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Vol. 20. Núm. 5.
Páginas 68-72 (Mayo 2006)
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Sobrepeso y homeopatía
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CONCEPCIÓN CALLEJAa
a Licenciada en Medicina y Cirug??a. Presidenta de la Sociedad M??dico Homeop??tica de Cantabria. www.homeopatia.net
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Pautas de control

En este artículo se ofrece una aproximación al problema del sobrepeso o la obesidad, sus implicaciones para la salud y las pautas de tratamiento disponibles, haciendo especial hincapié en las posibilidades de la homeopatía a este respecto.

 

Nos enfrentamos a un problema con tintes epidemiológicos, y que en su etiología llega al núcleo de la personalidad de quien lo padece. A menudo, tras un caso de obesidad se suelen encontrar problemas de angustia o ansiedad.

Vamos a intentar comprender qué es el sobrepeso, qué implicaciones tiene y cuándo hay que tratarlo. La terapéutica homeopática, al observar de una manera integral al paciente, puede tener un lugar en su tratamiento.

Sobrepeso

Se considera la obesidad como un problema de salud pública, pero se trata de un dilema complejo. Por una parte se premia, se favorece la delgadez, fenómeno que no es ajeno a la moda. Podemos ver en las pasarelas cuerpos extremadamente estilizados, que empatizan con las más jóvenes y se relacionan con la inducción a la anorexia.

Por otro lado, se penaliza a los obesos. Del pincel de Rubens1, para quien la robustez era síntoma de salud, hemos pasado a la idealización del cuerpo delgado como paradigma de belleza.

En la actualidad parece que no se lleva tener un cuerpo redondeado, ni con un ligero sobrepeso, y quien lo tiene no escapa a los comentarios poco afortunados de sus allegados («cuidado con esa barriguita, esas cartucheras, ese trasero...»). Así empieza la vertiginosa espiral de la insatisfacción con el propio peso, las restricciones alimentarias, la bajada de la autoestima, las dietas yoyó, etc.

Pero, ¿cómo hallar el término medio en un fenómeno tan dual, tan polarizado? El desconocimiento de la población en general sobre las consecuencias de una mala alimentación lleva a un estado de confusión al respecto y nosotros, como profesionales de la salud, debemos contribuir a esclarecerlo.

Mediante el cálculo del índice de masa corporal (IMC) podemos fijar el límite entre sobrepeso y obesidad. Si miramos la tabla de IMC (tabla I) está claro quién sufre sobrepeso y quién no, pero en la práctica clínica no es tan fácil, ni los criterios de tratamiento tan rigurosos, y en esto influyen mucho, como hemos comentado anteriormente, las modas y las costumbres del momento, ya que la población es cada vez más sedentaria, tiene una mayor disponibilidad de medios de locomoción (en sustitución del hábito de caminar) y un tipo de ocio que sólo exige una actitud pasiva (ver televisión, jugar con el ordenador, etc.). Este modo de vida, inherente a la sociedad actual, unido al ideal de delgadez-belleza, pueden ser factores clave en el desarrollo de la obesidad2.

Cáculo del IMC

Según la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEDO), el índice de masa corporal o índice de Quetelet se calcula a partir de la siguiente fórmula: peso (kg)/talla2 (m). La cifra resultante es el indicativo más útil sobre la situación ponderal de un individuo3, tal como se indica en la tabla I.

Hay autores que sitúan el límite en 27,8 para los varones y 27,3 para las mujeres, pero la mayoría de los expertos sitúan la obesidad a partir de un IMC de 30. El IMC no se debe considerar estrictamente en niños, adolescentes y ancianos o en personas muy musculosas, pero es la medida más útil en la práctica para hacer el seguimiento de la pérdida de peso y determinar la eficacia de un tratamiento de control ponderal. También se trabaja con el índice de medición de cintura, del que hablaremos más adelante.

Antes de instaurar un programa de reducción de peso, no obstante, el médico o dietista deberá comprobar que no se trata de un caso de obesidad secundaria4 relacionada con hipotiroidismo, síndrome de cushing, insulinoma, poliquistosis ovárica, consumo de antidepresivos, fenotiazidas, esteroides o antidiabéticos orales (sulfonilureas, etc.).

Prevalencia de la obesidad en España

El estudio epidemiológico SEEDO 20005 ha permitido comprobar la prevalencia global de la obesidad en España (tabla II): un 53,5% de la población tiene exceso de peso, significativamente más elevado en el colectivo femenino (el 33% de las mujeres mayores de 50 años tiene un IMC igual o mayor a 30) que en el masculino, y la prevalencia aumenta con la edad tanto en varones como en mujeres.

Desglosando estas cifras por comunidades autónomas, Andalucía es la que registra mayor prevalencia (19,9% en hombres y 23,3% en mujeres), seguida por Galicia (12 y 16,1% respectivamente).

El estudio concluye que la obesidad es un problema importante que afecta a la población española y que se deben tomar medidas tanto para su tratamiento como para su prevención.

Tipos de obesidad

Hay varios tipos de obesidad. Su clasificación resulta útil para conocer la gravedad, tomar medidas preventivas respecto al riesgo cardiovascular --para lo que se utiliza el índice de la medida cintura/cadera-- así como para tener presente y evitar las consecuencias que se derivan del sobrepeso.

En función de la distribución de la grasa corporal, los valores de riesgo cardiovascular son6:

 

­ Circunferencia de la cintura > 95 cm en hombres y > 82 cm en mujeres: valor límite de normalidad.

­ Circunferencia de la cintura > 102 cm en hombres y > 90 cm en mujeres: valor de riesgo elevado.

­ Circunferencia de la cintura entre el valor límite y el de riesgo elevado: valor de riesgo real y frecuente.

Tratamiento

El tratamiento requiere una gran motivación personal4 y el éxito no está garantizado. Se debe ofrecer información y animar a iniciar un programa de control ponderal, sobre todo a partir de un IMC > 30. También es conveniente indagar sobre posibles circunstancias psicológicas como depresión, ansiedad o abuso de sustancias que pueden aconsejar retrasar el tratamiento o incluso no indicarlo, ya que a un enfermo angustiado o deprimido someterlo a régimen puede suponer que se angustie más.

Los objetivos del tratamiento de la obesidad deben ser, básicamente:

 

­ Prevenir la ganancia adicional de peso.

­ Proponer un objetivo de IMC realista.

­ Mantener a largo plazo la reducción de peso conseguida.

 

Esto se conseguirá controlando la alimentación y la práctica de ejercicio. Lo aconsejable es una reducción del 10% del peso en 4-6 meses, y el pilar básico del tratamiento es la dieta baja en calorías.

Se han desarrollado fórmulas que calculan las calorías diarias que una persona debe comer para conseguir una disminución determinada de peso, pero son sólo aproximaciones a un peso ideal, puesto que cada persona tiene unos factores únicos que no se adaptan a modelos estandarizados.

Siempre será conveniente pactar un objetivo realista con el paciente sobre los kilos que debe perder y conocer sus hábitos dietéticos con el fin de corregir errores y confeccionar una dieta personalizada.

Las necesidades añadidas de vitaminas, minerales, etc. siempre variarán en función del sexo y la edad del paciente. A menudo es necesario administrar suplementos.

Es necesario que el paciente se acostumbre a practicar ejercicio físico, que le ayudará a bajar peso, reducir grasa abdominal y, «de rebote», mejorar su autoestima. Inicialmente puede recomendarse caminar a ritmo rápido 30-45 minutos diarios, una actividad que puede practicar todo el mundo y que no requiere acudir a ningún gimnasio.

Tratamiento farmacológico

La terapia farmacológica nunca puede sustituir a la dieta o al ejercicio físico pero sí puede ser un buen coadyuvante. En terapéutica convencional tenemos dos fármacos autorizados, después de que en junio de 2000 una directiva de la Unión Europea obligase a retirar del mercado todos los anorexígenos hasta entonces comercializados (fenproporex, clobenzorex, anfepramona):

 

­ Inhibidores de la absorción de grasas (orlistat).

­ Inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina (sibutramina).

 

Son medicamentos que requieren prescripción y seguimiento médicos y se deben utilizar con cautela en los IMC > 27 con comorbilidades como diabetes tipo II, hipertensión, dislipemia, etc., o en IMC > 30 sin o con comorbilidades añadidas.

Tratamiento quirúrgico

En ciertos casos está indicada la cirugía. Se utiliza en casos de obesidad denominada mórbida (IMC > 40), o en casos con complicaciones asociadas, siempre según estricto criterio médico.

Tratamiento homeopático

La terapéutica homeopática puede cumplir un papel importante en el abordaje del sobrepeso y la obesidad, añadida a los recursos que hemos visto, pero con menos efectos secundarios.

Desde la óptica psicológica7, para comprender un poco más al obeso debemos conocer que hay tres tipos muy bien definidos según su personalidad:

Pacientes con mucho apetito y tendencia bulímica. Se suele encontrar este cuadro en adolescentes con dificultad en el crecimiento que tienen miedo a dejar la primera edad y en adultos con cierta tendencia infantil. En el fondo hay una gran angustia. Son obesos frágiles e inseguros que necesitarán alguno de estos medicamentos: Calcarea carbonica, Capsicum, Antimonium crudum, Pulsatilla, Sulphur o Baryta carbonica.

 

Pacientes con obsesión por la alimentación. Estos pacientes suelen presentar también cierto orgullo de ser voluminosos. Acumulan deseos de poseer, de enriquecerse y de ocupar más volumen que sus conocidos. Son obesos sólidos, un tanto egoístas, que podrán mejorar con Sulphur, Thuja, Medorrhinum o Calcarea sulphurica.

Este podría ser el caso de la obesidad de Luis XVI1, imponente y voluminoso, ejemplo de la típica glotonería. Al contemplar su retrato cabría afirmar que la fama y el poder iban asociados a ese aspecto, pero ya Marañón apuntó que muchas de estas obesidades tenían un desequilibrio en el eje córtico-suprarrenal, lo que, como sabemos, está ligado a alteraciones psicológicas.

 

Pacientes obesos algo tiranos. Son personas preocupadas por el poder, el deseo de ocupar en volumen un lugar importante antes que los demás. Tienen tendencias dictatoriales y destructivas. Un ejemplo de este tipo de paciente sería Enrique VIII de Inglaterra1. A este tipo de obeso le conviene: Ferrum, Lycopodium o Lachesis.

Remedios de fondo

No es frecuente que personalidades tan definidas acudan a nuestras consultas. Lo más común es recurrir a los siguientes remedios de fondo, que habrá que utilizar casi siempre:

 

­ En congestivos8 y pletóricos, personas que comen, beben, son optimistas, alegres (con enrojecimiento de orificios), suelen tener problemas alérgicos y son poco o nada frioleros: Sulfur 30 CH.

­ En bajitos, corpulentos, que sudan, son lentos, tienen cierta pereza pero también son muy constantes, sufren hiperuricemia, hipercolesterolemia, duermen con la ventana abierta, destapados y en la cama buscan el frío: Calcarea carbonica 30 CH.

­ En pacientes con gran infiltración celulítica que se agrava con la humedad, pacientes con problemas reumáticos, de colon o hígado, a menudo frioleros: Natrum sulfuricum 30 CH.

­ Obesidad troncular que respeta piernas, cara grasa, telangiectasias, verrugas, problemas de piel, todo ello agravado por la humedad: Thuja occidentalis 30 CH.

­ Casos de obesidad constitucional, hereditaria: Medorrhinum, Thuja, Graphites, Calcarea carbonica, Calcarea sulfurica, Sulfur, Pulsatilla, Sepia o Baryta carbonica7.

Casuística

Dedicamos este apartado al análisis de algunos casos comunes de obesidad, y el tratamiento homeopático más indicado para cada uno de ellos.

Obesidad con predominio de celulitis

Este perfil engloba casos como los siguientes:

 

­ Obesidad troncular8, con extremidades delgadas: Thuja occidentalis 9 CH.

­ Celulitis por todo el cuerpo: Natrum sulfuricum 15 CH.

Ambos se agravan por la humedad.

­ En edad fértil, en mujeres con tendencia al estasis venoso y a la eritrocianosis en extremidades: Pulsatilla 30 CH.

­ Celulitis en posmenopausia y climaterio9: en la pared abdominal, Sepia; en el abdomen, Lycopodium. Si la menopausia es vivida como trágica y desesperada, Platina, debido a su componente nervioso. Los casos de obesidad ginoide pueden verse beneficiados con la administración de Thuja occidentales. Los de retención hídrica, con Natrum sulphuricum, y los de ralentización metabólica insidiosa, con Graphites. En pacientes tranquilos, con obesidad progresiva y tendencia a la hiperglucemia, está indicada Calcarea carbonica8.

Obesidad y problemas de comportamiento

Este epígrafe puede abarcar los problemas de pacientes con las siguientes características:

 

­ Glotones8 con lengua blanca y problemas gastrointestinales: Antimonium crudum, 5-7-9 CH, mañana y tarde.

­ Glotones que se encuentran siempre mejor comiendo. Son conscientes de su problema y se arrepienten de comer: Anacardium orientale 5-7-9 CH, mañana y tarde.

­ Pacientes que, tras un disgusto o preocupación, comen. Nerviosos, inestables, con cambios de humor. Personas sometidas a dietas hipocalóricas que experimentan excitabilidad: Ignatia amara 30 CH.

­ Pacientes que comen por un disgusto, una preocupación o problemas que no cuentan. No comparten sus problemas, sino que se los «tragan»: Staphysagria 30 CH.

­ Personas que han perdido a un ser querido, sufren duelo, tienen problemas económicos, estado de lasitud psíquica, aunque la fuerza física la mantienen: Phosphoricum acidum.

­ Pacientes coléricos desde la mañana: Nux vomica. Caprichosos, que no aguantan el dolor: Chamomilla. Ambas personalidades son irritables. La administración de estos remedios equilibra el sistema nervioso y desaparece el apetito exagerado.

Obesidad infantil

La sobrecarga ponderal también es cada vez más frecuente en la población infantil y juvenil, como han evidenciado estudios llevados a cabo tanto en Estados Unidos como en diferentes países europeos. El estudio enKid, realizado en una muestra aleatoria representativa de la población española de entre 2 y 24 años, ha alertado sobre este problema en España y sobre los factores ligados a los estilos de vida que podrían estar favoreciendo esta situación. Estos datos, sin duda preocupantes, hacen necesario poner en marcha medidas encaminadas a la identificación y el tratamiento temprano del problema y, principalmente, a su prevención eficaz5.

A continuación citamos tres clases7 de obesidad adquirida y psicógena que cubren un gran número de casos; el resto se abordaría con los mismos remedios empleados en adultos, pues su etiología sería multifactorial, con un papel destacado de los hábitos de vida:

 

Obesidad no constitucional, asociada a sobrealimentación. El exceso adiposo respeta las piernas. Podría tener su punto de partida en un cambio vital: cambio de domicilio, una separación (inicio de la guardería, por ejemplo), etc. En este niño o adolescente predomina la nostalgia. Tiene dificultades para adaptarse a un lugar nuevo, suele tener mejillas muy rojas y cierta torpeza manual. Con frecuencia padecen insomnio y cierta tendencia a presentar problemas repetición en vías respiratorias altas. Pueden regularse con Capsicum.

 

Obesidad no constitucional por sobrealimentación, en paciente que no come ¡engulle! Es un glotón que traga rápidamente grandes cantidades de alimento. Está obsesionado por la alimentación y piensa con frecuencia en la próxima comida. Tiene deseos muy marcados de ácidos, aunque le gusta todo. Tiene verrugas, problemas de urticaria, lengua blanca espesa, estreñimiento, también sufre de problemas de vías respiratorias. Es un niño gruñón y de mal carácter, aunque en el fondo es muy tierno, pero se ha endurecido debido a una carencia afectiva temprana, a una perturbación de las primeras relaciones madre-hijo o a un daño a su integridad corporal, que ha vivido con dificultad: operación, herida, accidente, etc. Este niño responderá bien a la administración de Antimonium crudum.

 

Obesidad en forma de pera no necesariamente asociada a una sobrecarga alimentaria. El cuerpo presenta formas redondeadas y armoniosas, sea cual sea el sexo. Es un niño al que afectan notablemente todos los cambios y separaciones en su vida (guardería, cambios de casa, escuela, nacimiento de un hermano, pubertad, casamiento y más tarde embarazo y menopausia). Por ejemplo: niños tan aferrados a sus madres que enferman el primer día de escuela; escolares que se ponen enfermos todos los domingos por la tarde; niño celoso que hace una regresión al nacer un hermano; niños enfermos los días festivos (Navidad, día de la madre, etc.), que tratan de acaparar toda la atención de los padres en momentos en que ellos podrían olvidarles un poco. Sufrirá catarros, intolerancia a las grasas, anemia, cefalea, acné, alteraciones nerviosas de carácter histérico. En estas situaciones, la administración de Pulsatilla podría ser beneficiosa

 

Hay muchos casos en los que la homeopatía por sí sola es insuficiente, sobre todo si hay problemas psicológicos profundos. En estos casos se deberá solicitar ayuda psicoterapéutica o de otro tipo. La homeopatía, como cualquier otra técnica terapéutica, tiene sus limitaciones.

Bibliografía
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