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Disponible online el 10 de julio de 2026

Estudio observacional sobre la ocupación del tiempo de actividad física ligera y sedentarismo en personas con ictus crónico

Observational study on the use of time for light physical activity and sedentary behaviour in people with chronic stroke
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M.C. Sobrino-Sáncheza, M.A. Ruescas-Nicolaub,
Autor para correspondencia
Arancha.Ruescas@uv.es

Autor para correspondencia.
, M. Spottia, A. Miralles-Albalatc, M.L. Sánchez-Sánchezb
a Facultad de Fisioterapia, Universidad de Valencia, Valencia, España
b Fisioterapia en Movimiento, Grupo de investigación multiespecialidad (PTinMOTION). Departamento de Fisioterapia, Facultad de Fisioterapia, Universidad de Valencia, Valencia, España
c Asociación-Fundación de Daño Cerebral Adquirido ATENEU Castelló, Castelló de la Plana, España
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Figuras (2)
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fig0010
Tablas (4)
Tabla 1. Características del conjunto de participantes y de la muestra distribuida por sexo
Tablas
Tabla 2. Resultados del cuestionario MARCA del total de la muestra (n=60)
Tablas
Tabla 3. Modelo de regresión lineal múltiple para el tiempo total de sedentarismo
Tablas
Tabla 4. Comparación entre hombres y mujeres del patrón diario de actividad
Tablas
Resumen
Antecedentes

Las personas con ictus crónico tienden a pasar la mayoría del tiempo en sedestación, interrumpida por actividad física (AF) ligera. Ahora, la evidencia sobre la ocupación del tiempo diario de actividad/sedentarismo en esta población es escasa.

Objetivos

Analizar el patrón de ocupación del tiempo de AF ligera y sedentarismo en personas con ictus crónico, explorar los factores que afectan al tiempo de sedentarismo e identificar diferencias por sexo en el tiempo de AF/sedentarismo y su ocupación.

Métodos

Estudio transversal en el que participaron 60 personas con secuelas físicas por ictus en fase crónica (≥ seis meses). Los hábitos de AF y sedentarismo se evaluaron con el cuestionario Multimedia Activity Recall for Children and Adults (MARCA). Se recogieron además datos sociodemográficos y clínicos. Se realizaron análisis descriptivos, correlaciones, regresión lineal múltiple y comparaciones por sexo.

Resultados

Las personas participantes dedicaron 699±187,14min/día a actividades sedentarias y 105,92±93,59min/día a AF ligera. Ver televisión fue la actividad sedentaria a la que dedicaron más tiempo. El tiempo de sedentarismo se asoció con la edad (r=0,46, p<0,001), siendo el único factor asociado de forma independiente en el análisis multivariante (β=0,380; p=0,004). Las mujeres dedicaron más tiempo a tareas domésticas (p<0,002), mientras que los hombres invirtieron más tiempo frente a pantallas (p=0,042).

Conclusiones

Las personas con ictus crónico pasan mucho tiempo en sedentarismo y poco realizando AF, con diferencias por sexo posiblemente influenciadas por factores socioculturales y roles de género. Estos hallazgos pueden orientar el diseño de futuras intervenciones fisioterapéuticas, aunque se requieren estudios para confirmar su utilidad clínica.

Palabras clave:
Ictus
Conducta sedentaria
Actividad motora
Sexo
Factores de tiempo
Tareas del hogar
Abstract
Background

People with chronic stroke tend to spend most of the time sitting, interspersed with light physical activity (PA). However, there is a paucity of evidence regarding the occupation of daily activity/sedentary time in this population.

Objectives

To analyze the pattern of time used in light PA and sedentary behavior in people with chronic stroke, to explore the factors that influence sedentary time, and to identify sex differences in PA/sedentary behavior and its occupation.

Methods

A cross-sectional study of 60 individuals with physical sequelae from stroke in the chronic phase (time since stroke ≥ six months) was conducted. PA habits and sedentary behavior were assessed using the Multimedia Activity Recall for Children and Adults (MARCA) questionnaire. Sociodemographic and clinical data were also collected. Descriptive analyses, correlation analyses, multiple linear regression analyses, and comparisons by sex were performed.

Results

Participants spent 699±187.14min/day on sedentary behavior and 105.92±93.59min/day on light PA. Television viewing was the sedentary activity to which they devoted the most time. Sedentary time was associated with age (r=0.46, p<0.001), with age being the only independent predictor of sedentary behavior in the multivariable analysis (β=0.380, p=0.004). Women spent more time on household chores (p<0.002), while men spent more time in front of screens (p=0.042).

Conclusions

People with chronic stroke spend a lot of time in sedentary behavior and very little time in PA, with differences by sex that may be influenced by sociocultural factors and gender roles. These findings may guide the design of future physical therapy interventions, although further studies are required to confirm their clinical utility.

Keywords:
Stroke
Sedentary behavior
Motor activity
Sex
Time factors
Household work
Texto completo

  • Las personas con ictus crónico pasan el 74,26% del tiempo diario en sedentarismo.

  • Ver la televisión fue el hábito sedentario más frecuente.

  • El tiempo dedicado a actividad física es escaso y predomina la de intensidad ligera.

  • Las mujeres dedican más tiempo a tareas del hogar y los hombres al uso de pantallas.

  • Nuestros hallazgos apoyan intervenciones fisioterápicas individualizadas por sexo.

Introducción

Actualmente, el ictus supone la segunda causa de muerte y discapacidad a nivel mundial, produciendo un alto impacto tanto en la supervivencia como en la calidad de vida de las personas afectadas por discapacidad tras lesión [1,2]. Además del efecto individual, el ictus conlleva importantes repercusiones familiares, sociales y económicas, derivadas tanto del tratamiento agudo, como de la atención prolongada tras la lesión [2]. En las últimas décadas, la incidencia del ictus ha mostrado una tendencia creciente y una notable variabilidad geográfica, con una mayor carga en países de ingresos bajos y medios [1]. Además, su prevalencia a nivel global continúa aumentando debido al envejecimiento poblacional y a la persistencia de factores de riesgo [3].

Entre los factores de riesgo, los conductuales, como el tabaquismo, la mala alimentación y el sedentarismo, son responsables de aproximadamente dos tercios de los ictus y se asocian con hipertensión, obesidad, dislipemia y diabetes [1,3]. En personas supervivientes, el control insuficiente de estos factores eleva la recurrencia al 16–30% a los cinco años en los países occidentales [4,5]. Este control está condicionado por múltiples factores, como la falta de motivación, las limitaciones físicas o cognitivas y el aislamiento social, que favorecen estilos de vida sedentarios [4,6].

En cambio, la adopción de hábitos saludables y la práctica regular de ejercicio físico reducen significativamente la incidencia y mortalidad del ictus [3,4,7,8]. La evidencia respalda que el ejercicio aeróbico y el trabajo de fuerza de baja-moderada intensidad mejoran la capacidad cardiorrespiratoria y la marcha, y disminuyen la presión arterial, la glucemia y el colesterol tras un ictus [8,9]. No obstante, las personas con ictus pasan más tiempo en conductas sedentarias que la población sana de similar edad [8]. Ahora, son escasos los estudios que analizan el patrón de sedestación prolongada en esta población [10].

En cuanto a la AF, estudios previos indican que la AF ligera constituye cerca del 70% del tiempo total de AF en personas supervivientes de ictus, y que su acumulación en múltiples episodios breves a lo largo del día es viable y se mantiene estable en el tiempo [11]. Sin embargo, estas investigaciones emplean medidas objetivas, como la acelerometría, que solo permite identificar el tiempo dedicado a cada nivel de AF, o cuestionarios subjetivos que recogen la AF moderada-vigorosa, pero no la ligera.

En consecuencia, resulta necesario profundizar en caracterizar los hábitos sedentarios y de AF ligera en la población con ictus. Por ello, el objetivo principal de este estudio fue analizar el patrón de ocupación del tiempo de AF ligera y de sedentarismo en personas con ictus crónico. Secundariamente, se pretendió estudiar los factores clínicos y sociodemográficos relacionados con el tiempo de sedentarismo diario, así como analizar las diferencias entre hombres y mujeres en el tiempo de AF y sedentarismo, y su ocupación.

Material y métodosDiseño del estudio y participantes

Se realizó un estudio observacional transversal, en el que participaron 60 personas con ictus crónico, reclutadas desde diferentes asociaciones de daño cerebral y centros de rehabilitación neurológica de la Comunidad Valenciana. Las personas participantes fueron preseleccionadas mediante cribado clínico especializado realizado por profesionales expertos en daño cerebral adquirido del centro de derivación (especialistas en medicina física y rehabilitación, fisioterapia, neuropsicología y logopedia), a partir de la valoración clínica habitual y de los informes asistenciales disponibles. Se incluyeron personas adultas (edad ≥ 18 años) con hemiparesia tras ictus en fase crónica (evolución ≥ seis meses), que residieran en su domicilio habitual durante un periodo mínimo de dos meses consecutivos posteriores al evento, que pudieran caminar en su domicilio con o sin ayuda técnica, pero sin supervisión (clasificación funcional de la marcha del Hospital de Sagunto [FACHS] ≥ 2 [12]) y que tuvieran suficiente capacidad cognitiva y de comunicación (evaluada por especialistas en neuropsicología y logopedia expertos/as en daño cerebral) para comprender y responder a los cuestionarios del estudio. Se excluyeron aquellas personas con pronóstico vital limitado, con alteraciones graves de la comunicación que impidieran la administración de los cuestionarios y la realización de las valoraciones, con condiciones cardiovasculares o musculoesqueléticas que contraindicasen la realización de AF, o con otras patologías o trastornos que pudieran interferir en el estudio.

Antes de la inclusión, se explicaron los objetivos y procedimientos del estudio a todas las personas interesadas y aquellas que decidieron participar voluntariamente firmaron el consentimiento informado. El protocolo de estudio fue aprobado por el Comité de Ética de Investigación en Humanos de la Universitat de València (código 1563377228465) y el estudio se desarrolló conforme a los principios de la Declaración de Helsinki [13]. Este trabajo se adhiere a las directrices STROBE [14].

Procedimiento

Las evaluaciones del estudio se realizaron entre enero de 2021 y diciembre de 2022. Se realizaron dos sesiones de medición. Conforme se fueron incluyendo participantes, las personas eran citadas para la primera sesión de evaluación en formato presencial. En esta primera sesión se recogieron datos sociodemográficos (edad, sexo y nivel de estudios) y clínicos (incluyendo tipo de ictus -isquémico/hemorrágico-, hemicuerpo afectado, tiempo de evolución desde el último ictus, si la persona había sufrido más de un ictus y productos de apoyo usados habitualmente para desplazarse) a partir de informes médicos o mediante entrevista clínica. A continuación, se midieron el peso y la talla, y se calculó el índice de masa corporal (IMC). Seguidamente, se valoró la función cognitiva con la escala Montreal Cognitive Assessment (MoCA) [15], el impacto del ictus sobre las habilidades físicas con la Escala de Consecuencias del Ictus-16 (ECI-16) [16], el grado de independencia funcional con la escala de Rankin modificada (mRS) [17], la capacidad de deambulación con la FACHS [12], y el estado de ánimo mediante el Patient Health Questionnaire-9 (PHQ-9) [18].

Una vez recogidos estos datos, se citó a la persona participante para la semana siguiente. En esta segunda cita se evaluaron sus hábitos de AF y sedentarismo mediante el cuestionario Multimedia Activity Recall for Children and Adults (MARCA) [19] de forma telefónica.

Instrumentos de valoración

Para valorar los hábitos de AF y sedentarismo se utilizó el cuestionario MARCA [19], un instrumento de medición auto-informado que, a través del tiempo dedicado a una amplia gama de actividades, proporciona una visión global sobre los comportamientos de la vida diaria.

El MARCA es una herramienta informática que permite registrar el uso del tiempo en una franja de 24h mediante entrevista estructurada, y elabora un perfil detallado de AF diaria. Utilizando puntos de referencia temporal (p. ej., despertarse, desayunar, comer, cenar e irse a dormir) se invita a la persona encuestada a recordar todas las actividades realizadas entre estos puntos de referencia, con una duración mínima de cinco minutos, en el orden en el que fueron realizadas. La persona encuestada describe su actividad de manera abierta, y la entrevistadora registra en el programa informático el tipo de actividad seleccionando de un compendio de más de 250 actividades agrupadas por categorías (inactividad- entendida como actividades con bajo gasto energético como, permanecer tumbado en vigilia, sentado o tiempo de bipedestación estática-, transporte, deporte, ocupación, autocuidado, actividades domésticas, y otras). De cada actividad, se determina su duración y frecuencia, y en el caso de actividades de locomoción, su intensidad. Para ello, en este estudio se utilizó el esfuerzo percibido por la persona entrevistada para mantener una conversación durante la realización de dicha actividad. Si podía mantener la conversación sin problema, se categorizó como actividad ligera, si era difícil, como moderada y si era imposible, como vigorosa. Además, en el registro de la actividad también se identifica la postura corporal.

A cada actividad, el sistema le asigna un coste energético, descrito en equivalentes metabólicos (METs) y específico para adultos, basado en el compendio de AF de Ainsworth [20,21] para estimar la intensidad de AF. De esta forma, el programa realiza una estimación del tiempo medio de AF ligera, moderada y vigorosa realizada por la persona entrevistada.

En adultos, este cuestionario también registra los periodos de tiempo sedentarios, diferenciando el tiempo dedicado a actividades frente a una pantalla (utilizar el ordenador, ver la televisión y jugar a videojuegos), el tiempo de trabajo y estudio sedentario, el tiempo de actividad social sedentaria (entendido como interacciones con otras personas mediante dispositivos tecnológicos o contacto directo), el tiempo de ocio sedentario (global con y sin pantallas), el tiempo de ocio sin pantalla (lectura, manualidades, juegos de mesa o música) y el tiempo de autocuidados (alimentación e higiene personal).

La estructura de codificación de actividades del MARCA permite que el módulo analítico del software genere una variedad de análisis relacionados tanto con el uso del tiempo, el nivel de AF basado en el gasto energético y la postura. De cada informe generado por el programa para cada participante, considerando únicamente el tiempo de vigilia, se extrajo el tiempo medio diario expresado en minutos de cada variable indicada en la figura 1.

Figura 1.

Variables del cuestionario MARCA utilizadas en el estudio.

AF: actividad física.

En población adulta general y en personas mayores, el MARCA ha mostrado una alta fiabilidad test-retest, (ICC> 0,86) y una validez convergente con acelerometría entre aceptable y buena (ρ entre 0,36 y 0,86) [10,19,22]. En este estudio, el MARCA se administró mediante una entrevista telefónica de 15-20 minutos de duración realizada entre martes y viernes, en la que se evaluó el día previo al del contacto telefónico. Aunque el cuestionario MARCA permite evaluar múltiples días, en el presente estudio se utilizó un único día siguiendo procedimientos previamente aplicados en población con ictus [10]. Dado que el objetivo del estudio era analizar la ocupación habitual del tiempo diario, las actividades terapéuticas o sesiones de rehabilitación realizadas durante el día evaluado fueron incluidas en el registro y análisis de las actividades realizadas mediante el cuestionario MARCA.

Análisis estadístico

Dado el carácter exploratorio y principalmente descriptivo del estudio, no se realizó un cálculo formal del tamaño muestral a priori. No obstante, se realizó un análisis de potencia estadística a posteriori para las comparaciones entre hombres y mujeres de las variables principales mediante el programa G*Power versión 3.1 (Heinrich-Heine-Universität Düsseldorf, Alemania). El análisis estadístico se realizó con el programa SPSS Statistics v.25 (IBM Corp., Armonk, NY, EE. UU.), con licencia de la Universitat de València. Los datos se presentan como frecuencia (porcentaje) para las variables categóricas, y como media±desviación estándar o mediana (rango intercuartil) para las continuas, según corresponda. La normalidad de las variables continuas se comprobó con la prueba de Shapiro-Wilk.

Para identificar en qué tipo de actividades invierten el tiempo diario de AF ligera y de sedentarismo las personas con ictus crónico, se realizó un análisis descriptivo de las variables del cuestionario MARCA (fig. 1). Para estudiar los factores que afectan al tiempo de sedentarismo, se analizó la relación entre el tiempo total de sedentarismo y la edad, el impacto en la función física del ictus (ECI-16) y el estado de ánimo (PHQ-9) a través del coeficiente de correlación de Spearman. Adicionalmente, se realizó una regresión lineal múltiple para explorar los factores asociados al tiempo de sedentarismo, incluyendo como variables predictoras la edad, sexo, el tiempo transcurrido desde el último ictus, el impacto en la función física del ictus (ECI-16) y el estado de ánimo (PHQ-9). La selección de estas variables se basó en su relevancia clínica y se verificó el cumplimiento de los supuestos del modelo antes de su interpretación.

Finalmente, para estudiar las diferencias por sexo en el tiempo de AF y sedentarismo, así como de su ocupación, se compararon las variables del MARCA (fig. 1) entre hombres y mujeres mediante la prueba t de Student o la prueba U de Mann–Whitney, según procediera. En estas comparaciones se determinó el tamaño del efecto (TE) mediante el estadístico r o la corrección de Hedges (g), según procediera, interpretándose valores de r ≈ 0,10 y g ≈ 0,20 como efecto pequeño, de r ≈ 0,30 y g ≈ 0,50 como efecto mediano, y r ≥ 0,50 y g ≥ 0,80 como efecto grande [23]. En todos los análisis se estableció un nivel de significación estadística de p <0,05.

Resultados

Un total de 202 personas con secuelas de ictus fueron inicialmente cribadas (fig. 2). De ellas, 53 rechazaron participar y 88 no cumplían los criterios de inclusión. Por lo tanto, se incluyeron 60 participantes, que completaron las dos sesiones de evaluación y cuyos datos fueron incluidos en el análisis final del estudio.

Figura 2.

Diagrama de flujo de los participantes del estudio.

MOCA: Montreal Cognitive Assesment; ECI-16: escala de consecuencias del ictus-16; mRS: escala de Rankin modificada; FACHS: clasificación funcional de la marcha del Hospital de Sagunto; PHQ-9: Patient Health Questionnaire-9; MARCA: cuestionario Multimedia Activity Recall for Children and Adults.

En la tabla 1 se disponen las características de la muestra. De las 60 personas incluidas (63,3% hombres; 57,7±10,4 años), la mayoría presentaba ictus isquémico (61,7%) y hemiparesia izquierda (61,6%), con una evolución media de 79,90±45,27 meses. Siete participantes (11,7%) habían sufrido más de un ictus antes de su inclusión en el estudio. Más de la mitad de la muestra (55%) utilizaba productos de apoyo en sus desplazamientos habituales, siendo el bastón/trípode y el antiequino las más utilizadas. El 75% presentaba obesidad o sobrepeso y el 71,7% función cognitiva conservada o mínimamente afectada (MOCA> 21 puntos [15]). El 66,6% percibía disminución de su función física (puntuación ECI-16 inferior al valor normativo [16]), el 11,6% presentó síntomas moderados-severos de depresión (PHQ-9> 10 puntos [18]), el 35% presentaba discapacidad moderada-severa (mRS≥ 3 puntos [17]) y el 61,6% era capaz de deambular independientemente, sin supervisión (FACHS≥ 4 puntos [12]).

Tabla 1.

Características del conjunto de participantes y de la muestra distribuida por sexo

Características  Muestra total(n=60)  Mujeres(n=22)  Hombres(n=38)  Diferenciasentre grupos
        t/U/χ2  Valor p 
Edad (años)  57,7±10,4  53,7±12,9  59,9±8,1  -2,021  0,052 
IMC (kg/m228,62±4,46  28,08±5,83  28,93±3,49  -0,624  0,537 
Nivel de estudiosSin estudios PrimariosSecundarios Universitarios  2 (3,3)17 (28,3)21 (35)20 (33,3)  1 (4,5)3 (13,6)9 (40,9)9 (40,9)  1 (2,6)14 (36,8)12 (31,6)11(28,9)  4,035  0,258 
Ictus recurrente (> 1 ictus)  7 (11,7)  5 (22,7)  2 (5,3)  4,12  0.095 
Tipo de ictusIsquémico / Hemorrágico  37 (61,7) / 23 (38,3)  14 (63,6) / 8 (36,4)  23 (60,5) / 15 (39,5)  0,057  0,811 
Evolución del ictus (meses)  79,90±56,75  72 (47,75-62,5)  56,5 (35,5-139,75)  411,5  0,921 
Lateralidad de la hemiparesiaDerecha / Izquierda  23 (38,4) / 37 (61,6)  9 (40,9) / 13 (59,1)  14 (36,8) / 24 (63,2)  0,097  0,775 
Uso de productos de apoyo para caminar*Bastón o trípodeaAntiequinoaSilla de ruedasaAndadora  33 (55)22 (40)20 (36,36)10 (18,18)1 (1,8)  14 (63,6)10 (71,4)7 (50)3 (21,4)1 (7,1)  19 (50)12 (73,7)13 (68,4)7 (36,8)0 (0)  1,047  0,306 
Función cognitiva (MOCA)  22,20±4,72  23 (19-24)  24 (20-26)  347  0,273 
Impacto del ictus (ECI–16)  68,85±9,92  72,5 (62,5-77,25)  71,5 (63-75)  409  0,890 
Estado de ánimo (PHQ–9)  5,57±4,7  6 (3-8,25)  4 (2-8)  336  0,206 
Independencia funcional (mRS)  2,22±1,04  2 (2-3)  2 (1-3)  349  0,265 
Capacidad de deambulación (FACHS)  3,57±0,94  4 (2-4)  4 (3-4)  375,5  0,485 

Los datos se muestran como media±desviación estándar, mediana (rango intercuartil) o frecuencia (porcentaje), según proceda. Las diferencias entre grupos se calcularon con la prueba t de Student o con la prueba U de Mann Whitney, según procediera.

*

Se consideran los productos de apoyo usados habitualmente para desplazarse, incluyendo trayectos largos.

a

Porcentaje relativo a las personas que utilizaban productos de apoyo.

IMC: índice de masa corporal; MOCA: Montreal Cognitive Assesment; ECI-16: escala de consecuencias del ictus 16; PHQ-9: Patient Health Questionnaire-9; mRS: escala de Rankin modificada; FACHS: clasificación funcional de la marcha del Hospital de Sagunto.

Patrón diario del uso del tiempo

El análisis descriptivo del cuestionario MARCA permitió determinar el patrón de comportamiento de las personas entrevistadas. Considerando el tiempo medio diario en vigilia de las personas participantes (937,67±90,99 minutos), se observó que transcurrían 699±187,14 minutos (74,26%) en sedentarismo (tabla 2), frente a un total acumulado de 121,08±99,40 minutos (12,83%) de AF, siendo la AF ligera la predominante con un promedio de 105,92±93,59 minutos (11,6%).

Tabla 2.

Resultados del cuestionario MARCA del total de la muestra (n=60)

Variable  Minutos/día  Porcentaje* 
Tiempo total de AF  121,08±99,40  12,83 
Tiempo de AF ligera  105,92±93,59  11,16 
Tiempo de AF moderada  13,58±27,80  1,50 
Tiempo de AF vigorosa  1,58±7,10  0,16 
Tiempo total de sedentarismo  699±187,14  74,26 
Tiempo sentado  578,58±168,49  61,28 
Tiempo tumbado  619,42±143,2  13,10 
Ocupación del tiempo     
Tiempo total de pantalla  346,25±187,35  37,02 
Tiempo de televisión  284,33±173,07  30,49 
Tiempo de ordenador/tableta  60,08±114,01  6,41 
Tiempo de videojuegos  2,25±12,3  0,24 
Tiempo de autocuidados  131,92±49,17  14,10 
Tiempo de actividad social  89,33±88,41  9,51 
Tiempo de ocio global  401,58±177,18  43,22 
Tiempo de ocio sin pantalla  62,42±79,2  6,68 
Tiempo de trabajo  15,75±80,29  1,54 
Tiempo durmiendo  38,50±55,13  4,12 
Tiempo de estudio  5,58±24,37  0,73 
Tiempo dedicado a tareas domésticas  71,42±106,54  8,08 

Los datos se muestran como media±desviación estándar y miden minutos al día.

*

Porcentaje del tiempo diario en vigilia.

AF: actividad física.

En cuanto a la ocupación del tiempo de sedentarismo, las personas participantes dedicaron 346,25±187,35 minutos (37,02% del tiempo en vigilia) a actividades relacionadas con el uso de pantallas, siendo la televisión el dispositivo más utilizado (82,12% del total de tiempo frente a pantallas). Asimismo, invirtieron 89,33±88,41 minutos (9,51% del tiempo en vigilia) en actividades sociales y 62,42±79,2 minutos (6,68% del tiempo en vigilia) en actividades de ocio sin el uso de dispositivos tecnológicos (tabla 2).

Factores asociados al tiempo de sedentarismo

El tiempo de sedentarismo mostró una correlación positiva y moderada con la edad (r=0,46, p <0,001), y negativa y débil con el impacto en la función física del ictus (ECI-16) (r=0,27, p=0,040). Por el contrario, no se encontró una asociación significativa entre el tiempo de sedentarismo y el estado de ánimo (PHQ-9) (r=-0,12, p=0,378).

En cuanto a los resultados de la regresión lineal múltiple, el modelo fue estadísticamente significativo (F(5,54)=4,077, p=0,003) y explicó el 27,4% de la varianza del sedentarismo (tabla 3). La edad fue el único factor asociado de forma significativa e independiente con un mayor tiempo sedentario (β=0,380; p=0,004).

Tabla 3.

Modelo de regresión lineal múltiple para el tiempo total de sedentarismo

Variables predictoras  B (IC 95%)  β 
Sexo  23,92 (-72,13 – 119,97)  0,062  0,620 
Edad  6,808 (2,25 –11,35)  0,380  0,004 
Tiempo desde el último ictus  0,010 (-0,76 – 0,786)  0,003  0,979 
Impacto en la función física del ictus(ECI-16)  -4,864 (-10,21 – 0,48)  -0,240  0,074 
Estado de ánimo (PHQ-9)  -7,926 (-18,11 – 2,26)  -0,199  0,125 

Modelo: F(5,54)=4,077; p=0,003, R2=0,274, R2 ajustado=0,207.

No se observaron problemas de colinealidad entre las variables incluidas en el modelo (valores de tolerancia> 0,78 y de FIV <1,30) y el análisis de los residuos mostró una distribución normal (prueba de Kolmogorov-Smirnov, p=0,200), así como ausencia de autocorrelación (estadístico de Durbin-Watson=2,207).

Diferencias entre hombres y mujeres en el patrón diario de actividad física y sedentarismo

En la tabla 1 se muestran las características de la muestra dividida por sexo. No se encontraron diferencias significativas entre hombres y mujeres, por lo que se procedió al análisis comparativo de las variables del MARCA.

El análisis comparativo mostró diferencias estadísticamente significativas entre grupos para el tiempo dedicado a tareas domésticas, el tiempo de sedentarismo frente a pantallas y el tiempo de ocio global (tabla 4). Las mujeres dedicaban más tiempo a actividades del hogar que los hombres y menos tiempo a actividades de ocio. Por el contrario, los hombres informaron de que dedicaban más tiempo de sedestación frente pantallas que las mujeres.

Tabla 4.

Comparación entre hombres y mujeres del patrón diario de actividad

  Mujeres(n=22)  Hombres(n=38)  Diferencias entre grupos
      t/U  Valor p  TE 
Tiempo total en vigilia  948,18±76,24  931,58±98,98  0,68  0,500  0,18 
Tiempo total de AF  92,5(27,5-160)  140(28,75-186,25)  452,5  0,596  0,068 
Tiempo de AF ligera  140(23,75-191,25)  77,5(20-146,25)  353  0,318  0,129 
Tiempo de AF moderada  0(0-0)  0(0-22,5)  362,5  0,237  0,153 
Tiempo de AF vigorosa  0(0-0)  0(0-0)  415  0,903  0,016 
Tiempo total de sedentarismo  649,32±222,41  727,76±159,55  -1,452  0,156  0,419 
Tiempo sentado  546,36±186,25  597,24±156,85  -1,130  0,263  0,299 
Tiempo tumbado  570(515-630)  620(503,75-751,25)  354,5  0,330  0,126 
Ocupación del tiempo           
Tiempo total de pantalla  287,5(118,75-426,25)  352,5(246,25-535)  285,5  0,042  0,262 
Tiempo de televisión  220(106,25-407,5)  267,5(170-411,25)  332,5  0,190  0,169 
Tiempo de videojuegos  0(0-0)  0(0-0)  396  0,278  0,140 
Tiempo de ordenador/tableta  0(0-30)  0(0-116,25)  317,5  0,081  0,225 
Tiempo de trabajo  0(0-0)  0(0-0)  414  0,871  0,021 
Tiempo de estudio  0(0-0)  0(0-0)  402  0,570  0,073 
Tiempo de actividad social  97,5(41,25-136,25)  60(18,75-113,75)  334,5  0,199  0,166 
Tiempo de ocio global  340±190,85  437,11±160,79  -2,099  0,040  0,555 
Tiempo de ocio sin pantalla  32,5(0-120)  30(0-97,5)  394,5  0,709  0,048 
Tiempo durmiendo  0(0-30)  0(0-97,5)  500  0,164  0,11 
Tiempo de autocuidados  122,5(100-147,5)  125(88,75-165)  414,5  0,957  0,007 
Tiempo de tareas domésticas  87,5(26,25-253,75)  20(3,75-56,25)  213,5  0,002  0,407 

Los datos se muestran como media ± desviación estándar o mediana (rango intercuartil) y reflejan minutos al día. Las diferencias entre grupos se calcularon con la prueba t de Student o con la prueba U de Mann Whitney, según procediera. Los resultados estadísticamente significativos se señalan en negrita. El tamaño del efecto (TE) se determinó con el estadístico r o la corrección g de Hedges, interpretándose un valor de r»0,10 y g»0,20 como efecto pequeño, r»0,30 y g»0,50 como efecto mediano, y r≥0,50 y g≥0,80 como efecto grande [23].

El análisis de potencia estadística mostró una potencia limitada para detectar diferencias entre sexos en el tiempo de AF ligera (1-β=0,14) y en el tiempo de sedentarismo (1-β=0,55). En cambio, las variables que mostraron diferencias estadísticamente significativas presentaron una potencia superior, con valores de 0,99 para el tiempo dedicado a tareas domésticas, 0,65 para el tiempo de ocio global y 0,62 para el tiempo total de pantalla.

Discusión

El presente estudio permitió describir de manera detallada en qué invierten su tiempo diario las personas con ictus crónico. Los resultados señalan que, en nuestra muestra, la mayor parte del tiempo de vigilia se destinaba a actividades sedentarias, superando ampliamente las ocho horas diarias. Este tiempo se ocupó principalmente en el visionado de pantallas, siendo ver la televisión la actividad a la que más tiempo se le dedicaba. Por contra, el tiempo invertido en AF es muy reducido y se concentra casi exclusivamente en AF ligera, siendo prácticamente inexistente el tiempo dedicado a AF vigorosa. Este desequilibrio entre actividad y sedentarismo refuerza la evidencia previa de que, tras un ictus, el estilo de vida predominante es altamente sedentario, incluso en personas con capacidad de marcha comunitaria y bajo impacto funcional del ictus, lo que coincide con estudios previos que describen menor gasto energético y mayores periodos de sedentarismo en esta población respecto a sujetos sanos [3,10].

Como aportación novedosa, este estudio introduce la caracterización del tiempo de sedentarismo en categorías específicas de ocupación (pantalla, descanso, ocio sin pantalla, trabajo o estudio sedentario, o actividad social en sedestación), lo que permite describir con mayor precisión cómo se distribuye el tiempo de sedentarismo en personas con ictus crónico. Esta aproximación aporta información potencialmente relevante desde una perspectiva clínica y preventiva, ya que facilita la identificación de hábitos sedentarios más frecuentes y, por tanto, susceptibles de intervención. La identificación de estos patrones resulta especialmente pertinente en personas con ictus dado que el sedentarismo prolongado se ha asociado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas [1,4]. En este sentido, el análisis de la ocupación del tiempo puede contribuir al desarrollo de futuras estrategias orientadas a reducir los periodos prolongados de sedentarismo y promover estilos de vida más activos, en consonancia con las recomendaciones actuales sobre AF y con la evidencia que relaciona una menor exposición al tiempo sedentario con mejores resultados de salud [4,8,24,25].

Respecto a los objetivos secundarios, los hallazgos indican que la edad fue el único factor asociado de forma independiente al tiempo de sedentarismo en vigilia en esta muestra de personas con secuelas tras ictus, tras ajustar por sexo, tiempo desde el último ictus, impacto físico del ictus y estado de ánimo. Concretamente, cada año adicional de edad se asoció con un incremento de 6,8 minutos diarios de sedentarismo. La ECI-16 mostró una asociación con el tiempo de sedentarismo, que se atenuó y dejó de alcanzar significación estadística tras ajustar por edad, sexo, tiempo desde el ictus y estado de ánimo en el modelo multivariante. Por el contrario, no se observó una asociación significativa entre el estado de ánimo y el tiempo de sedentarismo en ninguno de los análisis realizados. Estos resultados contrastan parcialmente con estudios previos que han relacionado diferentes factores clínicos y psicológicos con el comportamiento sedentario tras ictus [26,27]. No obstante, la población del presente estudio presentaba, de media, una dependencia funcional ligera (mRS=2,22±1,04) y una baja carga de sintomatología depresiva (PHQ-9=5,57±4,7), lo que podría haber limitado la capacidad para detectar dichas asociaciones.

El modelo de regresión lineal explicó aproximadamente el 21% de la varianza observada (R2 ajustado=0,207), lo que sugiere que otros factores no evaluados, como el entorno físico, el apoyo social o las barreras percibidas para la AF, podrían contribuir de forma importante a los patrones de sedentarismo observados. Estos hallazgos apuntan que, además de las secuelas físicas, factores personales, sociales y ambientales podrían desempeñar un papel importante en el comportamiento sedentario tras un ictus, en línea con la evidencia previa que destaca la influencia de factores psicosociales en la participación en AF después del ictus [28,29]. Futuras investigaciones deberían explorar estos factores con mayor profundidad y considerar la edad como una variable de interés para la estratificación de participantes y el estudio de los patrones de sedentarismo en personas con ictus crónico.

El análisis comparativo por sexos mostró diferencias en la ocupación del tiempo diario. En nuestra muestra, las mujeres con ictus dedicaban más tiempo a tareas domésticas, mientras que los hombres mostraron mayor tiempo de sedentarismo frente a pantallas. Estas diferencias podrían estar relacionadas con factores socioculturales y roles de género tradicionalmente asociados a la distribución de actividades domésticas [30], aunque esta variable no fue evaluada directamente. Este hecho podría reflejar una mayor participación de las mujeres en actividades en el ámbito del hogar, lo que se considera AF ligera tal y como señalan en su estudio Nakano et al. [31]. Este aspecto resulta especialmente relevante a la hora de seleccionar instrumentos de evaluación basados en autoinforme, ya que muchos cuestionarios de AF no recogen de forma sistemática este nivel de AF. La utilización del cuestionario MARCA permitió identificar estas diferencias en la ocupación del tiempo y aporta información complementaria para comprender los patrones de comportamiento de hombres y mujeres con ictus crónico. Futuras investigaciones deberían seguir explorando la influencia del sexo y de los factores socioculturales sobre los hábitos de AF y sedentarismo en esta población.

En línea con el estudio de English et al. [10], este trabajo amplía la evidencia disponible sobre los patrones de AF, sedentarismo y ocupación del tiempo en personas con ictus crónico, aportando datos procedentes de población española mediante el cuestionario MARCA.

Esta investigación presenta varias limitaciones que deben considerarse al interpretar los resultados. En primer lugar, aunque el tamaño muestral (n=60) fue superior al de otros estudios que utilizaron el cuestionario MARCA en población con ictus [10], adultos [32] y otras poblaciones clínicas [33], no se realizó un cálculo muestral a priori debido al carácter exploratorio y principalmente descriptivo del estudio. Además, el tamaño muestral disponible limitó la capacidad para detectar algunas diferencias entre hombres y mujeres. Los análisis de potencia estadística mostraron una potencia limitada para las comparaciones del tiempo de AF ligera y tiempo de sedentarismo, por lo que no puede descartarse la existencia de errores tipo II en estas dos variables en las que no se observaron diferencias estadísticamente significativas. No obstante, estos resultados también podrían reflejar un elevado nivel general de sedentarismo en la población con ictus crónico, independientemente del sexo.

Asimismo, la muestra incluyó una menor representación de mujeres (36,7%). La desigual incidencia (mayor en hombres) y mortalidad (mayor en mujeres) del ictus por sexo puede haber dificultado el reclutamiento de mujeres en el presente estudio [1,2]. No obstante, hasta donde alcanza nuestro conocimiento, es el primer trabajo realizado en población española sobre la diferenciación por sexo de hábitos de AF y sedentarismo en supervivientes de ictus.

Por otra parte, la selección de participantes se basó en la valoración clínica de especialistas en daño cerebral y revisión de informes clínicos, sin emplear instrumentos estandarizados específicos para cuantificar las secuelas motoras (p. ej., la fuerza de extremidades inferiores), las alteraciones del equilibrio o las dificultades de comunicación, lo que puede limitar la reproducibilidad de los criterios de selección. Tampoco se realizó una evaluación específica de los trastornos de la percepción, ni se evaluaron específicamente factores ambientales como las barreras arquitectónicas o la accesibilidad del entorno [34], factores que podrían haber influido en los niveles de AF y sedentarismo observados.

La evaluación de la AF y del comportamiento sedentario se realizó con el cuestionario MARCA, un instrumento subjetivo basado en el autorreporte, lo que puede implicar sesgos de recuerdo, de deseabilidad social o imprecisiones en la estimación del tiempo dedicado a determinadas actividades, si bien la entrevista se centró en las actividades realizadas el día previo, lo que puede contribuir a reducir el sesgo de recuerdo. Asimismo, la recogida de información se realizó únicamente sobre un día, por lo que podría no reflejar completamente el patrón habitual de AF y sedentarismo de las personas participantes debido a la variabilidad diaria de estos comportamientos. No obstante, la categorización de las actividades diarias del cuestionario MARCA, utilizado previamente por English et al. [10], aporta una perspectiva específica sobre la ocupación del tiempo de sedentarismo, aspecto todavía poco abordado en la literatura existente.

Igualmente, el estudio no diferenció específicamente la AF realizada en el contexto de terapias o sesiones de rehabilitación de aquella realizada de manera independiente. Dado que el objetivo era analizar la ocupación del tiempo de AF ligera y sedentarismo en personas con ictus crónico, y que la mayoría de las personas participantes mantenían vinculación con asociaciones o centros especializados en rehabilitación neurológica, las actividades terapéuticas formaban parte de su rutina habitual y fueron incluidas dentro de los niveles de AF registrados mediante el cuestionario MARCA. Por tanto, los resultados deben interpretarse en el contexto de una población con características similares. Futuros estudios deberían analizar por separado la AF terapéutica y la realizada de forma independiente para determinar su contribución específica a los niveles globales de AF.

En este sentido, futuras investigaciones deberían incorporar muestras más amplias y equilibradas por sexo, diseños longitudinales y medidas objetivas de AF y sedentarismo, como la acelerometría, que permitan complementar la información obtenida mediante cuestionarios y profundizar en los factores conductuales, sociales y contextuales asociados al comportamiento sedentario tras un ictus. Además, sería interesante estudiar la distribución horaria del comportamiento sedentario, ya que factores como la fatiga tras ictus y otros síntomas emocionales presentan variaciones diurnas y podrían influir en los periodos de mayor sedentarismo a lo largo del día [35,36].

La combinación de información objetiva y subjetiva, junto con el análisis detallado de la ocupación del tiempo diario, podría contribuir al desarrollo de intervenciones más personalizadas dirigidas a reducir el sedentarismo y promover niveles adecuados de AF en personas con ictus crónico. Asimismo, los hallazgos del presente estudio sugieren que la promoción de hábitos activos y la reducción del tiempo sedentario constituyen aspectos potencialmente relevantes a considerar en el abordaje de la fase crónica del ictus [3,4,6,8,32]. En este contexto, ámbitos comunitarios y de Atención Primaria podrían representar entornos adecuados para el seguimiento y la implementación de estrategias de promoción de la AF adaptada a las características y necesidades de esta población. En caso de demostrarse su efectividad, este tipo de estrategias podría generar beneficios a nivel individual, familiar y sociosanitario, favoreciendo la autonomía funcional, reduciendo la carga del cuidador y contribuyendo a disminuir los costes asociados a la discapacidad y dependencia tras el ictus [37]. No obstante, son necesarios estudios prospectivos e intervenciones específicas que permitan determinar el impacto real de estas estrategias sobre la salud, la participación y la calidad de vida de las personas con ictus crónico.

Conclusiones

Las personas con ictus en fase crónica de este estudio dedicaron la mayor parte del tiempo de vigilia a actividades sedentarias, siendo ver la televisión la más frecuente. Asimismo, la AF realizada fue escasa y se concentró principalmente en actividades de intensidad ligera, lo que sugiere un patrón de comportamiento predominantemente sedentario en esta población.

Además, se observaron diferencias en la ocupación del tiempo según el sexo: las mujeres dedicaban más tiempo a tareas domésticas, mientras que los hombres invertían más tiempo en actividades sedentarias frente a pantallas. Estas diferencias podrían estar relacionadas con factores socioculturales y roles de género, aunque esta hipótesis no se evaluó y requiere confirmación en futuros estudios.

En conjunto, estos hallazgos ponen de manifiesto la importancia de considerar no solo la cantidad de AF y sedentarismo, sino también el tipo de actividades en las que las personas con ictus crónico emplean su tiempo diario. Desde una perspectiva aplicada, los resultados sugieren que la promoción de hábitos activos y la reducción del tiempo sedentario podrían constituir objetivos relevantes en el abordaje de la fase crónica del ictus, pudiendo explorarse su integración en programas comunitarios coordinados desde Atención Primaria.

Futuras investigaciones deberían incluir muestras más amplias, criterios de selección basados en escalas clínicas, medidas objetivas de AF y variables sociodemográficas, clínicas y ambientales para comprender mejor los factores asociados al sedentarismo tras un ictus. Asimismo, resultaría relevante analizar la distribución horaria del comportamiento sedentario, dado que la fatiga y los síntomas emocionales pueden variar a lo largo del día.

Financiación

Esta investigación ha sido financiada por la Generalitat Valenciana (España), Conselleria d́Innovació, Universitats, Ciència i Societat Digital (GV/2019/161). La entidad financiadora no ha participado en el diseño del estudio, la recolección, el análisis y la interpretación de los datos, la redacción del artículo o la decisión de enviar el artículo para su publicación.

Consideraciones éticas

El protocolo de este estudio fue aprobado por el Comité de Ética de Investigación en Humanos de la Universitat de València (código 1563377228465) y el estudio se desarrolló conforme a los principios de la Declaración de Helsinki.

Consentimiento Informado

Antes de la inclusión, se explicaron los objetivos y procedimientos del estudio a todas las personas interesadas y aquellas que decidieron participar voluntariamente firmaron el consentimiento informado.

Declaración sobre el uso de IA generativa y tecnologías asistidas por IA en el proceso de preparación del manuscrito

Durante la preparación de este trabajo, las autoras utilizaron DEEPL para mejorar el lenguaje y la legibilidad en el proceso de redacción en inglés del abstract. Tras utilizar estas herramientas, las autoras revisaron y editaron el contenido según fue necesario y asumen toda la responsabilidad del contenido de la publicación.

Disponibilidad de los datos

Los datos que respaldan los resultados de este estudio están disponibles a través de la autora de correspondencia, previa solicitud razonada.

Conflictos de intereses

Ninguno

Agradecimientos

Las autoras expresan su gratitud a todas las personas con ictus crónico que han participado en este estudio. Asimismo, desean agradecer a las asociaciones de daño cerebral ATENEU-Castelló (España) y ATENEU Maestrat (España), así como a la Clínica Universitaria de Nutrición, Actividad Física y Fisioterapia (CUNAFF) de la Universitat de València su colaboración en el reclutamiento de personas con ictus crónico.

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