Analizar si una intervención realizada por enfermeras de Atención Primaria (AP) modifica el grado de fragilidad en personas entre 65 y 75 años.
MétodoEstudio piloto aleatorizado, unicéntrico y abierto. La muestra se compuso de 24 pacientes, de los cuales 12 fueron aleatorizados al grupo intervención (GI) y 12 al grupo control (GC). Los pacientes incluidos en el GI recibieron una intervención de enfermería para el abordaje de la fragilidad mientras que el GC recibió una intervención convencional de enfermería no específica para el abordaje de esta entidad. Ambas intervenciones se desarrollaron en una consulta de AP durante un periodo de seguimiento de 12-15 semanas. Se aplicaron cuestionarios validados sobre estilo de vida y fragilidad, se registraron biomedidas y datos antropométricos. Los datos fueron tratados estadísticamente, considerándose un valor significativo de p<0,05.
ResultadosLa muestra final fue de 11 pacientes para el GC y de 10 pacientes para el GI. El GI presentó significativamente menor fragilidad al final del seguimiento que el GC (no frágil GI 80 vs. no frágil GC 18,1%; p=0,0041). No hubo diferencias en las biomedidas, datos antropométricos ni en los cuestionarios aplicados, sin embargo, el GI presentó un cumplimiento total de las recomendaciones de ejercicio físico en comparación con el GC (100 vs. 27,3%; p=0,002).
ConclusionesLa intervención enfermera para el abordaje de la fragilidad llevada a cabo en el GI reduce significativamente el grado de fragilidad en comparación con una intervención convencional de enfermería no específica para esta entidad.
To analyse whether an intervention carried out by primary care nurses modifies the degree of frailty in people between 65 and 75 years of age.
MethodsRandomised, single-centre, open-label pilot study. The sample consisted of 24 patients of whom 12 were randomised to the intervention group (IG) and 12 to the control group (CG). Patients included in the IG received a nursing intervention for the management of frailty while the CG received a conventional nursing intervention not specific for the management of frailty. Both interventions were performed in a primary care clinic during a 12-15-week follow-up period. Validated lifestyle and frailty questionnaires were administered and biomedical and anthropometric data were recorded. Data were statistically treated as significant at P<0.05.
ResultsThe final sample was 11 patients for the CG and 10 patients for the IG. The IG had significantly lower frailty at the end of follow-up compared to the CG (non-frail IG 80% vs. non-frail CG 18.1%, P=0.0041). There were no differences in biomedical measurements, anthropometric data and in the questionnaires applied, however, the IG presented full compliance with physical exercise recommendations compared to the CG (100 vs. 27.3%, P=0.002).
ConclusionsThe nursing intervention for the management of frailty carried out in the IG reduces the number of patients with frailty.

