La resistencia bacteriana constituye un desafío creciente en salud pública, especialmente por la prevalencia de Staphylococcus aureus resistente a meticilina (SARM). Daptomicina ha demostrado ser útil en infecciones complicadas causadas por este microorganismo, aunque la evidencia en pediatría es todavía limitada. Los objetivos del estudio son describir la efectividad clínica y microbiológica de daptomicina en población pediátrica en un hospital de tercer nivel; además, detallar la dosis pautada, los microorganismos causantes de la infección, los antibióticos empleados en sinergia y el número de pacientes que presentaron elevación de la creatina-fosfoquinasa (CK) y/o de eosinófilos.
MétodosEstudio observacional, unicéntrico y retrospectivo. Se incluyeron pacientes pediátricos hospitalizados que recibieron al menos una dosis de daptomicina. Se analizaron variables demográficas, microbiológicas, farmacológicas y clínicas. La seguridad se evaluó mediante los valores de CK y de eosinófilos antes y después del tratamiento con daptomicina.
ResultadosSe incluyeron 44 pacientes (72,7% varones; mediana edad: 9,9 años). Las principales indicaciones para las que se prescribió daptomicina fueron infecciones de piel y partes blandas (43,2%) e infecciones osteoarticulares (27,3%), seguidas de endocarditis (11,4%) y bacteriemia asociada a catéter (11,4%). La mediana de dosis prescrita fue de 9,0mg/kg. Daptomicina se utilizó de forma empírica en el 52,3% de los casos y como primera línea en el 15,9%.
Se confirmó aislamiento microbiológico en el 65,9% de los pacientes, siendo S. aureus sensible a meticilina (SAMS) el microorganismo más frecuentemente aislado (48,3%), seguido de SARM (27,6%). La curación microbiológica se constató en el 34,5% de los pacientes con aislamiento. La mejoría clínica se observó en 84,1% de los casos. Ningún paciente falleció.
En cuanto a seguridad, en los pacientes con determinación disponible de CK no se observaron elevaciones de esta ni se interrumpió ningún tratamiento por toxicidad.
ConclusionesDaptomicina mostró una elevada tasa de efectividad clínica. En los pacientes con determinación disponible de CK no se observaron elevaciones; no obstante, la baja proporción de pacientes monitorizados limita la interpretación de la seguridad. Su uso fue mayoritariamente empírico. Estos hallazgos apoyan su consideración como alternativa terapéutica en este grupo de pacientes, aunque se precisan estudios prospectivos y controlados que refuercen la evidencia en la población pediátrica.
Antimicrobial resistance is an increasing challenge in Public Health, particularly due to the prevalence of methicillin-resistant Staphylococcus aureus (MRSA). Daptomycin is known to be useful in complicated infections caused by this microorganism, although the evidence in pediatrics is still limited. The objectives are to describe the clinical and microbiological effectiveness of daptomycin in the pediatric population of a tertiary care hospital. Furthermore, to detail the prescribed doses, microorganisms causing the infection, antibiotics used in synergy and the number of patients who presented elevated creatine phosphokinase (CK) and/or eosinophilia.
MethodsThis was a single-center, retrospective, observational study. Hospitalized pediatric patients who received at least one dose of daptomycin were included. Demographic, microbiological, pharmacological, and clinical variables were analyzed. Safety was assessed using CK and eosinophil levels before and after daptomycin treatment.
ResultsForty-four patients were included (72.7% men; median age: 9.9 years). The main indications for which it was prescribed were skin and soft tissue infections (43.2%) and osteoarticular infections (27.3%), followed by endocarditis (11.4%) and catheter-associated bacteremia (11.4%). The median prescribed dose was 9.0mg/kg. Daptomycin was used empirically in 52.3% of cases and as first-line treatment in 15.9%.
Microbiological isolation was confirmed in 65.9% of patients, with methicillin-susceptible S. aureus (MSSA) being the most frequently isolated microorganism (48.3%), followed by MRSA (27.6%). Microbiological cure was confirmed in 34.5% of patients with isolation. Clinical improvement was observed in 84.1% of cases. No patients died.
Regarding safety, in patients for whom CK levels were available, no elevations were observed and no treatment was discontinued due to toxicity.
ConclusionsDaptomycin showed a high rate of clinical effectiveness. In patients for whom CK levels were available, no elevations were observed; however, the small number of patients monitored limits the interpretation of safety. Its use was largely empirical. These findings support its consideration as a therapeutic alternative in this group of patients, although prospective, controlled studies are needed to strengthen the evidence in the pediatric population.

