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Vol. 22. Núm. 2.
Páginas 61-66 (Febrero 2008)
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Dispepsia funcional
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Pablo Saza, Juan J Sebastiánb, María Ortizc
a M??dico. Director del Curso de posgrado en Medicina Naturista de la Universidad de Zaragoza. Grupo de investigaci??n Eudok??a.
b M??dico especialista en Aparato Digestivo. Hospital General Royo Villanova, Zaragoza.
c Bioqu??mica. Grupo de investigaci??n Eudok??a.
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Tabla. I. Preparado para infusión con menta, manzanilla, melisa y anís
Tabla. II. Preparado para infusión con ajenjo, centaurea y menta
Tabla. III. Preparado para infusión con aquilea, manzanilla y menta
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Tratamiento naturista

Los pacientes con dispepsia funcional pueden beneficiarse enormemente del asesoramiento de los profesionales de la atención primaria en salud, tanto médicos como farmacéuticos o enfermeros. La educación sanitaria en sus aspectos nutricionales, de uso racional de los medicamentos --de prescripción, sin receta o fitoterapéuticos-- y hábitos de vida puede ser decisiva a la hora de lograr un buen control de este problema.

Dispepsia funcional

Si revisamos los medicamentos que lideran las ventas a la Seguridad Social española veremos, con o sin asombro, que entre los primeros se encuentran los protectores gástricos, y ello no se debe esencialmente a que los españoles comamos mal o tengamos problemas digestivos primarios, sino sobre todo a la necesidad que tienen muchos pacientes de su aparato digestivo de la acciones secundarias de otros medicamentos. Lo que no parece muy presente, en este contexto, es que junto a la prescripción de un protector gástrico debería ofrecerse una buena educación sanitaria sobre cómo cuidar y proteger el aparato digestivo. El farmacéutico comunitario puede contribuir eficazmente a este objetivo.

Etimológicamente, el término dispepsia proviene de griego dys (malo) y pessö (digerir), lo que vendría a equivaler a mala digestión. Se entiende por dispepsia al conjunto de molestias abdominales persistentes o recurrentes, localizadas en hemiabdomen superior o epigastrio, a menudo relacionadas con los alimentos, y que comprenden dolor o malestar epigástrico, distensión, eructación, flatulencia, sensación de plenitud, saciedad precoz y náuseas.

La dispepsia funcional es la que no está relacionada con alteraciones orgánicas (gastritis, esofagitis por reflujo), infecciosas (infección por Helicobacter pylori), metabólicas (hipotiroidismo, acidosis) o inducidas por fármacos o alcohol.

La dispepsia funcional es la mejor excusa que tienen los profesionales de la salud para plantear al paciente unos cuidados básicos de su aparato digestivo. Para los enfermos no dispuestos a tomar medicamentos, con problemas de intolerancia o interacciones medicamentosas o con escasos recursos económicos será bueno conocer la propuesta que presenta la medicina naturista.

Para un tratamiento eficaz hace falta la colaboración del paciente. El trabajo en sí lo hace el paciente, los profesionales de la salud sólo le guían. Esto tiene una gran ventaja pedagógica sobre las terapias convencionales (en las que el paciente sigue siendo agente pasivo), pues aprende y adquiere experiencia experimentando literalmente con su propio cuerpo.

El tratamiento puede tener diversas facetas:

­ Alimentación natural.

­ Hidroterapia.

­ Masaje.

­ Ejercicio.

­ Curas dietéticas.

­ Fitoterapia.

Alimentación natural

Una de las causas de la dispepsia puede ser una intolerancia alimenticia. Esto es fácil de entender en el lactante en su proceso de maduración para adaptarse a otros alimentos que no sean la leche materna, pero también puede suceder en el adulto, dependiendo de su adaptación al medio.

Ante este planteamiento, cabe suprimir todos los tóxicos de la alimentación e incluso alimentos considerados comunes, para comenzar con una dieta básica de cereales, legumbres, frutas y verduras.

Es cierto que los alimentos que comemos, y también su calidad, tienen una gran importancia. Pero si atendemos al papel del intestino, sometido a un esfuerzo excesivo, la importancia del «qué» comemos se relativiza en favor del «cómo» comemos.

Debemos ser totalmente concientes del hecho de que estamos comiendo, de la importancia de la masticación, de la completa trituración y licuación del alimento. El movimiento de las mandíbulas estimula las glándulas salivares de la boca y la saliva libera los hidratos de carbono contenidos en la comida, lubrica los dientes y ayuda a limpiarlos después de la comida. La masticación masajea las encías, fomentando así el riego sanguíneo y manteniendo los dientes sanos. Fritz Perls opina que aprender a masticar significa aprender a enfrentarse a los problemas y a afianzarse en el mundo. Al paciente se le realizan las siguientes recomendaciones:

­ Conviene intentar distinguir con claridad los sabores de los alimentos, para después disfrutar de ellos más intensamente.

­ No hay que llevarse otro pedazo a la boca sin antes haber masticado y tragado el anterior.

­ Si mastica intensamente le bastará con comer menos y se dará cuenta perfectamente de cuándo está saciado.

­ Debe esperar a tener hambre antes de volver a comer. No confunda el hambre con el apetito o la apetencia, y tampoco con la sensación más ligera que le ofrece su estómago.

­ Es suficiente comer tres veces al día. Así, su sistema gastrointestinal podrá hacer los descansos necesarios y, si come a horas regulares, ayudará a que las funciones de su digestión se desarrollen de forma rítmica. Comer cantidades pequeñas muchas veces al día sólo tiene sentido en casos excepcionales (por ejemplo, en caso de enfermos graves).

­ La digestión funciona perfectamente entre unos máximos y unos mínimos de temperatura. A veces observamos cómo los animales esperan pacientemente a que su comida se enfríe o se caliente.

­ Es importante beber entre comida y comida y no durante las comidas.

Si aprende a respetar el ritmo de su sistema gastrointestinal, el paciente descubrirá con toda seguridad que hay horas del día en las que digiere mejor. A ser posible, conviene dar un pequeño paseo después de la comida.

La dispepsia funcional es la mejor excusa que tienen los profesionales de la salud para plantear al paciente unos cuidados básicos de su aparato digestivo

Ayuno

Ayunar no es difícil. El ayuno de infusión, además de purgar y cuidar el sistema gastrointestinal cuando se encuentra enfermo, lo alivia enormemente. El área digestiva es liberada de toda carga: como durante el ayuno de infusión no se come nada sólido, el intestino y las glándulas que tienen alguna función digestiva pueden descansar.

Las toxinas, tratadas y preparadas en el hígado para ser expulsadas, se evacuan a través de la mucosa intestinal, los pulmones, la piel y los riñones (las personas que ayunan despiden, con frecuencia, olores desagradables y presentan una lengua blaquecina o saburral). La mucosa intestinal se va limpiando progresivamente, desprendiendo todas las incrustaciones e impurezas, poco a poco vuelve a participar ella misma en el proceso desintoxicador.

El ayuno supone una renuncia total a los alimentos sólidos. Únicamente se ingieren infusiones de hierbas, agua, caldo vegetal y zumos naturales.

Un día de ayuno. Por las mañanas, aún en ayunas, el paciente deberá beber un cuarto de litro de agua caliente, en la cual habrá disuelto una cucharadita de sulfato magnésico. La concentración obtenida de esta forma es bastante suave, de modo que la sal pasa por su intestino sin ser absorbida, pero limpia la mucosa intestinal llevándose las impurezas. Estas toxinas, con el flujo biliar estimulado por la sal, provocan una fuerte necesidad de evacuar, que se puede dar varias veces al día. Las deposiciones serán casi líquidas. Si por las mañanas se frota el cuerpo con un cepillo en seco, toma duchas alternas y hace algunos ejercicios después de haber bebido el sulfato magnésico, estimulará su debilitada circulación sanguínea y fomentará, al mismo tiempo, los procesos de desintoxicación. Conviene que espere media hora antes de desayunar. Para hacerlo puede prepararse una suave infusión de hierbas y tomársela como si fuera una auténtica comida en una mesa bien puesta, «comiéndola» a cucharaditas y «masticándola».

Deberá meterse en la cama con una compresa en la zona del hígado una hora antes del almuerzo de mediodía, para así estimular el hígado y los intestinos. El almuerzo se compondrá de un caldo vegetal caliente, que tomará otra vez como si fuera una comida auténtica en una mesa bien puesta, a cucharaditas y «masticando» bien.

Para la cena puede volver a tomar una suave infusión de hierbas, añadiendo una cucharadita de miel y unas gotas de limón.

Las comidas deben ingerirse con una pausa de al menos cuatro horas entre cada una de ellas. Es recomendable mantener cierta regularidad durante el ayuno, pues así ayudará a que sus órganos recuperen el ritmo que posiblemente habían perdido. El paciente debe beber cuanto pueda de día, sobre todo infusiones de hierbas recién hechas y agua mineral. Aparte de las comidas, tendría que tomar de dos a tres litros de líquido al día.

Hidroterapia

Los tratamientos prácticos como los baños, los chorros, las compresas y las lavativas ofrecen la posibilidad de curar enfermedades de carácter leve o moderado y/o apoyar el tratamiento farmacológico, pues favorecen de forma natural los procesos de curación. Si se aplican estos tratamientos de forma regular, es decir, durante al menos tres semanas, con seguridad se producirán mejoras notables.

Fricción matutina

Para una sesión de fricción matutina conviene que el cepillo que se utilice no sea demasiado duro y esté fabricado con fibra natural (crin, pita, etc.). Hay que empezar con unos movimientos circulares en el pie derecho, masajeando bien la parte exterior e interior del tobillo, para subir luego por las pantorrillas, la rodilla y los muslos. Después se cepillará la pierna izquierda de forma similar para seguir luego con la mano y el brazo derechos. A continuación se irá subiendo hacia los hombros, dándoles unas cuantas pasadas más. Seguidamente se hará lo mismo con la extremidad izquierda. Cuando se acabe con el brazo izquierdo, se cepillará fuertemente la espalda, sin olvidar caderas y nalgas. Al final del masaje, se cepillará con menor intensidad el vientre y el pecho.

Los tratamientos prácticos como los baños, los chorros, las compresas y las lavativas ofrecen la posibilidad de curar enfermedades de carácter leve o moderado y/o apoyar el tratamiento farmacológico

Duchas alternas matutinas

Hay que empezar con agua caliente e ir alternándola con agua fría. Se alternará cuantas veces se desee, pero siempre acabando con agua fría. Luego se secará el cuerpo con una toalla de lino, frotando con energía, para que de esta manera la piel se caliente y revitalice.

Andar sobre el rocío

Si el tiempo y la situación lo permiten, el paciente puede salir descalzo a la hierba después de la ducha. Conviene que trate de sentir, durante cinco minutos, la tierra, el suelo frío. Debe concentrarse en sí mismo, relajar los pies, darse cuenta de cómo se adaptan al suelo. No hay que secarse los pies después de estos ejercicios, basta con ponerse unos calcetines de lana gruesos.

Andar descalzo

Es interesante aprovechar todas las posibilidades que se tengan para ir descalzo: así el paciente se hace a sí mismo un masaje de reflejoterapia podal. Puede que al principio no se acostumbre y crea que sus pies son demasiado sensibles, pero si lo hace y les deja el tiempo suficiente, descubrirá que se adaptan con facilidad a todos los suelos, incluso a las piedras, volviéndose calientes y elásticos.

Baño alterno de pies

Necesitará dos cubos o un cubo y una ducha, además de un taburete para sentarse.

Primero deberá llenar uno de los cubos con agua bien caliente y el otro con agua fría. Se empieza por dejar que los pies cuelguen dentro del cubo de agua caliente. Los pies no deben tocar el fondo, ya que las plantas de los pies también tienen que estar rodeadas de agua. El agua tiene que llegar como mínimo hasta los tobillos y como máximo hasta media pantorrilla. El paciente debe quedarse así durante unos cinco minutos y cambiar entonces al agua fría o aplicar a los pies un chorro de agua fría de la ducha. Hay que aplicar agua fría sólo durante medio minuto y repetir el proceso una o dos veces.

No deben secarse los pies, basta con quitarse el agua con las manos y luego ponerse unos calcetines de lana.

Compresa abdominal caliente con infusión de milenrama o manzanilla

Para aplicar esta terapia se necesitará:

­ Una persona que nos ayude.

­ Una tela interior de hilo o algodón, muy absorbente, algo más larga que la circunferencia del cuerpo y no más ancha de 25 cm.

­ Una tela o cubierta externa de lana o franela, unos cinco centímetros más ancha que la tela interior y lo suficientemente larga para que sea fácil sujetarla.

­ Dos bolsas de agua caliente.

Modo de aplicación. El paciente tiene que encontrarse en una habitación bien ventilada y haber satisfecho previamente sus necesidades fisiológicas. La tela interior se empapará de la infusión de las plantas, para después escurrirla al máximo. El paciente tiene que sentarse para que se pueda extender la tela exterior debajo de él, sobre la cama, de forma que los extremos salgan por los lados. Para comprobar la temperatura de la tela interior, se toca con ella la espalda desnuda del paciente y se extiende después sobre la tela externa. El paciente ya se puede tumbar y los extremos de la tela interior se superponen lisos encima de su vientre después de haber vuelto a comprobar la temperatura. Entonces se ajusta la tela exterior sobre la interior y se sujeta bien. Al final se tiene que tapar al paciente, colocarle una bolsa de agua en los pies y otra encima de la compresa.

Lo mejor es aplicar la compresa durante una hora aproximadamente, para después quitar rápidamente al paciente la tela mojada y dejarle descansando media hora más, envolviendo el vientre con la cubierta exterior.

Saco de flores de heno

El saco de flores de heno tiene efectos analgésicos y tranquilizantes que son muy interesantes en el tratamiento de la dispepsia. Es un compuesto de flores, hojas y semillas de diversas plantas silvestres (en nuestro país no se comercializa, pero podemos conseguir sacos de semillas de pasto miel, que tiene las mismas propiedades, teniendo en cuenta que ya vienen cerrados y cosidos).

Modo de aplicación. Se cose una bolsita de lino o de algodón del tamaño adecuado, la llenamos de flores de heno hasta que tenga un grosor de unos ocho centímetros y acabamos de coserla para que quede cerrada.

Colgamos el saco dentro de un colador y el colador sobre (no dentro) una olla a medio llenar de agua hirviendo, tapamos la olla y dejamos que el saco se caliente 10-15 minutos con el vapor.

Antes de aplicar el saco, comprobamos si la piel tolera la temperatura (el vientre es muy sensible). Con una toalla de algodón envuelta a la cintura podemos fijar el saco.

El ejercicio activa la circulación sanguínea, lo que, a su vez, hace posible que todos nuestros órganos y sistemas reciban la cantidad suficiente de oxígeno

Masaje

En el apartado del masaje, se pueden recomendar dos tipos: el tratamiento del abdomen según Rosendorff y la reflejoterapia podal.

Tratamiento del abdomen según Rosendorff

Por la noche o por la mañana, el paciente debe tumbarse de espaldas en la cama, relajado, y pasarse una mano suavemente por el vientre. Empezará con movimientos circulares en el sentido de las agujas del reloj, por la parte externa, de forma que sienta los huesos alrededor del abdomen, para luego ir acercándose cada vez más al ombligo y volver a alejarse.

Hay que realizar el tratamiento lentamente y repetirlo algunas veces. Después, pasar la mano de arriba a abajo por el vientre, empezando debajo del pecho, en el arco costal.

El brazo tiene que guiar a la mano durante todos los movimientos, para que ésta siga siendo suave y se pueda adaptar al perfil del cuerpo.

Masaje de reflejoterapia podal

Consiste en buscar y manipular puntos dolorosos en la planta del pie.

Ejercicio

El ejercicio activa la circulación sanguínea, lo que, a su vez, hace posible que todos nuestros órganos y sistemas reciban la cantidad suficiente de oxígeno. Por ello, es aconsejable que al menos una vez al día el paciente haga ejercicio. Puede aprovechar, por ejemplo, unos instantes libres subiendo por las escaleras en vez de coger el ascensor o haciendo una carrera de un minuto durante su paseo, de modo que empiece a respirar con dificultad e incluso a sudar.

Si sufre de estreñimiento, tendrá que hacer algo más, y no sólo los fines de semana, sino diariamente. Vale la pena reservarse una hora determinada del día para estos ejercicios. Con ello le será más fácil no dejarlos y no tener que plantearse en cada ocasión si quiere hacerlos o no.

Correr

Es importante empezar a correr lentamente y tener mucha paciencia. Hay que correr tranquilamente, de forma que se pueda conversar sin perder el aliento. Durante la primera semana basta con correr un minuto cada día. La segunda semana, se puede correr durante dos minutos y la tercera, tres, y así sucesivamente. Se aumentará el tiempo hasta descubrir cuál es el tiempo ideal de cada uno y estabilizarse en él. Y, por supuesto, nunca se debe correr con el estómago lleno.

Saltar a la comba

Hay que comprarse una buena cuerda para saltar a la comba y aumentar progresivamente el tiempo y la rapidez. Conviene practicar este ejercicio en una habitación sin caldear, al lado de una ventana abierta o al aire libre.

Yoga

Muchos ejercicios de yoga son buenos para unos intestinos lentos. Lo más importante es que se realicen los ejercicios con lentitud, que el paciente se observe mientras los hace y que se dé perfecta cuenta de cuáles son sus límites. Deberá descansar en cuanto descubra este límite durante un ejercicio y nunca olvidarse de respirar adecuadamente. Si hace los ejercicios regularmente, se dará cuenta de sus progresos.

Hay que concentrarse, de modo que conviene elegir un lugar tranquilo para practicar los ejercicios: el pino, la retracción del vientre, la cobra, el puente y el acercamiento de la cabeza a las rodillas, así como también un ejercicio de equilibrio sobre las puntas de los pies.

Curas dietéticas

Las curas dietéticas se basan en el consumo de determinados vegetales.

Cura de rotación con infusión de manzanilla

Se preparará una infusión más fuerte que la que se suele hacer para beber virtiendo medio litro de agua hirviendo sobre una cucharada sopera de manzanilla y dejándola reposar durante diez minutos antes de colarla. Se beberá en un espacio de 10-20 minutos, en ayunas por las mañanas, sin haberse levantado. Después el paciente se tumbará de espaldas, sobre el costado izquierdo, sobre el abdomen y sobre el costado derecho consecutivamente durante 10 minutos en cada posición. De esta forma, la manzanilla puede alcanzar todas las partes del estómago inflamado e irritado y actuar sobre ellas. Se realizará la cura durante dos semanas aunque ya no se sientan molestias. Es importante empezar por el lado izquierdo, ya que si empieza por la derecha, la infusión saldrá enseguida por el píloro.

Cura con jugo crudo de repollo

Se exprimen las hojas frescas del repollo y se toma una taza a sorbos, antes de las comidas; la cantidad total diaria debe ser de un litro.

Crema de avena

Se toma una cucharada de copos de avena integrales finos y un poco de sal. Ponemos los ingredientes en un cuarto de litro de agua fría y llevamos a ebullición. Lo dejamos hervir durante medio minuto removiendo bien.

La menta tiene efectos rápidos en caso de flatulencias, malestar, náuseas o vómitos agudos y forma parte de muchas de las infusiones mezcladas para la región gastrointestinal y biliar

Dieta de leche y panecillos

Según el Dr. F.X. Mayr, la dieta de leche y panecillos tiene unos efectos casi tan beneficiosos como el ayuno de infusiones, con la ventaja de que permite comer algo sólido. Mayr comenta al respecto: «No solamente hay que entrenarse para ayunar, sino también para comer bien». Comer bien significa masticar bien; hay que masticar hasta que el alimento sólido se haya licuado en la boca. El panecillo de cura es ideal para ello. Se trata de un panecillo hecho de harina de flor que se extiende sobre una mesa de madera o sobre una tabla en una habitación sin caldear; pasados 3-5 días, según la humedad, se puede utilizar para la cura. Hay que darles la vuelta de vez en cuando, teniendo buen cuidado de que no se sequen demasiado, ya que se romperían al cortarlos. Al final deben tener la consistencia de la goma de borrar.

La leche cruda contiene casi todos los elementos vitales importantes que necesitamos, sin embargo, en vez de leche normal se puede utilizar requesón o yogur biológico.

Para seguir la dieta se tomará un bocado del panecillo de cura cortado en rebanadas y se masticará unas 30-40 veces, hasta que el panecillo se haya licuado y tenga sabor dulzón. Se toma entonces una cucharadita de leche, yogur o lo que se haya decidido y se mezclan bien los dos componentes. Sólo entonces se puede tragar. Se deja de comer cuando se siente una ligera sensación de saciedad. Como en el ayuno de infusión, también se tiene que tomar sulfato magnésico por las mañanas y beber mucho de día. Una rutina diaria combinada con un descanso antes de la comida del mediodía son factores igualmente importantes para el éxito de la cura. Por la noche no se tiene que tomar leche. La cena se compone de una infusión con miel y un poco de limón.

Sopa base

Ponemos una patata grande con o sin piel y una zanahoria (u otra verdura fácilmente digerible) en un recipiente con agua fría y lo tapamos, lo llevamos a ebullición y dejamos que hierva unos 20 minutos. La verdura tiene que ser muy blanda. Mezclamos todo con una batidora o lo chafamos con un tenedor, se añade un poco de sal, media cucharadita de hierbas frescas bien picadas.

Fitoterapia para dolencias digestivas

Podemos hablar de tres grupos de preparaciones fitoterapéuticas contra las dolencias digestivas: las que tienen efectos múltiples, las que tienen un gran contenido de sustancias amargas y las efectivas contra las flatulencias.

Con efectos múltiples

En este grupo encontramos la manzanilla y la menta.

Manzanilla. La manzanilla no debe utilizarse después de las comidas. Sólo se utilizan las flores y es una de las plantas medicinales más importantes y más usadas. El aceite volátil se compone de muchos elementos. Se puede aplicar tanto externa como internamente. Las sustancias sedantes y antiinflamatorias que contiene hacen que sea muy indicada para los tratamientos del estómago. Combina bien con la menta, sobre todo cuando la vesícula biliar está afectada por las dolencias del estómago, pero también con la melisa o el toronjil, en caso de que las dolencias sean más bien nerviosas.

Para la preparación y administración de la infusión, se vierte una taza de agua hirviendo sobre una cuchara de flores de manzanilla, se deja en reposo durante unos diez minutos y se cuela. Hay que beber una taza de la infusión (no demasiado caliente) tres veces al día, antes de las comidas.

Ejemplo de los buenos resultados de su mezcla con otras de las plantas antes indicadas lo tenemos en preparado para infusión de la tabla I.

Menta. El mentol es la sustancia activa más importante de la menta, junto a los taninos y las sustancias amargas. La menta tiene efectos rápidos en caso de flatulencias, malestar, náuseas o vómitos agudos y forma parte de muchas de las infusiones mezcladas para la región gastrointestinal y biliar (tabla II).

Se vierte un cuarto de litro de agua hirviendo sobre una cucharada bien llena de hojas de menta. Se deja reposar durante unos diez minutos y se cuela. Debe beberse lentamente y a sorbos.

Preparaciones con gran contenido en sustancias amargas

Las sustancias amargas estimulan las secreciones digestivas y mejoran el apetito.

Milenrama o aquilea. Contiene sustancias amargas, taninos y aceites volátiles, como la manzanilla, y por ello tiene efectos antiespasmódicos e inhibidores de las inflamaciones. De la planta medicinal se utilizan las flores y los extremos de los tallos.

Para su preparación hay que verter un cuarto de litro de agua hirviendo sobre dos cucharaditas de milenrama, dejar reposar unos 15 minutos y colarlo. Hay que beber de dos a tres tazas de infusión tibia al día antes de las comidas. La tabla III recoge una preparación con milenrama y otras plantas.

Preparaciones contra las flatulencias

El hinojo, el comino y el anís son eficaces para combatir las flatulencias.

Hinojo. Para prepararlo en infusión, hay que verter un cuarto de litro de agua hirviendo sobre una cucharada de frutos de hinojo triturados, dejarlo reposar diez minutos y colarlo. Hay que beber varias tazas al día.

Comino. Se prepara la infusión virtiendo un cuarto de litro de agua hirviendo sobre una cucharada de frutos de comino triturados o chafados, dejándola reposar 10 minutos y colándola. Deben beberse tres tazas al día bien calientes. También puede usarse como especia.

Anís. Se prepara del mismo modo que las anteriores, teniendo en cuenta que también hay que triturar previamente. Se beben varias tazas al día. También puede usarse como especia.

Podemos usar una mezcla a partes iguales de las tres para hacer una infusión más efectiva y completa.


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