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Vol. 18. Núm. 5.
Páginas 47-54 (Mayo 2004)
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Coadyuvantes en dietas de adelgazamiento
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SUSANA SUÁREZ SANZa
a Farmac??utica comunitaria.
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El enorme arsenal de productos que la oficina de farmacia española comercializa como preparados coadyuvantes en dietas de control ponderal y la notable demanda que en este ámbito se genera, sobre todo cara al verano, obligan al farmacéutico a actualizar sus conocimientos al respecto, para poder ofrecer a sus clientes un consejo personalizado que garantice eficacia y seguridad. El presente artículo persigue este objetivo.

 

 

 

 

Cada día acuden a la oficina de farmacia personas con exceso de peso que piden consejo y asesoramiento para perder unos cuantos kilos. El farmacéutico, como profesional de la salud, está capacitado para detectar cuándo este problema requiere atención médica y cuándo puede ser tratado desde la farmacia, a través de un protocolo de atención farmacéutica específico. En este protocolo hay cabida para los productos que actúan como coadyuvantes en dietas de adelgazamiento, que se analizan en este trabajo.

PROTOCOLO DE ATENCIÓN FARMACÉUTICA

Ante una consulta sobre un problema de sobrepeso, el farmacéutico debe seguir un protocolo de actuación previamente estudiado, que le facilitará su abordaje. Una guía simple consistiría en los siguientes pasos:

 

­ Entrevista inicial y recogida de datos sobre el paciente.

­ Determinar el grado de sobrepeso.

­ Establecer un programa individualizado de control dietético y ejercicio físico.

­ Establecer, si procede, un tratamiento fitoterapéutico complementario, en función de las necesidades y características del paciente.

­ Seguimiento del paciente.

 

El protocolo que se describirá a continuación excluye a los niños y a las personas mayores de 65 años, porque en estas edades la repercusión, la evolución y el seguimiento de la obesidad difieren de los del grupo adulto y se aconseja la remisión al médico.

La determinación del grado de sobrepeso puede realizarse de múltiples maneras. Una de las más utilizadas es el cálculo del índice de masa corporal (IMC) o índice de Quetelec. Se calcula con la siguiente fórmula: peso en kilogramos dividido por la talla en metros al cuadrado.

 

IMC = peso (kilogramos)/talla2 (metros)

 

 

Se considera un peso admisible si el valor resultante se encuentra entre 20-25, sobrepeso si se halla entre 25 y 30, obesidad leve o moderada si es superior a 30, y obesidad grave o mórbida si el IMC es superior a 40.

La actuación del farmacéutico será distinta en función de los resultados. Si el paciente presenta un IMC normal (entre 20 y 25), deberá promover una dieta equilibrada y variada, un buen nivel de actividad física y estilos de vida saludables.

Si el paciente presenta sobrepeso u obesidad, deberá recomendar una dieta específica y el control periódico de parámetros como la tensión arterial, el perfil lipídico y el nivel de glucemia. Si el IMC es superior a 30 o está entre 25 y 30 pero el paciente presenta dos o más factores de riesgo (hipertensión, hiperlipidemia, hiperglucemia, etc.), el farmacéutico deberá derivar el caso al médico.

En resumen, desde la farmacia se podrá plantear un tratamiento de adelgazamiento a aquellos pacientes cuyo IMC se sitúe entre 25 y 29,9 y que no presenten factores de riesgo asociados.

Como se ha señalado, la dieta recomendada será individualizada para cada caso y mantendrá un equilibro tanto en cantidad como en calidad de los nutrientes. Dietas muy estrictas necesitarán en ocasiones de suplementos vitamínicos, minerales, proteicos, etc. Promover la práctica de ejercicio físico será fundamental para incrementar el gasto energético total del organismo y contribuir a la pérdida de grasa corporal.

Si el caso lo requiere, se considerará la instauración de un correcto tratamiento fitoterapéutico y la administración de suplementos alimenticios, adaptado a las necesidades y preferencias personales.

La entrevista inicial con el paciente será muy útil, porque a través de ella el farmacéutico podrá conocer su perfil de salud y sus principales problemas, expectativas, debilidades o experiencias previas a la hora de seguir un régimen dietético. Podrá averiguar si la persona tiene mucho apetito, si padece estreñimiento, si sufre la tentación de picar entre horas, si presenta retención de líquidos, si tiene gases, si es una persona a la que le cuesta mucho perder peso pese a seguir dietas de adelgazamiento, etc. También en función de estas características, el farmacéutico podrá establecer un tratamiento coadyuvante para el control de la obesidad, teniendo siempre muy en cuenta que la administración de estos productos no es eficaz si no va ligada a un tratamiento de base fundamentado en la dieta y el ejercicio físico moderado. También habrá que recordar que cuando se sigue un programa de adelgazamiento la pérdida de peso suele ser más acusada durante las dos primeras semanas de tratamiento, debido a la pérdida del agua asociada al catabolismo de glucógeno y proteínas. Más tarde, la pérdida de peso se hace más lenta, porque comienza a emplearse como sustrato energético el tejido adiposo.

Por último, cabe recordar la importancia de un control periódico del paciente.

PREPARADOS COADYUVANTES EN EL CONTROL PONDERAL

En un contexto marcado por la tendencia al tratamiento integral del paciente, la farmacia está asistiendo a un auge de la fitoterapia, la homeopatía y otras terapias o disciplinas que manejan productos habitualmente catalogados bajo la denominación genérica de «parafarmacia». El farmacéutico se consolida, así, como un conocedor del medicamento, pero a la vez de otros recursos que constituyen, en muchas ocasiones, un tratamiento coadyuvante, preventivo o de mantenimiento, a un tratamiento convencional con fármacos.

 

Productos «frontera»

El principal problema que se puede encontrar cuando se trabaja con el inmenso arsenal de productos denominados «parafarmacéuticos» radica en cómo evitar la entrada en el stock de los denominados productos «milagro» o «frontera», o lo que es lo mismo, aprender a distinguirlos y lograr una selección cuidadosa que garantice la calidad, la seguridad y la eficacia de lo que comercializa en su establecimiento.

En el ámbito de los productos coadyuvantes en dietas de adelgazamiento el problema es aún mayor, porque se trata de un segmento de mercado que vende mucho y, por ello, la oferta se dispara. El farmacéutico se encuentra entonces ante la necesidad de conocer todos los requisitos legales que deben cumplir estos productos, pero la realidad es que carece de tiempo para ocuparse de todos y cada uno de ellos.

 

Selección

Como la solución al problema sigue siendo compleja en la actualidad, cabe apuntar una serie de pistas que ayudarán, en cierta medida, a superarlo. En primer lugar, hay que conocer la composición exacta del producto. A continuación hay que verificar que esté correctamente registrado, y después es preciso comprobar que su publicidad sea la adecuada. En muchos casos los dos primeros requisitos se cumplen, pero es en el tercero donde algunos laboratorios, con la intención de vender más, fallan.

Es tarea del farmacéutico traducir la información engañosa que llega de forma rápida a los usuarios en formación veraz sobre estos productos. Si un producto adelgazante contiene una determinada sustancia, debe conocer e informar a sus clientes de cuáles son las propiedades que se le atribuyen, con criterios científicos, y en consecuencia, qué efecto va a producir en la persona que lo consuma, ni más ni menos. Ante cualquier duda, es recomendable consultar con los Centros de Información del Medicamento (CIM) de los Colegios de Farmacéuticos y del Consejo General.

 

Revisión

A continuación se incluye una breve revisión de las principales sustancias que actualmente pueden encontrarse en la mayoría de productos que se comercializan a través de las oficinas de farmacia como coadyuvantes en los programas de adelgazamiento.

Partiendo de la base de que cada producto será dispensado de forma personalizada, para un cliente con características y circunstancias individuales, la elección de un producto u otro tendrá en cuenta, además, la composición y sus criterios personales de selección, que habrá ido configurando a través de su conocimiento y experiencia.

Actualmente, las sustancias que con mayor frecuencia forman parte de la formulación de los productos indicados como tratamiento de apoyo en el control del sobrepeso se pueden clasificar en diferentes grupos: las que actúan sobre el metabolismo lipídico, las sustancias saciantes y moduladoras del apetito, las que poseen una acción diurética, y las que tienen una acción anticelulítica (tabla I). En realidad, algunas de ellas podrían incluirse en diferentes grupos porque ejercen a la vez distintas acciones.

SUSTANCIAS QUE ACTÚAN SOBRE EL METABOLISMO LIPÍDICO

Son sustancias que interfieren en el metabolismo intermediario de la síntesis de ácidos grasos. En este grupo se encuentran: citrus, chitosán, CLA 80, L-carnitina, camilina (té verde) y té rojo, entre otras. La tabla I recoge los productos comercializados en farmacias como coadyuvantes para el control ponderal que incluyen estas sustancias en su formulación.

 

Citrus

Cuando se habla de citrus como producto adelgazante se hace referencia a la piel del fruto de Citrus aurantium, una variedad china de cítrico utilizada por la medicina tradicional de ese país. El «secreto» de la piel de este fruto es la presencia en ella de una sustancia denominada sinefrina (amina adrenérgica). La sinefrina se encuentra igualmente en el resto de cítricos, pero en cantidades mucho más pequeñas. En el caso de Citrus aurantium, 125 mg de la piel del fruto (peso seco) contiene aproximadamente 5 mg de sinefrina. La sinefrina actúa estimulando el consumo de grasas del tejido adiposo con la consiguiente obtención de energía. Actúa en varios procesos relacionados con el consumo energético y con la quema de grasas para cubrir ese consumo: aumenta el metabolismo de las células, consume grasas del tejido adiposo (reserva) y aumenta la termogénesis (generación de calor por parte del cuerpo). Conviene destacar los riesgos asociados a las sustancias termógenas, en general, y a la sinefrina, en particular. Los fármacos termógenos pueden perjudicar gravemente a personas que no gozan de un buen estado de salud, en especial a los individuos con insuficiencias cardiorrespiratorias, asma y fallo renal o hepático. La sinefrina está siendo utilizada en experimentos con ratas y las conclusiones de dichos experimentos parecen apuntar a una posible toxicidad cardiovascular de esta sustancia si es ingerida en dosis elevadas. Además, hay que advertir de la existencia de una sustancia sintética, la neosinefrina, cuya ingestión conlleva la aparición de efectos secundarios que en ocasiones pueden ser graves.

El citrus se suele presentar, junto con otros compuestos vegetales, en comprimidos de entre 80 y 125 mg de extracto de Citrus aurantium (lo que representa un máximo de 5 mg de sinefrina por comprimido). En resumen, el citrus, una de las últimas novedades aparecidas en el campo de la fitoterapia para el control del peso, utilizado correctamente y en una dosificación adecuada, resulta seguro y de mucha utilidad. Por un lado, aumenta el gasto calórico y por otro, tiene un efecto «quema grasa».

 

Chitosán

El chitosán es una fibra de origen marino. En concreto, se trata de un biopolímero marino derivado de la quitina que se obtiene a partir del caparazón de los crustáceos marinos (cangrejos, langosta, langostinos, gambas, etc.). Su estructura química consta de una cadena polisacárida glucosídica indigerible, con grupos amino, que pueden cargarse positivamente en el medio ácido del estómago. Actúa directamente sobre las grasas en la digestión estomacal, y no en su proceso de consumo energético. El mecanismo de actuación de este derivado marino de la quitina es la adsorción de las grasas en el estómago, que consigue por su carga positiva en medio ácido, captando así las cargas negativas de las grasas. Al capturar también ácidos biliares que se hallan en el intestino, fabricados por el hígado, mejora los niveles totales de colesterol.

El resultado es expulsado con las heces, debido a que la composición de la quinina la hace imposible de digerir. De esta forma, al ser ingerido junto con los alimentos, el chitosán es capaz de captar parte de su contenido graso, convertirlo en un complejo no absorbible y eliminarlo a través de las heces. Por esta razón, su uso no resulta útil en caso de ingerir alimentos libres de grasas, como zumos, lácteos desnatados, cereales, etc.

La presentación más habitual de esta sustancia es la gragea o comprimido, que contiene únicamente la fibra marina con una riqueza cercana al 95%. No conviene hacer coincidir este tratamiento con vitaminas liposolubles (A, D, E y K) o ácidos grasos esenciales, pues su absorción podría verse interferida. En definitiva, el chitosán constituye un buen tratamiento coadyuvante en las dietas de reducción de peso. Ingerido justo antes de las comidas principales, representa una reducción diaria de unas 200 kilocalorías. También se recomienda como tratamiento de mantenimiento del peso, para tomar antes de comidas abundantes, típicas en fiestas, celebraciones y banquetes.

En muchas ocasiones aparece formulado junto al ácido ascórbico (vitamina C), porque numerosos estudios han demostrado que la vitamina C y el chitosán tienen una acción sinérgica.

 

ALC 80: ácido linoleico conjugado

El ácido linoleico conjugado (ALC o CLA en sus siglas en inglés) es un conjunto de isómeros del ácido linoleico. No es considerado un ácido graso esencial, pero su función en el metabolismo celular es importante. El ALC aumenta el metabolismo de las grasas en el organismo, evitando su acumulación en forma de ácidos grasos. Así, además de evitar la aparición de tejido adiposo, evita la aparición de depósitos de grasa en las arterias. Algunos estudios han apuntado que el ALC podría ser un potente antioxidante y anticancerígeno (por su capacidad de frenar la división de las células cancerígenas). Los productos obtenidos de la vaca y el cordero (carne, mantequilla, yogur o leche) tienen unas concentraciones de ALC que oscilan entre los 4 y los 6 mg/gramo de grasa. Sin embargo, para su producción industrial se suele utilizar el ALC proveniente del aceite de girasol. No se tiene constancia de efectos secundarios o contraindicaciones.

 

Guaraná

El guaraná (Paulinia cupana) es una planta silvestre proveniente de América del Sur, especialmente de la selva amazónica. De las semillas del fruto del guaraná se obtiene la materia prima, la cafeína. Sus efectos son: estimulación del sistema nervioso, estimulación cardíaca y dilatación de los vasos sanguíneos. Aumenta también la secreción gástrica y la producción de orina. La cafeína es capaz de aumentar el metabolismo basal de las células, de esta manera activa la combustión de las grasas y estimula la liberación de catecolaminas (adrenalina). De este modo mejora la capacidad del organismo de quemar grasas. El guaraná también tiene proporciones significativas de teobromina, que favorece la estimulación psíquica y cardíaca, y resulta muy útil para el tratamiento del sobrepeso, así como para combatir la astenia y la fatiga que en ocasiones acompaña a las dietas adelgazantes.

 

L-carnitina

La L-carnitina (levocarnitina) es un péptido que se encuentra naturalmente en nuestro organismo, y está formado por los aminoácidos lisina y metionina. Su función es la de transportar ácidos grasos de cadena larga al interior de las mitocondrias, donde se quemarán convirtiéndose en energía. Los ácidos grasos de cadena larga son la reserva natural de energía del cuerpo humano. Se acumulan en el tejido adiposo, formando la grasa. Por su elevado tamaño molecular, son incapaces de entrar en la fábrica de energía que son las mitocondrias. La L-carnitina ayuda a estos ácidos a entrar en las mitocondrias, proporcionando energía adicional a partir de ácidos grasos. Se denomina comúnmente «molécula devoradora de grasas». Además, es muy utilizada por los deportistas, ya que favorece el metabolismo de las grasas pesadas cuando las reservas de glucógeno ya se han acabado, mejorando así el rendimiento deportivo, especialmente en disciplinas aeróbicas y de resistencia.

Una dieta que incluya soja, lácteos, aguacate y carnes rojas favorecerá la presencia de L-carnitina. Por su propio funcionamiento, está indicada para reducir el colesterol, las tasas elevadas de triglicéridos y mantener el sistema circulatorio y el corazón. Al tratarse de una sustancia que el propio organismo metaboliza, no se han observado efectos adversos aun a dosis de 15 g diarios.

 

Té verde (camilina)

La camilina o té verde es el extracto que se obtiene del té (Camellia sinensis). El calificativo de «verde» viene dado por la estabilización a que se somete después de su recolección, para evitar la oxidación enzimática, que mermaría sus efectos. El té negro (habitualmente usado en la infusión del té) sufre una fermentación, responsable de su color y sabor, pero también de la destrucción de las diferentes sustancias activas. Entre los principios activos de la camilina destaca la cafeína (teína), que estimula el sistema nervioso central, provocando un cierto estado de vigilia que estimula la actividad de las células, lo que las obliga a quemar mayor número de grasas. También es rica en flavonoides, que actúan en sinergia con la cafeína en la combustión de las grasas. Por otro lado, alarga la vida de la adrenalina, hormona responsable, entre otras cosas, de obtener grasas del tejido adiposo y prepararlas para su consumo celular. Además, se sabe que interfiere en la actividad de las enzimas digestivas del intestino, aumentando el nivel de azúcares y grasas defecados, es decir, no asimilados. También posee un efecto diurético. Es, por tanto, un coadyuvante en regímenes de control del peso.

Sus contraindicaciones son las que se derivan de su principal compuesto: la cafeína. 150 mg de extracto de té verde pueden tener más de un 1% de cafeína. Cabe destacar que su acción excitante es menor que la del café, puesto que la cafeína presente en el té verde se libera más lentamente en el organismo y de forma progresiva.

Se comercializa en forma de ampollas, cápsulas y en solución.

 

Té rojo

El té rojo o Pu-Erh procede también de la Camelia sinensis, pero después de su recolección sigue un proceso diferente que el del té verde o negro. El té rojo se seca brevemente al aire libre, pasando después a un secado en recintos cerrados. En estas condiciones la teína o cafeína prácticamente desaparece y ésta es su principal diferencia. También disminuye el contenido en ácidos tánicos, lo que favorece su digestión en personas de estómago delicado. Se sabe del té rojo que disminuye la frecuencia cardíaca y la presión arterial, al tiempo que aumenta el riego cerebral. Todo ello conduce a un efecto relajante (en contraste con el del té negro). Además aumenta el metabolismo hepático, lo que produce una mayor digestión de grasas y de colesterol. Esto puede provocar, asimismo, un aumento en la producción de orina. También estimula la secreción de las glándulas digestivas, produciendo una mejor digestión de las grasas.

Se trata de una planta que en China se suele tomar en forma de infusión, hecho que ha evidenciado la ausencia de riesgos para la salud en su consumo.

Existe una dieta llamada del té rojo que se basa en tomar este tipo de té en infusión, como complemento de una dieta rica en hidratos de carbono. En caso de utilizarse este producto como complemento de una dieta, será necesario controlar el nivel de hierro, ya que esta variedad de té inhibe parcialmente su absorción.

Para consumir en forma de infusión se emplea la hoja seca y parcialmente fermentada.

Composición, registro y publicidad son elementos clave a la hora de sopesar la conveniencia o no de recomendar uno de estos productos

 

MODULADORES DEL APETITO

Son sustancias que poseen un efecto saciante y de esta manera contribuyen a reducir el apetito, a disminuir las ganas de picar entre horas o, simplemente, inhiben el deseo de tomar algo dulce. En este grupo cabe incluir el cromo, los fructooligosacáridos, el fucus, la Garcinia cambogia, el glucomanano, la karaya y el sulfato de vanadio.

 

Cromo

El cromo es un oligoelemento responsable, en buena medida, de que dejemos de comer. Su efecto en los sensores que actúan sobre el hipotálamo es el que genera la «orden» de dejar de comer por que estimula la sensación de saciedad. El cromo está presente naturalmente en la mayoría de alimentos (carnes, fruta, productos lácteos y verduras), a excepción de los de origen marino. Además, se conocen también los efectos termogénicos del cromo: insta al organismo a quemar energía aun cuando no se esté haciendo ejercicio. El efecto combinado es una reducción de peso, por una menor ingesta diaria y un mayor consumo energético. A pesar de encontrarse en las dietas normales, su uso como coadyuvante en dietas para adelgazar aprovecha estas dos características funcionales. Su presentación suele ser en forma de picolinato de cromo o levadura enriquecida en cromo.

Fructooligosacáridos

Son oligosacáridos de un alto grado de polimerización, con un elevado número de monosacáridos que dan lugar a cadenas largas de oligosacáridos que son fermentados principalmente en la parte inferior del colon. Están presentes en frutas y verduras (son de origen vegetal).

Son prebióticos, o lo que es lo mismo, son ingredientes alimentarios no digeribles con efectos beneficiosos por su capacidad de estimular el crecimiento y/o la actividad de las bifidobacterias propias de nuestro organismo. Son, por tanto, fibras alimentarias naturales que favorecen el desarrollo de la flora intestinal. Esta fibra ayuda a mantener el equilibrio de la flora intestinal, reduce la absorción de grasas y azúcares de los alimentos y su consumo provoca la sensación de que se han ingerido más alimentos de los que realmente se han tomado.

 

Fucus

Con este nombre genérico se conoce el extracto del tallo de las algas Fucus serratus y Fucus vesiculosus, especialmente el de esta última. Se ha usado tradicionalmente como antirreumático, antiartrítico y en dietas para el control del peso; también en la fabricación de medicamentos y como aditivo alimentario.

Diferentes mecanismos explican su efecto adelgazante. En primer lugar, es capaz de formar un gel en el estómago (a partir de mucílago presente en el alga) que sacia y además absorbe nutrientes (entre los que se encuentran las grasas) que luego elimina por vía fecal. Esto lo convierte en un excelente laxante y saciante. En segundo lugar, por su contenido en yodo, actúa sobre la glándula tiroides, propiciando el metabolismo celular. A propósito de este mecanismo, conviene subrayar que la ingesta de esta planta debe estar controlada para que el consumidor no supere la dosis máxima diaria de yodo permitida (por ello los preparados comercializados prevén una dosificación de 2 g de fucus al día).

Asimismo, cabe recordar que debido a su acción sobre el tiroides, está contraindicado el consumo en pacientes con hipertiroidismo y problemas cardíacos, embarazadas y madres lactantes. Debido a su elevado contenido en vitaminas, minerales y oligoelementos, es capaz de cubrir las necesidades nutricionales durante el seguimiento de un régimen de adelgazamiento.

Por otro lado, el fucus tiene un efecto beneficioso sobre la piel, aportándole elasticidad y uniformidad, mediante la estimulación de la producción de colágeno. Por último, se le reconocen otros efectos como antioxidante (debido a la estimulación del consumo de oxígeno en la producción de energía) y diurético (por la presencia de manitol).

 

Garcinia cambogia (tamarindo malabar)

La Garcinia cambogia o tamarindo malabar es un arbusto que se encuentra en Asia y el sur de África. El principio activo que la hace eficaz en dietas de adelgazamiento es el ácido hidroxicítrico (AHC), que se concentra en la corteza y la pulpa del fruto. El ácido hidroxicítrico inhibe parcialmente la formación de ácidos grasos a partir de hidratos de carbono, impidiendo su almacenamiento en forma de grasa. Está indicado, por ello, en tratamientos de control ponderal y en pacientes con hiperlipidemias.

Favorece, también, la supresión del apetito, pero sin afectar al sistema nervioso o al cerebro, sino actuando en el hígado, aumentando la formación de glucógeno a partir de un exceso de grasa en este órgano. Por su capacidad de estimular la formación de glucógeno también es utilizado como complemento alimenticio por deportistas.

 

Glucomanano (konjac)

El glucomanano forma un gel que absorbe el agua y parte de las grasas en la digestión estomacal, excretándose el conjunto. Es un polisacárido de peso molecular elevado, y por tanto indigerible, que se obtiene del tubérculo de Amorphophallus konjac. Su efecto es doble: por un lado, saciante, al incrementarse el volumen del gel en el estómago, y por otro, de regulador del tránsito intestinal.

Absorbiendo grasas y aumentando el volumen de excreción, como otros productos citados, elimina parte del colesterol total. Está contraindicado en casos de estrechamiento del esófago, el píloro o el intestino.

 

Karaya

La karaya es una goma vegetal que se obtiene del árbol Sterculia ureas, que se distribuye geográficamente en partes de la India. Para su obtención es necesario hacer un corte al vegetal, de donde se recogerá.

El funcionamiento de esta goma es puramente mecánico. Por su composición química (un polisacárido de gran peso molecular y con una pequeña proporción de taninos), se hincha en un medio acuoso, formando un gel muy voluminoso. En el estómago provoca la sensación de saciedad. Aparte de este efecto, se sabe que la karaya estimula los movimientos peristálticos, y por tanto favorece la excreción. Su elevado peso molecular hace que no se absorba en el tracto digestivo.

Diversos estudios realizados en ratas y humanos demuestran su nula toxicidad, observándose en el caso de los roedores un aumento en el volumen de excreciones. Está recomendado su uso como coadyuvante en regímenes hipocalóricos, por simular la sensación de saciedad.

 

Sulfato de vanadio

El vanadio es un oligoelemento que se encuentra de forma natural en el organismo, en cantidades muy pequeñas. Su función consiste en enviar señales similares a las de la insulina, y por tanto, tiene un efecto «imitador» de la misma. Es decir, mejora la absorción de aminoácidos y glucosa en el interior de la célula. De reciente aparición en el mercado farmacéutico español, se utiliza para controlar la apetencia de comer algo dulce (efecto «bloquea-azúcar»).

ANTICELULÍTICOS

Son plantas que facilitan la digestión, reducen estados inflamatorios y de esta forma contribuyen a la mejora de la celulitis y el sobrepeso localizado. En programas de reducción del peso corporal se utilizan, fundamentalmente, ananás y papaya.

 

Ananás

La ananás (Ananas comosus) es una planta que se encuentra en gran parte de continente suramericano, especialmente en Brasil. La piña, su fruto, es rica en azúcares de fácil digestión y consumo, además de fibras y ciertos principios activos como magnesio y vitaminas C y B1 (especialmente cuando se encuentra en un proceso de maduración avanzado). La ingestión de su zumo (rico en agua, fibras y glúcidos simples de consumo inmediato) antes de la comida puede ser útil en dietas de adelgazamiento, ya que aumenta la sensación de haber saciado el apetito y es ligeramente diurético.

Pero el uso más extendido como complemento adelgazante no proviene de la fruta sino del tallo de la planta. El tallo de Ananas comosus es rico en la enzima bromelaína. La bromelaína es un importante fraccionador intestinal de proteínas, que da como producto aminoácidos de fácil eliminación. También posee una acción antiinflamatoria, útil en la reabsorción de edemas localizados, asociados a depósitos grasos. Por su mecanismo de funcionamiento está especialmente indicado en comidas abundantes, ya que favorece la digestión, y en el tratamiento de la celulitis.

 

Papaya

La papaya (Carica papaya) es una fruta tropical muy apreciada, tanto por su sabor como por sus cualidades alimenticias y sus aplicaciones industriales. La responsable de sus cualidades alimenticias es la papaína, principio activo que se encuentra en las hojas del árbol y la fruta inmadura. Se trata de una enzima proteolítica que facilita la descomposición de las proteínas en la digestión estomacal. Por eso está especialmente indicada en las digestiones pesadas, la acidez estomacal y el tratamiento de la celulitis. Tiene una acción antiinflamatoria que la indica para el tratamiento de la celulitis que produce edema.

Para la obtención de la papaína se realizan varios cortes en el fruto inmaduro, y se recoge el producto en forma de látex. La papaína también se utiliza en cosmética como exfoliante, por su capacidad de disolver las capas más externas de la piel.

Es preciso hacer un primer uso con precaución, ya que se ha detectado algún caso de alergia.

DIURÉTICOS

Los plantas diuréticas empleadas en el tratamiento de la obesidad para favorecer la eliminación de líquidos son muchas y variadas. Su principal característica es que tienen una acción suave: producen una excreción de agua, pero provocando en el organismo una baja eliminación de iones. Es posible encontrarlas solas, pero en muchos de los productos adelgazantes se encuentran combinadas. Las más empleadas en la actualidad son: abedul (Betula alba), equiseto (Equisetum arvense), grosellero negro (Ribes nigrum), ortiga mayor (Urtica dioica), ortosifón o té de Java (Ortosiphon stamineus), vellosilla o pilosela (Hieracium pilosella), reina de los prados (Spiraea ulmaria), vinagre de manzana y un largo etcétera.

En pacientes hipertensos que quieran adelgazar pero ya estén recibiendo tratamiento para controlar su tensión y la retención de líquidos puede no ser conveniente el uso de estas plantas. *

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

Arteche A, Vanaclocha B, Güenechea JI. Fitoterapia. Vademécum de Prescripción. 3.ª edición. Barcelona: Masson, 1998.

López MT. Tratamiento fitoterapéutico de la obesidad. Offarm 2001;20(5):132-9.

Molina P. Registro, publicidad y composición, claves para evitar productos «frontera». Correo Farmacéutico [versión electrónica]. Noviembre 2003. Disponible en: http://www.correofarmaceutico. com/edicion/noticia/1,2458,411838,00.html

Puy M, Ardanaz MP, Armendáriz E. Protocolo de actuación farmacéutica ante un problema de exceso de peso/obesidad. Offarm 2000;19(8):102-11.

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