org/cast/docs/agreefoma.pdf

Directorios en castellano

* Proyecto GuíaSalud, cuyo objetivo es ofrecer un catálogo de Guías de Práctica Clínica

http://www.guiasalud.es/

* Fisterra

http://www.fisterra.com/recursos_web/castellano/c_guias_clinicas.htm

* Página de Rafa Bravo

http://infodoctor.org/rafabravo/guidelines.htm

* Medicina de familia.net

http://www.medicinadefamilia.net/guias/guias.asp

Bases de datos

* National Guideline Clearinghouse

http://www.guidelines.gov/

* Guidelines Finder

http://rms.nelh.nhs.uk/guidelinesfinder/

* Canadian Medical Association. CMA Infobase

http://mdm.ca/cpgsnew/cpgs/index.asp

* Health Services/Technology Assessment Text

http://text.nlm.nih.gov/

Centros que elaboran guías

* National Institute for Clinical Excellence (NICE)

http://www.nice.org.uk/

* New Zealand Guidelines

http://www.nzgg.org.nz/

* Scottish Intercollegiate Guidelines Network (SIGN)

http://www.sign.ac.uk/

Buscadores

* SUMSearch

http://sumsearch.uthscsa.edu/espanol.htm

* TRIPdatabase

http://www.update-software.com/scripts/clibNG/ HTML/TRIPUsernameLogon.htm

Revisiones sistemáticas

* Cochrane Library Plus

http://www.update-software.com/clibplus/clibplus.htm

* Centro Cochrane Iberoamericano

http://www.cochrane.es

* NHS Centre for Reviews and Dissemination University of York

http://www.york.ac.uk/inst/crd/welcome.htm

Informes de evaluación de tecnologías

* Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del Instituto de Salud Carlos III

http://www.isciii.es/aets/

* Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Andalucía

http://www.juntadeandalucia.es/salud/orgdep/AETSA/

* Agència d'Avaluació de Tecnologia Mèdica de Catalunya

http://www.aatrm.net/

* Servicio de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del País Vasco (Osteba)

http://www.euskadi.net/sanidad/

* Axencia de Avaluación de tecnoloxías sanitarias de Galicia, Avalia-t.

http://www.sergas.es/avalia-t

* International Network of Agencies for Health Technology Assessment

http://www.inahta.org/

* Agency for Healthcare Research and Quality of the U.S. Department of Health and Human Services

http://www.ahrq.gov/

Revistas, revisiones secundarias y bases de datos

* PubMed

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/entrez/query.fcgi

* Revistas médicas a texto completo

http://freemedicaljournals.com/

* ACP Journal Club

http://www.acponline.org/journals/acpjc/jcmenu.htm

* Bandolier

http://www.jr2.ox.ac.uk:80/Bandolier

* Bandolera (versión en castellano de Bandolier)

http://infodoctor.org/bandolera

* Clinical Evidence

http://www.evidence.org/

Anexo 10

ACRÓNIMOS

CVRS: calidad de vida relacionada con la salud.

ECA: ensayo clínico aleatorizado.

GPC: guía de práctica clínica.

IBSQOL: Irritable Bowel Syndrome Quality of Life Questionnaire. Cuestionario de Calidad de Vida del Síndrome del Intestino Irritable.

IC: intervalo de confianza.

OR: odds ratio.

RR: riesgo relativo.

RS: revisión sistemática.

SERT: proteína transportadora de la serotonina.

SII: síndrome del intestino irritable.

Revisores externos que han proporcionado comentarios adicionales





Macu Álvaro Torres

Paciente

Rafael Azagra Ledesma

Médico de Familia - Farmacología Clínica

CAP Badia del Vallès ICS

Badia del Vallès

 

Xavier Badía Llach

Epidemiologia Clínica i Salut Pública

Health Outcomes Research Europe, S.L.

Barcelona

Juan Salvador Baudet Arteaga

Gastroenterólogo

Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria

Santa Cruz de Tenerife

 

Adolfo Benages Martínez

Gastroenterólogo

Hospital Clínico Universitario

Valencia

Jaume Benavent i Areu

Médico de Familia

Consorci d'Atenció Primària de Salut de l'Eixample

Barcelona

 

Álvaro Brotons García

Gastroenterólogo

Hospital Son Llàtzer

Palma de Mallorca

Carmen Costa Ribas

Médico de Familia

Centro de Salud de Fingoy

Lugo

Natalia Enríquez Martín

Técnica de Salud de Atención Primaria

Sector Zaragoza I

Zaragoza

Esther Fort i Martorell

Gastroenteróloga

Hospital Universitari Dr. Josep Trueta

Girona

Vicente Garrigues Gil

Gastroenterólogo

Hospital Universitari La Fe

Valencia

Emili Gené Tous

Médico de Familia

Corporació Parc Taulí

Sabadell

Ana Isabel González González

Médico de Familia

Gerencia de Atención Primaria Área 10 de Madrid

Madrid

Dolors Juscafresa Mir

Médico de Familia

Directora ABS Roses ICS

Roses

Antonio López Higueras

Gastroenterólogo

Hospital Morales Meseguer

Murcia

 

Esther Martí Barrios

Paciente

Presidenta de la Associació d'Afectats de Colon Irritable de Catalunya

Barcelona

David Medina i Bombardó

Médico de Familia

Centre de Salut Llevant - UBS Cala Millor

Baleares

Juan Francisco Menárguez Puche

Médico de Familia

Centro de Salud Virgen de la Consolación

Molina de Segura (Murcia)

Joan Monés Xiol

Gastroenterólogo

Hospital de la Santa Creu i Sant Pau

Barcelona

 

Eduardo Moreno-Osset

Gastroenterólogo

Hospital Universitario Dr. Peset

Valencia

M. Àngels Pellicer Jacomet

Farmacéutica de Atención Primaria

Institut Català de la Salut - SAP Girona Nord

Figueres

 

Julio Ponce García

Gastroenterólogo

Hospital Universitari La Fe

Valencia

 

Xavier Puigdengolas Armengol

Médico de Familia

ABS Sant Fruitós ICS

Manresa

Juan Antonio Sánchez Sánchez

Médico de Familia

Centro de Salud del Barrio del Carmen

Murcia

 

Jordi Serra Pueyo

Gastroenterólogo

Hospital General Vall d'Hebron

Barcelona

 

M. José Soria de la Cruz

Gastroenteróloga

Hospital Universitario Puerta del Mar

Cádiz

 

Cristina Viana Zulaica

Médico de Familia

Centro de Salud de Elviña

A Coruña

 

Natalia Zarate López

Gastroenteróloga

The Royal London Hospital

Londres

El SII es un diagnóstico estable.

El SII puede acarrear cirugías innecesarias.

Los pacientes con SII con síntomas moderados o graves pueden tener peor calidad de vida que la población sana.

Existen cuestionarios específicos válidos para medir la calidad de vida relacionada con la salud en pacientes con SII.


Síntomas y signos de alarma

* Inicio de los síntomas en pacientes de más de 50 años

* Alteraciones en la exploración física

* Presencia de síntomas nocturnos

* Fiebre

* Anemia

* Pérdida de peso no intencionada

* Presencia de sangre en heces

* Historia familiar de cáncer colorrectal

* Historia familiar de enfermedad inflamatoria intestinal

* Historia familiar de enfermedad cardíaca

DEFINICION, CRITERIOS DIAGNOSTICOS Y SUBTIPOS

En la actualidad el SII queda definido por los criterios diagnósticos de Roma II.

Los criterios diagnósticos de Roma II establecen los subtipos de SII con predominio de estreñimiento, SII con predominio de diarrea y SII alternante.





MECANISMOS FISIOPATOLOGICOS Y PATOGÉNICOS

No se conoce exactamente la causa del SII.

El SII es consecuencia de una variedad de causas, como factores genéticos, alteraciones de la motilidad digestiva, hipersensibilidad visceral, alteraciones psicológicas e historia de abuso físico y sexual.

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