A 63-year-old female Jehovah's Witness with familial idiopathic pulmonary fibrosis underwent elective bilateral lung transplantation at a private quaternary hospital in southeastern Brazil. Intraoperatively, Cell Saver technology was used to minimize blood loss. Postoperatively, she developed severe anemia (Hb <7g/dL), primary graft dysfunction (grade 2), and septic shock. Due to her religious beliefs, she refused allogeneic blood transfusion, creating unique challenges for the intensive care team.
DiagnosisNursing diagnoses included risk of ineffective tissue perfusion related to severe anemia and transfusion refusal; impaired gas exchange secondary to graft dysfunction; risk of infection and sepsis due to immunosuppression; and potential spiritual distress associated with religious restrictions in the context of critical illness.
PlanningThe care plan focused on pharmacological stimulation of erythropoiesis, continuous hemodynamic and respiratory monitoring, renal replacement therapy, infection control, and individualized rehabilitation strategies. Ethical principles – particularly autonomy – guided all shared decision-making and documentation.
DiscussionDespite comprehensive interdisciplinary interventions, the patient developed progressive clinical deterioration and died. This case emphasizes the importance of structured nursing care, integration of bioethical principles, and institutional preparedness in managing complex postoperative scenarios when transfusion is not an option. It highlights the nurse's central role in coordinating technical, psychosocial, and spiritual care needs, ensuring that patient-centered values remain at the core of critical care.
Paciente femenina de 63 años, Testigo de Jehová, con fibrosis pulmonar idiopática familiar, sometida a trasplante pulmonar bilateral electivo en un hospital cuaternario privado del sureste de Brasil. Intraoperatoriamente se utilizó tecnología Cell Saver para reducir la pérdida sanguínea. En el posoperatorio presentó anemia severa (Hb <7g/dL), disfunción primaria del injerto (grado 2) y shock séptico. Debido a sus creencias religiosas, rechazó transfusión de hemoderivados, lo que planteó desafíos particulares al equipo de cuidados intensivos.
DiagnósticoLos diagnósticos de enfermería incluyeron riesgo de perfusión tisular ineficaz relacionado con la anemia severa y la negativa transfusional, deterioro del intercambio gaseoso secundario a la disfunción del injerto, riesgo de infección y sepsis por inmunosupresión y posible sufrimiento espiritual asociado a restricciones religiosas en un contexto de enfermedad crítica.
PlanificaciónEl plan de cuidados se centró en la estimulación farmacológica de la eritropoyesis, monitoreo hemodinámico y respiratorio continuo, terapia de reemplazo renal, control de infecciones y estrategias de rehabilitación individualizadas. Los principios éticos—en especial el respeto a la autonomía—guiaron todas las decisiones compartidas y su registro.
DiscusiónA pesar de las intervenciones interdisciplinarias implementadas, la paciente presentó deterioro clínico progresivo y falleció. Este caso subraya la relevancia de un cuidado de enfermería estructurado, la integración de principios bioéticos y la preparación institucional para manejar escenarios posoperatorios complejos cuando la transfusión no es una opción. Resalta, además, el papel central de la enfermera en coordinar las dimensiones técnicas, psicosociales y espirituales del cuidado, asegurando que los valores centrados en el paciente permanezcan como eje del tratamiento crítico.



