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Vol. 19. Núm. 2.
Páginas 56-61 (Febrero 2005)
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Infecciones e inflamaciones palpebrales
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SALVADOR GIMÉNEZ SERRANOa
a M??dico de atenci??n primaria.
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Figura 1. Anatomía ocular
Figura 2. Blefaritis
Figura 3. Orzuelo
Figura 4. Calacio
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Las enfermedades infecciosas e inflamatorias de los párpados más frecuentes son las de origen bacteriano, en forma de celulitis. Afectan a todo el párpado (fig. 1), a veces incluso a los párpados inferior y superior de un mismo ojo, que aparecen hinchados y enrojecidos. El paciente refiere dolor y dificultad para abrir el ojo.

Figura 1. Anatomía ocular

Cuando la inflamación o infección sólo afecta al borde libre del párpado y éste presenta un aspecto enrojecido y algo hinchado, hablamos de blefaritis. En este caso, además, el paciente refiere escozor y lagrimeo. Las blefaritis no sólo pueden tener origen infeccioso, pueden originarse también por exceso de secreción grasa, apareciendo entonces pequeñas escamas cutáneas en el párpado; se trata de una blefaritis seborreica, que suele asociarse a seborrea del cuero cabelludo.

Cuando lo que se infectan son las glándulas sebáceas del párpado o las pestañas, se forma el conocidísimo orzuelo. El paciente presenta dolor, enrojecimiento e hinchazón localizada, con acúmulo de pus en su interior. Cuando esta inflamación localizada se cronifica constituye el calacio. Se trata de un nódulo duro, indoloro, de tamaño variable, y la piel se desliza fácilmente sobre él.

La prevención de estas afecciones se basa en extremar la higiene de las manos, ya que éstas suelen ser el foco de infección ocular, por la manipulación, casi espontánea, que hacemos de los ojos y que deberíamos evitar. No es aconsejable tampoco frotarse con fuerza los ojos (las lágrimas hay que secarlas sobre la mejilla). Debe evitarse el uso de cosméticos y jabones que resulten irritantes, y extremar la precaución si se trabaja manipulando líquidos tóxicos como la lejía, el salfumán, el petróleo, etc.

Blefaritis

Se conoce como blefaritis (fig. 2) la inflamación del borde libre del párpado, producida por infección bacteriana de los folículos pilosos de las pestañas o por acúmulo de material graso procedente de las glándulas sebáceas, que deriva en blefaritis seborreica. Las alergias y la infestación de las pestañas por piojos también pueden ser causa de blefaritis, aunque con mucha menos frecuencia.

Figura 2. Blefaritis

Esta enfermedad se caracteriza por un exceso de producción de grasa en las glándulas sebáceas de las pestañas, lo que crea un entorno favorable para el crecimiento bacteriano de las especies normalmente presentes en la piel, como el estafilococo. Los párpados aparecen rojos e irritados, con escamas localizadas en la base de las pestañas.

La blefaritis puede asociarse también a los orzuelos de repetición y al calacio. Los factores de riesgo de la blefaritis son la dermatitis seborreica de la cara o el cuero cabelludo, la rosácea, los piojos y las alergias.

Tipos de blefaritis. Se reconocen dos grandes tipos de blefaritis: la anterior y la posterior. La blefaritis anterior afecta a la superficie exterior del párpado, al borde libre en el que se fijan las pestañas. Las dos principales causas de este tipo de blefaritis son la infecciosa bacteriana, ocasionada por el microorganismo Staphylococcus, y la seborreica, relacionada con la caspa del cuero cabelludo.

La blefaritis posterior afecta a la superficie interna del párpado, que está en contacto con la conjuntiva del ojo, y está causada por problemas con las glándulas sebáceas de Meibomio, localizadas en esta parte del párpado. Dos enfermedades cutáneas pueden causar este tipo de blefaritis: el acné rosácea, que produce la inflamación y el enrojecimiento de la piel, y la dermatitis seborreica, con presencia de caspa en el cuero cabelludo.

Síntomas. Los síntomas localizados en los párpados son los siguientes:

* Descamación y costras.

* Enrojecimiento del párpado y del ojo.

* Inflamación e hinchazón.

* Sensibilidad a la luz (fotofobia).

* Picor y sensación de quemazón.

* Sensación de cuerpo extraño.

* Lagrimeo y lágrimas espesas.

* Visión borrosa.

* Puede aparecer la pérdida de las pestañas.

Diagnóstico. La exploración de los párpados en el curso de una exploración ocular y general suele ser suficiente para diagnosticar correctamente la blefaritis.

Pronóstico. El pronóstico más probable es la recuperación total tras el tratamiento. Puede ser precisa una higiene más rigurosa de los párpados para prevenir las recurrencias. El tratamiento continuado vuelve los ojos menos rojos y menos molestos.

Complicaciones. Entre las posibles complicaciones de la blefaritis cabe citar:

* Orzuelo. Un nódulo rojo y blando sobre el borde libre del párpado producido por la infección aguda de las glándulas sebáceas del párpado.

* Calacio. Un nódulo firme e indoloro, causado por la inflamación de una de las glándulas sebáceas del párpado. Suele seguir al orzuelo. Si hay dolor y enrojecimiento del nódulo, quiere decir que se ha infectado.

* Lesión o úlcera corneal por irritación.

* Inflamación de la conjuntiva del ojo, conjuntivitis.

* Pérdida de las pestañas.

* Cicatrización en los párpados.

* Problemas con la película lagrimal, por exceso o por defecto de secreción: lagrimeo excesivo u ojo seco.

Cuándo consultar con el médico. Hay que consultar con el médico si los síntomas empeoran o no mejoran tras la limpieza cuidadosa de los párpados durante varios días.

Prevención. La limpieza cuidadosa de los párpados ayudará a prevenir la blefaritis. Si existe alguna enfermedad específica de la piel que predispone a la blefaritis, debe ser tratada independientemente.

Orzuelo

El orzuelo (fig. 3) es un nódulo rojo y doloroso del borde o el interior del párpado. Normalmente está lleno de pus y al crecer suele dificultar la visión y la apertura del ojo. Puede aparecer más de un orzuelo a la vez, produciendo la inflamación del borde del párpado, o blefaritis. Afortunadamente, la mayoría de orzuelos desaparecen en pocos días, aunque mientras tanto se puede aliviar el dolor o las molestias con tratamientos locales.

Figura 3. Orzuelo

Signos y síntomas. La mayoría de orzuelos acaban llenándose de pus y rompiéndose, con el alivio y la desaparición de la mayor parte de los síntomas que producen, fundamentalmente el dolor. Sus signos y síntomas característicos son:

* Un nódulo rojo, similar a un forúnculo o un grano.

* Hinchazón sobre el párpado.

* Visión ligeramente borrosa si el orzuelo es suficientemente grande.

* Sensación de cuerpo extraño en el ojo.

* Lagrimeo.

Causas. La causa del orzuelo es la infección bacteriana, que habitualmente se desarrolla en la base de un folículo piloso de una de las pestañas. Se puede tener más de un orzuelo a la vez o en sucesión, uno tras otro.

Factores de riesgo. Los orzuelos no son muy contagiosos. Para minimizar el riesgo de diseminación de esta infección, se recomienda mantener las manos alejadas de los ojos y asegurar una buena higiene de las manos, en particular en los niños.

Cuándo acudir al médico. La mayoría de los orzuelos son inofensivos para los ojos y no afectan a la agudeza visual. Sin embargo, vale la pena consultar con el médico ante la presencia de alguno de los siguientes problemas:

* Interferencia con la agudeza visual.

* Aparición frecuente con infecciones sucesivas.

* No desaparece por sí mismo.

* No responde al tratamiento casero.

Identificación y diagnóstico. Si los síntomas de un orzuelo persisten o se padecen infecciones sucesivas, puede ser preciso excluir otras causas posibles. Hay algunas enfermedades que son similares al orzuelo, pero que requieren un tratamiento distinto. Por ejemplo, el calacio, que se produce por bloqueo de una de las pequeñas glándulas del párpado, puede producir un nódulo similar al del orzuelo.

Si el médico confirma la presencia de un orzuelo, puede prescribir un tratamiento o recomendar medidas para aliviar el dolor y las molestias. Si se excluye el orzuelo, puede ser precisa la consulta con el oftalmólogo para una exploración y un tratamiento más especializado.

Calacio

El calacio (a menudo denominado incorrectamente «chalacion» o «chalación») es una pequeña masa o nódulo que aparece sobre el párpado, causada por el bloqueo del conducto de salida de una de sus glándulas sebáceas (fig. 4).

Figura 4. Calacio

Causas. El calacio se desarrolla a partir de una de las glándulas de Meibomio del párpado. Estas glándulas sebáceas producen la superficie de la película lagrimal que lubrica los ojos. Cada párpado tiene aproximadamente 100 de estas glándulas, localizadas cerca de la raíz de las pestañas.

Esta enfermedad está producida por la obstrucción de uno de los conductos que drenan cada una de estas glándulas. El calacio comienza como una hinchazón difusa y molesta que acaba formando un nódulo de aspecto quístico en el borde libre del párpado. La mayoría de las veces desaparece por sí mismo sin tratamiento en unos meses.

Síntomas. Los síntomas más frecuentes del calacio son los siguientes:

* Hinchazón dolorosa sobre el párpado.

* Sensibilidad del párpado.

* Hipersensibilidad a la luz (fotofobia).

* Lagrimeo.

Diagnóstico. El diagnóstico del calacio es sencillo, ya que la simple exploración visual del ojo suele confirmar su presencia.

Pronóstico. Habitualmente el calacio cura por sí solo. El pronóstico tras el tratamiento suele ser excelente. Una complicación del calacio de gran tamaño es la aparición de astigmatismo, una alteración de la agudeza visual, por compresión de la córnea. Esta complicación desaparece cuando se elimina el nódulo.

Prevención. La correcta higiene de los párpados suele prevenir la recurrencia en las personas propensas a este problema. La limpieza del borde libre de los parpados y las pestañas con una solución específica es de gran utilidad para prevenir la obstrucción de los conductos de drenaje.

INFORMACION PARA EL PACIENTE

*Las infecciones e inflamaciones más frecuentes en los párpados se asocian a la blefaritis, el orzuelo y el calacio, que son las enfermedades más frecuentes. Su diagnóstico es relativamente sencillo, mediante la inspección visual del ojo.

*El diagnóstico diferencial de los nódulos en los párpados y

de las diferentes causas del «ojo rojo» también es relativamente sencillo mediante la inspección visual

*En la mayoría de casos, su tratamiento se basa en la aplicación de compresas bañadas en una solución limpiadora específica, pomadas antibióticas y colirios con antibióticos y corticoides.

*La prevención de estas enfermedades se basa en mantener las manos lejos de los ojos y en mantener una buena higiene ocular, de los párpados y de las manos.

Es un hábito simple, que requiere un mínimo aprendizaje y ningún equipamiento especial. Y es una de las mejores maneras de evitar las enfermedades infecciosas, desde el resfriado a la diarrea, desde la gripe a las infecciones palpebrales. Este sencillo hábito sólo requiere de agua y jabón y proporciona más beneficios para la salud de los podemos imaginar.

Se estima que al menos una de cada tres personas no se lava las manos después de acudir al servicio. Aunque el problema va más allá. Cada día se acumulan gérmenes sobre nuestras manos desde una variedad de fuentes: contacto directo con las personas, superficies contaminadas, alimentos, animales y desperdicios. Si no se lavan las manos con frecuencia, se facilitan las infecciones producidas por estos gérmenes al tocarse los ojos, la nariz o la boca. Además, se pueden transmitir estos gérmenes a los demás por las mismas vías.

¿Cómo lavarse las manos?

Las recomendaciones para un correcto lavado de manos son las siguientes:

*Mojarse bien las manos con agua corriente caliente.

*Frotarse vigorosamente las manos una contra la otra, con jabóndurante al menos 10-15 segundos.

*Frotar todas las superficies de las manos: las palmas, los dorsos, las muñecas, los espacios interdigitales y debajo de las uñas.

*Aclararse bien.

* Secarse las manos con una toalla limpia o desechable.

*En los lavabos públicos, dejar correr el agua hasta haberse aclarado bien las manos. Luego secarse bien y cerrar el grifo empleando una toallita de papel desechable.

¿Cuándo lavarse las manos? Aunque es virtualmente imposible tener las manos siempre limpias de gérmenes, hay momentos en que es especialmente importante llevarlas limpias para limitar la transferencia de bacterias, virus y otros microorganismos. En este sentido, hay que lavarse las manos siempre:

*Antes de comer.

*Después de ir al servicio.

*Después de cambiar un pañal.

*Antes y después de preparar la comida, en particular después de manipular verduras y frutas crudas, pollo o pescado.

*Después de tocar animales o sus desperdicios.

*Después de sonarse la nariz.

*Después de toser o estornudar en las manos.

*Antes y después de curar heridas o cortes.

*Antes y después de tocar la piel de una persona enferma o traumatizada.

*Antes y después de ponerse o quitarse unas lentes de contacto.

*Después de tirar la basura.

Los niños también

Para enseñar el hábito a los niños, hay que predicar con el ejemplo.

*Lavarse las manos al mismo tiempo que el niño y supervisar como lo hace.

*Poner mensajes recordatorios a los niños, por ejemplo, en el lavabo.

Bibliografía general

Blepharitis. National Eye Institute Staff. US National Institutes of Health. Disponible en: http:// www.nei.nih.gov.

Driver PJ; Lemp MA. Meibomian gland dysfunction. Survey of Ophthalmology 1996;40(5):343- 67.

Raskin EM; Speaker MG; Laibson PR. Blepharitis. Infectious Disease Clinics of North America 1992; 6(4):777-87.

Smith RE; Flowers CW Jr. Chronic blepharitis: a review. Contact Lens Association of Ophthalmologists Journal 1995;21(3):200-7.

Styes. Mayo Clinic Staff. Mayo Foundation for Medical Education and Research. Disponible en: http://www.mayoclinic.com

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