El estrés psicológico es un factor de riesgo reconocido para la recurrencia del ictus y es frecuente en la atención postictus. El deterioro cognitivo puede limitar la capacidad de los pacientes para manejar el estrés; sin embargo, su papel moderador en la recurrencia del ictus aún no está claro. Este estudio tuvo como objetivo examinar si la función cognitiva modera la relación entre el estrés y la recurrencia del ictus en sobrevivientes de esta condición, con implicaciones para la evaluación de enfermería y la prevención secundaria.
MétodoSe realizó un estudio descriptivo de corte transversal en 84 sobrevivientes de ictus con recurrencia, seleccionados mediante muestreo por conveniencia. El tamaño de la muestra se estimó utilizando G*Power asumiendo un tamaño de efecto medio (f2 de Cohen=0,15), α=0,05 y potencia=0,90. Los datos se recopilaron mediante un cuestionario sociodemográfico, el cuestionario de la International Stress Management Association y el Mini-Mental State Examination. El análisis de datos se llevó a cabo utilizando IBM SPSS® Statistics versión 30 con la macro PROCESS (versión 4.2) y 5.000 remuestreos bootstrap.
ResultadosLa mayoría de los participantes presentó ictus isquémico (83,33%), deterioro cognitivo leve (35,71%) y niveles moderados de estrés (72,62%). El estrés psicológico se asoció positivamente a la recurrencia del ictus (r=0,240, p=0,028), mientras que la función cognitiva se asoció negativamente a la recurrencia (r=−0,270, p=0,013). Se identificó un efecto de interacción significativo entre el estrés y la función cognitiva (β=−0,015, p=0,040, IC 95%: −0,029 a −0,001), lo que indica que una mejor función cognitiva atenúa el efecto adverso del estrés sobre la recurrencia del ictus.
ConclusiónLa función cognitiva modera la relación entre el estrés psicológico y la recurrencia del ictus. La evaluación rutinaria del estrés y la función cognitiva puede ayudar a los profesionales de enfermería a identificar a los pacientes con mayor riesgo y apoyar estrategias de prevención secundaria más específicas.
Psychological stress is a recognized risk factor for stroke recurrence and is common in post-stroke nursing care. Cognitive impairment may limit patients’ ability to manage stress, yet its moderating role in stroke recurrence remains unclear. This study examined whether cognitive function moderates the relationship between stress and stroke recurrence among stroke survivors, with implications for nursing assessment and secondary prevention.
MethodA descriptive cross-sectional study was conducted among 84 stroke survivors with recurrent stroke recruited through convenience sampling. Sample size was estimated using G*Power assuming a medium effect size (Cohen's f2=0.15), α=0.05, and power=0.90. Data were collected using a sociodemographic questionnaire, the International Stress Management Association questionnaire, and the Mini-Mental State Examination. Data were analyzed using IBM SPSS® Statistics version 30 with the PROCESS macro (version 4.2) and 5000 bootstrap resamples.
ResultsMost participants had ischemic stroke (83.33%), mild cognitive impairment (35.71%), and moderate stress levels (72.62%). Psychological stress was positively associated with stroke recurrence (r=0.240, p=0.028), while cognitive function was negatively associated with recurrence (r=−0.270, p=0.013). A significant interaction effect between stress and cognitive function was identified (β=−0.015, p=0.040, 95% CI: −0.029 to −0.001), indicating that better cognitive function weakened the adverse effect of stress on stroke recurrence.
ConclusionCognitive function moderates the relationship between psychological stress and stroke recurrence. Routine assessment of stress and cognitive function may help nurses identify patients at higher risk and support targeted secondary prevention strategies.

