Measles, a highly contagious airborne disease, has seen a resurgence in Spain despite the successful implementation of vaccination programs. This study examines two cases of vaccine-associated measles in children attending the same nursery school, both of whom received the measles–mumps–rubella vaccine.
MethodsRetrospective descriptive study of two children with vaccine-associated measles in May 2025 on the island of Gran Canaria (Spain).
ResultsThe first case involved a 12-month-old girl who developed symptoms six days post-vaccination, while the second case, a 13-month-old boy, exhibited symptoms eight days after receiving the vaccine. Both cases were confirmed as genotype A, indicating the vaccine strain. The investigation included extensive contact tracing, identifying 107 close contacts, with vaccinations administered to susceptible individuals. Laboratory tests confirmed measles through polymerase chain reaction (PCR) analysis. The findings highlight the rarity of clinically significant vaccine-associated disease and the absence of evidence for human-to-human transmission of the vaccine strain.
ConclusionThis study underscores the importance of genotyping in distinguishing between vaccine-associated rash illness and wild-type measles, as well as the need for continued vigilance in monitoring vaccine efficacy and outbreak responses. Ultimately, while the possibility of transmission cannot be entirely dismissed, the evidence suggests that these cases are more likely coincidental rather than a result of transmission.
El sarampión, una enfermedad altamente contagiosa transmitida por vía aérea, ha resurgido en España a pesar del éxito de los programas de vacunación. Este estudio examina dos casos de sarampión vacunal en niños de la misma guardería vacunados con triple vírica (sarampión, rubeola, parotiditis).
MétodosEstudio descriptivo retrospectivo de dos niños con sarampión vacunal en mayo de 2025 en Gran Canaria (España).
ResultadosEl primer caso fue una niña de 12 meses que presentó síntomas seis días después de la vacunación, mientras que el segundo caso, un niño de 13 meses, presentó síntomas ocho días después de la vacuna. Se confirmó el genotipo A, cepa vacunal, en ambos. Se identificaron 107 contactos cercanos y se administró la vacuna a las personas susceptibles. Se confirmó el sarampión mediante reacción en cadena de la polimerasa (PCR). Los hallazgos destacan la rareza de la enfermedad clínicamente significativa asociada a la vacuna y la falta de evidencia de transmisión de persona a persona de la cepa vacunal.
ConclusiónEste estudio subraya la importancia de la genotipificación para distinguir entre el sarampión vacunal y de tipo salvaje, así como la necesidad de una vigilancia continua para monitorizar la eficacia de la vacuna y la respuesta a los brotes. Si bien no se puede descartar por completo la posibilidad de transmisión, la evidencia sugiere que es más probable que estos casos sean casuales que una transmisión entre ellos.


