La ileostomía de alto débito supone un reto clínico por su asociación con la deshidratación, las alteraciones electrolíticas, la lesión renal aguda y los reingresos frecuentes, requiriendo a menudo fluidoterapia intravenosa (IV) prolongada. Presentamos el caso de una mujer de 54 años con ileostomía terminal tras resección intestinal urgente, con débito persistente de 2.200-2.500ml/día y necesidad de hidratación IV diaria pese al tratamiento optimizado. Ante la imposibilidad de reconstrucción precoz, se instauró un sistema de hidratación subcutánea domiciliaria (500-700ml/día), permitiendo el alta hospitalaria y el mantenimiento de una hidratación adecuada. Presentó un episodio de celulitis local resuelto con antibióticos orales. Durante el seguimiento se evidenció adaptación intestinal progresiva, con reducción del débito y mejoría de la diuresis. La paciente mantuvo peso estable y mejoró su masa y función muscular. La hidratación subcutánea domiciliaria se presenta como una alternativa segura y eficaz que mejora la calidad de vida y reduce hospitalizaciones.
High-output ileostomy represents a significant clinical challenge due to its association with dehydration, electrolyte imbalances, acute kidney injury, and frequent hospital readmissions, often requiring prolonged intravenous (IV) fluid therapy. We report the case of a 54-year-old woman with a terminal ileostomy following emergency intestinal resection, presenting persistent high stoma output (2,200-2,500ml/day) and dependence on daily IV hydration despite optimized treatment. As early intestinal reconstruction was not feasible, a home-based subcutaneous hydration system (500-700ml/day) was implemented, enabling hospital discharge and maintenance of adequate hydration. The patient developed one episode of local cellulitis, which resolved with oral antibiotics. During follow-up, progressive intestinal adaptation was observed, with reduced stoma output and improved diuresis. Body weight remained stable, and muscle mass and function improved. Home subcutaneous hydration appears to be a safe and effective alternative that enhances quality of life and reduces hospitalizations.
