Las unidades de cuidados intensivos (UCI) son entornos de alta complejidad donde los roles avanzados de enfermería han demostrado mejorar los resultados clínicos y organizacionales. Sin embargo, la evidencia se encuentra fragmentada, especialmente en América Latina, donde persisten brechas en formación y regulación.
ObjetivoAnalizar la evidencia disponible sobre el impacto de las enfermeras especialistas en cuidados críticos (EECC) y especialistas de práctica avanzada (EPA) en los procesos asistenciales, los resultados organizacionales y las competencias específicas en las UCI, con énfasis en la evidencia latinoamericana.
MétodosRevisión de alcance realizada según los marcos de Arksey y O’Malley, Joanna Briggs Institute y PRISMA-ScR. Se incluyeron estudios publicados entre 2015 y 2025 en PubMed, Scopus, CINAHL y Web of Science. Dos revisores independientes efectuaron la selección y extracción de datos. Los hallazgos se sintetizaron de manera narrativa y temática.
ResultadosSe analizaron 34 estudios. La integración de EECC y EPA se asoció con mayor adherencia a guías clínicas y bundles (15-30%), reducción de la estancia en UCI (–0,8 a –1,9 días) y disminución de eventos adversos (20-40%). En contextos con marcos regulatorios consolidados se observaron reducciones en la mortalidad. En América Latina, la evidencia muestra mejoras en seguridad y procesos, aunque limitada por la falta de estandarización formativa y regulatoria.
ConclusionesLas enfermeras especialistas y EPA contribuyen a una atención más segura, efectiva y eficiente en las UCI. Su complementariedad —profundidad técnico / procedimental y liderazgo clínico— fortalece la cadena estructura / proceso / resultado.
Implicaciones para la prácticaEscalar la formación especializada, armonizar marcos de competencias y avanzar hacia el reconocimiento regulatorio permitiría optimizar el cuidado crítico y fortalecer la resiliencia de los sistemas de salud.
Intensive care units (ICUs) are high-complexity settings where advanced nursing roles have proven to enhance both clinical and organizational outcomes. However, evidence remains fragmented, particularly in Latin America, where gaps persist in training, regulation, and professional recognition.
ObjectiveTo analyze the available evidence on the impact of Critical Care Nurse Specialists (CCNS) and Advanced Practice Nurses (APNs) on care processes, organizational outcomes, and specific competencies in ICUs, with emphasis on Latin American evidence.
MethodsA scoping review was conducted following Arksey and O’Malley's framework, the Joanna Briggs Institute methodology, and PRISMA-ScR guidelines. Studies published between 2015 and 2025 were identified in PubMed, Scopus, CINAHL, and Web of Science. Two independent reviewers performed screening and data extraction. Findings were synthesized narratively and thematically.
ResultsThirty-four studies were included. The integration of CCNSs and APNs was consistently associated with greater adherence to clinical guidelines and bundles (15-30%), shorter ICU length of stay (–0.8 to –1.9 days), and reduced adverse events (20-40%). In contexts with consolidated regulatory frameworks, reductions in mortality were observed. Evidence from Latin America shows improvements in safety and care processes, though limited by heterogeneity in training and regulatory recognition.
ConclusionsCritical care nurse specialists and advanced practice nurses contribute to safer, more effective, and efficient critical care. Their complementary skill sets —technical and procedural expertise combined with advanced clinical leadership— strengthen the structure-process-outcome chain.
Implications for practiceScaling up specialized education, harmonizing competency frameworks, and advancing progressive regulatory recognition could optimize critical care delivery and reinforce health system resilience.


