el profesionalismo médico se fundamenta en un conjunto de valores y actitudes que guían la práctica clínica más allá de la competencia clínica técnica. En un contexto de cambios sociales, tecnológicos y generacionales, resulta pertinente conocer cuáles son los valores que los médicos consideran hoy esenciales en el ejercicio de su profesión.
Pacientes y métodosestudio transversal mediante encuesta autoadministrada, distribuida a una muestra de médicos colegiados de Cataluña entre 2024 y 2025. El cuestionario incluyó 26 valores profesionales previamente consensuados por las comisiones deontológicas de los colegios de médicos, puntuados en una escala Likert (1–4), y la selección de los 5 valores considerados más representativos del profesionalismo. Se recogieron variables sociodemográficas y profesionales. Se realizaron análisis descriptivos y comparativos por edad, género, ámbito asistencial, especialidad y lugar de formación.
Resultadosrespondieron a la encuesta 1.082 médicos (57% mujeres, edad media de 54,1 años, DS de 14,6). Los valores con mayor puntuación media fueron responsabilidad, respeto, confidencialidad, honestidad e integridad. Los menos valorados fueron altruismo, generosidad, compasión y sencillez. Se observaron diferencias significativas según la edad (los médicos jóvenes valoraron más la compasión y los mayores la fidelidad, la sencillez y el esfuerzo), el género (las mujeres puntuaron sistemáticamente más alto que los hombres en la mayoría de los valores, excepto en la dedicación) y la formación (los médicos formados fuera de España dieron puntuaciones más altas en compasión, generosidad y prudencia). En los análisis multivariantes, la formación fuera de España y el género femenino se asociaron independientemente con mayores puntuaciones en altruismo y compasión.
Discusiónla responsabilidad, el respeto, la honestidad y la integridad emergen como los pilares actuales del profesionalismo médico en Cataluña. Aunque coinciden con los valores clásicos de la profesión, se identifican matices generacionales y de género que reflejan la evolución del rol médico. El menor peso relativo otorgado al altruismo y la generosidad sugiere posibles cambios en la forma en que determinados valores tradicionales son priorizados o interpretados en el contexto actual del ejercicio profesional. El estudio confirma que los médicos de Cataluña mantienen un núcleo estable de valores profesionales, centrados en la responsabilidad y la ética, aunque modulados por diferencias sociodemográficas. Estos hallazgos invitan a reforzar la reflexión colectiva sobre la transmisión y actualización del profesionalismo en la formación médica y en la práctica asistencial.
Medical professionalism is grounded in a set of values and attitudes that guide clinical practice beyond technical competence. In a context of social and generational change, it is relevant to explore which values physicians currently consider essential to the practice of their profession.
Patients and methodsA cross-sectional study was conducted using a self-administered survey distributed to a sample of licensed physicians in Catalonia between 2024 and 2025. The questionnaire included 26 professional values previously agreed upon by deontological commissions, rated on a Likert scale (1–4), as well as the selection of the five values considered most representative of professionalism. Sociodemographic and professional variables were collected. Descriptive and comparative analyses were performed according to age, sex, healthcare setting, specialty, and place of medical training.
ResultsA total of 1,082 physicians responded (57% women; mean age 54.1 years, SD 14.6). The values with the highest mean scores were responsibility, respect, confidentiality, honesty, and integrity. The lowest-rated values were altruism, generosity, compassion, and simplicity. Significant differences were observed by age (younger physicians rated compassion higher, whereas older physicians rated loyalty, simplicity, and effort higher), sex (women systematically assigned higher scores than men for most values, except dedication), and place of training (physicians trained outside Spain assigned higher scores to compassion, generosity, and prudence). In multivariable analyses, training outside Spain and female gender were independently associated with higher scores for altruism and compassion.
DiscussionResponsibility, respect, honesty, and integrity emerge as the current pillars of medical professionalism in Catalonia. Although these findings align with the classical values of the profession, generational and gender-related nuances reflect the evolving role of the physician. The lower weighting assigned to altruism and generosity may reflect changes in how traditional professional values are prioritized in the context of contemporary practice challenges.
This study confirms that physicians in Catalonia maintain a stable core of professional values centered on responsibility and ethics, albeit modulated by sociodemographic differences. These findings underscore the need to strengthen collective reflection on the transmission and ongoing renewal of professionalism in both medical education and clinical practice.
El profesionalismo médico constituye uno de los pilares fundamentales de la práctica clínica y se ha definido como el conjunto de valores, comportamientos y actitudes que orientan al médico hacia el el servicio al paciente y de la sociedad, más allá de la mera competencia técnica. Por ello, implica asumir responsabilidades éticas, actuar con integridad y mantener un compromiso constante con la calidad asistencial y el bienestar de las personas atendidas1–4. En este sentido, el profesionalismo se configura como el marco conceptual que legitima la profesión médica ante la sociedad y que da coherencia a la relación entre conocimiento científico, habilidades clínicas y valores humanistas.
Históricamente, la reflexión sobre el ser médico ha estado íntimamente vinculada a los valores. Desde el Juramento Hipocrático en el siglo V a. C., que estableció principios como la beneficencia y la no maleficencia, hasta las formulaciones modernas de la bioética, los médicos han entendido que su labor no se limita a la aplicación de técnicas, sino que exige un compromiso moral y vocacional5,6. Sin embargo, en la actualidad, la medicina ya no puede considerarse una profesión jurada en el sentido clásico, en la que el ejercicio profesional estaba formalmente regulado por un juramento solemne y permanente. Aunque los juramentos médicos aún se recitan en ceremonias académicas, su función ha pasado de ser normativa a simbólica.
En este contexto, el juramento se transforma y sus principios fundamentales se encarnan hoy en el concepto de profesionalismo médico. En el siglo XX, autores como William Osler subrayaron virtudes como la ecuanimidad y la compasión como rasgos esenciales del buen clínico7, mientras que declaraciones institucionales más recientes, como el Medical professionalism in the new millennium: A physician charter (2002)8, han reafirmado la necesidad de preservar la autonomía, la dignidad y los derechos de los pacientes como núcleo del profesionalismo.
El profesionalismo médico constituye un constructo complejo y multidimensional que integra valores, actitudes y comportamientos orientados al servicio del paciente y de la sociedad1–4. En este marco, los valores representan la dimensión axiológica del profesionalismo, es decir, los principios éticos y morales que orientan la identidad profesional y sustentan las actitudes y conductas observables.
La medicina del siglo XXI se enfrenta a transformaciones profundas que ponen a prueba estos valores9–13. La creciente tecnificación de la asistencia sanitaria, el auge de la digitalización y la inteligencia artificial, la presión asistencial derivada de crisis como la pandemia de COVID-19, así como los cambios sociales y generacionales, plantean nuevos retos para el profesionalismo médico7,12,13. A estas circunstancias se suma una percepción de desgaste y desencanto en la profesión, con fenómenos como el burnout o la despersonalización, que podrían amenazar con debilitar el vínculo entre los médicos y los valores tradicionales de su práctica14.
La literatura internacional sugiere que, aunque existe un núcleo relativamente estable de valores que configuran el profesionalismo médico, como la responsabilidad, la competencia o el compromiso con el bienestar del paciente, la jerarquía y la interpretación de estos valores pueden variar con el tiempo en función de los cambios sociales, culturales y organizativos15–17. El profesionalismo debe entenderse, por tanto, como un constructo dinámico y contextual, en el que los valores fundamentales se mantienen, pero su significado práctico y su peso relativo se adaptan a las condiciones reales del ejercicio profesional y a las expectativas sociales predominantes16,17.
En este marco, estudios realizados en distintos países18–24 han descrito diferencias generacionales y de género en la priorización de los valores profesionales. Los médicos más jóvenes tenderían a otorgar mayor centralidad a valores como la conciliación entre la vida profesional y personal, mientras que los profesionales de mayor edad suelen priorizar valores asociados a modelos más tradicionales de dedicación, fidelidad institucional y disciplina18,19. Asimismo, se han observado diferencias según el género, con las mujeres otorgando mayor importancia a valores relacionales como la empatía, la compasión y la comunicación, y los hombres priorizando con mayor frecuencia valores vinculados al desempeño, la competencia técnica y la eficacia20. Estas diferencias no deben interpretarse como opuestas o excluyentes, sino como expresiones complementarias de un profesionalismo plural, moldeado por trayectorias vitales, procesos de socialización profesional y contextos laborales diversos.
La reflexión sobre el profesionalismo en nuestro territorio se ha plasmado de manera explícita en los códigos deontológicos y en las iniciativas promovidas por los colegios profesionales, que han insistido en la necesidad de preservar valores como la responsabilidad, la honestidad, el respeto y la empatía en un entorno asistencial cada vez más complejo. No obstante, más allá de los marcos normativos, existe un conocimiento limitado sobre cuáles son los valores que los médicos consideran hoy más vinculados al ejercicio profesional en sí mismo y cómo estos se distribuyen según variables sociodemográficas y profesionales. En este contexto, resulta esencial revisar qué valores siguen siendo percibidos como centrales por los médicos y cómo varían en función de factores como la edad, el género, la especialidad o el ámbito asistencial.
En este contexto, el presente estudio tiene como objetivo identificar y analizar los valores que los médicos colegiados en Cataluña consideran esenciales para el ejercicio del profesionalismo médico, así como explorar las diferencias asociadas a la edad, el género, el ámbito de ejercicio, la especialidad y el lugar de formación. Al centrarse en la jerarquización subjetiva de los valores, este trabajo complementa los estudios previos basados en normas y comportamientos, y contribuye a una comprensión más amplia del profesionalismo como una combinación dinámica de principios éticos, actitudes personales e identidad profesional.
MetodologíaSe realizó un estudio observacional transversal basado en una encuesta autoadministrada, dirigida a médicos colegiados en Cataluña, con el objetivo de identificar y jerarquizar los valores asociados al profesionalismo médico percibidos como más relevantes en el ejercicio profesional.
La población diana estuvo constituida por los 51.578 médicos colegiados en Cataluña en 2023. La encuesta se administró a una muestra seleccionada de forma aleatoria y ponderada por edad. La selección inicial de participantes se realizó a partir del registro colegial de médicos de Cataluña mediante un procedimiento de muestreo aleatorizado estratificado por grupos de edad, con el objetivo de aproximar la distribución etaria del colectivo médico colegiado. La invitación a participar se distribuyó electrónicamente a través de los colegios profesionales. La participación fue voluntaria y no incentivada.
El cuestionario fue elaborado específicamente para este estudio a partir de un proceso estructurado de consenso. La selección inicial de los valores se basó en una revisión de documentos normativos y referencias ampliamente aceptadas sobre profesionalismo médico, entre los que se incluyeron el Codi de Deontologia del Consell de Col·legis de Metges de Catalunya25, el Medical professionalism in the new millennium: A physician charter8 y estudios europeos previos sobre valores profesionales18,22–24.
A partir de estas fuentes, se identificó un listado preliminar de valores, que fue posteriormente sometido a un proceso de consenso con miembros de las comisiones deontológicas de los colegios de médicos de Cataluña. Este proceso permitió depurar, consensuar y adaptar los valores al contexto profesional y cultural del ámbito catalán, dando lugar a un conjunto final de 26 valores profesionales que abarcan tanto virtudes clásicas de la medicina (p. ej., responsabilidad, honestidad o respeto) como dimensiones relacionales y contextuales emergentes (p. ej., empatía, proximidad o resiliencia).
Cada uno de los 26 valores (fig. 1) fue puntuado por los participantes mediante una escala tipo Likert de 4 puntos, desde 1 (mínima importancia) hasta 4 (máxima importancia). Adicionalmente, se solicitó a los encuestados que seleccionaran los 5 valores que consideraban más representativos del profesionalismo médico en la actualidad, con el fin de explorar la jerarquización relativa de los valores más allá de su puntuación individual.
Además de la puntuación de los valores profesionales, se recogieron variables sociodemográficas y profesionales, incluyendo edad, género, provincia de colegiación, especialidad (médica o quirúrgica), ámbito de ejercicio (asistencial o no asistencial), área de práctica (atención primaria u hospitalaria) y lugar de formación (España o extranjero).
La encuesta se administró de forma anónima y voluntaria mediante una plataforma electrónica. Antes de acceder al cuestionario, los participantes recibieron información sobre los objetivos del estudio, la naturaleza de la encuesta, el uso exclusivamente científico de los datos y la garantía de confidencialidad. El acceso y la cumplimentación del cuestionario implicaron el consentimiento informado tácito de los participantes. El estudio se realizó de acuerdo con la normativa vigente en materia de protección de datos y confidencialidad.
Se realizó un análisis descriptivo de las variables mediante el cálculo de medias y desviaciones estándar para las variables cuantitativas, así como de frecuencias y porcentajes para las variables cualitativas. Las comparaciones de medias se llevaron a cabo mediante pruebas t de Student o análisis de la variancia (ANOVA), según correspondiera. Para la comparación de variables cualitativas se utilizó la prueba chi-cuadrado de Pearson. Los modelos multivariantes se construyeron incluyendo variables consideradas clínicamente relevantes y aquellas asociadas significativamente en los análisis bivariantes. Se consideró estadísticamente significativo un valor de p < 0,05. El análisis se realizó con software estadístico estándar.
ResultadosSe obtuvieron 1.082 cuestionarios completos y válidos para el análisis (tabla 1). La edad media de los participantes fue de 54,1 años y una desviación estándar de 14,6 años. El 57% fueron mujeres y el 43%, hombres. La distribución territorial fue homogénea y representativa del conjunto de Cataluña, con una ligera infrarepresentación de médicos menores de 30 años (4,5% de la muestra). Un 73,7% pertenecía a especialidades médicas y un 26,3%, a especialidades quirúrgicas. El 16% había cursado estudios universitarios fuera de España.
Características sociodemográficas y profesionales de la muestra
| Variable | n (%) o media ± DE |
|---|---|
| Edad, media ± DE | 54,1 ± 14,6 |
| Mujeres | 617 (57,0) |
| Hombres | 465 (43,0) |
| Especialidades médicas | 797 (73,7) |
| Especialidades quirúrgicas | 285 (26,3) |
| Formación fuera de España | 173 (16,0) |
| Formación en España | 909 (84,0) |
DE = desviación estándar.
Todos los valores evaluados obtuvieron puntuaciones medias comprendidas entre 3 y 4 puntos. Los valores con mayor puntuación media fueron responsabilidad, respeto, confidencialidad, honestidad e integridad, mientras que altruismo, generosidad, compasión y sencillez fueron los que obtuvieron menores puntuaciones relativas (tabla 2).
Valores profesionales con puntuaciones medias más altas y bajas
| Valor profesional | Media ± DE | % puntuación máxima (4) |
|---|---|---|
| Responsabilidad | 3,84 ± 0,56 | 90,3 |
| Respeto | 3,82 ± 0,58 | 88,3 |
| Confidencialidad | 3,77 ± 0,63 | 84,7 |
| Honestidad | 3,76 ± 0,62 | 83,1 |
| Integridad | 3,75 ± 0,63 | 82,1 |
| Proximidad | 3,35 ± 0,81 | 51,9 |
| Sencillez | 3,32 ± 0,81 | 50,8 |
| Compasión | 3,29 ± 0,83 | 49,2 |
| Generosidad | 3,25 ± 0,77 | 42,6 |
| Altruismo | 3,12 ± 0,81 | 36,6 |
Los valores se presentan ordenados de mayor a menor puntuación media.
En los análisis bivariantes se observaron diferencias significativas en la jerarquización de valores según variables sociodemográficas y profesionales (tabla 3). En relación con la edad, los médicos más jóvenes (menores de 30 años) otorgaron puntuaciones más elevadas a valores relacionales como empatía y compasión, mientras que los profesionales de 60 o más años puntuaron significativamente más alto valores como dedicación, esfuerzo, sencillez, discreción y compromiso. Asimismo, los médicos jóvenes mostraron puntuaciones más altas en fidelidad. En cuanto al género, las mujeres otorgaron puntuaciones significativamente superiores a las de los hombres en valores como respeto, empatía, prudencia, resiliencia, compasión, responsabilidad, integridad, compromiso y esfuerzo, mientras que los hombres mostraron puntuaciones ligeramente superiores en dedicación.
Diferencias en valores profesionales según edad y género
| Valor | <30 años | ≥60 años | p | Hombres | Mujeres | p |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Empatía | 3,67 | 3,57 | <0,001 | 3,57 | 3,73 | <0,001 |
| Compasión | 3,35 | 3,17 | <0,001 | 3,21 | 3,35 | 0,009 |
| Fidelidad | 3,92 | 3,47 | <0,001 | — | — | — |
| Dedicación | 3,33 | 3,62 | 0,007 | 3,60 | 3,51 | 0,042 |
| Esfuerzo | 3,33 | 3,61 | 0,007 | 3,55 | 3,66 | 0,012 |
| Sencillez | 2,92 | 3,38 | <0,001 | — | — | — |
| Compromiso | 3,47 | 3,69 | 0,038 | 3,65 | 3,75 | 0,020 |
| Discreción | 3,35 | 3,64 | 0,010 | — | — | — |
| Respeto | — | — | — | 3,72 | 3,89 | <0,001 |
| Prudencia | — | — | — | 3,41 | 3,56 | 0,001 |
| Resiliencia | — | — | — | 3,36 | 3,56 | <0,001 |
| Responsabilidad | — | — | — | 3,77 | 3,89 | 0,002 |
| Integridad | — | — | — | 3,69 | 3,79 | 0,014 |
Comparaciones realizadas mediante t de Student y ANOVA. Se muestran únicamente los valores con diferencias estadísticamente significativas. Se muestran únicamente los grupos extremos de edad para facilitar la interpretación de las diferencias observadas.
También se identificaron diferencias según especialidad, ámbito de trabajo y lugar de formación. Los médicos de especialidades médicas puntuaron más alto valores como respeto, competencia y compromiso en comparación con los profesionales de especialidades quirúrgicas. Asimismo, los médicos con actividad asistencial otorgaron mayor importancia a la proximidad y la compasión que aquellos con actividad no asistencial. Finalmente, los médicos formados fuera de España presentaron puntuaciones significativamente más elevadas en compasión, generosidad, prudencia y altruismo.
Con el objetivo de explorar la asociación independiente entre variables sociodemográficas y profesionales y determinados valores del profesionalismo médico, se realizaron modelos de regresión lineal múltiple ajustados por edad, género, especialidad, ámbito asistencial y lugar de formación (tabla 4). Los análisis multivariantes mostraron que el altruismo se asociaba de forma independiente con una mayor edad, el género femenino y la formación fuera de España. En el caso de la compasión, las puntuaciones más elevadas se asociaron de forma independiente con el género femenino y la formación fuera de España, mientras que las asociaciones observadas inicialmente con la edad y el ámbito asistencial perdieron significación estadística tras el ajuste.
Modelos de regresión lineal múltiple ajustados para valores profesionales seleccionados
| Variable independiente | Altruismo β (p) | Compasión β (p) | Responsabilidad β (p) | Dedicación β (p) |
|---|---|---|---|---|
| Edad | 0,009 (<0,001) | NS | NS | 0,009 (<0,001) |
| Género femenino | 0,136 (0,009) | 0,123 (0,019) | 0,098 (0,007) | NS |
| Especialidad médica | NS | NS | NS | NS |
| Ámbito asistencial | NS | NS | NS | NS |
| Formación fuera de España | 0,245 (0,001) | 0,373 (<0,001) | NS | 0,275 (<0,001) |
Modelos ajustados por edad, género, especialidad, ámbito asistencial y lugar de formación.
NS: no significativo.
En relación con la responsabilidad, únicamente el género femenino mantuvo una asociación significativa tras el ajuste multivariante, mientras que no se observaron asociaciones independientes con la edad, la especialidad, el ámbito asistencial ni el lugar de formación, lo que refuerza el carácter transversal y homogéneo de este valor entre los distintos grupos analizados. Finalmente, para el valor dedicación, las puntuaciones más elevadas se asociaron de forma independiente con una mayor edad y la formación fuera de España. Aunque en los análisis bivariantes los hombres mostraron puntuaciones ligeramente superiores en dedicación, esta diferencia perdió significación estadística tras el ajuste multivariante.
En conjunto, los análisis multivariantes sugieren que algunas diferencias observadas inicialmente en los análisis bivariantes, especialmente las relacionadas con género o edad, podrían estar parcialmente moduladas por otros factores sociodemográficos y profesionales. Sin embargo, determinadas asociaciones, particularmente las relacionadas con el lugar de formación y algunos valores relacionales como compasión o altruismo, se mantuvieron de forma consistente tras el ajuste.
DiscusiónEste estudio confirma la centralidad de valores clásicos como la responsabilidad, el respeto, la honestidad y la integridad en la identidad profesional de los médicos en Cataluña. Estos resultados coinciden con la literatura internacional sobre profesionalismo, que subraya la importancia de estos valores como virtudes esenciales del ejercicio médico1–4,9,10. Este patrón refleja tanto la persistencia de un núcleo axiológico compartido como la adaptación del profesionalismo a los condicionantes contemporáneos de la práctica clínica.
Asimismo, los valores más destacados en nuestra muestra se alinean estrechamente con los principios y responsabilidades definidos en la Physician Charter8, en particular la primacía del bienestar del paciente, la competencia profesional, la honestidad y el compromiso con la calidad asistencial. Sin embargo, la jerarquización observada sugiere que estos principios no son percibidos como equivalentes en peso moral, sino que se integran de forma diferencial en la identidad profesional cotidiana según factores como la edad o el género.
Desde una perspectiva conceptual, nuestros resultados refuerzan la idea de que el profesionalismo médico constituye un constructo contextual más que un conjunto homogéneo y estático de atributos. La revisión sistemática de Birden et al.1 pone de manifiesto la coexistencia de aproximaciones que entienden el profesionalismo tanto como una serie de competencias observables como una identidad moral que orienta la práctica médica. En este sentido, la jerarquización de valores observada en nuestro estudio sugiere que los médicos continúan percibiendo el profesionalismo como un compromiso moral público, estrechamente vinculado a la confianza social depositada en la profesión2,26.
El énfasis otorgado a valores relacionales como la empatía y el respeto conecta con la dimensión humanista del profesionalismo descrita en la literatura, mientras que la centralidad de la responsabilidad y la competencia refleja una orientación hacia el desempeño y la rendición de cuentas. Esta dualidad es congruente con los hallazgos de Minicuci et al.20, quienes describen 2 grandes dimensiones del profesionalismo: orientación al rendimiento y orientación a la implicación personal, que coexisten y se tensionan en la práctica médica contemporánea. Los resultados también pueden interpretarse a la luz del modelo propuesto por Wynia et al.2, que concibe el profesionalismo como una fuerza moralmente estabilizadora en la sociedad, basada en la devoción al servicio, la expresión pública de valores y la negociación del contrato social entre la medicina y la sociedad. La elevada valoración de la responsabilidad y la honestidad sugiere que los médicos siguen percibiendo el profesionalismo como un compromiso moral público, mientras que la menor centralidad del altruismo podría reflejar una redefinición contemporánea del contrato social, más condicionada por exigencias organizativas, de sostenibilidad, eficiencia y control externo.
Los análisis multivariantes permitieron matizar algunos de los patrones observados en los análisis bivariantes. En particular, varias diferencias inicialmente atribuidas a la edad o al género perdieron significación tras el ajuste, lo que sugiere que determinadas asociaciones podrían estar influidas por otros factores profesionales y formativos. Aun así, persistieron asociaciones consistentes entre determinados valores relacionales y algunas variables sociodemográficas.
Las diferencias observadas según el género son coherentes con estudios previos que describen una mayor orientación relacional y centrada en el paciente entre las mujeres médicas1,19,20. En este estudio, las mujeres otorgaron puntuaciones más elevadas a valores como la empatía, la prudencia, la compasión o la responsabilidad, aunque algunas diferencias observadas inicialmente en los análisis descriptivos fueron menos consistentes tras el ajuste multivariante. Por otra parte, la responsabilidad mostró puntuaciones elevadas y relativamente homogéneas en todos los grupos analizados, reforzando su carácter transversal dentro del profesionalismo médico.
En cuanto a la dedicación, aunque los hombres y los profesionales de mayor edad mostraron puntuaciones superiores en los análisis descriptivos, únicamente la edad y el lugar de formación mantuvieron una asociación significativa tras el ajuste multivariante. Este patrón podría reflejar diferencias generacionales y culturales en la manera de entender el compromiso profesional y la disponibilidad hacia el trabajo asistencial. En línea con los conflictos entre modelos «clásicos» y «contemporáneos» de profesionalismo descritos por Borgstrom et al.27, estos resultados podrían interpretarse como expresión de una reformulación del compromiso profesional más compatible con la sostenibilidad personal y el bienestar del médico.
Las diferencias observadas según el lugar de formación sugieren que la socialización profesional y los marcos culturales de aprendizaje pueden influir en la jerarquización de determinados valores profesionales. Los médicos formados fuera de España otorgaron puntuaciones significativamente más elevadas a valores como compasión, altruismo y dedicación, incluso tras el ajuste multivariante, lo que indica que estas asociaciones no dependen exclusivamente de factores generacionales o de género. Estudios previos han mostrado que la formación médica no solo transmite competencias técnicas, sino también normas implícitas, expectativas morales y modelos de identidad profesional28. En este sentido, Groot y Ellemers28 describen que la formación en contextos distintos al país de ejercicio puede asociarse a percepciones diferenciales de competencia y moralidad por parte de los pacientes, aunque nuestro estudio no exploró esta dimensión relacional.
Asimismo, el cambio generacional probablemente no explica por sí solo las variaciones observadas en la jerarquización de valores profesionales. Algunos autores han planteado que el creciente nivel de exigencia académica en el acceso a las facultades de medicina podría favorecer perfiles especialmente orientados al rendimiento, la competencia y la excelencia técnica21. Sin embargo, nuestros resultados sugieren una realidad más compleja y contextualizada, en la que factores culturales y procesos de socialización profesional también parecen desempeñar un papel relevante.
Los hallazgos de este estudio son coherentes con los resultados de Campbell et al.18, quienes describieron una elevada adhesión declarada a los principios fundamentales del profesionalismo junto con dificultades crecientes para sostener determinados ideales profesionales en contextos asistenciales complejos. Aunque nuestro estudio no evalúa conductas específicas, la menor valoración relativa de algunos valores tradicionalmente asociados al ideal vocacional clásico podría reflejar las tensiones existentes entre los ideales normativos del profesionalismo y las restricciones estructurales de los sistemas sanitarios contemporáneos.
Desde una perspectiva aplicada, estos hallazgos tienen implicaciones relevantes para la formación médica y el desarrollo profesional continuo29. La heterogeneidad observada en la jerarquización de valores según variables sociodemográficas y profesionales pone de relieve la necesidad de enfoques formativos que integren tanto la dimensión normativa del profesionalismo como su vivencia cotidiana en contextos reales de práctica. Tal como señalan Birden et al.1, reducir el profesionalismo a un listado estático de atributos puede simplificar excesivamente un constructo profundamente contextual y relacional.
En conjunto, los resultados sugieren que el profesionalismo médico no debe entenderse como un conjunto estático de valores, sino como un constructo dinámico, en continua adaptación a los cambios sociales, organizativos y culturales del ejercicio médico contemporáneo. La elevada priorización de valores como responsabilidad, honestidad y competencia indica que los médicos continúan reconociendo el profesionalismo como una referencia central de compromiso hacia los pacientes y la sociedad. Al mismo tiempo, la menor centralidad relativa de valores tradicionalmente asociados al ideal vocacional clásico, como altruismo, generosidad o compasión, no parece reflejar una erosión ética del profesionalismo, sino una adaptación pragmática a un entorno asistencial caracterizado por la presión organizativa, la complejidad técnica, la creciente rendición de cuentas y las exigencias de sostenibilidad profesional11–14,27. En línea con Borgstrom et al.27, estos hallazgos podrían interpretarse como expresión de una reformulación contemporánea del compromiso profesional, mientras que, desde la perspectiva de Wynia et al.26, el profesionalismo continúa actuando como un marco normativo compartido orientado a sostener la confianza social en la profesión.
Asimismo, las diferencias observadas según la edad, el género y el lugar de formación respaldan una concepción plural y evolutiva del profesionalismo, coherente con los planteamientos de Goddard y Brockbank30, que cuestionan definiciones homogéneas basadas en modelos históricos poco representativos de la diversidad actual del ejercicio médico. En particular, los análisis multivariantes mostraron que los médicos formados fuera de España otorgaban puntuaciones más elevadas a valores como altruismo, compasión y dedicación, lo que sugiere que la jerarquización de valores profesionales no depende únicamente de factores generacionales o individuales, sino también de procesos de socialización profesional y marcos culturales diversos26. Desde esta perspectiva, el desafío actual no reside solo en reafirmar los valores clásicos del profesionalismo, sino en generar condiciones institucionales y formativas que permitan su vivencia efectiva y sostenible en la práctica clínica cotidiana.
Este estudio presenta diversas limitaciones que deben considerarse al interpretar los resultados. En primer lugar, su diseño transversal y basado en un autoinforme puede estar sujeto a sesgos de deseabilidad social y no permite establecer relaciones causales ni inferir directamente comportamientos profesionales a partir de la jerarquización declarada de valores. Asimismo, el enfoque cuantitativo empleado dificulta explorar en profundidad el significado que los participantes atribuyen a cada valor y captar plenamente la complejidad contextual y experiencial del profesionalismo médico.
Aunque el número absoluto de respuestas fue elevado, la tasa de participación fue baja (aproximadamente del 6%), lo que limita la representatividad de la muestra y la generalización de los hallazgos. Es probable que los médicos más sensibilizados o interesados en cuestiones relacionadas con la ética y el profesionalismo estuvieran más predispuestos a participar, introduciendo un sesgo de autoselección. Además, aunque la selección inicial de participantes se realizó mediante criterios de aleatorización y ponderación por edad, la participación final dependió de la respuesta voluntaria, por lo que los resultados deben interpretarse como una aproximación descriptiva y exploratoria más que como una estimación definitiva de la distribución de valores en el conjunto de médicos colegiados en Cataluña.
Por otra parte, el proceso de elaboración del cuestionario aportó validez de contenido mediante la revisión documental y el consenso experto. Sin embargo, el instrumento no fue sometido a un proceso formal de validación psicométrica (p. ej., análisis factorial o evaluación de consistencia interna), por lo que los resultados deben interpretarse con cautela desde el punto de vista de la medición de constructos. Aunque se incorporaron análisis inferenciales y modelos multivariantes ajustados, la posibilidad de confusión residual por variables no incluidas no puede descartarse completamente.
Finalmente, el estudio se realizó exclusivamente con médicos colegiados en Cataluña, dentro de un contexto sanitario y sociocultural específico, por lo que la extrapolación de los resultados a otros entornos profesionales o sistemas sanitarios debe realizarse con cautela.
En conclusión, los médicos colegiados en Cataluña que participaron en este estudio muestran una elevada adhesión a valores tradicionalmente considerados centrales en el profesionalismo médico, especialmente responsabilidad, respeto, honestidad e integridad. No obstante, la jerarquización diferencial de otros valores según variables como la edad, el género o el lugar de formación pone de manifiesto que el profesionalismo no constituye un constructo homogéneo ni estático, sino una realidad dinámica influida por factores culturales, generacionales y organizativos. Los resultados sugieren que, más que una pérdida de los valores clásicos de la profesión, podría estar produciéndose una reinterpretación de estos en el contexto de las transformaciones contemporáneas de la práctica médica, marcadas por la complejidad asistencial, la presión organizativa y los cambios sociales y profesionales. En este sentido, el profesionalismo médico debería entenderse como una identidad ética y relacional en continua adaptación, cuya transmisión y desarrollo requieren espacios formativos, institucionales y deliberativos capaces de integrar tanto los principios tradicionales de la profesión como los nuevos desafíos del ejercicio médico actual.
Responsabilidades éticasLa revisión y aprobación por parte de un comité de ética fue eximida para el presente estudio, dado que se trató de una investigación observacional basada en una encuesta anónima y voluntaria. La información recogida no incluyó datos personales identificables ni variables que permitieran la identificación directa o indirecta de los participantes. Asimismo, el estudio se llevó a cabo de conformidad con la normativa vigente en materia de protección de datos y principios éticos aplicables a la investigación con personas, garantizando en todo momento la confidencialidad y el uso exclusivamente científico de la información obtenida.
FinanciaciónLos autores declaran que no se ha recibido ninguna financiación para realización del trabajo.
ContribucionesJaume Duran: conceptualización, metodología, borrador original, redacción, revisión y edición, aprobación de la versión final. Montse Esquerda: conceptualización, metodología, borrador original, redacción, revisión y edición, aprobación de la versión final. Magda Campins: conceptualización, metodología, borrador original, redacción, revisión y edición, aprobación de la versión final. Elvira Bisbe: supervisión, revisión crítica del contenido intelectual, redacción, revisión y edición, aprobación de la versión final. Lluis Esteve: supervisión, revisión crítica del contenido intelectual, redacción, revisión y edición, aprobación de la versión final. Anna Mitjans: metodología, redacción, revisión y edición, aprobación de la versión final. Jaume Padrós: supervisión, revisión crítica del contenido intelectual, redacción, revisión y edición, aprobación de la versión final.
Conflicto de interesesLos autores declaran que no tienen conflictos de intereses.
Declaración de uso inteligencia artificialLos autores declaran que no se ha utilizado ningún sistema de inteligencia artificial.









